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segunda-feira, 17 de setembro de 2012

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día

nini

El neologismo nini, procedente de la expresión «ni estudia ni trabaja», se escribe en una sola palabra, sin espacio ni guion, y no es necesario resaltarlo con comillas ni cursiva.

En las noticias relacionadas con el estudio realizado sobre el sistema educativo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se ha observado cierta vacilación en la escritura de esta expresión: «España, el mayor territorio ni-ni de Europa», «La OCDE niega que la situación de los “nini” sea permanente», «La crisis duplica la generación ‘ni-ni’».

Si bien esta palabra, en su significado original, se utilizaba para aludir a jóvenes que por decisión propia ni estudiaban ni trabajaban, actualmente también se emplea para referirse a los que ya han finalizado sus estudios y no encuentran trabajo por falta de oportunidades laborales.

Este neologismo puede usarse como sustantivo y como adjetivo, y se recomienda escribirlo en una sola palabra y en letra redonda, no en cursiva ni entrecomillado; además, su plural es ninis, no ni-nis o (los) ni-ni.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido: «España, el mayor territorio nini de Europa», «La OCDE niega que la situación de los ninis sea permanente», «La crisis duplica la generación nini».

NICHOLAS TARRIER



"Cambie su modo de pensar y cambiará su modo de actuar"
13/09/2012
Por Lluis Amiguet




Voces amigas

Aunque sus argumentos terapéuticos son estrictamente racionales, Tarrier no logra evitar emocionarse cuando cita a sus pacientes con cariño y respeto, como si se sintiera enfermo y débil con ellos. Así logra que te alegres con él, aun sin conocerlo, por el universitario esquizofrénico que ha logrado controlar a sus voces –razonando con ellas– hasta poder trabajar como conductor de autobús. Escuchar cómo esas personas con enormes dificultades logran pequeños avances al enfrentarse a sí mismos ánima a plantar cara también a nuestras pequeñas obsesiones, que, en contraste, resultan más ridículas que nunca. Si compartes tus grandes problemas, son menos tuyos y también menos grandes.
Nuestros pensamientos afectan a nuestras emociones y, con ellas, a nuestra conducta. Así que, si modificamos nuestros hábitos de pensamiento, también corregiremos nuestros problemas emocionales y de comportamiento.

Higiene mental: no es nuevo.
Porque funciona. La terapia conductista está consolidada tanto para una pequeña obsesión como para una grave esquizofrenia.

Resúmala en una frase.
Las cosas no son como son, sino como las percibimos. Por eso, si logramos cambiar el modo en que pensamos y sentimos lo que nos pasa, también mejoraremos el modo en que reaccionamos y actuamos. Y cuando usted mejore su comportamiento, también mejorará el que tienen los demás con usted.

Por ejemplo.
El miedo ha salvado a nuestra especie. Sin miedo la humanidad no existiría. Pero también hay muchas personas que no pueden controlarlo y sufren ansiedad y angustia.

¿Puede ser más concreto?
El miedo a un accidente salva vidas cada día, pero ese mismo miedo, cuando degenera en un trastorno obsesivo compulsivo, hace que el conductor obsesionado revise veinte veces los frenos o el cinturón.

¿Le ha pasado a usted algo parecido?
Tuve un ataque de ansiedad bajo el agua cuando buceaba. Creí que no podía respirar. Intenté frenar el pánico recordando lo que llevo media vida aconsejando: “Corrige tu conducta con el pensamiento”. Y me dije a mí mismo: “Nicholas, el equipo funciona, así que, si te tranquilizas, podrás respirar”.

¿Funcionó?
No, cada vez tenía más ganas de huir: salir a la superficie y respirar, pero eso hubiera precipitado la descompresión con fatales consecuencias. Me concentré en pensar hasta que encontré la idea que me desbloqueó: “¡Ya estás respirando, porque si no respiraras, estarías muerto! O sea, que relájate y respira”. Entonces funcionó. Lógica inmediata.

El pensamiento corrigió la conducta.
Cito el caso porque ejemplifica el gran error habitual de seguir conductas de huida que perpetúan y agrandan los problemas, aunque la gente crea que la ponen a salvo.

¿Los conflictos de la vida cotidiana deben plantearse o rehuirse?
No corra, no huya, pero tampoco plante cara agresivamente. Analice su problema a fondo y negocie una solución. Pero, sobre todo, antes de actuar, anticipe siempre las consecuencias de cada paso que da. Y no lo dé si no sabe hacia dónde le va a llevar.

¿En qué sentido?
Antes de actuar plantéese qué quiere conseguir y cómo conseguirlo. Ese planteamiento ya es en sí un primer éxito, porque si uno mismo no se permite enfadarse, ya ha empezado a encontrar una solución: ha controlado su agresividad.

Pero soltarse también es un desahogo.
Siempre es el reflejo de una impotencia; además, piense siempre: “¿Adónde me lleva?”.

Si no hago daño a nadie, chillar alivia.
En vez de abandonarse a la espiral de las reacciones, vuelva a los fundamentos y relajará su tensión. Si el conflicto estalla, por ejemplo, en su oficina, piense que su objetivo allí es tener un entorno agradable y una relación racional con sus compañeros.

Sentido común, pero no fácil de lograr.
Pues antes de hacer nada, recupere el control sobre usted mismo: respire. Ya ve, se trata de volver de nuevo a lo básico en vez de huir hacia el descontrol. Cuando controle la emoción, ya podrá volver a usar su sistema 2: el raciocinio. Ya no será un animal.

¿Y si se me va la pinza y no controlo?
Abandone el escenario donde ha perdido el control de sus emociones y vuelva sólo cuando lo haya recuperado. Trate entonces de racionalizar la situación y explicarla.

Supongo que usted se enfrenta a diario a problemas peores.
A mis pacientes esquizofrénicos que oyen voces les doy siempre el mismo consejo: “No huyas de ellas, ni las ignores: afróntalas y razona con ellas”. De nuevo, recuerde que cuando trata de huir de un problema, suele empeorarlo. La huida aumenta el riesgo.

Es el primer recurso del débil.
Trato también muchos casos de shock postraumático. Es muy habitual que un paciente sufra flashbacks (recuerdos recurrentes) del momento de un accidente de automóvil. Esos recuerdos degradan su vida.

Es cuestión de sobreponerse.
De higiene mental: el pensamiento lleva a la emoción y la emoción a la conducta. No huya del pensamiento: ¡afróntelo! Razone.

¿Cómo?
La señora víctima del accidente también trataba de evitar recordarlo: huía. Pero la técnica adecuada es la contraria: evocarlo con toda nitidez y cuantas más veces, mejor.

¡Qué mal trago! ¿Para qué repetirlo?
Cuando ella trataba de evitar el recuerdo, no podía conducir o iba ridículamente lenta porque temía recordarlo de repente y paralizarse y tener otro accidente, pero cuando conseguí que buscara ese recuerdo, al principio fue peor, sufrió una angustia enorme.

Comprensible.
Pero, poco a poco, a fuerza de enfrentarse a su miedo y evocar el choque una y otra vez, en su mente el trauma pasó de ser presente a convertirse en ya pasado. Y así lo superó.

Se trabajó su problema.
Es una sencilla técnica que todos podemos ejercitar para poner nuestro cerebro a trabajar para nuestro bienestar.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120714/54350265869/la-contra-nicholas-tarrier.html#ixzz26LvTACbT
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CHISPITAS DEL LENGUAJE


Por Enrique R. Soriano Valencia | Septiembre 13, 2012








El destino de los signos

Muchas personas –entre las que se encuentra mi estimado amigo Enrique Suárez Zúñiga, quien vive en Miami– se preguntan cuál es el destino de los signos iniciales de interrogación y exclamación. Cada día es creciente el número de personas (incluyendo la publicidad) que únicamente ocupan los de cierre (!?) y dejan de lado los de apertura (¡¿).

Los signos de apertura son relativamente nuevos en nuestro idioma. En la Ortografía de 1754 se incorporaron al español (entonces llamado castellano). Anteriormente, nuestro idioma sólo tenía los de cierre, como el resto de lenguas que usan el alfabeto latino. Muy seguramente esta adopción se debió a las fuertes críticas a la primera edición (1741) de afrancesamiento en la normativa. Por ello, la siguiente edición presentó gran diferencia respecto de la primera, por las muchas novedades.
El propósito de los signos de puntuación es que el lector interprete adecuadamente un texto. El que un escritor busque la impecabilidad en su puntuación no es por alarde de erudición. Su propósito es no trasmitir ideas diferentes a las que pretende. En ese sentido se entiende que el resto de los otros signos no tengan discusión. Sin embargo, los signos iniciales de exclamación e interrogación empiezan a ser cuestionados seriamente por los usuarios del idioma, al dejar de usarlos.
Incorporar usos novedosos –como triplicar su presencia para dar intensidad: «¡¡¡Qué!!!»; o combinarlos para reflejar más certeramente el uso fonético: «¡¿Qué pasó?!»– no han sido suficiente para los usuarios del idioma.
En mucho se debe a la influencia del inglés. No obstante, hay un argumento en contrario: en inglés las preguntas también tienen un anuncio de apertura, como el español. Pero ese idioma lo hace mediante el auxiliar do. Este vocablo no tiene otra función que la de anunciar a quien escucha o lee que se trata de una pregunta. Si traducimos una oración interrogativa, no aparece palabra equivalente. Es, por tanto, simplemente el anuncio de que la oración es una pregunta. Bajo esta lógica, estaríamos frente a una mala copia del inglés al usar sólo los de cierre. Aunque esto es una verdad a medias, pues hay vocablos (como who) que no lo requieren y otras voces interrogativas que en ocasiones sí y otras no (como what, how, which whose que no lo requieren si califican al sujeto).
En español no hay algo más (solo la entonación) para identificar que se trata de una pregunta. Además, esa tonalidad se presenta desde el inicio de la oración cuando hablamos. ¿Cómo leer en voz alta un texto sin saber si la entonación es la correcta? Por tanto, se hace necesario el signo desde el comienzo del enunciado escrito. Sin embargo, los propios hablantes no parecen tener mucha dificultad en identificar cuándo es una pregunta y cuándo no.
Si los propios usuarios del idioma –quienes históricamente han sido quienes determinan el rumbo del idioma– lo empiezan a omitir y su adopción fue una decisión académica, entonces hay mucha probabilidad de que desaparezcan.
Hoy son obligatorios, ortográficamente hablando. Personalmente, prefiero su permanencia en nuestro idioma; pero, la evolución la marcan los hablantes.
sorianovalencia@hotmail.com

LAS VOCALES


Descubren cómo nacen las vocales en el cerebro
Científicos de la Universidad de California en Los Angeles (Estados Unidos), y del Instituto de Tecnología de Israel (Technion), han descubierto la manera en la que el cerebro codifica las distintas vocales y las distintas áreas específicas que están involucradas en la pronunciación
13 Septiembre 12 - Madrid - Ep


Este adelanto, según recoge la BBC, servirá para el desarrollo de nuevas tecnologías capaces de devolver la expresión verbal a personas que han perdido el habla. Por ello, los expertos trabajan ya con pacientes epilépticos, que tenían electrodos implantados en los cerebros, para conocer el origen de sus convulsiones.

Y es que, si se entiende el código neuronal subyacente del habla, se podría descifrar el habla a partir de la actividad de cada célula cerebral y desarrollar así aparatos que puedan leer dicha actividad y traducirla a palabras inteligibles al oído. Además, el principio es el mismo que se ha utilizado con experimentos en los que pacientes han podido manipular una mano robótica con el pensamiento.

PACIENTES CON SEVEROS ATAQUES DE EPILEPSIA

Para realizar el estudio, los investigadores de UCLA y Technion han trabajado con pacientes que sufren severos ataques de epilepsia a los cuales les habían colocado electrodos en el cerebro para identificar el origen de sus convulsiones y proceder con una posible cirugía curativa.

Así, y con el fin de identificar el área de la lesión, los pacientes tuvieron que estar motorizados durante varios días enteros mientras realizaban una serie de tareas que, a su vez, servían para analizar la función cerebral.

"Los pusimos a articular vocales y, con equipos muy sofisticados, pudimos registrar la actividad de células individuales", ha explicado el profesor de neurocirugía de UCLA, Itzhak Fried.

De esta forma, los investigadores encontraron un área en el lóbulo frontal del cerebro que respondía a la articulación de una vocal en particular y, además, identificaron una célula individual o un pequeño grupo de células específicas durante la pronunciación de esa vocal.

Asimismo, en el lóbulo temporal los expertos detectaron que había una codificación diferente que seguía ciertos aspectos anatómicos de la articulación en la cavidad oral, particularmente con respecto a la colocación de la lengua.

"Hemos identificado dos características, que pueden no ser las únicas, pero tenemos algún tipo de código basado en la actividad de neuronas individuales o pequeños grupos neuronales relacionados a elementos particulares del habla", ha comentado Fried, para explicar que el elemento crítico de la investigación es la "especialización a nivel de células individuales".

LAS CELULAS DEL CEREBRO ESTAN ESPECIALIZADAS

Y es que, ha proseguido, las células del cerebro se especializan y responden de manera diferente, por lo que las vocales se representan con actividad diferente a través de distintas neuronas. Este descubrimiento puede ser, a juicio de los expertos, para dar una interpretación verbal a las personas que hayan perdido el habla tanto por accidente como por enfermedad.

Por otra parte, Fried ha informado de que existe un área de desarrollo, llamada neuroprótesis, en la que hay diferentes dispositivos mecánicos que se mueven en base al comportamiento del código neuronal. De hecho, ya hay pruebas para manipular directamente objetos en las que se utiliza la actividad del cerebro de personas paralizadas.

"De la misma manera que se entiende el sistema motor, si entendemos cómo se activan las células al pronunciar, esa actividad podría --en el futuro-- devolverle el habla a alguien paralizado por un derrame cerebral. Serían interfaces entre el cerebro y máquinas para decodificar los patrones de actividad neuronal y permitir a alguien comunicarse", ha asegurado.

Además, el descubrimiento de los científicos de UCLA y Technion tiene implicaciones que van más allá del habla y penetran el umbral del pensamiento. "Si se logra entender la base del pensamiento o de la planificación, esa actividad neuronal también podría ser traducida", ha comentado Fried.

No obstante, el experto ha reconocido que el principal "desafío" es el hecho de poder interpretar esa actividad de manera no invasiva, es decir, sin tener que colocar electrodos en el cerebro como lo han hecho con pacientes epilépticos.

"Sería a través de algún dispositivo que escuche la actividad neuronal. Obviamente, en la actualidad, estamos pensando en un contexto clínico, para los que no pueden hablar por parálisis, pero nos imaginamos un futuro en que entendemos el código neuronal para usarlo de diferentes formas", ha concluido.

INSULTOS





Para insultar, el idioma español ‘se pinta solo’

Aunque en España hay libros que dan cuenta del léxico soez, como es el caso de Camilo José Cela en su texto Voces obscenas, la aparición del libro de Pancracio Celdrán, titulado El gran libro de los insultos que reúne más de 10 mil maneras de improperios en español

Yanet Aguilar Sosa
El Universal
Viernes 30 de mayo de 2008
yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

Aunque en España hay libros que dan cuenta del léxico soez, como es el caso de Camilo José Cela en su texto Voces obscenas, la aparición del libro de Pancracio Celdrán, titulado El gran libro de los insultos que reúne más de 10 mil maneras de improperios en español.
“La lengua española se caracteriza por la variedad y enjundia del léxico ofensivo y por su gracia y viveza. El insulto castellano es directo y rápido, audaz, como un tiro”, afirma Celdrán.
La mayoría de las palabras ofensivas que se utilizan en España cobraron “vigor propio” en América. El gran libro de los insultos incluye algunos ejemplos (“cusca”, “cojudo”, “gringo”, “guaje” y “guanajo”, pero sin ánimo de ser exhaustivos porque, como dice Celdrán, “sólo para México se necesitaría otra obra como ésta”.
México y Argentina son “los más ingeniosos a la hora del insulto”, afirma Celdrán, quien en su prólogo incluye reglamento empleado en una compañía de Argentina que prohíbe los insultos.
Adolfo Castañón, de la Academia Mexicana de la Lengua, dice que el insulto es un territorio trillado y “peinado” en varias naciones, pero responde a que “la lengua está en movimiento y en la historia”.
No obstante, dice que nada tienen que ver los insultos que se intercambiaban a finales del XVIII y principios del siglo XIX, con los insultos que se intercambiaban en México a principios del siglo XX, en la Revolución o los años 30. “Nada tienen que ver con los de la literatura de La Onda o con los que hoy en día hablan los jóvenes. Entre ellos hay una novedad en los últimos años que se ha quedado entres las jovencitas: se trata del buey o el güey”.
Cuestionado sobre el tema, Jesús Flores y Escalante, autor del libro La morralla del caló mexicano, dice que en México la tradición del insulto tiene gran peso, pues todas las culturas prehispánicas tenían una forma de insultar.
“Casi todas las ofensas mexicanas tienen esa virtud; por supuesto todas las culturas han tenido su forma de agravio, de agresión, de insulto, son palabras altisonantes que se enriquecieron con la conquista que crea todo un asunto muy especial con la fusión de culturas, que se consolidan en los vocablos.”
El gerente y locutor de la estación XEB, afirma que la agresión casi siempre es personal y se enfoca en la madre, que es lo que más hiere. (Con información de EFE)
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