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quarta-feira, 28 de dezembro de 2011

GOBERNANZA





LA 'GOBERNANZA' EN SU LABERINTO



El término político de moda, asimilado del inglés governance, significa lo mismo que gobierno o gobernabilidad, según los filólogos
Gobierno, gobernación, gobernabilidad y gobernanza son sinónimos de uso indistinto, coinciden los filólogos, los catedráticos de Literatura y la Real Academia Española (RAE). «A la acción de gobernar un pueblo (o una nave, o una economía o una casa) puedo llamarla gobernanza, gobierno, gobernación o gobernabilidad, como me venga en gana», escribió en un artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA el pasado abril Francisco García Pérez, catedrático de Lengua y Literatura y colaborador habitual de este periódico.
Quien busque la voz gobernanza en el Diccionario se encontrará dos acepciones. Por un lado, la más clásica, 'acción o efecto de gobernar'. Sin más. Por otro, 'arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía'. Para García Pérez, como también para otros expertos, esta última definición resulta de «perogrullo», dado que no habría partido político, ejecutivo o ideología que no aspirase a disponer de ese desarrollo económico, social e institucional duradero del que habla la RAE.
Por lo demás, gobernanza es una palabra que, y tal y como señala este catedrático en el citado artículo, estaba considerada como anticuada en la edición del Diccionario de 1992. Sin embargo, de la mano del inglés, es ahora usada con cierta asiduidad en la jerga política, en pleno proceso de crisis y de globalización. Se trataría de la particular adaptación al español del término inglés governance, que vendría a ser algo así como «la eficacia, la calidad y la buena orientación de la política», definición que comparte el tufo a perogrullo que detecta Pérez en la segunda acepción de la RAE. Por si fuera poco, no falta quien trata de definir la gobernanza como el 'proceso de toma de decisiones y el proceso por el que las decisiones son implementadas, o no'. Para rizar el rizo, también hay quien habla de gobernanza como de 'nuevo tipo de gobernación'.
Se trata de un uso del lenguaje que Aurelio Arteta, catedrático de Filosofía Moral y Política, criticaba con gracia en un artículo en el diario El País acerca de lo que denomina la prosa «archisílaba» o «requetesilábica». «¿Ande o no ande, caballo grande?, pues valga o no valga, palabra larga. La consigna es llenarse literalmente la boca. Ante el temor a empequeñecer, nos encampanamos en nuestros vocablos y acabamos la mar de satisfechos en la grandilocuencia», señala Aurelio Arteta.
Publicado 28/12/2011
José A. Ordóñez
www.lne.es
Miércoles, 28 de diciembre del 2011

Errar es humano...









COSECHA DE LOS INOCENTES


Los errores de imprenta persisten a pesar de la tecnología y provocan risas y hasta algún conflicto que otro.
EL Diccionario de la Real Academia (DRAE) define a la errata como la 'equivocación material cometida en lo impreso o manuscrito', cosa similar al error al que concede más acepciones y explica que es el 'concepto equivocado o juicio falso', la 'acción desacertada o equivocada' y la 'cosa hecha erradamente', que va sin hache de herradura.
El caso es que una y otro son género que se da con abundancia, y los papeles, lo que decimos el periódico mayormente, son fuente abundante e inagotable que un día como el de hoy, con la más santa inocencia, parece oportuno e idóneo dejar que mane libremente.
Hace más de tres siglos largos que Baltasar Gracián (1601-1668) dejó escrito aquello tan cierto de que «la confianza es la madre del descuido», y la errata (a mayor gloria y sonrisa, cuando no carcajada) sigue viva y bien viva, y no hay avance tecnológico que pueda con ella. Los medios se han modernizado (¿mejorado?) de forma notable, pero no ha nacido quien pueda impedir que con ocasión de una información de urgencia transmitida por telefonía móvil surjan problemas de cubertería (cobertura) que la hagan casi inaudible para quien la recibe, quizás porque encima es de tensión baja y proclive a las toponimias (lipotimias) y luego pasa que, una vez impresa, la jodienda (con perdón) no tiene enmienda y por poder hasta puede surgir un conflicto sin rectificación que valga.
Así, se ve circular una furgoneta que en letras bien gordas y visibles indica pertenecer a determinada Fábrica de jamones, rotulación comercial ante la que cabe preguntarse ¿de qué los hacen, de madera o de metal? O la severa y póstuma (o viceversa) esquela donde consta la identidad de la fallecida (la única que no protesta) y se dice que se llamaba Purificación, y debajo y entre paréntesis (Doña Puta), la abreviatura cariñosa y familiar con la que la conocían los más allegados, sin R y con T consecuencia de írsele el dedo al (o a la) teclista, con el consiguiente escojone del personal y el comprensible enfado y pleito de sus deudos.
La errata es inasequible al desaliento (puede verse en los recortes, mínima parte de los que circulan) y, para terror de la comunidad educativa, a Secundaria y Primaria te añade Orimaria que debe ser enseñanza propia de quienes todavía se hacen pis, la tormenta de uranio que provoca daños cerebrales en el hígado, intestinos y otros, el bebé de 21 años que cae de un segundo piso, el anuncio de Cristina y sus 120 pechos que parecen demasiado relax, o la nota aclaratoria de que un sucio era un socio, en realidad.
Y ya que hoy, 28 de diciembre, se celebra la festividad de los Santos Inocentes y es día tradicionalmente de bromas y chanzas, ahí queda para la posteridad la ratificación fotográfica del buen humor y el ingenio que distinguen a los habitantes de Sunbilla (demostración anual en sus carnavales, último fin de semana de enero) indicando (y explicando) la dirección de la vía de servicio, con su rollo de papel y todo. Y en bilingüe.
Publicado 28/12/2011
Lander Santamaria
www.diariodenavarra.com
Miércoles, 28 de diciembre del 2011

Recomendación del día


antirrecesión se escribe en una palabra, no anti recesión ni anti-recesión

El término antirrecesión se escribe en una palabra, y no separado (anti recesión) ni con guion (anti-recesión) ya que, de acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española, los prefijos se unen a la palabra a la que acompañan.

En este caso, además, dado que el primer elemento termina con una vocal y el segundo empieza con erre, es necesario duplicar la erre para mantener su sonido fuerte: antirrecesión y no antirecesión.

De este modo, en frases como «Las primeras medidas anti recesión de Rajoy», «Se habla de un equipo anti recesión» o «Llega la fórmula anti-recesión», lo adecuado hubiera sido escribir «Las primeras medidas antirrecesión de Rajoy», «Se habla de un equipo antirrecesión» o «Llega la fórmula antirrecesión».
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