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quarta-feira, 31 de julho de 2013

La ambición del cuento


Qué modesto es el cuento! ¡Cuánta sencillez en sus maneras! Toma asiento discretamente, con los ojos bajos, como si intentara pasar inadvertido. Y si pudiera llamar la atención de algún modo, diría rápidamente, con una valiente y tímida voz de leve autoescarnio, al tanto de todas las posibilidades de la decepción: "Mira, yo no soy una novela.




Steven Millhauser - La ambición del cuento en El País - Uruguay

Ni siquiera una novela corta. Si eso es lo que estás buscando, no me necesitas". Rara vez una forma ha dominado tanto a otra. Y entendemos, asentimos en señal de complicidad: aquí, en Estados Unidos, el tamaño es poder.

La novela es el Wal-Mart, el increíble Hulk, el 747 de la literatura. La novela es insaciable: quiere devorar al mundo. ¿Qué es lo que queda para el pobre cuento? Puede cultivar su jardín, practicar la meditación, regar los geranios en las ventanas. Puede tomar un curso de escritura creativa de no ficción. Puede hacer cualquier cosa con tal de que no olvide su lugar, con tal de que permanezca inmóvil y fuera del camino. "¡Epa, epa!", grita la novela, "¡aquí vengo!". El cuento siempre está buscando refugio. La novela compra toda la tierra, corta los árboles, construye los condominios. El cuento va saltando por el jardín, se apretuja bajo la cerca. (…)

La novela difícilmente puede contenerse a sí misma. Después de todo, ¿qué diferencia hace? Es puro bla, bla, bla. Lo que a la novela le preocupa es la vastedad, el poder. Muy en el fondo de su corazón desprecia al cuento, que ocupa tan poco. No tiene disposición para la austeridad del cuento, para su poco apetito, para sus negativas y renuncias. La novela quiere cosas. Quiere territorio. Quiere abarcar el mundo. La perfección es el consuelo de aquellos que no tienen nada más.

Mucho mejor para el cuento. Modesto en sus pretensiones, tímidamente orgulloso de sus pequeñas virtudes, un poquito ansioso en relación con su desfachatado rival, se contenta con sentarse en la fila de atrás y dejar que la novela se haga con el mundo. Y sin embargo, sin embargo… Esa pose tan modesta, esas miraditas de reojo, ¿no contienen un toque de astucia? ¿Podría ser que el tímido cuento se atreva a tener expectativas propias? Si es así, nunca las admitirá de frente, debido a un constante hábito de secretismo alimentado por la opresión. En un mundo regido por novelas presuntuosas, la pequeñez ha aprendido a buscar su camino con cautela. Debemos intuir su secreto. Imagino al cuento albergando un deseo. Lo imagino diciéndole a la novela: "Puedes tenerlo todo… todo…; lo único que yo pido es un grano de arena". La novela, con un indiferente encogimiento de hombros, un encogimiento jovial pero despreciativo, concede el deseo.

Pero el grano de arena es la puerta de escape del relato. El grano de arena es su salvación. Tomo el ejemplo de William Blake: "Ver un mundo en un grano de arena". Piensen en ello: el mundo en un grano de arena. Lo que es decir: cada parte del mundo, no importa lo pequeña que sea, contiene al mundo por entero. O para plantearlo de otra forma: si pones tu atención en alguna, aparentemente, insignificante parte porción del mundo, encontrarás, muy al fondo, nada menos que al mundo mismo. En ese solo grano de arena descansa la playa que contiene al grano de arena. En ese solo grano de arena descansa el océano que golpea la playa, la nave que surca el océano, el sol que ilumina la nave, las tormentas interestelares, una cuchara de té en Kansas, la estructura del universo. Y ahí tienes la ambición del cuento, la terrible ambición que yace tras su fraudulenta modestia: encarnar sucesivamente al mundo entero. (…)

La novela quiere arrasar todo con su poderoso abrazo -orillas, montañas, continentes. Pero nunca tendrá éxito, pues el mundo es mucho más vasto que una novela, el mundo huye a cada momento. La novela salta sin descanso de un lugar a otro, siempre hambrienta, siempre insatisfecha, siempre temerosa de llegar a su fin -porque cuando se detenga, exhausta pero nunca en paz, el mundo se le habrá escapado. El cuento se concentra en su grano de arena, en la fiera creencia de que ahí - justo ahí, en la palma de su mano- yace el universo. Busca reconocer al grano de arena de la misma manera que un amante busca conocer el rostro del amado. Busca el momento en que el grano de arena revele su verdadera naturaleza. En ese momento de mística expansión, cuando la macrocósmica flor brota de la microcósmica semilla, el cuento siente su poder. Es más grande que él mismo. Y se vuelve aún más grande que la novela. Se vuelve tan grande como el universo. Ahí dentro reside la inmodestia del cuento, su secreta agresión. Su método es la revelación. Su pequeñez es el agente de su poder.


El autor
Steven Millhauser nació en 1943 en Nueva York, creció en Connecticut, y estudió en la Universidad de Columbia y en la Universidad Brown. Obtuvo el premio Pulitzer de 1997 con su novela Martin Dressler. Historia de un soñador americano. Otros libros: Edwin Mullhouse(1972), El museo Barnum (1990), Pequeños reinos (1993), Risas peligrosas(cuentos, 2008). El texto de esta página fue publicado por primera vez en el New York Times, y traducido por la revista El Malpensante.

Las palabras prohibidas del Liverpool


Aficionados asiáticos del Liverpool durante un partido en Tailandia. | AFP

El club ha repartido entre sus empleados una guía con las palabras que no podrán utilizar en Anfield
La lista incluye términos referidos a la raza, la religión, la orientación sexual, el género y la discapacidad
Miguel Riaño | en El Mundo - Madrid

El Liverpool aprendió la lección con los ocho partidos de sanción que le cayeron a Luis Suárez en 2011 por llamar "negro" a Patrice Evra. El club británico no quiere volver a verse involucrado en un escándalo semejante y por ello ha decidido repartir entre sus empleados una guía con las palabras que en ningún caso podrán ser utilizadas en Anfield, según ha informado el diario británico 'The Guardian'
Esta lista de expresiones prohibidas incluye términos referidos a la raza, la religión, la orientación sexual, el género y la discapacidad y ha sido entregada a todos los trabajadores del club que tengan contacto con el público. Los jugadores no han recibido la lista, pero como ya pudo comprobar el uruguayo Luis Suárez con su sanción, su comportamiento está férreamente vigilado y pautado por la Asociación del Fútbol británico.

Cualquier aficionado que acuda a Anfield desde la próxima temporada sabrá que ningún empleado podrá referirse a él aludiendo a su raza o cualquier atributo físico o mental. 'Negro', 'paki', 'transexual', 'discapacitado' o 'enano' son algunos de los términos presentes en la amplia lista. También presta especial atención el Liverpool a las expresiones de género que puedan ser utilizadas de modo despectivo. Y especifica dos: 'juega como una chica' y 'no seas nenaza'.
El Liverpool ha participado en los últimos años en los programas contra el racismo 'Kick it Out' y 'Enseña al racismo la tarjeta roja' y, según Rishi Jain, comisario de inclusión social de la ciudad de Liverpool, el club se ha mostrado activamente preocupado por generar en Anfield un ambiente "incluyente y agradable" para todos.

Lecciones de ortografía francesa y dignidad africana







Por: Ángeles Jurado en El País - España

Pocos medios occidentales y aun menos españoles (salvo honrosas excepciones) se han hecho eco de la carta de Bousso Dramé a las autoridades consulares francesas, rechazando amablemente un visado para visitar París. La misiva ponía punto final al intento de una joven consultora internacional de nacionalidad senegalesa, ganadora de un concurso de ortografía del Instituto Francés en Dakar, de disfrutar de su premio: una formación cinematográfica en la capital gala. El trato condescendiente y las humillaciones constantes de las autoridades consulares francesas en Senegal impulsaron a esa joven a declinar la invitación y escribir un texto que ha encendido los ánimos entre las juventudes africanas, iniciando una serie de mensajes e iniciativas de apoyo de una punta al otro del continente.

El momento coincide con la puesta en marcha del principio de reciprocidad en Senegal: los franceses y otros ciudadanos europeos necesitarán pasaporte biométrico y visado para entrar en el país. La elección de Macky Sall como presidente marcó un punto de inflexión en lo que se refiere al equilibrio en las relaciones entre Senegal y Francia, impulsado también por situaciones que alteraron a la opinión pública del país de la Teranga. En junio de 2012, denegaban el visado para Francia al cantante Thione Seck. Un mes más tarde, el profesor universitario Oumar Sankharé, el segundo catedrático africano en gramática francesa tras Léopold Sédar Senghor, sufría la misma vejación.
Lo habitual es exigir a un ciudadano africano que quiera viajar a Europa requisitos como sus nóminas y contratos, reserva de hotel y vuelos, un extracto bancario en el que figure una cantidad que pueda garantizar la cobertura de un gasto mínimo de entre 25 y 50 euros por día, una fianza, documentos identificativos en regla e invitaciones expedidas a través de la policía del país al que viajan. Para un español que quiera viajar a Costa de Marfil, por ejemplo, 50 euros por visado, dos fotos, la vacuna de la fiebre amarilla y rellenar un formulario sencillito es suficiente.
Uno de los africanos que ha reaccionado a la carta de Bousso Dramé de manera tangible es Cyriac Gbogou, impulsor de un artículo colectivo que todavía se cuece y que implica a ocho autores de ambos sexos procedentes de Burkina Faso, Benín, Camerún y Costa de Marfil. El bloguero y comunicador marfileño ha sufrido en sus carnes la limitación de las trabas burocráticas para plantarse en Europa llegando desde África, con ocasión de una formación en París que no pudo disfrutar a causa de la lentitud del proceso de visados.
"Es un freno al desarrollo africano -opina por Skype desde Abiyán- Merma la formación de los africanos que quieren arreglar los problemas de África. No estamos hablando de llegar a Europa y quedarnos allí. Estamos hablando de que queremos que los problemas africanos sean solucionados en África por los propios africanos. Tenemos los recursos. Unidos, podemos hacer muchas cosas. Conseguiremos triunfar si conseguimos unirnos. Para las autoridades consulares occidentales, todos somos susceptibles de pedir un visado para no volver. No entienden que, para muchos de nosotros, allí no hay nada. Trabajamos por el futuro de África. Y el futuro de África pasa por la reciprocidad".
"La carta de Bousso Dramé es la respuesta de millares de senegaleses y de africanos a un método y un comportamiento bien conocidos por parte de ciertos servicios de visado de países europeos -opina el ciberactivista senegalés Cheikh Fall- Ella osó responder por esos millares de jóvenes africanos que sufren todos los días reacciones vejatorias cuando intentan demandar un visado. Ese tratamiento no es una cosa de hoy. Pero jamás habíamos estado tan bien formados para hacer oír nuestra voz. Bousso ha entendido la importancia y el poder de los nuevos medios. Una vez publicada en facebook, su carta dio la vuelta al mundo en algunos minutos. Eso provocó la reacción del consulado y su respuesta".
La ciberactivista camerunesa Julie Owono califica, por su parte, de valiente la reacción de Bousso Dramé. "Es una de las pocas voces que expresan públicamente el hartazgo de muchos ciudadanos africanos del antiguo imperio colonial francés con el tratamiento que reciben en embajadas y consulados galos. Ella forma parte de una nueva generación africana que no conoce el colonialismo ni fue testigo de los tiempos en los que hombres y mujeres negros tuvieron que inclinarse ante los colonialistas blancos en su propia tierra. Pertenece a una generación que conoce sus derechos y que exige ser trataba como seres humanos acreedores de dignidad y respeto".

Para Julie Owono, las universidades francesas están perdiendo su atractivo entre los estudiantes africanos: en algunos países de África occidental, incluido Senegal, Francia ya no es el principal destino de los universitarios.

"Desgraciadamente, parece que no eso no sirve de llamada de atención a las autoridades francesas. El cónsul francés en Dakar, en una entrevista en Jeune Afrique, mostró esa arrogancia denunciada por Bousso Dramé y otros jóvenes africanos. Todos recordamos esta circular, firmada en mayo de 2011 por Claude Guéant, antiguo ministro del Interior francés, que impedía a los estudiantes extranjeros tener su primera experiencia profesional en Francia después de su graduación. Aunque fue revocada en mayo de 2012, tras la elección de François Hollande, la herida permanece viva todavía en la mente de los estudiantes africanos. Es una actitud paradójica y totalmente contraproductiva: cuando recientemente el parlamento francés adoptó una ley para enseñar en inglés en las universidades francesas, muchos no estuvieron de acuerdo, afirmando que se trataba de una decisión que pondría en peligro la influencia de la lengua francesa. En realidad, la influencia de la lengua francesa se mantiene hoy gracias a la mayoría de la gente que la utiliza, es decir los 200 millones de personas que tienen este idioma en común en África subsahariana. Muchos escritores, músicos y otros artistas siguen manteniendo este idioma vivo. Pero con esta actitud, más países africanos eligen el inglés como su lengua principal, como Ruanda y Gabón, y Francia pierde uno de sus principales instrumentos para garantizar su influencia en el continente africano".
Cheikh Fall asegura que nunca ha tenido el deseo de abandonar su país para instalarse fuera. "Incluso después de mi bachillerato, jamás he realizado gestiones para continuar mis estudios en Francia. Siempre creí que era posible estudiar en tu país para después servir a tu patria. El amor por mi país siempre me ha motivado y jamás dudé de que era posible aportar, a mi manera, mi "piedra" al edificio nacional desde mi campo. Ha llegado la hora de que los jóvenes africanos comprendamos que Europa no es forzosamente la solución. ¡La solución está en nosotros! Si hoy hablamos de África como el continente de la esperanza y que crece, es así cómo los africanos debemos comprender esta realidad y conseguir los medios para construir nuestro continente".
Sobre la política de visados y control de fronteras de la Unión Europea, opina que son necesarios la audacia, el valor y la voluntad política de los dirigentes africanos para imponer nuevas condiciones en el partenariado del continente con otros continentes y países en beneficio de África y los africanos. "Redefinir las relaciones para servir a los intereses de los africanos puede hacer cambiar las cosas, sobre todo con este fenómeno en torno a las demandas de visados. No cesaremos de reclamar valentía política por parte de nuestros dirigentes para redefinir los términos del partenariado entre África y Europa".
"Hoy en día, la parte visible del iceberg es el número de demandas de visado pero hay que recordar que no son gratis. Las tarifas que se imponen a quienes demandan un visado, aunque se rechace su petición, no se devuelven. Si el embajador explica orgulloso que el consulado de Francia en Senegal recibe 32.000 peticiones de visado anuales, olvida que esa cifra significa más de un billón y 300 millones de francos CFA al año (casi 2 millones de euros). Ese dinero lo consigue Francia sobre las espaldas de los demandantes de visado".

CÁNCER

Científicos de EE UU recomiendan redefinir el término “cáncer”
Expertos del Instituto Nacional del Cáncer estadounidense proponen eliminarlo de determinados diagnósticos con el fin de evitar el miedo en algunos pacientes
CAROLINA GARCÍA Washington 30 JUL 2013 -

Expertos de EE UU buscan redefinir la palabra "cáncer". / AFP

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, organismo más importante del país en investigación, recomienda redefinir la palabra "cáncer" como respuesta al incremento de sobrediagnósticos y sobretratamiento de los pacientes en el país.

El cáncer se define en la actualidad como una enfermedad que es causada por un grupo de células que proliferan sin control y se multiplican de manera autónoma, invadiendo localmente y a distancia otros tejidos en cualquier parte del cuerpo.

Mientras unos tipos de cáncer o tumores son malignos y ponen en riesgo la vida del enfermo, otros, en cambio, no lo hacen, pero los pacientes, muchas veces asustados simplemente por el término, se inclinan por el tratamiento más agresivo del abanico de opciones, a pesar de la posible benignidad de su condición, informa The New York Times. Incluso, en algunas ocasiones, eligen un camino en el que las consecuencias emocionales y físicas son devastadoras, según explican los expertos en un artículo publicado en el Journal of American Medical Association.

"Se tendría que eliminar la palabra para aquellos diagnósticos más leves y que debido a los grandes avances médicos son detectados y tratados a tiempo", aseguran. "Existe una gran diferencia entre la mentalidad de ahora y la de hace 20 años en la reacción que una persona tiene cuando se le detecta una célula cancerígena y el miedo a morir", ha dicho Harold Varmus, ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1989 y director del Instituto Nacional del Cáncer, a The New York Times.

"Todavía tenemos problemas para convencer a la gente de que las patologías que se encuentran tras una mamografía u otros dispositivos de detección no siempre son tumores malignos, en el sentido clásico de la palabra; de que eso no significa que vayan a morir", añadió Varmus. "Aunque también hay científicos que deben interiorizar esto, no solo el público en general", concluyó. La palabra "cáncer" debe ser renombrada para excluirla del concepto de tumor benigno y así "los pacientes tendrán menos miedo y serán menos propensos a buscar tratamientos agresivos que pueden ocasionarles graves daños".

Un ejemplo, que cita el artículo, es el carcinoma de mama (carcinoma ductal in situ), "un diagnóstico que muchos doctores aceptan que no es cáncer". El comité, que incluye a algunos de los científicos más importantes del país, también sugirió que muchas lesiones de este tipo detectadas en el pecho, la próstata, las tiroides, el pulmón "no deben ser denominadas como cáncer" y deben ser clasificadas como "lesiones indolentes de origen epitelial" (IDLE, por sus siglas en inglés).

"Modificar el lenguaje que usamos para diagnosticar el cáncer es esencial para otorgar confianza a los pacientes, para convencerles de que no tienen que someterse a tratamientos agresivos por cada hallazgo en una exploración rutinaria". Como en el caso anterior podría ser la extirpación de un pecho.

El problema es que el paciente oye la palabra cáncer y piensa que va a morir. Debemos reservar esta palabra para cuando exista un riesgo real", explicó Laura Esserman, líder del artículo, a The New York Times. "Necesitamos una definición del siglo XXI en vez de recurrir a una que data del siglo XIX", añadió Otis Brawley, jefe médico de la Asociación Americana de Cáncer, al mismo periódico.

Por tanto, para los expertos, el cáncer debe ser redefinido y basado en cinco puntos esenciales: reconocer que el sobrediagnóstico es común, y más cuando cada vez los sistemas de detección son más específicos y mejores; hacer menos pruebas innecesarias; diagnosticar a un enfermo con cáncer tan solo cuando su vida esté en peligro y necesite tratamiento inmediato; crear una forma de reconocer y controlar las lesiones menores, y ampliar los enfoques en cuanto tratamiento, gestión y prevención del cáncer.

A pesar de que es muy probable que pasen años hasta que se ejecuten estos cambios en la redefinición de cáncer, ya que muchos expertos discrepan con estas recomendaciones, este grupo ha puesto sobre la mesa un debate que puede cambiar la discusión sobre los tumores malignos, su definición y futuros tratamientos e investigaciones. Sin embargo, muchos médicos y expertos coinciden en que es necesario mejorar la comunicación con el paciente, aunque destacan que no se pueden cambiar "cientos de años de literatura modificando repentinamente solo la terminología".

La España de Luis de Góngora, 400 años después

De aquel imperio inepto, pero soberbio en la literatura, queda ahora un país de ínfima categoría moral e intelectual, esquilmado por los trapicheos y los tráficos de influencias de los políticos y sus secuaces
JOSÉ MANUEL MARTOS CARRASCO en El País - España

Estábamos por la mañana en Valdezate y Haza, y por la tarde en Lerma. Por motivos diversos, los tres pueblos de Burgos nos hicieron pensar en el hundimiento de la economía, que asolaba nuestro suelo y nuestras mentes, y en Luis de Góngora. Ese domingo de finales de mayo, en Valdezate solo se veía a mediodía una familia con perro que, en medio de la calle, se disponía a asar unas costillas; lo demás, las bodegas excavadas en la montaña que, tras años de abandono, daban al lugar un aire espectral, de catacumba siniestra, más cercano a una película de muertos vivientes que a una realidad española del siglo XXI. Por la tarde, tras atravesar el portentoso refugio de las águilas (los “raudos torbellinos de Noruega” gongorinos) en los fabulosos vestigios de la loma amurallada de Haza y recorrer bellísimas extensiones de retorcidos viñedos primero y de verde cereal después, nos pusimos en el centro histórico de Lerma, donde la majestuosidad del recinto antiguo invitaba a un brindis por la herencia arquitectónica de don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, el poderoso valido de Felipe III.

En la plaza mayor de Lerma, la consabida tienda de productos típicos estaba regentada por un matrimonio catalán de la Barcelona periférica, que había abandonado Cataluña de resultas de la crisis y no parecía sentir nostalgia. Mientras el periódico regurgitaba por todas sus columnas el expolio económico y la extenuación social, Félix de Azúa declaraba con pompa que “escribir literariamente es una tarea extenuante y hermosa” y anunciaba el papel del Quijote como génesis o Génesis literario de nuestra lengua vernácula castellana.

Estábamos a punto de perecer, engullidos por las arenas movedizas de la burbuja inmobiliaria, de la crisis económica, de la vergüenza política y de la esterilidad literaria; demasiado concentrados en nuestro desventurado destino personal para recordar que el descrédito político y la inanidad institucional no arrastran necesariamente en su grupa un vacuo serón cultural. En la plaza mayor de Lerma, con un refulgente sol primaveral, pero con un cielo azul raso y unos aires cortantes más propios de febrero, proclives a una cierta lucidez, cerré los ojos con la taza de café en la mano y recordé que en 1913, en la antesala de la I Guerra Mundial, Juan Ramón Jiménez estaba alumbrando Platero y yo; que en 1813, entre los restos de las últimas bayonetas de mariscales franceses y generales españoles, moría una de las cabezas más cultivadas que había dado España, la de un catalán que adoraba Madrid y que atendía al nombre de Antonio de Capmany y de Montpalau; que en 1713, cuando Cataluña casi doblegaba la cerviz rebelde, se fundaba la Real Academia Española; y que en 1613, cuando el duque de Lerma por acción y Felipe III por inacción convertían la política y la sociedad españolas en un sarao colosal de influencias, dádivas y prerrogativas sin disimulos ni máscaras, en un trapicheo en beneficio propio muy superior al que vivimos ahora, comenzaban a circular copias y copias manuscritas de las Soledades, de Luis de Góngora, y se estaba fraguando así una de las grandes y escasas revoluciones literarias de los últimos 20 siglos.

El duque de Lerma, un arribista de la peor estofa, algo hizo por las artes y las letras

Era evidente que nadie se iba a acordar, en serio, de los 100 años de Platero y yo, ni (qué risa) de los 200 de la muerte de Antonio de Capmany y de Montpalau, ni tampoco de los 400 años de la convulsión poética gongorina. Mucho menos de las circunstancias históricas que rodearon la atribulada existencia de esos hombres geniales, de sus miserias más que de sus grandezas, de sus sufrimientos más que de sus alegrías. Poco sabemos de sus biografías, incluso de la de Juan Ramón y, lo que es peor, no parece que nos haya de interesar: Platero y yo se cruza en nuestro camino por su reblandecimiento, especialmente indicado en dietas infantiles; Capmany es demasiado erudito y díscolo, demasiado catalán para su soberbio castellano; y Góngora, ¡pobre Góngora!, sigue siendo ese laberinto críptico que nos hicieron leer y aborrecer en nuestra disipada y aborregada adolescencia. Poco o nada sabemos de lo que estos tres peregrinos, dentro o fuera de su (y nuestra) patria, tuvieron que hacer para malvivir y sobrevivir; y con todo, a pesar de un entorno adverso u hostil en muchos momentos de sus vidas, nos dejaron un fruto excelso, que deberíamos estar conmemorando con todos los honores este año redondo de 2013, en lugar de chapotear con gusto en la chanca de la actualidad, convertida en bochornoso espectáculo diario de masas.

No sé si la España de hoy se parece a la de 1913, a la de 1813 o la de 1713. Sin duda, es un calco político de la de 1613, y que los historiadores de la época (Antonio Feros, Bernardo José García García, Patrick Williams o Alfredo Alvar) me desmientan si disienten. De la estrangulada redoma social de la España de hace cuatro siglos, de las ansias depredadoras del duque de Lerma, que miraba para él y para los suyos, pero también, a sabiendas o no, para la posteridad, estamos disfrutando de un beneficio cultural de proporciones descomunales. Ese legado se concreta en lo literario en las Soledades de Góngora, esta sí la verdadera Biblia para un país sin Biblia, que alcanza un reconocimiento inmediato y fulgurante, a través de su legión de imitadores y comentaristas, que intuyen al punto el alcance de ese monstruoso engendro poético, capaz de provocar un intenso y tenso debate cultural que traspasará con amplitud el coto de los vates.

Ese Góngora de 1613, al que el pusilánime Cervantes teme entonces agraviar en sus alabanzas aunque las suba al grado más supremo, cuenta en las Soledades un viaje imaginario como forma de evasión del mundo circundante; la gente más informada se lo agradece, porque en 1613 pocas son las vías para escapar del estanque putrefacto de la política, habida cuenta de que no existen el fútbol, las drogas, los viajes transoceánicos o la informática. Sin embargo, solo cuatro años más tarde, ese mismo Góngora, ese altivo señorito y racionero cordobés, acuciado por las deudas y por las estrecheces pecuniarias, arrastrará su pluma más mendicante en prosecución de un cargo institucional, hasta el punto de pergeñar en 1617 las 69 octavas reales del Panegírico al duque de Lerma, que, como su título indica, es una loa desaforada del primer ministro de Felipe III, a la sazón el hombre más poderoso y corrupto del reino.

¿Qué están haciendo los que nos gobiernan hoy, de qué cohorte artística se han rodeado?

Cuatrocientos años después, ¿qué queda de aquella España imperial, inepta en la política, pero soberbia en la literatura? Una España de ínfima categoría moral e intelectual, esquilmada por los trapicheos y los nudos y tráficos de influencias de los políticos y sus secuaces. Esa misma España jactanciosa que desconoce orgullosamente la trascendencia histórica y literaria de 1613, de Luis de Góngora y de las Soledades. Mucho me temo que, por motivos antagónicos, 1613 y 2013 son dos años climatéricos de nuestra historia. Hace 400 años gobernó nuestro país el duque de Lerma, un arribista de la peor estofa, un déspota que trabajó para amasarse una inmensa fortuna para vivir una vida mullida y regalada, de lujo y comodidad máximos según los estándares de la época; pero, pese a ello y todos sus defectos, el duque tenía también su punto de conciencia histórica y quiso y supo invertir algo de su tiempo y de su dinero en ser inmortalizado por algunos de los grandes genios de las artes y las letras, como Rubens y Góngora.

Por contra, ¿qué están haciendo quienes nos gobiernan hoy para que dentro de 400 años los españoles no se avergüencen de nuestra paupérrima y depauperada actividad cultural, de qué cohorte artística se han rodeado y cómo los inmortalizará?

José Manuel Martos es director editorial de Gredos.

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO

Yacusi
Por: FERNANDO ÁVILA |
Fernando Ávila, delegado de la Fundéu BBVA para Colombia, explica el correcto uso de esta palabra.


Cita: “Jacuzzis: un deleite que estimula los sentidos”.

Comentario: El Diccionario panhispánico de dudas, 2005, propone yacusi como adaptación gráfica de la palabra inglesa jacuzzi, definida como ‘bañera dotada de un sistema para hidromasaje’. La opción para esta palabra, cuyo origen es la marca registrada por los creadores de apellido Jacuzzi, es bañera de hidromasaje.
Hay otras palabras de origen similar, como pimpón, de la marca inglesa Ping-pong, y aspirina, de la marca alemana Aspirin.
Además, en español no hay doble zeta, por lo que puzzle, voz inglesa, o paparazzi, voz italiana, pasan a ser puzle y paparazi, en español, y por otra parte el sonido de la jota en nuestra lengua es fricativo, jarra, jeta, Jiménez, joroba y no palatal, como el de la ye, yate, yeso, Yidis. Por eso jacuzzi pasa a yacusi.
Marine

Cita: “Este es el ‘exmarine’ en poder de las Farc”.
Comentario: La palabra marine no tiene por qué ir con resalte tipográfico, en este caso comillas, pues es palabra española, que se escribe igual a la original inglesa, marine. El Drae define marine como ‘soldado de la infantería de marina estadounidense o de la británica’. Su plural es marines. Si dejó de serlo, exmarine.

Ex-
Y en cuanto a la expresión exmarine, con el prefijo ex-, que significa que ‘dejó de ser’ lo mismo que la expresión exmilitar, que se usa en la misma noticia, es preferible hablar de marine retirado o militar retirado, pues el grado en particular y la condición de militar en general no se pierden.
Lo normal es referirse a un militar retirado con el mismo grado que tenía cuando estaba en las filas, “general Álvaro Valencia Tovar”, “teniente coronel Jairo Andrés Cáceres García”, y en todo caso aclarar para efectos informativos que está retirado del servicio, con la expresión en uso de buen retiro, simplemente retirado o la letra r entre paréntesis.
La partícula ex- se aplica a cargos (excomandante, exgerente, exvicepresidente) y no a profesiones, pues no se deja de ser militar (salvo degradación expresa), ni administrador, ni periodista, sino comandante, gerente y vicepresidente, cuando se cesa en el cargo.

FERNANDO ÁVILA
DELEGADO DE LA FUNDÉU BBVA

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


másteres, no másters ni masters, es el plural de máster
© EFE/Kote

Recomendación urgente del día:

El plural de máster es másteres, no másters ni masters, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas.

Sin embargo, es frecuente encontrar en los medios de comunicación frases en las que aparece máster como invariable en plural, con la forma híbrida másters o con la grafía inglesa masters: «Los rectores valencianos rechazan la subida de las matrículas de los máster», «Los estudios de posgrado o másters son la diferencia para acceder a un puesto de dirección entre los profesionales» o «Las tasas de Wert pasan factura a los masters».

Máster (‘curso de especialización en una determinada materia, generalmente dirigido a estudiantes de tercer ciclo universitario’) es una palabra tomada del inglés master y adaptada a la ortografía española, con tilde en la a por ser llana acabada en consonante distinta de -n o -s.

Debe tratarse como cualquier otra palabra española, por lo que su plural natural es másteres y no masters, que es su plural en inglés, o másters, forma híbrida inapropiada.

Además, se recuerda que en la mayoría de los países hispanohablantes no se utiliza el término máster y en su lugar se emplea la voz española maestría.

El Trujamán. Revista diaria de traducción





La traducción de los diminutivos de «poco»

Por Julia Sevilla Muñoz y Maria Sardelli

Hace años, con motivo del contrato firmado por Fernando Alonso para estar vinculado a la escudería McLaren, leímos el siguiente fragmento en un periódico italiano, concretamente La Gazzetta del Mezzogiorno: «Uno smacco non da poco, al quale Briatore ha reagito con stile, perdendo solo un pochino della sua celebre abbronzatura». En él aparecen la voz poco y uno de sus diminutivos, pochino, empleado con cierta ironía no exenta de compasión hacia Briatore por perder a un excelente piloto. Su traducción al español no plantea problemas, «un poquito».

En el mismo periódico, encontramos una variante de pochino: «La 74enne moglie del ‘re dei laterizi’ ha resistito per sette lunghe ore rispondendo alle domande del responsabile della Criminalpol […] “No, no, andiamo pure avanti” —ha risposto quando le chiedevano se voleva rinunciare o riposarsi un pochettino—». Esta forma resulta más coloquial que la anterior, encierra la idea de respeto hacia una persona mayor, además de cierto sentido de compasión y solidaridad por lo que tuvo que pasar la pobre mujer antes de ser liberada por sus secuestradores. En español, se podría traducir por «un poquito» o «un poquitín», si queremos darle también un tono más informal.

La traducción al francés, sin embargo, entraña cierta dificultad, ya que esta lengua no posee la riqueza en sufijos diminutivos que caracteriza al italiano o al español. Así, si en italiano, hallamos las formas pochino, pochettino, en español, «poco» tiene los diminutivos «poquito», «poquitín»; formas que pueden variar según la región («poquico» en Aragón o «poquiño» en Galicia), e incluso verse reforzadas: «poquitirrín». Del mismo modo, hay sinónimos de «un poco»: «una pizca», «un pelo», cuyos diminutivos son respectivamente «una pizquitina» y «un pelín». Si pasamos al francés, observamos que las posibilidades quedan bastantes reducidas: un petit peu, un tout petit peu, que constituirían los equivalentes de «un poquito», «un poquitín».

En este triángulo lingüístico, observamos la existencia de un gran paralelismo entre dos lenguas frente al alejamiento de la tercera, lo que dificulta la posibilidad de expresar en francés todos los matices que contienen los diminutivos de «poco» en italiano y español. Estaríamos, pues, ante un triángulo isósceles, en el que el francés se sitúa en el punto más distante, mientras que las otras dos lenguas se hallan en la base, una enfrente de la otra.

Esta es la figura que se nos viene a la mente, ya que somos muy dados a emplear estos diminutivos, por lo que nos cuesta saltar a otra lengua en la que perdemos esta riqueza sufijal en el discurso escrito, ya que en el discurso hablado, de forma espontánea tratamos de compensar gestualmente tal pérdida, al indicar con los dedos que casi se tocan la idea de pequeñez.

Español, tercera lengua más usada en internet

De 2000 a 2011, los contenidos en español en la red se incrementaron en 807.4%; el inglés y el mandarín ocupan el primer y segundo lugar.
Fuente: Azteca Noticias

Español, tercera lengua más usada en internet Los contenidos en español han aumentado. (Google)

Bogotá, Colombia.- El idioma español es la tercera lengua más usada en el 2013 en las comunicaciones virtuales y la circulación de información por internet, después del inglés y el mandarín, informó el Instituto Caro y Cuervo (ICC).

De 2000 a 2011, los contenidos en español en la red se incrementaron en un 807.4 por ciento, "tendencia que se ve reforzada por la creciente disponibilidad de material audiovisual realizado en español disponible en grandes redes como YouTube.com".

Otro ejemplo de esta tendencia -según el ICC- es el cuarto lugar que ocupa el español en términos de contenidos gestionados a través de Wikipedia, al contabilizar ya un millón 20 mil artículos escritos en esta lengua.

Igualmente, Facebook "ha dejado claro en diferentes informes que los hablantes de español conforman su segundo grupo lingüístico más grande, superando hoy los 90 millones de usuarios".

En el caso de Google, también ha promovido una política de proyección hacia el mundo hispánico favoreciendo el desarrollo de aplicaciones en lengua española, recordó el ICC.

El Instituto Caro y Cuervo estimó que "el 7.8 por ciento de los usuarios diarios de internet (basado en un universo de 2.100'000.000 de usuarios diarios) en el mundo, tienen el español como lengua materna".

En la actualidad más de 495 millones de personas son hablantes de español, y la mayoría de ellos tiene al idioma español como su lengua materna

Recordó que cifras recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) revelan que los hablantes de español constituyen la tercera población con mayor índice de alfabetización del mundo, y condensa el 7.8 por ciento de las personas alfabetizadas en el planeta.

HORRORES EN EL IDIOMA (II)



En mi columna pasada comenté el triste fin de la ortografía española, a la que le han dado el mate las redes sociales y los mensajitos de los teléfonos inteligentes —confieso que ya les tengo miedo a esos aparatitos que lo hacen parecer a uno como “el hijo del burro, que tres veces rebuzna el día”, sin ofender a mis padres, que de borricos no tenían nada—.

por María del Rosario Molina en Prensa Libre.com

También escribí de la decadencia de la sintaxis, por el influjo de idiomas ajenos y la incuria de reporteros, políticos, catedráticos universitarios y demás hablantes, despreocupados del bien hablar. Me quedé corta, pues no mencioné muchos otros errores, v. gr., darles uso de adjetivos a los gerundios: “Joyero conteniendo diamantes”, “decreto prohibiendo fumar en lugares públicos”, que deberían ser: “Joyero que contiene…” y “decreto que prohíbe…”.

Dejo la sintaxis y me ocupo, a grandes rasgos de la morfología, que trata de la forma de las palabras: El género, el número, la flexión verbal, las derivaciones nominales y verbales y un largo etcétera. El peor delito contra la morfología ocurre en la conjugación de verbos regulares y viceversa. Cientos, si no miles, de veces he leído y escuchado barbaridades bárbaras, valga la redundancia: “Neva” por “nieva”, “desmembra” por “desmiembra”, aunque este verbo ya no figura en la última lista de irregulares de la Nueva gramática de la lengua española, lo que significa que ya la Asociación de Academias de la Lengua Española, aceptó la conjugación regular, ante el embate de miles de abogados que usan esta última.

Las conjugaciones irregulares que siguen vigentes exigen la diptongación en “ie” en el tiempo presente del indicativo, en las tres personas del singular y la 2a. y 3a. del plural, p. ej. “acertar, apretar, concertar, ensangrentar, helar, plegar, salpimentar, trasegar” y muchas otras que omito: “acierto, aprietas, concierta, apretáis, o aprietan si el tratamiento es de usted, ensangrientan”. Este último verbo que he mencionado me duele al ver como ensangrientan a Guatemala los criminales. De la conjugación irregular con diptongo en “ue”, cito unos pocos: “amolar, degollar, volcar, forzar, soldar” que siguen la misma norma: “Amuelo, degüellas, vuelca, forzáis, o fuerzan, fuerzan”.

Se quedan en el tintero muchísimos atentados contra la morfología y paso a comentar el léxico que usamos los chapines. La mayor parte de palabras importadas de otros idiomas, cuya equivalencia es diferente en español, son cognadas falsas: “Rentar” por “alquilar”, “aplicar” por “solicitar”, “nicho por “espacio”, “prístino por “primario”, “accesar” por “acceder”, “ingresar” o “entrar” y así muchas más, que tienen equivalencia en español. De “aperturar”, que viene de “apertura”, es un sustantivo que volvieron verbo los bancos sin ninguna razón.

ALIANZA...


Por Aldo Ferrer * en Página 12 - Buenos Aires
La visión argentina de Brasil y de su política externa de la última década depende de cómo los argentinos vemos el mundo y a nosotros mismos. En tal sentido, existen dos perspectivas principales y opuestas: la neoliberal y la nacional.

La visión neoliberal

La misma considera a la Argentina como un segmento del mercado mundial, que debe organizarse conforme con las señales del orden internacional. De este modo, su estructura productiva y su inserción en la división internacional del trabajo están determinadas por sus ventajas competitivas estáticas, fundadas en la abundancia de sus recursos naturales y subdesarrollo tecnológico e industrial. Este enfoque supone, asimismo, que, dada la concentración del poder en los mercados y los países dominantes, Argentina carece de la capacidad decisoria necesaria para trazar su sendero de desarrollo, industrializarse, participar plenamente en la revolución científica y tecnológica y, consecuentemente, establecer una relación simétrica, no subordinada, con el orden mundial.

Esta visión responde al convencimiento histórico del neoliberalismo de que Argentina no cuenta con factores autónomos de desarrollo. Debe asociarse, necesariamente, a un centro hegemónico externo que impulse su crecimiento. Esta fue, en efecto, la posición que el país mantuvo, hasta la crisis mundial de la década de 1930, con Gran Bretaña. Posteriormente, la pretendida durante las frustradas “relaciones carnales” con los Estados Unidos. Actualmente, la considerada conveniente con Brasil y, en mayor medida, con China. Se trata del “realismo periférico” de un país, que sólo podría aspirar a conseguir lo posible, dentro de la posición subordinada que inevitablemente ocupa en el orden mundial.

Desde esta perspectiva, es preferible que la política exterior brasileña responda a los mismos principios neoliberales. Pero, sea cual fuere el rumbo de la misma, nuestras relaciones serán determinadas por el libre juego de la fuerzas del mercado y las ventajas comparativas estáticas, determinadas por las asimetrías en los niveles de desarrollo y la dimensión económica de ambos países. Este enfoque considera normal que, en la relación bilateral, estos hechos establezcan una división del trabajo del estilo centro (Brasil)-periferia (Argentina).

La visión nacional. La propuesta industrialista forma parte de una tradición histórica que incluye a políticos y economistas, como Vicente Fidel López en el siglo XIX y, posteriormente, a mediados del XX, a Alejandro Bunge y Raúl Prebisch. La misma concibe al país como un sistema de relaciones económicas y sociales, dentro del espacio territorial, capaz de desplegar en su totalidad los recursos y el talento disponibles, construir una estructura productiva industrializada y compleja, generar ventajas comparativas dinámicas fundadas en el conocimiento, agregar valor a sus recursos naturales y establecer relaciones simétricas, no subordinadas, con el orden mundial. Si se verifican las condiciones determinantes de la densidad nacional, Argentina dispone de los recursos materiales y humanos y del poder decisorio necesarios para trazar su sendero de desarrollo y estilo de relaciones con el resto del mundo, incluso Brasil.

Desde esta perspectiva, es conveniente que la política exterior brasileña responda a objetivos nacionales propios y, al mismo tiempo, conciba la relación bilateral como una alianza estratégica para impulsar el desarrollo complejo de ambas economías y el creciente contenido tecnológico y de valor agregado del comercio recíproco, en ambos sentidos. De este modo, una política exterior brasileña que reivindica la autonomía decisoria frente a los centros de poder mundial y la solidaridad con los países del espacio sudamericano es funcional a la visión nacional del desarrollo en la Argentina.

La evidencia

En la historia contemporánea, Argentina puso en práctica, en su relación con Brasil (y con el resto del mundo), ambas visiones. Al tiempo del regreso de ambos países a la democracia, los acuerdos bilaterales de los gobiernos de Alfonsín y Sarney reflejaron la propuesta nacional del desarrollo argentino y el impulso de una integración programada, a través de la convergencia de las políticas públicas y del estrechamiento de las relaciones entre los sectores privados de ambos países. Su mejor ejemplo fue la prioridad de los acuerdos sectoriales de integración industrial, con eje en el sector crítico de los bienes de capital.

Durante los gobiernos de Menem y Collor, la relación de nuestros países en el marco del Mercosur quedó subordinada a las fuerzas del mercado. Esto se reflejó en un creciente desequilibrio en el contenido de valor agregado y tecnología del comercio bilateral y, finalmente, concluyó en el descalabro de la economía argentina en la crisis del 2001/2.

En el transcurso de la última década (2003-13), la Argentina resolvió la crisis de la deuda externa, recuperó soberanía y la capacidad decisoria de sus políticas públicas. La política exterior brasileña permitió discutir y resolver, con un espíritu solidario, las consecuencias del cambio de rumbo en la Argentina y, al mismo tiempo, fortalecer una visión común sobre las tendencias del orden mundial y el lugar, en el mismo, de nuestros países. Argentina tiene una responsabilidad fundamental en la definición de la naturaleza de la relación argentino-brasileña. Brasil, por su dimensión y potencial de recursos humanos y materiales, es ya un protagonista importante del escenario internacional y, como diría Helio Jaguaribe, está condenado a ser una potencia de primer rango. Somos nosotros, los argentinos, quienes tenemos que contribuir a una relación simétrica y solidaria, a través de la eficacia de nuestras políticas de desarrollo nacional e inclusión social.

Trayectorias comparadas

Los argentinos tenemos que entender por qué Brasil acumuló un considerable poder nacional en sectores fundamentales de la economía. La explicación radica en que, a pesar del sesgo ortodoxo de la política financiera en diversos períodos, Brasil mantuvo a largo plazo la decisión de fortalecer núcleos estratégicos del poder nacional (Petrobras en hidrocarburos, Embraer en la industria aeronáutica, las grandes empresas de construcción e ingeniería). Esto se refleja, ahora, en la proyección internacional de las firmas brasileñas.

En materia de financiamiento del desarrollo, el Banco Nacional de Desenvolvimento (Bndes) es un envidiable ejemplo de movilización de recursos internos, con fondeos en gran medida provenientes del sistema de seguridad social y la masa salarial. Instrumentos financieros como el Bndes y el dinamismo de los principales grupos económicos permitieron el despliegue de ambiciosos planes de desarrollo de la infraestructura y programas de apoyo a la competitividad y el desarrollo de actividades prioritarias. Asimismo, Brasil protegió su soberanía, preservando la jurisdicción de sus tribunales en el caso de litigios con intereses extranjeros, no ratificó ningún tratado bilateral de garantía de inversiones, ni se adhirió al Ciadi.

En contraste con la experiencia del Brasil, en la Argentina, durante el largo período de la hegemonía neoliberal (1976-2001), que no incluye el gobierno de Alfonsín, se demolieron sistemáticamente las fuentes del desarrollo y poder soberano de decisión y se adoptaron compromisos internacionales, que implicaron una renuncia voluntaria de la soberanía.

En el pasado, la asimetría de las estrategias de desarrollo seguidas por Argentina y Brasil generó una división del trabajo en el intercambio bilateral, con Argentina en la posición predominante de abastecedor de bienes de menor contenido relativo de tecnología y valor agregado. La asimetría se expresa en sectores como el automotor, bienes de capital, electrodomésticos, informática, telecomunicaciones, calzado y textiles. De este modo, en el largo plazo, se fueron generando rasgos estructurales en ambas economías, que continúan influyendo en el intercambio y otros aspectos de las relaciones económicas bilaterales.

Una vez que Argentina, después de la debacle de la estrategia neoliberal, resolvió cambiar el rumbo e impulsar su reindustrialización, necesariamente debían cambiar la dinámica y el contenido de la relación bilateral. En la actualidad, la vecindad, la historia y los desafíos que plantea el escenario internacional han llevado a los dos países a establecer un grado de comunicación y empatía sin precedentes y a la instalación del concepto de “alianza estratégica”, indispensable para ampliar las fronteras del desarrollo nacional de cada uno de ellos.

Cultura y transformación

Argentina y Brasil no han alcanzado, todavía, altos niveles de desarrollo económico y social. Sin embargo, en el plano de la cultura son potencias de primera magnitud. El aporte de nuestros escritores, pintores, músicos y otros creadores forma parte fundamental de la creación y del ingenio humanos en el escenario mundial. Incluso en las ciencias duras y en las sociales nuestro aporte es significativo. El desafío consiste en poner la realidad económica y social a la misma altura de los niveles alcanzados en la cultura. La ciencia y la tecnología forman parte de este campo fundamental del desarrollo y la integración de nuestros países.

La formación de un sistema económico y social avanzado exige articular la explotación de los recursos naturales, con su industrialización e incorporación de valor agregado y tecnología. Las estructuras productivas, reducidas a producir y exportar productos primarios, desembocan en el subdesarrollo, la dependencia y la exclusión social. En el caso argentino, por ejemplo, es indispensable esta visión integrada del desarrollo para erradicar definitivamente el falso supuesto de que existe un conflicto de intereses entre el campo y la industria.

La movilización de los recursos propios es el fundamento insustituible del desarrollo y la integración. La dependencia del capital extranjero reduce el ahorro interno y la tasa de inversión. Culmina con niveles insostenibles de deuda externa, desequilibrios inmanejables y la subordinación a la irracionalidad de la especulación financiera. Argentina proporciona un ejemplo dramático en la materia. Acontecimientos semejantes suceden, actualmente, en varios países de la Unión Europea. En consecuencia, vivir con lo nuestro, abiertos al mundo, en el comando de nuestro destino, es indispensable para el ejercicio efectivo de la soberanía y del derecho de construir un sendero propio en el orden global. La presencia de las filiales de las empresas transnacionales es positiva cuando contribuye a la apertura de nuevos mercados, la transferencia de conocimientos, los equilibrios en los pagos internacionales y la integración de cadenas de valor de creciente valor agregado y tecnología. Al mismo tiempo, debe ser complementaria, no sustitutiva, del protagonismo del empresariado local, que es uno de los componentes de la densidad nacional.

Lo que está en crisis, en la actualidad, no es la globalización, que es una consecuencia inevitable del avance de la ciencia y la tecnología. La crisis es del neoliberalismo y de los estados neoliberales, cuya impotencia para administrar las fuerzas de la globalización provoca descalabros como los que hemos vivido en nuestra propia experiencia y suceden, actualmente, en otras latitudes.

Aun juntos, Argentina y Brasil no pueden cambiar el mundo de asimetrías, inestabilidad e injusticia que habitamos, pero tienen una capacidad decisiva para estar, en ese mundo, parados en sus propios recursos, ejerciendo la soberanía y, desde allí, en efecto, contribuir a la defensa de los intereses del género humano en el orden global.

La integración

La integración de Argentina y Brasil se despliega en tres planos: las políticas internas, las reglas del juego de la integración y la proyección conjunta hacia el resto del mundo. Detengámonos, brevemente, en cada uno de estos tres planos.

Las políticas internas. El avance de la integración depende, en gran medida, de cuestiones que sólo tienen resolución dentro de cada espacio nacional y son indelegables a la esfera bilateral y regional. Tales, por ejemplo, las políticas sociales, para elevar el nivel de vida y las macroeconómicas, para abrir espacios de rentabilidad que fortalecen la competitividad e impulsan la inversión y el empleo. Cuanto más exitosas sean las políticas internas de desarrollo e inclusión social, más amplias son las fronteras de la integración.

La calidad de las políticas públicas depende de la fortaleza de la densidad nacional. Vale decir, de la integración de la sociedad, la vocación patriótica de los liderazgos, la estabilidad institucional de largo plazo y la vigencia de un pensamiento crítico, no subordinado a los criterios de los centros hegemónicos del orden mundial. Estas son condiciones necesarias de las políticas impulsoras de la transformación productiva y la asimilación de la ciencia y la tecnología, generadoras de oportunidades para amplios sectores sociales, protectoras de los intereses nacionales y capaces de arbitrar los conflictos distributivos y asegurar los equilibrios macroeconómicos. El fortalecimiento de la densidad nacional es una responsabilidad propia e indelegable de cada país. Cuanto más sólida sea la de Argentina y Brasil, mayor la posibilidad de construir juntos el sendero de la integración.

Las reglas del juego. La integración es útil en cuanto instrumento para impulsar el desarrollo nacional y fortalecer la posición en el escenario global. Sus reglas del juego deben ser, por lo tanto, consistentes con tal objetivo y distribuir, con equidad, los beneficios de la aplicación de la ciencia y la tecnología, es decir, del desarrollo. Esto implica la formación de economías nacionales integradas y abiertas, relacionadas entre sí y con el orden mundial, a través de la división internacional del trabajo basada en la especialización intraindustrial. Por lo tanto, las reglas del juego de la integración deben ser compatibles con el desarrollo el Brasil y la Argentina. Lo mismo es válido para la integración más amplia en el Mercosur y el espacio sudamericano.

Es preciso, entonces, tomar nota de la situación particular de cada uno y de la naturaleza de la relación, entre dos países vecinos, con una importante asimetría de dimensión y de nivel de desarrollo, en algunos sectores. Aclarar estas cuestiones es vital para el futuro de la integración.

La clave del éxito de la integración no radica en la delegación de soberanía a órganos supranacionales bilaterales o comunitarios. La experiencia de la Unión Europea alcanza para demostrar cómo la cesión de soberanía termina subordinando a las partes más débiles al poder hegemónico de los más fuertes. La integración de Argentina y Brasil y, más allá, en el Mercosur y el espacio de América del Sur, no radica en la cesión de soberanía sino en la construcción solidaria de lo que nos falta en la ciencia y la tecnología, el desarrollo industrial y la inclusión social. En materia financiera, en tiempos recientes se han dado pasos positivos en tal sentido, a través del desendeudamiento externo, la acumulación de reservas internacionales y los controles de los capitales especulativos. La integración consiste entonces en la complementación de las soberanías nacionales a través de reglas adecuadas de la integración.

La adecuación de las reglas del juego de la integración para responder a las asimetrías y a los cambios en las realidades nacionales es imprescindible para el éxito de la integración. De allí la vigencia de reglas graduales, flexibles y equilibradas, como fueron establecidas en los acuerdos de integración bilateral, durante los gobiernos de Alfonsín y Sarney.

Si la integración se concibe como una combinación virtuosa de fuerzas del mercado y políticas públicas, esas reglas revelan la lucidez de las dirigencias para preservar el objetivo estratégico, reconociendo los problemas propios y el cambio de las circunstancias internas de los dos países.

Es claro que las adaptaciones no pueden ser discrecionales y deben surgir de negociaciones entre las partes, para preservar la máxima estabilidad y previsibilidad posibles de las normas. Esto es indispensable para fortalecer la competencia en el mercado ampliado y la competitividad sistémica de las producciones nacionales de bienes transables, en el mercado regional y el resto del mundo. Pero un sistema inflexible, si entra en conflicto con objetivos irrenunciables de los países, se rompe.

Otra cuestión, que influye pero no determina la naturaleza de la relación bilateral, es la asimetría en la dimensión de las dos economías. El factor fundamental que caracteriza la división del trabajo y el conjunto de las relaciones entre economías con tales asimetrías es la estructura productiva comparada, no la dimensión. En Europa, por ejemplo, Suecia y Alemania son países cercanos y el primero, pese a su menor tamaño, es un país plenamente desarrollado, que mantiene una relación simétrica no periférica con Alemania. En el caso de los países emergentes de Asia, como la República de Corea, Taiwan y Malasia, la vecindad con dos gigantes, como India y China, no es obstáculo alguno al pleno desarrollo industrial y tecnológico de los mismos.

En consecuencia, las diferencias actuales de dimensión de las economías no debe inducir a la suposición de que el destino de la relación bilateral es reproducir, en el espacio regional, una relación centro-periferia, entre un Brasil industrial y una Argentina principalmente proveedora de alimentos y materias primas. Esto debilitaría la importancia de Argentina para Brasil, como aliado estratégico, porque el mejor socio es el plenamente desarrollado. Si así fuera, perdería sentido el significado de la integración como instrumento del desarrollo argentino pero, en tal caso, la responsabilidad no sería, como no lo fue en el pasado, del Brasil, sino consecuencia de nuestra propia incapacidad de consolidar la densidad nacional y trazar un rumbo eficaz del desarrollo argentino.

En realidad, contar en paz con un gran vecino (como es para Argentina el caso del Brasil, con el cual comparte, además, la misma matriz histórica y cultural) es un activo fundamental de nuestro propio desarrollo. Para estos fines es preciso enfrentar las asimetrías observables en las estructuras productivas de los dos países, fundadas en la desindustrialización relativa argentina durante la hegemonía neoliberal.

Tenemos así por delante el desafío de construir una relación viable, mutuamente conveniente, para lo cual Argentina tiene que ampliar y profundizar su desarrollo industrial y tecnológico, integrar las cadenas de valor de la producción primaria con la participación creciente de componentes provenientes de nuestro propio acervo, impulsar el protagonismo de las empresas argentinas y, en este escenario, generar una dinámica de integración entre empresas de ambos países y de cadenas de valor binacionales y el acceso conjunto a los mercados internacionales.

La proyección hacia el resto del mundo

La integración de Argentina y Brasil debe proyectarse necesariamente al Mercosur y el espacio sudamericano. Como dice Marco Aurélio García, la relación de Argentina y Brasil no es toda la integración de America del Sur pero, sin ella, esta última no es concebible.

Debe atenderse, en particular, a través de acciones conjuntas, el desarrollo de los países hermanos de menor tamaño y desarrollo. Esta solidaridad hacia afuera construye también la solidaridad hacia adentro argentino-brasileña. La programación del desarrollo industrial en áreas importantes como, por ejemplo, celulosa y papel, es una forma de vincular los intereses de los países miembros del Mercosur. Si, por ejemplo, hubiéramos desplegado esta posibilidad a tiempo, nos habríamos ahorrado los dolores de cabeza de Argentina y Uruguay, provocados por las instalaciones de la pastera de Fray Bentos.

La alianza estratégica se proyecta también al escenario global a través de la concertación de posiciones conjuntas en los foros multilaterales como el G-20, OMC, FMI y las negociaciones con Estados Unidos, la Unión Europea y las potencias emergentes en la cuenca de Océano Pacífico y, también, en cuestiones críticas como las de seguridad, protección del medio ambiente, emergencias sanitarias y la lucha contra el narcotráfico. La emergencia de China y otros nuevos centros dinámicos en la economía mundial es un hecho positivo porque amplía las fronteras de la proyección internacional de Argentina y Brasil. Pero plantea, al mismo tiempo, el riesgo de reactivar el antiguo modelo centro-periferia que, en el pasado, postergó nuestro desarrollo tecnológico e industrial y lo subordinó a la situación de proveedor de productos primarios e importador de manufacturas y capitales. La estrategia conjunta de Argentina y Brasil frente a la nueva geografía de la economía mundial, resultante de la emergencia de China y otros países de Asia, es necesaria para evitar una renovada subordinación periférica.

La convergencia de los tres planos de la integración

No existe una secuencia cronológica entre las tres esferas de la integración de Argentina y Brasil. Es necesario avanzar, simultáneamente, en todas ellas. Es decir, construir, a partir de la fortaleza de las densidades nacionales, una densidad bilateral, mercosureña y sudamericana, fundada en la inclusión social, la eficacia de los liderazgos, la consolidación de la democracia y el pensamiento crítico. Cada país tiene la globalización que se merece en virtud de la fortaleza de su densidad nacional.

Cuanto más se consoliden las situaciones nacionales, más fluidos serán los intercambios, cuanto más flexibles y realistas las normas, mejor serán las respuestas frente a los cambios en las situaciones nacionales y, finalmente, cuanto más solidaria sea la proyección conjunta en el escenario global, más libertad de maniobra tendrán las políticas nacionales, bilaterales y regionales

* Profesor emérito. Universidad de Buenos Aires.

El texto es la ponencia presentada en el panel sobre la visión de los países vecinos. Conferencia nacional “2002-2013. Una Nueva Política Externa” del Brasil. Universidad Nacional del ABC, Sao Bernardo do Campo, del 15 al 18 de julio de 2013.

CODICIA

Agujeros éticos

Por Bernardo Kliksberg * en Página 12 - Buenos Aires
“La codicia desenfrenada” en acción

La economía mundial sigue sumida en la crisis. Uno de sus motores, la Euroárea, tendrá en 2013 una caída del Producto Bruto del 0,6 por ciento. No es de extrañar cuando las políticas neoliberales ortodoxas siguen siendo activamente impulsadas a pesar de sus fracasos, cuando siguen operando factores como la “especulación salvaje”, que produjo la aguda crisis de la economía americana en el 2008/2009, y hay nuevos desarrollos regresivos como el llamado “evitamiento” de impuestos por algunas de las mayores multinacionales.

Está casi indemne una cultura corporativa que Obama llamó “la codicia desenfrenada”.

Algunas muestras. La fiscalía del distrito sur de Nueva York está acusando criminalmente a uno de los mayores fondos financieros, SAC Capital, por haber permitido un fraude de “cientos de millones de dólares que habría sido generalizado a una escala sin precedentes en la industria de los fondos de alto riesgo”. Ocho operadores de alto rango del fondo usaron datos confidenciales, violando las leyes, para realizar operaciones en Bolsa obteniendo beneficios ilícitos.

Su dueño, integrante conspicuo del 1 por ciento más rico que acapara más del 45 por ciento del PBI mundial, compró el año pasado un cuadro por el que pagó 120 millones de dólares para adornar las paredes de su casa.

No es un caso aislado. Una encuesta a 250 operadores de alto nivel de decenas de compañías financieras (The New Yok Times, 16/7/13) plantea difíciles interrogantes. Se les preguntó si “se involucraría en el manejo ilegal de información confidencial si pudiera ganar 10 millones de dólares y no lo descubrieran”. El 24 por ciento contestó afirmativamente. La cifra es peor todavía en “las nuevas generaciones”. Entre los que tenían menos de 10 años de antigüedad, el 38 por ciento contestó que lo haría.

El 17 por ciento afirmó respecto de los jefes de las organizaciones que “esperaban que los líderes miraran para otro lado, si sospechaban que alguien con una alta performance estaba involucrado en el uso de información confidencial”. Un 15 por ciento opinaba que “dudaba de que si los líderes se enteraban de delitos cometidos por operadores de alto desempeño, los reportarían a las autoridades”.

Sobre las causas de esos gruesos vacíos éticos, el 26 por ciento “creía que los planes de compensación y las estructuras de bonos aplicados en sus empresas incentivaban a los empleados a comprometer los standards éticos, o violar la ley”.

Evadiendo impuestos

A la codicia sin límites se suma la política consistente de algunas de las grandes trasnacionales de “evitamiento de impuestos”, aprovechando al máximo las brechas legales en la globalización y montando para ello sofisticadas estrategias. Dados los altísimos niveles de concentración económica actual, los prejuicios para los Estados son de enorme magnitud. Se estima que menos de 1000 empresas tienen actualmente el 50 por ciento de las acciones de las Bolsas del mundo.

Las grandes empresas pagaban en EE.UU., en 1950, el 30 por ciento de los ingresos fiscales, actualmente sólo pagan el 9 por ciento de la recaudación fiscal.

Se menciona con frecuencia el caso de Starbucks que, con 700 locales en Gran Bretaña, tuvo un monto de ventas de 630 millones de dólares en 2012 y no pagó ningún impuesto. Entre las maniobras usuales está declarar las utilidades en paraísos fiscales y no en los lugares donde está su mayor actividad, utilizar precios de transferencia entre las subsidiarias que minimizen impuestos, cobrar elevados derechos de propiedad intelectual al interior de los conglomerados. Reuters encontró que el 75 por ciento de las principales empresas de tecnología de EE.UU. pagan sus impuestos en lugares de baja tributación, diferentes de donde venden sus productos (The Economist, 27/7/13).

Ante los graves impactos presupuestarios, los G-20 aprobaron en su reciente reunión (20/7/13) un plan de 15 principios fiscales nuevos para las grandes multinacionales.

El secretario general de la OECD, Angel Gurría, afirmó que “es una cuestión de justicia y juego limpio”.

También lo es el irrefrenable ascenso de la brecha entre los CEO y los demás. En EE.UU., a pesar de la crisis, en 2012, los 200 máximos ejecutivos de empresas con más de 1000 millones de dólares en ingresos subieron sus remuneraciones en un 16 por ciento respecto de 2011. Ganaron en promedio 15,1 millones de dólares por año. Los millones de trabajadores del fast food ganan 9 dólares por hora promedio, 18.000 dólares por año. Por primera vez acaban de realizar una huelga, exigiendo que les suban sus misérrimos salarios y poder formar sindicatos.

Hay otros caminos posibles

Mientras que las recetas ortodoxas y “la codicia desenfrenada” siguen haciendo estragos, en el sur se está mostrando que puede haber caminos diferentes. En países como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay y otros, el desempleo es la mitad del europeo y no ha crecido por las políticas anticíclicas. Las inversiones en educación y salud superan el 5 por ciento del producto bruto. En la Argentina se pasó de 6 vacunas por niño en 2003 a 16 vacunas en la actualidad. Las políticas de salud, la expansión del agua potable y de las cloacas llevaron a que la mortalidad infantil retrocediera de 25 por mil en 2001, a 13 por mil en el 2010. Inversiones de gran magnitud en obras públicas acompañaron políticas sociales agresivas y el fomento a las pymes. Desde 2003, en Argentina se construyeron 1745 escuelas y jardines y 744.000 viviendas.

Un puntal de los modelos de crecimiento con inclusión del sur es mejorar la equidad. Los aumentos del salario real, los grandes programas de transferencia como Asignación Universal o Bolsa Familia y los esfuerzos por achicar desigualdades llevaron a que desde 2002, el coeficiente de Gini que mide la desigualdad se redujera en un 15 por ciento en la Argentina y en un 12 en Brasil. Las clases medias se ampliaron más que en ningún otro lugar del mundo, según la ONU, en Argentina, Brasil y Uruguay. Entre otros indicadores, en Argentina se duplicó el consumo de energía per cápita entre 2003 y 2013. En el centro del nuevo desarrollo se hallan vigorosas políticas públicas, con énfasis en lo social, y un Estado activo que pone límites a las culturas de “codicia desenfrenada”.

Falta mucho, hay desafíos de inclusión muy importantes pendientes, pero encuestas recientes testimonian la visión optimista predominante en los jóvenes del sur. Surge que son actores cada vez más participativos en la construcción de economías con rostro humano.

* Termina de aparecer, en Argentina y Perú, la nueva obra del autor, Cómo enfrentar la pobreza y la desigualdad. Una perspectiva internacional (Edición argentina, Ministerio de Educación, Unesco, edición peruana, Universidad Ricardo Palma).
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