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quinta-feira, 17 de dezembro de 2009

ImportaRSE FLORIANÓPOLIS


La Filosofía Kyosei en la Empresa

"Todo lo que es profundo ama la máscara" Nietzsche

Japón nos lega a Occidente sus enseñanzas sobre el manejo de las empresas de acuerdo a sus principios, tradiciones, integración de equipos, cultura, filosofía, en donde muchos de sus logros se han basado en la firmeza de ponerlos en práctica, en las que todos tienen participación en el uso de las herramientas administrativas que benefician el desempeño, la productividad, el compromiso y la responsabilidad .

Significativo ha sido para Occidente el desarrollo de los logros que la gerencia japonesa ha alcanzado, así como sus estrategias, conquistas y permanencia en los mercados en que participa. Muchos de sus logros se basan en su constancia, creatividad, innovación, desarrollo tecnológico, en el logro de una cultura organizacional consistente en donde se manifiesta una verdadera integración, participación, cohesión de equipos, además de un excelente liderazgo gerencial participativo.

Desde luego, todo ello descansa además en su cultura, tradiciones, compromisos, ética y superación. Tal es el caso de Kyosei que significa "vivir y trabajar juntos por el bien común”, permitiendo que la cooperación y la prosperidad mutuas coexistan con una competencia justa y saludable

Tal como lo señaló Ryuzaburo Kaku quien fue presidente honorario de Canon, la empresa de tecnología japonesa, sugiere que deberían considerar al kyosei. Éste es un credo empresarial que él define como un… ¿espíritu de cooperación? con el cual los individuos y las organizaciones trabajan juntos para el bien común. Kaku asegura que kyosei le ha ayudado a Canon a tener un impacto significativo y positivo en muchos problemas mundiales, a medida que crecía y llegaba a convertirse en uno de los innovadores y productores de tecnología más relevantes del mundo. La implementación de kyosei puede ser dividida en cinco etapas, cada una de las cuales se construye sobre la otra. En la primera etapa, las empresas deben trabajar para asegurarse un flujo de utilidades predecibles y para establecer fuertes posiciones de mercado. Desde este fundamento, avanzan hacia la segunda etapa, en la cual ejecutivos y trabajadores resuelven cooperar entre sí, reconociendo que ambos grupos son vitales para el éxito de la empresa. En la tercera etapa, esta cooperación se extiende más allá de la empresa, para abarcar a clientes, proveedores, grupos comunitarios, e incluso a los competidores. En la cuarta etapa, una empresa lleva el espíritu cooperativo más allá de las fronteras nacionales y se ocupa de algunos de los desequilibrios globales que afectan al mundo. En la quinta etapa, la cual rara vez es alcanzada por las empresas, una empresa urge a su gobierno nacional a trabajar en pos de la rectificación de los desequilibrios globales. Para cada etapa, Kaku muestra ejemplos de la experiencia de Canon, al poner en práctica el concepto de kyosei.

Agrega Gustavo Manrique salas, que cuando en 1945 cayó la bomba atómica en Nagasaki, ya Ryuzaburo Kaku se había apropiado de una filosofía de vida que con el pasar del tiempo se constituiría en la piedra angular de la empresa japonesa de tecnología Canon.

Kaku, quien fue presidente de Canon y murió en el año 2001, bautizó la filosofía de Canon con el nombre de kyosei, la cual se mantiene hoy en día y constituye un factor clave de su competitividad global. Robert Rosen hace referencia al desarrollo global de Canon en su libro Éxito Global y Estrategia Local y destaca el kyosei como la clave de su éxito.

Esta filosofía es una estrategia central y un objetivo elevado para una compañía que tiene como metas principales la creación y la distribución de la riqueza. Es, en esencia, vivir y trabajar para el bien común. La historia de Canon destaca cómo su entrada al mercado global estuvo impulsada por el kyosei. Para Canon, este concepto tiene cinco etapas:

1.- Comprométase con la supervivencia económica.

2.- Cree asociaciones con la gente.

3.- Cree asociaciones con personas de afuera que apuestan a la compañía.

4.- Asuma la responsabilidad social global

5.- Y sea globalmente activo.

Según Kaku, "si las empresas gestionan sus negocios con el único objetivo de ganar más dinero, pueden llevar al mundo a la ruina económica, medioambiental y social.

Pero si trabajan juntas con un espíritu de kyosei, pueden dar comida a los pobres, paz a las zonas desgarradas por la guerra y renovación al mundo natural". Los líderes empresariales que aplican esta filosofía asumen como obligación la construcción de una base para la paz y la prosperidad del mundo. Medios de comunicación como The Wall Street Journal han observado que "cada vez más el público dice querer tener información sobre el historial de una compañía en materia social y del medio ambiente para ayudarle a decidir en qué empresas comprar, invertir y trabajar".

Muy interesante, cuando se comenta, que en el mundo académico, prestigiosas universidades como MIT hacen una propuesta a sus estudiantes, orientada en este sentido, al plantear: "Si está interesado solo en hacer dinero, éste no es el lugar para usted. Si busca aprender medios creativos para gerenciar organizaciones complejas de modo de ayudar a la sociedad y construir riqueza, eso es lo que ofrecemos".En el ámbito corporativo se ha avanzado notablemente en los últimos años, tal como lo demuestra la encuesta titulada Safeguarding Reputation, realizada en 11 mercados por medio de la firma Weber Shandwick. El sondeo destaca que "las compañías han despertado frente al hecho de que la responsabilidad empresarial es un imperativo empresarial en la construcción de la buena reputación actual.

Definitivamente, Kyosie no se ocupa meramente de los asuntos concernientes a cómo puede y debe cambiar la gerencia al estilo japonés, estilo que sostuvo el rápido crecimiento económico del Japón en la época de la posguerra, es en realidad nada menos que una forma de operación de la nueva generación empresarial japonesa.


Melhore sua vida profissional e pessoal, aprendendo a ouvir.

02 de dezembro de 2009

Por: Antônio Alves dos Santos - www.administradores.com.br

"A maioria das pessoas bem sucedidas que conheci, escuta mais do que fala".

(Bernard Baruch)

Uma das características do bom líder, chefe, encarregado ou de qualquer pessoa e de saber ouvir. Sabemos que não é fácil, somente ouvir e ficar quieto ou mesmo relevar certos comentários.

Porque nem todos possuem esse controle emocional. Algumas pessoas têm o pavio curto, mas outras nem pavio têm.

Com o passar do tempo aprendemos ouvir mais e ser tolerantes, pois quando mais jovens achamos que podemos falar tudo e ouvir pouco ou quase nada, porque achamos os donos da verdade. Mas a vida mostra e ensina de diversas formas que as coisas não são bem assim. É como dizem: "Nascemos com uma só boca, dois olhos e dois ouvidos; que é para falar menos e ver e ouvir mais".

A experiência de a vida me mostrou que nem tudo que vemos e ouvimos podemos falar, pois "somente o tempo é dono da razão e mostrará quem realmente estava certo".

Segundo Elisabeth Salgado, saber ouvir é um suporte para o diálogo

Fala-se tanto em diálogo, em problemas de comunicação, como se dialogar fosse apenas falar o que se pensa para o outro, fosse apenas conseguir expor suas razões ou externalizar opiniões numa fala entre pessoas.

Dialogar, às vezes, mais parece um duelo de opiniões expostas mutuamente, num desejo de poder pelo predomínio da razão e da posse da verdade absoluta, individual e única.

Entretanto, para que haja um contato autêntico e produtivo dentro de uma relação, falar o que se pensa e acha não é suficiente.

O silêncio inerente ao ouvir é sábio, nestes momentos.

Só o silêncio me permite sentir o outro e entender um pouco do que ele pensa e percebe.

Se em qualquer relação, ouvir o outro é importante, numa relação onde a missão de educar e repassar valores são componentes fundamentais, o ouvir é condição básica para que um canal se faça e permita a construção de uma ponte eficaz para essa transmissão.

Ouvir não deve ser confundido com passividade, nem visto como um recurso estratégico para poder realizar argumentações de caráter defensivo que só visam uma posse de poder no contato que está sendo desenvolvido.

Ouvir, em função de um diálogo real, é resultado de uma opção consciente por parte de quem deseja compreender o que se passa com o outro, de modo solidário e sem preconceitos, visando uma resolução madura de conflitos ou um entendimento mais autêntico da situação.

Ouvir para dialogar é uma tarefa difícil, pois envolve humildade em reconhecer as próprias falhas, em admitir a racionalidade de fundamentos que não são nossos, em estar aberto a aprender quando queríamos ensinar.

Ouvir nosso aluno é antes de tudo estar aberto à possibilidade de lidar com fatos novos, a aprender que não existe uma única verdade e que estamos envolvidos num processo relacional do qual temos, pelo menos, parcial responsabilidade.

Ouvir, para que haja um diálogo, é antes de tudo despir a armadura da acusação e procurar compreender o que se esconde por detrás do óbvio.

O professor *Reinaldo Polito, também comenta o seguinte sobre a questão do aprender a ouvir, visando melhorar a nossa vida com um todo.

Haja paciência para escutar o que alguns chatos nos dizem! Falam pelos cotovelos e, no fim, por mais que você esprema as palavras, não sobra nada. A conseqüência grave dessa história toda é corrermos o risco de generalizar e nos fecharmos para quase todos aqueles que desejam falar conosco.

Embora muita gente fale bastante sem dizer nada, nem todo mundo é assim. Na verdade, o problema está também na outra ponta. A maioria efetivamente não sabe escutar. Pesquisas recentes realizadas por Larry Barker apresentam resultados impressionantes.

Segundo seus estudos, de maneira geral, usamos apenas 25% da nossa capacidade de audição, e depois de dois meses, se a comunicação for de muito boa qualidade, do total ouvido só 25% serão lembrados. Ou seja, além de ouvirmos mal, nossa memória auditiva também não é lá uma maravilha.

Por isso se você quiser crescer, prosperar, ser vitorioso nas relações sociais e na carreira profissional, vai precisar aprender a ouvir melhor. Veja como pode ser simples aprimorar a habilidade de ouvir e descubra benefícios e vantagens que irá obter.

Para alguns autores, há diferença entre ouvir e escutar. Ouvir é apenas uma atividade biológica, que não exige maiores esforços do nosso cérebro, enquanto que escutar pressupõe um trabalho intelectual, pois após ter ouvido, é preciso interpretar, avaliar e reagir à mensagem.

Como nem entre esses estudiosos há consenso, pois o que para uns é ouvir, para outros é escutar, e vice-versa, vamos desconsiderar essa polêmica. Independentemente do termo empregado, para a nossa análise vamos levar em conta a atividade da audição que põe o cérebro para funcionar e agir.

Por que temos dificuldade para escutar?

• Velocidade em descompasso

Diferentes estudos mostram que o nosso pensamento trabalha numa velocidade quatro vezes mais rápido do que as palavras transmitidas oralmente.

Por esse motivo, às vezes, temos dificuldade de concentração. A pessoa precisa de um minuto inteiro para expressar o que podemos compreender em 15 segundos.

Sobram, portanto, 45 segundos para voar com o pensamento ocioso. Depois de algum tempo, podemos ficar entediados e em muitas situações deixamos de escutar o que estão falando.

Talvez essa diferença entre a velocidade do pensamento e das palavras ajude a explicar também por que a maioria das pessoas sente muito mais prazer em falar do que em ouvir.

• Ouvidos interesseiros

Nossa audição é seletiva. De maneira geral, prestamos atenção nas informações que favorecem a nossa causa e os nossos interesses, e nos afastamos das mensagens que julgamos desfavoráveis aos nossos anseios.

•Prejulgamos e distorcemos

Quando ouvimos uma mensagem que contraria a nossa forma de pensar, iniciamos um processo defensivo onde passamos, mentalmente, a debater as idéias contrárias, criticando as informações já transmitidas e procurando antecipar e resistir às novas mensagens.

• O ambiente distrai

Todos os elementos e fatos que estão à nossa volta podem interferir na concentração. O ranger das cadeiras, a temperatura, uma pessoa tossindo, as máquinas que fazem barulho fora da sala podem desviar nossa atenção.

• Escutar dá trabalho

Já vimos que escutar exige uma atitude ativa, concentração e esforço intelectual. Ocorre, entretanto, que a maioria de nós prefere ouvir de maneira passiva, sem analisar ou interpretar o que está sendo falado.

Por que escutar melhor

Agora que já vimos alguns dos motivos que nos levam a ouvir mal, vamos analisar por que é importante escutar. Só o fato de saber que muito do que conhecemos foi aprendido ouvindo as pessoas já justificaria mais dedicação para escutar melhor.

Pesquisa revelada por S. Moss e S. Tubbs revela como dividimos o tempo em que passamos acordados -17% lendo, 16% falando, 14% escrevendo e 53% ouvindo. Não é difícil deduzir as vantagens que obteríamos se aproveitássemos melhor todo esse tempo desperdiçado.

A maneira como escutamos pode interferir de forma decisiva no sucesso profissional e na qualidade do nosso relacionamento pessoal. As pessoas que têm dificuldade para escutar apresentam baixa produtividade no trabalho e dificuldade para se relacionar.

Se você tiver de se submeter a um processo de seleção de emprego, por exemplo, o fato de saber escutar irá se constituir num importante diferencial para perceber, de maneira correta, quais são as intenções da empresa e o que ela espera de você.

Como escutar melhor

Para aprimorar a habilidade de escutar, dedique-se à prática de algumas regrinhas muito simples e que dão excelente resultado:

• Entenda antes de interpretar ou criticar

O primeiro passo para escutar melhor é refrear a tendência de interpretar ou criticar uma mensagem, antes mesmo que ela tenha sido concluída ou perfeitamente entendida.

• Meça a sua compreensão

Pelo fato de termos, de maneira geral, uma audição passiva, quase sempre não nos preocupamos em saber quanto do que ouvimos efetivamente conseguimos lembrar. Um bom exercício para escutar melhor é procurar lembrar quais as informações que ouviu e quanto da mensagem conseguiu guardar.

• Faça anotações

Um bom método para se concentrar nas informações que ouve é fazendo anotações dos tópicos que julgar mais importantes. É evidente que esse exercício deverá ser reservado para a participação em palestras, aulas e reuniões.

• Saia um pouco de si mesmo

De maneira geral, ficamos tão preocupados conosco que acabamos nos esquecendo de que as outras pessoas necessitam ser reconhecidas e

consideradas. Por isso, para melhorar sua capacidade de escutar, procure aceitar as pessoas como elas são e não como você gostaria que fossem.

Reconheça que existe a possibilidade de estar enganado em algumas opiniões e dê um voto de confiança para a maneira de pensar dos outros. Prepare-se para se empenhar nessa empreitada porque, com freqüência, poderá ficar tentado a desistir e se voltar novamente para si mesmo.

• Não interrompa

Quando alguém estiver falando tente não interromper. A pessoa não irá ouvi-lo, pois ainda estará preocupada com o que teria a dizer. A pessoa que ouve pode ser mais bem vista do que a que fala.

SUPERDICAS:

1).- Esteja consciente de que, se escutar melhor, só terá benefícios na vida.Procure não julgar ou criticar o que uma pessoa tem a dizer antes de ouvi-la.

2).- Depois de falar com alguém, revise os pontos mais importantes da conversa.

3).- Anote as informações relevantes de palestras, aulas e conferências para se concentrar.

4).- Faça o possível para levar em conta outras opiniões. Você pode estar enganado.

"Nem sempre quem fica calado está errado, de tempo ao tempo e a verdade surguirá".

* Reinaldo Polito é Mestre em Ciências da Comunicação, Palestrante, Professor de Expressão Verbal e Escritor. Escreveu 15 livros com mais de um milhão de exemplares vendidos.

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