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domingo, 18 de março de 2012

GESTIÓN DEL AGUA


FAO - Enfoques / 2003
Fuente: http://www.fao.org/ag/esp/revista/0303sp1.htm




Gestión del agua: hacia el 2030


Las políticas agrícolas deben proponerse liberar el potencial de las prácticas de gestión del agua para elevar la productividad, promover un acceso equitativo al agua y conservar los recursos...
Durante los últimos 50 años el considerable incremento de la productividad agrícola ha protegido al mundo de devastadoras escaseces de alimentos y del peligro de hambrunas de masas. La gestión del agua, tanto en la agricultura de secano como en la de regadío, fue decisiva para lograr ese incremento, fue uno de los principales elementos de las técnicas de la revolución verde basadas en la aplicación de fertilizantes y la utilización de variedades de gran rendimiento, y contribuyó a incrementar la productividad -la "producción por gota"- alrededor del 100 por ciento desde 1960.
Los próximos 30 años plantearán nuevos retos. Con el crecimiento demográfico -alrededor de 8 300 millones de personas para el año 2030- la agricultura tendrá que adaptarse a la modificación de las pautas de la demanda de alimentos, combatir la inseguridad alimentaria y la pobreza en las zonas rurales y competir por los escasos recursos hídricos con otros usuarios. Para satisfacer estas diversas demandas, la FAO considera que las políticas agrícolas tendrán que liberar el potencial de las prácticas de gestión del agua para incrementar la productividad, promover un acceso equitativo al agua y conservar los recursos básicos. Propone una estrategia para "reinventar" la gestión del agua en el sector agrícola, a partir de la modernización de la infraestructura de riego y las instituciones pertinentes, la plena participación de los usuarios del agua en la distribución de los costos y los beneficios, y el impulso a la escasa inversión en sectores decisivos de la cadena de la producción agrícola.
Agua para los cultivos. Las necesidades humanas y animales de agua son relativamente reducidas, una persona común y corriente consume alrededor de cuatro litros al día, pero producir los alimentos diarios para esa misma persona puede necesitar alrededor de 5 000 litros de agua. Por eso la producción de alimentos y fibras vegetales requiere la mayor proporción de agua dulce de origen natural para consumo humano, o cerca del 70 por ciento del agua que se extrae.
El informe de la FAO recientemente publicado Agricultura mundial: hacia los años 2015-2030 prevé que la producción de alimentos necesitará incrementarse un 60 por ciento para cerrar las brechas de la nutrición, atender el crecimiento de la población y adaptarse a los cambios alimentarios en los próximos 30 años. Se prevé un incremento de la extracción del agua para la agricultura del 14 por ciento en ese periodo, lo que representa una tasa anual de crecimiento del 0,6 por ciento, en comparación con el 1,9 por ciento del periodo 1963-1999. Gran parte del incremento corresponderá a las tierras cultivables de riego, cuya expansión mundial se prevé de dos millones de kilómetros cuadrados a 2,42 millones de kilómetros cuadrados. En un grupo de 93 países en desarrollo, se prevé que la eficacia de la utilización del agua para riego -es decir, la relación entre el consumo agrícola del agua y el volumen total del agua que se extrae- aumente de un promedio de 38 por ciento a 42 por ciento.

Extracción anual global de agua estimada
Sector 1950/ 1995
Agricultura 79%/ 69%
Industrias 14%/ 21%
Municipios 7%/ 10%

"Para mantener lo que se ha logrado en gestión del agua en los últimos 50 años -explica el documento de la FAO- se reducirá la presión sobre los recursos, a la vez que habrá una mayor transferencia del recurso para otras aplicaciones, no agrícolas". Pero, prosigue, el anterior incremento de la productividad obedeció a una inversión estratégica no sólo en infraestructura para la gestión del agua, sino asimismo en investigación y extensión agrícolas, sectores decisivos de la cadena de producción que hoy presentan una tendencia de aguda disminución. Para hacerles frente a los retos futuros, por lo tanto, la inversión agrícola tiene que estimularse y utilizarse como apoyo a un conjunto estratégico que combina investigación, mejores prácticas agrícolas, creación de capacidad para los usuarios del agua y la promoción del comercio agrícola mundial.
El avance también dependerá de pasar de lo que la FAO denomina "una cultura de gestión del suministro" a otra de "gestión de la demanda". El modelo impulsado por el suministro fue la base de la mayor parte del desarrollo de los recursos hídricos en los últimos 50 años, cuando grandes instituciones nacionales o estatales establecieron vastas zonas de riego. Pero sus resultados no fueron tan buenos en la gestión de esos sistemas una vez establecidos. La toma de decisiones comúnmente era vertical y burocrática, y les dejaba a los usuarios finales poca flexibilidad para definir sus pautas agrícolas, calendarios y programas de suministro de agua. Con frecuencia, un suministro de agua poco fiable obligaba al usuario a explotar en exceso los mantos freáticos. En el decenio de 1980 se hizo palpable que muchos programas de riego se habían convertido en una carga para el presupuesto nacional y que degradaban el medio ambiente.
La FAO tiene una perspectiva positiva de las amplias reformas iniciadas en el decenio de 1990 que dieron lugar al paso de la responsabilidad a las asociaciones locales de usuarios y a un cambio a estrategias de gestión impulsadas por la demanda. Hoy los agricultores cada vez participan más en la toma de decisiones y en los gastos de operación y mantenimiento de los sistemas de irrigación. "Una de las principales prioridades de la modernización es evaluar las condiciones materiales del sistema de irrigación y determinar las opciones prácticas para avanzar hacia un servicio más fiable y flexible de suministro del agua y adaptarse a una demanda variable de servicios hídricos" dice el documento de la FAO. A fin de cuentas, corresponde a los usuarios decidir qué nivel de servicio requieren y están dispuestos a pagar.
"Externalidades negativas". Pero la gestión del agua en el nuevo siglo no sólo le corresponde a la producción agrícola. "Si bien el objetivo específico es proporcionar un suministro de agua más fiable y adecuado para los cultivos -se explica en el documento-, la gestión siempre producirá significativas repercusiones en las actividades económicas, los procesos ambientales y la salud de la población". Como la industria, la agricultura está bajo presión para reducir los efectos de sus "externalidades negativas", en particular las asociadas a la aplicación de fertilizantes y plaguicidas.

Entre los efectos ambientales positivos de la irrigación están la creación de humedales artificiales, microclimas y la biodiversidad asociada a éstos

Las cuestiones ambientales deben formar parte de la modernización en la utilización y la gestión del agua. La extracción de ríos y lagos y la construcción de infraestructura de riego desplazan invariablemente a las tierras húmedas que constituyen, por sí mismas, componentes muy productivos de los sistemas agroecológicos. El drenaje causado por la irrigación a menudo se traduce en pérdida de calidad del agua, propagación de enfermedades relacionadas con el agua y degradación del suelo por anegamiento y salinización. Para reducir estos efectos, se explica en el documento, la moderna gestión del agua necesita basarse en evaluaciones estratégicas del medio ambiente y análisis de los costos y beneficios, supervisión ambiental constante e integración del riego en el contexto ambiental más amplio.
Pero también hace falta un reconocimiento más general de que una gestión atinada del agua da buenos resultados, comprendida la viabilidad socioeconómica de zonas rurales enteras, a través de la creación del capital social necesario para la gestión de los sistemas de irrigación y la expansión del transporte y la infraestructura de mercado para la venta de los productos agrícolas. Entre los efectos ambientales positivos de la irrigación están la creación de humedales artificiales, microclimas y la biodiversidad asociada a éstos. La gestión agraria de la agricultura de secano ayuda a combatir la erosión del suelo y a proteger las zonas bajas de las inundaciones. "Reconocer la diversidad y amplitud de estas externalidades es fundamental para el desarrollo sostenible", dice el estudio. Por el contrario, una gestión exclusivamente centrada en los cultivos será insostenible desde el punto de vista económico y ambiental.
Política de intervención. La FAO considera que hay un amplio margen de intervención normativa para contribuir a "reinventar" la gestión del agua en la agricultura. Recomienda un planteamiento estratégico del fomento de los recursos disponibles de tierras y agua, a fin de satisfacer la demanda de productos alimenticios y agrícolas, así como una mayor conciencia de los beneficios productivos que se pueden obtener mediante un uso inteligente del agua.
Es necesario garantizarles a los agricultores en lo personal y a las familias campesinas una "relación estable" con los recursos agrarios e hídricos, es decir, derechos de tenencia de las tierras y de utilización del agua suficientemente flexibles para promover la ventaja comparativa de producir alimentos básicos y cultivos comerciales. Esos derechos deben completarse con crédito rural y financiación, y con la difusión de tecnología y buenas prácticas en la utilización del agua. También se necesita adecuar las estrategias de gestión, abandonando los sistemas tradicionales de irrigación para adoptar tecnologías que favorezcan a los sectores pobres y sean accesibles, como el acopio de agua en pequeña escala.
En el ámbito del sistema de riego, con la ayuda de programas de modernización se obtendrá el valor pleno de los costos no recuperables y se reducirá la presión sobre los fondos públicos. Las estrategias de modernización deberían transformar los rígidos sistemas de mando y control en sistemas mucho más flexibles de suministro de servicios. La agricultura debería -y puede- asumir sus responsabilidades ambientales con mucha más eficacia reduciendo al mínimo los efectos ambientales negativos de la producción de regadío, y tratando de restablecer la productividad de los ecosistemas naturales.
Por último, la política y la inversión del gobierno deben ayudar a los mercados locales de productos agrícolas a ser más eficaces en la satisfacción de la demanda local, es decir, invertir en bienes públicos decisivos, como carreteras y almacenamiento, así como en capacidad institucional, pero también exigir una mayor participación de la inversión privada en gran escala.

Tres temas

La FAO señala tres "temas decisivos" en la gestión del agua en la agricultura para los próximos años:

Modernización. "Donde la irrigación presente una ventaja comparativa, las instituciones pertinentes necesitan adoptar una orientación de servicio y mejorar el desempeño económico y ambiental, por ejemplo, mediante la adopción de nuevas tecnologías, modernización de la infraestructura, aplicación de firmes principios administrativos y promoción de la participación de los usuarios. La tarea central de proporcionar servicios de irrigación debe asociarse más estrechamente a la producción agrícola, y a las necesidades de otros usuarios de la cuenca".
Participación. "Puede resultar difícil negociar la distribución de los beneficios de una base común de recursos naturales, pero el provecho económico puede ser considerable si se permite realizar transferencias flexibles de tierras y agua, en un ámbito normativo bien estructurado. Estas iniciativas sólo pueden dar buen resultado si existe un sólido compromiso con la participación del usuario en la planificación y en las decisiones de inversión, así como con la distribución plena y abierta de la información económica y ambiental".
Inversión. "Los incentivos para que inviertan las personas y los grupos de usuarios en gestión del agua requieren presentar una clara ventaja comparativa, de servicio tanto a los mercados locales como a los de exportación. Se necesita una mezcla de microcrédito para los pequeños propietarios, crédito comercial bien reglamentado para los agricultores nuevos y en gran escala, y financiación favorable para la infraestructura pública en gran escala".

• También consulte: Incrementar la productividad del agua, Mejorar la tecnología de riego y Gestión moderna del riego
• Más información sobre el Foro Mundial del Agua
• Visite el sitio en Web del nuestro Servicio de Recursos, Fomento y Aprovechamiento de Aguas

Publicado en marzo de 2003, ya estamos llegando...

RANKING DE LA FELICIDAD


La felicidad no es el consumo ni el desarrollismo

Aún cuando fue un intelectual español y Premio Nóbel de literatura (Jacinto Benavente) del que cuentan dijo lo siguiente... “El dinero no da la felicidad, pero la facilita mucho”; pero supongo que aquel intelectual, hombre sencillo; debió matizar después de aquella síntesis de la importancia del dinero; puesto que como yo he escrito ya muchas veces... “el dinero no es un fin sino un medio... y que pasado ese punto, en vez de que nos sirva el dinero a nosotros, pasamos a ser sus servidores o esclavos del dinero, como son la mayoría de ricos y a los que yo catalogué igualmente de... pobres ricos”; puesto que sólo piensan en añadir ceros a la derecha de su cuenta dineraria y ello en sí mismo debe ser, “un sin vivir”, pues son las ansias del avariento crónico.

Resulta que hay una organización que se preocupa en medir “la felicidad del ser humano”, bajo otros baremos y como indica cuanto sigue: “El Índice del Planeta Feliz (inglés: Happy Planet Index) es un índice alternativo de desarrollo publicado por New Economics Foundation (nef). El índice está basado en la expectativa de vida, percepción subjetiva de felicidad y huella ecológica. La segunda compilación global del Índice del Planeta Feliz (IPF) en 2009 está basado en datos corroborados de 143 países que representan el 99% de la población mundial. Diez de las primeras once naciones del índice están en Iberoamérica. En los once primeros lugares figuran: Costa Rica, República Dominicana, Jamaica, Guatemala, Vietnam , Colombia, Cuba, El Salvador, Brasil, Honduras y Nicaragua. La nación occidental con mayor puntaje son los Países Bajos. Los Estados Unidos tienen una calificación especialmente pobre, en el puesto 114 de entre 143”.

Sorprendentemente, de las once primeras, siete lo son de habla española y una (Brasil) lo es de habla peninsular ibérica, pero donde igualmente va avanzando el idioma español, puesto que ya y por disposición del gobierno brasileño, lo han declarado como segundo idioma nacional y de enseñanza obligatoria en todas las escuelas públicas; lo que nos dice claramente el cómo y por su propio peso, avanza el idioma español; el que inexplicablemente sigue siendo combatido nada menos que en algunas zonas de España, que es su tierra madre y además idioma oficial en todo el territorio nacional. Lo que demuestra claramente “una de las miserias nacionales”.

Inexplicablemente para mí, en esa relación no figura en esos primeros puestos un país también destacable, cual es Bután; puesto que si como comentamos recientemente, en Costa Rica (ver mi artículo “Costa Rica... un pequeño gran país”) eliminaron el Ejército, no participan en conflictos internacionales y sus mayores esfuerzos, son dedicados a conformar un país pacífico, culto, bien gobernado y cuidado con esmero, para mayor comodidad de sus pobladores.

Bután es algo más, o mucho más, ya que aquí y donde la riqueza no se mide por las posesiones que tenga el individuo, sino por la felicidad que éste logre; y es que este pequeño e intrincado país de unos 47.000 km2, y de alrededor de un millón de habitantes; tiene una larga historia; pero ha superado sus épocas bélicas y los gobernantes modernos, sólo tratan de conformar una nación donde la gente goce de un bienestar destacable y para ello les han venido enseñando a vivir, de una forma que si bien en muchos aspectos es ancestral, pero precisamente por ello mismo, viven en armonía con la propia naturaleza que les rodea; esperemos que no los contaminen con el “consumo occidental”; cosa que posiblemente no, ya que su religión o filosofía es la budista y entre sus máximas, la guerra no existe; y son tan metódicos, que como curiosidad... “recomiendan masticar cincuenta veces los alimentos antes de tragarlos”, cosa que si no se hace por uno mismo, no se puede entender lo difícil que esto es... “y el que lo dude que lo intente con un alimento duro de moler”; ello no es otra cosa que enseñar al cuerpo y al espíritu, paciencia y meditación constantes.

Sorprendentemente, por cuanto su gran influencia en el mundo, nos impide aceptarlo a la primera... pero vean que los poderosos Estados Unidos de Norteamérica, ocupan el lugar 114 de esa tabla mundial; lo que nos dice que... “el poder que nosotros entendemos como máximo en este mundo”, no da la felicidad; ni mucho menos.

Otra observación y esta propia, es... que cuando veo documentales de otros pueblos, de otras costumbres... veo y miro con atención los rostros de esos habitantes que se nos presentan como “pobres”... sus miradas son limpias, sus sonrisas abiertas, sus rasgos relajados, sus alegrías por vivir y pese a lo poco que tienen o con lo poco que cuentan, son dignas de ser analizadas a fondo.

Como contrapartida, observemos los rostros de los habitantes del que se denomina mundo rico y desarrollado... caras tensas, rictus de arrugas y sufrimientos internos que ni se pueden imaginar, prisas, tensión, estrés, inconformismo, nadie parece estar satisfecho con lo que tiene y en mayoría quieren tener más; observemos o recordemos las últimas “fiestas y ferias navideñas”... pese a la que se dice gran crisis o depresión, los consumos enormes y los derroches; quizá todo ello de a pensar a algunos... yo y afortunadamente ya lo hice, hace ya unas cuantas décadas... y la verdad, me va muy bien... “pero que muy bien”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
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