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segunda-feira, 4 de fevereiro de 2013

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


a pesar de que, no a pesar que

A pesar de que, manteniendo la preposición de, es la forma adecuada de escribir esta expresión en español; la variante a pesar que es inapropiada por tratarse de un queísmo, tal y como señala el Diccionario panhispánico de dudas.

Así, frases como: «A pesar que no milita en ningún partido, suele tener cargos de importancia» lo apropiado hubiera sido escribir «A pesar de que no milita en ningún partido...».

Asimismo se recuerda que tampoco se suprime la preposición de en construcciones como a fin de que, a condición de que o en caso de que.

MARIO BENEDETTI


Poemas inéditos de Mario Benedetti entre las páginas de uno de sus libros

El centro de estudios iberoamericanos de la Universidad de Alicante halla dos textos del escritor en su biblioteca personal que no se habían publicado
EZEQUIEL MOLTÓ Alicante 2 FEB 2013 - 18:29 CET1

Perdidos, entre las páginas de uno de sus libros personales, han aparecido dos poemas manuscritos. De su puño y letra. Son unos versos inéditos, sin publicar, de Mario Benedetti. “El miedo y el coraje son gajes del oficio/ pero si se descuidan los derrota el olvido / El miedo se detiene a un palmo del abismo / y el coraje no sabe qué hacer con el peligro / El miedo no se atreve a atravesar el río / y el coraje rechaza el mar del infinito”, se lee en uno de ellos. El poeta uruguayo donó en 2006 al centro de estudios que lleva su nombre en la Universidad de Alicante toda su biblioteca personal de Madrid, unos 6.000 ejemplares, con dedicatorias de los principales escritores del siglo XX y algunas anotaciones manuscritas del propio Benedetti sobre sus lecturas.
La semana pasada, durante el proceso de revisión y catalogación de este fondo bibliográfico, una bibliotecaria de la Universidad, María José Giménez, encontró unas cuartillas con dos poemas manuscritos entre las páginas de un ejemplar deInsomnios y duermevelas, el poemario que escribió en Madrid tras ser operado dos veces del corazón.
La profesora Eva Valero, directora del Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti en el campus de Alicante, asegura ahora, tras analizar la documentación, que ha sido “un hallazgo de gran trascendencia” y de especial significado para este centro de documentación e investigación de la literatura hispanoamericana. El catedrático, José Carlos Rovira y la propia Valero comprobaron en primer lugar que la letra manuscrita correspondía a la del escritor uruguayo, y luego indagaron en toda su prolífica bibliografía para comprobar el carácter inédito de estos estos dos poemas, titulados:Esperas y Miedo y coraje.
Los dos expertos en literatura buscaron entre todos sus libros y revisaron las posibles referencias publicadas. Y no encontraron casi nada. Solo hallaron una pista: el poema Miedo y coraje fue recitado por Benedetti en público, a sus 82 años, el 23 de abril de 2002 en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, según publicó en su día el diario La Nación, que reprodujo algunos de estos versos. La lectura coincidió precisamente con la presentación del libro Insomnios y duermevelas, editado ese mismo año. Semanas antes había presentado su último poemario en Montevideo, y en julio hizo lo propio en la Casa de América de Madrid, junto a Luis García Montero y Joaquín Sabina. En octubre del mismo año Benedetti lo presentó en Alicante, pero no leyó ninguno de esos poemas hallados ahora. “Este itinerario permite conjeturar que posiblemente Mario Bendetti leyó uno de esos poemas, no publicados, en Buenos Aires y luego lo llevaría dentro de uno de los ejemplares de Insomnios y duermevelas que dejaría en su biblioteca de Madrid, que luego donaría a la Universidad de Alicante”, apunta Valero.

Los poemas encontrados no están recogidos en ninguno de los cuatroInventarios (2002 y 2006), ni en los libros posteriores Canciones del que no canta (2006) y Testigo de uno mismo (2008). Valero, que contó también con la ayuda de María Victoria Játiva, responsable de la biblioteca de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante, solo tenía pendiente revisar uno por uno los poemas que aparecieron en su obra póstuma Biografía para encontrarse(2009), que contiene más de sesenta poemas inéditos hasta entonces. Pero en este libro, según certifica Valero, tampoco figuran estos textos. No obstante, es cierto que los profesores del campus de Alicante, han comprobado que en la vasta obra de Benedetti existe un poema titulado Coraje y miedo, que comparte título pero no contenido, y también en Inventario 3 hay otro poema titulado Esperas que tampoco corresponde con el hallado en la biblioteca del campus de Alicante.
El Centro de Estudios Mario Benedetti de la Universidad de Alicante se nutrió en buena parte gracias a la donación de la biblioteca de Mario Benedetti, cuando por cuestiones de salud de su compañera, Luz, regresaron a Montevideo. El poeta visitó varias veces el campus de Alicante donde fue investido doctor honoris causa, en 1997.



MAQUIAVELO











Quinientos años manipulando los hilos del poder

• El manuscrito original de la obra, redactado en latín vulgar, es un misterio
• Lo escribió en el exilio, tras participar en la conjura contra los Medici
• El florentino aconseja a los gobernantes huir de los aduladores

Es la obra de la literatura italiana más difundida en el mundo, de la que más ediciones se han publicado, la que ha sido traducida a más lenguas. Hablamos de 'De Principatibus' como reza su título original en latín clásico, más conocido en español como 'El Príncipe', el famoso tratado de doctrina política escrito por Nicolás Maquiavelo en 1513 y que ahora, y aunque no los aparente, cumple 500 años.
Para Maquiavelo, el príncipe debe de parecer magnánimo, virtuosos, honesto, religioso, ético... Pero sólo parecerlo.
El libro, que expone los métodos para mantener y conservar el poder, revolucionó el pensamiento político en Europa hasta el punto de dar pie a a un nombre (maquivaelismo) y a un adjetivo (maquiavélico) de uso común. Aunque vaya por delante que la fama secular de cínico que acompaña a Maquiavelo es falsa: fue un honrado ciudadano y a los poderosos les aconsejaba "huir de los aduladores".
Se sabe que Maquivelo, nacido en Florencia en 1469 y considerado junto con Leonardo Da Vinci el prototipo de hombre renacentista, escribió 'El Príncipe' en la segunda mitad de 1513, cuando tenía 44 años, pero poco más. De hecho el manuscrito original de la obra, redactado en latín vulgar, es un misterio: nunca se ha dado con él. Y a pesar de que se hicieron cientos de copias manuscritas del mismo (la primera edición impresa no se realizó hasta 1532,cuando Maquiavelo llevaba cinco años muerto) sólo 19 de esos códices han llegado hasta nuestros días.
Maquiavelo, que ejerció como diplomático y funcionario público, comenzó a escribir 'El Príncipe' mientras se encontraba exiliado en Sant'Andrea en Percussina, en la localidad florentina de San Casciano Val de Pesa, en la que se confinó tras el regreso en 1512 a Florencia de los Medici. Se retiró allí tras ser encarcelado y condenado a pagar una fuerte suma de dinero por haber participado en la conjura contra los Medici liderada por Pier Paolo Boscoli.
La primera mención a 'El Príncipe' se encuentra en una carta escrita por Maquiavelo desde Sant'Andrea en Percussina a su amigo Francesco Vettori, embajador de la República de Florencia ante la corte pontificia del Papa León X, en la que le cuenta detalles sobre su vida en el exilio. Maquiavelo, en una carta fechada el 10 de diciembre de 1513, le comenta lo dura que es la vida en el campo, le habla de sus de sus estudios y le revela que ha escrito "un opúsculo" titulado 'De Principatibus'.
"Avanzada la tarde, vuelvo a casa y entro en mi despacho. Y en el umbralme despojo de mis vestidos cotidianos, llenos de fango y lodo, y me visto con ropas nobles y curiales. Entonces, dignamente ataviado, entro en las cortes de los hombres antiguos, donde, amablemente recibido por ellos, me deleito con ese alimento que es sólo para mí, y para el que yo nací. Y no me avergüenzo de hablar con ellos, y de preguntarles por las razones de sus acciones. Y ellos, por su humanidad, me responden. Y durante cuatro horas no siento ningún aburrimiento, me olvido de toda ambición, no temo la pobreza, no me da miedo la muerte: me transfiero enteramente donde están ellos. Y como Dante dice que no hay saber si no se guarda lo que se ha comprendido, yo he anotado lo que he sacado con su conversación, y he compuesto un opúsculo, 'De Principatibus', en el que profundizo cuanto puedo en las dificultades de esta materia; razonando sobre qué es un principado, de cuántos tipos hay, cómo se adquieren, cómo se mantienen, por qué se pierden", dice Maquiavelo en la que está considerada como una de las cartas más importantes de la literatura italiana.
En la misiva Maquiavelo también le cuenta a su amigo Francesco Bettori su deseo de dedicar 'El Príncipe' a Julio de Medici. Pero tras la muerte de este en 1516, finalmente optó por dedicársela a Lorenzo de Medici. En cualquier caso la intención de Maquiavelo era clara: esperaba que el libro le permitiera hacer las paces con los Medici y que éstos le permitieran volver a ejercer el cargo de Secretario de la República de Florencia. El truco no funcionó. Y eso que 'El Príncipe' consta de 26 capítulos, el último de los cuales consiste en un llamamiento de Maquiavelo a los Medici para que acepten las tesis que expresa en el texto.
En el imaginario colectivo 'El príncipe' encarna el ansia de conquistar el poder a cualquier precio, convirtiéndose en el manual por antonomasia del tirano.

Por lo demás, contar que 'El Príncipe'siempre ha estado incluido en el índice de libros prohibidos de la Inquisición. Su principal 'pecado': desmontaba las teorías cristianas de San Agustín y Santo Tomás de Aquino que unían política y ética. Para Maquiavelo, el príncipe debe de parecer magnánimo, virtuosos, honesto, religioso, ético... Pero sólo parecerlo. En realidad, afirma, los deberes y obligaciones de un príncipe le impiden poseer ninguna de esas características.
Eso ha hecho que, en el imaginario colectivo, 'El Príncipe' de Maquiavelo encarne el ansia de conquistar el poder a cualquier precio, convirtiéndose en el manual por antonomasia del tirano. De hecho, la leyenda cuenta que era el único libro siempre presente sobre la mesa del despacho de Stalin.
En Italia ya han comenzado las celebraciones del 500 aniversario de 'El Príncipe'. Se editan ediciones comentadas del libro, manuales de análisis, algunas cadenas de radio y periódicos ya están caldeando el ambiente con artículos y programas especiales... Los pasados 24 y 25 de Enero, por ejemplo, tuvo lugar en Roma un convenio que reunió a los principales historiadores, académicos y expertos mundiales en Maquiavelo y su 'Príncipe'. Y en abril se inaugurará una exposición en el Vittoriano de Roma dedicada a festejar los 500 años del libro, y que incluirá cientos de ediciones históricas y modernas de ese texto, importantes obras de arte relacionadas con él, juegos de rol, videojuegos y tebeos.

LA LENGUA VIVA







Neologismos y tontería
Amando de Miguel


No voy a entrar en la estéril polémica de si es conveniente inventar muchos neologismos o importarlos del inglés, que es el hontanar fundamental. Lo que hay que hacer es echarle gracia al asunto. El neologismo o el barbarismo pueden ser muy necesarios o simplemente pueden ser una muestra de exhibicionismo lingüístico. Lo mejor es que veamos caso por caso. El criterio es si son útiles y si no hay versión castiza.
Agustín Fuentes se refiere a ese nuevo cachivache electrónico que es la tablet. Su opinión es que debería decirse "tablilla", la correcta traducción de tablet. Tiene razón el de Valencia. También podríamos atrevernos con pizarra, pues ese objeto escolar de mi infancia era realmente el antecedente de la tablet. Incluso se le parecía en la forma y en la facilidad para borrar lo escrito. El método más expeditivo era escupitajo y frotamiento con el antebrazo. Comprendo que la cosa parece ahora más elegante, pero la función es la misma. Una pregunta: ¿por qué los artefactos informáticos o electrónicos suelen ser de color oscuro? No entiendo por qué no introducen colores variados.
Clipper Ledgard me avisa de un neologismo que circula ya profusamente en el Perú: inclusión. Entiendo que significa primar a las personas más necesitadas o con menos recursos para que salgan de su situación. La verdad es que esa voz está llamando a las puertas de los discursos oficiales. Claramente es lo contrario de exclusión. Atentos a la importación.
Julián Plana redarguye que en inglés sí hay una palabra que traduce bien la de intelectual. Es pundit. No estoy muy conforme. Pundit es una palabra hindú que equivale a letrado, ilustrado. En inglés se emplea con un cierto deje irónico. La voz que más se le parece entre nosotros sería lletraferit (en catalán) o su versión letraherido. También se utiliza con alguna ironía. Por cierto, la misma que tuvo al principio inteligentsia o intelectual. Pero los intelectuales adquirieron una prestancia pública en Francia o España, entre otros países europeos, que no se ha conseguido en los países de habla inglesa. Cosa curiosa, nadie se llama a sí mismo intelectual. Es un título de reconocimiento por parte del público.
Hay neologismos que no prosperan. Por ejemplo, week end (= fin de semana). Se utiliza así en francés y otros idiomas continentales, pero no en España. Aquí hemos dado en una apócope maravillosa: finde. Sirve muy bien para el deseo cariñoso de la despedida: "Buen finde".
Me gusta mucho presentismo, el interés desproporcionado por el presente, lo inmediato, lo cotidiano, con desprecio por el pasado o el futuro. Creo que la palabra la inventó el sociólogo Francisco Andrés Orizo hace muchos años. No se emplea mucho, pero es utilísima para diagnosticar otros muchos males sociales. Por ejemplo, la ignorancia histórica, el escaso aprecio por la instrucción, la centralidad de la fiesta y la irrelevancia del esfuerzo. Nada menos que es una de las claves de la actual crisis de económica, que lo es de valores.
Un neologismo de moda es el famoso copago. Es útil, pero no suena bien. Habría que inventar un nuevo término para indicar esa función de colaborar con el coste público de un servicio público.
Me irritan las palabras nuevas que se componen con el prefijo súper. Aunque el súper sin más (la tienda de alimentos) es una voz familiar. Es otra importación del inglés coloquial.

Contacte con Amando de Miguel: http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/neologismos-y-tonteria-67250/

LA AZAROSA VIDA DE LAS PALABRAS



Los veinte errores más vulgares de la lengua
ANTONIO ASTORGA / MADRID

No es lo mismo ostentoso que ostentóreo, ni pifiar que piciar, ni formica que fornica. José Antonio Pascual, vicedirrector de la Real Academia, los aclara en «La azarosa vida de las palabras»

FUENTE: ABC

José Antonio Pascual, vicedirrector de la Real Academia Española, publica «No es lo mismo ostentoso que ostentóreo. La azarosa vida de las palabras» (Espasa) para contribuir, desde la ironía y el buen humor, a una mejor comprensión de algunas palabras del español en cuyo uso tropezamos una, dos, tres, cuatro, cinco... e infinidad de veces. «La lengua no es una enemiga a la que debamos combatir», plantea el especialista. Ofrecemos una veintena de ejemplos de los errores más comunes.
1. Pifia/picia
«A causa de una confusión entre dos sonidos, tenemos hoy en español dos palabras: pifia y picia. El verbo pifiar, que en principio significaba “hacer que se oiga demasiado el soplo del que toca la flauta”, desarrolló un sentido “fallar”, que se ve bien en: “La ha pifiado”, aplicado, por ejemplo, al tenista que ha fallado una jugada. De este verbo se ha derivado el sustantivo pifia “error, desacierto”. De pifia se ha terminando creando una picia en determinadas regiones españolas, por esa confusión vulgar que lleva a algunas personas a pronunciar celpa por felpa, o celipe por felipe».
2. Líbido/livido
«Lo he oído a varias personas cultas que hablan francamente bien: se trata del empleo de la líbido, acentuada así, en lugar de la libido que le corresponde, porque, tratándose de una palabra que no es de uso corriente, se contamina por el adjetivo lívido, que tampoco es una voz que empleemos a menudo».
3. Enjugar/enjuagar
«He oído también cruzársele a alguien enjugar una deuda con enjuagarla, con el consiguiente pitorreo de sus amigos. Las neuronas del equivocado, que era además filólogo, no se habían movido -permítaseme que lo explique así- a la velocidad suficiente para darse cuenta de que enjugar procede de un latín ex-sucare (sacar el jugo), que es como si dijéramos que a uno le exprimen cuando se ve obligado a pagar una deuda. Tengo la impresión de que los bancos prefieren que enjuguemos nuestras deudas, es decir, que las saquemos, a que les lavemos la cara (a las deudas, claro está), haciendo como que las pagamos».
4. Formica/fornica
«Formica, marca registrada que se refiere a un conglomerado de madera, que un carpintero al que encargué el arreglo de un mueble cambiaba en fornica porque se veía interferido por el verbo fornicar, poco usado, pero que él había aprendido cuando le enseñaron los mandamientos de la ley de Dios».
5. Destornillarse/desternillarse
¿No habrá oído el curioso lector alguna vez destornillarse de risa por desternillarse?, en una imagen en que se piensa que de tanto reírse a una persona se le salen los tornillos, en lugar de relacionarlo con la ternilla. Supone el vicedirector de la Real Academia Española que tantas veces como habrá visto escrito en la prensa el Naranjo de Bulnes, en lugar del Naranco de Bulnes.
6. Cinecólogo/ginecólogo
En el ámbito médico, se confunde cinecólogo por ginecólogo; espinal del rosal por espina dorsal; dolor asiático por dolor asmático; algún paisaje le comunica al galeno que le han cambiado los oprimidos «comprimidos» por unos opositorios «supositorios»; o que en urgencias les hicieron un escarnio de la cabeza, o un escaño, por un escáner.
7. Inflamación/inflación
«Hemos de andarnos con cuidado, sobre todo si tratamos de ponernos estupendos, lo que facilita, por ejemplo, emplear inflamación por inflación, error con que Juan Carlos Onetti -”es la inflamación y a todos perjudica”- caracteriza a un grupo de hablantes de medio pelo», anota José Antonio Pascual.
8. Brete/membrete
«Para practicar se ha de contar con el apoyo de maestros que no se rían solo al oír que a alguien lo han puesto en un membrete, sino que se hubieran decidido a explicar, antes de que surgiera el disparate, que elbrete es el cepo con el que se trababan las manos o los pies de una persona para que no se pudiera escapar».
9. Coreografía/ecografía
Una contaminación no tiene por qué estar originada por una equivocación, sino que puede deberse a la intención del hablante o escribiente de ser expresivo, Cita así José Antonio Pascual a Fernando Navarro, de quien toma prestados en su libro unos cuantos ejemplos sobre equivocaciones de los enfermos cuando se sirven de términos médicos, añade otros que proceden de la jerga de los propios profesionales de la medicina, pues curar a la gente no exige perder el sentido del humor. A eso contribuye utilizar lo que, si no se hubiera creado en broma, sería un disparate: pederastas (por pediatras), ginecópatas (por ginecólogos), linternistas (por internistas).
10. Ostentoso/ostentóreo
«Si tomamos en consideracón contaminaciones como las anteriores no debería sorprendernos que una persona mezclara los adjetivos ostentoso y estentóreo, manteniendo el significado del primero: “que hace ostentación” (derivado de ostentar); no era ostentoso una palabra rara, a diferencia de la otra, desconocida para la mayor parte de la gente, que se trata de una voz exclusivamente literaria, creada en el Barroco como una derivación adjetiva de Esténtor, un personaje de La Ilíada, cuya voz era tan fuerte como la de cincuenta personas juntas. Ortega y Gasset fue más lejos, adoptando como sustantivo el nombre del héroe griego: “Un ujier, con voz de esténtor...”
En esas condiciones, abunda José Antonio Pascual, se entiende «que aquel dicharachero personaje Jesús Gil y Gil, que tuvimos que padecer tiempo atrás en nuestro país, pudiera equivocarse y contaminar ostentoso por estentóreo creando un engendro del que se han mofado los periodistas como, por ejemplo, Francisco Umbral proponiendo de coña la introducción de este “hermoso vocablo” en el diccionario. Pensemos qué habría ocurrido si en una novela de un escritor de prestigio un personaje muy pagado de sí mismo apareciese en escena hablando muy alto, en una forma como la siguiente: “Don Tertuliano, con su ostentórea presencia...” Un lector culto reaccionaría, a mi juicio, muy bien ante esta forma tan expresiva de presentar al personaje, sobre todo si cae en la cuenta de que el ejemplo procede de una obra de Juan Benet, escrita creo que con antelación a la equivocación del Sr. Gil y Gil y sin ninguna relación con ella, desvela el vicedirrector de la RAE.
«La azarosa vida de las palabras», editado por Espasa, convoca la pasión de José Antonio Pascual por la lengua española y también «es fruto de una tristeza: la muerte de mi hermana Carmina, con la que, a lo largo de muchos veranos junto al mar, hablábamos de dudas y errores lingüísticos, y los anotaba en fichas».
11. Escuchar/oír
Este paladín del idioma se detiene en otro que cometen muchísimas personas: utilizar «escuchar» con el significado de «oír». Es tan frecuente que caen en ello escritores como Vargas Llosa, Benedetti, Ricardo Piglia, Pérez-Reverte, Miguel Delibes, Juan Marsé, Rosa Montero o Manuel Vicent, y el libro contiene ejemplos de todos ellos.
12. Mirar/ver
Idéntico error que los autores que confunden mirar y ver: «Mirando llover por los vidrios», escribe Piglia.
13. Detentar/retener
Detentar es otro verbo que induce a error. Significa «retener y ejercer ilegítimanente algún poder o cargo público», y no se puede decir por tanto «detentar una cátedra». El error está tan extendido que Pascual pide que se incluya en el diccionario el significado que le da ya tanta gente.
14. Pavés/pavesa
Hay escritores de primera fila -«son humanos también», dice José Antonio Pascual-, fieramente humanos, que confunden pavés (un escudo) con pavesa (partículas ardientes que se desprenden de un fuego); égida (un tipo de escudo con que se representa a Júpiter) con«hégira», la era de los musulmanes.
15. Recordar/despertar
En «La azarosa vida de las palabras» a las que mete el bisturí José Antonio Pascual el curioso lector comprobará que «recordar» es sinónimo de «despertar», y de ahí el comienzo de las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique: «Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte». Ese «recordar» por despertar se oye hoy en algunos pueblos españoles y americanos, y está en Borges («Hubiera preferido recordarse con el sol ya bien alto»).
16. Aderezar/enderezar
Hoy se «adereza» una ensalada, pero en el Quijote se podía «aderezar» una lanza que estuviera estropeada, o «aderezar» a un niño para que saliese presentable a la calle, comenta el experto Pascual.
17. Avieso/malo
Curiosa evolución de la de «avieso», que procede del latín «aversus» (desviado, apartado, torcido) y ese desvío es el que explica que hoy signifique «malo». O la del adjetivo «ejido» (el terreno que está a la salida del pueblo) cuando adquiere el significado de «loco», es decir «el que está fuera de sí mismo». El verbo «divertir» significaba «apartar» y «apartarse», como el latín «divertere», y ese es el sentido que tiene cuando, en el ámbito de la guerra, se dice que hubo «una acción de diversión hacia el enemigo».
18. Atesorar cualidades/desgracias
La definición de la palabra atesorar es reunir. Se puede combinar con cualidades, nunca con desgracias. Los hablantes llegan a olvidar esta constricción, en palabras de José Antonio Pascual, que origina el contexto en casos como «El cúmulo de desgracias que atesora este año el Osasuna».
19. Acarrear daño/felicidad
Algunos verbos de la lengua española han perdido el rasgo negativo o positivo que tuvieran, aunque hay «combinaciones imposibles», explica José Antonio Pascual, como «sufrir mejoras» o «conseguir derrotas», y tampoco conviene olvidar que se acarrea daño, no felicidad, y se propina una paliza, pero nunca aplausos.
20. Contraer enfermedad/méritos
Hablando de propinarle collejas a las palabras, hay que recordar que se contrae una enfermedad, no méritos; se incurre en un error pero no en mal comportamiento; se perpetra un crimen, pero no negocios; alguien está plagado de heridas, pero no de triunfos. No se puede tachar de honesto a alguien ni tampoco se perpetra un accidente. «Y al contrario pasa lo mismo: se atesoran cualidades, no desgracias; y se celebra la victoria, no la muerte. No es correcto por tanto «celebrar el trigésimo aniversario de la muerte de Kennedy», subraya José Antonio Pascual.
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