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quarta-feira, 29 de maio de 2013

BRASIL


¿Se siente Brasil parte de América Latina?
Brasil nunca sería lo que es desgarrado de sus raíces continentales
JUAN ARIAS - El País - España

Llevo 14 años viviendo en Brasil e informando para este periódico desde allí. Existe una pregunta sencilla, aún sin respuesta para mí, dirigida decenas de veces tanto a gente común, como a profesores de Universidad, políticos o escritores: ¿se siente Brasil parte de América Latina?

He recibido las contestaciones más diversas y me he convencido de que es un tema que afecta, del que cuesta hablar y en el que cuando se hace, suele pedírsele al periodista el anonimato.

Sin duda, la clase pensante del país, la que ha estudiado en la Universidad, viaja y lee periódicos, no tiene dudas de que Brasil es y tiene que ser parte de la región. Todos ellos conocen, aunque sin excesiva profundidad, los problemas de los otros países de América Latina, sobre todo de América del Sur.

Cuestión diferente es la clase media- baja, la que no ha estudiado, no lee prensa y sólo ve televisión. En la pequeña pantalla Latinoamérica solo existe cuando estalla una catástrofe, algo parecido a lo que pasaba con Brasil en España hace 20 años. Si a uno de esos millones de brasileños se le pregunta lo que saben sobre los otros países del continente la gran mayoría no distingue a Guatemala de Egipto o a El Salvador de Alemania. De conocer algo, son siempre Argentina o México los países involucrados, pero solo por el fútbol. De Venezuela sabían cuando vivía Chávez, pero tampoco demasiado.

En general, los brasileños ilustrados son conscientes de que el país es y puede convertirse aún más, en una pieza clave en el continente, incluso de liderazgo. Al mismo tiempo, Brasil ha participado de la aversión a la potencia norteamericana, considerada una intrusa que ha querido manejar la región. Fundamentalmente ha sido la izquierda brasileña, que aún mantiene grandes reservas con las relaciones entre los dos países, lo que ha llevado a abrir más caminos de cooperación en las regiones de Asia y África, por ejemplo, o centrarse sólo en la política de acuerdos del Mercosur más que en el acercamiento a los Estados Unidos.

El problema de fondo es el sentimiento que los brasileños tienen de ellos mismos. Si les preguntas a bocajarro si se sienten latinoamericanos, unos dudan algunos segundos la respuesta y otros confiesan que no. Dos escritores del país, en una conversación larga me dijeron que ellos se sentían “brasileños”.

Si uno profundiza para saber qué implica considerarse geopolíticamente brasileños, responden que esa es una discusión abierta desde los tiempos del Imperio.

Curiosamente, otros creen que los brasileños, sobre todo los jóvenes, se sienten más cercanos a la cultura norteamericana que a la latina, por la música, el cine y las costumbres. Mientras, los de mayor edad se ven más cercanos a la Bel Epoque de Francia.

Lo que sí aparece en todas las reflexiones es la barrera lingüística. De ahí que desde los tiempos de la Presidencia Sarneyse comenzase a pensar en un Brasil bilingüe portugués y español. La ley que obliga a las escuelas a ofrecer la enseñanza del español a los niños que lo soliciten estuvo diez años en el parlamento antes de que se aprobara.

Ya en vigor la idea no ha prosperado por falta de profesores, se dice, mientras existe una corriente que pretende favorecer el aprendizaje del inglés, fundamentalmente en las Universidades públicas, bajo el pretexto de que es la “lengua de la ciencia y de la tecnología”, y por tanto, según ellos, del futuro.

Es importante que los latinoamericanos de lengua española entiendan esta dificultad para sentirse parte integrada del continente. Más aún, creo que dependerá mucho de nosotros, empezando por los españoles, el ayudar a los brasileños a sentirse y actuar como verdaderos latinoamericanos a pesar de la diferencia lingüística.

Brasil necesita estrechar lazos no solo con sus hermanos del Mercosur, sino con grandes países del continente como México, Chile, Colombia o Perú, en un momento de la Historia en el que América Latina aparece como la esperanza del mundo por sus riquezas de alimentos y sus reservas de agua. Los expertos afirman que dentro de 20 años el 60% de los alimentos de todo el mundo será cultivado en esta región.

Lo positivo es que tanto la presidenta Rousseff como el exmandatario Lula y buena parte de los intelectuales de la oposición liberal tienen una conciencia clara de que Brasil nunca sería lo que es y lo que aún podrá representar a escala mundial, desgarrado de sus raíces continentales.

TRADUCCIÓN TÉCNICA


Características específicas de la traducción técnica

1. Importancia del campo temático
Tradicionalmente se ha considerado que el principal problema a la hora de traducir un texto técnico eran los términos. Sin embargo, el campo temático es el que realmente determina en mayor medida que la terminología, el nivel de dificultad de un texto. El problema es de orden conceptual. Los textos especializados abordan siempre un campo temático concreto, enumeran conceptos relativos a dicho ámbito y sobre todo establecen relaciones entre ellos. Es imposible traducir cuando no hay comprensión del texto de partida, cuando no se comprenden los conceptos que subyacen al campo temático tratado.
En cuanto a los temas que entran dentro del ámbito de la traducción técnica, nos remitimos de nuevo a la nomenclatura de la UNESCO para los campos de la tecnología. No obstante, destacaremos a continuación una serie de temas englobados dentro de lo que se ha dado en llamar “nuevas tecnologías”, que son las áreas que están experimentando un mayor desarrollo en el ámbito internacional y donde constantemente surgen nuevas ideas a un ritmo que el traductor debe ser capaz de seguir. Estamos viviendo una nueva revolución industrial cuyo énfasis está más en el proceso que en el producto, y cuya materia prima es la información. El desarrollo está basado en la calidad, y la superioridad de un país reside en la posesión del conocimiento científico-tecnológico. Las nuevas tecnologías son las siguientes:
• Microelectrónica
• Informática
• Telecomunicaciones
• Automatización
• Tecnología láser
• Biotecnología
• Energías renovables
• Nanotecnología
• Nuevos materiales
Todas estas áreas de desarrollo experimentan una relación de interdependencia entre sí, dado que los avances logrados en unas benefician a otras. Es en estas áreas donde el traductor técnico ha de tener especial cuidado en mantenerse al día, por la rápida evolución que experimentan, ya que el ritmo es tan veloz, que no da tiempo a reflejar los nuevos términos en las obras terminológicas. Estas carencias son las que dificultan en mayor medida la labor del traductor, que ha de suplirlas con una documentación basada fundamentalmente en publicaciones periódicas.
Terminología específica
En el apartado anterior hemos hablado de los conceptos y relaciones de conceptos que conforman el conocimiento de un determinado campo del saber. Es evidente que para referirnos a dichos conceptos necesitamos una serie de formas lingüísticas, a las que llamamos términos. La terminología técnica siempre se ha considerado como la principal característica de la traducción científico-técnica. No vamos a cuestionar aquí su importancia, pero la ponemos en un segundo plano, porque para el traductor, igual que para el terminólogo, el punto de partida es el concepto y no el término. ¿Quién se ocupa de establecer la terminología aceptada dentro de un campo en una lengua determinada? En cada país existe un organismo oficial encargado de la normalización de los productos y servicios a escala nacional. En el caso de España, este organismo es AENOR, que emite las normas UNE (Una Norma Española); en Brasil la ABNT, en Argentina IRAM, en Alemania DIN. En el ámbito internacional deben mencionarse la ISO (Organización Internacional de Normalización) y la CEI (Comisión Electrotécnica Internacional). En todos estos organismos suele establecerse un comité específico dedicado a la normalización de la terminología. Veamos a continuación qué se entiende por concepto y por término. Siguiendo la norma española UNE 1-066-91, sobre los “Principios y métodos de la terminología”, los conceptos son construcciones mentales que sirven para clasificar los objetos individuales del mundo exterior o interior mediante una abstracción más o menos arbitraria. Entre los conceptos existen una serie de relaciones que conforman un sistema conceptual coherente. Las relaciones son de tipo jerárquico (superioridad y subordinación entre dos conceptos), o bien de tipo no jerárquico, cuando reflejan contigüidad temporal o espacial, relación causa-efecto, etc. Según la misma norma, un término es una palabra o grupo de palabras utilizado para designar un concepto. Y a los sistemas conceptuales corresponden sistemas terminológicos coherentes. En teoría, un único término ha de corresponder a la denominación de cada concepto. Pero a veces no existe una relación unívoca entre ambos; son los casos de homonimia (identidad formal o fónica entre palabras de distinta significación y distinto origen), polisemia (pluralidad de significados de una palabra) y sinonimia (coincidencia de significados entre dos o más vocablos), que se dan tanto en la lengua especializada como en la lengua común, y que dificultan tanto la labor del traductor técnico. Veamos un ejemplo de polisemia: el término técnico alemán Niederschlag tiene cuatro significados diferentes según el contexto: a) precipitado (en una reacción); b) precipitación (meteorológica); c) deposición (electrolítica); y d) lluvia (radiactiva). En ocasiones, el contexto inmediato de la disciplina o ámbito concreto es suficiente para resolver la ambigüedad, y de hecho, en estos casos algunos terminólogos niegan que se produzca un fenómeno de polisemia, puesto que si vamos del concepto al término, en ámbitos diferentes los conceptos son diversos y lo único que se produce es una coincidencia en las denominaciones (homonimia). Otro fenómeno que dificulta mucho la traducción es el uso de palabras comodín (passe-partout), términos muy inclusivos que ocupan posiciones altas en el sistema jerárquico de términos, y que se utilizan en lugar de un término más específico en un contexto determinado y en una lengua concreta. En primer lugar hay que ser capaz de reconocerlos, y en segundo lugar, se ha de discernir si dicha palabra se utiliza también en lengua de llegada como comodín, o si por el contrario, se debe emplear el término más específico. Por ejemplo, el término baldosa es un hiperónimo (palabra cuyo significado engloba el de otras más específicas) que puede sustituir a muchas clases de baldosas diferentes en un punto concreto de un texto (gres porcelánico, baldosín catalán, etc.). Es necesario conocer las relaciones lógicas de subordinación entre las distintas clases para poder actualizar el significado en el contexto.
3. Géneros característicos
El texto técnico en realidad no siempre posee las características estáticas de objetividad, claridad, concisión, etc., que usualmente se le atribuyen. Por el contrario, la variedad de géneros textuales que caracteriza a lo que denominamos “textos técnicos” es extensísima, y cada uno de ellos presenta unos rasgos prototípicos por lo general muy marcados. Si tomamos como ejemplo un producto industrial como una heladera, veremos que las características textuales de la patente que la empresa fabricante tuvo que emplear para asegurarse los derechos jurídicos frente a posibles plagios, difieren en gran medida de las del anuncio o folleto publicitario que incita a los consumidores a comprar dicho electrodoméstico o de las del manual de instrucciones que nos explica cómo utilizarlo y sacarle el máximo rendimiento. El lanzamiento de una campaña publicitaria con textos cuyas características correspondieran a las de una patente estaría condenado al fracaso. Y la presentación de una solicitud de patente redactada con el formato de un manual de instrucciones sería rechazada inmediatamente por la administración. Acabamos de nombrar cuatro géneros técnicos: patente, anuncio publicitario, folleto publicitario y manual de instrucciones, pero hay muchos otros, que presentaremos más adelante.
Competencias requeridas
Las características que acabamos de ver determinan cuatro niveles de habilidades que el traductor profesional debe dominar.
1. Conocimientos sobre el campo temático
En primer lugar, el hecho de que los textos técnicos se caractericen por su campo temático obliga al traductor a adquirir una competencia de comprensión de la materia técnica que traduce. Para comprender el texto de partida es necesario poseer los conocimientos que permitan aprehender los conceptos y las relaciones lógicas de los conceptos entre sí. Es importante señalar el carácter meramente pasivo de dicha comprensión; un traductor no tiene por qué poseer los conocimientos que necesita un ingeniero para diseñar una máquina hidráulica, pero sí que deberá procurarse unas nociones básicas sobre cómo funcionan dichas máquinas. Con el fin de conseguir dicha competencia pasiva de comprensión, y según el nivel de conocimientos previos del traductor y de la dificultad del texto, es imprescindible documentarse antes de traducir un determinado texto técnico.
2. Utilización correcta de la terminología técnica
Por su parte, el uso de la terminología técnica obliga al traductor a ser capaz de identificar los términos del texto de partida y a utilizar los términos equivalentes adecuados en el texto de llegada. En este sentido, las necesidades terminológicas son o bien de tipo puntual, es decir, cuando el traductor requiere el equivalente de un término concreto en lengua de llegada, o de tipo sectorial, cuando la búsqueda se refiere a un conjunto de términos en un ámbito técnico concreto. Para la búsqueda puntual, el método consiste en consultar una obra de referencia de tipo terminológico; en este caso, el traductor ejerce de usuario de la terminología. Para las búsquedas sectoriales, su papel es más activo, y recurre a la documentación por medio de textos especializados, lo que le permite obtener una lista de términos relativos al campo concreto con el que está trabajando. También es fundamental la consulta a especialistas, siempre que se aplique la estrategia adecuada, realizando preguntas concretas y situándolas en un dominio determinado. Además, el traductor ha de ir adquiriendo un bagaje terminológico mediante la lectura asidua de textos técnicos y la consiguiente asimilación de los términos en su contexto. Se trata de una actitud permanente de observación por parte del traductor en su vida diaria, que le permite detectar los nuevos términos que van surgiendo en los diversos ámbitos de la ciencia y de la tecnología, a través de la prensa general, prensa especializada, anuncios técnicos, etc. Si la búsqueda terminológica resulta infructuosa, porque la equivalencia entre lenguas es parcial o nula, el traductor dispone de tres técnicas para solucionar el problema: préstamo, neologismo o paráfrasis. Cuando se decide por alguna de las dos primeras, idealmente debe consultar a un especialista en terminología, ya que la aparición de préstamos y neologismos no controlados supone un peligro para la armonización internacional de los términos, y al mismo tiempo favorece la excesiva proliferación de sinónimos.
3. Competencia en los géneros técnicos característicos
Por otro lado, el traductor debe conocer las convenciones de los géneros textuales en cada una de las lenguas participantes en la traducción. Reconocer las del texto de partida le permite aprehender un nivel muy importante de significado. Conocer las convenciones de la lengua de llegada le facilita la redacción óptima del texto siguiendo las normas del género, y siempre teniendo en cuenta el encargo de traducción. Obviamente, cuanto más formales y rígidas sean las características del género, más importancia tendrá este aspecto, pues la divergencia respecto de las normas en lengua de llegada será más evidente. Podemos resumir las tres competencias tratadas hasta ahora con un ejemplo. Imaginemos un encargo que consista en traducir al español una patente alemana sobre una estación de lavado automático de coches. En primer lugar, el traductor deberá comprender en líneas generales cómo funciona una instalación de este tipo. Además, tendrá que conocer ciertas equivalencias terminológicas, como por ejemplo, saber que Seitenbürste es cepillo lateral en español. Pero con estas habilidades no es suficiente, ya que aún tendrá que dominar las convenciones de los géneros textuales, tanto en lengua de partida como de llegada. Si la patente alemana ha de presentarse como solicitud de patente en España, el texto de llegada tendrá que atenerse a las normas marcadas por la legislación española para la presentación de solicitudes, que son muy estrictas. En el caso de que el traductor las desconozca, el resultado será un texto de llegada que no podrá cumplir la función del encargo de traducción. Así pues, el traductor deberá estar muy familiarizado con la estructura típica de una patente alemana. Sólo así será capaz, de reconocer, por ejemplo, la función de una sección titulada Patentansprüche, que aparece al final de un documento de este tipo. No se trata aquí ya de un problema terminológico, sino de saber que, por convención establecida en los reglamentos administrativos de las oficinas de patentes, este género posee una serie de secciones bien diferenciadas, y que la titulada Patentansprüche (Reivindicaciones en español) tiene la función de condensar en pocas líneas el contenido del monopolio industrial y proporcionar una gran seguridad sobre cuál es la materia incluida y la excluida del ámbito de una determinada patente. El traductor debe saber que las reivindicaciones han de redactarse siguiendo unas normas muy convencionalizadas. Por ejemplo, deben ir numeradas correlativamente, y su redacción ha de ser extremadamente cuidada: una sola palabra o incluso una coma, pueden producir el efecto de que un procedimiento o un producto quede fuera del monopolio, ya que solamente las reivindicaciones vinculan a los Tribunales. Además, la Ley exige una lógica conceptual en su redacción: la primera parte de la frase debe ser genérica, e ilustrar el tipo de objeto o procedimiento al que se refiere la idea; es decir, lo general y conocido (por ejemplo: “Procedimiento para el lavado de vehículos en un sistema de lavado provisto de varios equipos de tratamiento,...”). La segunda parte de la frase incluye la aportación técnica, es decir, lo particular y nuevo que el autor de la idea añade a lo que ya se conocía anteriormente (“...durante el proceso, se mide el trayecto recorrido por los equipos de tratamiento.”)
Entre la primera y la segunda parte de la frase se establece una unión lógica a través de una expresión fija: “caracterizado por (que)”. En alemán, el nexo que se utiliza es: “dadurch gekennzeichnet, daß...”. Por otro lado, para evitar repeticiones innecesarias, y ahorrar papel (con la consiguiente reducción de tasas), se pueden utilizar referencias a reivindicaciones anteriores. Normalmente se parte de una reivindicación muy general, seguida de otra que comience así: “Lo mismo que en la primera, caracterizado por...”. Y luego “Lo mismo que en la segunda, caracterizado por...”, o bien “...según reivindicaciones 1 a X...”.
Esto se denomina “uso de reivindicaciones dependientes”. En Alemania la fórmula es la siguiente: “Verfahren nach Anspruch 1 oder 2, dadurch gekennzeichnet, daß...”.
Pero ¿cómo resuelve el traductor sus carencias en el ámbito temático, terminológico y de géneros? La respuesta la encontramos en una cuarta competencia, probablemente la más importante, que pasaremos a resumir brevemente en las líneas que siguen.
4. Dominio de la documentación como herramienta de trabajo Si bien en principio hemos relacionado la importancia del campo temático con la necesidad de documentación, lo cierto es que esta última es igualmente útil para la adquisición del resto de las habilidades. Es decir, la documentación sirve simultáneamente a tres propósitos: adquirir conocimientos sobre el campo temático, lograr el dominio de la terminología propia del mismo, y obtener información sobre las normas de funcionamiento del género. Los tres factores hacen necesario que el traductor se documente antes de realizar su trabajo, y que lo haga de una forma amplia y suficiente, en función de sus conocimientos y de la dificultad del texto, e integrando los tres objetivos cuando sea posible, con el fin de rentabilizar el proceso. El dominio de la documentación como herramienta de trabajo implica, por un lado, conocer las obras de referencia disponibles y saber utilizarlas, y por el otro, ser capaz de aplicar una metodología adecuada para localizar rápidamente, evaluar y acceder a las fuentes de información más apropiadas en cada caso, así como para extraer los datos necesarios de ellas en el mínimo tiempo necesario. Aparte de las obras de tipo general (gramáticas, manuales de estilo, diccionarios generales monolingües y bilingües), las fuentes que suelen considerarse más útiles para el traductor técnico son:
• las fuentes terminológicas, que facilitan información sobre los términos especializados (glosarios, diccionarios especializados, etc.)
• la documentación especializada, que ofrece un conjunto de conocimientos sobre una determinada disciplina (manuales, monografías, artículos de investigación, etc.)
• las fuentes bibliográficas, que facilitan información sobre la documentación disponible en cada especialidad (repertorios bibliográficos, catálogos de bibliotecas, etc.)
En primer lugar, las fuentes de tipo terminológico son las más desarrolladas y estructuradas, y por ello, las más fáciles de consultar. Se trata de glosarios, normas terminológicas, vocabularios, diccionarios especializados y bases de datos terminológicas, compilados por lo general por instituciones normalizadoras. A diferencia de los diccionarios lexicológicos, que ofrecen información de forma aislada, los glosarios, vocabularios y bases de datos terminológicos ofrecen una información contextualizada, por lo que resultan más interesantes para el traductor. Cabe destacar la importancia de las bases de datos terminológicas, que ofrecen un servicio cada vez más eficaz al traductor técnico. Entre las de mayor difusión en el ámbito internacional se encuentran las siguientes: EURODICAUTOM (Unión Europea), LEXIS (Oficina Federal de Lenguas de la RFA), TEAM (Siemens), TERMDOK (Suecia), TERMIUM (Montreal), NORMATERM (AFNOR, Francia), BTQ (Québec). Aun así, existen grandes lagunas en la recopilación de términos, sobre todo en los campos de especialidad de más rápida evolución, por lo que el papel del traductor en estos casos ha de ser necesariamente más activo, al tener que acudir a las fuentes primarias, es decir, a la documentación especializada del campo en cuestión, para satisfacer sus necesidades terminológicas. Al buscar términos por esta vía, es conveniente registrar por medio de fichas los resultados de la búsqueda puntual y de la búsqueda sectorial, junto con las definiciones correspondientes, y los contextos y equivalencias. Este procedimiento normalmente se realiza por medios informáticos, ya que estos permiten la rápida recuperación de la información cuando el traductor se vuelve a encontrar con el mismo término. Para obtener información sobre el funcionamiento del género, la búsqueda documental posee un carácter especial, ya que el texto consultado en lengua de llegada ha de pertenecer al mismo género que el texto de partida. En este caso, la habilidad consiste en ser capaz de identificar y localizar los textos paralelos dentro de la documentación especializada, y saber extraer los rasgos típicos. Para trabajar con las fuentes especializadas, Durieux (1990) propone una metodología específica para el traductor, que consiste en realizar la búsqueda de información partiendo siempre de lo más general hacia lo más detallado, comenzando por textos divulgativos y empleando posteriormente textos cada vez más especializados. La progresión podría ser, por ejemplo: manual educativo de enseñanza secundaria, enciclopedia general, revista divulgativa, enciclopedia técnica, manual especializado, revista especializada. Esta autora señala además, muy acertadamente, que la comprensión consiste no sólo en aprehender los conceptos, sino también las relaciones entre ellos, de forma que se puedan integrar en un sistema conceptual. Por otro lado, hay que destacar la utilidad de Internet, que pone a disposición del traductor tanto fuentes documentales, como bibliográficas y terminológicas. El traductor ha de saber utilizar las herramientas de búsqueda adecuadas y conocer los métodos de evaluación de la información ofrecida, que se rige por unos criterios específicos, como son la autoría, contenido, acceso y diseño (Palomares 1999: 179). Por lo que respecta a las fuentes bibliográficas, son fundamentales porque permiten acceder a las principales fuentes de información. Es interesante saber que muchas de ellas están disponibles a través de Internet, incluso de modo gratuito.
Por último, hay que subrayar la importancia de efectuar una labor documental eficaz, es decir, de saber identificar cuál es la información que se necesita, y ser capaz de localizarla y asimilarla de la forma más rápida posible para poder responder a los plazos de entrega que impone la práctica profesional.

Fuente: http://www3.uji.es/~gamero/caracteristicastraducciontecnica.pdf

"CALIDAD PERCIBIDA" EN TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA


La calidad percibida de la traducción habla muy poco de la calidad real de la traducción
Publicado el febrero 29, 2012 por Lina en Multilizer Translation Blog

La corrección gramatical de una traducción es indudablemente importante en sí misma pero su papel en el proceso de compra, toma de decisión y de evaluación es de menor importancia.
El cliente cuida solamente la calidad percibida de la traducción que – por lo menos en parte – se crea en la mente del comprador antes de la transacción real.
Cualquier proceso de compra es mucho más complejo de lo que normalmente pensamos, y las situaciones sin ningún conocimiento u otros tipos de actitudes son raras.
La objetividad no es fácil de alcanzar cuando usted tiene que ser un sujeto activo.
La reputación del traductor es un factor importante que adapta nuestras opiniones desde el principio. En la mente de un comprador, la reputación del traductor puede construir una imagen digna de confianza y actuar como una garantía o seguro contra la traducción defectuosa.
La mente humana tiende a construir relaciones causales entre diversas cosas. Pensamos que un traductor prestigioso puede producir constantemente traducciones de alta calidad porque de otra manera su reputación sería perjudicada.
Esta clase de razonamiento circular habla muy poco de la calidad real de la traducción pero crea energía positiva sobre el traductor.
Los traductores profesionales pueden construir siempre buenas reputaciones con sus acciones, pero la situación es diferente con los traductores automáticos; ellos no pueden hablar por ellos mismos.
Incluso sostendría que aunque una máquina y un ser humano produzcan traducciones que alcanzan el mismo nivel de calidad, pensaremos probablemente que lo producido por el ser humano es mejor.
Un traductor profesional puede utilizar varias clases de indicadores secundarios de la calidad que un traductor mecánico no puede tener.
La contradicción entre el traductor y los puntos de vista del cliente lleva a una situación absurda. Al leer discusiones en línea, queda claro que muchos traductores están muy concentrados en los problemas gramaticales.
Estos traductores frecuentemente se incomodan cuando alguien utiliza la traducción automática.
Sin embargo, una calidad suficiente de la traducción automática combinada con un resultado rápido y de fácil acceso puede llevar a una calidad percibida que es bastante satisfactoria.
La gente sabe que la traducción automática rara vez no tiene defectos, pero en ciertos casos es la mejor opción para ellos.
¿Cuándo la traducción automática es bastante buena para usted?

"CALIDAD PERCIBIDA" EN TRADUCCIÓN

Calidad percibida desde el “lado traductor”
Posted on October 9, 2012 by leonhunter http://leonhunter.com/blog/?p=2423


Aunque este artículo no forma parte de la serie de artículos del curso introductorio sobre el mercado de la traducción bien podría serlo aunque contiene información que también es de “nivel medio y avanzado”

Recientemente, se ha hablado mucho de sistemas de calidad en la traducción pero muy pocas veces se tiene en cuenta la opinión del que viene a ser el “cliente interno“, que es el traductor-colaborador de la agencia.
En este artículo analizo algunos aspectos que hacen que el cliente interno, el traductor, valore positiva o negativamente la gestión de la agencia y aspectos de la gestión de cara al traductor que incrementan o disminuyen la percepción de calidad de la agencia desde el punto de vista del traductor. Es mentira que los traductores solo escojan a las agencias en función del precio por palabra y no tendría siquiera sentido económico hacerlo porque si bien una agencia me paga más por palabra, si sus procesos de gestión consumen muchísimo tiempo y son un incordio, sumando esas horas en un Excel muy pronto puedo llegar a la conclusión de que pierdo tiempo y dinero con ellos, paguen lo que paguen…
Organización de proyectos
Aunque pueda parecer que lo importante es la tarifa u otras consideraciones, la organización de los proyectos es un factor fundamental a la hora de decidir si conservamos a una agencia como cliente o no. La mala organización nos impacta terriblemente en algunos casos y, por ende, nos hace daño al bolsillo.
¿En qué se refleja la mala organización de una agencia para el traductor? (resumen)
- Uso del email;
- Errores de gestión de proyectos;
- Gestión de facturas / gestión de pedidos;
- Mala gestión de pagos.

Mal uso o uso inadecuado del email. Errores y vicios a evitar.
- No utilizar subjects adecuados. Son frecuentes los casos de agencias que trabajan regularmente como intermediadoras o cuya actividad principal es la intermediación y sin embargo no consta ningún número o descripción del proyecto en el asunto del correo electrónico. Las búsquedas de datos se hacen interminables y, muchas veces, es imposible localizar la información necesaria sobre instrucciones, plazos, datos de facturación, tarifas…
- Utilizar el email como un chat: enviando mensajes cortos o mensajes que no vienen a cuento, mal escritos o entrecortados, con partes en un email y otras partes en otro email, etc.
- No dar las instrucciones en un mail sino en múltiples mails y de manera confusa o, peor aún, darlas por teléfono o mensaje de texto y no confirmarlas por email.
- No proporcionar la información necesaria para la aceptación del encargo / emisión de la factura (número de palabras, precio por palabra, referencia del encargo, etc.).
Errores de gestión de proyectos:
- Errores de confirmación / falta de confirmación de proyectos;
- Cancelar proyectos (entiéndase sin remunerar el tiempo gastado);
- Cambiar el material del proyecto cuando ya está empezado;
- Enviar los archivos erróneos;
- No enviar el material de referencia y/o mandarlo el último día;
- No dar las instrucciones del cliente y darlas a última hora;
- No gestionar adecuadamente el margen de tiempo para imprevistos;
- Errores en recuentos de palabras (frecuente en traducción jurada) que perjudican al traductor o al plazo de entrega del proyecto;
- Errores en el pago de facturas o en la declaración de impuestos o modelos de Hacienda (247, retenciones del IRPF, etc.);
- Errores en el cálculo de plazos razonables;
- Errores en el par de idiomas solicitado o la variedad del idioma (frecuente que digan inglés británico y luego cambian de idea y era inglés USA).
Errores de facturación, gestión de facturación
Ya se han descrito en los apartados anteriores algunos de estos errores (recuentos, declaración de impuestos, etc.)
Un aspecto importante es enviar un OP / PO / WO o OT (orden de pedido / trabajo) que refleje claramente los datos del proyecto para que el traductor lo pueda facturar con mayor facilidad… Todos los datos que la agencia necesita que queden reflejados (gestor, número del proyecto, etc.) y, por supuesto, lo fundamental, fundamentalísimo, que es el número de palabras, horas, unidades, etc. y el precio por palabra, unidad, hora facturable… También es conveniente que en la misma OP / PO consten los datos de facturación de la agencia (NIF, dirección, etc.) y la dirección de email a la que hay que enviar las facturas… Y es mejor que se diga todo en el pedido que en un mega-documento de explicaciones sobre cómo facturar que nadie tiene tiempo de leerse.
Los tres métodos más comunes (no se excluye hacer más de una) son:
1. El envío de una OP / PO tras la confirmación del traductor de la aceptación del proyecto. Se envía por correo electrónico y habitualmente no se exige rellenar nada sino que simplemente sirve de explicación a lo ya acordado entre traductor y agencia. [Una práctica molesta sería pedir al traductor que firme dicha orden y que la envíe por fax, por ejemplo].
2. El envío de los datos resumidos de la OP / PO en un email de confirmación en el que aparecen esos datos en el cuerpo del email (muy conveniente a la hora de facturar porque basta con hacer una búsqueda en el email y luego copiar y pegar los datos en la factura).
3. El envío de una hoja resumen de pedidos a fin de mes detallando los datos de los encargos que ha realizado el traductor y la cantidad a facturar (conveniente para las agencias que desean imponer una disciplina de facturación en unas determinadas fechas).
Prácticas molestas:
- Manuales administrativos muy largos o manuales de facturación muy largos;
- Procesos burocráticos complejos o que consumen mucho tiempo;
- Controles de calidad que no aportan nada y consumen mucho tiempo — un ejemplo sería pedirle al traductor que introduzca cambios en el documento “a toro pasado” cuando ya está entregado el documento al cliente y, supuestamente, ya se ha entregado el documento con esos cambios;
- Correcciones que no aportan nada y hacen perder el tiempo — las típicas observaciones de la PM “listilla” –;
- Correcciones erróneas o desconocimiento de las lenguas origen / destino o del proceso de traducción (frecuente el desconocimiento de la traducción jurada);
- Excesivo apego a una herramienta de traducción incluso cuando resulta inadecuada para el formato a traducir, tipo de proyecto o cuando es motivo de problemas técnicos.
Más prácticas molestas:
- Pre confirmar proyectos o disponibilidad sin motivo. ¿Estarías disponible para tal documento en tal fecha? Y luego no enviar / cancelar estos proyectos tras confirmar y hacer una “reserva por adelantado” de esa disponibilidad.
- Racanear injustificadamente en las fuzzy match / palabras repetidas con palabras que no son repetidas.
- Negociación / presión excesiva para bajar los precios… Tres, cuatro emails, constantes quejas a lo largo del proyecto, llamadas, lloros, peticiones de descuentos tras la entrega, etc. Si no estás convencida, no trabajes con ese traductor.
- Adelantar plazos o empezar a molestar / atosigar con la entrega antes del plazo previsto para “ver si ya me puedes ir entregando una parte“. Una extensión de lo anterior es bombardear al traductor con emails de “¿qué tal vas?” cada cinco segundos.
- Dividir un proyecto en demasiados plazos parciales (normalmente causa problemas de calidad porque en la primera entrega se pusieron unos términos y con la evolución del proyecto se ve que se debieron poner otros, etc.). Además, cada plazo parcial genera un consumo de tiempo de revisión, emails, etc. y, al final, se consume mucho más tiempo aunque la idea era adelantar.
Por supuesto que mentir u ocultar datos (sobre el plazo real, volumen real de palabras, número de archivos, precio real, plazos de pago esperados, exigencias del cliente…) es siempre desaconsejable y puede tener consecuencias desastrosas para todo el mundo.
Seguramente habrá muchas más prácticas molestas que tendréis ganas de comentar… Solo he detallado unas pocas de las que me acuerdo ) Y, por supuesto, que nadie es perfecto y todo el mundo comete errores y el trabajo de PM es muy difícil, no decimos que no, pero pudiendo hacer unas poquillas cosas que nos simplifican la existencia a todos… ¿Por qué no probar?

El inglés monopoliza la cultura


Manuel Reyes Mate

Madrid.- El monopolio de la industria cultural está en inglés, que además de repercutir en el mercado lo hace en el mundo intelectual, advirtió el pensador contemporáneo español Manuel Reyes Mate.

Al hablar sobre lo que significa pensar en español en la actualidad, dentro del ciclo de conferencias “Pensar en español en tiempos de globalización”, definió al español como una lengua con partes enfrentadas.

“El español ha sido la lengua del imperio. Es la lengua de los vencedores pero también de los vencidos” y agregó que se necesita una racionalidad que se haga cargo de la riqueza del idioma que hablamos, una razón que no empobrezca el lenguaje.

Para explicar la memoria del logos, el ponente recurrió a la obra “Cien Años de Soledad”, de Gabriel García Márquez, en la que el autor narra la historia de los habitantes de Macondo, donde todos están apestados por el olvido.

Cuando llegan los europeos con su visión particular del mundo, imponen su explicación del universo a los nativos y los reconocen sólo a partir de hecho de que olviden sus raíces y esa es la causa del olvido.

Como otra de las experiencias que atravesó el idioma español, Reyes Mate hizo referencia a los primeros exploradores europeos, que se preguntaban si los nativos americanos eran hombres o no y como otra experiencia, cuando la nobleza española se preguntaba si su presencia en América estaba justificada o no.

El filósofo dijo que esos debates históricos son los que forman un idioma, pues se asocia la justicia con los debates morales que supusieron y que repercuten en la actualidad.

“Vivimos en una fase histórica en la que relacionamos verdad con objetividad, en donde quitamos mérito a los testigos porque éstos no serían objetivos. Esta tradición de occidente es discutible. Más interesa rescatar otra tradición que liga la verdad con la idea de la libertad, la justicia y la moral”, declaró.

Reyes Mate nació en 1942 en Valladolid, explora temas como la razón, la historia, la religión, la política, la memoria y el idioma, y su trabajo le valió el Premio Nacional de Literatura-Ensayo 2009 de España, por su obra La herencia del olvido.

PREMIO RÓMULO GALLEGOS 2013


Doscientas un novelas entran al XVIII Premio Rómulo Gallegos 2013
México es el país con más novelas concursantes, 36, mientras que Venezuela está de quinto lugar en cuanto a participantes, con 22 libros.

ANA MARÍA HERNÁNDEZ G. | EL UNIVERSAL

El Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos arriba a su décimoctava edición, con doscientas un novelas procedentes de diecisiete países.

México es el país con más participación: treinta y seis novelas, entre cuyos autores destacan Juan Villoro, con "Arrecife" y Homero Aridjis, con "Los perros del fin del mundo".

Le sigue en participación España con veintinueve novelas, entre quienes figuran Luis Leante con "Cárceles imaginarias"; Manuel Vicent con "Aguirre, el magnífico"; Andrés Neuman con "Hablar solos" y Rosa Montero con "Lágrimas en la lluvia".

El tercero en participación es Colombia, con veintisiete autores, entre los que está Santiago Gamboa con "Plegarias nocturnas". En cuarto puesto figura Argentina, con veintitrés libros, y de ellos se mencionan a Silvia López, con "Cálculo y presentimiento"; Martín Caparrós con "Los Living"; Leopoldo Brizuela con "Una misma noche" y Patricio Pron, con "El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia".

Venezuela está en el quinto puesto en participación, con veintidós novelas, entre cuyos autores suena el nombre de José Napoleón Oropeza, con "Las puertas ocultas" y el de Ana María Velázquez con "Al azar del viento".

De lejos le sigue el resto de los países: Perú con catorce novelas, Chile con doce, Bolivia con nueve; Puerto Rico y Uruguay con seis; Cuba con cinco, Ecuador con cuatro; Estados Unidos, Guatemala, Nicaragua y República Dominicana con dos, y Costa Rica con una sola novela, "Angustine, mi otra ficción" de María Bonilla Picado.

En las últimas ediciones han resultado ganadores escritores de tendencia izquierdista. Si esa tendencia continúa, el favorito para esta edición sería el mexicano Juan Villoro. En todo caso, le corresponde al jurado evaluar y dictar su veredicto, y este año tal responsabilidad le corresponde a Juan Duchesne Winter, autor, entre otras obras, de "La guerrilla narrada: acción, acontecimiento, sujeto" (2010) y "Comunismo literario y teorías deseantes: inscripciones latinoamericanas" (2009); Luis Duno-Gottberg, venezolano, y autor, entre otros libros, de "Solventar las diferencias: la ideología del mestizaje en Cuba" (2003). El otro jurado es Ricardo Piglia, autor argentino y ganador de la anterior edición del Rómulo Gallegos.
Brasil domina el ‘ranking’ de las mejores universidades de América Latina
JUAN ARIAS Río de Janeiro

La presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, en Harvard. La Universidad de EE UU colabora con la de Sao Paulo /

ROBERTO STUCKERT FILHO


Brasil domina el índice de las universidades de América Latina, según la última evaluación de las mejores instituciones del mundo. De entre las 300 mejores universidades del continente, Brasil aparece con 81, y la Universidad de São Paulo se sitúa en el número uno de Latinoamérica.

El resultado ha sido divulgado este martes por la organización QS Quacquarelli Symonds, que mide la calidad de las universidades del mundo teniendo en cuenta una serie de criterios estudiados junto con los docentes y funcionarios universitarios.

Después de Brasil con sus 81 universidades, aparecen México con 50; Colombia con 42; Argentina con 30; Chile con 30 y Perú con 17. Sin embargo, el índice de calidad de dichos centros brasileños, comparado con el conjunto de los centros de enseñanza superior del continente, aún se queda muy por debajo del ranking mundial.

No existe, por ejemplo, ninguna universidad latinoamericana entre las 50 mejores en las importantes áreas de ciencia y tecnología, según destaca Ben Sowter, director de Investigación de la QS.
Por lo que se refiere a Brasil, la revista Forbes destacó sin embargo, semanas atrás, la importancia que están tomando las universidades brasileñas en el continente. Cree que existe un déficit de conocimiento en el exterior del crecimiento de los centros de educación superior de Brasil, donde la Universidad de São Paulo ha quedado por tres años consecutivos como la mejor de América Latina.

La revista destaca que, al revés de países como Estados Unidos, en Brasil las universidades públicas son muy superiores en calidad de enseñanza que las privadas, y que gozan de sistemas de selección “rigurosos y competitivos”.

Al mismo tiempo, la enseñanza superior en Brasil, que empieza a interesarse más por los problemas de la ciencia y de la invención, es vista por Forbes como un posible importante negocio económico. A pesar de que algunos centros importantes del mundo han empezado a colaborar con los centros brasileños, muchos adoptaron esta práctica hace años.

El Centro David Rockefeller de Estudios de América Latina de Harvard ha abierto recientemente, por ejemplo, un bufete en São Paulo, y la Universidad del Sur de California está reclutando estudiantes brasileños. La Universidad de São Paulo (USP) y la Universidad del Estado de Ohio mantienen relaciones de trabajo desde hace 49 años en la investigación e intercambio de estudiantes en ciencia y tecnología de la agricultura.

Brasil, a su vez, cuenta con un plan gubernamental de enviar a cien mil estudiantes brasileños para prepararse en las mejores universidades del mundo siguiendo el ejemplo del gobierno de China. Varios miles de ellos ya están en el exterior.

Donde Brasil necesita mejorar es en la enseñanza primaria en la que el país sigue apareciendo en los últimos puestos del ranking mundial. El gobierno aún no ha conseguido la escuela a tiempo plena y los niños llegan con un porcentaje de hasta un 30% a la enseñanza media sin saber leer y escribir correctamente y sin entender el significado de lo que leen.

Academia de la Lengua de Bolivia

Escritora y periodista ingresa en la Academia de la Lengua de Bolivia

29/05/2013 | AGENCIA EFE
La escritora boliviana Verónica Ormachea ingresó hoy en la Academia de la Lengua de Bolivia durante una ceremonia en la que dictó una conferencia sobre la controvertida novela Periférica Boulevard, de su compatriota Adolfo Cárdenas.

VERÓNICA ORMACHEA

El director de la academia boliviana correspondiente de la Real Española, Mario Frías Infante, encabezó la ceremonia celebrada en el Centro Cultural de España en La Paz, al que asistieron Cárdenas, el embajador español, Ángel Vázquez, y el expresidente boliviano Carlos Mesa, entre otros invitados.

La también periodista consideró la novela como una obra original porque retrata en su narrativa las formas orales de comunicación del submundo paceño y de los personajes marginales que lo constituyen.

Según Ormachea, la obra, que fue publicada hace diez años y ha tenido varias reediciones, es «sórdida, barroco-americana» y está enmarcada en «el neovanguardismo» por el trato que da al lenguaje.

Se trata de una novela negra policial, que transcurre en diez horas, mostrando el mundo dramático de la noche en las ciudades vecinas de La Paz y El Alto, en la que se presenta con humor la realidad «de los silenciados, los despreciados, los desplazados».

Ormachea destacó la importancia de la adaptación a los cambios del idioma, en concreto las transformaciones y los giros lingüísticos, que, hoy día, se manifiestan también de forma cotidiana en los nuevos medios audiovisuales e internet.

«Cárdenas rompe con esta obra todos los esquemas de la literatura clásica y se presenta como un vanguardista en el campo de la novelística local, como un innovador de grandes proporciones», dijo.

A juicio, de Ormachea, Cárdenas también presenta una innovación al reflejar lo que llama el «aimarañol», con una fusión de palabras entre el español urbano de La Paz y la lengua indígena aimara.

Ormachea se incorpora a la academia con la postulación de los académicos Georgette Camacho, Jorge Siles y Luis Ramiro Beltrán.

¡Uy! / El lenguaje en el tiempo


Por: FERNANDO ÁVILA |

Cita: “¡Huuy, qué dolor!”.
Comentario: Este grito, escrito en la pasada entrega de la revista Elenco, nos permite hablar sobre uno más de los recientes cambios ortográficos.
La interjección ¡uy!, que sirve para expresar dolor agudo o asombro, figuró por muchos años en el Diccionario de la lengua española, Drae, con h inicial, mientras que en la mayoría de cómics, noticias y titulares en que se usaba se escribía sin h. Eso exigía constantes correcciones de los cazadores de gazapos, ¡otra vez, el mismo error!, ¡mire el diccionario!
La Academia, con sensatez plausible, decidió incluir en la próxima edición del Drae la forma uy, sin hache, como opción preferible a huy, con h. El cambio aleja esta interjección española de su raíz latina hui, pero la acerca más al uso y a su semejante ¡ay!, quejido que debe ser escrito sin h, puesto que hay, con h, es inflexión del verbo haber.
Para completar la colección, el Drae podría incluir la interjección ¡ey!, que se usa para llamar la atención, y que se suele escribir ¡hey!, ya que procede del inglés, idioma en el que tiene esa misma escritura, con h. A fin de no enredar a los escribientes, valdría la pena establecer, entonces, que las interjecciones ¡ay!, ¡ey! y ¡uy! se escribieran así.
La h, no lo olvidemos, se ha ido perdiendo en muchas otras palabras, como harpa, harmonía, alhelí, bahareque, pitahaya, cuya escritura actual es arpa, armonía, alelí, bareque, pitaya.

Dé y sé
Pregunta: ¿Cuándo se tilda dé?, Jorge París L.
Respuesta: Cuando es verbo, “dé un paso adelante”, “cuando me dé la información completa, le digo si compro”. Se tilda para distinguirlo de la preposición de “¿de qué sirve ser bueno?”, “de mucho”. Quizá en esos ejemplos no se vea la necesidad de la distinción, pero es necesaria en casos como “dé la información correcta” y “de la información correcta depende que lleguen”.
Otro verbo monosílabo que se tilda es sé, tanto cuando es inflexión de saber, “ya sé que me van a pagar”, como cuando lo es del verbo ser, “¡sé valiente, hijo mío!”, para distinguirlo del pronombre, “se venden casas”. No es descartable que aparezcan ambos en la misma frase, “ya sé que se fue”.
FERNANDO ÁVILA, DELEGADO DE LA FUNDÉU BBVA EN COLOMBIA.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE




preferentista, término adecuado

Preferentista es una palabra adecuada para referirse a la persona que suscribe participaciones preferentes de determinadas entidades bancarias.

El término, que se ve con frecuencia en los medios de comunicación, está formado por la palabra preferente y el sufijo -ista y sigue el paradigma de otros como accionista, rentista…

Su utilización es adecuada en frases como «Un juez ordena devolver también los intereses a un preferentista» o «Los preferentistas pueden solicitar arbitraje hasta el 30 de junio».

Al tratarse de una palabra correctamente formada y cuyo significado es claro, no es preciso destacarla con cursivas ni comillas.

Preferentista no está recogida aún en el Diccionario académico, que sí incluye en su edición digital una enmienda con la voz acción preferente, aquella que ‘confiere algún derecho especial a su titular’.


peor parado o más perjudicado, no peor perjudicado


Las expresiones peor parado o más perjudicado, en lugar de peor perjudicado, son las apropiadas para referirse a quien se ha llevado la peor parte en un asunto.

El adjetivo parado se utiliza en las locuciones quedar o salir alguien bien o mal parado, recogidas en el Diccionario académico con el significado de ‘tener buena o mala fortuna en un asunto’, que también admiten los comparativos mejor y peor («El empleo juvenil es el que sale peor parado»), siempre indicando modo o calidad.

Por otra parte, perjudicado, que se utiliza para referirse a quien ‘ha sido víctima de daño o menoscabo material o moral’, solo admite adverbios como más, muy, menos, poco…, es decir, que expresan cantidad: «El sector digital será el más perjudicado por la subida del IVA», «El e-commerce saldrá poco perjudicado por la crisis económica».

Sin embargo, en diversos ejemplos encontrados en los medios de comunicación se utiliza inapropiadamente peor perjudicado, un cruce de estas dos expresiones: «Ante una agenda tan cargada de compromisos, el peor perjudicado es el fútbol», «Además, en caso de un golpe, el que peor perjudicado suele salir es el motorista».

Lo adecuado en estos casos habría sido «el peor parado» o «el más perjudicado».

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