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quinta-feira, 28 de fevereiro de 2013

¡INDIGNAOS!


El hombre que supo indignarse
Las consignas de Hessel calaron hondo en millones de ciudadanos europeos, especialmente en los movimientos de protesta en España y Grecia. “La dictadura internacional de los mercados financieros amenaza la paz y la democracia”, dijo y convenció.

Por Silvina Friera - Página 12 Buenos Aires.
El optimista irredento –recitador insigne de poemas de Baudelaire, Rimbaud, Verlaine y Goethe– tuvo una vida de novela. La muerte intentó hincarle el diente tres veces, pero salió indemne. La buena estrella estaba de su lado. Lo que podría tildarse de milagro, para él tenía otra traducción: se definía como un hombre “sumamente afortunado”. Hace muchas vidas, cuando era un niño alemán que aún no sabía que le gustaría repetir que había nacido el año de la revolución soviética y que en un futuro cercano adoptaría la nacionalidad francesa, cada vez que miraba el cielo no atisbaba en el horizonte que sería testigo del horror en tres campos de exterminio. Si Stéphane Hessel pudo escribir ¡Indígnese!, un librito de escasas 32 páginas que se convirtió en la Biblia de los indignados españoles y encendió la mecha de un movimiento mundial de contestación democrática y ciudadana, fue porque en el guión de esta historia escrita bajo el vértigo de la lucha contra la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial asumió el papel de un muerto, el de Michel Boitel, un francés que estaba enfermo de tifus en Bunchenwald. Hessel engrosaba la lista de presos a ejecutar por trabajar para la Resistencia. “Mis sentimientos son los de un hombre salvado en el último instante. ¡Qué alivio!”, se lee en sus memorias. Como Michel Boitel, fue trasladado a Rottleberode. Logró fugarse por unas horas. Lo atraparon otra vez y fue a parar a Dora-Mittelbau, donde desnudó cadáveres a cambio de dos rodajas de salchichón. Saltó del tren en marcha hacia Berger-Belsen y se sumó a las tropas estadounidenses con las que llegó a París, en mayo del ’45. Vivió para contar, escribir y activar conciencias anestesiadas hasta el martes por la noche, cuando murió en París, a los 95 años.

“No me quitarán de la cabeza la idea de que la humanidad, al menos en su parte occidental, está en vísperas de un nuevo salto cualitativo, a la vez científico y moral. Y que la crisis moral y política que estamos atravesando no es ajena a ello. Sólo el miedo a lo desconocido, el temor al cambio, las reticencias a abrazar ‘lo que está al llegar’, por hablar como Heidegger, nos mantienen todavía en una negación conservadora y pusilánime”, afirmó Hessel en Mi baile con el siglo, sus memorias publicadas en Francia antes del fenómeno que desató con ¡Indígnese!, un panfleto que continúa animando las revueltas y que lleva vendidos más de cuatro millones de ejemplares, en más de cien países, desde su lanzamiento en octubre de 2010. El libro apareció en el momento justo, captó una atmósfera de hartazgo, un clima de época. Las lenguas que le rinden pleitesía al sistema liberal pronto lanzaron sus dardos descalificadores contra “el abuelito Hessel”, el “Papá Noel de las buenas conciencias”. Dijeron, además, que esa obrita era un catálogo de banalidades y la impugnaron por su aparente simplismo y chatura filosófica. “¡Indígnese usted! Se supone que el primer mundo disfruta de una sociedad del bienestar basada en los valores democráticos y en la riqueza que generan algunas de las más productivas economías del planeta. Y, sin embargo, algo va mal. En Francia, país tradicionalmente modélico en cuestión de libertades, cooperación internacional y logros sociales, se desprecia al débil y se exalta el culto al dinero”, denunciaba en las páginas iniciales de lo que rápidamente se transformaría en una suerte de guía acelerada para la indignación mundial.

Las consignas de Hessel calaron hondo en millones de ciudadanos europeos, especialmente en España y en Grecia. “La dictadura internacional de los mercados financieros amenaza la paz y la democracia”, advertía el agitador y posteriormente invocaba a “una insurrección pacífica contra el consumo masivo, el desprecio por los débiles y la competencia de todos contra todos”. A veces basta un puñado de palabras sencillas y elocuentes, sin demasiados afeites teóricos, para que hombres y mujeres se manifiesten en las calles contra los recortes sociales y la tiranía especulativa de los mercados. “El poder del dinero, que tanto combatimos, nunca fue más insolente y egoísta. Hago un llamamiento a los ciudadanos a asumir la responsabilidad por las cosas que no funcionan en nuestra sociedad. Deseo que cada uno de ustedes encuentre un motivo por el que indignarse con el sistema”, señaló en otro fragmento de su proclama, publicada por una pequeña editorial de Montpellier, en el sur de Francia, sin apenas promoción mediática. “Hessel ha conquistado al lector occidental gracias a su innegable carisma personal y a su historia de héroe de guerra. Además, su mensaje resulta claro y conciso para un pueblo harto de las promesas de los políticos y cada vez más desengañado del liberalismo capitalista”, explicaba el diario Libération.

El material biográfico de Hessel es, literalmente, de película. Nació en Berlín en 1917, en el seno de una familia judía que se convirtió al luteranismo y que luego decidió instalarse en París, en 1925. Su padre, Franz Hessel, y su madre, Helen Grund –una mujer de vanguardia capaz “de escribir un ensayo, domar un caballo o conducir un automóvil”–, experimentaron un trío amoroso con el también escritor Henri-Pierre Roché, quien narró los vericuetos de esta trama por entonces insólita en una novela que muchos años después adaptaría el cineasta François Truffaut, Jules et Jim (1962), uno de los films más célebres del cine francés. La historia real no terminó en suicidio-homicidio, como en la película, sino en una simple separación. Hessel solía recordar que su padre se “apartó voluntariamente” ante la pasión vivida por los dos seres que más amaba en el mundo. En los años de entreguerras, Hessel aprendió a jugar al ajedrez con Duchamp, habitué de la casa familiar junto a Man Ray, Le Corbusier, Breton o Picasso. Nacionalizado francés en 1937, devino activista precoz siguiendo los cursos de Maurice Merleau-Ponty y leyendo a Jean-Paul Sartre. En 1939 fue apresado por los nazis, pero lograría escapar para reunirse con Charles de Gaulle en Londres. Al final de la guerra ingresó a la carrera diplomática, lo nombraron embajador en China y después secretario de la comisión que redactaría en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Jacques Chirac le entregó la Legión de Honor en 2006. El autor de ¡Indígnese! fue seguidor del socialista Pierre Mendès-France, apoyó a Michel Rocard en 1985, se presentó como independiente en las listas de Europa Ecología en 2010 y sostuvo a François Hollande en la campaña electoral de 2012.

El nonagenario que pulseó contra la apatía social entregó un último libro, No os rindáis, según informó Ramón Perelló, editor de Destino y responsable de la publicación de los libros de Hessel en España, que se publicará el próximo mes. Más allá de lo que será su testamento, hace tres años que flamean sus banderas-frases en el horizonte político: “No podemos aceptar este FMI incapaz de resolver el problema de la deuda”. “Cuando la legalidad democrática choca contra la legitimidad democrática es válido recurrir a la desobediencia civil.” “La excesiva presión de los mercados y el poder financiero han hecho que los gobiernos actúen de espaldas a su pueblo.” Se irritaba si le mencionaban a Fukuyama y “su torpe fantasma hegeliano de un final de la historia por la gracia de fórmulas mágicas bautizadas con el dulce nombre de ‘democracia liberal’”. Hessel, al contrario, postulaba que “ha llegado el momento de concebir la historia menos como un hilo tendido de un cabo al otro del tiempo, entre un origen incierto y un final escatológico, y más como una cinta serpenteante, enrollada en una espiral que recuerda la doble hélice de la vida”.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


informe caligráfico, no informe calígrafo

La palabra calígrafo es, como señala el Diccionario académico, un sustantivo que designa a la ‘persona que tiene especiales conocimientos de caligrafía’, esto es, de los rasgos que caracterizan la escritura de una persona, de un documento, etc.

Pese a ello, es frecuente encontrar en los medios de comunicación frases en las que se usa ese sustantivo como un adjetivo que acompaña a palabras como informe o prueba: «El fiscal anticorrupción encargado del caso, Antonio Romeral, está esperando recibir el informe calígrafo» o «Los peritos afirman que el material recibido para realizar la prueba calígrafa no es suficiente para emitir un juicio».

En todos esos casos, lo adecuado habría sido emplear el adjetivo caligráfico, que sí puede aplicarse a objetos: «El fiscal anticorrupción encargado del caso, Antonio Romeral, está esperando recibir el informe caligráfico» o «Los peritos afirman que el material recibido para realizar la prueba caligráfica no es suficiente para emitir un juicio».

Sí es adecuado, en cambio, añadir el nombre calígrafo para explicar o modificar el significado de otro sustantivo si este se refiere a una persona: un perito calígrafo o un experto calígrafo.

COMPETENCIA INFORMACIONAL


Competencia informacional para la actividad traductora
Eva Ortoll Espinet, Professora de Documentació. Estudis de Ciències de la Informació i de la Comunicació. Universitat Oberta de Catalunya
Fuente: http://www.fti.uab.es/tradumatica/revista/num2/articles/01/central.htm

1. Introducción
El trabajo de los profesionales de la traducción se caracteriza, entre otros factores, por ser intensivo en información. Resulta natural hablar de intensidad informacional si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad en la que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) están presentes en la mayoría de esferas de nuestro entorno, y sin las cuales se nos antojaría extraño el desarrollo de determinadas actividades. Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de trabajos intensivos en información? Para introducir la respuesta a esta pregunta me gusta partir de la propuesta de Alfons Cornella (2000)1, en la que superpone una sociedad de la información, (en la que la información, simplemente, tiene un gran valor) a una sociedad informacional (en la que la generación, el proceso y la transmisión de información se convierten en una de las más importantes fuentes de productividad y valor). Partiendo de esta premisa, en una sociedad informacional, un trabajo intensivo en información se caracterizará por que el producto o servicio resultante de dicho trabajo, así como las tareas y actividades implicadas en su consecución, requieren del uso de la información. O dicho de otra manera, la utilización de la información está presente, de forma sistemática, en el desempeño de las citadas tareas. Así, para hacer frente a esta nueva realidad y desenvolverse con éxito en esta sociedad informacional, se deben abordar propuestas formativas que favorezcan el desarrollo de la competencia informacional de los trabajadores en aquellos sectores profesionales con distintos niveles de intensidad informacional.
2. Cuando dominar la tecnología no es suficiente
Una realidad que se asume como consecuencia de la introducción de las TIC en los procesos de trabajo es la imperiosa necesidad de manejar dichas tecnologías para acceder a la información La introducción de la tecnología en los procesos relacionados con la información ha significado, para muchos sectores, que para ser competente en el mercado se deba dominar el uso de la información.
Podemos observar cómo la tecnología ha influido y modificado, también, el quehacer de la traducción en distintas dimensiones. En primer lugar, nos encontramos con nuevas áreas de actividad, por ejemplo la de los traductores que se ven implicados en proyectos de localización, que originan nuevas maneras de trabajar, nuevas especialidades y por lo tanto nuevas necesidades. Además, los citados procesos se han intensificado gracias a la presencia cada vez mayor de empresas que utilizan este canal de promoción y de relación con los clientes, hecho que obliga a analizar las repercusiones que pueden tener en la profesión.
En segundo lugar, la facilidad de edición y difusión de información a través de Internet ha favorecido la proliferación, en formato electrónico, de recursos y fuentes de información habitualmente utilizadas por los traductores (glosarios, diccionarios, bancos de datos terminológicos, etc.), con lo cual, la habilidad de documentarse correctamente adquiere todavía mayor protagonismo.
En tercer y último lugar, la introducción de distintas herramientas (programas de ayuda a la traducción, sistemas de traducción automática o las memorias de traducción) han agilizado y facilitado los procesos tradicionales de traducción. Ello ha originado la necesidad de desarrollar habilidades nuevas y específicas relacionadas con las citadas herramientas.
Si nos centramos en los aspectos más relacionados con la tecnología, ¿podemos considerar suficiente el dominio de la misma para el desempeño óptimo de trabajos intensivos en información?
Realicemos un paralelismo con una actividad tan cotidiana como conducir. Pongamos por caso que tenemos un automóvil y que somos perfectamente capaces de ponerlo en funcionamiento, frenar, acelerar, cambiar de marchas sin ninguna dificultad o saber cuándo necesitamos repostar combustible. Dominamos la tecnología, por supuesto. ¿Implica este dominio que sabemos conducir? Saber conducir requiere de un conocimiento adicional al funcionamiento del automóvil, por ejemplo conocimiento sobre las normas de circulación, información sobre el entorno específico en el que estemos conduciendo en un momento determinado, etc. Del mismo modo, el manejo y dominio de las TIC para acceder y utilizar la información no es suficiente para desarrollar de forma totalmente efectiva trabajos intensivos en información.
En este sentido, la expresión “alfabetización tecnológica” o “alfabetización digital” (valgan las diferencias entre ambos términos que no vamos a analizar aquí) se ha consolidado para hacer referencia a las iniciativas y esfuerzos destinados a promover una formación en el uso de las TIC. Dicha alfabetización se ha utilizado como maniobra para introducir a los individuos (a distintos niveles y en diferentes ámbitos) en la Sociedad de la Información, y se ha considerado una de las estrategias clave para hacer frente a la “sobreabundancia informativa”. Sobreabundancia provocada, en parte, por la facilidad de acceso a las TIC por una parte importante de la sociedad, y su progresiva presencia en el desarrollo de distintas profesiones. ¿Pero saber manejar estas tecnologías capacita a los profesionales para obtener la información que necesitan realmente? ¿Implica una correcta selección del recurso más apropiado de acuerdo con una necesidad concreta? ¿Garantiza un uso óptimo de la información a la que se puede acceder? Existen muchos otros interrogantes que nos podríamos plantear; sin embargo, lo importante es poner de manifiesto la necesidad de desarrollar elementos de carácter más conceptual asociados a la utilización de la información, independientemente de las herramientas tecnológicas con la que manejemos esa información, ya sea como receptores, como creadores o como transmisores de la misma.
3. Intensidad informacional de la actividad traductora
Hemos apuntado que en un trabajo intensivo en información se utiliza información para el desempeño de distintas actividades asociadas al mismo. Podemos contemplar, en las tareas implicadas en procesos de traducción, distintas dimensiones en las que interviene información. Estas dimensiones las distinguimos, por un lado, en la naturaleza misma del proceso de traducción y de algunas de las subcompetencias que configuran la competencia traductora. Por otro lado, en el tipo de traducción que se esté realizando y en el contexto de trabajo donde tenga lugar (agencia de traducción, freelance, etc.); y finalmente en las peculiaridades del proceso que se esté desempeñando.
Si tomamos como ejemplo algunas de las actividades a las que se enfrenta un traductor en un proyecto de localización, tenemos que, además del dominio del idioma de origen y del idioma de destino, necesitará recopilar y entender información adicional acerca de la audiencia a la que va dirigido el producto en el país destinatario, información sobre el entorno socio-cultural del mismo, información sobre aspectos técnicos del producto o servicio web que esté adaptando así como información relacionada con la especificidad del sector al que está vinculado. Obviamente para todo ello es importante que disponga de una formación de carácter transversal que le permita saber cómo obtener dicha información (ya sea formalizada o no formalizada), evaluar su fiabilidad y validez una vez obtenida, o adoptar estrategias que le permitan usarla de forma efectiva.
4. Competencia traductora y procesos informacionales
El concepto de competencia profesional se entiende, de forma general, como el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que capacitan a un individuo para el desempeño óptimo de una actividad profesional concreta. La gestión de recursos humanos por competencias está cada vez más presente en los procesos de empleabilidad. En esta línea, el término competencia traductora (CT) se refiere a los elementos que constituyen la citada competencia profesional en este sector concreto.
Así pues, independientemente de la especialidad del traductor, y si reflexionamos sobre algunos elementos constitutivos de la CT, apreciamos en la mayoría de ellos, de distinta manera y con diferentes niveles de profundidad, la presencia de elementos informacionales. De todo el conjunto de competencias que componen la CT2, destacamos, por su intensidad informacional, las siguientes:
• Competencia comunicativa. Tanto en el proceso de compresión de la lengua de partida como sobre todo en el de producción de la lengua de llegada, se requerirá consultar información de carácter lingüístico para resolver determinadas cuestiones.
• Competencia extralingüística. En esta dimensión la intensidad informacional para adquirir conocimientos sobre ámbitos temáticos particulares o sobre condiciones sociales y culturales concretas, será especialmente crítica dado que constituye el área en la cual, inicialmente, el traductor dispone de menos conocimientos de partida.
• Competencia profesional. Para su desarrollo será importante disponer de información relacionada con el ejercicio de la profesión, mantenerse al día sobre nuevas herramientas, eventos sobre el propio colectivo, por citar algunas de las más comunes. Así mismo, también podemos encontrar elementos informacionales derivados de la participación en la gestión de proyectos, o en las estrategias de difusión de la propia actividad de los profesionales autónomos.
Por lo tanto el traductor además de poseer competencias tradicionalmente aceptadas (lingüísticas, gramaticales, socioculturales, pragmático-comunicativo, cognitivo-específica y funcionales, por citar algunas de ellas) necesita el desarrollo de la competencia informacional que le será útil como estrategia de apoyo para la realización de las anteriores.
5. (Sub-)Competencia informacional
Ahora bien, ¿qué entendemos por competencia informacional? La competencia informacional está constituida por un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que capacitan y permiten a los individuos interactuar de forma efectiva con la información ya sea para la resolución de problemas, la toma de decisiones, o el aprendizaje a lo largo de la vida.
La competencia informacional abarca procesos de pensamiento y habilidades interpersonales e implica distintas áreas de aprendizaje que capacitan a una persona para:
• Saber cuándo necesita información.
• Identificar la naturaleza y extensión de la información requerida para solucionar un problema determinado.
• Aplicar estrategias que le permitan encontrar la información necesaria. Ello implica el conocimiento y la utilización de recursos de información, así como valorar su utilidad, fiabilidad y calidad.
• Evaluar de forma crítica la información y su relevancia para el asunto que se pretende resolver.
• Analizar, organizar y comunicar la información de acuerdo con unos objetivos específicos.
• Aplicar la información de forma efectiva para solucionar un problema determinado.
• Determinar la relación coste / beneficio de obtener y acceder a la información (en tiempo o en dinero).
• Entender los aspectos económicos, legales y sociales relacionados con el uso de la información, y utilizarla de forma ética y legal3,4.
Un elemento clave para alcanzar la competencia informacional es poseer otras competencias tales como la documental o la informática, ya que éstas forman parte de la primera y son imprescindibles para la ejecución de determinados aspectos de ella.
En definitiva, la competencia informacional permite que una persona sea capaz de utilizar y aplicar de forma crítica la información (científica, de gestión, personal, cultural, etc.) en su praxis profesional, siempre que ésta se vea beneficiada por ello, y le ayude a incrementar su competitividad y rendimiento. Por ello es preciso que las propuestas formativas que se desarrollen respecto a dicha competencia se adapten a las particularidades de los distintos ámbitos profesionales.
6. Conclusiones
Si bien los conceptos asociados a la competencia informacional no son nuevos, el impacto de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación ha puesto más de manifiesto la necesidad de potenciar su desarrollo, dado que usar la información de forma efectiva ha adquirido mayor complejidad. Esta complejidad viene dada por distintos motivos: aparición de herramientas que originan nuevas formas de utilizar la información; existencia de información cuya calidad y fiabilidad no siempre es evidente; información abundante que incrementa la necesidad de aplicar criterios de selección y filtro; información estructurada en distintas formas que obliga a modificar los esquemas mentales para interpretar su contenido, entornos de trabajo que obligan a compartir información y por lo tanto a trabajar con ella de acuerdo con unas determinadas reglas, etc. Todos estos aspectos, como hemos visto, los encontramos en la profesión de los traductores. Por ello, en un momento u otro de la actividad traductora, se plantean problemas de naturaleza informacional que con una formación específica en materia de utilización de información son fácilmente solucionables.
7. Referencias Bibliográficas
1-Cornella, A. (2000). Organizaciones Intensivas en Información. Barcelona: Universitat Oberta de Catalunya
2- Grup PACTE (2001). “La competencia traductora y su adquisición”. Quaderns. Revista de Traducció. 6.
3-ALA: American Library Association Presidential Committee on Information Literacy (1989). Final Report: Chicago: ALA http://www.ala.org/acrl/nili/ilit1st.html Fecha de la última actualización 29.05.2003. Fecha de consulta de la página: 6.06.2003
4. Grassian, ES (2001). Information Literacy instruction: theory and practice. New York: NealSchuman Publishers.

INDIGNOS


“Yo aprendí hace muchos años que la vida consiste en elegir entre indignos e indignados, y yo estoy siempre con los indignados. Me parece que ha sido indigna esta Suprema Corte, que practica la injusticia, y que además de practicarla, prohíbe la memoria y castiga la dignidad, que es lo más importante que tenemos.”

(Del escritor Eduardo Galeano, durante la masiva protesta contra la impunidad de los crímenes de la dictadura, realizada en Montevideo frente a la Suprema Corte de Justicia uruguaya.)

SOBRE LA TRADUCCIÓN


«El asunto de la traducción, a poco que lo persigamos, nos lleva hasta los arcanos más reconocidos del maravilloso fenómeno que es el habla.»
Ortega y Gasset, Miseria y esplendor de la traducción, 1937.

«La tarea del traductor es mucho más dificultosa que la del autor original. Cuando este ultimo busca una palabra con la que manifiesta un pensamiento o descubrir una experiencia, tiene al alcance muchas palabras en su propio idioma y puede elegir sin excesiva dificultad y tardanza lo que más le conviene o más le agrada. El traductor del vocablo así escogido tiene que determinar cuál es su equivalencia más inmediata, teniendo en cuenta al mismo tiempo las ideas probables del autor, las probables ideas de los lectores del autor y de sus propios lectores, y la época histórica en que el autor vivió.»
Theodore Savory, The Art of Translation,1968.

GESTIÓN INTERCULTURAL


CONSULTOR DE GESTIÓN INTERCULTURAL

Un Ensayo sobre Nuevas Salidas Profesionales para el Traductor-Intérprete.
Nuevas Exigencias de Formación y Especialización

Isabel Florido Mayor
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria


Las nuevas necesidades del sector empresarial internacional han provocado la aparición de un nuevo profesional, el asesor y mediador lingüístico-intercultural o consultor en "Management Intercultural" de empresas.
Esta nueva demanda supone una ampliación de las posibilidades laborales para el traductor
intérprete tradicional que deja de ser un mero canal de comunicación para asumir nuevas
responsabilidades como parte negociadora en la empresa.
Para poder asumir estas nuevas responsabilidades, el traductor-intérprete deberá especializarse en áreas que hasta el momento, no se contemplan en los planes de estudio de las Facultades de Traducción e Interpretación españolas.
1. Introducción
La aparición de la figura del "manager intercultural" en el mundo de la empresa abre al traductor-intérprete un nuevo campo de actuación en el ámbito profesional. Las funciones del traductor-intérprete, tal y como se conciben actualmente, se ven ampliadas al asumir responsabilidades como parte negociadora de la empresa. La formación y las habilidades lingüístico-culturales propias de estos profesionales constituyen las bases necesarias, aunque no suficientes, para convertirlos en elementos imprescindibles de las negociaciones en el seno de las empresas multinacionales.
Para desempeñar las funciones de "manager intercultural", el traductor-intérprete deberá ampliar su formación y especializarse en áreas que hasta el momento no contemplan la mayoría de los planes de estudios de las Facultades de Traducción e Interpretación.
Hoy en día, debido a la rápida expansión del mercado europeo y del resto del mundo, el acto de la negociación internacional se ve obstaculizado por barreras de diversa índole. Entre ellas, destacan la barrera lingüística, la protocolaria, la cultural y, la más importante de todas, la barrera metodológica o de procesamiento de la información. En la superación de estas barreras es donde la figura del "manager internacional" adquiere máximo protagonismo.
2. Propósito de la autora
Con este artículo pretendo presentarles, en primer lugar, este nuevo profesional del mundo de la empresa multinacional llamado "Manager Intercultural".
En segundo lugar, aprovecho esta oportunidad para contarles una experiencia real que se desarrolló hace unos años en el seno de una multinacional francesa. Por último, deseo hacer una llamada a la reflexión y a la acción sobre nuevas alternativas profesionales a todos aquellos interesados en el tema, estudiantes o especialistas en lenguas específicas aplicadas a la formación empresarial.
3. Planteamientos
El campo de las lenguas para fines específicos o "lenguas especializadas" está vinculado actualmente a otras realidades aparte de las meramente investigadoras o docentes. Si me inspirase el ánimo de querer profundizar en el objetivo de estas lenguas, probablemente deduciría de forma automática que consiste en delimitar el estudio de la comunicación lingüística destinada a ámbitos o
interlocutores específicos, pero ésta no es mi labor aquí. Hoy, tan sólo quiero apoyarme en una reciente experiencia para defender la existencia de nuevas aplicaciones profesionales para los especialistas de lenguas específicas que trabajen en torno a los fenómenos de la comunicación empresarial.
4. Una experiencia real
La experiencia que voy a relatar a continuación fue el fruto de una ampliación de estudios en el campo de la Traducción y de la Interpretación aplicados a la negociación internacional. Gracias a la obtención de la licenciatura francesa de Lenguas Extranjeras Aplicadas al Comercio Internacional
(LEA), así como la licenciatura española en Traducción e Interpretación, pude acceder a un ciclo superior universitario de formación comercial trilingüe que ofrece la Universidad de La Sorbona.
Hasta hace unos años, en España no existían estudios de especialización compatibles con los de Traducción e Interpretación. El extranjero parecía ser la única alternativa con vistas a cursar estudios de especialización empresarial al tiempo que enriquecía mis lenguas de trabajo. Fue en el año académico 1991-92, cuando di por finalizados mis estudios superiores y debía enfrentarme por primera vez al hostil mercado laboral del momento. En aquel entonces, Europa estaba inmersa en una dinámica apabullante. El Mercado Europeo se abría ante nosotros y, con él, una demanda de profesionales preparados para intervenir en el Mercado Común.
Hasta entonces, el papel del Traductor-Intérprete como mediador lingüístico era bien conocido y aceptado por el medio empresarial. Sin embargo, su participación en la empresa solía limitarse a intervenciones esporádicas dependiendo de la necesidad de la misma. De modo que decidí ofrecer servicios de traducción e interpretación a empresas multinacionales que tuvieran
contactos regulares con países de habla hispana e inglesa -mis principales lenguas de trabajo-. Una vez dentro de la empresa, podría demostrar que, además de las funciones de traductora-intérprete, era capaz de aplicar mis conocimientos de negociación internacional.
Afortunadamente, tras varios meses de búsqueda infructuosa, conseguí un puesto de traductora-intérprete en el seno de una filial de la casa RENAULT.
En aquel entonces, empezaban a tener lugar las primeras negociaciones de fusión con la multinacional sueca VOLVO.
Al ser la lengua franca de las negociaciones el inglés, empecé a intervenir puntualmente en misiones de traducción, alguna que otra interpretación consecutiva y muchas bilaterales... Lo que en un principio parecía ser un cargo de mínimas responsabilidades ejecutivas, se acabó convirtiendo en un puesto de primera línea en la batalla comercial.
Antes de proseguir, es de vital importancia dejar claro cual era el margen de actuación del traductor-intérprete en la negociación. He de subrayar que la adjudicación de mayores responsabilidades en el plano activo de la negociación fue el resultado de un proceso lento y minucioso de acercamiento al
cuadro directivo de la empresa. A pesar de que mi papel de intermediaria lingüística acabara adoptando la forma de un participante más en la negociación, aquel siempre estuvo supeditado al poder de decisión de los directivos de la empresa madre francesa.
En términos generales, mi función podría describirse como la de un miembro conciliador de sistemas de comunicación y de culturas distintas que debían fluir en común armonía durante el tiempo que durase la negociación.
La carencia frecuente de aptitudes comunicativas por parte de los altos cargos ejecutivos originaba graves problemas de comprensión en el proceso de la negociación. Se empleaban grandes cantidades de tiempo, energía y dinero en convocar reuniones que derivaban en pocos resultados... Esto hacía
imprescindible la actuación de un miembro conciliador y negociador como la figura del "manager intercultural".
5. Le Consultant en Management Interculturel
(El Consultor de Gestión Intercultural)

Esta denominación, aparentemente retórica, ya había visto la luz en otras ocasiones, aunque no en el contexto de nuestra historia.
Gracias a la elaboración de un estudio de mercado acerca de Seminarios de Inmersión Cultural' en empresas parisienses, tuve la oportunidad de conocer personalmente a un consultor de Management Interculturel. Simón Bolt, de nacionalidad británica, era un traductor de empresas para quien un día, lo que comenzó siendo un puesto de Formateur en Langue Commerciale Anglaise (Profesor de Inglés Comercial) en el seno de una importante multinacional de la capital francesa, acabó definiendo su trayectoria profesional como consultor autónomo de Management Interculturel.
A grandes rasgos, la labor de este curioso personaje, era la de integrar a los altos cargos ejecutivos de empresas multinacionales en una dinámica de aprendizaje de idiomas que incluía grandes dosis de connotaciones culturales y protocolarias propias de las negociaciones internacionales.
1 Programas de formación actualmente en vigor en los núcleos más industrializados del mundo occidental e integrados en empresas de carácter internacional. Consisten en cursos prácticos de lengua y cultura extranjeras.
Utilizaba la etiqueta profesional de consultor, tan de moda entonces en el ámbito empresarial capitalino y alegaba:
"Mi misión consiste en analizar un problema inicial de formación lingüística en el seno de la empresa, tras un estudio minucioso de cada órgano, doy un diagnóstico de grupo al que practico una cura cultural inherente al lenguaje"

6. Conclusión
Es evidente que por lo ya expuesto he dejado muchos detalles y reflexiones personales sin mencionar. Mi intención principal ha sido únicamente la de despertar la curiosidad o, cuanto menos, la sospecha de que existen algo más que unas simples experiencias "fuera de lo común" dentro del campo de aplicación profesional de las lenguas específicas.
Aún más, me atrevería a decir que me sentiría plenamente satisfecha si llegasen a mis oídos los ecos de más de una reacción escéptica al respecto; ésto sería señal de una reacción del lector ante los casos reales y prácticos que han apoyado este artículo.
Mi objetivo a la hora de redactar estas líneas ha sido remover las tranquilas aguas del pensamiento e incluso de la memoria de aquellos que puedan interesarse por esta sugerente vertiente profesional o incluso haber sido testigos de experiencias similares.
Coincido con otros autores en señalar que en España no utilizamos ni valoramos lo suficiente nuestras capacidades creativas y comunicativas, ya sea en el ámbito de la práctica empresarial, universitaria o en nuestra labor investigadora, docente u otras. Intentemos, pues, avanzar en una misma dirección "constructiva", descubriendo nuevas corrientes de intercambios profesionales.

1.- Programas de formación actualmente en vigor en los núcleos más industrializados del mundo occidental e integrado en empresas de carácter internacional. Consisten en cursos prácticos de lengua y cultura extranjeras.

2.- Se trata de una reflexión de Simón Bolt amenizada por el bullicio de Les Halles á une heure de pointe...

Revista de lenguas para fines específicos N- 2 (1995).
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