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terça-feira, 28 de junho de 2011

PARABENS BRASIL!!!



De Brasil al Mundo: Es la clase media,
Fuente:La Nación - Buenos Aires

Nuevamente, una gran noticia sobre Brasil: el estudio de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), titulado “Los Emergentes de los Emergentes: Reflexiones Globales y Acciones Locales para la Nueva Clase Media Brasileña”, reveló que entre 2003 y mayo del 2011, nada menos que 48,7 millones de brasileños ingresaron a la clase A, B y C; esta última conocida como la clase media.

Crecimiento moderado con inflación controlada, una fórmula nada mágica en el “modelo” brasileño

En otras palabras, hubo un ascenso social correspondiente a una porción mayor que la totalidad de la población Argentina y representa aproximadamente un cuarto de la población brasileña.

La buena noticia, es que de los 48,7 millones de brasileños que ascendieron en esas tres categorías, la clase media representa a 39,5 millones, o sea, el 81% del total. ¿Qué implicancias tiene esto? Primero, que Brasil, en comparación con sus socios emergentes del grupo BRICS -que comparte junto a Rusia, India, China y recientemente Sudáfrica- demostró ser el país que mejor logró crecer con distribución de la riqueza a lo largo de los últimos años. Esto, a su vez, implicó un aumento en un 20% de su mercado de consumo interno entre 2003 y 2008.

Al mismo tiempo, la ampliación de la “Clase C” implica que hay una mejora en uno de los principales problemas de Brasil, que es la enorme desigualdad que existe en su población. Entre 2003 y 2007, la evolución del ingreso del 20% más pobre de la población avanzó en un promedio anual de 6,3%, sólo superado por China en el grupo BRICS, mientras que el 10% más rico de la población sólo aumentó su ingreso en 1,7% anual para aquél período. Esto quiere decir que aún con un ritmo moderado Brasil está dejando el club que reúne los países más desigualdes del mundo.

Así no sorprende que entre los encuestados sobre la expectativa de satisfacción de vida para el 2014, en una escala del 0 (muy baja) al 10 (muy alta), Brasil obtenga una calificación de 8,7, el mejor resultado de una muestra de 146 países, siendo el promedio mundial de 6,5. Esto es porque el ascenso social real es una cuestión aritmética: cuantos más ascienden, mayor la expectativa de bienestar.

El hecho de que el Gobierno actual esté preocupado con erradicar definitivamente la miseria del país [Plan Brasil Sin Miseria] y esté excesivamente preocupado con la inflación muestran que independientemente de las materias con las que Brasil aún tiene una enorme deuda (educación, salud, infraestructura, reducción de asistencialismo, etc.), algo hacen al respecto. Parabéns, Brasil.

LA HORA DE AMÉRICA LATINA



UN BRASILEÑO AL FRENTE DE LA FAO



La hora de América latina
“FUENTE: Página 12 – Buenos Aires.



Por primera vez en más de seis décadas de historia, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) será presidida por un latinoamericano, el brasileño José Graziano da Silva, cuya postulación fue impulsada por el entonces presidente Lula da Silva y respaldada por el gobierno argentino. Los países de América latina celebraron ayer el nombramiento, que se logró en una reñida votación 92 a 88 por sobre el ex canciller español, Miguel Angel Moratinos. Graziano fue el creador de los planes Hambre Cero y Bolsa Familia, que se aplican en Brasil. “Este resultado llena de orgullo y satisfacción a nuestro país”, destacó el canciller Héctor Timerman en un comunicado, quien recordó que la presidenta Cristina Kirchner “apoyó desde el inicio” la candidatura.
Graziano asumirá el 1º de enero de 2012 en reemplazo del senegalés Jacques Diouf, quien estuvo 17 años en el cargo. La FAO es un organismo especializado en alimentación que la ONU creó en 1945 para coordinar acciones entre los países miembro, a fin de combatir el hambre a nivel mundial. Su mandato consiste en mejorar la nutrición, aumentar la productividad agrícola, elevar el nivel de vida de la población rural y contribuir al crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, según el propio organismo, en la actualidad casi una sexta parte de la población mundial, unos 925 millones de personas, padece hambre.
El economista brasileño, de 61 años, fue ministro de Lula en su primer mandato y asesor de la presidencia en el segundo. Desde marzo de 2006 es representante de América latina y subdirector de la FAO. En sus primeras declaraciones tras su designación para la presidencia del organismo, Graziano afirmó que los altos precios de los alimentos van a durar varios años. “No es un desequilibrio temporal. Hasta que no tengamos una situación financiera más estable en todo el mundo los precios de las materias primas reflejarán eso”, indicó. Eso favorece a los países productores de alimentos, como Argentina y otros de América del Sur, pero dificulta el acceso de naciones pobres importadoras. El gobierno argentino sostiene que la solución debe pasar por una mejora de la distribución de recursos a nivel mundial, y que la ONU tiene una responsabilidad que asumir en esa tarea.
En el comunicado de la Cancillería argentina se destaca que la elección de Graziano “no es sólo un reconocimiento al compromiso de Brasil en políticas de lucha contra el hambre y de aumento de la producción de alimentos, sino también a toda nuestra región, que comparte el esfuerzo en pos de dichos objetivos”. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se sumó en la misma línea: “La elección del representante de Brasil es un reconocimiento a la Unasur, ya que abre un nuevo horizonte para la cooperación Sur-Sur en la producción y cooperación agrícola de los países latinoamericanos hacia otras regiones del mundo”. El postulante brasileño logró el respaldo de América latina, Indonesia y de los llamados “países no alineados” del Grupo 77, entre ellos los de Africa.

REPORTAJE A BERNARDO KLIKSBERG, EXPERTO EN POBREZA Y DESIGUALDAD

“La ortodoxia fue derrotada”

El prestigioso economista argentino sostiene que en América del Sur hay motivos para tener esperanza, porque aplica modelos heterodoxos que han demostrado ser exitosos y que muestran que otra economía es posible.
Por Cristian Carrillo
“La ortodoxia ha sido derrotada intelectualmente”, sostiene desafiante Bernardo Kliksberg al referirse al rebrote de ideas neoliberales en América latina. De paso por la Argentina, desde su
residencia actual en Nueva York, el prestigioso economista destacado por sus trabajos sobre pobreza y desigualdad en la región recibió a Página/12. Elogió los “programas que llegan al universo
de los pobres, desde un enfoque de derecho. No es una asistencia, sino reintegrar el derecho violado”, afirmó. Kliksberg presentó un nuevo libro, Escándalos Eticos, en el que analiza las principales
contradicciones que dejó la crisis financiera internacional.
“La ética no es una concesión gratuita de los empresarios, sino que responde a una demanda histórica”, aseguró.
Sobre el tratamiento de los medios del tema de la inseguridad, dijo que “el nivel de debate es de muy baja calidad”.
–Usted suele criticar a países como Estados Unidos por hacer más de lo mismo y esperar resultados distintos. ¿Considera que América latina, y en especial Argentina, hace más de lo mismo?
–En América del Sur hay motivos para tener esperanza, porque son modelos heterodoxos que muestran que otra economía es posible, y con resultados positivos que les han valido la revalorización electoral permanente de sus poblaciones. Brasil sacó a 30 millones de personas de la pobreza, Chile creó hogares estatales de cuidado de niños para las mujeres trabajadoras, Uruguay habilita el acceso a Internet para los estudiantes primarios y secundarios, y en la Argentina está la Asignación Universal por Hijo y el programa de protección a las mujeres embarazadas. Son medidas que llegan al universo de los pobres, y desde un enfoque de derecho. No es una asistencia sino reintegrar el derecho violado.
–Para algunos, volver a la ortodoxia es la única alternativa posible.
–La ortodoxia ha sido derrotada intelectualmente. El fundamentalismo cayó en Wall Street. La ortodoxia es sinónimo de mala economía; donde se implanta, destruye. Destruye en el corto plazo y en el mediano, y concentra la economía en pocos beneficiarios. Sucede que perdió intelectualmente, pero no su posición de poder económico. Es así que éstos que se benefician buscan coartadas, como hablar de desajustes pasajeros, para mantener esas ideas.
–Una preocupación que se plantea desde los medios es la delincuencia, como algo divorciado de la exclusión. ¿Puede pensarse una sin la otra?
–La gente en Argentina, como en buena parte de América latina, está desorientada. El nivel de debate es de muy baja calidad. La delincuencia está creciendo y la gente tiene derecho a quejarse y a reclamar seguridad. Pero el debate no se basa en sus causas profundas, sino en mostrar episodios de violencia extrema y ver si se pone presos a los chicos o si se aumentan las penas. Una cosa es el crimen organizado. Sobre éste debe caer todo el peso de la ley. El resto son chicos con delitos menores. En este caso, la variable ligada a su disminución es la igualdad de oportunidades. No hay relación entre meter presos a los jóvenes pobres y bajar la delincuencia.
–Otro debate que la ortodoxia se niega a dar es la redistribución del ingreso.
–Uno de los escándalos éticos en América latina es que produce alimentos para tres veces su población, siendo el mayor productor per cápita de alimentos del mundo, y el 16 por ciento de sus chicos está desnutrido. No es un problema de producción de alimentos, sino de acceso, lo cual viene mediado por la distribución del ingreso y la posibilidad de comprar alimentos y por los circuitos especulativos en la comercialización de los alimentos.
–Fue designado para asesorar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los determinantes sociales de la salud. ¿En qué consistirá su rol?
–El tema de la salud siempre fue tratado de consultorio hacia adelante: llegan las personas enfermas a los consultorios y a partir de allí se organiza el sistema para atenderlos. Estamos cambiando de paradigma. El nuevo se basa en los determinantes sociales de la salud, donde las personas llegan a un consultorio como el producto de un historial previo que no tiene que ver con el sistema de salud sino con el sistema económico-social, el cual produce la enfermedad.
–¿Cuáles son esos determinantes sociales?
–El agua potable es un determinante fundamental y básico. Hoy hay dos millones de muertes de niños por ingerir agua contaminada. La mitad de las camas hospitalarias en todo el mundo están siendo ocupadas por personas que se enfermaron por esta causa. Otro es la instalación sanitaria, como así también la desnutrición y las villas miseria.
–¿Es un problema de recursos o de decisión política?
–Los economistas ortodoxos lo plantean como un tema de recursos y postergable. Consideran que primero debe crecerse a tasas importantes y después habrá posibilidades presupuestarias para mejorar las redes vitales. Discrepo hace 30 años con eso. Es un tema básicamente de prioridades. Por más limitados que sean los recursos, siempre hay prioridades. Y no es postergable. Sólo puede postergarse dejando muertos en el camino.
–En su libro habla de ética empresaria.
–La ética desde el punto de vista de los neoliberales ortodoxos es una perturbación para el modelo económico que ellos aplican. Y, desde esa óptica es verdad, ¿cómo se discute éticamente un paquete de ajuste? No resiste el análisis más elemental. Sin embargo, no se ha visto en todo el mundo un lugar donde esas recetas curen una economía. sólo favorece a los rentistas.
–Pero, sin un Estado que las controle parece imposible.
–La ética no es una concesión gratuita de los empresarios, sino que responde a una demanda histórica. La responsabilidad social empresaria aparece como respuesta a una demanda de los principales actores. La sociedad civil hoy pide una calidad de mundo mejor. La posibilidad de que el Estado regule la responsabilidad social empresaria no está madura en la sociedad latinoamericana. No está madura para discutir el reparto de beneficios, mucho menos para esto. Hay que ganar otras luchas previas.

“Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos por hacer lo posible imposible“. Betrand Russell

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Recomendación del día


verde se escribe sin cursiva y sin comillas

El término verde, con el significado relacionado con la ecología o lo natural, debe escribirse en redonda y no en cursiva o entrecomillada como aparece en numerosos medios, puesto que se trata de una nueva acepción de esta palabra.

En general, verde, que con este nuevo sentido funciona como un adjetivo, se emplea para referirse a todo lo relacionado con la conservación del medioambiente y una economía sostenible: ciudad verde, empleo verde, industria verde, energía verde, etc. y debe cumplir la concordancia en número con el nombre al que acompaña: ciudades verdes, empleos verdes, industrias verdes, etc.

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