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terça-feira, 25 de outubro de 2011

DICCIONARIO ARGENTINO DE DUDAS IDIOMÁTICAS


Un libro aclara las dudas de los argentinos con el idioma


www.clarin.com
Es un trabajo de la Academia Argentina de Letras, hecho a partir de consultas recibidas. Señala algunas particularidades del lenguaje local, como usar video y no vídeo o escribir fugaza.



Sería un buen ejercicio que en base a lo que lee en esta nota, trate de encontrar el error lingüístico de esta oración; pero si no lo logra, podrá consultar el Diccionario argentino de dudas idiomáticas (DADI), que ya llegó a las librerías.

La obra, un trabajo de la Academia Argentina de Letras, se nutre de algunas de las entradas que figuran en el Diccionario panahispánico de dudas (DPD) —aquellas que son comunes a toda la región lingüística— y prescinde de las dudas que son exclusivas de otros países; por ejemplo, la palabra gilipollas que se utiliza para designar a alguien tonto o idiota, sólo se aplica en España, y por lo tanto no aparece en el diccionario local. Esta operación da como resultado «una obra de menor volumen (500 páginas frente a las casi 900 del DPD) manuable y fácilmente portátil en el portafolio del caballero o en la cartera de la dama», señala Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras.

En el rubro culinario, por ejemplo, las diferencias entre las dudas recogidas en el DADI y en el DPD son notorias. Para consultar cómo se escribe fugaza o fusili (así, se escriben así) deberá recurrir al diccionario local, mientras que si busca saber qué es el grog (una bebida de agua caliente azucarada y licor) encontrará la respuesta en la versión panhispánica.

A la hora de nombrar países o regiones también hay diferencias: el DPD registra la palabra Falkland como una opción para referirse a las Islas Malvinas, mientras que en la interpretación local sólo figura Malvinas , ya que, como señala Barcia, «Para un argentino no hay dudas de que las islas se llaman Malvinas, como originalmente fueron bautizadas. Aceptar otra designación es un caso de colonialismo toponímico».

Además de suprimir dudas que no son habituales para los argentinos, el DADI se destaca por incluir alrededor de trescientas dudas que sí se presentan con frecuencia por estos pagos. Entre las más comunes figuran casos de concordancia, el uso de locuciones adverbiales y preposiciones, las conjugaciones de verbos irregulares y el significado de determinadas voces.

Barcia ejemplifica con algunos de los errores típicos de los hablantes argentinos: «Bajo este punto de vista: nuestro hablante suele ver el punto de vista como un techito que lo cobija», dice Barcia; «lo correcto, en este caso, sería: Desde este punto de vista». Otros errores frecuentes: Tengo un hambre negro, suele escucharse, olvidándose de que el sustantivo hambre es femenino. O: Mi cónyugue, en lugar de cónyuge (atados al mismo «yugo»: el matrimonio).

Las dudas que aparecen en el Diccionario son reales, ya que se trata de consultas que la Academia Argentina de Letras recibe a diario por correo electrónico. Además de basarse en ese registro, el Diccionario se nutrió de «buenos libros de la especie como el DPD; el clásico Dicionario de dudas y dificultades de la lengua española , de Manuel Seco, los de José Martínez de Sousa o los de Manuel Rafael Aragó, entre otros», apunta Barcia.

Este trabajo, cuentan los autores en el prólogo, tuvo un punto de partido a mediados de los años ochenta, cuando una serie de notas periodísticas dio a conocer el trabajo que hacía el servicio de consultas telefónicas de la Academia de Letras. Con la difusión de esta tarea, la cantidad de consultas se multiplicó por diez y se diversificaron los consultantes: además de los habituales correctores, empezaron a llamar periodistas, agencias de publicidad, docentes y estudiantes.

Con el material generado, a comienzos de los años noventa la Academia confeccionó unos folletos que empezó a distribuir en actos públicos. Eran hojas impresas donde aclaraba algunas de las dudas más difundidas entre los argentinos. En 1992, juntaron esos folletos y se publicó un libro de dudas idiomáticas frecuentes.

«Ese volumen impreso se constituyó así en el primer diccionario de dudas editado por una academia de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE); pequeño, pero con el ADN de la especie», cuenta Barcia.

Las dudas y errores son motivo de celebración, ya que a base de ellos se aprende. «Es altamente positivo que nuestros hablantes tengan dudas, ello señala que hay conciencia y preocupada responsabilidad por hablar correctamente la lengua común», agrega Barcia.

Y si todavía no encontró el equívoco del comienzo, le damos una ayuda hasta que compre el diccionario: la respuesta al acertijo está unos pocos renglones arriba.

Publicado 24/10/2011
María Paula Bandera, ESPECIAL PARA CLARIN
www.clarin.com
Jueves, 20 de octubre del 2011

CREATIVIDAD



¿QUIERE SER CREATIVO? !VUELVA AL JARDÍN DE INFANTES!

“Todos los niños son artistas. El problema es como permanecer siendo artistas cuando crecemos”.

Cuando Pablo Picasso hizo ese comentario muchos tal vez no hayan comprendido, en la época, el real valor de lo que el maestro quería decir, y sin duda muchos hoy todavía no comprenden o no le dan la importancia debida.
Con las recientes discusiones respecto de la creatividad, todo lo que envuelve esa habilidad, innata al ser humano, y su importancia para el futuro de las empresas y negocios del siglo XXI en el mundo, es saber por qué a lo largo de su vida las personas se tornaron tan eficientes para realizar tareas mecánicas, burocráticas y analíticas y tan mediocres cuando son desafiadas a traer una idea nueva para la empresa. Tan poco innovadoras para intentar hacer de un modo diferente o más rápido algo que hasta entonces imaginaban que fuera inmutable.
Hoy hay en algunos países un amplío debate que repiensa y cuestiona los sistemas educativos que hace 200 años – desde la Revolución Industrial – no se actualizan y mantienen niños y jóvenes orientados apenas para el trabajo profesional y muy poco para las habilidades de pensar, jugar y crear. David Kelly, fundador de una agencia global de innovación – Ideo, dice que somos enseñados en la escuela a pensar apenas de forma analítica, donde todo es un sistema y el pensar lineal es el medio para alcanzar el éxito profesional. No hay nada de malo en ello, entretanto, la negligencia con que escuelas, universidades y padres de un modo general tratan la imaginación, la intuición, la creatividad y el pensamiento creativo nos lleva a la reflexión preocupante de que estamos educando a nuestros hijos para ser todo menos creativos, originales e innovadores. Las consecuencias de esto en un mundo cada vez más competitivo y carente de nuevos negocios, nuevas ideas y soluciones para cuestiones económicas, políticas, ambientales y sociales, tienden a ser devastadoras.
Ken Robinson, consultor educativo del gobierno británico va más allá. “La escuela mata la creatividad”. Él defiende que preservar y estimular la imaginación y la creatividad de niños y jóvenes debería ser tan importante cuanto alfabetizar o enseñar matemática. Y que la escuela de hoy de forma severa estigmatiza el error. No diría que la escuela mata la creatividad, mas la reflexión es válida y un nuevo modelo educativo debe ser discutido. El actual sistema educativo en diversos países del mundo, incluso en Brasil, destaca la linealidad, la evaluación, la punición y además condena al error y al diferente. Niños y jóvenes se tornan cada vez menos brillantes, menos innovadores y menos originales y más inseguros y propensos al trabajo sistemático, ejecutivo y mecánico que les traiga seguridad y los mantenga lo más lejos posible del error. En esa línea el ser humano tiende a escoger la fuga y no intentar lo nuevo, procurando siempre la zona de confort, donde él raramente crea, no observa diferentes visiones y fatalmente lleva su vida entera arrastrándose en un trabajo seguro, práctico, confortable, pero que no le trae significado alguno.
El sociólogo italiano, Domenico De Masi dice: “La sociedad ideal, pos-industrial que nos encontramos hoy, debería ser una mezcla entre la razón y la emoción, la racionalidad y la creatividad. Y no mucho de uno y poco (o nada) de lo otro.” Al respecto afirma también que cada vez más estudiantes optan por profesiones consideradas lucrativas y dejan de lado sus sueños e ideales por el simple miedo de errar y por no sentirse suficientemente creativos para hacer algo nuevo y de lo que gusten. “Es preciso predisponer a los jóvenes a la innovación, ayudarlos a reducir sus resistencias a las mudanzas. La familia y la escuela se encargan de acompañar progresivamente a los niños de la fase del juego alegre a la fase del trabajo triste. La escuela de hoy es una represión de la alegría y de la creatividad que limita y mata el potencial creativo de los niños poco a poco”, argumenta.
Observe un niño jugando. El hace lo que le gusta, se divierte y el resultado es siempre algo inusitado y creativo. Cuando pedimos a un niño hacer algo completamente nuevo y desafiante, en el mismo instante acepta, sin miedo del ridículo, del error o de la crítica. El aprende, erra, intenta nuevamente, acierta y de esa forma está pronto para asimilar una nueva habilidad.
La base de la creatividad es la imaginación que, a su vez, es alimentada por la intuición. Algo que perdemos poco a poco a lo largo de la vida, muchas veces por nuestra propia culpa. Un niño hasta los cinco años de edad aún no está envuelto en formas y repertorios educativos y culturales pre-establecidos y tiene en la intuición e imaginación sus mayores fuerzas para expresar sus deseos, sueños y vocaciones. El crea de forma libre y original. Nosotros, adultos, matamos la originalidad y lo creativo, pues usamos poco la imaginación y la intuición en nuestro día a día – fuimos entrenados para todo en la vida menos para lidiar con nuestras emociones, imaginación e intuición.
¿Repararon que los buenos recuerdos de la escuela vienen de los juegos con amigos, clases de arte, educación física, música? Es así, y no lo es por casualidad. En el jardín de infantes, en aquel momento niños libres y llenos de vida, son estimulados en un ambiente de confianza y creatividad donde diversos proyectos y disciplinas son aplicados y construidos con prácticas innovadoras, lúdicas, donde la escuela se torna no apenas un medio para la búsqueda del conocimiento, sino también un medio para aprender libremente, errar, acertar, relacionarse, divertirse y soñar. El niño auténtico no acepta dejarse formar por el mediocre o por lo obvio y falto de interés. Todo eso trae algo fundamental a ellos: significado. ¿Por qué los adultos hacen justamente lo contrario en el trabajo y además no buscan significado para lo que hacen? ¿Y las empresas continúan extremamente burocráticas cuando dicen que quieren innovar? Con el tiempo buena parte de las escuelas, salvo algunas excepciones, se tornan aburridas, faltas de interés, punen los errores, nivelan por la mediocridad y no desarrollan los talentos individuales de los jóvenes. Alguna relación con algunas empresas no es mera coincidencia. Cuando dejo a mi hija de cinco años en la escuelita todos los días, pienso – “porque las universidades y las empresas no pasan un tiempito observando cómo son de divertidos y sabios algunos momentos en el jardín de infantes. Quiere ser creativo, vuelva al jardín de infantes y recupere el sentido de aprender con experiencias, placer y significado.
Autor: Jean Sigel

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Recomendación del día


facultar para algo, no facultar a algo

Según el Diccionario panhispánico de dudas, la construcción correcta es facultar a alguien para algo, no facultar a alguien a algo.

Sin embargo, es frecuente ver en las noticias publicadas en los medios de comunicación una construcción inadecuada con el verbo facultar: «El colectivo facultó en mayo a la sección sindical a tomar todas las medidas posibles, incluida la huelga»; «El consejo nacional del PSC facultó a la Ejecutiva a sondear la nueva alianza».

Las preposiciones que acompañan a facultar son a (introduce el complemtento de persona) y para (antepuesta al complemento de finalidad).

Por tanto, en los ejemplos citados lo adecuado hubiera sido: «El colectivo facultó en mayo a la sección sindical para tomar todas las medidas posibles, incluida la huelga»; «El consejo nacional del PSC facultó a la Ejecutiva para sondear la nueva alianza».
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