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sexta-feira, 2 de agosto de 2013

El 'travestismo' literario de los escritores sin rostro









Por BEGOÑA MARÍN en La Gaceta - España

La autora de Harry Potter es la última en utilizar un seudónimo para probar fortuna con otros estilos literarios sin que su fama la condicione.

La autora de Harry Potter J.K. Rowling ha aceptado que la firma de abogados que reveló que había escrito una novela bajo un seudónimo Robert Galbraith realice una donación a una entidad benéfica como compensación. Con un chivatazo se rompió el misterio de la escritora que más libros vende en el mundo. Quería desarrollar otra faceta, probarse de nuevo sin el peso de su nombre...dice la escritora inglesa, pero los abogados Russells Solicitors no lo han respetado y les ha costado caro. A ella no le ha venido del todo mal, ya que su libro ha aumentado en un 500.000% sus ventas tras el ardid. The Cuckoo’s Calling había vendido 1.500 copias antes de que se supiera que había sido escrito por Rowling. Al difundirse la noticia, la novela subió más de 5.000 lugares en la lista de Amazon.
Ahora se ha sabido que algún editor rechazó publicarlo, pero muchos críticos hicieron valoraciones muy positivas sin conocer quién lo había escrito. En las principales cadenas de libros londinenses se encuentra agotado y ya amenaza con convertirse en el libro del verano. Un “debut brillante”, “gran capacidad de capacidad de un autor masculino para describir la ropa de mujer...” Las críticas no podían ser más positivas. Al escritor de novelas criminales Peter James le pareció el trabajo de “un escritor muy maduro, no de un primerizo”. Mark Billingham afirmó haberse quedado “pasmado” con la revelación. Y un portavoz de la cadena de librerías Waterstones calificó el episodio “como el mejor acto de engaño literario desde que se descubrió que Richard Bachman era en realidad Stephen King, en los años 80”.
Rowling asegura que le hubiera gustado “mantener el secreto un poco más”, pero lo cierto es que en vez de lanzarse a buscar otro seudónimo y más suerte con los confidentes, ha anunciado que sacará otro libro sobre el detective Cormoran Strike el próximo año con el nombre enmascarado cuyo rostro ya conocemos todos.
La moda de los seudónimos es muy antigua. Ya en el siglo XVII, Francois Marie Arouet firmó tanto con el nombre de Voltaire que nadie recordaba su nombre real ni siquiera en su época. En el siglo XVIII abundaban los seudónimos porque nadie quería que trascendiera que una persona respetable estaba metida en el sucio oficio de escribir novelas, algo impropio y frívolo para la época. Por eso mismo, el sofisticado Eric Blair –queriendo evitar que su familia supiera que había frecuentando los bajos fondos de Paris y Londres– firmó como George Orwell, un apellido mucho más vulgar y anodino que el suyo, de universitario de Eton.
El exitoso autor de thrillers Jack Higgins firmó como James Graham, Martin Fallon, Hugh Marlow and Harry Patterson. Sólo el último era su nombre real. La razón de tanto baile de seudónimos era que acababa un libro cada tres meses y no podía publicarlos bajo un mismo nombre sin que se pensara que tenía un negro o saturar el mercado sacando libros a discreción. Él podía ser cinco autores publicando un libro nuevo por año. Lo mismo le pasó a otros autores prolíficos como Stephen King que firmó Richard Bachman o Ian Rankin. El seudónimo de Rankin era Jack (por su hijo) y Harvey (el apellido de su esposa).
¿Se acordará J.K. Rowlings de que Frankestein fue escrito por una mujer? Ella decidió firmar con su apellido obviando el nombre de Joanne Elizabeth. Como ella. George Eliot, George Sand e Isaac Dinesen fueron algunas de las tantas damas escritoras que no querían escribir novelas románticas o tenían miedo de que, en su época, no se las tomara en serio como literatas. Las hermanas Bronte son uno de los ejemplos más claros: Charlotte, Emily y Anne comenzaron sus creaciones bajo el seudónimo de los hermanos Bell (que compartían iniciales de nombre con ellas) en 1845, cuando decidieron publicar un libro de poesías con el título de Poemas por Currer, Ellis y Acton Bell. Tras esta primera publicación cada hermana se dedicó a escribir por su propia cuenta, aunque siguen utilizando estos seudónimos hasta la visita de Charlotte y Anne a Londres donde se presentaron a sus editores.
Agatha Christie no sólo fue la dama del suspense. También tenía su lado romántico, que desarrolló bajo la máscara de Mary Westmacott publicando seis libros entre 1930 y 1956. Un amor sin nombre, Una hija es una hija o Lejos de ti esta primavera… eran títulos que hubieran resquebrajado la imagen dura de la autora que tenía éxito con el misterio de Diez Negritos o La ratonera.
En otros casos, los nombres que los padres eligen para sus hijos no se corresponde con la musicalidad de un premio Nobel. Por ejemplo, Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto firmó como Pablo Neruda para ganar el Nobel de Literatura. La premiada chilena Esther Huneus de Claro eligió el poético Marcela Paz para su ego creativo. Lucila Godoy Alcayaga, adoptó su seudónimo de Gabriela Mistral inspirada en la obra de Gabriel D’Annunzio y Fréderic Mistral.
La censura y el mundo del periodismo también ha motivado cambio de identidad es. Mariano José de Larra publicó en prensa más de 200 artículos a lo largo de tan sólo ocho años bajo los seudónimos Fígaro, Duende, Bachiller y El Pobrecito Hablador. Y Azorín era en realidad José Augusto Trinidad Martínez Ruiz.
La lista está repleta de firmas conocidas. Charles Dickens empezó su carrera literaria publicando bajo el seudónimo Boz. Dickens apodó a su hermano menor Moses, pero que al pronunciarlo sonaba Bozes. Sus escritos bajo ese nombre se publicaron en 1836, en el compendio Sketches by Boz. Y Kierkegard firmó varias de sus obras con un seudónimo. La razón fue expresar diferentes modos de existir y de concebir la vida sin ser sus convicciones propias.
Más sorpresas: Lewis Carroll era en realidad Charles Lutwidge Dodgson; Moliere fue el nombre que eligió Jean Baptiste Poquelin; Gabriela Mistral sonaba mejor y era más corto que Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga; Stendhal parecía más bello para un mito que Marie-Henri Beyle y Samuel Langhorne Clemens siempre quiso ser Mark Twain.

ANTOINE SAINT EXUPERY

La desaparición de Saint Exupéry. Un misterio resuelto bajo las aguas
Publicado por Javier Noriega el ago 1, 2013 en ABC - España


Después de seguirlo me dije: chaval, si no te largas, te acribillo. Piqué en su dirección y disparé, no contra el fuselaje sino contra las alas. Le dí. El zinc se estropeó. Derecho al agua. Se estrelló en el mar. Nadie saltó. El piloto, yo no lo ví. Me enteré unos días después que era Saint-Exupéry. He esperado, y espero todavía, que no fuera él.

Horst Rippert. Piloto de la Lutwafe durante la II Guerra Mundial. Actualmente. Jubilado.


“Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor”.

Antoine de Saint Exupery


Existen naufragios y tragedias en la mar profundamente emotivos. Posiblemente el de Antoine de Saint Exupéry sea uno de los más sugerentes en esta cuestión. En el momento de investigar un pecio, es raro que el naufragio que se investiga, no tenga siempre una apasionante historia detrás. La experiencia de haber investigado algunos en todo tipo de documentos, nos deja esa maravillosa realidad, queramoslo o no. Que decir sobre su dramatismo. Casi todos lo son. Pero hoy, hoy 31 de Julio del 2013, traemos a Espejo de navegantes, un pecio al que siempre he tenido mucho aprecio, mucho cariño. Por su historia. Por cómo se produjo y sobre todo por quien murió en aquella cabina. Por aquel fascinante escritor y filósofo que iba en su interior. De hecho desde que conocí a uno de los responsables de su descubrimiento, Patrick Grandjean, siempre no paré de preguntar detalles y cuestiones sobre su hundimiento, su rescate, su método de investigación, hasta formar un pequeño mosaico de descubrimientos, que al fin y al cabo no pasaban de ser un conjunto de pensamientos personales, impulsados por esa curiosidad hacia el final de aquel bohemio y maravilloso escritor. Afortunadamente su exhaustiva investigación y posterior puesta en valor en el museo (que es donde tienen que estar siempre estas historias); a dispuesto a Saint-Exupery a la luz pública, el lugar que se merecen; sus estrellas, sus sueños, su poesía. Sirva por tanto hoy 31 de Julio, efemérides de su muerte. Este artículo, este recuerdo, como pequeño homenaje entre los vivos.

Y así es, como tal día como hoy, un 31 de julio de 1944, el piloto Antoine de Saint Exupery, salía con su caza de combate a realizar vuelos de reconocimiento al sur de Marsella. Nunca más se le volvió a ver. A la edad de 43 años se encontraba dispuesto a abandonar la aviación, su cuerpo estaba maltrecho después de tantas fracturas y vida bohemia. Su dentadura a causa de las presiones y las fuerza g en el aire le traía de cabeza en más de uno de sus vuelos de altura, en más de una de sus piruetas para disfrutar del azul. Su aeronave de reconocimiento, un Lockheed Lightsning P-38, se estrelló en el Mar Mediterráneo en lo que fue su última misión. Nunca se localizó ni se conoció su paradero. Hasta qué un equipo de arqueólogos submarinos del Estado Francés, mediante su Instituto de arqueología de la DRASSM (Centro Nacional de Investigación Francés en arqueología subacuatica) verificó su localización, lo investigo y rescató mediante sus permisos del olvido, y de las profundidades marinas. Aquel, el pecio de Saint Exupery era uno de los pecios más famosos y conocidos de la historia Francesa, formaba parte de la identidad y la reciente historia nacional. Aquel pecio se constituía, como su tumba de guerra, su singular sarcófago marino bajo el mar. Era por tanto cuestión de voluntad, y así los responsables de Cultura y patrimonio del Estado Francés, en un ejemplo de cooperación con la sociedad civil, permitieron traer a la luz de la cultura y lo público un importante fragmento de la historia de Francia y de la humanidad. Tras varias vicisitudes, actualmente el Lighhtning P-38 puede verse en el museo del aire y del espacio de Le Bourget, cerca de París. Antes tuvo que ser restaurado y conservado laboriosamente tras decenios bajo el mar por los arqueólogos franceses. Fue entregado mediante una sencilla ceremonia, con los familiares y responsables del Estado y la cultura.

Y tal día como hoy, Antoine de Saint Exupéry dejaba de vivir bajo las aguas de Marsella…Siempre fue la costa mediterránea protagonista en su vida, con escalas y estancias. Y el Mar, ese viejo Mare Nostrum su espejo diario de refulgente azul. Y es que para Saint Exupery sus dos pasiones fueron la aviación y la escritura. A ellas se dedicó por completo.La afición por los aviones le venía de lejos. En “Tierra de Hombres” estando aburrido y mal pagado en el departamento de publicidad de Air France, en donde realizaba vuelos eventuales para la Compañía Aeropostal en África y en América del Sur, entre poema y pensamiento, pensó que lo que podía hacer para solucionar las cosas era batir el récord París-Saigón y ganar el premio instituido por el Ministerio del Aire. Hacía poco que había invertido lo ganado con sus incursiones en el periodismo y con un guión para cine en la compra de un “Simoun”; el avión aerodinámico que se llamaba como el viento cálido de África. Y así, tras no pocos accidentes y sustos que rayaron en la muerte (especialmente en el desierto Africano y en Guatemala años atrás) , todos ellos con el telón de fondo azul del cielo, llego aquel fatídico 31 de Julio de 1944.

El silencio y el calor se adueñaba de la pista de aterrizaje del aeródromo del Borgo. Córcega. La característica ala de su caza de reconocimiento dio un golpe a babor para dirigirse a realizar operaciones en el área de Grenoble, para así preparar mediante el reconocimiento, la inteligencia para el desembarco de las tropas aliadas en la región de Provenza en la “operación Dragoon”. Fue la última vez que las alas de su caza se volverían a ver en aquel aeródromo.En los archivos sobre incidencias aéreas, posteriormente una mujer informaría haber visto el 1 de agosto un accidente aéreo alrededor del mediodía, cerca de la Bahía de Carqueiranne junto a Tolón. Un cadáver sin identificar usando insignias franceses fue encontrado varios días después al este del archipiélago Frioul al sur de Marsella y enterrado en Carqueiranne en septiembre.En aquellos momentos todo esto era muy confuso. En la vida se podría pensar de quien se trataba. Estaban en aquella guerra que el propio escritor calificaba como de tifus, y todos los días morían personas, amigos, compañeros, conocidos…

De ahí, tenemos que irnos al año 2008 para saber aún más sobre el tema. En una entrevista, Horst Rippert, de 88 años, declaró ser el autor de los disparos que derribaron el avión que pilotaba Saint-Exupéry . “El piloto alemán llevaba dos semanas de servicio en la costa sur de Francia cuando en la mañana del 31 de julio de 1944 identificó un “Lightning 38″ y se dirigió hacia el aparato”. Según el relato de Ripper, éste siguió al avión de Saint-Exupéry y lo alcanzó con varios impactos de sus ametralladoras, tras lo cual vio que caía al agua, “pero no pudo ver qué había ocurrido con el piloto”.

Según sus palabras el Lightning volaba por debajo de su avión, a unos 2.000 metros, en vez de la altura a la que solían volar esos aviones para tomar fotos, unos 10.000 metros. No era el único testimonio. Fue el segundo veterano de la Luftwaffe en afirmarlo públicamente, luego que Robert Heichele mencionara en 1981 que él derribó el avión de Saint-Exupéry. Ante tales testimonios, lo único que quedaba claro es que fue derribado en las aguas. A partir de ahí aquella tragedia se convertía en un pecio histórico para la nación francesa y para la humanidad. De ahí que el estado Francés se empeñase en apoyar todo lo que tuviese que ver con el pecio de Saint Exupery. Había que saber la verdad sobre el escritor frances, y es aquí donde siempre la arqueología tiene la clave deductiva.

Y fue a principios de la década pasada, tras años de preguntar a los pescadores de la zona, de indagar entre investigadores e instituciones, cuando encontraron una pieza que podía ser el turbocompresor del avión de Saint-Exupéry. En ella había grabados los números 2734, seguidos de la letra L, una pieza de metal que tuvo que seguir los minuciosos y esclarecedores pasos de conservación y restauración por parte de especialistas del medio salino de la Institución Francesa de la DRASSM, para dar luz a esos cuatro vitales e importantísimoss dígitos. Estos darían pie a una posterior investigación, en donde según el informe se trataba “del número de fabricación que Lockheed fijaba sobre sus aviones”. Este número civil correspondía, según el cuadro de concordancia de US Air Force a la matrícula militar 42-68223. Aquella matrícula de guerra era la del avión de Saint-Exupéry. La pieza del motor del avión que se encontró a levante de la isla de Riou, cerca de Marsella, no había lugar a dudas, era el que buscaban. El del famoso e insigne escritor. Era Octubre de 2003.

Atando cabos, y como antecedentes nos encontramos con un hecho fundamental en 1998. Ese año un pescador (Jean Claude bianco) encontró una cadena con el nombre del escritor,además del nombr de su querida Mujer, Consuelo y el de sus editores de New York. La misma se encontraba prendida, y a pesar del paso del tiempo, junto a un trozo de tela del supuesto uniforme. Aquel descubrimiento, en su momento conllevó cierta polémica acerca de su autenticidad. Un elemento descontextualizado arqueológicamente siempre suscita dudas por encontrarse sólo en un mar de dudas. La Arqueología, por lo general, necesita un contexto, y aquel era en su conjunto, y necesariamente, el del avión siniestrado. Por aquellas fechas, Luc Vanrell buceador técnico, decía haber encontrado el caza. La pulsera le debió poner sobre la pista del avión…una cosa iba detrás de l otra.

A este propósito, y como suelen suceder en este tipo de historias, el pescador y el buceador se ponen en contacto y avisan a las autoridades públicas tal y como dispone la ley. Afortunadamente en muchos casos en el mundo, la actitud cívica de los descubridores (no podemos olvidar que la mayor parte de los descubrimientos arqueológicos se deben a hallazgos fortuitos -por poner un ejemplo el pecio Fenicio de Mazarrón en Murcia (España)- es localizado al construirse un puerto deportivo en la zona) permite poner sobre la pista posteriormente a las instituciones, que siempre y en todos los casos otorga y establece confirmación del hallazgo. Se trata de una sana y vital colaboración para la ciencia, que lógicamente requiere del reconocimiento y cooperación entre las partes. El pecio de Saint Exupery merecía aquella especial atención por parte de las administraciones, y así se hizo. Y es así como Luc Long, técnico de patrimonio de la DRASSM Francesa, reconoció tras estudiar las pruebas que se les remitía que, “había una buena probabilidad de que los restos fuesen del P38 del escritor y aviador”. A partir de ese momento, la responsabilidad de autorizar una operación de búsqueda en el sitio dependía del departamento de Arqueología del Ministerio de Cultura. Y se pusieron manos a la obra, para hacer bueno su lema de “explorar, proteger y publicar”…

Y es así como, a una profundidad de 85 metros, se descubre una parte de la izquierda del fuselaje de la aeronave, un tren de aterrizaje completo y algunas piezas dispersas, en total cerca de dos docenas de fragmentos que son suficientes para identificarla. El análisis de los mismos por parte de investigadores, nos descubre al pecio como una segunda generación de P-38, modificados especialmente para el reconocimiento, lo que aún otorga aún más detalles necesarios y definitorios al asunto. Exactamente aquel era el modelo de Saint-Exupéry. No se encontraron agujeros de bala en los restos. Lo que la arqueología nos proporcionaba, con toda la humildad del mundo, es que el avión se estrelló contra el mar con gran violencia, a juzgar por la forma en que el metal se retorció en las piezas que se encontraron. Se podría suponer que cayó verticalmente desde una gran altura, según rezaban las hipótesis de trabajo.

“Es imposible decir si fue derribado, en caso de perder el conocimiento, o si tuvo un accidente mecánico,” comentaba, Patrick Grandjean, por aquel entonces conservador jefe de la DRASSM. Si bien lo habían encontrado sin lugar a dudas, que era lo más importante, aún recuerdo categóricamente aquellas palabras, aunque realmente lo que mejor recuerdo es la enorme sonrisa que esbozaba aquel arqueólogo al sentir la importancia que significaba aquello para la identidad de su país y su historia.

Con Saint Exupery lograron localizar su avión. En la actualidad se intenta, con su investigación y localización resolver el misterio del avión de la insigne aviadora norteamericana Amelia Earhart, que se hundió en el Océano Pacífico en 1937. Es otra de las historias que el tiempo y la arqueología permitirán, o no descubrir. Se trata de aeroplanos, que si atendemos al tamaño de los mismos, son más difíciles de localizar que el de los restos de navíos de línea de épocas anteriores o los de la propia Guerra Civil Española o II Guerra Mundial.

Aún a día de hoy, y con los restos ya encontrados del pecio se hace viva a la historia. En el sexagésimo aniversario de la muerte de Saint-Exupéry, se realizaron dos ceremonias conmemorativas en Marsella y en el aeropuerto de Bastia en Córcega, cercano al lugar donde ocurrió la muerte y el último despegue del aviador respectivamente; se colocaron flores y se celebró una misa a la que asistió un familiar del aviador. Allí retumbó en todos la frase que pasó a la historia del escritor y que decía algo así como ; “Lo esencial solo es visible a los ojos del Corazón”. En esta ocasión, la cultura (mediante la materialización de aquellos restos sumergidos), lo esencial; nos servía de pretexto para disponer en la vida aquellas recuerdos y cosas que le son útiles y que nos hacen a todos; Mejores.

A 31 de Julio del 2013. En el 69 aniversario de su desaparición.

LITERATURA HISPANOLUSA


La literatura hispanolusa conmemora en Bangkok la capital mundial del libro
EFE - Bangkok



Una decena de actos relacionados con la literatura hispanolusa conmemora estos días la celebración de Bangkok como "Capital Mundial del Libro" durante 2013.

La Universidad de Chulalonkong, con el apoyo de ocho países iberoamericanos, aborda del 1 al 8 de agosto los entresijos de la lengua de Miguel de Cervantes y de Luís de Camões con unas jornadas tituladas "Literatura en español y portugués: experiencia y exploración del mundo lusohispánico".

Coloquios sobre poesía latinoamericana, charlas de literatura contemporánea española o debates que tratan la traducción al tailandés de obras en castellano y portugués, son algunos ejemplos del programa.

"Bangkok como 'Capital Mundial del Libro' es una oportunidad para acercar la lectura a los jóvenes y animar a los tailandeses a leer", declaran Roque y Miriam, dos alumnos tailandeses de la universidad de Chulalonkong que estudian el idioma español y quienes castellanizaron su nombre al comenzar los estudios.

"Los estudiantes tailandeses son muy respetuosos, disciplinados con su trabajo y suelen hacer más de los que se les pide. Además se preocupan por el bienestar de los docentes", apunta Laura Castro, profesora de la sección de español en la Facultad de Letras de esta universidad.

Los alumnos de español y portugués en la Chulalongkong eligieron "amor" y "saudade" como las palabras más bonitas, en su opinión, en ambos idiomas.

Las jornadas de literatura hispanolusa están organizadas por la Universidad de Chulalonkong, la Administración Metropolitana de Bangkok y las embajadas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú y Portugal.

Durante la primera y segunda semana de agosto, se proyectarán en el campus ocho largometrajes, uno por cada país organizador, tales como la adaptación de la obra de Mario Vargas Llora "La ciudad y los perros", la portuguesa "Encuentro con José Saramago" o la mexicana "Como agua para chocolate", inspirada en la novela homónima de Laura Esquivel.

"Considero muy importante la semana de literatura iberoamericana para que sea también un momento de reflexión sobre los nuevos desafíos a los que se enfrenta la creación literaria en nuestros países", declaro el embajador de Brasil en Tailandia, Paulo Cesar Meira de Vasconcellos, durante el discurso de apertura.

La lengua castellana, uno de los tres idiomas con más hablantes en el mundo, se ha fijado en el continente asiático para proseguir su expansión.

"El idioma español ya no es solo visto por su ámbito cultural, sino que cada vez se identifica más como un idioma de negocio", destaca en declaraciones a Efe Antonio Casado, consejero de la embajada de España en Tailandia.

Instituciones como el Instituto Cervantes cuentan desde hace años con centros docentes en el Sudeste Asiático, concretamente en Hanoi y Manila, esta última una de las delegaciones con mayor número de personas matriculadas en cada curso.

"En la actualidad existe una tendencia al alza en la demanda de estudios de nuestro idioma, hay que concentrarse en las Universidades y la gente joven (...) Asia es un lugar fundamental para la expansión del castellano. El Sudeste Asiático es una de las asignaturas pendientes", indica Casado.

Con el lema "Leer es vida", Bangkok ha festejado la acogida de esta designación que la Unesco creó en 2001 con el objetivo de promover la lectura.

"La capital mundial (del libro) sirve para crear una cultura de lectura, no para ver el libro como un negocio", señala el representante de la embajada española.

Madrid, en 2001, fue la primera ciudad en estrenar esta designación, que luego ha pasado por Amsterdam, Bogotá, Nueva Delhi, Buenos Aires o Montreal, entre otras, y que recibirá la nigeriana Port Harcourt en 2014.

EL ESPAÑOL EN ESTADOS UNIDOS


Gerardo Piña (ANLE): En EEUU hay hostilidad contra los hispanos

02/08/2013 | AGENCIA EFE
El director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, Gerardo Piña, ha considerado hoy que en Estados Unidos existe «un movimiento hispanófobo», que, según indica, se traduce en una especie de «miedo u hostilidad» ante «la presencia cada vez más abrumadora del hispano».

Piña, que ha participado en un encuentro que ha organizado la Fundación Lilly en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, ha dicho a Efe que en Washington hay organismos que financian con «muchísimo dinero» campañas y publicaciones que aluden de forma «racista» a los hispanos.

El director de la Academia Norteamericana cree que lo que subyace es una mentalidad «racista» y «hostil» hacia los hispanos, a los que se ve como «gente que viene a diluir los valores de lo que es Estados Unidos».

Según manifiesta, además esos movimientos utilizan la lengua «como una excusa» o «un pretexto» y se la ataca, ya que hacérselo directamente al hispano «sería una incorrección política».

«En el fondo lo que hay no sé si es miedo u hostilidad ante la presencia cada vez más abrumadora del hispano», ha comentado Piña, antes de apuntar que, en su opinión, lo que hay detrás es «una ideología retrógrada, xenófoba y, por supuesto, racista».

Sin embargo, a su entender, el avance es «imparable», si bien incide en la importancia de que los jóvenes de origen hispano puedan ir a la Universidad «y ser completamente bilingües».

Eso es lo que quiere la Academia Norteamericana, cuyo director piensa que en Estados Unidos la educación bilingüe ha sido «un fracaso».

En ese país, según señala, a menudo se ha tratado de que el niño olvidara la lengua española para aprender inglés, y además los profesores «a veces eran francamente malos».

Como alternativa, Piña defiende la educación dual, que consiste en impartir la instrucción en todas las materias en español y en inglés, por parte de distintos profesores.

Pero advierte de que, para ello, «se necesita dinero», y «ahora la Administración Obama, en general, no tiene demasiado interés en eso», apostilla.

El director de la Academia Norteamericana, que es la más joven, fundada en 1973, cree que ésta es «la Cenicienta» entre el resto de instituciones de este tipo.

Por ejemplo, ha lamentado que de las becas Carolina se benefician todas las Academias de la Lengua Española excepto la suya, en su opinión «precisamente porque está en Estados Unidos».

«Pero tenemos tantas necesidades como los demás», ha subrayado el presidente de la Academia Norteamericana, que puntualiza que esa institución no tiene apoyo del Gobierno norteamericano y tampoco del español.

Piña también ha hablado de los estadounidismos, una palabra acuñada por la Academia Norteamericana para referirse a términos que usan personas de origen hispano que residen en Estados Unidos.

Y es que, según el director de la Academia Norteamericana, en ocasiones no queda «más remedio» que «adaptarse», porque hay conceptos que no tienen traducción fiel.

Según ha apuntado, el término estadounidismo ya se recogerá en el nuevo diccionario de la Real Academia Española que se presentará en 2014.

LA CARTA DE PRAGA




El derecho humano a evitar el sufrimiento
La Carta de Praga, que se difunde en el mundo y en la Argentina lo hacen entidades médicas, de la sociedad civil y la UBA, pide que la falta de provisión de los cuidados paliativos sea considerada un “trato cruel, inhumano y degradante” para los pacientes.
Por Pedro Lipcovich en Página 12 - Buenos Aires

“Urge reconocer como un derecho humano el acceso a cuidados paliativos para pacientes con sufrimientos severos, ya que su falta de provisión por los gobiernos es trato cruel, inhumano y degradante”: así lo requiere la denominada Carta de Praga, que se difunde internacionalmente; en la Argentina, la difunden entidades médicas, de la sociedad civil y la UBA. El documento puntualiza que estos cuidados valen no sólo para el cáncer sino para problemas cardíacos, tuberculosis y otras enfermedades. Más del 85 por ciento de los dolores físicos severos se alivia con medicación fácil de administrar por boca. Claro que esto implica facilitar el acceso a opiáceos como la morfina, todavía difícil en distintos países, incluyendo la Argentina. Los cuidados paliativos también apuntan al “dolor existencial” que suele acompañar a las enfermedades graves. Y el criterio actual es que estos cuidados sean ofrecidos no sólo por equipos especializados sino también desde las salitas de atención primaria y a domicilio: esto facilita que los pacientes puedan estar en sus casas y no en los hospitales. En el país, “sólo el 10 por ciento de los pacientes tiene acceso a los cuidados paliativos”, aunque la Argentina “dispone de equipos que lo hacen un país líder en América latina”, observó el titular de la Asociación Argentina de Cuidados Paliativos.

La Carta de Praga, promovida por la Asociación Internacional de Cuidados Paliativos (Iahpc), la Alianza Mundial de Cuidados Paliativos (WPCA) y el Observatorio de Derechos Humanos (ODH), es impulsada por la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (Aamcp), por el Instituto Pallium y por el Programa de Derechos Humanos de la UBA. El texto recuerda que el acceso a esos cuidados “es una obligación legal, como reconocen las convenciones de Naciones Unidas”. También advierte que “los gobiernos de muchos países del mundo no han dado todavía los pasos adecuados” para que sus ciudadanos puedan ejercer este derecho.

El texto puntualiza que los cuidados paliativos se refieren a diversas enfermedades como “la tuberculosis, las enfermedades vasculares, el cáncer, la esclerosis múltiple, las etapas finales de la demencia, el sida, la tuberculosis y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)”. Y señala que “los cuidados paliativos ofrecen una oportunidad única para desarrollar políticas sociales y sanitarias innovadoras centradas en las preferencias de los pacientes”.

“Estudios en distintos países evalúan que en el 85 por ciento de los casos el dolor se controla por completo o se reduce a un nivel mínimo y tolerable –destacó Gustavo De Simone, presidente de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos–. Y esto se logra mediante fármacos que se administran por vía oral. Por eso la persona puede estar en su casa y no en el hospital. Muchas veces la familia cree que no podría tener al enfermo en casa porque el tratamiento es complicado, pero en la inmensa mayoría la administración es muy simple. En el 15 por ciento restante de los casos hacen falta medidas más invasivas como catéteres; a veces el dolor no se controla por factores emocionales, y entonces hacen falta intervenciones psicológicas o psiquiátricas.”

El criterio internacional es que los cuidados paliativos formen parte de la asistencia pública gratuita y se ofrezcan desde las salitas de atención primaria. “Estar en la casa, y no en un hospital, suele ser muy valorado por la persona pero, claro, requiere la presencia de la familia. Las investigaciones muestran que esta participación fortalece a la familia, pero debe estar respaldada por un equipo profesional. En algunos países, uno de los familiares tiene acceso a licencia laboral, para atender al enfermo. Esto tiene costos económicos, que ciertamente son menores al costo de tener al paciente internado”, agregó De Simone.

En la Argentina, “si comparamos con lo que sucedía hace 20 años, hay un desarrollo importante. En la mayoría de las provincias hay hospitales con cuidados paliativos, aunque son sólo algunos y en las ciudades más importantes. Se estima que menos del 10 por ciento de la población en el final de la vida tiene acceso adecuado a los cuidados paliativos”, advirtió De Simone.

Un problema es que “no hay total accesibilidad a los fármacos para aliviar el dolor, especialmente los opioides como morfina, oxicodona o metadona. Hacen falta recetarios especiales, costosos y de difícil acceso, en procura de un control que podría lograrse con medios más simples. Y hay farmacias que no tienen opioides disponibles, por temor al uso indebido, pese a que hay medidas claras de almacenamiento para evitar riesgos. Ninguna medida de seguridad debería afectar el uso debido, que es aliviar el dolor. A veces también hay resistencia en los pacientes o sobre todo las familias, que asocian la morfina con la adicción o creen que usarla implica que la persona está en sus últimos días de vida, lo cual no tiene por qué ser así”, agregó el especialista.

También falta en la Argentina una dimensión central en cuidados paliativos, como lo son los programas de atención domiciliaria: “Si bien han logrado cierto desarrollo en las obras sociales y prepagas, en los sistemas públicos de salud son inexistentes, salvo excepciones parciales como Rosario y Neuquén; esta provincia tiene la ventaja de contar con un sistema de atención primaria más aceitado, con programas de capacitación en cuidados paliativos”.

Es que, si se trata de capacitación, “sólo seis facultades de Medicina en la Argentina incluyen formación en cuidados paliativos, y salvo una, en la Universidad Austral, la tienen como actividad optativa”. Sin embargo, “la Argentina es un país líder en América latina porque, pese a que todavía la accesibilidad es baja, hay una cantidad importante de equipos, que sigue creciendo, y en muchas provincias se han aprobado programas de cuidados paliativos, aunque no todos se hayan implementado”.

La Ley 26.742 de Derechos del Paciente, aprobada en 2012, incluye, en su artículo 5º, “el derecho a recibir cuidados paliativos integrales”, pero “ese artículo no fue reglamentado –deploró De Simone–. De todos modos, es una normativa más que suficiente para que los pacientes y sus familiares se ‘empoderen’ y, llegado el caso, exijan los cuidados paliativos”.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE



bug, alternativas en español

Recomendación urgente del día

Fallo, imperfección, anomalía, defecto o error (inesperados) son alternativas en español para sustituir el anglicismo bug, común en textos sobre informática, redes sociales y tecnología digital.

Sin embargo, en los medios de comunicación es habitual encontrar frases en las que se emplea la voz inglesa: «Un nuevo bug en WhatsApp cambia el nombre de los contactos», «El peor bug de seguridad de Android se solucionó en febrero» o «Un bug afecta a seis millones de cuentas de Facebook».

El Diccionario académico define fallo como ‘falta o deficiencia’ e imperfección como ‘falta de perfección’, esto es, ‘cualidad de admitir mejoras algo’; asimismo, una anomalía es un ‘defecto de forma o de funcionamiento’, defecto es ‘carencia o imperfección’ y por error se entiende aquella ‘cosa hecha equivocadamente’, términos todos cercanos al concepto inglés de bug, recogido en el diccionario Merriam-Webster como ‘imperfección, error, fallo o defecto inesperados’.

Así pues, en los ejemplos anteriores, habría sido preferible escribir «Una nueva imperfección en WhatsApp cambia el nombre de los contactos», «El peor error de seguridad de Android se solucionó en febrero» o «Un fallo afecta a seis millones de cuentas de Facebook».
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