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sexta-feira, 13 de abril de 2012

Sudamérica: plurilingüismo e identidad



Fuente: Prensa Latina – Agencia Informativa Latinoamericana - www.prensa-latina.cu

Por Liset Salgado *

La Habana (PL). Las pretensiones de los países suramericanos de perfilarse como un espacio geopolítico integrado pasan hoy, entre otras, por el reconocimiento de la pluralidad lingüística en el subcontinente.

América del Sur, también llamada Sudamérica o Suramérica, cuenta en la actualidad con unos cuatrocientos millones de habitantes, lo que equivale aproximadamente al seis por ciento de la población mundial.

Por el número de hablantes, el español (castellano) y el portugués son los idiomas europeos más importantes en el área, seguidos por el inglés, el neerlandés (holandés) y el francés, mientras las lenguas nativas quechua, guaraní y aimara se destacan, por ese orden, entre las más habladas.

Alrededor de 199.700.000 personas se comunican en español, idioma oficial en la mayoría de las naciones sudamericanas, en tanto en Brasil la Constitución reconoce únicamente al portugués para una población que supera los ciento noventa millones de habitantes.

Guyana e islas Malvinas constituyen otra excepción en el subcontinente pues unas ochocientas mil personas tienen allí al inglés como idioma oficial, en Surinam alrededor de quinientos diez mil hablan el neerlandés también de manera oficial y en Guayana Francesa el francés es oficial para más de doscientos treinta mil hablantes.

Bolivia es el único país del área donde oficialmente confluyen el español, el quechua, el aimara y el guaraní, aunque debido a su condición multicultural, la Constitución reconoce otros 37 idiomas oficiales.

El castellano prima en las instituciones privadas y públicas y en los medios de comunicación y el comercio, pero los funcionarios bolivianos están obligados, por ley, a hablar al menos una lengua indígena.

Más de doce millones de sudamericanos hablan quechua, oficial también en Perú y empleado por minorías establecidas en pequeñas regiones de Ecuador, Argentina, Chile y el sudoeste de Colombia.

Paraguay es otra nación del subcontinente austral americano donde existe más de un idioma oficial, en ese caso confluyen el español y el guaraní, éste último hablado por el 90 por ciento de la población.

El guaraní es la segunda lengua amerindia, con unos ocho millones de hablantes radicados sobre todo en territorio paraguayo, aunque también se comunican con ella en Argentina, Bolivia y Brasil.

La lengua guaraní fue la primera de origen indígena en alcanzar el estatus de idioma oficial en América del Sur (1992) y en julio de 2009 fue reconocida como idioma de trabajo por el Mercado Común del Sur (Mercosur).

Unos dos millones de personas se comunican a través del aimara o aymara, la mayoría habitantes de los Andes centrales, específicamente en Bolivia y Perú, donde es cooficial, y en el norte chileno.

Atendiendo a su supervivencia futura, la Unesco considera al idioma aimara "en situación vulnerable".

Bajo el lema "Un pueblo sin lengua es un pueblo sin identidad", fue creada en 2008 la Academia de Lengua Aymara, destinada a mejorar el aprendizaje de ese idioma, y a proteger y divulgar la cultura homónima.

Entre las lenguas significativas no oficiales en Suramérica destaca el mapudungun, nativa de los mapuches, la cual es hablada por unas cuatrocientas cincuenta mil personas en el centro-sur de Chile y en la Patagonia argentina.

Cuenta también el wayúu, utilizada por unas trescientas mil personas en Colombia, donde es oficial desde 1991, y Venezuela, reconocida por la constitución de ese país como cooficial en 1999.

A raíz de la avalancha de inmigrantes que llegó al subcontinente en los siglos XIX y XX, hoy se hablan en algunos puntos específicos idiomas como el alemán, el italiano, el japonés, el galés e incluso el croata.

La lengua germana es utilizada por habitantes del sur de Brasil, de la selva central peruana, del sur de Chile, en la colonia Tovar de Venezuela, y las provincias argentinas de Buenos Aires y Misiones.

No es raro encontrar personas que se comuniquen en italiano en algunas zonas de Argentina, Brasil, Chile y Venezuela, en tanto el japonés aún es hablado por descendientes e inmigrantes en Brasil y Perú.

Menos comunes pero igual presentes están el galés (lengua celta) en la patagónica provincia argentina de Chubut, así como el croata (lengua eslava meridional) en las regiones chilenas de Antofagasta y Magallanes.

Actualmente se hablan en Sudamérica más de trescientas lenguas nativas, aunque de acuerdo con registros, desde el siglo XVI y tras la llegada de los colonizadores europeos se extinguieron unas ciento ochenta más.

Los lingüistas advierten que al menos unas ciento setenta lenguas amerindias y vernáculas americanas se hallan severamente amenazadas, algunas de ellas quizás extintas ya porque los últimos registros de contacto se remontan en ocasiones a décadas.

DAR VOZ A LO AUTÓCTONO

Los expertos apremian a los gobiernos nacionales a trazar políticas que valoricen las raíces indígenas en aras de dar voz al legado cultural de la región y enfrentar el abandono gradual de las lenguas autóctonas.

Como respuesta, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), con vida jurídica desde marzo de 2011, impulsa un proyecto de integración encaminado a consolidar una identidad sudamericana.

En ese sentido, la Unasur promueve la diversidad cultural y de las expresiones de la memoria y de los conocimientos y saberes de los pueblos originarios de Sudamérica.

Por contraste, ese grupo regional -integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela- solo reconoce como idiomas oficiales al español, el portugués, el inglés y el neerlandés.

No obstante, la Unasur se destaca como uno de los espacios más sólidos de integración que hoy tiene Sudamérica y, debido al liderazgo político internacional alcanzado, se cifran en ella muchas esperanzas.

El trabajo de ese grupo regional se consolida a través de los siete consejos que lo integran tomando en cuenta la historia compartida y solidaria, y el carácter multiétnico, plurilingüe y multicultural de sus miembros.

*Periodista de la Redacción Sudamérica de Prensa Latina.

arb/otf/ls

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masacrar implica muchas víctimas

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