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quarta-feira, 28 de novembro de 2012

CULTURA BRASILEÑA


Escritores brasileños dispuestos a romper aislamiento del mundo hispano

Una veintena de escritores de Brasil fueron enviados por el gobierno de su país a Guadalajara para el evento editorial más importantes de América Latina, al que asistían hasta el año pasado no más de dos o tres escritores de ese país.
EL UNIVERSAL - Venezuela

Guadalajara.- La literatura brasileña es una incógnita para la mayoría de los lectores de habla hispana, pero varios autores brasileños que asisten a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (oeste de México), aseguran a la AFP que están decididos a romper con ese aislamiento crónico.

Una veintena de escritores de Brasil fueron enviados por el gobierno de su país a Guadalajara para el evento editorial más importantes de América Latina, al que asistían hasta el año pasado no más de dos o tres escritores de ese país.

"Vivimos aislados y esto no es de hace poco, ha sido así por tanto tiempo que pareciera que se ha aceptado la idea de que nos somos latinoamericanos, pero lo cierto es que tampoco somos africanos, ni europeos...lo que somos es una isla muy solitaria en el escenario regional", comenta Luiz Ruffato.

"Esto tiene que cambiar, yo quiero que cambie y mis colegas que están en la feria y también los que no vinieron, desean lo mismo", añadió, el autor de "Mamma, son tanto felice" (Elephas, 2011).


Lengua y localización

Para algunos escritores como Marçal Aquino, autor de "Recibiría las peores noticias de tus lindos labios" (2005), y Cíntia Moscovich, que escribió "El reino de las cebollas" (1996), el idioma ha sido la principal barrera para la difusión en español de la literatura brasileña.

"Estamos cercados por países que hablan español, y el otro problema es la ubicación alejada de nuestro país del centro del continente", dice Aquino mientras Moscovich asienta con la cabeza.

"Nunca pensé que el problema era un problema de localización, siempre creí que era un problema de lengua, pero ya no estoy segura porque tampoco se ven a menudo obras de artes plásticas brasileñas en países de habla hispana ni viceversa, a pesar de que no requieren del lenguaje para ser comprendidas", dice Paula Parisot, que publicó en 2010 "Goznos y tornillos".


Clichés y modas

Ella, Moscovich y Ruffato han publicado libros en español, pero los tres reconocen que no ha sido un camino fácil.

Uno de los primeros problemas es que "los editores (de otras regiones) quieren literatura con color local; que tenga sexo, carnaval, playa, cosas exóticas, pero nuestra literatura no puede estar encasillada a eso porque somos un país cosmopolita", dice Moscovich.

Otro obstáculo son "las modas literarias", añade Aquino. "La literatura también padece otro problema que son las modas y ahora parece ser que Asia es la región favorita de las casas editoriales y por consecuencia de los lectores", pero aún así es un problema que puede superarse, dice.

El gobierno de Brasil desde hace al menos unas dos décadas hace grandes compras anuales de literatura de ficción a diversas editoriales para distribuir los ejemplares entre estudiantes, sin embargo los escritores consultados consideran que el promedio de libros leídos al año por habitante sigue siendo bajo, ya que los brasileños leen menos de uno.

Eso provoca que a pesar de los apoyos gubernamentales a la industria editorial brasileña, sean pocos "los escritores brasileños que viven de la literatura, así que publicar en español implicaría que va a aumentar el número de lectores y ventas obviamente", dice Aquino.

"En Brasil el número de analfabetas funcionales, es decir lo que saben leer pero no comprenden el significado de la lectura, es muy alto", lamenta Parisot.


Nobel perdido

El desconocimiento de escritores brasileños ha provocado que autores de la talla de Claris Lispector, un escritora que nació en Ucrania en 1920 pero vivió la mayor parte de su vida en Brasil donde murió en 1977, se conociera ya muerta, comenta Iona N. Pieleanu, directora editorial del sello mexicano Elephas, que tiene contratos con dos novelistas de ese país.

"Yo creo que Lispector (autora por ejemplo de 'Aprendizaje' o 'El libro de los placeres', aparecido en 1969 pero sin publicación en español hasta 1994 por Siruela) merecía el Premio Nobel, pero el mundo no la conoció mientras vivía, y actualmente hay muchos escritores de ese país increíblemente buenos", dice Pielenau.

Encontrar traductores del portugués al español para Elephas, una editorial independiente y nueva, fue difícil.

Selma Ancira, premio de traducción Tomas Segovia, instaurado este año en la feria, explica que "el problema de la traducción de otras lenguas está en la complejidad del español, y con lenguas hermanas como el portugués el riesgo de cometer errores es mayor porque se pueden confundir palabras que suenan igual pero que tienen significados totalmente diferentes".

Jorge Castellano, director general de Elephas, dice que después de una ardua búsqueda "encontramos un grupo de traductores del portugués al español excelentes, apoyados por la embajada de Brasil, formados en la Universidad Nacional Autónoma de México, así que estamos listos para conocer más autores brasileños que han mostrado un interés creciente por salir de su país".

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Recomendación del día:
pese a que y no pese que
28/11/2012

Pese a que es la construcción apropiada para expresar que no se tiene en cuenta la oposición o la resistencia de algo o alguien, y no simplemente pese que, con omisión de la preposición a.

Sin embargo, no es raro ver noticias en las que se suprime la preposición a, como se muestra en los siguientes ejemplos: «La oposición logró que su moción pudiera ser debatida, pese que el alcalde se negara» y «Texas ejecuta al reo pese que Obama solicitó que se suspendiera».

Según el Diccionario de uso del español, de María Moliner, pese a significa ‘a pesar de’, y ni este ni otros diccionarios recogen pese, sin la preposición, con este sentido.

Por ello, en los ejemplos anteriores habría sido más apropiado «La oposición logró que su moción pudiera ser debatida, pese a que el alcalde se negara» y «Texas ejecuta al reo pese a que Obama solicitó que se suspendiera».

LA LENGUA VIVA






Correcciones fraternas
Amando de Miguel - Libertad Digital
Creo que transcribí mal el dato sobre la Lloca del Rinconín en Gijón. Yo ponía Rinconcín. Bueno, no domino el arte de los diminutivos asturianos. Me esmeraré un poco más. ¿Se puede decir un poquín?

Ignacio Frías me corrige mis dudas sobre el origen de la palabra bloc. A mí me parecía más francés o alemán que inglés, pero sin mucho fundamento por mi parte. Don Ignacio documenta muy bien que esa voz es francesa y se recoge por primera vez en 1930. Pero añade que, dos años más tarde, Enrique Jardiel Poncela emplea ya esa palabra en una de sus comedias. Lo que está claro es que la voz no es inglesa. Don Ignacio aventura que su origen lejano está en el holandés. Aclarado queda.
El asunto de la posible secesión de Cataluña plantea numerosos problemas de interpretación. Miquel Celdrán (residente en Suiza) contempla la cuestión con cierta lejanía muy útil. Su impresión es que no se trata propiamente de la independencia de Cataluña. "Lo que se persigue es la gestión de la propia riqueza que genera esa región por los propios catalanes, participando lo mínimo en el aporte a la economía de toda la nación". Y concluye: "El problema de Cataluña no es España sino Andalucía y Extremadura", aunque se camufle ese sentimiento con la tesis de que "España nos roba". No estoy muy de acuerdo con esas precisiones, por realistas que parezcan ser. En la Historia reciente las secesiones de algunas regiones han sido más bien las que aparecían dominadas por un centro hegemónico. Cataluña no cumple esa condición, por mucho que se propague la tesis de que "España nos roba". Es más, el asunto no lo veo yo como estrictamente económico sino cultural y político. La secesión de Cataluña aseguraría el poder de unas cuantas familias, la oligarquía de siempre. La mayor parte de los españoles empiezan a hartarse de ese asunto.
En el texto antes citado se repite el adjetivo propio. Es un hecho tan común que casi no llama la atención. Pero a mí me exaspera la manía de colocar ese adjetivo a cualquier sustantivo sin que venga a cuento. Podría aportar mil ejemplos. Escuchen ustedes cualquier discurso o declaración oficial. Verán las veces que se recurre a la dichosa muletilla. No es lo único que me llama la atención en el lenguaje de los políticos. Con ocasión de la huelga (o el holgorio) general, el jefe de Comisiones Obreras gritó enfático a sus huestes: "¡No estamos solos, no estamos solas!".
Más sustancia tiene el error inveterado de confundir los desahucioscon los lanzamientos. Yo también he participado de esa confusión. El desahucio consiste en despedir al inquilino o arrendatario mediante una acción legal, por ejemplo, cuando deja de pagar el alquiler. El lanzamiento es el despojo de una posesión o tenencia por fuerza judicial, por ejemplo, cuando se deja de satisfacer las cuotas de la hipoteca. Con tanto abogado que anda por las altas esferas parece mentira que se confundan esos dos términos. La confusión es peligrosa porque nuestros principios constitucionales protegen especialmente la propiedad. Por eso mismo los lanzamientos no se arreglan con los alquileres sociales. La necesaria moratoria de los que llaman desahucios, ahora masivos por la crisis, no suelen obedecer a la mala fe sino a la situación caótica de la economía. Es la misma razón por la que un gran monto del dinero de los contribuyentes ha ido estos años a ayudar a los bancos. Parece equitativo que ahora se atienda el problema de los lanzamientos masivos. Para empezar, empléense bien los conceptos. No se trata de una ayuda de beneficencia sino general. Los primeros interesados en esa medida deberían ser los bancos. De lo contrario algunos tendrán que quebrar.
Otra cosa. El asunto de los mal llamados desahucios ha sido la oportunidad de oro para que por primera vez colaboraran los dos principales partidos y todos los demás que se adhirieran. La han perdido. Luego que no se quejen del descrédito de los políticos, lo que en politiqués se llama "falta de credibilidad".

FEDERICO ANDAHAZI




“La Academia no me recibe bien. Fue y será la cara visible del poder”
POR JULIÁN LÓPEZ

“Trato de escribir con la misma incertidumbre de cuando escribí mi primer libro, con la sensación de que el material va a quedar inédito”, arranca Federico Andahazi, que acaba de publicar El libro de los placeres prohibidos , que agotó en tiempo récord la primera edición de doce mil ejemplares, una cifra exorbitante para el mercado argentino. Pero no para Andahazi, acostumbrado al éxito de ventas desde El anatomista

.
–¿Es posible que un autor que vende tanto mantenga la incertidumbre del que recién se inicia?
Es totalmente posible –se ataja–, que hayas vendido mucho no quiere decir que lo vayas a repetir.
En esta nueva ficción, que llega después de tres ensayos sobre la sexualidad en la historia argentina, Andahazi hurga en la vida de Gutemberg, en una trama policial que incluye asesinatos, estafas y que pone a la palabra y al erotismo en la misma arena de oposición al poder.
–En el libro se nota investigación histórica, ¿cuánto tardaste en escribirlo?
Seis años, a partir de que se me ocurrió la idea; no veía la hora de volver a la ficción, me parece que desde la novela uno puede aludir a la contemporaneidad con muchísima mayor sutileza que desde el ensayo.
–¿Cómo construís la escritura a partir de la idea original?
Me había propuesto escribir un policial situado en los albores del libro impreso y ahí me encontré con un personaje deslumbrante: Johannes Gutemberg, de quien tenemos una idea casi escolar pero del que en realidad no sabemos prácticamente nada.
–¿No es el inventor de la imprenta? – Él no inventa una máquina para imprimir libros; inventa un dispositivo fantástico para falsificar manuscritos: Gutemberg era un falsificador. Entonces una Biblia manuscrita valía una fortuna, costaba igual o más que la casa de una familia acomodada. Sólo la Iglesia, la nobleza y alguna familia rica tenían libros; era un signo de alcurnia insuperable. Por otra parte Gutemberg no arranca de cero, ya existía el libro xilográfico y había algunos intentos de imprenta, pero él se asocia con dos tipos, un banquero y un artesano y creo que nunca tuvieron dimensión de lo que iban a provocar.
–La difusión de la palabra, una afrenta al poder…
Más que eso: hasta el día de hoy la tipología moderna está basada en los modelos de Peter Schöffer, el artesano. El mismo Steve Jobs –el magnate norteamericano creador de Apple, quien explotó la tecnología informática en todo el mundo– trabajó con los principios de Schöffer y se consideraba a sí mismo un tipógrafo, él decía que su gran revolución tenía que ver con la tipografía. Pero, claro, hasta los albores de la imprenta la Iglesia mantenía su poder sosteniendo que la gente podía volverse loca si leía regularmente, si tenía una biblioteca; ése es el concepto sobre el que trabaja Cervantes en el Quijote, el tipo que enloquece por leer novelas de caballería. Pero con el advenimiento de la prensa el poder se da cuenta de que se avecina algo grande, inevitable.
–La lectura como un ejercicio insurgente ¿esa es la idea que atraviesa la novela?
Creo que trabajo sobre la idea de la libertad de expresión, no casualmente el invento de Gutemberg se llama ‘prensa’. El poder siempre censura, en cualquier momento histórico el poder silencia, regula las voces, establece qué se dice y qué no se dice, es su función primordial.
–En la trama aparece la idea de un placer sagrado, una sexualidad que tiende a un goce definitivo y que está escrita en el mismo “Libro de los placeres prohibidos” del título, como si igualaras las buenas artes de las prostitutas del monasterio que mencionás a la calidad del trabajo de los copistas.
–Sí, hablo de los oficios, en todas mis novelas hablo de los oficios; de hacer bien lo que se hace, hablo de la buena puta, del buen calígrafo, de la extraordinaria calidad de quienes hacían los primeros libros. Si hoy se puede acceder a esos libros es porque estuvieron bien hechos, recuerdo bien cuando tuve en mis manos el ejemplar de De re anatómica de Mateo Colón, de 1459, con tapas rígidas de piel de cordero, un papel que era algo que nunca había visto, estaba más cerca de la tela que del papel. Y ampliando un poco el tema ahí está la gran discusión actual acerca del futuro del libro: el cambio del libro de papel al formato digital es mucho menor que el que supuso hace casi 600 años el paso del manuscrito al impreso. Eso implicaba directamente entregar el saber al vulgo y contribuyó a que cambiara drásticamente la forma de escribir; yo creo que la narrativa era impensable a nivel popular como lo fue a partir de la incorporación de la imprenta.
–La novela expone una disputa entre calígrafos, copistas y escribientes, como si hubiera lugares más o menos destacados en relación con una idea sagrada de la literatura. ¿Eso te sirve para hablar del mercado literario, de tu relación con el canon, con los colegas?
–Y sí, todo el tiempo, uno escribe desde el lugar donde está situado y por más que te remontes al pasado es imposible sustraerse de eso. Pero no hay nada más alejado de lo sagrado que la literatura, el vulgo es el que tiene la palabra, los escritores somos vulgares y la insistencia de poner a la literatura en un lugar sagrado me parece de lo más vulgar.
–Suena extraño ese cuestionamiento al poder en un escritor con una obra exitosa y tan bien recibida.
–No sé si bien recibida; en general la Academia no me recibe bien. Y se puede disfrazar de lo que quiera, pero la Academia es, fue y será la cara visible del poder.

FRANCISCO RICO




"Los ingleses apreciaron el Quijote antes que nosotros"
FERNANDO DÍAZ DE QUIJANO | Publicado el 27/11/2012

El filólogo y académico de la RAE acaba de publicar 'Tiempos del "Quijote"' (Acantilado).

Todo el mundo sabe qué es ser un “quijote”: embestir contra el molino, contra la vulgar realidad, anteponiendo los ideales a la propia conveniencia, aunque no haya otro destino que la derrota. Pero esto no fue lo que Cervantes quiso destacar del personaje más famoso de nuestras letras. El filólogo y académico de la RAE Francisco Rico (Barcelona, 1942) nos recuerda que el propósito original del Quijote era humorístico, no trascendente, y así lo entendieron sus contemporáneos. Fue el romanticismo alemán el que quiso ver en la obra una exaltación del idealismo. Esta cuestión y otras, como el escaso éxito que tuvo el libro en España en el siglo XVII, mientras triunfaba en Europa, las explica Rico en su último libro, Tiempos del “Quijote”(Acantilado).


Pregunta.- Dice que es imposible hacer una lectura “virginal” del Quijote.
Respuesta.- Nadie puede leerlo como si no supiera nada de la obra, como si no hubiera ya una interpretación universalmente aceptada que todos tenemos en la cabeza.

P.- ¿Esa interpretación es la que hizo el romanticismo alemán?
R.- Sí. De acuerdo a ella, Don Quijote es un símbolo de la persecución de los ideales mientras que Sancho se mueve solo por razones a ras de tierra.

P.- Pero esa interpretación no es la que hicieron los contemporáneos de Cervantes...
R.- El Quijote fue concebido como un libro cómico, sin afán de tener un significado trascendente. Este cambio de interpretación de la obra la explicó muy bien el hispanista Anthony J. Close en su libro La concepción romántica del Quijote (1978).

P.- ¿Cómo pasó de ser una obra de entretenimiento a ser considerada una obra cumbre de la literatura?
R.- El gran éxito del Quijote, que durante sus primeros años de vida estuvo bastante olvidado en España, se gestó en Europa. Es en Inglaterra donde en el siglo XVII más se lee, se comenta y se imita, tanto que en todo el siglo hay en España 20 alusiones al Quijote, y allí más de 2.000.

P.- ¿Cómo se explica que la obra triunfara antes fuera de nuestras fronteras que dentro?
R.- Porque los ingleses son más inteligentes que nosotros. Allí fue inmediatamente conocido y se leía en español, ya que en aquella época era la lengua europea de la cultura, junto con el italiano. Incluso Shakespeare tiene una obra perdida, Cardenio, que es una imitación del Quijoteapenas cuatro o cinco años después de su publicación.

P.- Dice que los primeros lectores tuvieron que arreglárselas para descifrar “los huecos e inconsecuencias” que Cervantes dejó en el relato. ¿A qué se refiere?
R.- Por ejemplo, cuando se refiere al burro de Sancho como “rucio”, nadie sabía a qué se refería porque no es un sinónimo de asno. Además, Sancho aparece a veces montado en él, luego se dice que se lo han robado y dos capítulos después lo volvemos a ver en el burro. Ahora sabemos que esas incoherencias se deben a que mientras un manuscrito estaba siendo revisado por la censura, Cervantes introdujo algunos cambios en el que él conservaba y luego no pasó todos esos cambios al que fue a la imprenta. En una edición posterior quiso arreglarlo pero lo estropeó aún más.

P.- Al principio el Quijote tuvo aquí defensores y detractores. ¿Qué elogiaban y criticaban unos y otros?
R.- Los más cultos y finos se rieron de esas incoherencias del texto y los amigos de Cervantes defendieron la obra como lo que era: una novela de humor. Pero en realidad no hubo polémica. Nadie se ocupó seriamente del libro en España hasta el siglo XVIII.

P.- ¿Qué supuso la edición del Quijote de la Academia en 1780?
R.- En Inglaterra se habían hecho ediciones muy cuidadas y se estaba preparando una gran edición con notas y variantes. La Academia decidió con esta edición reconocer que no sólo era una obra de entretenimiento sino una obra capital de nuestra cultura. Al principio del XVIII nunca se citaba a Cervantes entre nuestros grandes autores y a finales del siglo se hablaba de él como la mayor figura de nuestras letras.

P.- ¿El Quijote fue usado para apelar a un sentimiento patriótico cuando surgió el nacionalismo?
R.- No, lo que ocurre es que cuando se desarrolla y crece la idea del estado-nación, los políticos y gobernantes buscan los denominadores comunes culturales para sustentar la idea de nación. En el caso delQuijote no hubo que inventar nada, era realmente el libro nacional, el que todos conocían, el que todos apreciaban.

P.- ¿Por qué le dedica un capítulo a la relación del Quijote con Barcelona?
R.- Porque no hay ninguna ciudad española donde el Quijote haya sido más leído, admirado, comentado y publicado que en Barcelona.

P.- También dedica otro a lo que usted llama “chismes transpirenaicos”.
R.- Sí, en Francia e Inglaterra hubo una serie de ocurrencias, como que elQuijote era una crítica contra el duque de Lerma, que aquí se tomaron en serio y contribuyeron a dar una imagen de la novela que no era la original.



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