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terça-feira, 5 de fevereiro de 2013

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


contraparte no es lo mismo que homólogo

El sustantivo contraparte se refiere a la ‘persona o grupo de personas que se opone a otra’, por lo que no es apropiado usarlo como sinónimo de homólogo.

Sin embargo, es común encontrar en las noticias la confusión entre ambos términos, como en «El presidente del Congreso viajará a Wáshington el próximo mes para entrevistarse con sus contrapartes de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos» o «La titular del Departamento de Seguridad Nacional se reunirá con sus contrapartes de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido».

En el avance de la vigésima tercera edición del Diccionario académico, se incluye la voz contraparte con los sentidos de ‘persona o grupo de personas que se opone a otra’ y ‘parte opuesta o contraria a algo o a alguien, especialmente en un proceso judicial’.

En cambio, homólogo se usa para referirse a la ‘persona que realiza una función similar o equivalente en una empresa, institución o país diferente’, tal como aparece en el Diccionario de uso del español de América y España (Vox).

Por ello, en los ejemplos citados lo adecuado habría sido emplear términos como homólogo: «El presidente del Congreso viajará a Wáshington el próximo mes para entrevistarse con sus homólogos de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos» o «La titular del Departamento de Seguridad Nacional se reunirá con sus homólogos de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y el Reino Unido».

CITAS CÉLEBRES SOBRE LA TRADUCCIÓN









Por Rosina Peixoto
Fuente: http://translatoruy.wordpress.com/2009/06/13/citas-celebres-sobre-la-traduccion/


En primer lugar, un traductor es un hombre que no tiene ningún derecho; sólo tiene deberes. Debe demostrar a su autor una fidelidad de perro, pero de un perro especial, que se comporta como un mono.
Maurice E. Coindreau

El novelista es el mono de Dios. Pues bien, el traductor es el mono del novelista. Debe hacer las mismas muecas, le guste o no.
Mauriac

La poesía traducida es claro de luna disecado.
Heine

La traducción es una de las poquísimas actividades humanas donde lo imposible ocurre por principio.
Mariano Antolín Rato


Las cualidades propias de cada lengua son intraducibles: todo está en relación con los datos específicos de una nación.
Goethe

Cuando yo era chico, ignorar el francés era ser casi analfabeto. Con el decurso de los años pasamos del francés al inglés y del inglés a la ignorancia, sin excluir la del propio castellano.
J. L. Borges

Lo peor de ser un traductor profesional es que uno se acostumbra a exprimir cada esponja hasta secarla – y son tan pocos los autores que han tenido la intención de usar todo el contenido de sus esponjas. Las palabras se hacen más ricas cada vez que se las utiliza deliberadamente… pero sólo cuando son deliberadamente utilizadas; y es difícil ser consciente de cada una de las palabras y al mismo tiempo consciente de sí.
T. E. Lawrence

Sin traducción habitaríamos provincias lindantes con el silencio.
George Steiner

Cada texto es único y, simultáneamente, es la traducción de otro texto. Ningún texto es enteramente original porque el lenguaje mismo, en su esencia, es ya una traducción: primero, del mundo no verbal y, después, porque cada signo y cada frase es la traducción de otro signo y de otra frase. Pero ese razonamiento puede invertirse sin perder validez: todos los textos son originales, porque cada traducción es distinta. Cada traducción es, hasta cierto punto, una invención y así constituye un texto único.
Octavio Paz

No omitir, no añadir, no adulterar
Valentín García Yebra

Traducir es producir con medios diferentes efectos análogos.
Paul Valéry

El lector ideal es un traductor. Es capaz de desmenuzar un texto, retirarle la piel, cortarlo hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena y luego poner en pie a un nuevo ser viviente.
Alberto Manguel

Los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal.
José Saramago

Una lengua es toda una visión del mundo, y hasta cuando una lengua adopta una palabra ajena suele teñirla de otro modo, con cierta traición imperceptible. Una lengua, además, vale tanto por lo que dice como por lo que calla, y es dable interpretar sus silencios.
Alfonso Reyes

Si fuera necesario traducir la fórmula tradicional “Traduttore, traditore”, por “el traductor es un traidor”, privaríamos al epigrama italiano de su valor paranomástico. De ahí una actitud que nos obligaría a transformar ese aforismo en una posición más explícita, y responder a las preguntas: ¿traductor de qué mensajes? ¿traidor a qué valores?
Román Jakobson

Traducir de una lengua a otra es el más delicado de los ejercicios intelectuales; comparado con él, los otros acertijos, del bridge al rompecabezas, parecen triviales y vulgares. Tomar un fragmento de griego y ponerlo en inglés sin derramar una gota ¡qué agradable destreza!
Cyril Connelly

Traducir es siempre sacrificar; pero no ha de sacrificarse nada esencial.
Enrique Diez-Canedo

El lector ideal es un traductor. Es capaz de desmenuzar un texto, retirarle la piel, cortarlo hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena y luego poner en pie a un nuevo ser viviente.
Alberto Manguel

Si el traductor hace su trabajo como debe, es un benefactor de la humanidad; si no, un auténtico enemigo público.
Miguel Sáenz


Y una ultima del tío Federico…


La traducción destroza el espíritu del lenguaje.

Federico García Lorca

JORGE COVARRUBIAS




"En AP nuestro dilema es utilizar un lenguaje universal para todo el mundo hispanohablante, que sea inequívoco y, en la medida de lo posible, no ofensivo"

La denominada 'Biblia del Periodista' ya está disponible para cualquier persona y en cualquier lugar del mundo. The Associated Press lanzó el pasado mes de diciembre su Manual de Estilo en Español, primero en este idioma que elabora esta agencia estadounidense y primero también en ser puramente digital y adaptado para su consulta en teléfonos móviles y tabletas. Este Manual de Estilo, al que se accede previo pago (suscripción individual o colectiva), está en permanente actualización a partir de las aportaciones de periodistas y del propio público con el que interactúa en las redes sociales. Además de su carácter innovador, este manual sobresale por abrir un camino nuevo en el estudio del idioma. No en vano, se trata de una obra concebida para la producción de noticias de una agencia de alcance internacional que ha de emplear un lenguaje común para todas las latitudes del español, una lengua que alcanza los 400 millones de hablantes en todo el mundo.

Para comprender el verdadero significado de una iniciativa periodística -y lingüística- tan relevante, que abre el camino para otros muchos medios que cuentan con libro de estilo propio y lo han puesto a disposición del público en internet, hemos conversado con Jorge Ignacio Covarrubias. Este prestigioso periodista y escritor argentino es editor del Departamento Latinoamericano de AP en Nueva York y secretario general de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE).

- Usted ha participado en la elaboración del primer Manual de Estilo de Associated Press en Español. ¿Cuáles son los objetivos de esta obra?
- El Manual de Estilo en español, el primero, quiere iniciar una tradición como estableció el Style Book de la AP en inglés que ya lleva más de 40 ediciones. Es producto de la experiencia de editores y redactores en las oficinas centrales (hoy México, antes Nueva York) y de todas las oficinas hispanoamericanas. Trata de ofrecer la solución de los problemas que enfrentamos a diario en las noticias. ¿Cómo se escriben los nombres de las personalidades rusas, árabes o chinas, por ejemplo? ¿Cómo se adaptan los topónimos y gentilicios? ¿Cómo se traducen los cargos de innumerables funciones en organismos internacionales? ¿Cómo manejar los términos de moda como ‘fiscal cliff’? ¿Cómo se traducen al español los nombres de organismos como los de inmigración y aduanas en Estados Unidos? Se trata de solucionar todos esos interrogantes y sobre todo de uniformar los términos, de modo que cada vez que aparezca un término en nuestro servicio de la AP sea siempre igual, para ser consecuentes.

- ¿Y cuáles son las principales novedades que aporta respecto a otros trabajos anteriores confeccionados por el Servicio en Español de AP, como el Manual de Técnicas de Redacción Periodística que usted escribió en 1996?
- Una de las novedades es que estamos totalmente actualizados, siguiendo las normas del Diccionario de la Real Academia Española, la Gramática, la Ortografía o las recomendaciones del Diccionario Panhispánico de Dudas. Desde el 2001, en que apareció la edición anterior del DRAE, hasta el 2012, había más de 20.000 actualizaciones en el diccionario. Nuestro Manual recoge todas ellas y, por lo tanto, está al día. También ha apelado al aporte de numerosas obras fuera de la AP: hemos revisado manuales de estilo de El País, la EFE, United Press, La Nación, Clarín, la National Association of Hispanic Journalists (en el que integré el Comité de Calidad junto con Alberto Gómez Font, prominente filólogo del Manual de Español Urgente y hoy director del Instituto Cervantes en Rabat, cuyas indicaciones sobre los nombres árabes fue referencia fundamental para nuestro Manual). En cambio, mi Manual de Técnicas de Redacción Periodística, si bien tenía algunas pocas secciones de ‘estilo’ (entendido como la uniformidad del léxico), era fundamentalmente de redacción.

- En este Manual de Estilo también hay relevantes y amplias referencias al lenguaje deportivo. El idioma español del deporte también está creciendo a partir de lo que acontece en América Latina.
- El lenguaje deportivo tiene una importancia fundamental en nuestro Manual. Para eso ha recibido el aporte de los encargados de Deportes que resultó decisivo para la terminología del béisbol y el fútbol americano (apelamos a experiencia de nuestros especialistas de Puerto Rico, Panamá, México, República Dominicana, etc., que se han esforzado por encontrar un léxico que superase las diferencias que hay en muchos términos en la quincena de países donde se juega ese deporte); además, por supuesto, de otros deportes más universales como el fútbol (el pan nuestro de cada día), básquet, natación, atletismo, boxeo, automovilismo y otros.
Yo soy editor y periodista en general, y he cubierto Naciones Unidas, Organización de Estados Americanos, visitas papales, congresos de la lengua, etc., pero también me ha tocado la crónica deportiva (tres Copas Mundiales de fútbol, tres Olimpíadas, tres Juegos Panamericanos, dos Mundiales juveniles, dos Mundialitos de clubes, una Eurocopa, una Copa de Oro, un Sudamericano juvenil y un total de 14 deportes). También he dado algunas charlas sobre periodismo en el deporte. Por eso, comprendo la importancia de la crónica del deporte, una actividad más importante de lo que suponen algunos periodistas que cubren otros ámbitos de la información. A ellos les recomendaría leerHomo ludens, de Huizinga, que resalta los aspectos salientes de la función lúdica, una de las actividades que definen al ser humano, y el apasionante desarrollo de su organización en los deportes reglamentados. Y como adhiero al concepto de cultura de Enrique Anderson Imbert como lo que media (o a veces se interpone) entre el ser humano y la naturaleza, considero que el deporte, como creación humana, es parte de la cultura.

- Y luego están los neologismos, como los incluidos en la sección de internet y medios sociales: blog, hashtag, emoticono, tuitear, etc. El ritmo de los acontecimientos en el entorno digital, y de la lengua en general, exigirá actualizaciones continuas del manual, ¿no?
- La constante actualización del manual es un imperativo categórico. El Manual fue lanzado en diciembre y ya se está actualizando. El DRAE nos facilitó mucho gracias a la modernización del léxico en sus actualizaciones: emoticono (porque alude al icono),zapeo, blog y alguna que otra que ha causado bastante polémica y curiosidad comocederrón. Además de actualizar el Manual estamos emitiendo unos tres tuits por día con recomendaciones, preguntas, alusiones. Tenemos dos especialistas en medios sociales en México, dos chicas muy capacitadas, que están creando toda la infraestructura como para que estemos a la vanguardia del mundo digital. También estamos en Facebook. En poco tiempo tenemos ya centenares de seguidores y el comienzo ha sido muy promisorio, al menos en la cantidad de respuestas.

- Por tanto, una obra abierta al debate de la red.
- No nos asusta la polémica. Por el contrario, entramos en el debate sin coraza, y tendremos muy en cuenta el aporte de los suscriptores como también de los críticos, porque somos humanos y, por lo tanto, falibles y perfectibles. Tanto nos importa el ‘feedback’, que aun antes de lanzar oficialmente el Manual, un alto ejecutivo de una emisora de televisión que vio el material por adelantado nos dio cuatro sugerencias y, después de analizarlas, las incluimos en él.

- Usted ya advertía en 1996 que si bien el ideal de una agencia noticiosa de alcance internacional consiste en emplear un lenguaje común para todas las latitudes del idioma, resultaría negativo tratar de uniformizar a ultranza todo el material informativo. ¿Cómo se soluciona el dilema de la necesidad de fijar a toda costa unos estándares lingüísticos y la obligación de respetar en la medida de lo posible el estilo literario de cada periodista o colaborador?
- Nuestro dilema es utilizar un lenguaje universal para todo el mundo hispanohablante, que sea inequívoco y, en la medida de lo posible, no ofensivo. Y por añadidura, preciso, económico y elegante. En la presentación del Manual una persona del público preguntó: “Ustedes quieren utilizar un lenguaje neutral. ¿Pero existe un lenguaje totalmente neutral?” La respuesta es no. No existe un lenguaje absoluta y totalmente neutral porque las palabras no son inocentes: vienen cargadas de significaciones, de connotaciones. Al contrario que los dos lenguajes universales, el de las matemáticas y la música, el idioma -todo idioma natural- se carga de significaciones, insinuaciones, bondades y maldades, cargas, que se van añadiendo como capas de una cebolla. Por lo tanto, la tarea del escritor, el periodista, el traductor, es tratar de domesticarlas para que digan lo que uno quiere decir (un poco a lo Humpty Dumpty en Alicia…) Pero siempre hay algo que se nos escapa porque las palabras van adquiriendo doble, triple sentido.

- Entonces ¿cuál es la solución?
- Pues buscar la mayor aproximación, ya que no hay términos absolutos. Y eso es lo que hacemos los seres humanos en otro orden de cosas, como en la justicia. Cuando un jurado falla que alguien es culpable o inocente, lo hace “más allá de toda duda razonable”. Y en ese término “razonable” radica el margen de incertidumbre al igual que indica la mejor aproximación posible. Ahora bien, uniformar no significa restar gracia o asfixiar el estilo individual. En mi juventud, una prominente revista que seleccionaba los mejores artículos de otros medios los publicaba perfectamente bien escritos, correctísimos. Pero parecía que todos hubieran pasado por el mismo tamiz, que hubieran sido escritos por la misma pluma. Tanta uniformidad aburría. Creo que el periodismo ideal debe utilizar un lenguaje universal para sus oyentes, pero sin restar la frescura de las diferencias. Al igual que en la sociedad humana, las diferencias enriquecen y amplían la perspectiva.

- Además de lo que representa esta obra para dotar de mayor calidad y coherencia al servicio de noticias de AP, este Manual también abre un camino en el estudio del idioma español al dar cabida a palabras y expresiones que utilizan las comunidades hispanohablantes de diversos países.
- En efecto, hemos apelado a nuestra experiencia profesional (me refiero a todos los colaboradores) y a obras académicas para indicar lo que se debe decir, y a nuestra experiencia individual y a obras como el Diccionario de Americanismos (obra no normativa, sino descriptiva) para indicar lo que no se debe decir. Por ejemplo, en nuestra redacción evitamos hablar de guagua, camión, colectivo, micro u ómnibus para designar el autobús. Si en Argentina usan pileta y en México alberca, nosotros usamos piscina. Si en el Río de la Plata se usa nafta y en Chile bencina, nosotros usamos gasolina. O sea, el término más universal, más comprensible para todos, aunque no lo usen. E indicamos varios de esos términos que no se deben usar para enriquecer lo que Humberto López Morales, el secretario de la Asociación de Academias de la lengua, denomina nómina pasiva, o sea, esos términos que aunque no se usen, se conocen. Por eso, si un lector argentino ve la palabra grifo, puede saber de qué se trata aunque use canilla.

- Alberto Gómez Font afirma que el futuro del español está sobre en Estados Unidos porque allí se está cocinando el español internacional de los negocios, de la cultura, de la comunicación... ¿Comparte esta opinión?
- Como en muchas otras cosas, Gómez Font está muy acertado. Según el censo más reciente, en Estados Unidos hay 50 millones de hispanos. Uno de cada seis habitantes del país es hispano, pero entre los niños ese porcentaje sube: uno de cada cuatro. Según las proyecciones demográficas, los hispanos llegaremos a ser 100 millones para el 2050. Hoy, según el Instituto Cervantes, Estados Unidos es el segundo país en número de hispanohablantes detrás de México. Y a fines de siglo, quizás estaríamos disputando con México el primer lugar. Por eso puede considerarse que, como dice Gómez Font, aquí está el futuro del español. Asimismo, es el mejor laboratorio experimental porque aquí confluyen no solamente hablantes del español de cada uno de nuestros países, sino también de cada una de las regiones de nuestros países. Cuando los hispanohablantes de origen mexicano en Estados Unidos deben comunicarse con gente de ascendencia dominicana, puertorriqueña, cubana, tienen que encontrar una forma de comunicarse. Hay diferencias de léxico, algunas pocas de construcción, pero aquí se va forjando el español común que recibe el aporte de todos los hispanohablantes del mundo como no ocurre en ningún otro sitio. Y como el país está a la vanguardia en tecnología, finanzas y otros sectores, los hispanos vamos adaptando esos términos a nuestro lenguaje común. En esta situación es vital el aporte de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), que dirige el español Gerardo Piña Rosales, un hombre renacentista de intereses múltiples; es escritor, profesor, músico y fotógrafo.

- ¿Qué papel están llamados a desempeñar en los próximos años los medios de comunicación hispanos en todo este proceso de forja de un español -llamésmole- "internacional"?
- Como en la viña del Señor, en el periodismo hispano hay de todo: bueno, discreto, mediocre. Pero es un sector del periodismo de extraordinaria pujanza. Hay medios destacadísimos como La Opinión de Los Angeles, el Nuevo Herald de Miami, el Diario la Prensa de Nueva York, La Raza de Chicago y muchos otros. Esos medios y muchos otros encaran también el problema de la AP de utilizar un lenguaje comprensible para todos sus lectores, que provienen de distintos sectores y estamentos sociales. Tres de ellos, además de la ya desaparecida revista Somos de la Florida, en reflejo de su interés por la corrección de la lengua, publicaron durante meses nuestros consejos idiomáticos. Mientras el periodismo escrito en general padece en Estados Unidos el embate de los medios digitales, el sector del periodismo hispano es el único en crecimiento.

- Cada vez son más los medios hispanos, como las cadenas de televisión MundoFox o Univisión, los que acuden a la ANLE en busca de asesoramiento lingüístico. ¿Qué otras actividades realizan en la Academia?
- En la Academia Norteamericana -la más joven de las 22 academias del español en el mundo- desarrollamos una actividad fructífera pese a que no recibimos ningún apoyo del gobierno, como ocurre con otras academias hermanas y a que muchos de nuestros miembros están dispersos por este país tan amplio. Durante tres años hemos estado transmitiendo consejos idiomáticos televisados por Univisión en Nueva Jersey y actualmente tenemos un contrato por un año con MundoFox en Los Angeles. La editorial Santillana USA está por publicar nuestro segundo libro de la serie ‘Hablando bien se entiende la gente’. Tenemos un proyecto en gestación que quizás hagamos junto con MundoFox para publicar un tercer libro, ‘Se habla español’. El portal del Gobierno estadounidense nos ha reconocido como la máxima autoridad del idioma español en el país. Hemos otorgado ya dos premios en nuestros primeros dos certámenes literarios y estamos organizando el tercero. Acabamos de publicar el primer número de nuestraRevista ANLE, que ha recibido elogios de otras academias. Y gracias a la empeñosa labor del director, Piña Rosales, hemos firmado varios convenios con organizaciones culturales de primera línea. Y todo lo hemos hecho a fuerza de vocación, con recursos contadísimos pero con gran entusiasmo. Asimismo participamos regularmente en los congresos de la lengua y las reuniones de la Asociación de Academias, en la última de las cuales, en Panamá, tuvimos más expositores (10) que cualquier otra academia (la segunda llevó 4). Toda nuestra actividad se puede consultar nuestro cibersitio.

Publicado por José Luis Rojas Torrijos

LA ESQUINA DEL IDIOMA





Piedad Villavicencio Belloliopvillavi@eluniverso.com

¿«Me voy yendo» y «viene llegando» son frases redundantes?
Las construcciones «me voy yendo» y «viene llegando» son de uso normal, aunque transmiten repetición de las acciones, pues en «me voy» está claro el sentido de ‘yendo’; y en «viene» está implícito el significado de ‘llegando’. A continuación, el sustento de su empleo:

IR + GERUNDIO
Es una perífrasis verbal que se usa para referirse a acciones que se están desarrollando:Iba comiendo; Se fue llorando. No hay razones gramaticales que cuestionen el empleo del mismo verbo en la perífrasis: Ya lo dije todo, por lo tanto, me voy yendo. Dependiendo del contexto, escrito o hablado, esas construcciones podrían imprimir un matiz especial en el mensaje.

VENIR + GERUNDIO
Tiene similitud de uso con la fórmula anterior. Presenta las acciones en desarrollo, desde un punto anterior al momento del habla sin especificar el instante de su término. Es decir, transmite reiteración o repetición: Ha venido insistiendo en que se le dé otra oportunidad. Has venido diciendo que cambiarás tu absurdo proceder.

Según la Nueva gramática de la lengua española, el uso frecuentativo de «venir + gerundio» es más común en el español de América, donde se emplea con tiempos perfectivos (indica acciones terminadas). Así, con algo más de contexto, «viene llegando de madrugada» denota que la persona en cuestión por reiteradas ocasiones ha llegado de madrugada al lugar de que se trata.

Rempujar y empujar
Ambas formas son de uso correcto. «Rempujar» es sacar a empellones a una persona de un lugar: No me rempujes que ya me voy.

Tiene uso coloquial con el sentido de ‘hacer fuerza contra un objeto para moverlo’: La puerta se atascó, rempujémosla para poder entrar.

Con estas acepciones también se usa el verbo empujar, que además transmite otros significados como ‘influir, intrigar o hacer presión para lograr o dificultar algo’: Sus amigos la empujaban a cometer actos deshonrosos.

Ribera y rivera
«Ribera», con /b/, es la orilla del mar o río. Es la margen que se interpone entre la tierra o sectores cercanos al río o mar: Los pueblos que se han levantado en las riberas del mar sufren inundaciones en las estaciones invernales.

«Rivera», con /v/, es un riachuelo o arroyo; también es el cauce por el que discurre un arroyo: Escribió un deseo en un barquito de papel y lo envió por la rivera.


FUENTES: DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA, DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS Y NUEVA GRAMÁTICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y LA ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA.

OLIVERIO GIRONDO, LLAVE MAESTRA





Por: Iván Thays | 02 de febrero de 2013
Cosas transparentes: Dice Nabokov que cuando alguien mira un objeto por mucho tiempo, se vuelve transparente y nos cuenta su historia. Con los escritores sucede lo mismo. Los sábados de Vano Oficio están dedicados a aquellos textos y autores que, leídos con insistencia, saben volverse transparentes.



OLIVERIO GIRONDO, LLAVE MAESTRA
Oliverio Girondo es una llave que abre todas las puertas del lenguaje. De ahí escapan las palabras lúdicas, las irreverentes, las palabras extravagantes, las palabras que no existen, las palabras líricas y las pedestres. Girondo libera las palabras y deja también en libertad la poesía, que con él ingresa en un territorio maravilloso, entre la emotiva sensibilidad y el franco sentido del humor. Con Girondo, nuestra boca se llena de palabras. Es un festín. Pero Girondo es, antes que nada, un dandy, un hombre refinado y misterioso con sombrero alto y capa. Por ello, la ilustración de José Bonomi para la edición de Espantapájaros(1932) es extraordinaria. Retrata no solo al autor sino a su poesía. El hombre de paja se ha convertido en un poeta y los cuervos de la poesía y la realidad, a diferencia de lo que ocurre en el poema de aquel barco hundido que era Poe, antes que espantarse parecen volar a su lado como conmovidos discípulos.


Poema 12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

NÉSTOR SANCHEZ







El escritor lumpen

Fue el más grande de los escritores desconocidos: vagabundo, errático, huidizo y, ahora, objeto de un renovado culto.
Nazaret Castro | Buenos Aires

Cuenta la leyenda que, en la década de los 80, durante los largos 14 años que Néstor Sánchez (1935-2003) permaneció fuera de Argentina, vagando por América y Europa, un grupo de seguidores le creyeron muerto y le hicieron un homenaje. Estaba vivo, aunque sí acabó vagando como un indigente en las calles de Nueva York, hasta que lo rescató su hijo Claudió y volvió a Buenos Aires, a su barrio de toda la vida, Villa Pueyrredón, con su último libro bajo el brazo, el compendio de relatos 'La condición efímera'. Corría el año 1987 y Sánchez decía que no volvería a escribir más, que se le había "terminado la épica", aunque a ratos confesaba una vaga esperanza de retomar la escritura. No lo hizo.
A Sánchez, su largo peregrinaje le costó el olvido de editores y lectores, al tiempo que le convirtió en escritor de culto. Autor poco prolífico de novelas y relatos, extravagante y original, Sánchez había navegado siempre entre el olvido y el fanatismo de crítica y público. Hoy, a una década de su muerte, sigue siendo el más desconocido de los grandes escritores argentinos de la segunda mitad del siglo XX.
Dos libros recientes lo han devuelto a la las estanterías de las librerías porteñas y a los suplementos literarios de los diarios: la biografía 'Sobre Sánchez', de Osvaldo Baigorria, y 'El drama sin atenuantes', la transcripción de los diálogos que en 1989 mantuvo Sánchez con el escritor Carlos Riccardo. Ambas obras reflejan que la vida errante e intensa de Néstor Sánchez sigue interesando tanto o más que su obra literaria. Caracas, Lima, Nueva York, Roma, Barcelona, París. "Ni yo mismo me creo todo lo que he vivido", afirmó una vez.
Lumpen de arrabal
Antes que escritor maldito, fue escritor del lumpen. Lumpen de arrabal porteño de los años 40, como en 'Siberia blues', donde los muchachos que juegan al fútbol descalzos hacen de su condición marginal una virtud, o en la iniciática 'Nosotros dos', que se publicó por la determinación de su amigo y admirador Julio Cortázar. Con Cortázar compartía el impulso experimental y la afición por el jazz, cuyo ritmo se imprime a fuego en sus novelas, que, como una improvisación jazzística, comenzaba sin saber nunca dónde le llevarían, y terminaba con la certeza de que lo que había escrito no volvería a repetirse.
"El jazz como música lumpen: todo músico de jazz es un lumpen en potencia, un marginal", dijo una vez.
Lumpen arrabalero, porque antes que novelista fue bailarín de tango; lumpen inconformista, porque se adhirió al surrealismo y a la 'beat generation'; lumpen marginal, porque deambuló por las calles de Nueva York como un vagabundo. Seguía el camino espiritual que le habían marcado las enseñanzas de George Gurdjieff y Carlos Castaneda, como una manera de huir de la anestesia burguesa, un modo de concentrar su atención y de no escapar a la idea de la muerte, que lo obsesionaba. Quería abrirle una puerta a la inmortalidad para huir de esa "estafa biológica" que era para él la brevedad de la vida; en su delirio, confesaría después, creyó que podía vivir 300 años.
A ritmo de jazz y tango
En sus novelas, escritas a ritmo de jazz y tango, con personajes al límite, importan las palabras más que la trama y Sánchez se esfuerza en cada línea en cuestionar esa novela tradicional, basada en el suspense, que reconoce abominar. Aunque también él se benefició del 'boom' de la novela latinoamericana en los años 60, siempre declaró sentir "asco" por la literatura dedicada al "buen negocio de la facilidad y los lugares comunes". De hecho, la novela era para él apenas una excusa para acercarse a la poesía, "como si el libro en su totalidad fuese un poema: cada capítulo, un verso". Como en la 'Rayuela' de Cortázar, donde veía esa "intención poemática" que quería imprimir a sus obras.
La desilusión le acompañó en cada uno de sus destinos, siempre con su añorado tango como melancólica banda sonora de una vida plagada de historias. Él solía decir que nunca supo inventar una historia; que dejó de escribir cuando se quedó sin vivencias de relatar. "Todo libro escrito es un libro que uno nunca volverá a escribir. Todo proceso auténtico de escritura es un proceso de pérdida". Y él abandonó la pluma cuando se le acabó la épica.
En abril de 2003, la policía, tras la alerta de los vecinos, entró en su casa y encontró su cuerpo sin vida. Hacía dos días que había muerto y aquel final se convirtió en un último acto poético, como triste metáfora de la soledad que arrastró en vida.
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