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domingo, 25 de novembro de 2012

MIGUEL SÁENZ










El traductor Miguel Sáenz, elegido académico de la Lengua
Nacido en Larache (Marruecos) en 1932, ocupará el sillón 'b' minúscula
Tras una trayectoria en el ámbito jurídico entró en el cuerpo de traductores de la ONU
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS Madrid 23 NOV 2012 - 00:33 CET30


Miguel Sáenz, Premio Nacional de Traducción, especialista en importantes autores en lengua inglesa y alemana como William Faulkner, Günter Grass o Thomas Bernhard, fue elegido ayer académico de la Lengua, en segunda ronda de votaciones, para cubrir la vacante de Eliseo Álvarez Arenas. “Una gran alegría”, señaló Sáenz, para quien la traducción es la gran olvidada en la cadena de la literatura. “Ojalá mi entrada sirva para revalorizar un papel fundamental y sin embargo tan poco reconocido”.
La candidatura de Sáenz (Larache, Marruecos, 1932), que fue traductor de las Naciones Unidas en sus sedes de Nueva York y Viena, había sido presentada por los académicos Luis Goytisolo, Pedro Álvarez de Miranda y Margarita Salas, y se impuso a la del también traductor Antonio Pau. “Para mí es muy importante comprobar el respeto y el apoyo de tanta gente que admiro”, explicaba anoche este nuevo guardián de la lengua cuya actividad como traductor literario comenzó en 1976 con Carta breve para un largo adiós, de Peter Handke. Posteriormente tradujo la casi totalidad de la obra de Thomas Bernhard y el teatro íntegro de Bertolt Brecht. “Ser académico es un honor muy grande pero también es un puesto de trabajo y yo estoy dispuesto a trabajar”, aseguró ayer.
Especialista de la obra de autores de la talla de Goethe, Kafka, Alfred Döblin, Henry Roth, Christa Wolf, Joseph Roth, Salman Rushdie, W. G. Sebald, Michael Ende o Joseph Conrad, Saénz ha sido distinguido también con la Medalla Goethe, la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania y el Premio Nacional de Traducción de Austria. Pero, además, fue teniente auditor jurídico del Cuerpo Jurídico del Ejército del Aire y general auditor del Cuerpo Jurídico de la Defensa. “Creo que es la primera vez que alguien relacionado con la aviación entra en la academia y confío en que sean muy interesantes mis conocimientos de derecho aéreo”. En este mismo sentido se pronunció Darío Villanueva, secretario general de la RAE: “Es el primer representante del Ejército del Aire que entra en la Real Academia Española”. Para Villanueva, el nuevo académico será “muy útil porque conoce varias lenguas y tiene el talento de la escritura. Es políglota y en la Academia el trabajo del día a día se hace también teniendo en cuenta los diccionarios de otros idiomas”.
“Soy miembro de la Academia Alemana y espero que ese vínculo también ayude a un acercamiento entre ambas”, explica Saénz. “Espero, como homenaje a mis colegas de Naciones Unidas, estudiar un campo que me interesa mucho: el español hablado en los diferentes países hispanoamericanos”. Sobre su discurso de ingreso, el traductor se comprometió a ser lo más rápido posible: “Tengo que hacerlo antes de dos años. Pero espero tenerlo listo pronto para así poder ser miembro en pleno derecho”.


TRADUÇÃO/ VERSÃO PORTUGUÊS_ESPAÑOL


A desaparição das fronteiras, a internacionalização dos mercados e a globalização da sociedade tem impulsionado de maneira definitiva a necessidade da comunicação entre países, culturas, empresas e indivíduos. É o momento da tradução e a interpretação, um acercamento às culturas e à realidade atual dos países nos quais se falam ou que utilizam estes idiomas.

Se faz evidente a necessidade duma boa competência linguística, entre os que destacam um aprofundado conhecimento da língua espanhola, assim como outros agentes determinantes para o exercício da profissão: interesse pela atualidade e a cultura, conhecimentos em áreas especializadas e manejo de novas tecnologias que o tradutor e intérprete têm de utilizar. Nós temos estes atributos e os pomos ao serviço da comunicação de sua empresa.
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LA LENGUA VIVA








Polémicas indoloras
Amando de Miguel

Un asunto menor es el de la representación gráfica de datos estadísticos a través del diagrama conocido como la tarta o losquesitos. Es el más popular. José Antonio Martínez Pons insiste en que "entra por los ojos". Discrepo. Entrará por los ojos pero de manera distorsionada. No voy a repetir el argumento geométrico. Simplemente el ojo calcula muy mal el área de un sector.
Escolástico Solano se irrita por la profusión con que se echa mano de la muletilla de "¿vale?" en las conversaciones corrientes. La verdad es que resulta exasperante, pero tiene alguna explicación. Al hablar por teléfono (que es ya la conversación más frecuente) no vemos al interlocutor. Por tanto, se hace difícil darle a entender cuándo termina nuestro párrafo. Por eso resulta útil el "¿vale?". Es el equivalente castizo del universal "¿OK?" (pronunciado "oquey"; los cubanos dicen "ocá"). Personalmente me vengo de ese maleficio con el recurso del "vale" latino con el que despido mis mensajes de Facebook. Significa "cuídate".
Varios libertarios se unen para protestar por la alegría con que se ha utilizado en los medios la palabra aforo al referirse a la tragedia delMadrid Arena. La definición correcta es "la capacidad de un local medida en número de personas". Debe entenderse que se trata de la capacidad legal, la que se considera segura. Por tanto, resulta confuso que se diga que en el Madrid Arena "se sobrepasó el exceso de aforo", como recoge Rodolfo Martín Muñoz de una noticia de La Sexta. Como señala José L. Martín Tordesillas, otras fuentes periodísticas titulan que "aumentó el aforo hasta 20.000 personas". No; el aforo era de 10.000, vamos a suponer. Sea el que fuere, no se puede sobrepasar ni aumentar.
El asunto polémico está en que, a través del lenguaje público, se pueden cometer gruesos errores. Ignacio de Despujol y Coloma cita el caso de una carta que le ha enviado Nuevas Generaciones del PP. "Me dicen que están muy satisfechos porque este año se ha doblegado (¡) el número de participantes en un concurso literario". Si eso dicen los que van a premiar al ganador, habrá que imaginarse la calidad de los trabajos presentados.
Los errores son también propios. En alguna tertulia dije que la palabra matrimonio aludía curiosamente a la madre, no al padre. Eso es en latín, pero se me calentó la boca y añadí que también en francés y en inglés. Gabriel Ter-Sakarian me corrige fraternalmente: "La palabra francesa mariage no viene de mère (madre) sino de mari(marido)". Pido perdón por el dislate. Sigue siendo cierto que, en el origen latino, matrimonio significa algo así como "la responsabilidad de la madre". Todo para concluir que, si no hay una mujer y un varón, no es matrimonio sino otra cosa. La polémica está servida porque la ley dice lo contrario.
Menos polémica hay con el uso desmedido que hoy se da a la palabra familias (personas unidas por parentesco) cuando se debería decir "hogares" (familias que residen en un domicilio). No sé por qué familias sustituye a hogares en casi todas las declaraciones del lenguaje público. El hogar da una sensación de unidad económica, de ingresos y de gastos. Puestos a detectar errorcillos gramaticales, uno muy frecuente es la frase "yo soy de los que digo". ¿Tan difícil sería enunciar "yo soy de los que dicen"? Que no se me aduzca que la cosa es nimia. Cuando se produce una incoherencia en el habla es probable que afecte a la conducta.

OBRAS DE CONSULTA







Consulta, consulta, que algo siempre aprenderás
Por Graciela Melgarejo | LA NACION
Twitter: @gramelgar | Mail: lineadirecta@lanacion.com.ar |

Contra lo que algunos quieran creer, las obras de consulta pueden deparar también lecturas agradables además de útiles. Jorge Luis Borges recordaba con especial felicidad las horas de la infancia dedicadas a la lectura minuciosa del Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencias, Artes , etc., editado e impreso en los Estados Unidos por Montaner y Simón y W. M. Jackson, Inc. Editores.
Una tarea titánica habrá sido para el pequeño Borges leer los artículos, no solo por lo extensos sino por estar escritos en un cuerpo de letra diminuto. Pero el discurso, aun hoy, conserva su magia. Hace muchos años y probablemente para una nota sobre accesorios de moda, quien esto escribe consultó en ese diccionario la entrada marabú , en la edición de 1939. La obra -veintitrés tomos y dos más con las novedades de "Estos últimos años"- lleva una indicación importante: "Edición Profusamente Ilustrada" (se conservan aquí las mayúsculas del original), comprobable desde la primera página del tomo de la A.
La definición de marabú , entonces, abarca dos largas columnas de texto, más la correspondiente ilustración en blanco y negro (que no hace mucho favor al marabú, pero permite observar su característico y prominente buche). Hay pasajes absolutamente deliciosos; por ejemplo, éste: "En los ríos [los animales] se entregan a la pesca con suma habilidad. Cuenta Brehm que un día vio en las orillas del Nilo Blanco unos cuantos marabús puestos en fila que, replegándose en círculo, acosaban a los peces, que pescaban con gran destreza; uno de ellos cogió un pez de gran tamaño y se lo tragó vivo en un momento, pudiendo verse cómo el animal se revolvía en el buche". El relato termina así: "Las plumas de debajo de las alas son muy apreciadas", y, aunque esta información era la buscada, hasta cierto punto resultó bastante escasa, comparada con las riquísimas descripciones que la precedían sobre el marabú en cuestión y su vida en comunidad.
Más acá en el tiempo y en la búsqueda, los aportes de la nueva edición de la Ortografía de la RAE también tienen su atractivo. En la parte dedicada a "Los signos de interrogación y exclamación" (páginas 387-393), además de explicar su uso correcto ("Su función es delimitar en la escritura las oraciones interrogativas y exclamativas directas, respectivamente"), hay información adicional sobre, por ejemplo, la historia: "... La práctica de escribir el signo de apertura de interrogación y exclamación, rasgo exclusivo de la lengua española, no empieza a recomendarse en la ortografía académica hasta 1754, aunque su generalización en los textos impresos será más tardía".
Como en el caso de las tildes en las mayúsculas, de uso obligatorio (aunque resistido), estos signos ortográficos dobles no pueden omitirse porque sí: "Es incorrecto suprimir los signos de apertura (¿ ¡) por imitación de otras lenguas en las que únicamente se coloca el signo de cierre: *Qué hora es? ; *Qué alegría verte! Tampoco deben omitirse estos signos cuando preceden a una letra capitular". Esta última recomendación debería ser tenida en cuenta por muchos diseñadores gráficos que tienden a suprimirlos porque "no lucen bien" en la página.
© LA NACION.
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