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sábado, 10 de agosto de 2013

McDonald´s



¿McDonald's utiliza carne no apta para el consumo humano?
en LA GACETA.ES

Jamie Oliver, reputado chef británico, aseguró en un programa de la BBC que McDonald’s utiliza en sus hamburguesas de EEUU carne lavada con hidróxido de amonio.


Jamie Oliver ha ganado una demanda a la compañía McDonalds tras asegurar que la carne de las hamburguesas en Estados Unidos es "lavada" con sustancias tóxicas.
Las partes de la vaca que no son aptas para el consumo se lavarían con un agente antimicrobiano, el hidróxido de amonio, para poder usarlas como materia prima en la preparación de las hamburguesas.

Después de darse a conocer el tratamiento de la carne en el programa de televisión, la cadena de comida rápida decidió modificar la receta. La compañia niega rotundamente que el cambio del tratamiento de la carne sea consecuencia de la información vertida en el programa de Jamie.

¿Qué ser humano en su sano juicio pondría un trozo de carne remojada en hidróxido de amonio en la boca de un niño?

"Estamos hablando de carnes que hubieran sido vendidas como alimento para perros y después de este proceso se les sirve a seres humanos. Aparte de la calidad de la carne, el hidróxido de amonio es dañino para la salud", aseguró Oliver.

CHISPITAS DE LENGUAJE













http://www.chispitas-lenguaje.com/
Por Enrique R. Soriano Valencia

¿Dinero o dineros?

Es común escuchar frases como: «Sé cuidadoso con los dineros». Entonces surge la duda: ¿es correcto decir ‘dineros’? Don Carlos Huerta, de Villagrán, seguidor de esta columna, también se cuestionó al respecto y me autorizó tratar el tema a partir de su consulta. Adelanto, ambas formas son correctas.
La voz ‘dinero’ viene del latín denarius. Esta fue una moneda de plata acuñada por cerca de 500 años (del 260 a.C. al 360 d.C.). Su valor era diez ases (del latín decem). En el 212 a.C. pasó a ser la base del sistema monetario romano. En la Edad Media esta voz se usó para referirse a diferentes monedas. Así arraigó en el español para referirse en general al documento o metal de cambio, independientemente del nombre específico de la moneda del país.
Las academias de la lengua recomiendan su uso en singular, pues se trata de un término genérico, no cuantificador. Sin embargo, vale la pena precisar que no se trata de un sustantivo colectivo, porque esta última categoría sólo es aplicable a seres vivos (cardumen, gente, piara).
En los diccionarios oficiales (el de Autoridades y el de Dudas) está ausente la forma en plural. Sin embargo, a consulta directa (a la Real Academia Española, RAE, a través de su portal electrónico y a la Mexicana mediante el sistema Espín –español inmediato–), las instituciones académicas coincidieron en que la forma plural es admitida.
La RAE, además, indicó: «…en la lengua clásica se empleaba muy a menudo en plural con ese mismo sentido, como refleja el Tesoro de las tres lenguas francesa, italiana y española (Vittori, 1609). […] (“Mil dineros de plata di a tu hermano Abraham” Alfonso X General Estoria [España c1275]; “¡Quien pretenda comprar tu conciencia por treinta dineros es un miserable!” Torrente Pascua [España 1962]), uso que ha quedado fosilizado, por ejemplo, en el compuesto sacadineros.
«…también nosotros documentamos profusamente entre autores de prestigio en los bancos de datos léxicos de la Academia, si bien en contextos informales o con intención marcadamente expresiva […].
»Por lo tanto, en la actualidad, lo normal y aconsejable en contextos neutros dentro de la lengua culta general es emplear como incontable el sustantivo dinero: Tengo suficiente dinero; Ya me he gastado el dinero que me diste; Laura ganó el dinero rápidamente».
Por su parte, la Academia Mexicana de la Lengua respondió: «Por lo general, en el español actual de México, la voz dinero se utiliza como un sustantivo genérico y se usa en singular: No tengo dinero, Hizo su buen dinero la década pasada, Ahorré bastante dinero para comprarme una casa. En estos ejemplos, dinero alude, evidentemente a más de un peso; sin embargo, por su uso como nombre genérico, va en singular aunque implique plural.
»Es correcto emplear la forma dineros, aunque es menos frecuente que la forma en singular dinero. Puesto que el sustantivo dinero hace referencia a un conjunto, pero también a un elemento de ese conjunto, se puede pluralizar: La realeza, sus dineros y... sus mascotas […]». Por tanto, es admisible usar ‘dineros’, aunque en contextos informales y con intención expresiva.

sorianovalencia@hotmail.com

CAFÉ







Científicos descubren como obtener alcohol del café usado
GACETA.ES

Gracias a un grupo de científicos portugueses descubrimos que es posible obtener alcohol del café molido ya usado.

Los investigadores portugueses cogieron el material de una compañía de café portuguesa. Lo más llamativo de este proceso, es que durante el mismo se pierde la cafeina. Incluso se ha creado una nueva bebida alcohólica, que tiene un 40% de etanol.
En una cata los profesionales calificaron el gusto de ese producto como agradable, con olor y sabor a café, pero algo más amargo y picante. 'Bebida espirituosa de café utilizado' así lo llaman los científicos.
Primero se seca el café, después se calienta el agua a 163 ºC por 45 minutos.
Seguidamente se separa del líquido y se le añade azúcar. Por último se mezcla con levadura, se espera a que fermente y se concentra para obtener un nivel de alcohol más alto. Y aunque parezca increíble ya está, tenemos alcohol de café.
'Bebida espirituosa de café utilizado' así lo llaman los científicos. En una cata los profesionales calificaron el gusto de ese producto como agradable, con olor y sabor a café, pero algo más amargo y picante.

HERNÁN CORTÉS II




Mayas, aztecas y los ojos de la Malinche
JOSÉ JAVIER ESPARZA en La Gaceta - España

El 12 de marzo de 1519, Hernán Cortés tuvo su primer contacto con indios hostiles. La expedición había desembarcado en la Punta de los Palmares, cerca del poblado de Potonchán.

Lo que hizo Cortés fue forzar la visita, por así decirlo. Llegó a Potonchán y trató de entrar. Difícil: un poblado aupado en lo alto de un barranco, a orillas del río Grijalva. Los indios, por otro lado, multiplicaron los signos de hostilidad. El cacique Tabscoob, que había sido obsequioso con Grijalva, se mostró mucho menos amable en esta nueva visita. Cortés se vio obligado a retroceder a la Punta de los Palmares, pero, si quería abrir el tapón de aquel mundo desconocido, no podía renunciar a la pieza.
Desde su improvisado campamento planificó su estrategia. El 13 por la mañana se oyó misa en el campamento español, la primera en territorio continental americano; la oficiaron fray Bartolomé de Olmedo y el capellán Juan Díaz. Acto seguido, comenzó la ofensiva. Hernán Cortés se dirigió, río arriba, a la puerta principal de Potonchán. Una lluvia de flechas recibió a los españoles.
El conquistador, puntilloso, ordenó al escribano de la expedición, Diego de Godoy, que redactara el preceptivo requerimiento solicitando a los indios, uno, entrada libre; dos, que reconocieran la autoridad del rey de España, y tres, que se le permitiera aprovisionarse de víveres y agua. Era el último paso formal antes de la ruptura de hostilidades. Los indios conocieron la demanda por la traducción de Aguilar, pero contestaron literalmente: “Si saltáis a tierra, os mataremos”. Lanzaron nuevas salvas de flechas. Y Cortés atacó.
Tomar Potonchán desde el río era una operación compleja: un desembarco que exigía salvar las aguas del Grijalva, primero, y coronar el barranco después. Pero Cortés era un buen guerrero: en el preciso instante en que las primeras detonaciones de los arcabuces llenaron el aire, un segundo contingente español apareció en la puerta trasera del poblado. Eran los hombres de Alonso Dávila, un capitán de Ciudad Real, veterano de las anteriores expediciones al Yucatán, al que el jefe había enviado con un centenar de hombres por tierra. La maniobra acogotó literalmente a los indios. Después de una breve resistencia, los guerreros maya-chontales abandonaron el sitio dejando tras de sí numerosos muertos y gran cantidad de prisioneros.
El parte de bajas es elocuente: sólo dos españoles muertos, cerca de ochocientos indios fuera de combate. El estruendo de los arcabuces había hecho su efecto, pero, al parecer, lo que más impresionó a los mayas fue la estampa de los jinetes, que a sus ojos aparecían como centauros donde hombre y caballo eran todo uno. Hernán Cortés dejó huir a los indios; aún aspiraba a entenderse con Tabscoob. Después, solemne, se paseó por la plaza central del poblado y tomó posesión del lugar. Cuenta Bernal Díaz del Castillo que el conquistador desenvainó su espada y “dio tres cuchilladas en señal de posesión en un árbol grande que se dice ceiba, que estaba en la plaza de aquel gran patio”.
Acto seguido, Cortés envió dos columnas de reconocimiento. Una, al mando de Pedro de Alvarado, extremeño de Badajoz y sobrino del gobernador Velázquez, veterano de la conquista de Cuba y del viaje de Grijalva a estas mismas tierras del Yucatán. La otra, capitaneada por Francisco de Lugo, vallisoletano de Medina del Campo, bastardo del señor de Foncastín y Villalba, e igualmente veterano de Cuba. Cada columna constaba de cien hombres, incluidos quince ballesteros y escopeteros. Sus instrucciones eran idénticas: penetrar dos leguas en territorio hostil y regresar para dar cuenta de lo descubierto. Pero todo iba a complicarse.
Centla y la Malinche
En su exploración, Francisco de Lugo se topó con una numerosa hueste hostil. Visiblemente los indios de Tabscoob se estaban reagrupando para recuperar Potonchán. Viéndose desbordado y en alarmante inferioridad, Lugo abrió fuego. Alvarado, no lejos de allí, escuchó los disparos y corrió en auxilio de su compañero. Se entabló combate. Y una vez más, los indios retrocedieron. La ordenada táctica de la infantería española, la impresión psicológica de los disparos de escopetas y falconetes, así como el terror que en los indios causaban los jinetes de caballería, desarbolaron toda resistencia. Dicen Cortés y Díaz del Castillo que la proporción de combatientes fue de 40.000 indígenas contra 410 españoles. Incluso si quitamos un cero a la cifra de mayas, la proeza ya sería bastante notable. El episodio pasará a la historia como la Batalla de Centla, por el nombre de esa comarca. Era el 14 de marzo de 1519.
Tabscoob entendió que tenía que ceder. Al día siguiente mandó embajadores al campamento español. Aguilar negoció la paz. Siguiendo la costumbre local, los vencidos colmaron de regalos a los vencedores. Piezas de oro, piedras de jade y turquesa, plumas de aves exóticas, pieles de animales… y veinte muchachas. Sí, porque las sociedades amerindias, en general, eran esclavistas, y entregar personas como tributo formaba parte de sus costumbres. Además, dentro de su comercio humano ocupaban un lugar particular las mujeres, donadas habitualmente como regalo incluso si se trataba de mujeres libres, esto es, no esclavas. Unos pocos años atrás, los mayas chontales de Tabscoob habían librado una feroz guerra contra los xicalangos de la isla de Tris, una población náhuatl. Éstos, derrotados, ofrecieron a Tabscoob un cierto número de esclavos en prenda. De ahí procedían aquellas veinte muchachas. Y entre ellas, una que iba a ser decisiva para la conquista de México: Malinalli Tenepatl, Malinchín, llamada La Malinche, inicialmente dada en prenda por Cortés al capitán Alonso Hernández de Portocarrero, pero que muy pronto iba a convertirse en un personaje capital.
Sobre la figura de la Malinche se ha escrito tanto que es difícil separar la realidad de la leyenda. De ella sólo sabemos con seguridad que procedía de una notable familia de un lugar llamado Painaia y que terminó como esclava de los mayas de Tabscoob. Es legendaria, aunque no necesariamente falsa, la historia de que su familia la vendió al nacer un hermano varón. También es legendaria, aunque muy verosímil, su belleza, que crónicas muy posteriores la definen como “una diosa”. Lo que sí es absolutamente seguro es que, siendo de origen náhuatl, conocía la lengua que hablaban los aztecas, y por sus años de esclavitud en Centla hablaba perfectamente el maya. De manera que Hernán Cortés se encontró con que le caía del cielo una traductora excepcional para adentrarse en el imperio mexica: Malintzin traduciría del náhuatl al maya, y Aguilar del maya al español. Los nuestros bautizaron a todas las mujeres que recibieron. La Malinche se cristianó como Doña Marina. Ese será desde entonces su nombre en la hueste de Hernán Cortés.
Sobre el sitio de Potonchán, Hernán Cortés ordenó levantar una ciudad: Santa María de la Victoria, que recibió ese nombre “así por ser día de Nuestra Señora como por la gran victoria que tuvimos”, dice Bernal Díaz del Castillo. Pero el conquistador no tenía la menor intención de echar raíces. Después de dejar allí a unos pocos hombres con sus esposas y concubinas indias, apuntó a lo que estaba buscando: aquellos misteriosos “Culúa y México” donde, según los nativos, abundaba el oro y que, a estas alturas, los nuestros ya sabían dónde encontrar.
La encrucijada de cortés
Culúa era el sitio hispanizado como San Juan de Ulúa, una isla por la que ya había pasado Grijalva y donde constaba la existencia de ciudades y templos. El 12 de abril, los barcos de Cortés zarparon rumbo al norte. El conquistador sabía que estaba contraviniendo las órdenes del gobernador Velázquez: éste le había autorizado para un simple viaje de comercio en la costa, nada más. Pero Hernán había descubierto un horizonte de gloria que superaba con mucho las expectativas del gobernador. Y aún las superaría más en los días sucesivos.
En efecto, a poco de instalarse allí, al campamento que los españoles han levantado en Ulúa empiezan a llegar embajadores. Son enviados oficiales del emperador azteca. Traen piezas de oro, ropas exquisitamente confeccionadas, joyas de diferentes clases. El conquistador comprueba que los mayas le han dicho la verdad: las riquezas aztecas son ciertas. Hernán Cortés invita a sus visitantes a una misa solemne. Informa a los embajadores de que se hallan ante una hueste cristiana enviada por el más poderoso emperador del mundo. Les obsequia con cuentas de vidrio –algo que siempre fascinaba a los indios, porque allí no había tal material- y una lujosa jamuga, esas “sillas de caderas” que eran lo más valioso del mobiliario de la época. Y para impresionarles aún más, organiza una carrera de caballos por la playa y ordena una salva de disparos de artillería. Al final, formula la petición que más le importa: quiere entrevistarse con el rey de los aztecas.
No hubo respuesta. En vez de tal, en los días siguientes se sucedieron las visitas de embajadores y la multiplicación de regalos: grandes ruedas de oro y plata, oro en grano, ropas de algodón… Cortés agradeció los regalos y aportó en respuesta nuevos obsequios, pero de la solicitada entrevista con el emperador mexica, nada de nada. Finalmente, una tercera delegación llegó al campamento de los españoles con una respuesta definitiva: Moctezuma, el rey de Tenochtitlán, que esos eran los nombres del monarca y su capital, no les recibiría. Más aún, instaba a los visitantes a coger cuanto necesitaran de sus tierras y abandonar el país.
La respuesta de Moctezuma puso a Hernán Cortés ante una seria disyuntiva. Si se marchaba, dejaría escapar las mayores riquezas que los españoles habían hallado desde su llegada a las Indias. Si se quedaba y partía en busca de aquel imperio de oro, él y todos sus hombres serían acusados de rebelión por el gobernador Velázquez. Era preciso tomar una decisión. Y además, una decisión que implicara a toda su hueste, porque la aventura exigía emplear todos los recursos a su alcance. Hernán Cortés encontrará la fórmula.

ULISES





Galaxia publicará en outono a tradución galega do «Ulises»
Catro expertos completan a primeira versión íntegra en galego da novela
CAMILO FRANCO
Santiago / La Voz

Hai libros moito máis citados que lidos. Hai libros que, sen pasar do título, levantan discusións sen necesidade de aterse aos argumentos. No mundo laico, o Ulises de James Joyce é o campión deses títulos que parecen importar tanto polo carácter simbólico como polo literario. Este longo percorrido dun día polas rúas de Dublín terá versión en galego neste próximo outono, cando o publique a Editorial Galaxia logo de catro anos de traballo de tradución cun equipo de catro persoas.
O director xeral de Galaxia, Víctor F. Freixanes, sinala o carácter «simbólico» deste libro e a súa temprana relación coa cultura galega desde a tradución dalgúns fragmentos por Otero Pedrayo e os achegamentos ensaísticos de Vicente Risco.
«É unha novela cunha carga simbólica para a cultura universal e creo que tamén a ten para a nosa cultura», sinala Freixanes. Segundo o director xeral de Galaxia, a presentación de Ulises en galego vai acompañar a presentación «dunha nova etapa da editorial, con proxectos como Mar Maior, un selo para o mercado internacional e outras novidades relacionadas co mundo dixital e audiovisual».
Freixanes apunta que, ademais do carácter simbólico, están «as dificultades da tradución do libro, porque este é un proceso necesariamente longo e difícil». Son catro as persoas que firman a tradución das máis de mil páxinas da novela: Eva Almazán, Xavier Queipo, María Alonso Seisdedos e Antón Vialle. O director de Galaxia interpreta que o libro representa «a visión doutra xeración completamente diferente».
Vialle sinala que a tradución do Ulises «leva dez anos en marcha» pero mantivo ao longo dos anos e nos diferentes tradutores «a mesma filosofía». «Non queriamos facer unha tradución unicamente das palabras, senón que queriamos que o lector galego experimentase as mesmas sensacións e dificultades dun lector en inglés, e que as puidese resolver da mesma maneira», explica o tradutor.
No mesmo equipo de tradución traballou María Alonso Seisdedos, quen asegura que o Ulises «é unha novela para tolear, moi absorbente, que xa presenta dificultades para o lector inglés». Sinala que é un texto que «sempre levanta moita expectativas sobre o traballo de tradución». Antón Vialle cita tres entre as dificultades principais da tradución, unha primeira de contido: «É un libro erudito con referencias arreo á historia de Irlanda, a literatura mundial, ao simbolismo, á filosofía, á ciencia e ás crenzas, á relixión». A segunda «é un uso particular da lingua inglesa, que atribúe ás palabras un significado que non sempre coincide có adoito». Vialle explica que a terceira dificultade son «os frecuentes xogos de palabras e con palabras que forman parte da narración e non se pode pasar deles». Sinala que a intención dos tradutores foi «trasladalos ao galego sen perda significativa do significado orixinal ou do seu poder evocador».

LA LENGUA VIVA






Libertarios refrescantes
Amando de Miguel en Libertad Digital - España


Entramos de lleno en la canícula y los mensajes de los libertarios son de lo más refrescante. Resumo unos cuantos y doy mi opinión a mi aire. Roberto Tojo sostiene que la voz carajo procede de la jerga marinera. En los barcos de vela era una minúscula plataforma situada en lo alto del palo mayor, donde se situaba el vigía. Se utilizaba también como lugar de castigo para los marineros díscolos, y de ahí el sentido despectivo que tiene esa voz coloquial. No estoy de acuerdo. Desde tiempo inmemorial el carajo es simplemente el pene. Por eso es una palabra obscena, que se emplea también como exclamación simpática. Contamos también con los ñoñismos caray o caramba como exclamaciones. A través de ese uso los marinos dieron en llamar "carajo" a la plataforma del palo mayor. Algo parecido es el jardín, que en los barcos de vela era la letrina. Por eso decimos "meterse en un jardín".

Gonzalo Gago me pregunta si el eminente autor del mejor diccionario de Latín, Raimundo de Miguel, era pariente mío. No lo creo. Todos mis antepasados eran campesinos, aunque mi abuela Ángela se hizo maestra nacional. Lo que pasa es que considero a don Raimundo como mi abuelo intelectual.

Irene quiere saber qué significa madrigal, aparte de su sentido poético o musical. No se me alcanza. Creo que no tiene más significados que esos. No se sabe de dónde viene tan bonita palabra. Acaso se asocie a maternal.

Maribel Torbeck, tostándose en una playa murciana, se chapuza en el iPad (o como se diga) para enviarme un cariñoso mensaje y darme envidia. Se pregunta doña Maribel por qué decimos "ordenador" o "computadora". Computer fue la voz en inglés porque su función principal hace más de medio siglo era computar o calcular. Los franceses no se dejaron arrastrar por la moda inglesa y propusieron ordinateur, al considerar que ordenaba datos. Esa máquina maravillosa hace muchas más cosas que calcular u poner orden en los datos. En los años 60 se llamaba en España "cerebro electrónico". Acaso sea su mejor denominación. Es lo más parecido a un cerebro.

Chaim Lerner (argentino en Tel Aviv) se maravilla de esa expresión del politiqués de su tierra de nación: "Hay que dar más del 100 %". El bueno de don Chaim (supongo que es don Jaime) razona que "las matemáticas no mienten". Lo demuestra así. Siguiendo la tradición hebrea, da un significado numérico a cada letra del alfabeto. Así, A=1, B=2, C=3. La Z sería el 27. De esa forma se logra una transcripción numérica de las palabras. Por ejemplo, trabajar (= 21­+19+1+2+1+10+1+19 = 74%). Lameculos daría el 104%, corruptos el 153% y sinvergüenzas el 163%. Esas tres últimas palabras son las que equivalen a dar más del 100%. En efecto, las matemáticas no engañan.
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