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segunda-feira, 12 de agosto de 2013

LA LENGUA VIVA






Errores y horrores
Amando de Miguel en Libertad Digital España



Nada más difícil de dilucidar que cuál es la verdad y dónde está el error. El progreso consiste en ir eliminando errores. Aparecerán otros. Gerardo Guzmán aduce que "precisión y error son extremos de un mismo continuo: incertidumbre". Francamente no lo veo claro. Para mí la precisión es el extremo de algo bien medido con el mínimo de error posible. El error puede ser involuntario, esto es, aleatorio. La certidumbre es otra cosa, es la cualidad que elimina posibles dudas.

Santos Martínez Pérez hizo también una lectura crítica de los intervinientes (que no interventores) en el debate sobre Bárcenas. Por ejemplo, el tal Alfred Bosch escupió un "sustrayeron". ¿Es que ordenador no corrige los dislates? El problema, como dice don Santos, es que ese tipo de errores no pueden ser aleatorios porque el sujeto los lee. En el caso de don Alfred (que no es Nobel) se comprende la vacilación al tener que expresarse en un idioma extranjero.

Jesús García Castrillo duda de que sea lícito (como yo insinuaba) que los diputados puedan arrojarse calumnias en los debates. Ahora tampoco yo estoy seguro de esa licitud. Mi comentario era porque en la tradición parlamentaria (sobre todo inglesa; todas las demás son copias) los diputados o MP´s pueden decirse de todo sin que pase nada. Se comprende que la tradición haya recogido una cierta inmunidad parlamentaria para los posibles delitos de palabra. Pero todo tiene un límite. Por ejemplo, el famoso aforamiento de los diputados.

José Luis Martín Tordesillas corrige mi apreciación de que el debate de Bárcenas no se celebrara en un hemiciclo. Don José Luis asegura que el nombre preciso es una exedra. Tiene razón, aunque al hemiciclo del Congreso le faltan algunas columnas clásicas para representar bien el modelo. Pero lo que yo insinuaba es que el salón de plenos del Senado (donde se hizo el debate) se aleja un poco de la figura semicircular.

Maribel Torbeck me escribe desde su iPad (tendría que ser ya aypaz) tostándose en una playa murciana. Dichosa ella. Se pregunta por qué tenemos que decir ordenador en lugar de computadora, al provenir del inglés. La razón es que los franceses se resistieron al anglicismo e inventaron lo de ordinateur. En los primeros años 60 (cuando yo empecé a utilizar esas máquinas maravillosas) se llamaban cerebros electrónicos; para abreviar, cerebros. Era una buena adaptación, y eso que entonces esos aparatos no hacían más que computar, calcular. Los que yo manejé entonces te daban números absolutos, ni siquiera porcentajes. Los porcentajes había que calcularlos a mano con una regla de cálculo, un instrumento primoroso.

¿Contra qué escribe?







por Alfonso Reece Dousdebés en El Universo.com


¿Contra qué escribe?


Esta pregunta se la planteó la revista Mardulce Magazine en una encuesta a varios escritores argentinos. Alguna publicación cultural de estas latitudes podría hacer un ejercicio similar con literatos ecuatorianos. La cuestión me suscitó algunas ideas que me permito exponerles, pensando como novelista. Creo que la novela es una suprema rebelión contra la realidad. Incluso cuando se pretende narrar exclusivamente hechos reales, como lo hace Edwards en Persona non grata, Binet en Hhhh, finalmente rige la imaginación, la más noble de las facultades humanas, la más irreductible, la más espiritual, morada privilegiada de la libertad. Toda novela parte del presupuesto de que algo está mal en el mundo, algo falta o algo sobra. Por eso trata de caricaturizar la realidad, o de denunciarla como atroz, o de evadirla totalmente, o de embellecerla, o de completarla. Cuando imaginamos somos dioses, creamos mundos. El escritor se siente Yahveh frente a Adán, los personajes son una nueva humanidad. Esta situación se hace explícita en Niebla, de Unamuno. De manera que todo novelista, por el simple hecho de serlo, escribe contra la realidad.

Por eso el novelista solo alcanza vuelo cuando se enfrenta a la forma más real de la realidad, es decir, cuando escribe contra el poder. La palabra realidad viene del latín realitas y esta, a su vez, de res, cosa. El poder convierte en cosa lo que por esencia no es tal, el ser humano, al que utiliza como cosa, en el mejor de los casos como res, que es lo mismo. La cosificación se produce porque el poder convierte en medio lo que solo puede ser un fin en sí mismo. (La homofonía nunca es coincidencia, “real”, propio de reyes, tiene a connotar “real”, que existe verdaderamente). Todo poder es un establecimiento, en consecuencia, es esencialmente conservador, no quiere que la realidad cambie, porque el cambio significaría su fin. El establecimiento tiene que ser estable.

Todos los grandes novelistas lo entendieron así, Cervantes es un claro ejemplo. Sus obras son enfrentamientos evidentes o metafóricos con diversos poderes, porque hay distintos tipos de poder. Existen poderes literarios: las escuelas dominantes, las academias, las organizaciones, los grupetes, las mafias de escritores, que ejercen efectivo control sobre los medios culturales. Están por supuesto los poderes mediáticos, tan gravitantes en el último siglo, sin olvidar a los económicos y religiosos. Pero todos estos, por poderosos que puedan llegar a ser, no son definitivos si no están coludidos con el poder político, el que por definición mantiene el monopolio de la fuerza física en un territorio determinado y por tanto “decide en última instancia”. El momento en que un novelista transa con el poder está aceptando un establecimiento, ha admitido que la realidad está completa. Entonces se convierte en apologeta de las “realizaciones”, la obvia etimología de las palabras nos releva de explicaciones. Bueno, contra eso escribo, pero sería muy inexacto decir que soy un “escritor de oposición”... o sí, lo soy, de oposición a la realidad.

Frases y dichos patagones: 10 ejemplos para entender y no perderse (I)






por Paula Venegas en El Mercurio - Chile

Por si usted viene de vacaciones a esta linda región o llega a trabajar a Aysén, es bueno que conozca para no pedir la explicación a lo que acaba de oír.

Llevo un año y medio viviendo en Coyhaique, una especie de Macondo en el extremo sur de Chile, y la verdad es que además de la calidez de la gente que me sorprendió, la otra cosa que me gusta mucho son los dichos que tienen en la Región de Aysén. Muchos de los cuales son conocidos por ser un lenguaje de campo y utilizado en varias regiones de nuestro país, pero también otras frases locales que provienen del juego del Truco, de los chilotes o importados desde Argentina. Por si usted viene de vacaciones a esta linda región o llega a trabajar a Aysén, es bueno que conozca para no pedir la explicación a lo que acaba de oír.

1) El que viene apura’o a la Patagonia viene a perder el tiempo: Esta es la frase más recurrentes en el comercio, restaurantes -hay una pizzería donde sus trabajadores ocupan una polera con este dicho- supermercados y un largo etc.

Acá el ritmo de vida es lento, por lo que todo se mueve a una velocidad que no es la misma que en Santiago, por ejemplo.

Ta'helando es una frase que se escucha recurrentemente en la Patagonia.

No es que no lo quieran atender, es sólo que se tomarán todo el tiempo del mundo, de la misma manera que antes los pioneros se abrieron camino en la región con caminos difíciles de recorrer, mala conectividad, ¿entonces para qué apurarse si puede ser peligroso? Desde esos años, quedó este dicho , y sólo queda acostumbrarse porque no lo van a atender más rápido sólo porque se los diga, hágase paciencia y recuerde, acá el tiempo se mide a velocidad distinta. Aunque a veces abusan de la famosa frase.


2) Estoy privado/a: Frase que viene desde la Isla de Chiloé que quiere decir que la persona está enfurecida, con mucha ira, bueno… usted me entiende. Es la versión patagona del Dr. Bruce Banner transformándose en Hulk.

3) “Estoy lleno/a”: Aunque se escucha más en el campo que en las ciudades, de repente en alguna fiesta la dicen y quiere decir que bebió o comió mucho y que ya no le cabe nada más en el cuerpo.

4) Andar Cacharpeado: Vestirse en forma elegante, como para ir a una fiesta o un matrimonio.

5) Ta’ llena mi pilgua, che: Se refiere al individuo que bebió de más y que ya no puede seguir consumiendo alcohol. Añade la terminación “che”, propia de Argentina.

6) Ta’ helando: Cuando debido a las bajas temperaturas, empieza a escarchar.

7) Mi chico/ mi chica: Para referirse a un amigo. Se usa por ejemplo, para preguntar cómo está alguien: ¿Cómo está mi chico?

8)Darle guaraca: Aumentar la intensidad de algo. Por ejemplo: “Hay que darle guaraca no más”.

9) Que la vaca no se olvide que jue ternera: Se refiere a no olvidarse de los orígenes humildes que alguien pudo hacer tenido.

10) Guarda, guarda: Cuidado, atento, para alertar de algo que puede ocurrir.

Pronto viene la segunda parte compilando más dichos populares en la Región de Aysén espero que les haya gustado y si alguno de ustedes, queridos/as lectores/as es patagón o patagona y quiere aportar, déjeme un comentario.

HUMANIDADES OLVIDADAS





Magdalena Merbilhaa: "En el siglo XIX se creía necesario minimizar las humanidades, ya que de estas nacen la conciencia personal y la social, cosas consideradas peligrosas...
El mundo actual pareciera solo valorar aquellas cosas que le entregan una utilidad inmediata. Teniendo en cuenta esa dinámica, ha dejado de lado todo aquello calificado como inútil y sumamente teórico, alejado de lo práctico. Es por eso que ha olvidado el valor de las humanidades y se ha enfocado en las disciplinas prácticas, que entregan beneficios inmediatos a quien participa en ellas.


Todo pareciera ser un círculo perverso, ya que un mundo sin humanidades es un mundo menos humano, menos habitable y sin duda menos feliz. Todos, por el hecho de ser seres humanos, somos humanistas. Nos han mentido al obligarnos tempranamente en el colegio a definirnos como "humanistas" o "científicos". Fragmentar al ser humano no es una buena idea y tampoco es casual. Ya en el siglo XIX, tras las leyes de instrucción primaria obligatoria, el gobierno inglés se enfocaba en enseñar las tres R: Reading, Writing and Arithmetic (leer, escribir y aritmética). Todo el foco se ponía en la lectoescritura, ya que se quería formar gente útil, pero no pensante. Se aclaraba que era necesario minimizar las humanidades, ya que de estas nacen la conciencia personal y la social, cosas consideradas peligrosas.

Hoy, en un mundo ensimismado por medir todo, incluso lo inmedible, todo se enfoca en los resultados. Los colegios, para responder a las famosas pruebas estandarizadas, se centran, igual que ayer, en las matemáticas y lenguaje, lo medible, buscando buenos resultados. Las otras materias pasan a ser "el pariente pobre".

Educamos ciudadanos sin conciencia, ya que no es posible enfrentar el presente, ni dimensionar el futuro, si no se conoce el pasado. La historia, la filosofía, la literatura, entre otras disciplinas, no tienen una utilidad inmediata, pero sí ayudan a quien las atesora a tomar mejores decisiones y, ciertamente, a ser más feliz. No es casual que G. K. Chesterton definiera la tradición como "la democracia de los muertos". Es la forma de honrar, considerar y aprender de las experiencias pasadas para, exactamente, no errar.

Todo se enfoca en la utilidad, pero nos olvidamos de lo más útil, aquello que nos permite ser felices. Todos queremos ser felices, es lo que buscamos con toda el ansia y todo el ser. Y eso se logra no tan solo con los conocimientos útiles y prácticos, sino con lo que nos eleva más arriba, acercándonos a lo trascendente. La felicidad solo se encuentra en lo infinito, y a eso se llega con la razón mediante un proceso de autodeterminación que solo se logra desde el pensamiento acabado, que nace de eso que hoy se considera "inútil".

Magdalena Merbilhaa en El Mercurio.com - Chile

FILOSOFÍA


Todos los idiomas nos ayudan a pensar
VÍCTOR HURTADO OVIEDO | EDITOR DE ÁNCORA - La Nación - Costa Rica


El señor Martin Heidegger fue alguien raro; es decir, una de esas personas que los snobs tienen por coleccionables. Un snob es un señor que anda con un clavel verde (como Oscar Wilde) o que se deja crecer el jardín de una barba de naufragio. Un bombín también ayuda.

Un snob es una persona que se ha concedido la libertad de hacer las tonteras que nosotros solamente imaginamos, lo cual demuestra que (contra lo que bien saben los demás) no carecemos de imaginación, sino de frescura.

Un snob es un señor tan fresco que, si no fuese Homo sapiens, sería un jugo de naranja. Por su desenfado, los snobs no provocan una sana envidia, sino una envidia de verdad, la única que existe (¿para qué engañarnos a nosotros mismos si para eso están las elecciones?).

Los snobs emiten frases célebres que se llaman boutades, como esta: “Lo menos común es el sentido común”. Las boutades son ironías tituladas en francés que se pronuncian en cualquier idioma donde vivan snobs. Otra prueba de que no somos snobs consiste en el hecho de que, mientras que los snobs dicen ocurrencias, nosotros decimos lo primero que se nos ocurre.

Una ocurrencia snob es propiedad del filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976): solamente los idiomas griego y alemán son aptos para expresar filosofía. (Ya nos imaginamos la opinión de Aristóteles sobre la opinión de Heidegger.)

De paso habría que añadir que el señor Heidegger fue un militante del partido nazi y que pagó sus cuotas hasta que en 1945 se le acabó, no el dinero, sino el partido. Así pues, siempre cotizó (o escotó, cual decimos los puristas; o sea, los snobs).

Nadie serio toma en serio la boutade de Heidegger. El filósofo mexicano Jaime Labastida afirma: “No hay lenguas privilegiadas y especialmente aptas para hacer filosofía” (ensayo El español como lengua de conocimiento ). En el mismo sentido ha escrito el filósofo argentino Juan José Sebreli: “La identidad de la función de la lengua griega y la alemana tenía, para Heidegger, una causa racial, una misma ‘cepa étnica’ helénico-germánica” (libro El olvido de la razón, cap. III, 1).

Tal es una “cepa” imaginaria, maliciosa, destinada a legitimar la propia filosofía de Heidegger y la “superioridad” de la “raza aria”.

En sentido contrario, el historiador Martin Bernal escribió el libro Las raíces afroasiáticas de la civilización clásica , en el que resume los aportes egipcios y semitas a la cultura griega. Una parte (pero solamente una parte) de la cultura griega anticipó los principios de la democracia y de la ciencia; lo demás es casi casi lamentable.

Las personas inventan o copian las palabras que requieren: la Internet existió antes que la palabra Internet. La palabra sigue a la necesidad: es su sombra. Todos los idiomas pueden formular ciencia y filosofía y ayudarnos a pensar. Lo que nos impide pensar es el pensamiento de Martin Heidegger.

Porqué, por qué, porque.

Sepa cuándo utilizar porqué, por qué y porque

Consejos de ortografía de Fernando Ávila, delegado para Colombia de la Fundéu BBVA.


Cita: “...porqué se puede llegar a padecer este mal…”.

Comentario: Es frecuente la confusión entre porqué, pegado, y por qué, separado, debido a que ambas expresiones tienen el mismo sonido. En la frase citada se debió escribir “…por qué se puede llegar a padecer este mal…”.
Veamos cómo distinguirlas. Porqué, pegado, es sustantivo, que equivale a ‘razón’. Como sustantivo que es, puede ir precedido del artículo el, el porqué (‘la razón’), o de otro adjetivo, este porqué (‘esta razón’), y puede ir en plural, los porqués (‘las razones’). Es muy frecuente que el porqué vaya seguido de la preposición de, el porque de, “el presidente explicará el porqué de la desaceleración” (‘el presidente explicará la razón de la desaceleración’).
En cambio, por qué, separado, es locución formada por la preposición por y el interrogativo qué, que puede ir seguida de la palabra razón; es decir, por qué equivale a ‘por qué razón’. No puede ir precedido de artículo, ni puede ir seguido de la preposición de, ni tiene plural.
En la cita que estamos comentando se puede ver claramente la equivalencia: “por qué se puede llegar a padecer este mal” (‘por qué razón se puede llegar a padecer este mal’).

Veamos otros ejemplos con porqué:

¿Explicó el porqué de su silencio? = ¿explicó la razón de su silencio?
Descubra el porqué de las nuevas tendencias = Descubra la razón de las nuevas tendencias.

Y otros ejemplos con por qué:

¿Explicó por qué guarda silencio? = ¿Explicó por qué razón guarda silencio?
Descubra por qué han surgido nuevas tendencias = Descubra por qué razón han surgido nuevas tendencias.

Porque

Aparte de las dos expresiones explicadas, existe porque, conjunción causal, que tiene el acento en por, mientras que las dos anteriores tienen el acento en qué. Esa ya es una distinción contundente. Equivale a ‘debido a que’. Un ejemplo: Se entregaron a la fiscalía, porque se arrepintieron de su delito = Se entregaron a la fiscalía, debido a que se arrepintieron de su delito.
En resumen: El porqué = la razón. Por qué = por qué razón. Y porque = debido a.

Fernando Ávila
Delegado para Colombia de la Fundéu BBVA

"PERLAS DEL NACIONALISMO"











'El Quijote' se escribió en catalán y Cataluña descubrió América

Un curso financiado por ayuntamientos de CiU difunde estas teorías.

LIBERTAD DIGITAL - ESPAÑA


El Quijote se escribió en catalán porque Miguel de Cervantes era catalán y se llamaba en realidad Joan Miquel Servent, según el curso "universitario" celebrado el pasado fin de semana en Crespiá, Gerona subvencionado con 7.000 euros por varios ayuntamientos de CiU.

Según informa El Mundo, el curso estuvo organizado por el Institut Nova Historia, dirigido por Jordi Bilbeny, que se hizo famoso por sostener que Cristóbal Colón se llamó en realidad Cristófor Colom y era un noble catalán y que fue Cataluña quien descubrió América.

En sus desvaríos, Bilbeny sostiene además que Cataluña también descubrió Australia o que Valencia fue la capital de la nación catalana entre 1489 y 1573. Según este peculiar historiador, Colón no salió de Palos, sino desde Pals D'Empordà, un municipio de Gerona donde además habría reclutado a los hermanos Pinzón, y las carabelas llevaban por bandera la senyera.

Bilbeny dice que el origen catalán de Cervantes se ocultó porque era hijo de Miguel Servent, que fue quemado en la hoguera por hereje. La versión castellana que conocemos de El Quijote es, según el supuesto historiador, una "mala traducción".

LLÁMALO COMUNICACIÓN








La sociedad de la información está cargada de eufemismos
JOSEP RAMONEDA en El País - España.


Antes se hablaba de propaganda, ahora se habla de comunicación. Paradójicamente la sociedad de la información está cargada de eufemismos. En el pasado la propaganda formaba parte del discurso político. Partidos de derechas y de izquierdas, fascistas, conservadores, católicos, socialistas, comunistas, tenían sus comisariados de propaganda. La propagación de la doctrina formaba parte de la acción política en unos momentos de confrontación radical entre proyectos portadores de verdades en mayúscula. La guerra fría fue la apoteosis de la propaganda entre las dos partes enfrentadas del mundo, articuladas en torno a las dos potencias, Estados Unidos y la URSS. La lucha ideológica era abierta, los eufemismos sobraban. El bien contra el mal, según la perspectiva de cada uno.

Poco a poco, la propaganda ha ido dejando paso a la comunicación, que es una variante de la publicidad. Es una de tantas consecuencias del triunfo del sistema capitalista. La propaganda era política y religiosa. La publicidad es comercial. Cuando el poder político y el poder religioso pierden capacidad de determinar el comportamiento de los ciudadanos en beneficio del poder económico, que alcanza su momento culminante al hacer del consumo como forma de vida, cuando el hombre se convierte en homo economicus por encima de todo, las técnicas comerciales sustituyen a las técnicas de la propaganda. Y al cruzarlas con los dispositivos de la sociedad de información, a un lado y otro, los departamentos de publicidad se convierten en departamentos de comunicación. Así en los gobiernos y los partidos como en las corporaciones empresariales. Hoy día, nadie que se precie puede vivir sin tener un jefe de comunicación: los políticos, los empresarios, pero también los artistas, los deportistas y otros profesionales distinguidos. Es decir, cada cual tiene su propagandista de bolsillo.

Ahora, lo que se busca es que te compren.
Que adquieran tu producto y no el del vecino. Y esto vale para una marca o para un partido político
De la propaganda a la comunicación, ¿qué ha cambiado? La sociedad. Para convencer al ciudadano nif (consumidor, competidor y contribuyente) poco dado al ruido ideológico, se requieren unas formas de seducción un poco más sibilinas. La propaganda buscaba el adoctrinamiento y el encuadramiento directo: poner a las gentes al servicio de una causa, apelar a las adhesiones incondicionales, movilizar a la guerra contra el enemigo. Ahora, lo que se busca es que te compren. Que adquieran tu producto y no el del vecino. Tratando sutilmente de convertir la compra en hábito. Y esto vale para una marca o para un partido político. La ideología se ha hecho marca como el producto. Lo que permite imponer una manera determinada de entender y organizar el mundo sin que el ciudadano tenga plena conciencia de lo que significa y las consecuencias que puede tener sobre sus vidas. Cuando a la comunicación se le va la mano y la distancia entre lo que promete y lo que hace se hace exageradamente visible, se habla de demagogia y de populismo.

Naturalmente, pronto se descubrió que la mejor comunicación —la mejor propaganda— es aquella que consigue que el ciudadano tome el mismo la iniciativa de adoptar los comportamientos que uno quiere imponerle. Es decir, crear un medio de mensajes que configuren el modo de hacer de los ciudadanos. Y en este sentido el gran triunfo de la comunicación, como se ha visto en esta crisis, es el miedo. Todo el aparato comunicacional —es decir, propagandístico— se ha orientado a generar pánico a la gente para limitar su capacidad de irritación, indignación y respuesta. Y ha sido hasta tal punto así que ahora el problema es que la gente pierda el miedo y vuelva a consumir. Maravillosa paradoja de los aprendices de brujo comunicativos. Al mismo tiempo, desde Internet, se despliegan nuevas formas de comunicación, como mecanismo de contrapropaganda para romper el discurso hegemónico instalado en la sociedad. Y la Red se vislumbra como escenario futuro de una nueva era de la propaganda que solo se empieza a atisbar. Venimos de un tiempo de eufemismos y de silencios, entramos en un tiempo de ruido y de escuchas.

Conclusión: Dios me libre de la comunicación que de la propaganda ya me libro yo.

LA INFANCIA



La infancia, un “invento moderno”
En la Historia, los menores fueron cambiando de estatus hasta ser admitidos como sujetos. Entonces, sobre ellos se posó la mirada fascinada de los mayores. Así, los chicos fueron investidos de los deseos y frustraciones de sus padres.

POR EVA TABAKIAN en Revista Ñ - Clarín - Buenos Aires


El peso de la mirada adulta
El historiador Philippe Ariès formula que la infancia, tal como se concibe en la actualidad, es una modalidad inventada en los últimos trescientos años. Antes de esta fecha, apenas podía distinguirse un adulto de un niño. El “sentimiento de la infancia”, tal como él lo denomina, que comienza a aparecer en el siglo XVII y sigue vigente hasta nuestros días, es el resultado de una profunda transformación en las creencias y estructuras mentales que traen como consecuencia la aparición de la familia nuclear moderna, es decir aquella limitada a los padres y los hijos que surge en las ciudades a principios del siglo XV.

Durante la Edad Media, en la Europa occidental, predomina una conciencia naturalista de la vida y del paso del tiempo. Cada uno de los miembros del grupo familiar dependía de los demás, y cumplir con la función de procrear era una responsabilidad ineludible, en tanto constituía el vínculo entre le pasado y el futuro. De este modo la vida y la muerte eran momentos naturales y esperables. En este contexto el niño es concebido como un vástago del tronco comunitario y, en tanto tal, era un “niño público”. La primera infancia era la época del aprendizaje: aprendizaje de la casa, del pueblo, del terruño, del juego pero también de las reglas de pertenencia a una comunidad y de las cosas de la vida cotidiana.

En la sociedad medieval, eminentemente agrícola, niños y adultos vestían con las mismas ropas, compartían el trabajo, las horas de descanso y aun los juegos. La edad cronológica tampoco era un elemento diferenciador, ya que muchos adultos no sabían siquiera la fecha de su propio nacimiento ni la de sus hijos. Anotar el día en que habían nacido no era un comportamiento habitual.

A partir del siglo XVII surge la voluntad de preservar la vida del niño, de librar al niño de la enfermedad y de la muerte prematura, repeler la desgracia intentando curarlo, tratando como dice Locke “cuando menos, de hacer que tengan una constitución que no sea propensa a enfermedades”. De este modo, el cuerpo gana autonomía, y en tanto individual y perecedero, es preciso cuidarlo y librarlo del sufrimiento. En este marco, el hijo pequeño es atendido, cuidado y mimado en tanto ocupa un lugar diferente en la sociedad: un niño al que se quiere por sí mismo y no sólo por ser un eslabón más en la cadena de descendencia.


Tiempos modernos

En estos tiempos se observan dos tendencias. Por un lado, algunos padres demasiado apasionados por sus hijos, deslumbrados con este “niño nuevo” a quien consideran más despierto y más maduro. Y, por el otro, los moralistas, que denuncian la complacencia con la que los padres y las madres educan a sus hijos.

En este pasaje histórico se ve el desplazamiento del niño y la niñez desde un estado cuasi natural al estatuto de sujeto y en consecuencia en objeto del deseo del otro, en primer lugar de ese otro que es la madre, que también debido a un desplazamiento de las relaciones ahora puede pensarse como sujeto deseante, deseante entre otras cosas de este niño.

En “Introducción al narcisismo”, Freud acuña una frase que tal vez dé con el tono de la modernidad respecto de la niñez: “su majestad el bebé”. Con ella quiere explicar la fascinación que el niño ejerce en el adulto, ese encanto que hace de él un objeto único, investido de todas las fantasías de los padres. “Su Majestad el bebé tiene la misión de cumplir los irrealizados sueños de sus padres: el varón será un gran hombre y un héroe en lugar del padre y la niña se casará con un príncipe como tardía recompensa para la madre.” Este bebé ocupa un trono a condición de un futuro de grandeza. La apreciación freudiana explicaría abundantemente el lugar del niño en las fantasías parentales y la importancia de mantener ese lugar como cumplimiento de deseos que no han sido alcanzados en la vida propia. Más adelante el análisis del pequeño Hans, uno de sus cinco casos historiales, vuelve a poner en foco no sólo la sexualidad infantil sino el lugar que el niño ocupa en la economía libidinal de sus padres. El caso de Hans es el pionero en el análisis de niños y se realizó a través de los padres del niño que eran seguidores de las teorías freudianas y recurrieron a Freud a partir de una fobia específica que dificultaba la normal vida del niño. Sabemos por el mismo Freud que más adelante este niño fue un artista reconocido y que no recordaba nada de su tratamiento infantil. Justamente hace unos días se ha publicado un libro de François Dachet ¿La inocencia violada? en la que se analiza la obra de Herbert Graff, que así se llamaba Hans o Juanito, y su relación con el psicoanálisis.


¿El país de las maravillas?

Jacques Lacan, en “Dos notas sobre el niño”, plantea que el niño puede localizarse en la estructura familiar en tres modos distintos. Puede hacerlo como síntoma, en cuyo caso estaría representando la verdad de la pareja de los padres, puede hacerlo como objeto (condensador del Goce del otro) y también como falo, identificado con el objeto imaginario del deseo del Otro.

Esta ubicuidad del niño como distintos objetos y en distintas funciones, permite pensar el lugar ambiguo y significativo que ha ocupado en la obra de algunos artistas, como por ejemplo en las fotografías de niñas de Lewis Carroll y su influencia en la creación de una obra como Alicia en el país de las maravillas . Carroll buscaba situaciones idílicas y escenarios hermosos para retratar a sus niñas a quienes leía cuentos y disfrazaba y autorizaba su práctica en la anuencia de los padres de estas criaturas a quienes pedía permiso por carta para fotografiarlas. Alicia Liddell fue una de sus modelos predilectas. Era la hija del deán de la universidad donde él trabajaba. Ella y sus hermanos posaron en numerosas ocasiones para él. Sabido es que esta práctica y algunas otras conductas llevaron tardíamente a imputarlo de pedófilo. Este espacio tan delicado y sutil revela la dificultad de distinguir claramente la localización del niño en el mundo de las fantasías del adulto. Como un dato adicional hay que agregar que ya en su época, los fotógrafos habían comenzado a tomar a los niños como modelos y hay una gran tradición y colección de fotografías de niños en distintas poses, con ropa de adultos, en escenarios inverosímiles y temáticos que representan las modas de la época.

La tradición fotográfica mencionada posee su paralelo en la pintura, que muestra un origen y una vertiente especial en todos los niños Jesús pintados junto a las Vírgenes (Miguel Angel, Raphael). Consecuentemente, en su versión moderna la imagen del niño recorre las obras de autores tan disímiles como Goya, Velázquez, Monet, Cézanne, Gauguin y Picasso entre otros. Hay, por cierto, un librito encantador que reúne estas pinturas bajo el título Garçons , una edición de Agnès Rosenstiehl que muestra la persistencia del tema del niño en la pintura de todos los tiempos. En cada obra el niño aparece bajo una mirada distinta, a veces más ingenua, a veces idealizada, otras atravesada por un erotismo enmascarado.

Finalmente, en la literatura, la Lolita de Vladimir Nabokov parece encarnar también esa vaguedad de la figura infantil devenida objeto de deseo. Novela de amor, tragedia donde lo erótico y la modernidad se entrecruzan, es una obra donde se muestra con mayor arte la infinita complejidad del alma infantil y su resonancia en el adulto. Su protagonista, el profesor inglés Humbert Humbert, queda absolutamente prendado del encanto de Lolita, niña-joven que despierta su pasión y lo arrastra más allá de las convenciones morales y hasta éticas. Este objeto fascinante, que se mueve en el borde y el límite entre lo perverso y el deseo se convierte a lo largo de la novela y después de una serie interminable de diferentes actos de desprecio y de maltrato que la muchacha le descarga al profesor, en un objeto de amor. Esta metamorfosis que, entre otras muchas, pasa por la prueba de la muerte, muestra el devenir de un objeto en otro.

El niño como objeto de deseo es, tal como lo muestran los ejemplos anteriores, un misterio tan ambiguo y misterioso como lo es el deseo mismo, sus avatares y devenires, los distintos lugares que ocupa y nos hace ocupar como lo que somos, sujetos hablantes y por lo mismo deseantes. Que el arte nos permita comprenderlo, avizorarlo y exponerlo no es algo que le sea ajeno al psicoanálisis.

COMPETITIVIDAD

La RAE busca hacer competitivo al español
FERNANDO CHAVES ESPINACH - en La Nación.com

El director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, explicó que las principales adiciones al 23.° Diccionario de la Lengua Española provienen de los campos de la técnica, la investigación y de extranjerismos de áreas específicas

La lengua es un ente vivo, y lo comprueban las 60.000 modificaciones que entrarán en la 23.ª edición del Diccionario de la Lengua Española , que saldrá en el 2014.

El director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, quien se encuentra de visita en el país para participar en un coloquio de la Academia Costarricense de la Lengua, considera que la tecnología es la fuerza que acelera los cambios en el idioma español actualmente.

La tecnología obliga a incorporar términos muy específicos. ¿Cuáles cambios pertenecen a ese campo?

En primer lugar, la adecuación del diccionario y del léxico español al sistema internacional de pesos y medidas. Hay muchas modificaciones relacionadas con el sector del automóvil y la nanotecnología. Uno de los más debatidos es “tableta”. Es una acepción, no una palabra nueva; existían la tableta de chocolate y la de los gimnastas, y faltaba el artilugio. Tiene difícil definición, porque ha ido cambiando de posibilidades: desde que se aprobó, han aparecido tabletas de distintos tamaños. Es un cambio pequeñito, pero importante, porque introduce un elemento completamente nuevo, pero de uso frecuentísimo.

Incluir estos cambios, o a las marcas comerciales, ¿no se vuelven esas palabras obsoletas muy rápidamente?

Tuvimos el disgusto de “maicena” hace unos años: tuvimos que sacarla, y luego volver a incorporarla. Tenemos varias marcas y no nos damos cuenta. Ping pong, por ejemplo, fue, en su día, una marca comercial. Es un riesgo que tiene toda la incorporación de lo técnico y lo nuevo, el carácter efímero.

El léxico tiene un contacto con la historia, una rapidez para aparecer y desaparecer. El léxico es lo más vivo que tiene el sistema lingüístico y, al mismo tiempo, lo más perecedero, dentro de su carácter de importación. Fíjense en la extensión de la lengua española: en una zona puede existir una forma que, en instantes, no existe. Averiguar qué extensión tiene una palabra en América es bien difícil.

¿Cómo valora usted la modificación del lenguaje que se hace en redes sociales?

Exactamente como cuando se inventó el telégrafo. Es una lengua que intenta acomodarse al menor gasto posible. Es una ley puramente económica. Las abreviaturas son algo nuevo para un neófito pero, para el uso normal de la lengua, no tiene ninguna importancia, porque la Edad Media estuvo llena de abreviaturas. Ha sido normal, en el uso de la lengua escrita, utilizar sistemas que den rapidez y agilidad.

¿La tecnología hará innecesaria la impresión del diccionario?

No lo sé. Lo dije en broma un día: es posible que esta edición próxima del diccionario sea la última. Tenemos constancia de que aproximadamente entran 1,5 millones de consultas diarias, unas 500 millones de consultas al año. Es evidente que esos han dejado de utilizar el diccionario de papel, aunque lo tengan en su casa. Ese es un problema que habrá que pensar, porque el precio que tiene un diccionario es alto. El nuevo tendrá 2.900 páginas. ¿Se convierte en obsoleto? Pronto. En dos o tres años, hay que empezar a hacer enmiendas en Internet y no se puede volver a imprimir. Es evidente que la consulta desde smartphones y tabletas va a crecer. Algunos días se han descolgado 3.000 aplicaciones para teléfonos móviles. Todos los que tienen tableta o teléfono no utilizarán el diccionario de papel. ¿Será la última edición (la del 2014)? No se pueden hacer profecías, pero creo que es evidente que el ordenador es más cómodo que el papel.

Muchos tienen la idea de que existe un uso correcto y otro incorrecto del idioma. ¿Es así?

El Diccionario Panhispánico de Dudas no utiliza correcto ni incorrecto; utiliza términos como “se desaconseja el uso de...”. Parte de que existe una norma, pero, que en muchas zonas hay coexistencia de normas, porque esto es lo que se produce con las variaciones de la lengua. Ustedes tienen un ejemplo clarísimo con el voseo. Hay zonas que vosean y otras que no, y no quiere decir que uno sea mejor que el otro. Lo que se ha hecho es cambiar la visión que se tenía; había lingüistas que, hace 100 años, decían que el voseo iba a desaparecer en Buenos Aires (Argentina) y parece que no acertaron. Cuesta que la gente entienda que hay coexistencia de normas. Otra cosa son las formas desaconsejables, como “me se cayó”, con el cambio en el orden de los pronombres.

¿Cómo enfrenta la academia el lenguaje inclusivo?

Nosotros no tenemos ningún problema con eso. El problema lo tienen determinados usuarios. La RAE publicó un informe que redactó el profesor Ignacio Bosque, al que se adhirieron 1.500 especialistas en lengua española, y no tiene nada que decir, porque ese es un problema que está en la gramática, que tiene abundante bibliografía y no podemos más que seguir lo que científicamente se conoce. Es una moda de los que creen que es políticamente correcto decir los vascos y las vascas, cuando es innecesario.

¿Cuáles son las mayores fuerzas de renovación del idioma hoy?

Son el préstamo, el neologismo, y todos los mecanismos de morfología léxica; todos los mecanismos que la lengua tiene de creación de palabras. Son poderosísimos en el español, una lengua riquísima en transformación del léxico.

¿Cuáles retos tiene la RAE a sus 300 años?

El principal es el reto de renovar el Diccionario . Hemos pensado que los diccionarios deben tener caminos de aplicaciones muy distintas. Este va a aparecer con un sistema de aplicaciones para poder trabajar. La enseñanza es otro. Gran parte de las obras de la academia están relacionadas con la enseñanza de la lengua o de la lectura. Hay otros problemas muy complejos, como la creación de materiales para la investigación y la industria. En lo que tratamos de enfocarnos es en las necesidades dentro de la industria y la investigación, para hacer del español una lengua competitiva. Para eso, se requieren materiales y plataformas tecnológicas extremadamente complejas. Todo el mundo tiene su visión de las academias y de la lengua. Nadie hay más interesado por la lengua que el propio hablante.

Colaboró Melissa Hernández .

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE





resort, anglicismo innecesario

Recomendación urgente del día
El uso del anglicismo resort es innecesario y se recomienda optar, dependiendo del contexto, por las expresiones españolas complejo hotelero, complejo turístico o centro vacacional.

El mes de agosto es uno de los más populares para tomar unas vacaciones y estos días abundan las noticias en las que se puede ver este extranjerismo: «Del resort de cuatro estrellas a la acampada libre», «Disfruta tus vacaciones en el resort más caro del mundo» o «En España hay resorts especiales para familias».

En el sector turístico, un resort es un ‘complejo turístico que ofrece una gran cantidad de servicios, frecuentemente incluidos en el precio, como comidas, bebidas y diversas actividades deportivas y de ocio’, de acuerdo con el diccionario Clave, que recoge como alternativas complejo turístico o centro vacacional.

Por tanto, en los ejemplos anteriores habría sido más adecuado decir «Del complejo hotelero de cuatro estrellas a la acampada libre», «Disfruta tus vacaciones en el complejo turístico más caro del mundo» y «En España hay centros vacacionales especiales para familias».

Además se recuerda que las expresiones health resort y ski resort son sinónimas, respectivamente, de las formas propias del español balneario y estación de esquí.

¿De dónde viene el término paraíso fiscal?







U.MEZCUA / MADRID en ABC de Sevilla

El vocablo, muy extendido en nuestro país, corresponde a una traducción errónea
¿De dónde viene el término paraíso fiscal?
AFP

España mantiene a Gibraltar en la lista de paraísos fiscales
Esta semana la creciente escalada de tensión en Gibraltar ha devuelto la atención sobre este pequeño territorio británico al sur de la península ibérica, clasificado por la legislación española como paraíso fiscal en el Real Decreto 1080/1991 debido a sus ventajosas condiciones impositivas, que hacen que haya registradas más empresas que habitantes: cerca de 84000 por apenas 30000 gibraltareños, según datos de D&B Emerging Markets Centre.

Ayer mismo el Gobierno reiteró que mantendrá al Peñón en la lísta de paraísos fiscales al no existir ningún convenio sobre doble imposición internacional ni cláusulas de intercambio de información tributaria, pese a que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dejó de contemplarlo como tal hace años, tras sumarse al acuerdo para vigilar las cuentas extranjeras que ha hecho que la mayoría de países integrantes de la lista acabaran abandonándola. Un acuerdo, sin embargo, que no ha evitado que muchos de estos lugares siguieran funcionando a plena opacidad.

Refugio «paradisíaco»
Tecnicismos aparte, lo cierto es que en el encabezamiento de la lista de la OCDE figura un término muy diferente al de la legislación española: «tax haven» o «refugio fiscal». Según explica Rafael J. Sanz Gómez, investigador en Derecho financiero y tributario de la Universidad de Sevilla, en «Aclarando conceptos: paraísos fiscales», la expresión española procede de una mala traducción del vocablo inglés «haven» (refugio) al confundirlo con «heaven» (paraíso), que ha resultado todo un éxito «en parte porque evoca una imagen concreta que es la que normalmente se asocia a los paraísos fiscales: las islas paradisíacas situadas en el Caribe, como las Bahamas o las Caimán, que ofrecen como nadie esa mezcla de palmeras y secreto bancario».

Sin embargo tampoco «refugio fiscal», la traducción correcta del término, sería adecuada, ya que buscar refugio implica la necesidad de protección ante un ataque, es decir, un excesivo afán recaudatorio por parte de los países de origen de aquellos que buscan amparo, algo que no se produce habitualmente.

Además, según Sanz Gómez, «Aunque se extendiera su uso, se estaría invisibilizando una parte importante, por no decir fundamental, de lo que suponen. Si en un pasado servían como meros depósitos de bienes, en la actualidad constituyen un engranaje básico del sistema económico-financiero mundial». Y añade: «Aunque se extendiera el término "refugio", con connotaciones menos fuertemente positivas que paraíso (aunque siga teniéndolas) se estarían mostrando como una realidad ajena al sistema económico, donde éstos estarían fuera del conjunto de operaciones económicas y a ellos, en momentos determinados, se desviarían beneficios para escapar del control de las autoridades. Pues bien, hemos visto que esto sencillamente no es así. Sería necesario usar otra palabra que expresara la nueva realidad que suponen los muy mal llamados paraísos fiscales, o limitarnos a describirlos».

Honrando la traducción






Sabado, 10 de agosto de 2013 en http://www.larepublica.pe/columnistas/inquisiciones/honrando-la-traduccion-09-08-2013


Recientemente la Real Academia Española reconoció la importancia que para la cultura de una lengua tiene la tarea del traductor. Lo hizo al incorporar como miembro de número a un traductor prestigioso: Miguel Sáenz. Al poner de relieve las cualidades del nuevo académico, el escritor Luis Goytisolo hizo notar, en la ceremonia de incorporación, la trascendencia que en un país como España tiene el ejercicio de traducir, pues “traducir equivale en España”, dijo –y en Latinoamérica, se podría agregar– a poner al día a los lectores acerca de lo que sucede en los grandes centros de creación y renovación “y nos evita que la marginación y el aislamiento se abatan sobre nuestra propia tradición literaria suscitando juicios de valor ajenos a la realidad de los hechos”. Saludable franqueza, ciertamente. Saludable, también, ha sido la determinación de la RAE de incorporar, por vez primera, a un representante de oficio tan maltratado. Sáenz ha ejercido la traducción literaria por largos años, en especial de la narrativa contemporánea germánica y anglosajona. Algunas de las obras literarias más valiosas de nuestro tiempo han sido ejemplarmente traducidas por él, lo cual le ha valido el Premio Nacional Austriaco de Traducción y el doctorado honoris causa por la Universidad de Salamanca, entre otras distinciones. Sin duda, Miguel Sáenz ejerce su oficio con excelencia, sin ser el único; son pocos, pero son y ha sido así siempre. Con claridad, pues, la RAE está honrando tanto a una persona cuanto –y merecidamente– un quehacer. Ya era tiempo.❧
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