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sexta-feira, 23 de agosto de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE



penalti, mejor que penalty


Penalti es la adaptación gráfica del anglicismo penalty, ‘máxima sanción que se aplica a ciertas faltas del juego cometidas por un equipo dentro de su área’, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «El colegiado muestra amarilla a Xabi Prieto por simular penalty», «El congoleño reclamó un penalty por presunto empujón de Carvajal» o «Pudo el Granada darle la estocada a los rojillos y aumentar la diferencia de penalty».

El Diccionario panhispánico de dudas señala que la grafía inglesa debe evitarse y que se trata de una palabra llana, por lo que se pronuncia /penálti/, no /pénalti/. Además, recoge como variantes penal, que es la forma extendida en América, o pena máxima.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «El colegiado muestra amarilla a Xabi Prieto por simular penalti», «El congoleño reclamó un penalti por presunto empujón de Carvajal» o «Pudo el Granada darle la estocada a los rojillos y aumentar la diferencia de penalti».

El plural de este sustantivo es penaltis, no penalties ni penaltys.

UN PALACIO PARA LA PALABRA





Salón de la RAE. Uno de los edificios más importantes de Madrid figura, al mismo tiempo, entre los más desconocidos de la ciudad.
23/08/2013 | RAFAEL FRAGUAS (EL PAÍS.COM, MADRID)




La Real Academia Española, emblema tricentenario del saber hispánico, cuenta en Madrid con un palacio casi desconocido donde 46 académicos, siete de ellos mujeres, velan por la pureza y el despliegue del idioma.

Se trata del centenario palacio de la Real Academia Española, situado junto a la iglesia de los Jerónimos, sobre el Museo del Prado. La institución acaba de cumplir tres siglos de vida este mes de agosto y se apresta a comenzar su cuarta centuria con el prestigio que le confiere la creación, precisión y corrección de la palabra en español, a la cual rinde desde entonces sus desvelos.

Hasta 46 personas, siete mujeres entre ellas, dedican lo mejor de sus saberes y su tiempo a supervisar el despliegue del idioma español en el mundo, en conexión permanente con 20 Academias iberoamericanas y la de Filipinas.

La sede académica madrileña se alza sobre el mismo paraje que en su día albergara el desaparecido Cuarto Real de los Reyes de España, íntima morada donde, desde el siglo XVI, los monarcas se recogían para orar, reposar u holgarse, justo a la vera de la iglesia de Los Jerónimos. El palacio se eleva en el corazón de lo que en su día fuera denominado Barrio Griego, una superficie rectangular situada entre el Jardín Botánico y la Puerta de Alcalá, que declina hacia el Paseo del Prado desde el Retiro.

De este parque fue precisamente segregado el predio, ya mediado el siglo XIX, en una operación inmobiliaria pionera de las de su género inducida por Isabel II, titular de la Corona propietaria hasta entonces del Real Sitio, y la colaboración de financieros con pocos escrúpulos a la hora de tajar el Jardín Botánico o de pelar un tercio de la superficie del Retiro; el parque, poco después, sería convenientemente expropiado tras la revolución llamada Gloriosa y pasó a ser propiedad del pueblo de Madrid.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE



ciclismo: 8 claves para una buena redacción

Recomendación urgente del día

Ante el comienzo de la 68.ª edición de la Vuelta Ciclista a España, se enumeran a continuación ocho términos y expresiones que pueden plantear dudas a la hora de redactar informaciones relacionadas con este acontecimiento deportivo.


Contrarreloj, con el significado de ‘carrera, generalmente ciclista, en la que los participantes toman la salida a intervalos de tiempo previamente establecidos y se clasifican según el tiempo que emplean en llegar a la meta’, se escribe en una sola palabra, con dos erres delante de la e y su plural es contrarrelojes.
Esprín (plural esprines) es la adaptación gráfica propuesta por la Asociación de Academias de la Lengua para la voz inglesa sprint. El verbo correspondiente es esprintar y el corredor especialista es un esprínter, plural esprínteres.
Puerto es el equivalente en español del galicismo col y el catalanismo coll: «El Tourmalet es quizás el puerto de montaña más famoso».
El término gregario hace referencia al ciclista que corre al servicio del cabeza de equipo. En ocasiones, también se le llama peón o doméstico.
El término pájara, como ‘bajón físico súbito que impide al corredor mantener el ritmo de la carrera’, está recogido en el Diccionario académico y, por tanto, lo apropiado es escribirlo en redonda y sin comillas.
Maillot es un préstamo del francés que se ha incorporado al español con la misma grafía, por lo que se escribe en redonda y sin comillas y se pronuncia /maillót/. Su plural es maillots. (En algunas ocasiones se opta por las traducciones camiseta o jersey).
Antidopaje se escribe sin separar el prefijo, y no anti-dopaje ni anti dopaje ni el extranjerismo antidoping.
Los apodos y alias se escriben en cursiva o entre comillas si se sitúan entre el nombre de pila y el apellido, como en el caso del ciclista Joaquim Purito Rodríguez. Ese resalte no es necesario si el apodo sustituye al nombre de pila (Purito Rodríguez).

CONVERSACIÓN




La conversación en peligro

La escena: el bar, los dos pocillos de café y la persona que tenía enfrente. Finalmente el teléfono móvil dejó de sonar, ya había pasado como una hora y nos levantamos para despedirnos con grandes abrazos.
Por Alina Diaconu | Para LA NACION - Buenos Aires


(Vení, charlemos...) Así comienza el tango de Eladia Blázquez. Me acordé de él (del tango) y de ella (Eladia) el otro día, cuando una persona que hacía mucho no veía, me llamó por teléfono para que nos encontráramos a conversar frente a una taza de café.

Esto sucedía en momentos difíciles para mí, en los cuales cualquier cosa me costaba mucho esfuerzo. Finalmente, me decidí y fui. Nos encontramos en un bar muy simpático, me alegró verla después de tanto tiempo y los primeros diez minutos de nuestra charla fueron muy agradables.

Pero, en seguida, el celular de ella comenzó a sonar. Lo extrajo de su bolso y a partir de ahí se inició una especie de sketch cómico o una especie de tormento (según el cristal con que se mire).

Porque tuve que escuchar u oír largas respuestas dadas a distintos individuos que la requerían por razones personales y profesionales. Luego, ella empezó a mirar la pantalla, deslizando el pulgar a toda velocidad, - era un aparato muy sofisticado, por lo visto - y a leer o responder e-mails y mensajes de texto con sus dedos danzarines.

Entre una y otra operación manual o verbal ligada a su celular, intentábamos esbozar alguna frase o ella hacía alguna exclamación." ¡Ah! Esto es importante"...- y atendía-. Y luego, "Otra vez este hombre, me llamó mil veces, tengo que atender, disculpáme". O bien: "Hola, mi querida , ¡qué suerte que me llamás!" Y así sucesivamente.

Y yo, me quedé pensando: en realidad, ella era una mujer afectuosa, inteligente, encantadora, que me caía muy bien. En realidad, también el celular es algo mágico, extraordinario.
Por fin, un instante de tranquilidad. Aprovechó para mostrarme -en su celular, por supuesto- fotos de las casas que estaba decorando. Pero esto no duró mucho. Había otra llamada que nos sobresaltó. Y vuelta a hablar (ella).

Me acordé primeramente del tango "A un semejante" de Eladia: Vení, charlemos, sentate un poco/ La humanidad se viene encima".

Después, recordé los monólogos de Carlos Perciavalle hablando por teléfono con un interlocutor imaginario y pronunciando frases entrecortadas que me hacían mucha gracia en esa época. Más tarde -como tenía tiempo disponible mientras mi conocida atendía incesantemente las demandas de su aparatito- rememoré una entrevista que le hiciera a Borges en 1979 en su casa. Borges me contaba que, en los Estados Unidos, con gran asombro, había conocido a una profesora universitaria que enseñaba a sus alumnos, de 20-25 años, "Conversación". Borges le preguntó en qué idioma. Conversación en inglés, le contestó la profesora.
"¿Se da cuenta?", decía Borges-. "Ya no saben lo que es una conversación, tienen que aprenderlo en la universidad".
Ese día me habló también de las "conversation pieces" que tenían algunos en sus hogares para facilitar un tema de charla con sus invitados. Esos objetos eran, según él, cosas que llamaban la atención y se convertían en motivo de preguntas y respuestas . Por ejemplo: peceras o colecciones de máscaras o mapas o cuadros impactantes.

Le tengo miedo a una sola cosa: que en el futuro, al igual que en la historia de Borges de 1979, tengamos que ir a la facultad para aprender el arte de conversar
Vuelvo desde donde partí. La escena: el bar, los dos pocillos de café y la persona que tenía enfrente. Finalmente el teléfono móvil dejó de sonar, ya había pasado como una hora y nos levantamos para despedirnos con grandes abrazos.

Y yo, me quedé pensando: en realidad, ella era una mujer afectuosa, inteligente, encantadora, que me caía muy bien. En realidad, también el celular es algo mágico, extraordinario. Nos comunica con gente de todas partes, mientras comemos, caminamos o nos subimos a un medio de transporte. Recibe mensajes de todo tipo, saca fotos, tiene música, vibra, nos da la hora y la fecha, tiene juegos para entretenerse y mil cosas más. Cuando yo era chica, mi madre se preparaba tres días antes para poder enfrentar la emoción de llamar desde Bucarest a Buenos Aires, vía operadora, a su hermana para oír una voz lejana, débil y difusa. Esa llamada era todo un acontecimiento pero, frustrante, y duraba apenas uno o dos minutos. Claro, pensaba yo en aquel entonces: la comunicación tiene que cruzar todo un océano, nosotros estamos del otro lado. Y me imaginaba la grandiosidad del Atlántico y sus grandes olas...

Hoy los celulares nos conectan con el mundo entero desde un avión detenido, un barco, un auto o simplemente, la calle.

Son irreemplazables para emergencias, provisión de datos requeridos en las pesquisas o, simplemente, para decirle "buen día" a alguien, porque se nos da la gana.

Pero le tengo miedo a una sola cosa: que en el futuro, al igual que en la historia de Borges de 1979, tengamos que ir a la facultad para aprender el arte de conversar. Es decir: saber escuchar, responder, comprender, estar atento, compartir, interesarse por el otro a través de la palabra hablada, abrir el corazón si es preciso, todo esto con tiempo y sin interrupciones.

En verdad, creo que la solución para los encuentros "cara a cara" es bastante sencilla. Al igual que en los bancos o en las salas de espectáculos, sólo hay que hacer una cosa: apagar el celular (y a no inquietarse: es por un rato, nada más)..

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE







venta de entradas, boletos o billetes, alternativas a ticketing

Recomendación urgente del día

Venta de entradas, boletos, billetes…, según se trate, son expresiones preferibles al anglicismo ticketing para aludir a los sistemas que permiten su adquisición a los usuarios de un servicio o un espectáculo.

En ocasiones, el término inglés aparece en las noticias de los medios de comunicación, como en «Se contrató a una empresa para potenciar el ticketing y la próxima campaña de abonos» y «Metro de Madrid está en conversaciones con inversores locales para colaborar en un proyecto de ‘ticketing’».

Dado que existen términos en español para definir este proceso, habría sido preferible escribir «Se contrató a una empresa para potenciar la venta de entradas y la próxima campaña de abonos» y «Metro de Madrid está en conversaciones con inversores locales para colaborar en un proyecto de venta de billetes».
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