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terça-feira, 22 de maio de 2012

NEOLOGISMOS




Mucho se ha escrito sobre neologismos y todo indica que se continuará hablando del tema mientras existan los idiomas. Oportunamente, el académico, filósofo, poeta y filólogo venezolano Andrés Bello (1781-1865) se refería al tema en su libro “Gramática castellana latinoamericana” diciendo:

" la avenida de neologismos de construcción, que inunda y enturbia mucha parte de lo que se escribe en América, y alterando la estructura del idioma tiende a convertirlo en una multitud de dialectos irregulares, licenciosos, bárbaros" - Andrés Bello (1781-1865). Gramática Castellana Latinoamericana.


El Diccionario de la Real Academia Española, define como: neologismo. (De neo-, el gr. λόγος, palabra, e -ismo).
1. m. Vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua. 2. m. Uso de estos vocablos o giros nuevos.
Un neologismo puede definirse como una palabra nueva que aparece en una lengua, o la inclusión de un significado nuevo en una palabra ya existente o en una palabra procedente de otra lengua. La creación de neologismos se produce por modas y necesidades de nuevas denominaciones.
Hoy en día, los medios de comunicación son los principales propagadores de los neologismos y de los préstamos lingüísticos. Algunos de estos términos tienen una vida efímera.
No confundir con extranjerismo. 1. m. Afición desmedida a costumbres extranjeras. 2. m. Voz, frase o giro que un idioma toma de otro extranjero
Un extranjerismo es cualquier vocablo o expresión que un idioma toma de otro idioma, generalmente para llenar un vacío de designación. Puede mantener su grafía y pronunciación originales o puede adaptarlas a las de la lengua meta.
Los extranjerismos son un caso especial de préstamo lingüístico. Éste último término también sirve para designar no sólo la adopción de palabras sino también de estructuras gramaticales
La neología es la disciplina que fundamenta filológicamente la creación de nuevas palabras.
La continua evolución de las lenguas responde básicamente a la adaptación de nuevos términos derivados de términos anteriores o creados completamente ex novo (asimismo, puede tratarse de préstamos de otros idiomas).
Estas palabras nuevas —neologismos— sólo se pueden crear aplicando las estrictas normas de la eterna etimología.
El neólogo no improvisa. Sobre todo— en el ámbito de la neología industrial.
La creación de nuevas marcas o nuevos términos técnicos requiere la validación neológica de lingüistas expertos que trabajen tan sólo en su lengua materna.
La Real Academia Española (RAE) tenía la política de esperar que un neologismo prestado de otro idioma formara parte del léxico popular por lo menos 25 años antes de considerar su inclusión en el Diccionario de la Lengua Española. Actualmente está política ha sido reemplazada.
Esta carrera contra el tiempo de los diccionarios por incorporar las nuevas palabras de un idioma dinámico hablado y escrito por la gente se ha vuelto crucial ante la avalancha de neologismos y vocablos generados por el uso de internet.
El área de las comunicaciones y nuevas tecnologías está llena de anglicismos, algunos de los cuales compiten con palabras de etimología y composición más afines al español y aceptadas por la RAE.
Actualmente, la mayoría de los neologismos se crean en inglés, y los especialistas recurren en general al calco o el préstamo para hallar la equivalencia; en pocos casos prosperan soluciones surgidas dentro de las reglas del propio idioma, pese a los intentos de los traductores por implantarlas, afirma Adriana Russo, traductora del FMI en Washington.
Y continúa diciendo:
“La traducción al español en el FMI presenta dificultades especiales sobre todo cuando los documentos se traducen para satisfacer una demanda específica pues el solicitante de la traducción suele preferir el término de uso corriente en la jerga económica aunque no sea lingüísticamente correcto.
La actitud frente al calco y el préstamo suele ser distinta en cada país. Es difícil imponer una solución única. La búsqueda de una solución científica puede ser imposible. No hay justificación científica. La justificación viene del deseo de validar la solución.
Debido a la extraordinaria rapidez con que se difunden actualmente los conceptos a partir del idioma inglés, es sumamente importante establecer un mecanismo de consulta interinstitucional, con participación de lingüistas y especialistas, que facilite la detección y difusión de los neologismos ya creados en español y permita adelantarse a la necesidad de hallar un equivalente para los surgidos en el idioma desde el que se traduce, todo esto en un contexto de tolerancia lingüística”.
Tal es el caso de chat -y sus derivados como chatear- que tiene un equivalente en español en la palabra charla (charlar). Funciona perfectamente, pero chat es la que se usó primero y es la preferida por la comunidad en internet.
"El inglés no es una lengua más dinámica. Lo que es más dinámico es la investigación en ciencias y nuevas tecnologías que se hacen en inglés" afirma el profesor Luis Íñigo Madrigal
Lo mismo sucede con página web, para la cual la Academia sugiere la palabra ciberpágina, pero nadie utiliza ese término y es posible que muy pocos sepan que existe. Además, la misma palabra "web" ya fue aceptada por ese diccionario.
"Es un intento de crear un vocablo español para denominar algo que ya tiene un nombre en la lengua del hablante común", señala el profesor Íñigo Madrigal, que cree que es inútil hacer "construcciones de laboratorio" para nombres que ya están adoptados.
El catedrático opina además que muchos de estos neologismos siguen las reglas tradicionales del español y, por ende, no deberían considerarse anglicismos.
Un ejemplo es la palabra googlear: hacer una consulta en el motor de búsqueda Google. Aunque sea una palabra extraña -como Google es el nombre de algo- "esta responde a las normas tradicionales de construcciones de verbos en español a partir de sustantivos".
La creatividad lingüística constituye una fuente eficaz y renovadora del léxico, que constata la vitalidad del idioma y propicia la generación y formación de nuevos términos para designar los productos resultantes de los avances científicos y técnicos que proliferan a velocidades vertiginosas en nuestras sociedades. Esta generación terminológica o creación neologística, que se produce de manera incesante y constante, es capaz de penetrar e incorporarse a los lenguajes político, literario, religioso, científico, técnico, académico y hasta artístico pasando a formar parte del léxico que se maneja en estos distintos ámbitos del saber.
La neología es una de las manifestaciones más importantes de la vitalidad de una lengua, que refleja la evolución, la idiosincrasia y el estado de desarrollo técnico y cultural de una sociedad.
Refiriéndose al tema, en su artículo “La neología y la diversidad del idioma español” la traductora Marta Russo expresa:
“El idioma de los argentinos me lleva a un tema espinoso: la diversidad regional de nuestro idioma y las dificultades que esto plantea en la traducción. Se repite que los textos traducidos en los organismos internacionales deben adaptarse para ser comprendidos y aceptados en los numerosos países de habla hispana que los componen. Se habla de un español «neutro» y de la necesidad de evitar neologismos locales para facilitar la comprensión del texto en diversos países, como si esa neutralidad fuera posible.
A mi parecer, sin esa advertencia, o ese temor, podríamos ayudar a difundir o «globalizar» los neologismos en español. La investigación terminológica en cuestiones de neología es esencial, pero igualmente importante es que el consenso se logre en un contexto de tolerancia lingüística, teniendo en cuenta que la actitud frente al calco y el préstamo suele ser distinta en los diversos países hispanohablantes y que la necesidad de identificación de cada pueblo con su propio lenguaje puede obstaculizar la implantación de una solución única.
Las razones que explican la creación de voces neológicas son diversas. Aunque tradicionalmente se suelen distinguir las causas meramente objetivas que implican una necesidad por parte del emisor de comunicar unos hechos o cosas hasta el momento inéditas (vid. A. MARTINET. 1993. pp. 60-71). Y las subjetivas, sin duda más complejas.
Los neologismos creados a partir de estas motivaciones basadas en la expresividad. al estar alejados de una auténtica necesidad "real" parecen en principio encontrar más resistencia (vid. A. GOOSSE, 1971). Sin embargo, se parte de razones como el prestigio o el deseo de expresividad que en el discurso escrito se transforma en una verdadera búsqueda para conseguir un estilo suficientemente identificado”
NEOLOGISMOS TÉCNICOS
Se entiende por neologismos técnicos a aquellos términos nuevos incorporados al uso por parte de especialistas en las diversas disciplinas del conocimiento, es decir, pertenecientes al lenguaje académico, de las artes, las ciencias, la tecnología y la cultura; es lo que se conoce como neología tecnológica (Dubuc, 2002).
En cuanto al vocabulario técnico, Batista et ál. (2005:187) lo definen como “…el conjunto de palabras y expresiones propias de un área o industria en particular”, infiriéndose entonces que los académicos poseen y manejan un tipo de vocabulario en su área específica de especialización.
Cuando las nuevas unidades léxicas son producto de la transferencia de conocimientos provenientes de otros idiomas, como por ejemplo soportar (proveniente de support en inglés), se produce lo que Hermans y Vansteelandt (1999) denominan neologie traductive (neologismo por traducción), denominada también por Díaz Rojo (2001) como neología inducida.
Al efecto, este autor opina que la formación de nuevos términos debería tomar como punto de partida los patrones previamente establecidos en la lengua, siendo, como lo expresa Solís (2005), la tendencia actual en la formación de neologismos en los tecnolectos o lenguas de especialidad, la adaptación de un número estadísticamente alto de términos de origen inglés.
En el libro "Traducción, Adaptación y Edición Plurilingüe", publicado en Bruselas en 1994 por tres directivos de Eurologos, se trata el problema de la validación de nuevos términos técnicos. En la página 41 de dicho libro, se expone que "el problema de la traducibilidad o inteligibilidad unívoca se plantea incluso en un sintagma o en una única palabra".
Una de las herramientas disponibles para atender esta demanda de validación de neologismos es el BANCO DE NEOLOGISMOS DEL CENTRO VIRTUAL CERVANTES. En su presentación dice
“La lengua es dinámica por definición y tanto el incremento de la compartimentación del lenguaje técnico como la rapidez necesaria de los medios de comunicación, producen neologismos. Detectarlos e inventariarlos permite realizar un seguimiento eficaz de su fortuna e implantación.
El Banco de neologismos que presenta aquí el Centro Virtual Cervantes es producto de una extracción de las bases de datos de neologismos de BOBNEO del Observatori de Neologia del IULA (http://www.iula.upf.es/), que recoge desde 1988 los neologismos léxicos procedentes de los medios de comunicación, escritos y orales, en catalán y en español. Para el español, se difunden también los datos del proyecto Antenas Neológicas (red creada en 2003 con universidades latinoamericanas de Argentina, Chile, Colombia, Cuba, México, Perú y Uruguay) y del proyecto NEOROC (red creada en 2004 con universidades españolas de Alicante, Cádiz, Málaga, Murcia, País Vasco, Salamanca y Valencia).
La lista de neologismos publicada aquí no posee un carácter valorativo; tiene un propósito de inventario etiquetado a partir del cual los investigadores pueden establecer diagnósticos y realizar trabajos analíticos sobre el uso y la implantación de los neologismos en español y en catalán.
La difusión de los neologismos de 2004-2010 en el CVC es producto de un convenio de colaboración entre la UPF y el Instituto Cervantes y con este espacio se pretende contribuir a la difusión de los neologismos detectados en un significativo corpus de medios de información en un período cronológico concreto”.

Referencias:
RAE, Diccionario de la Lengua Española
Centro Virtual Cervantes -http://cvc.cervantes.es/lengua/banco_neologismos/
Préstamos del inglés en la jerga económica:¿Es posible evitar el sobreendeudamiento lingüístico? ADRIANA RUSSO
Clasificación de neologismos usados en el lenguaje académico por docentes universitarios venezolanos* Beatriz Arrieta de Meza1, Rafael Daniel Meza Cepeda1 y Judith T. Batista Ojeda
Eurologos -LA FILOLOGÍA EN LA FORMACIÓN DE NUEVAS PALABRAS
B e l lo (1781-1865). Gramática Castellana Latinoamericana

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a cuál más, no a cada cuál más

La expresión a cuál más, en frases como «Tenía la sala llena de cuadros, a cuál más original», no admite la interposición del adjetivo cada entre a y más («[...] a cada cuál más original»), tal como recoge el Diccionario panhispánico de dudas.

Sin embargo, se pueden ver en los medios frases como «El Gobierno de Mariano Rajoy ha recibido dos herencias, a cada cuál más envenenada», «Por delante tiene tres derbis regionales, a cada cuál más complicado» cuando lo apropiado hubiera sido: «El Gobierno de Mariano Rajoy ha recibido dos herencias, a cuál más envenenada» y «Por delante tiene tres derbis regionales, a cuál más complicado».

Hay que señalar, además, que a pesar de que el pronombre cuál es tónico, al haber perdido en la locución su valor interrogativo se escribe frecuentemente sin tilde, cual, forma admitida por las Academias.
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