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quarta-feira, 9 de novembro de 2011

EL ESTILO


"Cuando tengáis algo que decir, decidlo lo más claramente que podáis. Este es el único secreto del estilo".
Robert L. Stevenson
La claridad y sencillez son síntomas de dominio de idioma, no de superficialidad.

El geriátrico de la lengua



Pisaverde, aljofifa, golismero... Álex Grijelmo y Pilar García Mouton rescatan en Palabras moribundas vocablos en peligro de extinción

FUENTE: El Cultural.es - Fernando DÍAZ DE QUIJANO | Publicado el 08/11/2011

Una cruz roja ilustra la portada de Palabras moribundas. El periodista Álex Grijelmo y la filóloga Pilar García Mouton han recogido en su camilla 159 vocablos heridos, en muchos casos, de muerte: "ahíto", "borceguí", "chinela", "encocorar", "golismero", "melgo", "romadizo", "trapisonda"... Hay otros cientos, miles quizá, desperdigados por el frente, pero no caben todos en este hospital de campaña editado por Taurus.

El libro es una adaptación de la sección que Grijelmo inició en 2004 en el programa de Radio Nacional de España No es un día cualquiera, dirigido y presentado por Pepa Fernández. A su vez, el espacio nació de un capítulo de En la punta de la lengua, que el periodista burgalés acababa de publicar.

Tres temporadas más tarde, García Mouton tomó el relevo de la sección, que continúa en antena. Cada semana se propone una palabra caída en desuso y se pregunta a los oyentes -o escuchantes, como los llaman en el programa- si la conocen, si la usan y en qué contextos la han oído. Según sus testimonios, se construye la historia de la palabra, se la sitúa geográficamente y se determina si es o no un término moribundo. Una labor colectiva que, citando a sus autores, "se trata sólo de una cuestión de gusto y de un cierto amor por el patrimonio común que es el idioma español".

El libro, que ha sido presentado hoy en Madrid, explica los orígenes etimológicos de cada término, las modificaciones semánticas sufridas a lo largo de su historia y atiende a las particularidades de su uso en diferentes lugares de España. De hecho, la geografía juega un papel esencial en la conservación del léxico. Algunas palabras se hacen viejas sin haber salido nunca de la región en la que nacieron, como es el caso de "ababol", sinónimo aragonés de "amapola". Otras viajaron durante siglos por toda la Península y ahora viven retiradas en una comarca concreta, como sucede con "enagua": "Como las mujeres ya no vestimos esa prenda, pensábamos que estaba en desuso, pero descubrimos gracias al programa que en Andalucía se sigue empleando para referirse a la ropa de la mesa camilla", afirma García Mouton, especialista en Geolingüística y Dialéctica.

En su mayoría, las voces recogidas en Palabras moribundas sobreviven gracias al medio rural, mientras que la ciudad empobrece el lenguaje porque tiende a uniformarlo, asegura la lingüista. Y Grijelmo aprovecha para hacer justicia: "Este libro es en parte un homenaje al mundo rural, cuyo lenguaje ha tenido tradicionalmente poco prestigio, a pesar de ser muy rico, preciso y certero, sobre todo en lo referente a la agricultura y la artesanía".

Extranjerismos efímeros
La lengua está sometida a un proceso de cambio constante, y en ella, como en tantos aspectos de la vida, también hay modas. Muchos extranjerismos irrumpen con fuerza en el vocabulario popular pero mueren jóvenes al quedar obsoletas las realidades que designaban, como ocurrió con "cederrón", que la RAE incluso castellanizó, augurándole con ello una vida más larga de la que en realidad tendría. En otros casos, el extranjerismo cohabita con otras palabras rescatadas de nuestro idioma y que experimentan una segunda juventud, como "bitácora" en lugar de "blog" o "nevera" en vez de "frigorífico".

Aunque los padres suelen decir que quieren a todos sus hijos por igual, Grijelmo y García Mouton no dudan en identificar sus palabras favoritas entre todas las recopiladas en este volumen. "La mía es "rendibú". Viene del francés rendez-vous, y se adoptó aquí como sinónimo de hacerle la pelota a alguien".

Grijelmo, a su vez, revela la suya: "alboroque". "Es una fiesta que se hacía para celebrar un contrato o una venta", aclara. La palabra la recogía ya el diccionario de Covarrubias en 1611 y hoy sigue viva en no pocas zonas de España, pero sobre todo en Murcia, donde se llama así al convite que se celebra en memoria de una persona después de su entierro en la taberna más cercana, "con la intención de que el difunto suba más alto; cuanto más alboroque, más alto sube". Esperemos que el de estas 159 palabras moribundas tarde aún en celebrarse.

JACQUES BOUVERESSE



"Lo triste es no haber sido capaz de amar a más personas"

08/11/2011 –FUENTE : EL PAIS - IMA SANCHÍS

Una vida digna
Les ofrezco dos folios y medio de una conversación de diez que no tiene desperdicio. Bouveresse es un hombre lúcido y humilde que acaba de presentar Sátira y profecía, las voces de Karl Kraus (Ediciones del Subsuelo). A principios del siglo XX, y en pleno auge de la cultura vienesa, Kraus dirigió despiadadas sátiras a los periódicos. Para Bouveresse esas críticas están de plena actualidad. En consecuencia, el filósofo sólo concedió una única entrevista. Entré en la conversación aterrorizada y salí reforzada y consciente de que debemos repensar constantemente nuestra postura ante las cosas y de que existen aspectos de la realidad sobre los que todavía se puede y se debe actuar.
Entiendo y apruebo los movimientos de rebelión que está produciendo esta crisis.
Toda una declaración de principios.
Kraus ya denunció a principio del siglo XX el fenómeno de la dictadura del mundo financiero. Me gustaría que las nuevas generaciones supieran que para realizarse en la vida no sólo cuenta el dinero. La vida es un esfuerzo digno de mejor causa.

¿Cree que no lo perciben?
Hay demasiada gente en el mundo que vive en condiciones miserables y se acepta tranquilamente; es espeluznante. A la crisis financiera se suma la crisis moral, esa incapacidad de mostrar sensibilidad hacia los demás, y tiene consecuencias catastróficas.

Culpa usted a la prensa de muchos de los males contemporáneos.
El principal problema es su falta de independencia. Kraus ya anticipó en 1899 el peligro de que el poder económico, el político y el mediático estuvieran en las mismas manos, y ahí están Rupert Murdoch o Berlusconi. Pero todavía quedan periodistas honrados.

Menos mal, estaba un poco asustada.
Creo que lo más difícil es saber hasta qué punto la prensa refleja la opinión pública o la crea. La prensa estadounidense más seria se dejó manipular por el Gobierno para decir que había armas de destrucción masiva en Iraq y que era necesaria una guerra.

¿Qué hace falta para hallar un poco de paz, de felicidad?
En las sociedades en las que vivimos, cada vez es más difícil hacer esa distinción entre las necesidades esenciales y las que no lo son. Nos proponen cosas por todas partes, los objetos nos estorban.

Interesante apreciación.
Nos creamos necesidades artificiales de las que somos cada vez más dependientes. Nos rodeamos de obstáculos que paradójicamente nos impiden llevar una buena vida. Déjeme que le cuente un cuento de Tolstói.

Qué bien.
La historia de un campesino a quien el propietario le dice que le regalará la tierra que sea capaz de recorrer en un día. El campesino corre y corre. Cuando al final del día llega al punto del que había partido está tan exhausto que muere de agotamiento. Al final ha obtenido la extensión de tierra que necesitaba para poder yacer en ella.

¿Qué ha sido lo esencial en su vida?
El amor por las personas próximas, y de forma más general por el ser humano.

Pero ¿qué es el amor?
¡Vaya!, ¿es necesario dar una definición?

Las palabras se tergiversan tanto...
Tiene razón, porque no resulta fácil amar a los seres humanos en general. Jonathan Swift, el autor de Los viajes de Gulliver, dijo: "Amo a X, a Y, a Z, pero no amo al hombre en general". A mí me ocurre lo mismo.

Es difícil empatizar con el sufrimiento de un desconocido.
La humanidad sigue dando gente extraordinaria. Pero cada vez que creemos haber superado un escollo decisivo volvemos a caer en él. Me sorprende la ansia asombrosa de dominarse los unos a los otros.

Renunció a la Legión de Honor (2010), una tentación de poder y éxito.
No fue un sacrificio. A los 20 años me tentó la carrera política, pero comprendí que no podría. Se trata de un oficio en el que hay que mentir constantemente. Es el caso de los partidos que están ahora en el poder en Europa; todos pretenden hacernos creer que ellos tienen soluciones. Me cuesta mucho creer en la política.

Como le ocurre a un gran número de ciudadanos corrientes.
Ese escepticismo en la política es un fenómeno muy peligroso. Existe la tentación de volver a soluciones arcaicas, como el nacionalismo o el populismo, el regreso de los egoísmos nacionales.

¿El nacionalismo es egoísmo nacional?
Ha sido el responsable de las peores catástrofes del siglo XX, por eso siempre desee un debilitamiento progresivo del sentimiento de pertenencia nacional en provecho del de pertenencia a una comunidad mucho más amplia, Europa, y más adelante el de pertenencia a la comunidad humana.

Para enfrentarse a la vida, un buen equipaje es el espíritu crítico, la capacidad de amar a los otros, ¿qué más?
El placer de conocer y comprender. Y el de rebelarse contra los aspectos de la realidad que son intolerables, algo muy cotidiano como es resistir a todos los mecanismos de propaganda que nos moldean.

¿Qué cualidad humana admira?
El altruismo. Lo que más me entristece es no haber sido capaz de ser más generoso, de amar a más personas. Lo más triste es no ser mejor, tener más comprensión y compasión. Pienso en la situación de África y me pregunto: ¿qué he hecho yo para ayudar?

Somos animales limitados.
Cierto, pero hoy disponemos de medios para hacerlo mejor, ser más equitativos. No sé hasta dónde llegará el movimiento de los indignados, ese fenómeno inesperado. Creemos que las nuevas generaciones han alcanzado un elevado nivel de resignación, pero estamos viendo su capacidad de rebelarse.

¿Qué idea ha iluminado más su vida?
Una entre muchas sería la máxima de Epicteto: "No son las cosas las que turban a los hombres, sino la idea que se hacen de ellas". Hay que estar dispuesto a trabajar seriamente en nuestro mundo interior.

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


core capital se traduce como capital principal

La Fundación del Español Urgente recomienda que la expresión core capital se traduzca como capital principal o capital básico.

En las noticias relacionadas con el reciente acuerdo alcanzado en Bruselas para elevar el capital de máxima calidad de la banca europea hasta el 9 %, se emplea con frecuencia el giro inglés core capital, como en «El nivel de core capital resultante de la absorción, no debería ser en ningún caso inferior al 8 %» o «El consejero delegado del banco ha destacado que el ratio de core capital alcanzó el 9,1 %».

Aunque haya definiciones técnicamente precisas establecidas por el Comité de Basilea, esta expresión se emplea para aludir a los recursos que los bancos tienen siempre disponibles para poder hacer frente a los imprevistos, y se considera que entra en la parte principal de su patrimonio, por lo que las traducciones más adecuadas son capital principal o capital básico.

Así, hubiera sido más apropiado «El nivel de capital principal resultante de la absorción, no debería ser en ningún caso inferior al 8 %» o «El consejero delegado del banco ha destacado que el ratio de capital básico alcanzó el 9,1 %».
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