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sexta-feira, 4 de outubro de 2013

DICCIONARIO DE TÉRMINOS MÉDICOS




El «Diccionario de términos médicos» recibe el Premio de la RAE

04/10/2013 | AGENCIA EFE
El Diccionario de términos médicos que ha realizado la Real Academia Nacional de Medicina ha obtenido el Premio Real Academia Española (RAE) por la «innovación metodológica» que ofrece y «el gran servicio» que presta a los profesionales.

«Por la innovación metodológica de su planta lexicográfica, aplicada a un lenguaje sectorial de ingente contenido científico. (…) El gran servicio a la comunidad profesional hispanoamericana y al público interesado», ha destacado el jurado que estaba presidido por el director de la RAE, José Manuel Blecua.

También formaron parte de la comisión encargada de seleccionar la obra ganadora el secretario de la RAE Darío Villanueva y los académicos Margarita Salas, Salvador Gutiérrez Ordóñez y Soledad Puértolas, ha asegurado la institución en un comunicado.

La candidatura del Diccionario de términos médicos, editado en el 2013, fue presentada por los académicos José Antonio Pascual, Antonio Fernández de Alba y Pedro García Barreno a un premio que este año estaba destinado a una obra de investigación filológica, modalidad que se alterna anualmente con la de creación literaria.

Se han presentado siete candidaturas a la décima edición de este premio que está dotado con 25 000 euros y una medalla conmemorativa y que será entregado el Día de la Fundación pro Real Academia Española, previsto para el próximo mes de noviembre.

REFRANERO DE USO ARGENTINO





“Los muchachos de hoy casi no usan refranes”
El académico Pedro Luis Barcia será una de las figuras centrales hoy y mañana en la Feria del Libro. Presentará Refranero de uso argentino

Ramiro Ortiz
ortiz.ramiro@diariouno.net.ar

Académico, literato, escritor, ex presidente de la Academia Argentina de Letras. Pedro Luis Barcia es un sabio y simpático verborrágico al que da gusto cruzarse en el camino. En lugar de los habladores que habitualmente se eluden, Barcia tiene en su oralidad un poder de atracción irresistible en la que combina conocimiento profundo e interesantes historias junto con una capacidad de narrar llena de calidez y
buen humor.

Este argentino será hoy y mañana una de las figuras principales de la Feria del Libro con dos actividades que organiza Diario UNO. Esta tarde, a las 19, presentará su nuevo libro, Refranero de uso argentino, en una entrevista abierta con Jaime Correas. Y mañana, a las 18, dará su disertación “Rasgos identitarios del argentino”.

Antes, desde Buenos Aires, Barcia adelantó algo de la charla de mañana y dio muestra de su completa visión de los refranes, cuya usanza ha decaído con el tiempo.

–¿La charla es específicamente sobre el nuevo libro?
–En principio estimo que vamos a tener una conversación grata, salvo que Jaime (Correas) se empeñe en molestarme y preguntarme cosas que ignoro. Pero como es un hombre bien mandado creo que va a llevarme bien en la conversación, porque yo soy blando de boca si me tratan con cuidado. La conversación será sin duda sobre Refranero de uso argentino, una compilación de 8.500 refranes verificados que se han usado o se usan en el país. Están tomados de cancioneros y refraneros que se han publicado desde 1920.

–¿Por qué esa fecha?
–Porque en 1921 se hizo una notable compilación de informes de maestros de todo el país acerca de elementos folclóricos y, entre ellos, iban los refranes. Ese fue el primer registro organizado de refranes, por provincias.

–¿Cómo organizó su libro?
–Están organizados según los temas, es decir, la amistad, el amor, el sexo, la suegra. Hay refranes que son únicos y otros con algunas variantes. Vamos a tratar también el trasvase de muchos refranes a nuestro mundo argentino, porque indudablemente el conjunto grande es de origen peninsular. Algunos los hemos respetado tal cual lo usaban en España, pero otros se han adaptado. También hay algunos
absolutamente nuestros que tienen que ver con el mundo lunfardo y rural, lo que los hace tener marca registrada argentina.

–¿Considera que el refrán tiene un significado lineal?
–Hay distintas formas de posición que el refrán tiene, es decir, que no tienen una sola acepción. Depende la intención que ponga el que lo usa y en qué contexto lo usa. Si uno dice “yacaré que se duerme es cartera”, totalmente correntino, no sólo se refiere al yacaré, ¿no? Y también las historias, porque hay muchos refranes que tienen historias interesantes.

–¿Subsiste en la oralidad el hábito del refrán?
–Si hubiésemos tomado refranes de la oralidad, nos quedábamos con muy pocos. Los muchachos de hoy casi no usan refranes. En el registro que yo hago en el primer año de la Facultad de Comunicación
no pasan de 12 refranes y siempre son los mismos. Hay poca vivacidad de refranes, antes la gente era más refranera y además se ha perdido la presencia del viejo en la casa, que era el que dejaba caer el refrán en mitad de una conversación como una gota de aceite.

–¿Cómo mira la literatura al refrán?
–Hay literaturas que le sacan el cuerpo al uso del refrán porque parece demasiado vulgar. En cambio la literatura española se ha caracterizado por incorporar en sus páginas, ya sea en el Quijote o hasta Garcilaso tiene un par de refranes en sus poemas porque entienden que es algo propio del pueblo.

–¿Su libro, además de recopilar, también analiza el tema?
–Sí, lo distingo de otras cosas con las que se lo confunde, como el proverbio, la máxima o la sentencia. También hablo de sus características, la brevedad, la rima, la métrica, el ritmo. Y el sentido figurativo, porque muchos tienen una imagen en la que se apoyan. También explico que sí son la sabiduría del pueblo, por eso yo llamo al refrán “el tuit de la sabiduría popular”, porque en una línea, como si fueran los 140 caracteres de Twitter, se cifra toda una experiencia.

–¿Algún ejemplo de su agrado?
–Uno de los más cortos es “Vecina, bocina”, que la vecina bocinea a todos en el barrio. Ahí tiene métrica, rima y todo ayuda a recordarlo y retenerlo, porque lo que el refrán hace es expresar en muy poca materia verbal una experiencia en la observación, una experiencia de vida y que se transfiere como una literatura sapiencial de padres a hijos. Como una advertencia, uno puede tomar los refranes y verificar
la verdad que contienen, y cuando no los atiende después se arrepiente. Los antiguos en el siglo XVI le llamaban “evangelios pequeños”, porque contienen mucha enseñanza.

–¿Qué uso le da usted a Twitter?
–Ocurre que por escribir estos libros he dejado el Twitter de lado. Es una pena, al principio tuitié mucho. Para mí era un gusto porque tenía un intercambio muy lindo con mucha gente. Además es un buen ejercicio para mí, que soy muy charlatán y locuaz, el hecho de tener que ceñirme a ese espacio. Es una especie de escuela de virtuosismo, tuitear con palabras completas es un desafío estimulante.

LECTURAS

Leer ficción ayuda a adivinar el pensamiento de otros, revela estudio
Este es un proceso mental esencial que permite el desarrollo de la compleja red de relaciones en las sociedades humanas, que la ciencia cognitiva define como "teoría de la mente", señalaron.

El factor determinante para mejorar la capacidad de sondear el alma de los otros es la calidad de las obras de ficción (Archivo)
EL UNIVERSAL - Venezuela

Washington.- Las obras de ficción son el tipo de literatura que agudiza más la capacidad intelectual para discernir los pensamientos y las emociones de los demás, según un estudio de investigadores de Estados Unidos publicado el jueves.

A diario las personas deben realizar el difícil ejercicio de detectar una sonrisa falsa de una verdadera, evaluar si alguien no se siente cómodo o medir las emociones de familiares y amigos, indicaron los autores de los trabajos publicados en la revista Science.

Este es un proceso mental esencial que permite el desarrollo de la compleja red de relaciones en las sociedades humanas, que la ciencia cognitiva define como "teoría de la mente", señalaron.

Para esta investigación, Emanuele Castano, profesor de psicología en la New School for Social Research de Nueva York, y su estudiante de doctorado, David Comer Kidd, pidieron a varias personas leer historias cortas de ficción literaria de calidad, de ficción popular de menor calidad y de no ficción.

Los lectores fueron sometidos a una serie de cinco pruebas destinadas a medir qué tan bien podían adivinar lo que una persona sentía, por ejemplo, mirando una foto de una expresión facial o respondiendo preguntas sobre cómo una persona con determinada personalidad actuaría bajo ciertas circunstancias, señaló la agencia AFP.

Los resultados mostraron que los mejores resultados fueron obtenidos por los que habían leído fragmentos de ficción literaria.

El estudio reveló que el factor determinante para mejorar la capacidad de sondear el alma de los otros es la calidad de las obras de ficción, que en los experimentos se centraban en diferentes temas, pero producían todas el mismo resultado.

Según los autores, esto se debe a que estas lecturas involucran más al lector intelectualmente, despertando sus pensamientos creativos, a diferencia del efecto de la ficción popular o de menor calidad.

"Al igual que en la vida real, los mundos descritos en la literatura de ficción de calidad están llenos de complejos personajes cuyas vidas interiores rara vez son fácilmente discernibles, lo que requiere un esfuerzo intelectual", escribieron los autores del estudio.

Los hallazgos podrían ser útiles en la rehabilitación de presos, o para ayudar a las personas con autismo a aprender a comunicarse mejor con los demás, señalaron los investigadores.

La importancia de la traducción en el contexto empresarial
Escrito por DNA Translation el 22 Oct 2010

Hoy en día es más fácil que nunca iniciar un negocio internacional. Gracias a los avances tecnológicos, el mundo entero se ha convertido en un mercado al alcance de todo empresario. La llegada de Internet como medio para estar en contacto con el resto del mundo ha posibilitado hacer negocios en diferentes países con relativa facilidad y rapidez. Sin embargo, en este escenario, uno de los principales retos a los que se enfrenta el empresario es el no conocer el idioma de muchos países extranjeros hacia donde podría expandirse el negocio.

Para acceder a los mercados internacionales, es necesario ofrecer información al público en el idioma local. Una buena estrategia básica es contar con una página web traducida a múltiples idiomas, de manera que los clientes potenciales puedan entender sin problema la descripción de los productos o la empresa y no tengan dificultades al tratar de hacer sus pedidos en línea.

Es evidente que, para poder compartir información con los clientes potenciales y prospectos, hay que hablarles en su propio idioma y emplear terminología con la que estén familiarizados. Esto creará una sensación de seguridad y confianza. Pero no sólo eso: también es necesario estar consciente de ciertos aspectos culturales, políticos, lingüísticos y sociales del país meta. Es preciso asegurarse de que la información se presente de manera adecuada para cada mercado.

Existen muchos ejemplos de negocios que fracasan debido a malentendidos culturales y lingüísticos. Es importante evitar estos malentendidos y buscar un servicio profesional de traducción que sea capaz de adaptar la estrategia de comunicación de la empresa. El material promocional que funciona en casa podría no generar ventas en un mercado extranjero. Por ello es importante contar con los servicios de profesionales para asegurar que la información –página web, folletos, catálogos, etc.- se presente de manera adecuada para el mercado internacional.

Asegúrese de que su negocio sea un éxito a nivel internacional y prepare su información para los mercados extranjeros, mediante los servicios de profesionales de traducción y corrección de estilo.

"NUEVO DICCIONARIO HISTÓRICO"





Una nueva lupa para mirar dentro de las palabras
El ‘Nuevo Diccionario Histórico’ ofrece ya resultados en la Red
Es una obra “relacional” que descubre los vínculos entre las distintas formas y los diferentes significados

ÁLEX GRIJELMO Madrid 1 OCT 2013 - 21:20 CET7


La bicicleta que avanzaba por entre los baches del sendero se ha transformado en un Ferrari que se desliza por la autopista. Hubo un tiempo en que el Diccionario Histórico se elaboró artesanalmente, con fichas y lapiceros, a pedal. Pero ahora se abre una nueva era en la lexicografía del español, y el vicedirector de la Real Academia, José Antonio Pascual, pilota ya una máquina rápida y segura que ha reemprendido una carrera que venía de muy lejos.

Desde principios del siglo XX, más o menos. Entonces los esforzados académicos estudiaban en libros y papeles y fichas la evolución de las palabras; y elaboraban a mano las primeras entradas de una obra que, como les pasaba a aquellos osados que empezaron las catedrales, sabían que no iban a ver terminada. Y así les resultó difícil pasar de la letra a. Sí, alcanzaron incluso una pequeña parte de la b. Pero ahora la informática ha abierto un nuevo mundo para rastrear cada término a partir de un corpus bien elegido.

El Nuevo Diccionario Histórico del Español —cuyo avance se ha hecho coincidir en estos días con la celebración del tercer centenario de la Academia—- se define como una obra “relacional”, que descubre los vínculos entre las distintas formas y los diferentes significados. La novedad reside en el cambio de los medios, pero también en el método. Ya no se trata de avanzar con papel y bolígrafo, sino con potentes ordenadores; y no por orden alfabético, sino por familias léxicas; no se busca tanto la extensión como la profundidad. El resultado sólo estará disponible en la Red (www.rae.es, a partir del enlace “Fundación Rafael Lapesa”).

Construir un diccionario histórico requiere —también hoy— de una paciencia infinita, porque las palabras se anudan unas a otras y a veces la cuerda que las enlaza no se termina nunca. El cañón denominado “lombarda” (seguramente porque procedía de Italia) se transformará a partir del siglo XV en “bombarda”, y de ahí saldrán luego “bombardear”, “bombardero” o “bombardeo”, y hasta se llegará regresivamente a dotar a “bomba” de la acepción de “proyectil”, distinta de aquella que servía para garantizar el riego. De modo que un fino cordel anuda a la lombarda, al avión que bombardea, al que lanza las bombas y al que se apunta a un bombardeo; mientras que por otro lado se enlazan la bomba hidráulica y quien la maneja, que ya no es un bombardero sino un bombero. El fuego y el agua se intercalan en la historia de la palabra.

“Ahora”, explica José Antonio Pascual, “estamos metidos de lleno en el campo de los instrumentos musicales y en el de los instrumentos de guerra. También llevamos ya estudiado un grupo importante de palabras referidas a las enfermedades; y estamos empezando con lo que podríamos llamar conceptos intelectuales, que suponen un verdadero reto. Y tenemos hechas en borrador una serie de voces de recipientes".

Para ello, Pascual y Mar Campos Souto —su mano derecha, profesora de la Universidad de Santiago— trabajan codo con codo con tres lexicógrafos, dos en la Academia y otro en en el Instituto de Investigación de San Millán de la Cogolla (Cilengua). Eso sí, muy apoyados por un pequeño grupo de informáticos de la Academia. Nada que ver con los 140 filólogos que dedicó Francia durante 50 años a elaborar su diccionario histórico. El presupuesto del proyecto español ha sufrido además un notable recorte, al pasar en 2011 de 800.000 euros a unos 200.000, dinero con el que se pagan las licencias informáticas, el equipo investigador (ahora más reducido) y el personal de apoyo.

Con todo, este pequeño grupo aspira a estudiar a medio plazo unos 50.000 lemas; y sus integrantes sueñan con que algún día verán definidos unos 100.000 (el Diccionario contiene cerca de 90.000 vocablos del uso actual). En el corto plazo se han propuesto dejar listos 25.000 lemas, que formarían un tejido ya bien trabado para describir una parte importante de la historia del léxico del español.

Se trata de ligar cada uno de esos lemas con los 350 millones de registros que contiene la base de datos de la Academia, y también con los diez millones de fichas, ya digitalizadas, que los académicos fueron escribiendo a lo largo de la historia. Cada “lema” recoge distintas grafías de un mismo término. Por ejemplo, aparecen 43 grafías distintas del lema “homicidio”: homizilio, omicidio, omizidio, omizidos, homyzidio, omiçidio… Y cada “registro” es una palabra en su contexto: en novelas, ensayos, documentos jurídicos, periódicos, testimonios orales, recetas, listas de suministros para el monasterio…, desde los orígenes del castellano hasta nuestros días; de España y de América.

El motor informático ayuda también a apreciar la palabra en su contexto y en su historia. Así, “abrigar” congenia más con “esperanzas” que con “sentimientos”; y de tal modo se puede observar también la progresiva transformación metafórica del verbo.

Un lexicógrafo redondeará así el estudio de unas 200 palabras al año. El equipo de Pascual, que lleva un año trabajando con ese nuevo sistema informático, proporcionado por la empresa AG, ha completado la documentación de unos 2.000 lemas, pero de momento sólo se muestran en la página de la Academia 365 (un guiño a los 12 meses de tarea con esta herramienta digital); todos ellos con una redacción muy cuidada, erudita y didáctica a la vez. Poco a poco irán incorporando más vocablos de los 2.000 que aguardan en la lista de espera.

Se avanza más deprisa, pero la tarea sigue siendo interminable.

LECTURAS LITERARIAS


La alta literatura es gimnasia para el cerebro
La escritura literaria estimula las áreas cerebrales implicadas en la emoción social y la empatía
La novela popular y el ensayo no lo hacen
JAVIER SAMPEDRO El País - Madrid

El trabajo que Science publica este jueves hace diana en el epicentro de la más profunda cuestión en la estética literaria. ¿Por qué El código Da Vinci de Dan Brown puntúa menos que El americano impasible de Graham Greene en ese concurso para ascender al parnaso? ¿En qué sentido es Arturo Pérez Reverte menos literario que Javier Marías? ¿Por qué discutieron Carlos Ruiz Zafón y Antonio Muñoz Molina? Pues bien, he aquí una respuesta: mirad al cerebro. Leer ficción literaria recluta las áreas cerebrales implicadas en la emoción social: las que distinguen una sonrisa sincera de una falsa, detectan si alguien se siente incómodo o evalúan las necesidades emocionales de familiares y amigos. La ficción popular (como las novelas de espías o de amor y lujo) no lo hace, y la estantería de no ficción tampoco lo consigue.

Las lecturas literarias también son únicas en que estimulan la teoría de la mente, la facultad de ponerse en la piel del otro. La razón, según publican en Science los científicos de la Nueva Escuela de Investigación Social en Nueva York, es que la alta literatura nos obliga a expandir nuestro conocimiento de las vidas de otros, y a percibir el mundo desde varios puntos de vista simultáneos.

Los resultados de los científicos de Nueva York ofrecen, seguramente por primera vez en la historia de la crítica literaria, un criterio objetivo para cuantificar “el valor de las artes y la literatura”, como dice su institución. La Nueva Escuela de Investigación Social se fundó en 1919 con el espíritu de promover la libertad académica, la tolerancia y la experimentación. Publicar una investigación en Science es seguramente una culminación de ese programa. Su trabajo muestra que “leer ficción literaria estimula un conjunto de capacidades y procesos de pensamiento fundamentales para las relaciones sociales complejas, y para las sociedades funcionales”.

El psicólogo Emanuele Castano y su estudiante de doctorado David Comer Kidd han consultado a críticos e historiadores de la literatura para dividir el espectro continuo y diverso de la expresión literaria en solo tres categorías: ficción literaria, ficción popular y no-ficción.

Los voluntarios —siempre los hay en las investigaciones de psicología experimental, y suelen ser estudiantes de psicología sedientos de créditos— leyeron textos de esos tres géneros y se sometieron a todo tipo de mediciones perpetradas por Kidd y Castano. Los psicólogos estaban interesados sobre todo en su teoría de la mente, la habilidad de adivinar los pensamientos de otros, sus intenciones y emociones más ocultas. Este ejercicio de adivinación es algo que todos practicamos continuamente, de un modo más o menos consciente, pero unas personas lo hacen mejor que otras.

Una de estas pruebas es leer la mente en los ojos. Los participantes miran a fotografías de actores en blanco y negro y tienen que adivinar la emoción que están expresando. ¿Fácil? Pues seguro que hay alguien que lo hace mejor que usted. Otra prueba se llama el test de Yoni, y trata de medir a la vez las habilidades de percepción cognitiva y emocional de los voluntarios. “Hemos usado diversas medidas de la teoría de la mente”, dicen Kidd y Castano, “para asegurarnos de que los efectos que vemos no son específicos de un tipo de medida, y acumular evidencias convergentes para nuestra hipótesis”.

En los cinco tipos de experimento, los psicólogos de Nueva York han comprobado que los voluntarios que fueron asignados (al azar) a leer los textos más literarios puntuaron más alto en las medidas de la teoría de la mente que los que leyeron ficción popular o ensayo. Estos dos últimos géneros, por cierto, puntuaron igual de mal en esas pruebas.

“A diferencia de la ficción popular”, concluyen los autores, “la ficción literaria requiere una implicación intelectual y un pensamiento creativo de sus lectores”. Así que ya lo saben: lean bien, queridos lectores.

Los hispanos hablamos idiomas distintos









THE HUFFINGTON POST | Por Ofelia Pérez

Nuestra herencia hispana empieza en un lenguaje común, el español, pero es un lenguaje tan rico en matices y en historia que se habla diferente en cada país de América Latina. Los puertorriqueños tratamos de “tú” cuando tenemos confianza y de “usted” cuando no conocemos. Otros latinos tratan de “usted” o de “vos” inclusive a sus familiares. Para algunos, “ahorita” es “en este mismo momento” y “ahora” es “después”. Para los puertorriqueños es al revés. ¿Por qué siendo el mismo idioma a veces no lo entendemos? Se debe a que cientos de años atrás nos poblaron personas de todas partes de España, árabes, alemanes, turcos, griegos, dejando una inmensa variedad de palabras y expresiones donde colonizaron.

Hay palabras normales en algunos países hermanos que en otros son palabras soeces o de mal gusto. Esas son las que, si no conoces, te hacen pasar vergüenzas cuando viajas (apréndelas antes). Las más son aquellas que nos hacen sentir que nos hablan otro idioma. Presentamos unas cuantas…

Caraotas en Venezuela, frijoles negros en Cuba y habichuelas negras en Puerto Rico
Chamba en Honduras y México, trabajo en Puerto Rico
Chongo, en Argentina, es un hombre mujeriego; en Chile significa “el resto”, “poco” o que le falta un brazo; en Colombia significa despistado; en Ecuador y Perú es un prostíbulo; en Honduras, un adorno o moña que se le pone a los regalos; en México, un peinado con el cabello recogido; en Paraguay, un amante; en Uruguay, alguien con la cara pálida; en Puerto Rico, un chongo es un caballo manso
El cacahuate de México, en Puerto Rico es maní
El mamey de Puerto Rico es el zapote dominicano
El chamo venezolano es el muchacho en Puerto Rico
El popcorn son las cotufas de Venezuela, palomitas en México, canguil en Ecuador
Gomas en Argentina son los senos femeninos; en Chile, Nicaragua y Guatemala, los que hacen mandados; en Costa Rica, una resaca; en España, un condón
Lo que en Puerto Rico es maíz en México es elote
En Ecuador y Chile, una guagua es un niño; en Cuba y Puerto Rico, es una camioneta
Una tapa en España es una picadita en Argentina, picoteo en Chile, botana o antojitos en México, pasapalo en Venezuela, y picadera en Puerto Rico y República Dominicana
Los panties son bragas en España, bombachas en Argentina, calzones en Chile, pantaletas o calzones en México y pantaletas o blumers en Venezuela
Un autobús en España es un colectivo en Argentina, una liebre o bus en Chile, camión en México y carrito o buseta en Venezuela
Un colega en Venezuela es un pana, en México es un cuate, en Chile un broder y en Argentina, un compinche
Ya tienes una idea del inmenso trabajo que pasan los actores, periodistas y otros profesionales de los medios para hablar en un español “neutral” que toda la América Latina pueda entender.

(Artículo originalmente publicado por nuestra compañera Ofelia Pérez en Voces, la sección en español de The Huffington Post)

FRANCISCO









La revolución pacífica de un argentino
Por Joaquín Morales Solá | LA NACION - Buenos Aires




Roma vive una revolución más importante que la que se percibe desde la Argentina. El protagonista principal de esa revolución pacífica y amable es un argentino, el papa Francisco. Cómplice involuntario de los periodistas, porque los ayuda con una espectacular noticia casi todos los días, su principal conquista en seis meses de pontificado ha sido un radical cambio del debate dentro y fuera de la Iglesia. Cuando él llegó, en marzo pasado, las novedades del Vaticano se referían a las peleas por el poder, los robos de documentos, los casos de pedofilia y las denuncias de corrupción. El Papa nuevo logró, con frases cortas y directas, y con actos módicos y simbólicos, abrir el diálogo sobre el destino de la Iglesia, sobre cómo debe ser en un mundo inconstante y sobre qué debe hacer y decir frente a los ineludibles cambios sociales.

Tal vez su pontificado sea sólo comparable con los primeros años de Juan Pablo II. Éste provocó multitudinarias movilizaciones sociales y estableció un discurso crítico con las insensibles desviaciones del sistema capitalista, que el papa Francisco ha retomado. La diferencia fundamental entre Juan Pablo II y Francisco consiste en la necesaria evolución interna de la Iglesia. El Papa polaco era un conservador en el manejo interno de la Iglesia, mientras que el pontífice argentino es un aperturista. Francisco aludió precisamente a esa distinción entre "conservadores" y "aperturistas" cuando dijo que nunca fue un hombre de derecha. No se refirió, desde ya, a categorías ideológicas o partidarias, porque él es también un jefe de Estado que debe cumplir con un papel neutral entre los líderes del mundo.

Su principal mensaje a la Iglesia es que ésta debe hacer un esfuerzo de comprensión del mundo tal como es. No significa un cambio abismal de la doctrina, sino una manera distinta de abordar los conflictos. "Nuestra Iglesia tiene el mensaje de la salvación y el perdón. ¿Por qué cerrar las puertas y expulsar a muchos creyentes?", ha dicho. Una cosa es, por ejemplo, una Iglesia piadosa con las mujeres que sufrieron un aborto y otra cosa es suscribir las posiciones abortistas. El papa Francisco nunca hará esto. Lo ha repetido para que no se lo malinterprete: "En cada niño que no nació está la cara de Dios", dijo en una clara objeción al aborto. En sus últimos tiempos como arzobispo de Buenos Aires, el entonces cardenal Bergoglio estaba preocupado por posibles decisiones argentinas para legalizar el aborto que podían surgir de la política o de la Justicia.

Es probable, en cambio, que promueva un cambio sobre el tratamiento religioso a los divorciados, que ahora están excluidos de los principales ritos del catolicismo. También el Papa cree que la Iglesia debe ser menos severa con los homosexuales. "Primero hay que abrir la Iglesia, curar las heridas de la sociedad y, después, tratar de seducir con la doctrina", ha explicado. Una Iglesia de multitudes, no una en retirada. Ése es su principal propósito. La Iglesia Católica que recibió tiene un enorme problema con la caída vertical de las vocaciones sacerdotales. Muchos creyentes se apartaron también de ella cansados de tantos "no" y por su escasa predisposición a la inclusión.

La Iglesia tiene, en fin, un mensaje más alegre y esperanzador que la permanente sanción, parece decir. "El confesionario no debe ser una sala de torturas", les repite a los curas en el Vaticano. Su giro pretende sacar a la Iglesia de una interminable discusión sobre los detalles de la doctrina para hacerla más abierta y dialogadora, alejada de los fanatismos. El papa Francisco detesta el fanatismo en cualquiera de sus expresiones, religiosa, política o social. El fanatismo, ha explicado, es un obstáculo infranqueable para el diálogo, que impide las concesiones y los consecuentes acuerdos. Su vocación dialoguista, que ya se había visto en Buenos Aires, la trasladó íntegra al Vaticano. "Sólo el diálogo garantiza la paz", suele subrayar. Retomó, así, la doctrina pacifista de Juan Pablo II, que jugó su propio prestigio internacional, en 1978, para detener una guerra entre la Argentina y Chile. Francisco se puso a la cabeza, hace pocos días, de una movilización internacional para impedir otra guerra en Siria, que felizmente no sucedió. La diplomacia le ganó a la guerra. Es la solución que el Papa predicó tenazmente.

El orden conservador del Vaticano le saldrá al paso, tarde o temprano. Pero un dialoguista como él no se encerrará nunca en sus propias y personales verdades. De hecho, ningún cambio fundamental en la Iglesia será decidido sólo por él, a pesar de que se lo permiten sus atribuciones, propias de un monarca absoluto. Las mutaciones serán siempre el resultado de consistorios de cardenales y de sínodos de obispos. Francisco sabe que en el interior profundo de la Iglesia se agitan sus mismas preocupaciones por las necesidades de cambios. Por una reconquista de la iniciativa católica que deje atrás la actitud defensiva de los últimos años.

Sólo usará su voluntad para enfrentar al delito, sobre todo a la corrupción y a la pedofilia. No acepta dos opiniones sobre esas cuestiones. Tiene un puño de hierro para combatir esos crímenes y para desmantelar de ostentaciones a la Iglesia. Ya es notable en Roma la ausencia de lujosas limusinas trasladando a engalanados cardenales y obispos. Sólo pueden verse en las calles romanas a curas vestidos con trajes negros y la cinta blanca en el cuello, la mayoría a pie. "Roma no puede ser el nido protector de nuestra mediocridad", advierte el Papa.

Hablará también con los conservadores. ¿Acaso no todos los líderes de la Iglesia tienen el mismo objetivo de hacer una Iglesia más grande? Ya lo demostró en la Argentina: Bergoglio se hizo cargo de una Iglesia conservadora, la fue llevando hacia posiciones más centristas e incluyentes y aisló a los ultraconservadores en una minoría insignificante.

Detrás de la apariencia de un párroco bueno, existe también un hombre de poder y de política. El papa Bergoglio conoce a casi todos los cardenales del mundo. Estuvo entre ellos durante 15 años y tiene buen diálogo tanto con conservadores como con aperturistas. Su revolución será consensual, aunque un sector de la curia vaticana (la que está perdiendo privilegios y debe cambiar los hábitos de una larga vida) lo enfrentará con intrigas y conspiraciones. El Papa las espera, sin denunciarlas ni estigmatizarlas. Es el lugar y el contexto que le tocó.

Francisco es el papa de la palabra. No guarda nada. No hay silencios para él. En eso el papa Bergoglio es muy distinto del cardenal Bergoglio, que prefería hablar sólo desde el altar. ¿Por qué lo hace? Tal vez hayan influido dos razones. Una es su aparente necesidad de cortar los puentes de su propia retirada. No quiere volver atrás, ni aún en el caso de que triunfara alguna de aquellas probables conspiraciones. La otra es la construcción cotidiana de un legado. Su edad, 76 años, le impide pensar en un pontificado medido en décadas, pero los cambios que se ha propuesto no deberían agotarse con él. Sus palabras, constantes, francas y simples, harán más difícil (o imposible) una regresión. Después de todo, es el primer papa en mucho tiempo que se apartó de los intereses de la curia vaticana para buscar la simpatía de la gente común. Y la encontró. Ésa es la primera victoria de una revolución tan pacífica como tenaz.

© LA NACION.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE





duodécimo no es lo mismo que doceavo

Recomendación urgente del día

No es adecuado emplear los numerales fraccionarios (onceavo, doceavo...) como ordinales (undécimo, decimosegundo…), tal como señala el Diccionario panhispánico de dudas.

Sin embargo, existe cierta tendencia a emplear los fraccionarios como ordinales y de esta forma pueden verse frases como «La leonesa Carolina Rodríguez es la onceava mejor gimnasta a nivel mundial» o «Los trabajadores entran hoy en su quinceava jornada de huelga», donde lo adecuado habría sido escribir undécima y decimoquinta, respectivamente.

En cambio, según la Nueva gramática de la lengua española, los numerales ordinales sí pueden funcionar como fraccionarios: «Se quedó con la duodécima parte del premio» (o decimosegunda) o «Le perteneció la undécima parte de las ganancias» (o decimoprimera), aunque sigue siendo preferible emplear el fraccionario y decir «… la doceava parte del premio» y «… la onceava parte de las ganancias».
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