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terça-feira, 7 de maio de 2013

La esquina del idioma


Piedad Villavicencio Bellolio

¿Pilotear y pilotar denotan la actividad de conducir un vehículo?
Los vocablos pilotar y pilotear suelen emplearse de manera indistinta para transmitir las acciones de ‘dirigir, conducir o manejar’. No obstante, dependiendo de la región, pilotear también se usa con el sentido de ‘hincar pilotes’. Verifiquemos esto.

El DRAE (2001) recomienda la forma pilotar para referirse a la actividad de ‘dirigir un buque, un automóvil, avión, etcétera’. Ejemplo: Carlos pilotará el auto más veloz en la competencia de Tocancipá. Y sugiere el uso de pilotear cuando se menciona la operación de ‘hincar pilotes para reforzar los cimientos de una construcción’ Ejemplo: La empresa constructora piloteará las bases del edificio.

Con el sentido de ‘dirigir o conducir’, en España se prefiere la forma pilotar; pero en América se difunde más la variante pilotear. Esto según el Diccionario panhispánico de dudas (2005).

Quizás la incertidumbre de este uso parte del Diccionario académico de 1914, año en que ingresó la palabra pilotear (originada de piloto) con los sentidos de ‘dirigir un buque, automóvil, globo, aeroplano’; y se ratificó en la edición de 1925, cuando se incorporó la variante pilotar con esas mismas acepciones.

Aunque hoy en el Ecuador estos vocablos funcionan con significados equivalentes, en aras de la unidad esta columna acoge las recomendaciones del DRAE (2001).

OTROS SENTIDOS DE PILOTEAR

Según el Diccionario de americanismos (DA), en el lenguaje popular, juvenil y espontáneo de algunos países americanos, pilotear se emplea para indicar que alguien está a cargo o al frente de un asunto. También se usa para denotar que en un examen se divaga sin desarrollar de manera precisa el tema.

Con pilotear asimismo se indica que una persona habla de forma incongruente. Incluso también se maneja con el significado de introducir en un país artículos de contrabando.

Retahíla y retafila
Una serie de muchas cosas es una retahíla: Déjate de tanta retahíla y dime de una vez por qué llegaste atrasado.

Se escribe con tilde sobre la vocal cerrada tónica para marcar el hiato. No es correcta la escritura sin tilde ni la articulación [rretáila].

La forma retafila no consta en el DRAE, pero figura en el DA con el significado de ‘retahíla’. En esta última obra también están registradas las palabras retajila y retagila, pero tienen la etiqueta de uso popular.

En el DA también se incluye retajila con la acepción de ‘canción popular en la que se repite la última palabra de cada verso en el siguiente’. Se indica que se emplea en República Dominicana y Venezuela.


FUENTES: NUEVO TESORO LEXICOGRÁFICO DE LA LENGUA ESPAÑOLA, DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA, DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS Y DICCIONARIO DE AMERICANISMOS, DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y LA ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA; DICCIONARIO CLAVE, DE GRUPO SM.

Marc Augé:


“Las redes sociales no harán la revolución”
La crisis tiene dimensiones planetarias que trascienden a la economía, dice el antropólogo francés Marc Augé. Además sostiene que los medios tecnológicos crean la sensación de estar viviendo en un tiempo ubicuo y simultáneo, pero en realidad son los artífices de una percepción ilusoria.

POR MONICA ANDRADE - Especial desde París

Futuro es el título del libro de Marc Augé que Adriana Hidalgo Editora se encargó de publicar en la Argentina. Allí, el antropólogo francés ofrece una visión menos pesimista de lo que cabría esperar en estos “convulsos tiempos de crisis” y propone el modelo científico como única vía para construir una sociedad en la que la meta sea el conocimiento. Augé conjuga ciencia y futuro para combatir los miedos que nos atenazan y nos hacen vivir en un eterno presente.

Después de acuñar términos como sobremodernidad y no lugar, defiende la búsqueda de la verdad para dominar el porvenir y dar sentido a la vida.

Infatigable viajero por Africa y América Latina, vive ahora en París y da continuos saltos a Italia, donde ha publicado primero su última obra. Los avances tecnológicos, la construcción de la identidad individual y colectiva y el papel de la educación en el progreso de la humanidad son los ejes de la conversación que Ñ mantuvo con él en el Jardin de Plantes parisino.

Su pensamiento fluye entre breves disquisiciones mientras continúa interrogándose por las cuestiones fundamentales del hecho humano. ­



¿Qué caracteriza a la sociedad en estos primeros años del tercer milenio y qué papel juega el arte dentro de ella?

Vivimos una crisis de dimensiones planetarias que trasciende la economía. No es sólo financiera o sólo política o sólo social, ni tampoco empezó ayer. El tercer milenio ha llegado cargado de miedos y no podemos excluir que en el futuro los historiadores hablen algún día de una Crisis de los Cien Años refiriéndose a este período. La escala de la vida es ahora planetaria pero sólo en algunos aspectos porque la sociedad no es planetaria y sí lo son la tecnología y la economía. Esa diferencia, que provoca grandes miedos, es la que hoy está mostrando el arte. El arte debe ser capaz de expresar a la sociedad, el mundo en el que vivimos. La gran dificultad estriba en tomar distancia con respecto a un estado de sociedad que, sin embargo, debe expresar para que pueda ser comprendido. Las formas de arte contemporáneo, al proponernos lo que vemos todos los días, nos perturban; transforman los objetos usuales y familiares en objetos de reflexión y, por eso, lejos de sublimar lo real, lo subvierten.

¿Qué nuevos rostros adopta la cultura hoy en Francia?

Detecto una gran vitalidad de la cultura y creo que los artistas están jugando un papel importante en el que proponen muchas preguntas y responden muy pocas. A menudo voy a exposiciones de arte contemporáneo, sobre todo de jóvenes artistas, y observo cómo están tomando conciencia de las contradicciones, de los aspectos problemáticos del mundo contemporáneo y cómo tratan de explicarlo a su manera. Me llama también la atención el hecho de que en el teatro se hagan más performances que obras en el sentido clásico de la palabra. En general, las artes plásticas están poniendo en escena los nuevos medios de comunicación e interrogándose sobre ellos. Algunos artistas resultan desconcertantes, sorprenden, no trasladan un mensaje, no ofrecen respuestas, sólo proponen preguntas y, además, lo hacen de manera indirecta. Son un poco como los etnólogos, se sorprenden, observan.

¿Cómo influyen los nuevos formatos en las características culturales en el nuevo milenio, en la sociedad de la información?

Por un lado, los medios tecnológicos nos hacen creer que vivimos en un tiempo en el que son posibles la ubicuidad y la instantaneidad. Son instrumentos muy potentes, una creación magnífica pero que, por otro lado, pueden suscitar ilusiones... enseñar cosas a quienes ya las saben. No son un instrumento pedagógico ni es posible que lo sean y, desde este punto de vista son una fuente de ilusión. Además son instrumentos de identidad pasiva y lo peor es que nos hacen perder la dimensión del tiempo y del espacio. Como dice Paul Virilio, la instantaneidad del tiempo está matando el espacio, el tiempo real de las transmisiones en directo devora el espacio, la geografía. En cierto sentido, son una negación del espacio y del tiempo.

¿Qué consecuencias se derivan de esa negación?

Es decisiva para la identidad, sea ésta individual o colectiva, nacional o de cualquier otro género. La cuestión es importante porque estamos en un mundo global para las identidades colectivas y en un mundo donde la individualidad se expresa a través del consumo. Cualquier identidad se crea a través de una negociación perpetua con la alteridad. Tenemos padres, parientes, orígenes, relaciones de amistad, etc., y todo eso nos constituye pero, a través de lo que llamamos redes sociales, no establecemos relaciones de verdad sino comunicación, hechos de comunicación. Una relación se construye a través del tiempo y del espacio. La prueba es que incluso los grandes mandatarios del mundo, a pesar de que disponen de todos los medios tecnológicos, necesitan verse y reunirse de vez en cuando. Tienen la intuición de que eso significa otra cosa.

¿Estamos concediendo demasiado poder a esas redes sociales?

Les estamos otorgando unos poderes que no tienen. Esos medios de comunicación son medios, no son una finalidad, no crean un mundo por sí mismos. Por supuesto no hay que condenarlos pero sí entender qué podemos esperar de ellos. No te permiten ser más sabio, ni tomar más conciencia sobre tu propia vida. Lo cierto es que la identidad se construye a través de la alteridad y que las relaciones son hoy todavía más importantes porque tenemos que construir un mundo, un mundo planetario que todavía no lo es y que se va a construir a través de la historia, que todavía no ha acabado y que nunca fue una cosa simple ni tranquila ni pacífica. Por eso, tenemos que establecer relaciones a nivel local, nacional, internacional y necesitamos utilizar esos medios como lo que son, simples medios.

¿Cómo se construye ese mundo, con qué herramientas?

Esa construcción solo puede llevarse a cabo a través de una política sistemática de educación. Es lo que llamo la utopía de la educación. Nuestra aspiración debe ser que cada uno estudie lo que quiera y lo haga durante el mayor tiempo posible. Sé que el modelo que propongo cuesta mucho dinero, pero si no lo hacemos, al menos parcialmente, es probable que nos encontremos con una catástrofe. En Europa se dice a menudo que la universidad tendría que preparar para el trabajo. No es así. La universidad tendría que ser un lugar de formación, de reflexión, sin ningún interés concreto. Por supuesto que entiendo que los jóvenes tienen que trabajar pero el trabajo debe ser una consecuencia, no una finalidad inmediata. La universidad no es el espacio para aprender un oficio. Para eso ya están las escuelas profesionales y esas las hemos reservado a las clases pobres con la orientación cada vez más precoz. Esta es la desigualdad fundamental y por eso yo propongo esa especie de utopía en la que las personas puedan estudiar lo que quieran durante largo tiempo. Entiendo que alguien me diga que eso no es realista, pero podría ser real y dar paso a una realidad más justa, más plural y plena para todo el mundo... una utopía.

En Francia, el presidente François Hollande convirtió la educación en el eje central de su campaña y ahora ha anunciado la contratación de miles de profesores...

Sí, es verdad, pero esto no es suficiente. Es verdad que se puede empezar con pequeñas iniciativas pero yo hablo de la educación en el sentido del conocimiento. Detecto una terrible progresión de la ignorancia, incluso en países muy desarrollados como Estados Unidos. Algunos estudios han puesto de manifiesto una enorme ignorancia entre amplias capas de población. Esa ignorancia es la que luego da pie a las supersticiones, un fenómeno que se desarrolla a medida que desaparecen las enseñanzas de filosofía, literatura, cultura clásica...

¿Provoca también que se simplifiquen los mensajes políticos?

No estoy seguro de que los políticos lo hagan a propósito. Creo más bien que es una expresión de su tiempo. Me llama la atención el escaso nivel del debate político en los Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales. Se trata de elegir al jefe del mundo y, la verdad, da miedo. Por otro lado, creo que la tendencia a creer que todo el poder de un país o de una región está en manos de una sola persona es algo pueril. Hay algo no democrático en este fenómeno.

En “Futuro” habla de los nuevos miedos que caracterizan a nuestra sociedad.

Sí, ha desaparecido el miedo a una guerra convencional pero han aparecido otros. Miedos económicos, a las catástrofes ecológicas, al terrorismo informático... Además, la brecha social entre pobres y ricos se agranda cada día tanto en los países emergentes como en los denominados desarrollados y las clases medias temen perder su posición y entrar en la tercera clase. Esta es una de las caras más visibles de la contemporaneidad.

Una consecuencia más de la crisis económica...

Hemos otorgado el poder a la especulación financiera. Detrás de los mercados, tan frágiles y susceptibles, hay una realidad que es la especulación. La economía real no es la que domina el mercado sino las finanzas, su dimensión especulativa. Hace 30 años había una realidad más visible de la economía real y creo que hay una relación entre esa tecnología y la especulación financiera. He leído que es posible especular no sólo instantáneamente sino con una antelación, vender algo antes de comprarlo...Compras y vendes a través de ordenadores y, de vez en cuando, ocurre una catástrofe. Estas prácticas son escandalosas, provocan catástrofes sociales y no tienen nada que ver con la producción.

¿Podemos aprovechar esta crisis para extraer alguna consecuencia positiva?

Mucha gente ha tomado una conciencia más clara de lo que es la riqueza y observa con preocupación las enormes diferencias salariales. El salario ¿es acaso la medida del mérito? Hollande ha introducido un impuesto para rentas superiores al millón de euros anuales. ¿Un millón de euros? ¡Qué barbaridad, cuando el salario mínimo no llega en muchos casos a los 1.000 euros! ¿Qué pensamos de un profesor que después de 20 años de trabajo gana 2.000? ¿Lo despreciamos? Si nos moviéramos en un solo país y no en una escala planetaria, diría que estamos en una situación prerrevolucionaria. Pero ahora todo es más complicado; las redes sociales no van a hacer la revolución. Cuando se dice que estaban en el origen de los movimientos de la primavera árabe... es una afirmación muy parcial porque había mucha gente, muchos pobres que no tenían acceso a ninguno de estos medios y que pudieron ser movilizados por ejemplo por los imanes. Digamos, de manera muy general, que en los países árabes coexisten dos hechos contradictorios, el de una desigualdad social muy grande y una religiosidad que puede ser utilizada debido a la pobreza.

Propone la ciencia como modelo para la política y la vida social.

Es el único dominio a propósito del cual se puede hablar de progreso, de progreso en el conocimiento. A veces se habla de cientismo pero eso no es la ciencia. La ciencia es un modelo de modestia frente a muchas demostraciones de orgullo. La historia de la ciencia es la del desplazamiento progresivo de las fronteras de lo desconocido, con sus correcciones y rectificaciones. El único sector de la actividad humana donde la noción de progreso, en el sentido de acumulación de conocimientos, deriva de la evidencia es también aquel donde se cuestionan sin cesar las nociones de certeza, verdad y totalidad. Funciona un poco como un existencialismo, cuando la existencia precede la esencia. Podríamos utilizar este modelo en la vida política y proyectar un modelo de forma más empírica y científica a partir de unos principios y luego medir la progresión.

¿Cuáles deberían ser esos principios?

La igualdad de los individuos y el conocimiento. Dar absoluta prioridad al conocimiento que es algo que ahora no hacemos. Cuando hablamos de desarrollo nos referimos muchas veces a la investigación en las empresas y esta no es investigación fundamental sino algo que tiene que ver con la innovación, con la mejora de los productos para hacer progresar el consumo. Desde luego, no es la que va a responder a nuestras preguntas sobre nuestra presencia y actividad en el mundo. Hemos progresado mucho en el conocimiento sobre el universo pero, como decía Pascal, el silencio infinito de estos espacios infinitos me asusta.

¿Por dónde pasa hoy el verdadero conocimiento?

Pasa por la unificación de todos los saberes incluida la ciencia. No debemos oponer la literatura a la filosofía, a la ciencia. Estoy seguro de que los grandes sabios científicos son también filósofos. Debemos dirigirnos hacia una sociedad en la que el conocimiento sea la meta y la prosperidad una consecuencia. La ciencia avanza tan rápido que no podemos imaginar cuál será el estado de nuestro conocimiento dentro de 50 años pero lo que es seguro es que vamos a progresar en dos direcciones: el conocimiento sobre el universo y sobre la naturaleza del ser humano. El hecho humano permanecerá, sean cuales fueren los avances de la ciencia. ¿Qué es la vida?, ¿qué es la conciencia? Es una aventura fascinante y hablaremos de ello dentro de unos siglos.

¿Cómo ve el futuro de Europa?

Espero que de la crisis nazca una Europa más fuerte. No puedo imaginar un retroceso, sería algo terrible, un fracaso. Como el resto, Europa está mundializada y no puede existir fuera de las reglas del mercado capitalista. Ahora todos los desafíos son planetarios y Europa podría jugar un papel muy importante en el planeta pero a condición de que siga existiendo como tal. El problema de Europa es que se agrandó antes de saber lo que sería. La construcción se hace lentamente, Europa tiene que pensar su unidad. Es la historia, pero claro, un siglo no es nada en la escala de la historia aunque lo es todo en la escala de un individuo. Ese es nuestro problema, que no llegaremos a ver muchas cosas, aunque no se trate de utopías.



Publicado el 27.10.2012, Ñ 474

LA LENGUA VIVA


El idioma castellano sigue formándose
Amando de Miguel


El título de esta seccioncilla no es una metáfora vana. El idioma castellano o español no concluyó de formarse con Nebrija (1492), ni con el Quijote (1605), ni siquiera con la generación del 98. Sigue su evolución, ahora con el grueso de los hablantes al otro lado del Atlántico. Acabo de escribir un ensayo sobre el uso de esa lengua en España. No es una recopilación de los artículos vertidos en Libertad Digital, aunque naturalmente todo esté relacionado. El libro estará en la calle a mediados de septiembre. Lo edita Espasa. Espero que sirva para que establezcamos aquí algunas polémicas, pues muy ortodoxo no es.

El castellano se entiende bien hoy si lo comparamos con el inglés, que es algo así como el latín de nuestro tiempo. Anoto estas peculiaridades de nuestra lengua:

Mantiene una escasa diferencia entre el lenguaje escrito y el hablado, incluso entre el culto y el popular.
Es fácil de aprender por los hablantes de otras lenguas.
Se observan escasas variaciones territoriales, sobre todo en la forma escrita, aunque los hablantes estén separados por miles de kilómetros.
No hace falta que el diccionario nos diga cómo se pronuncian las palabras.
Abundan las voces llanas (las acentuadas en la penúltima sílaba), lo que produce una cierta monotonía en el habla. Se corrige con el acento y el gesto.
Se toleran mal las repeticiones de una palabra en el mismo párrafo.
En el idioma escrito predomina el gusto por las voces polisilábicas.
Repito que esas características lo son si comparamos el español con el inglés. También en el inglés escrito gustan las palabras polisilábicas, pero hay muchas menos.

La fuente de la constante evolución de la lengua está en el número de contactos entre los hablantes, ahora multiplicados por un factor creciente gracias al teléfono y a las redes sociales. Los cambios del idioma se registran normalmente en los medios de comunicación, cada vez más audiovisuales.

El gusto por las palabras polisilábicas se manifiesta, por ejemplo, en el proceso por el que un término se alarga con un nuevo verbo a partir del sustantivo. Veamos algunas ilustraciones: influir-influencia-influenciar; ofrecer-oferta-ofertar. El camino puede ser también ese mismo alargamiento a partir de un sustantivo. Por ejemplo, matiz-matizar-matización.

Una moda actual es la querencia por las palabras de carácter negativo formadas con los prefijos des-, dis- o de-. No siempre son neologismos (como descodificar). Hay un término tan castizo como degustar, que posee un carácter positivo. Ya en latín se decía degustare para probar algo y apreciar así su sabor.

Otra moda no tan plausible es la supresión del artículo determinado en muchas frases. Seguramente se ha impuesto por la necesidad de titulares cortos en los periódicos.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


desvirtualizar y desvirtualización, términos adecuados

El verbo desvirtualizar, con el significado de ‘conocer en persona a alguien con quien previamente se ha establecido una relación virtual’, está bien construido de acuerdo con las reglas de formación de palabras en español, por lo que su uso se considera adecuado.

Se trata de un término creado a partir del adjetivo virtual, ‘frecuentemente referido a un recurso informático que realiza la misma función que la cosa real de que se trata’, de acuerdo con el Diccionario del estudiante, de la Academia. A esta palabra se le han añadido, conforme a la Gramática, el sufijo -izar y el prefijo des- (dando lugar a desvirtualizar), y también el sufijo -ción en el caso del sustantivo desvirtualización.

En este sentido, frases aparecidas en los medios como «Es el momento de desvirtualizar a tus contrincantes de Apalabrados: búscalos y quedad para compartir anécdotas» están correctamente escritas tal cual, sin cursivas ni comillas.

Por otra parte, se recuerda que desvirtualizar y desvirtualización no son sinónimos de desvirtuar y desvirtuación, que se usan para señalar la ‘alteración de la verdadera naturaleza de algo’. Por tanto, en lugar de «La oposición acusó al presidente de desvirtualizar la institución y ponerla al servicio del partido», lo apropiado habría sido escribir «… acusó al presidente de desvirtuar la institución…».
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