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quarta-feira, 23 de outubro de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE




doctrina Parot, sin comillas ni cursiva

Recomendación urgente del día
La forma doctrina Parot, solo con la p en mayúscula y sin entrecomillar, es la adecuada para referirse a la jurisprudencia sobre el cumplimiento de penas establecida por el Tribunal Supremo de España en el caso del terrorista Henri Parot.

En los medios de comunicación es muy común encontrar frases como «El Tribunal de Estrasburgo tumba la ‘doctrina Parot’», «Estrasburgo confirma la condena a España por la ‘doctrina Parot’» o «La ‘Doctrina Parot’ fue introducida en el 2006 por el Tribunal Supremo».

La palabra doctrina es un sustantivo común y, al no formar parte en este caso de ninguna denominación oficial, se escribe con minúscula; por otro lado, se trata de una expresión sobradamente asentada y documentada, de modo que lo aconsejable es escribirla sin resalte alguno, esto es, sin cursivas ni comillas.

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «El Tribunal de Estrasburgo tumba la doctrina Parot», «Estrasburgo confirma la condena a España por la doctrina Parot» y «La doctrina Parot fue introducida en el 2006 por el Tribunal Supremo».

PORTUGUÉS





Llaman a países de habla portuguesa a consolidarse internacionalmente
Prensa Latina.

La Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) debe ajustarse hoy a los nuevos tiempos para que pueda consolidarse internacionalmente y responder a las necesidades de sus ciudadanos, afirmó aquí el secretario ejecutivo de la organización, Murade Murargy.

Durante una reunión de embajadores de los Estados miembros de la comunidad, señaló que el principal objetivo de la CPLP es responder a los deseos de sus pueblos.

Murargy reconoció que Angola ha jugado un papel decisivo para la construcción de la comunidad de habla portuguesa, un proyecto político importante para "el reconocimiento de nuestras culturas".

En tal sentido dijo esperar que en la cumbre de jefes de Estado de la CPLP, prevista (sin mencionar fecha) para realizarse en Dili, Timor Oriental, se pueda presentar un nuevo proyecto y visión de la comunidad.

Sobre Mozambique, explicó que el gobierno de ese país africano será capaz de manejar la actual situación política y restablecer la normalidad.

Puntualizó que no resulta necesaria la intervención de la comunidad internacional sobre este asunto.

Al respecto, el coordinador del grupo de embajadores de la CPLP, Domingos Fernandes, aclaró que el tema Mozambique no estaba en la agenda de la reunión, la cual ha servido para intercambiar puntos de vista e informar sobre avances y desafíos de la comunidad.

Murargy partirá mañana de esta capital rumbo a Sao Tomé y Príncipe.

Forman parte de los Estados de lengua portuguesa Angola, Brasil, Cabo Verde, Guinea Bissau, Mozambique, Portugal, Sao Tome y Príncipe, y Timor Oriental.

Guinea Ecuatorial y Mauricio fueron aceptados como observadores en 2006 y Senegal en 2008. La sede de la organización, que comprende alrededor de 223 millones de habitantes, se encuentra en Lisboa.

"TENEMOS QUE AMAR EL IDIOMA" ESPAÑOL











´Tenemos que amar el idioma´ español

La Prensa / 22/10/2013 −

Que el español, la lengua del gigante Miguel de Cervantes Saavedra, siga siendo hablada, leída y escrita en estos tiempos en que las redes sociales reinan, es la meta que se han trazado sus defensores.

Sobre ello, ayer, escritores iberoamericanos expusieron en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española, en el panel “Abrir lectores al idioma”.

El escritor y periodista español Álex Grijelmo, adjunto al director del diario El País, quiso resaltar en su intervención los matices del idioma español. “Nuestra lengua ha previsto que podamos decir todos los matices. Con la misma raíz nuestra lengua sabe diferenciar entre ´envejecer´ y ´avejentar´. Sabe la diferencia entre ´llover´ y ´lloviznar´. Con la misma raíz decimos ´dormir´, ´adormecer´, ´adormilar´ y ´dormitar´. ¡Qué maravillosos matices de cada uno de esos verbos!”.

Haciendo alusión al título de la mesa redonda, Grijalbo dijo que si toca referirse a nuevos lectores, “tal vez estemos imaginando a quienes leerán a través de los nuevos soportes, de los nuevos medios de comunicación”.

Ante el panorama digital que se vive, Grijalbo añadió que teme que “los matices se vayan perdiendo de mensaje en mensaje. A veces uno expresa opiniones, pero quiere manifestar cierta distancia respecto lo que uno mismo expresa. Por eso acudimos a fórmulas como ´quizás´, que dan lugar a que eso signifique que estamos dispuestos a reconsiderar lo que decimos. No perdamos el matiz, la finura”.

Grijalbo recalcó que el español atraviesa por un reto ya que “se convierte, a veces, con este nuevo soporte electrónico –Twitter, Facebook, internet, blogs– en un lenguaje en que quizás escasean los pinceles y abundan las brochas. Nos falta finura”.

Añadió que a veces las frases son “deformadas” al ser publicadas en internet y se alejan de su versión original. “Las comunicaciones virales se van pareciendo mucho a aquel juego del ´teléfono estropeado”, dijo, y añadió que la “gran red” y las “pequeñas redes” también crean lectores y escritores, “pero ojalá no creen lectores y escritores de tercera división. Temo que algunos (...) acaben conformando mentalidades sin matices, sin grados (...), sin rasgos distintivos, sin pinceles, todo brochazos”.

LOS MEDIOS COMO INSTRUMENTO

El panameño Daniel Domínguez, periodista cultural del diario La Prensa, docente y escritor, fue otro panelista invitado, que destacó el valor de la lectura, incentivó el hábito en los jóvenes, y recordó el peso de los medios de comunicación escritos como vehículos.

“Es sorprendente que más de algún estudiante, de cualquier nivel, desde primaria a universidad, te diga, fresco y tranquilo, que no le gusta leer”.

Por esto y más, en su intervención el periodista manifestó que los textos que redactan los comunicadores sociales “son uno de los tantos vehículos para aprender algo novedoso”.

El periodista hizo alusión a que el uso correcto de los medios de comunicación se logra cuando se redactan textos claros. “Tenemos que amar el idioma, respetarlo, quererlo, cuidarlo, protegerlo. Por supuesto, para eso debemos conocerlo”.

Añadió que entre todos se debe “reducir la brecha no solo entre los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen poco, sino también la brecha de los que leen y los que no lo hacen, entre los que saben leer, pero no terminan de saber los mecanismos para analizar e interpretar lo que han leído”.

Se habla de la guerra contra el terrorismo y contra el hambre, planteó Domínguez. “En nuestro caso, sería convocar una gesta contra los libros cerrados, contra las bibliotecas que no reciben visitas, contra la ignorancia, contra el poco importa y contra la apatía hacia la lectura. Al final se trata de ayudar a comprender la vida y sus vericuetos a través de la palabra”.

EDICIÓN Y TRADUCCIÓN

El argentino Alejandro Katz, ensayista y editor, otro panelista invitado, dijo que muy poca gente sabe de qué trata el oficio de editor. “Ante algunos, presentarse como editor no significa absolutamente nada. Ante otros, hace pensar que uno trabaja en la industria del cine. Quienes no están tan despistados piensan que ser editor significa imprimir libros. Pero más incómodo todavía resulta ser editor ante alguien que sabe algo de nuestro oficio. Para el mundo de los negocios somos algo parecido a intelectuales o artistas, y para el mundo de la creación y del pensamiento no somos mucho más que mercaderes”.

El español José Antonio Millán, lingüista, editor, articulista y escritor habló sobre paradojas de una “biblioesfera hispánica”, la cual definió como un “conjunto de libros que están teóricamente al alcance de todos los hispanohablantes o hispanoleyentes”.

El mexicano Adolfo Castañón, escritor, crítico y editor dijo que los orígenes de la lengua española están asociados a la práctica y a la realidad de la traducción.

NUEVO PORTAL ELECTRÓNICO




La RAE publica su nuevo portal electrónico con más recursos online

La Real Academia Española (RAE) ha publicado este miércoles su nuevo portal, que se encuentra en fase piloto y que cuenta con el patrocinio y la colaboración tecnológica de Telefónica. El site ofrece nuevos recursos disponibles en línea, desde la Gramática y Ortografía hasta el acceso a discursos, boletines y otros documentos.

EL IMPARCIAL - España

La Real Academia Española (RAE) ha publicado la versión beta de su nuevo portal electrónico, que podrá visualizarse en los diferentes dispositivos móviles, gracias al denominado ’diseño adaptativo’, que mejora la usabilidad de las páginas y el posicionamiento en buscadores. El nuevo portal electrónico se presentade forma oficial este martes en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebrará en Panamá.

El nuevo portal de la RAE forma parte del acuerdo de colaboración suscrito entre la Academia y Telefónica en 2009, que se prolongará hasta 2014. En el marco de dicho convenio se están realizando desarrollos tecnológicos para la actualización de los recursos y bases de datos que se ofrecen en el portal, así como el desarrollo de la web.

Los contenidos del nuevo portal aumentan considerablemente la oferta de servicio público existente hasta ahora. Entre las novedades más destacadas figura el acceso a las últimas ediciones de la Nueva gramática de la lengua española (2009-2011) y de la Ortografía de la lengua española (2010).

Además del nuevo portal de la RAE, que mantiene su dominio http://www.rae.es, se han reorganizado los contenidos de las páginas electrónicas de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y de la Fundación pro-RAE.

Otros recursos que se unen a estas obras son el Diccionario esencial de la lengua española (2005) y el Diccionario de americanismos (2010), este último disponible en el portal de la ASALE. Se mantienen, a su vez, los que ya había hasta ahora: el Diccionario panhispánico de dudas (2005) y la vigesimosegunda edición del Diccionario de la lengua española (2001), con las actualizacionesrealizadas hasta la fecha. Las entradas a esta última obra —el DRAE— a través de Internet superan los treinta millones de accesos mensuales. Asimismo, ofrecerá una aplicación para acceder al Corpus del Español del Siglo XXI, un gran banco de datos léxicos que reúne en su primera fase (2001-2012) trescientos millones de formas del español de todo el mundo.

Además, el Instituto Rafael Lapesa, responsable del Nuevo diccionario histórico del español, pone a disposición de los usuarios, entre otros materiales, una muestra que anticipa las directrices de este ambicioso proyecto. También facilita la consulta del Fichero General de la Academia —diez millones de papeletas digitalizadas—, a los corpus diacrónicos y a diccionarios académicos anteriores.

En el nuevo portal académico aparecen en lugares muy visibles el servicio de consultas lingüísticas y la Unidad Interactiva del DRAE (UNIDRAE), encargada de canalizar las propuestas y las sugerencias relacionadas con el diccionario. Las consultas lingüísticas, a cargo del Departamento de «Español al día» de la RAE, se atienden desde 1998, con una media de 250 respuestas diarias. Desde hace casi un año se ofrece esta ayuda no solo mediante el formulario electrónico, que continúa funcionando, sino a través de la red social Twitter.

La presencia en estas redes —además de Twitter, hay canales oficiales de la RAE en Facebook y en YouTube— se irá incrementando paulatinamente, a la vez que se mantendrá el blog de noticias http://www.raeinforma.com. Está previsto asimismo, a través de firmas de acuerdos de colaboración, la ampliación de contenidos propios de una mediateca.

IBEROAMÉRICA









La derrota de Iberoamérica
La supervivencia del rol español en América pasa por ir con pies de plomo y encontrar tareas específicas comunes
MIGUEL ÁNGEL BASTENIER en El País - España

Hispanoamérica, Iberoamérica y América Latina, tres denominaciones de una sola idea que han competido en España durante la mayor parte del siglo pasado. La primera, Hispanoamérica ha sufrido el fuerte descrédito de haber sido adoptada por el franquismo y de referirse un tanto abusivamente a su sujeto, como si España siguiera siendo la propietaria de vidas y hacienda y América, una colonia. Iberoamérica es un término que mete a Portugal y Brasil en la foto y describe una realidad indiscutible, pero sigue potenciando lo ‘europeo’ en la designación de algo que no lo es. Y América Latina es el triunfo del sentimiento cosmopolita, la difuminación de uno de los dos progenitores y el más inexacto de los tres términos por geografía, raza e historia, pero aquel que ha criado más vástagos que ninguno. La reciente cumbre de Panamá, que se auspiciaba como la de la renovación y un nuevo comienzo, ha consagrado, sin embargo, la victoria de lo latinoamericano sobre lo iberoamericano.

El hecho de que al país del istmo apenas acudiera la mitad de los jefes de Estado de los 22 integrantes del cónclave; de que Argentina, con su presidenta Fernández indispuesta, dijera que “la nueva autonomía” de América le restaba sentido a unas reuniones, aunque estas prudentemente pasen de anuales a bienales; de que Venezuela, ausente como corresponde a un presidente bolivariano, pidiera una reforma de fondo y forma; y de que todos se negaran a aprobar un nuevo reparto de cuotas para aliviar la carga presupuestaria de España, son el corolario de una constatación inapelable: prácticamente nadie en América Latina emplea el término Iberoamérica, y hasta el expresidente chileno Ricardo Lagos, coautor del Informe sobre la reforma de las cumbres, admitió recientemente en un encuentro en Madrid del Real Instituto Elcano que él mismo, en Chile, decía ‘Latinoamérica’. La excepción de nota la encarna, con todo, Gabriel García Márquez, que ha titulado la organización que lleva su nombre y dirige Jaime Abello, Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Pero solo es un premio de consolación.

Las razones de esa minusvalía hispano-portuguesa son múltiples: el número de asociaciones enfocadas a la integración de América Latina llega hoy casi a la asfixia, hasta el punto de que si los jefes de Estado iberoamericanos tuvieran que asistir a cada convocatoria tendrían que gobernar por poderes; la duplicación de cometidos y aspiraciones entre tanta organización supra-americana es patente y cuesta encontrar tareas comunes a los 22 miembros que no estorben o se vean estorbadas por lo ya existente; la catástrofe económica, los escándalos políticos de poder y oposición, y la crisis catalana hacen, por añadidura, que España cotice a la baja en el imaginario latinoamericano; la división ideológica entre chavistas, compañeros de viaje, y pro-occidentales sitúa a trasmano a la izquierda del continente, especialmente si en Madrid gobierna el PP, de cualquier iniciativa española; y, por último, quizá lo más importante es la dificultad de enunciar una narrativa de lo cotidiano que sirva tanto para los de allá, entre sí, como con los de aquí. Las inversiones españolas y las multilatinas por sí solas no bastan para crear el tejido de lo imprescindible entre ambas orillas del Atlántico.

Y, sin embargo, América Latina es la desembocadura natural de España en el mundo, así como el eje central de su política exterior. Si las cumbres hubieran funcionado mucho menos de lo que lo han hecho, habría que remover Roma con Santiago para mantenerlas y proseguir la obra de un primer gran secretario general de la organización, el hispano-uruguayo Enrique Iglesias, que durante ocho años ha mantenido viva llama, y que en enero dará paso probablemente a la costarricense Rebeca Grynspan, mujer, profesional y pedigrí político intachable.

La supervivencia pasa por encontrar tareas específicas comunes; latinoamericanizar, sí, presupuestos, pero aún más ambiciones, y con ello trabajar en la interesante propuesta del presidente mexicano Enrique Peña Nieto de crear una comunidad latinoamericana de universidades públicas, con homologaciones, programas y curricula que sean cuando menos compatibles; obtener una neutralidad benévola de Brasil, el país menos interesado en que España le dispute aunque solo sea una pizca de escenario. Y, por encima de todo, hay que entender que América Latina no será nunca del todo Iberoamérica y que el Gobierno de Madrid, no importa el color, ha de moverse con pies de plomo, acudir cuando le llamen, y no dar nunca lecciones de primero de la clase. Esa es una cumbre iberoamericana que está todavía por escalar.

ATLAS SONORO VI



Atlas sonoro /6: Elige las palabras de Perú, Paraguay y República Dominicana
Por:
Winston Manrique Sabogal

Ilustración de Fernando Vicente.
ESPECIAL EN EL PAIS: VI CONGRESO DE LA LENGUA ESPAÑOLA, EN PANAMÁ


¿Cuál es el peruanismo más peruano? Cuál es el paraguayismo más paraguayo? ¿Cuál es el dominicanismo más dominicano?

A estos tres países está dedicado el sexto capítulo del Atlas sonoro de las palabras más autóctonas del español, que hemos propuesto en EL PAÍS y Papeles perdidos en el contexto del VI Congreso Internacional de la Lengua que se celebra en Panamá, del 20 al 23 de octubre. Perú, Paraguay y República Dominicana entran en ese Atlas sonoro tras las propuestas, ayer, de Argentina, Bolivia y El Salvador.

Los escritores Iván Thays, José Pérez Reyes y Rita Indiana Hernández han elegido la palabra más autóctona de sus respetivos países. Con ellas dan el pie para que ustedes propongan el vocablo que consideren más auténtico o que refleje o represente mejor a dichos países. Este Atlas sonoro incluye los 20 países hispanohablantes más Estados Unidos. Cada día propondremos tres países en los que sus respectivos escritores sugieren una palabra por cada país y ustedes continúan con sus aportaciones.

Esta iniciativa de pluralidad y diversidad del castellano coincide con la presentación en Panamá de la edición digital del Diccionario de Americanismos, publicado por la RAE y la Asociación de las 22 Academias de la Lengua, a cargo del académico Humberto López. Un volumen de consulta gratuita en la Red que contiene más de 70.000 entradas y unas 120.000 acepciones sinónimos y variantes de muchas de las voces, etimología o procedencia de las palabras en la mayoría de casos.

Ahora sí, las palabras propuestas hoy por escritores de Perú, Paraguay y República Dominicana:

Perú: HUACHAFO
Iván Thays. Aunque se considera un sinónimo de cursi, su significado es más amplio y va de lo gramatical a lo sociológico. La huachafería es imitar o pretender ser lo que no es. Además, está relacionado a lo ostentoso, falta imperdonable en un país donde se sobrestima el perfil bajo. Su uso es tan subjetivo que resulta incluso huachafo el andar señalando las huachaferías de los demás.

Paraguay: CURUVICA
José Pérez Reyes. De origen guaraní con sufijo español, se trata del pequeñísimo fragmento resultante de la trituración algún material sólido. Como un párrafo desprendido de una obra. Viene al caso porque los escritores por ejemplo, juntamos palabras como curuvicas y de esa suma de restos sale un texto.

República Dominicana: OLLA
Rita Indiana Hernández. La olla es un lugar caliente y letal, pequeño infierno donde terminan los desempleados, viven los pobres y al que hacen referencia constante los de la clase media. El que dice toy en la olla o toy en olla está quebrado, desbaratao, sin un chele. La olla es también un adjetivo, una obra de arte al igual que el discurso de un político puede ser o estar olla (horrible, pobre, ridículo). La isla es una olla adentro de otra. ¡Quéolla!

Ahora tú tienes la palabra. Dinos cuáles son para ti las palabras más autóctonas o que mejor representan o son más populares de Perú, Paraguay y República Dominicana.

Mañana los últimos tres países.

PALABRAS DE CRISIS







Filólogas de Vigo participan en el futuro diccionario sobre la crisis
Recogen las diferentes expresiones como hipotecas basura, prima de riesgo o troika
MARÍA JESÚS FUENTE
Vigo / La Voz

Banco malo, hipoteca basura, brotes verdes, pruebas de resistencia o test de estrés, prima de riesgo, hombres de negro o troika... Forman parte de una larga lista de términos desconocidos hasta hace bien poco para la mayoría de la ciudadanía. Con motivo de la crisis económica han pasado a formar parte de la vida cotidiana, aunque todavía sean muchas las personas que ignoran su auténtico significado.
Pese a tratarse de una crisis internacional, los términos no son idénticos en todos los países. Por el contrario, dependiendo de cada una de las lenguas y culturas estos nuevos conceptos, casi siempre de origen inglés, son diferentes.
Conscientes de esta realidad, un equipo de trabajo de once expertos, siete de Brasil y cuatro de Galicia, se han puesto manos a la obra para elaborar un catálogo de imágenes (metáforas, etc.), que servirá de base para la elaboración de un futuro diccionario sobre la crisis económica internacional.
Con la financiación de los ministerios de Educación de España y Brasil, la principal innovación de este proyecto de cooperación interuniversitaria es el estudio semántico y comparado de unas circunstancias que han traspasado fronteras. El trabajo se aborda en base a los neologismos de la prensa «y desde un punto de vista intercultural y multilingüe», según destaca la profesora de la Facultad de Filología y Traducción de Vigo, Iolanda Galanes. Añade que «existen toda una serie de especificidades culturales y nuestro objetivo es saber cómo se plasman en la terminología».
Galanes está acompañada en el proyecto por las docentes Silvia Montero, Ana Luna y Áurea Fernández.
La parte española de la iniciativa ya cuenta con experiencia en un estudio similar con la prensa de diferentes países europeos, en concreto de España, Portugal, Francia e Italia. Los primeros resultados de la investigación fueron presentados en diferentes congresos internacionales. A partir de ellos llegaron a la conclusión de que la terminología que triunfó en la prensa no presentaba necesariamente las mismas imágenes en todos los países. Es el caso de hipoteca basura, en italiano título spazzatura y en portugués hipoteca lixo. El término con la idea de suciedad es, sin embargo, desconocido en Francia. En cambio, emplean esa imagen en la designación de los bancos: banque poubelle.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN



La revolución digital y la crisis del periodismo provocarán el fin de la prensa

23/10/2013 | AGENCIA EFE
La «revolución digital» y el descrédito que entre los futuros consumidores tiene el periodismo que hacen los grandes grupos de comunicación son las principales causas del fin de la prensa, a la que solo queda poner la fecha de su desaparición, afirmó hoy el director general de la Fundéu BBVA, Joaquín Muller.

«La responsabilidad del fin de este ciclo del periodismo no hay que buscarla exclusivamente en lo digital y en la crisis económica, sino también, y mucho, en el descrédito y la desconfianza que la profesión y los grupos de comunicación provocan entre los que deberían ser sus nuevos consumidores, los jóvenes», afirmó Muller.

El director general de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) intervino hoy en un panel sobre «Medios de Comunicación: de la prensa a los recursos digitales», en el marco del VI Congreso Internacional de la Lengua Española que se celebra desde el domingo y hasta mañana miércoles en la capital panameña.

«La aparición de la imprenta fue, sin duda, una de las grandes revoluciones de la historia del hombre, tanto como esto que ahora llamamos recursos digitales», dijo Muller, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y periodista de profesión.

Argumentó, en declaraciones a Efe, que la tecnología digital está cambiando la forma de difundir y de publicar contenidos, lo que ha abierto la puerta a que «haya muchos agentes distintos a los profesionales del periodismo» involucrados.

Este gran cambio ocurre «después de largos años en los que el periodismo ha perdido mucho en calidad e independencia», y se encuentra en un punto de «desprestigio muy difícil ya» de superar, básicamente porque la nueva generación de consumidores desconfía de él por su vinculación con los poderes económicos y políticos.

Los nuevos consumidores de los medios «no creen» en el periodismo tradicional ni «en la independencia de los grupos de comunicación», y es muy posible que ningún joven de 24 años o menos vaya a un sitio a comprar el periódico. «Buscan la información que les interesa de otra manera, valiéndose de la tecnología», añadió.

«Creo que los ‘recursos digitales’ terminarán acabando con el periodismo conocido, con las actuales escuelas de periodismo, con la forma que tenemos de leer y, por lo tanto, con la de escribir, con los medios de comunicación tal y como están estructurados hoy en día», aseguró Muller.

En ese contexto, los nuevos consumidores tienen a su disposición un sinnúmero de fuentes informativas que les pueden permitir confeccionar su propio medio de información de acuerdo con la evolución de sus intereses.

«El problema estará en saber discernir y separar lo bueno de lo malo y en sacar tiempo para bucear en internet y encontrar información que sea de nuestro interés», señaló el director general de la Fundéu, una institución promovida por la Agencia Efe y patrocinada por el BBVA que tiene como principal objetivo el buen uso del español en los medios de comunicación.

Una solución a algunos de estos problemas puede ser que surjan en la red «referentes de prestigio» que hagan la labor de seleccionar lo que puede interesar informativamente, pero el «problema surgirá de nuevo cuando este seleccionador/editor empiece a ser patrocinado y comience a perder su libertad», dijo Muller.

El VI Congreso Internacional de la Lengua Española reúne desde el pasado domingo y hasta el próximo miércoles a académicos, profesores y escritores para debatir sobre el presente y el futuro del libro, la tecnología digital, la industria editorial y la educación.

LENGUA ESPAÑOLA

El patrimonio de la lengua es asunto de todos

23/10/2013 | CARLOS LEÁÑEZ ARISTIMUÑO (EL NACIONAL DE CARACAS)
Tomo el avión en Madrid y, tras más de una decena de horas y miles de kilómetros, me bajo en Buenos Aires y sigo hablando la misma lengua. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo se ha logrado que una lengua grande, como el español ─regada en territorios inmensos, en competencia con otras lenguas, poseedora de centenares de millones de hablantes que realizan las más disímiles actividades─ se mantenga unida?

El XIX: La gran expansión

Cuando los hispanoamericanos nos separamos de España, algunos pronosticaron que la pérdida del lazo político común conllevaría una fragmentación de nuestra lengua en estas latitudes. Pero el cataclismo político no tuvo un correlato cultural: lengua y religión no fueron seriamente amenazadas. El español no sólo se mantuvo unido, sino que sus hablantes pasaron de alrededor del 30 % ­a más del 90 % en menos de un siglo. Nunca ha tenido nuestra lengua un ciclo de expansión tan amplio y profundo. ¿Cómo ocurrió esto?

Una vez asentado el polvo de la Batalla de Ayacucho, los amos del poder deben decidir cuál ha de ser la nueva «política lingüística». La Iglesia había optado por hablar múltiples lenguas porque su fin era evangelizar. Su pregunta era: ¿cuál es la lengua más óptima para transmitir el mensaje? Y la respuesta casi invariable era: la del destinatario o una que le fuese cercana, no el español. La pregunta de los fundadores de nuestra fragmentación en veinte repúblicas era otra: ¿cómo crear comunidades políticas? Llegan a la conclusión de que al factor territorio hay que unir el factor lengua para garantizar la cohesión social y el efectivo gobierno. Ahora bien, ¿cuál lengua? Obviamente, la que ellos hablan, aquella en la que idearon y dirigieron sus gestas: el español. Además, el advenimiento de una sociedad más urbana lleva más población hacia las ciudades, en las que el peso del español es mucho mayor. Por otra parte, las industrias nacientes implican nuevas tareas, distintas a las de una sociedad netamente agrícola, lo que exige un vocabulario inexistente en las lenguas autóctonas. Y todo este caldo de cultivo, en el que es necesario transmitir los saberes de la modernidad, imposibles de legar mediante relatos a la luz del hogar o la fogata, acarrea la aparición en masa de una institución especializada: la escuela. Todo está servido para la más grande expansión que ha tenido el español en su historia.

Como vemos en el siglo XIX operaron factores políticos, sociales y económicos que llevaron a darle al español en Hispanoamérica una base cada vez más ancha y firme. No se trató de un proceso espontáneo y natural: requirió instituciones. Unas se ocuparon de dictar actos con validez jurídica que imponían al español como lengua del Estado, de la educación, del espacio público. Otras, como las academias de la lengua, se ocupaban de mantener referentes compartidos en gramática, léxico y ortografía. Y, por supuesto, las escuelas, encargadas de difundir esos referentes compartidos, de dar acceso a su lectura y escritura, a la posibilidad de insertarlos en discursos comprensibles que generasen conocimiento y valor. Toda esta institucionalidad, a pesar de sus precariedades, espoleada por la acuciante necesidad de comunicación de las nacientes repúblicas, ha rendido unos frutos extraordinarios.

El XXI: Una megalengua

Llega al siglo XXI el español, junto al inglés y el mandarín, como una de las tres megalenguas mundiales. Metafóricamente hablando, podemos decir que no vivimos en un pequeño pueblo donde todos se controlan, son pocos, muy homogéneos y hablan siempre de un rango limitado de cosas. No. Nosotros, los hispanohablantes, gracias a la lengua compartida, vivimos en una inmensa ciudad, con una diversidad humana asombrosa que se asocia expeditamente en formas disímiles, da frutos con sabor a libertad e innovación, aprovecha las ventajas económicas y políticas que da la gran escala. Las cifras del español hablan por sí solas. En él se produce una literatura de rango mundial, a la par que el 9,2 % del PIB del planeta. Es la segunda lengua hacia la cual más se traduce y la tercera en internet. Es el tercer idioma más estudiado como lengua extranjera. Es, de lejos, la primera lengua de América. Cubre el 10 % de las tierras del orbe y, en ellas, posee una penetración excepcional: 96 % de la población la asume como fuente de comunicación e identidad. Y cerremos la galería con este dato: sólo el mandarín tiene más hablantes de lengua materna que el español.

Esta comunidad lingüística se mantiene, claro, por la necesidad de comunicación interna que tiene como cuerpo histórico-cultural, pero también porque existen instancias de trabajo legislativo, lingüístico y educativo que refuerzan la unidad de la lengua. Ahora bien, esta institucionalidad ya no se mueve en los términos del siglo XIX, cuando España era claramente el centro del sistema. Hoy, en un mundo multipolar y estando el 90 % de los hablantes de español en América, la situación ha cambiado. La lengua es de todos los que la hablamos.

El XXII: Lleguemos juntos

Víctor García de la Concha, nuestro entrevistado, tomó hace tiempo cabal nota de que el español es un asunto de todos los hispanohablantes. Por ello, a partir de los años noventa, desde la Real Academia Española (RAE), la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y hoy desde el Instituto Cervantes, ha movido con finura los hilos a su alcance para lograr una gestión policéntrica de nuestro idioma. Vemos así como la RAE –institución española– cede el lugar cada vez más a la ASALE –institución que agrupa a todas las academias de la lengua española en el mundo– en los asuntos que van más allá de las fronteras nacionales. El fruto más descollante y trascendente de estos cambios es la llamada “política lingüística panhispánica”, gracias a la cual los códigos fundamentales de la lengua –su gramática, léxico y ortografía– han sido por primera vez consensuados por todas las academias. Ninguna de las otras grandes lenguas del mundo posee tamaño activo. Ahora bien, las academias no pueden ir más allá sin extralimitarse en lo que es su misión y quedan todavía muchos asuntos fuera del tintero que deberíamos coordinar entre todos. ¿Puede el Instituto Cervantes, a cuya cabeza se encuentra hoy don Víctor, ser una plataforma para ello? Se trata de una institución clave para la difusión del español como lengua extranjera en el mundo y la proyección de la cultura en español en el planeta, temas que nos interesan a todos. Y García de la Concha se propone «iberoamericanizarlo»: ya México, Colombia, Chile y Perú están desembarcando en la sede de Madrid. ¿Podrá lograrse en el seno del Cervantes una colaboración panhispánica? ¿O habrá que pensar más bien en instituciones autónomas federadas por un fuerte secretariado en función de sus misiones específicas en torno a la lengua y la cultura?

En todo caso, en la orilla americana del español, debemos ser más activos en la gestión de nuestra propia lengua. Con frecuencia se diría que en estos temas actuamos como usufructuarios o como subalternos: usamos el español y lo conservamos, seguimos directrices en cuya forja no hemos participado suficientemente. Propongo que actuemos aquí tal como lo hacemos en la literatura: a plenitud. Como los copropietarios que somos. Intervengamos cabalmente en la forja de la institucionalidad del español. Sin tremendismos, improvisaciones, resentimientos o indiferencia. Con compromiso real y constante, conocimiento íntegro, sentido de unidad y aporte de recursos económicos. Así, el patrimonio en lengua española, que es de todos nosotros, será más atractivo para los extraños y más entrañable para los propios. ¿Puede cuantificarse el inmenso beneficio que esto nos depararía?

Nos encuentran entonces los retos del siglo XXI bastante bien armados: hemos consensuado la gramática, el léxico de uso corriente, la ortografía, y estamos tanteando, con significativos avances, las maneras de proyectar conjuntamente la lengua española y la cultura en español en el mundo. Y no sé si en este último rubro –si no habrá que inventar otros– caben factores que deseo mencionar: la digitalización de la cultura, las industrias de la lengua, la presencia en los organismos internacionales, el enriquecimiento de las terminologías técnico-científicas, la traducción desde y hacia el español, el estímulo a un mayor conocimiento mutuo de los pueblos de lengua española. ¿No merecen estos factores reflexión y acción comunes? Pensemos por un instante en los vertiginosos avances de la cada vez más inteligente traducción automática. En un mundo de intercambios cada vez más acelerados, ¿qué les espera a las lenguas cuyos textos no puedan ser traducidos –o al menos significativamente desbrozados– en tiempo real? Quedarán, sencillamente, al margen del flujo de intercambios mundial.

Hoy comienza el VI Congreso de la Lengua Española. En este espacio debemos debatir sobre nuestros logros, carencias e intereses comunes. Propongo a este congreso se cree en la web un foro panhispánico de seguimiento y construcción de las instancias que permiten o deben permitir una poderosa, eficiente y común gestión del patrimonio compartido. Este foro será clave para que nuestra comunidad histórico-cultural halle caminos para dar con su óptimo lugar en la aldea global y llegue, unida y pisando firme, al siglo XXII.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE




colofón, mejor que colofón final

Recomendación urgente del día

La expresión colofón final es redundante, pues en la definición de colofón (‘remate, final de un proceso’) ya queda incluida de manera explícita la condición de final.

Es bastante habitual, sin embargo, encontrarse con frases en los medios de comunicación en las que se usa este añadido superfluo: «El chorro de voz de la soprano estadounidense ha servido de preludio para el colofón final de la balada», «La competición de élite masculina será el colofón final a unos mundiales llenos de ciclismo» o «Pondrá el colofón final un anillamiento científico de aves».

En todos estos ejemplos habría bastado con escribir colofón, término que por sí solo ya expresa con rotundidad el final de un proceso, su culminación.

Por último, conviene recordar que la primera acepción de colofón, y así lo recogen la mayoría de los diccionarios, incluyendo el Diccionario de la lengua española, es la de ‘anotación al final de los libros, que indica el nombre del impresor y el lugar y fecha de la impresión, o alguna de estas circunstancias’.
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