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terça-feira, 10 de dezembro de 2013

TRADUTOR TÉCNICO PT_ES e ES_PT


As traduções técnicas exigem um tradutor com formação técnica específica na indústria e capacidades nativas da língua.
Processos, folhetos de partes e peças, ferramentas, manuais industriais, e uma variedade de outros documentos especializados, estão na categoria de documentos técnicos.
Depois de trinta anos de atuação na comercialização internacional de produtos técnicos, formação de engenheiro mecânico, engenheiro comercial e filólogo, ponho a sua disposição um aprofundado conhecimento da indústria, com o domínio nativo da língua espanhola e a cultura latino-americana, junto a um conjunto de habilidades para compreender e traduzir com precisão o material.

Com mais duma década no Brasil, e milhões de palavras traduzidas, me orgulho de ter colaborado com diversos clientes brasileiros e internacionais a comunicar seus documentos técnicos em espanhol para indústrias altamente especializadas.
Estes clientes retornaram recorrentemente e hoje conformam meu portfólio de referências comerciais.
Aguardo sua consulta:
Oscar Ricardo García
e-mail: magnadobarra@gmail.com
Fone: (48) 3037-2451
Skype: magnaltda.1
http://espanhol-escritoriovirtual.blogspot.com

ANNE McLEAN







Anne McLean, la traductora de los mil amantes en español
BBCMundo.com

Anne McLean confiesa que tiene demasiados amantes. Sólo que no se trata de personas.

Entre risas, esta canadiense acepta que es posible enamorarse de un libro de la misma manera como uno se enamora de un hombre o de una mujer.

McLean es actualmente una de las traductoras al inglés más conocidas de la literatura en español y, como tal, ella no sólo termina queriendo a muchos de sus libros -obsesionada con sus historias y sus personajes- sino que se encarga de convertirlos de la manera más fiel posible a otra lengua muy diferente.

En el caso de ella, en particular, sí que no se cumple el adagio de que el amor es el idioma universal.

Ganadora dos veces del Premio de Ficción Extranjera en Reino Unido del diario The Independent -que reconoce tanto al autor como al traductor- McLean viajó recientemente a Washington para participar en un evento de la Biblioteca del Congreso y allá, donde se guardan algunos de sus amores, conversó con BBC Mundo.

"My absolute dios"

Así como reconoce que se ha enamorado varias veces, también explica, otra vez entre risas, que tiene un favorito indiscutido: las obras del escritor argentino Julio Cortázar.

"He is my absolute dios", dice en una mezcla de español e inglés que le resulta muy cómoda a esta mujer nacida en Hamilton, Ontario, que aprendió español no en una universidad sino en las calles de Centroamérica y España.

Gracias a ese dios absoluto, entre otras cosas, McLean se volvió traductora: fascinada por los juegos del lenguaje que emplea el argentino y por las diferencias que empezó a notar cuando lo leía en diferentes idiomas, decidió que lo suyo era eso: quería dedicarse a traducir amores.

Con el paso del tiempo no sólo se encargó de algunas historias de ese argentino que la obsesiona -así lo admite- sino que también ha adaptado las obras de escritores como los españoles Javier Cercas y Enrique Vila-Matas o los colombianos Evelio Rosero, Héctor Abad Faciolince y Juan Gabriel Vásquez.

Minuciosa

Estos últimos dos, en diálogo con BBC Mundo, dan fe de su carácter y de cómo el amor la ha llevado a extremos inusuales para el oficio de un traductor.

Vásquez, por ejemplo, cuenta que recorrió con McLean los billares del centro de Bogotá donde transcurren algunas escenas de su libro "El ruido de las cosas al caer", que ella tradujo hace poco. Y agrega que leyó unas mil páginas sobre el Canal de Panamá para traducir otro de sus libros, "Historia secreta de Costaguana".

En la misma línea, Abad Faciolince explica que la ha visto trabajar "con una paciencia y una minuciosidad obsesiva, tratando de captar los matices secretos de nuestra lengua, que funciona de un modo tan distinto al inglés".

McLean, por supuesto, no es la única traductora que se destaca en el medio de las letras en español. Más bien se suma a la lista de especialistas que han sido reconocidos por ayudar a abrirles un campo a los escritores de la región en el mundo anglosajón (ver recuadro).

A convencer a las editoriales

Es un trabajo difícil, que no tiene un mercado asegurado: la revista británica The Economistrecordó el año pasado que sólo 3% de los libros publicados anualmente en Estados Unidos y Reino Unido se traduce de otra lengua. Y de ese porcentaje, la ficción es menos de 1%.

Quizá por eso Anne McLean no sólo se encargue de traducir. Cuando un libro la enamora, cuando escucha a los personajes en su cabeza y dialoga con ellos, cuando en su labor solitaria siente sosiego en las historias ajenas, entonces también decide salir en busca de una editorial.

Eso, por ejemplo, ocurrió con Abad Faciolince y su texto catártico sobre la muerte violenta de su padre, "El olvido que seremos".

El mismo autor reconoce que "si no fuera por su insistencia, mi Oblivion -como se llama la traducción- no se habría publicado nunca en inglés".

Ahora, claro, el libro traducido está en muchas estanterías y McLean puede alegrarse por ese pequeño triunfo que logró con su traducción silenciosa.

Ya lo dice Héctor Abad: "Es un oficio tan hermoso y tan discreto el de traductor, que cuando mejor funciona es, precisamente, cuando menos se nota su mano".

¿Cómo se traduce 'desamor'?

A McLean no le gusta hablar en público ni estar bajo el foco que persigue a muchos escritores y más bien se siente cómoda en su casa en Toronto, donde puede dedicarse a sus anchas a jugar con el lenguaje.

Como parte de ese juego explica que es difícil traducir las diferencias regionales del español, que en muchos casos su trabajo es intuitivo y las respuestas le llegan de las maneras más extrañas: puede encontrar una palabra en medio de un concierto o despertarse a medianoche con la mejor traducción para una frase.

Por eso guarda un cuaderno al lado de su cama.

"Uno de los aspectos más importantes sobre mi labor de traductora es la humildad para reconocer que no sé algo o no puedo decirlo del mismo modo en otro idioma", explica.

Y ofrece un ejemplo: "No hay una palabra en inglés para traducir el desamor. No. No la hay".

Quizá no existe. O quizá, más bien, la desconoce porque no forma parte de la naturaleza de su trabajo: Anne McLean sigue enamorada.

CLARICE LISPECTOR





La mirada de Clarice Lispector, una escritora más allá del lenguaje
INÉS MARTÍN RODRIGO abc - España
Inspirado en el Bloomsday de Joyce, hoy se celebra «La hora de Clarice», homenaje internacional que conmemora el nacimiento de la brasileña


Clarice Lispector nació el 10 de diciembre de 1920 en Chechelnyk (Ucrania). Para conmemorar esta fecha, desde hace tres años se viene celebrando «La hora de Clarice», un homenaje internacional a la figura de la gran escritora brasileña. Inspirado en el Bloomsday de Joyce, concentrará numerosos actos por todo el mundo, que se extenderán hasta el 15 de diciembre. En España, Casa Amèrica Catalunya se suma hoy a la celebración con una conferencia de Elena Losada, traductora al español, y la narración de sus relatos de literatura infantil.

Clarice Lispector se trasladó con su familia, de origen judío, siendo un bebe desde su Ucrania natal hasta Brasil. Marcada por la muerte de su madre cuando ella tenía nueve años (falleció de sífilis, una enfermedad que contrajo cuando fue violada por soldados rusos), en Brasil creció como mujer y escritora. De alma camaleónica, singular belleza y talento arrollador, publicó su primer libro, «Cerca del corazón salvaje», con solo 21 años.

Era el primer paso de una joven promesa que se convirtió en una de las más singulares representantes de las letras brasileñas con obras como «La hora de la estrella», «Aprendizaje o el libro de los placeres» o «Un soplo de vida», su novela póstuma. Estamos, sin duda, ante una de las escritoras más interesantes, desconcertantes y frustrantes del siglo XX. El lenguaje era para ella «el camino en busca de la realidad» y parecía predestinada a la extrañeza que emana de su obra.

La extrañeza de su obra
Como explica su traductora, Elena Losada, «cuando uno se acerca a uno de sus textos produce una extrañeza parecida a la que provocan Kafka o Pessoa». De hecho, Lispector llegó a reconocer que utilizaba «la palabra como cebo para captar la entrelínea, algo que está más allá del lenguaje». La de la escritora es «una manera diferente de mirar la realidad, sin estereotipos, un poco como hacen los niños». Virtuosa de la oscuridad, para ella «no hay cosas insignificantes, lo más banal puede desencadenar la epifanía», explica la traductora.

Según su hijo, «escribió por delante de su propia época, por eso hoy está presente»
Y es que, como reconoce el hijo de Clarice Lispector, Paulo Gurgel Valente, «escribió muy por delante de su propia época, por eso hoy la tenemos presente igual que ayer, gracias también a su legado». Gurgel Valente (hijo de la escritora y el diplomático Maury Gurgel Valente) asegura, por ello, que la celebración de «La hora de Clarice» es «un momento para reflexionar, leer y comentar su obra, ya que sus admiradores confluyen en su lenguaje universal»

«Clarice estaba dotada de una sensibilidad poco común para el mundo y las personas corrientes, con una visión que cada día que pasa atrae a más personas gracias a internet y los libros electrónicos», cuenta su hijo vía e-mail. Gurgel Valente describe a Lispector como una madre «muy natural» que «escribía en casa con los chicos alrededor, cuidándolos y educándolos» y solo eran conscientes de su notoriedad «cuando teníamos periodistas en casa» (se convirtió en un icono nacional, su rostro aparecía en los sellos y el cantante Cazuza reconoció haber leído «Agua viva» en 111 ocasiones).

Hoy en día, la vigencia de la escritora brasileña es tal que la editorial Siruela acaba de lanzar la Biblioteca Clarice Lispector, una nueva colección que reúne toda la obra de la autora. Los dos primeros títulos, «La pasión según G.H». y «Cuentos reunidos», ya están a la venta. A principios de 2014 se publicará «Agua viva» y más adelante se irán reeditando todas las obras claves de la autora.

En palabras de la editora Ofelia Grande, Clarice Lispector «empezó a escribir de una forma muy diferente a como se había escrito hasta el momento, con una forma distinta de transmitir la realidad, nada costumbrista, caracterizada por la innovación en la forma de narrar». «Sé un montón de cosas que nunca he visto», llegó a decir. Cosas que hoy, al cumplirse 37 años de su muerte (falleció a los 56 años, víctima de un cáncer), sigue descubriendo a sus lectores.

500 MAQUIAVÉLICOS AÑOS





Hoy se cumplen 500 años desde que Maquiavelo concluyó la escritura de El príncipe. Fernando Savater, Joaquín Leguina, Antonio Escohotado y Javier Gomá analizan la obra inaugural de la política moderna

MARTA CABALLERO en http://elcultural.es/noticias/LETRAS/5690/500_maquiavelicos_anos

Hace hoy 500 años Maquiavelo le puso punto final a El Príncipe, aunque no fue publicado hasta 1532. A cambio, Lorenzo Médici le obsequió con dos tristes botellas de vino. El manuscrito constaba de 26 capítulos titulados en latín que su autor, este hombre de ojos ratoniles y portentosa ambición, nunca llegó a ver publicados. Tampoco pudo imaginarse que su libro se convertiría en el primer tratado de la política moderna, un clásico del pensamiento que hoy todavía sigue suscitando debate. ¿Quería medrar, recuperar favores? ¿Se inspiró en César Borgia o en Fernando el Católico? ¿Inventó el marketing político? ¿Fue el fundador del republicanismo moderno o un defensor de la guerra? ¿Cobran interés algunas partes de su obra en un momento en el que la política vive instalada en el desastre? Una enésima visita a sus postulados nos devuelve a su ambigüedad, al debate sobre su presunta amoralidad y a su proverbial oportunismo, pero también a una biografía que en plena época contemplativa, la del Renacimiento, nos habla de un personaje volcado a la acción.

Para celebrar la efeméride, la Biblioteca Nacional de España inaugura hoy en su museo una muestra con una decena de ejemplares de las obras de fondo antiguo (hasta 1831) de Niccolò Bernardo di Machiavelli. Este fondo cuenta con un ejemplar de la primera edición romana de Antonio Blado de 1532, una rareza bibliográfica de la que son contados los ejemplares conocidos en el mundo. El objetivo de la exposición es trasladar a la opinión pública la importancia de Maquiavelo y la vigencia de su obra en el momento actual, cuestiones que hemos formulado a algunos de los pensadores españoles más destacados.

Empezamos con Joaquín Leguina, escritor y ex presidente de la Comunidad de Madrid, para el que El príncipe sigue siendo una obra capital en cuanto a tratado inaugural de la política moderna. Por ello, sigue recomendando su lectura, aunque en la versión con anotaciones de Napoleón, a su juicio más interesantes que el propio libro de Maquiavelo, para el que tiene una crítica: "En sus páginas apenas aparecen ideas sobre la moral o la ética, a todos los que piensan que la política es una ciencia les parece estupendo, pero política son relaciones humanas, por eso Maquiavelo no es de mis favoritos, a pesar de que era un hombre inteligentísimo, como lo eran todos esos señores del Renacimiento, alguien que reflexiona sobre política sin adherencias. ¿En quién pensaba cuando la escribía? Me inclino por Fernando de Aragón, a mi juicio mucho mejor político y en el mejor sentido de la palabra". Para el también doctor en Ciencias Económicas, que bromea pensando en lo poco que a Maquiavelo le habría gustado el adjetivo "maquiavélico", hoy todos los políticos al uso quieren ser maquiavélicos. Y concluye: "Su uso de los fines y de los medios me parece muy poco interesante en la actualidad".

En cambio, para el filósofo Antonio Escohatodo, la ausencia de moral en Maquiavelo es lo que le hace especialmente elegante: "Escandalizó por su falta de escrúpulos y por su manera frontal de decir las cosas pero, sin embargo, comparado con todos los demás teóricos políticos futuros, iba a ser el más educado. Si lo comparamos con las técnicas de golpe de estado y con los modos de hacerse con el poder que se han ido desarrollando, los de Maquiavelo son, a parte de sagaces, francos. Ahora es un angelito de la caridad en comparación con la teoría del golpe de estado en Bakunin y Lenin. Mientras otros se quieren apoderar del Estado para hacerle bien al pueblo, él aclara que es el Príncipe el que debe salir beneficiado", insiste Escohotado, que recuerda también su cualidad de clásico atemporal, de autor no expuesto a modas. "Es muy válida su Historia de Florencia en el sentido de lo que va a ser la Historia, que ya no va a hablar de reyes y casorios sino de cómo se va desarrollando un conjunto socioeconómico", amplía el filósofo, que apunta otra virtud del trabajo de Maquiavelo, "su notable brevedad".

Por su parte, el también filósofo Fernando Savater insiste en la idea de la honestidad. Si bien no puede decirse que sus teorías puedan servir como prontuario directo de la vida de hoy, sí es cierto que es un autor al que no podemos ya quitarnos de encima: "En la tradición de la filosofía política de occidente es una pieza fundamental". Además, Savater desmiente la mala fama que acompaña a Maquiavelo: "No es verdad que las de El príncipe sean unas lecciones para convertirse en el demonio, pues para empezar los humanos no hemos necesitado nunca de un libro para eso. Hay que entenderlo como una puerta a la sinceridad política, como un pensador que, curiosamente, era muy poco maquiavélico". Además, hay otro aspecto en el que no puede desmentirse su teoría, aquel donde resuelve que el Príncipe gana más siendo temido que querido: "Eso sigue siendo cierto, son los temidos los que se abren paso y los que incluso acaban siendo queridos". Como a Leguina, le divierten mucho los comentarios de la edición de Napoleón, al que seguramente la propuesta del autor le parecía cosa de Disney: "Pues vaya cosa, se diría Bonaparte, para el que Maquiavelo debía ser un niño intentando darle lecciones a un adulto".

Javier Gomá, director de la Fundación Juan March, pone sobre la mesa otro aspecto clave, su dualidad: "Es un hombre del Renacimiento, que en sí es un periodo de dos almas, una que mira al pasado, como sugiere la palabra, a un tiempo al que se dedica a imitar, y otra que mira al futuro. En sus Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Maquiavelo piensa en los grandes del pasado y trata de recuperar para la edad moderna algunas de las virtudes republicanas de los romanos. Luego está el Maquiavelo de El príncipe, con un ojo puesto en el futuro. La diferencia es que en el primero describe cómo debe ser el mundo de acuerdo con los modelos clásicos y en el segundo cómo es el mundo en el presente. Con ello, inaugura el pesimismo antropológico. El hombre de El príncipe es malo y debe ser controlado desde la fuerza y la violencia, de forma que la única manera de ejercer el poder es a través de la fuerza y la coacción. La paradoja es que este Maquiavelo ha sido el que ha tenido mayor repercusión pero hoy es el momento del Maquiavelo que mira al pasado, pues el ciudano moderno se apercibe como demasiado individualista y se recomienda algún tipo de participación en la sociedad.

Como recuerda Gomá, los estudiosos han venido destacando que atendiendo a una y otra época del pensador parece que asistiéramos a la obra de dos personas distintas. Frente al autor renacentista de Tito Livio, el que firma El príncipe es un ensayista "descarnado, realista e incluso sórdido", enumera el filósofo, que atribuye esta contradicción en su obra al hecho de que Maquiavelo viviera en una Florencia en la que se alternaban repúblicas y principados. "Se acomodó a la situación política de su tiempo, pero cabe pensar que debía ser un hombre recto y honesto. Simplemente, cuando rige un sistema republicano el valor principal es la participación, mientras que con los Médicis se inhibe la situación anterior". Gomá recomienda sin pensarlo su lectura y sus biografías: "A veces olvidamos que el Renacimiento es una etapa muy retórica en la que no hay grandes filósofos. Maquiavelo fue un excelente retórico, un maestro del lenguaje.

LA ESQUINA DEL IDIOMA



«okupar» y «okupa»

PIEDAD VILLAVICENCIO BELLOLIO (EL UNIVERSO.COM, ECUADOR)
¿Ahora se puede escribir «okupar» y «okupa»?

Así es. Los vocablos «okupar» y «okupa» se han incorporado al Diccionario académico (en línea) con /k/ y con la indicación de que esta letra refleja una voluntad de transgresión de las normas ortográficas. Además están registrados con la etiqueta de jerga o lenguaje informal.

«Okupar» funciona con una sola acepción: ‘tomar posesión de un lugar deshabitado, especialmente una casa o un local, e instalarse ahí sin permiso de su dueño’.

No es recomendable que este verbo, que quebranta las reglas de la lengua española, se emplee en documentos de característica formal con las acepciones que no le son propias y que corresponden al infinitivo ocupar.

«Okupa» figura en el DRAE como acortamiento de la palabra ocupante, pero no se refiere solamente a la persona que ocupa algo, como un local o una vivienda, sino que apunta a ese movimiento que incita a que se invadan los sitios o edificaciones que no están habitados.

De ahí que «okupa» funciona como adjetivo y sustantivo. El primero se refiere a la agrupación; el segundo, al miembro de ese movimiento o grupo. Lejos de estos ámbitos su empleo resulta restringido.

Se insiste en que las palabras «okupa» y «okupar» están construidas al margen de las recomendaciones ortográficas.

¿Se puede decir que la a y la u son monosílabos?

Según la Nueva gramática de la lengua española (2009), las palabras atendiendo a su capacidad flexiva se dividen en variables e invariables.

PRODUTIVIDADE E VELOCIDADE DE TRADUÇÃO


Por muito que nos custe reconhecê-lo, a tradução, ademais duma arte, é uma forma de viver. E para isso, tem que produzir, já seja de forma autónoma ou numa empresa. Porém, produzir mais não significa ser bom tradutor, ao menos desde o ponto de vista da qualidade do texto alvo, como bem explica este artigo desde o prisma da programação.
Es normal que se traduzimos rápido cometamos erros que não aconteceriam se fossemos a um ritmo mais devagar, porém desgraçadamente hoje em dia os clientes costumam nos pressionar bastante e não há tempo para comprovar todo como nós gostaríamos. Embora, longe de que isto repercuta consideravelmente na qualidade de nosso texto, o que tem que acarretar é pôr-nos as pilhas e aumentar nossa agilidade mental.

Explico. Durante a carreira de Tradução e Interpretação nos costumam com encargos em grupo que não superam as 1.000 palavras (normalmente perto das 500) e, ainda os textos breves são úteis para usá-los como ferramenta pedagógica para adquirir destrezas de tradução, no último curso o nível de exigência deveria aumentar para que os alunos saibam se enfrentar ao mercado laboral.
De nada serve se perguntar se é melhor dizer «Para saber mais sobre» ou «Para saber mais acerca de» se com isto perdemos tempo (ao menos que o cliente seja Microsoft, que têm uma bonita guia de estilo sobre como se devem traduzir certas expressões).
Ao fim, não significa o mesmo?
Em Tradublog ( www.tradublog.com), por exemplo, faz tempo se comentava que um grupo de estudantes de tradução demorou umas 20 horas em traduzir umas 850 palavras.
Como falei, em aulas introdutórias é normal que se tarde muito tempo trabalhando em grupo, porém, é uma perspectiva pouco realista.
Qual é, então, a velocidade padrão de palavras traduzidas por hora?
É algo, indubitavelmente difícil de explicar e entram em jogo muitas variáveis.
Por exemplo, um tradutor com dois anos de experiência terá muito caminho percorrido e demorará menos em traduzir um texto que um tradutor novel.
Também, um tradutor experto na matéria necessitará se documentar menos que alguém que não seja muito instruído no tema.
Não é preciso nem falar que quanto mais tenhamos traduzido do documento, mais fácil nos resultará —ao menos em princípio— traduzir velozmente dada a maior familiaridade que teremos com o tema do que trate o texto.
Por isso, e em especial se traduzimos em grupo, é importante usar ferramentas de tradução assistida para criar glossários e reaproveitar segmentos já traduzidos.
Pelo que enxerguei, parece que o normal é traduzir de 2.500 a 3.000 palavras diárias com qualidade e boas condições de trabalho, porém se o tema é muito complexo a cifra descende, e seguramente aumente segundo passam os dias, quando se trata dum projeto de grande volume.
Respeito à produtividade, Robinson destaca quatro fatores:
● a velocidade da escrita
● o grau de dificuldade do texto
● as preferencias ou estilo pessoal
● a tensão laboral e o estado mental geral.
Naturalmente, a ordem de importância destes fatores depende de cada indivíduo e do momento de sua vida em particular. Pessoalmente, eu tenho experimentado os efeitos negativos da perda dum ser querido sobre minha capacidade para controlar a qualidade de meu trabalho.
A velocidade e a produtividade não são de máxima prioridade para todos os tradutores. Existem, naturalmente, pessoas que traduzem por prazer, porém, que para seu sustento dependem de sua família, de sua parceira ou de outra profissão (por exemplo, universitária), e que, pelo tanto, traduzem só aqueles textos que lhes gostam.
Para ditas pessoas, sacrificar o prazer de traduzir em troca duma tradução veloz seria quase sacrílego.
Segundo dados que apresenta Robinson, a produtividade dum tradutor professional varia entre 10.000 e 100.000 caracteres diários (normalmente, como padrão, para obter o número de caracteres quando um volumem se expressa em palavras, tem que multiplicar por sete, e para obter o número de páginas dividir esse valor entre 1.500 ou 2.000, segundo se trabalhe para clientes privados ou para editoriais.
Naturalmente, trabalhando com textos técnicos com abundantes repetições, e se utiliza uma memória de tradução que proponha uns 90 % de frases traduzidas, que não requeiram a modificação de mais duma ou duas palavras, a tradução de 100.000 caracteres diários não é impossível, embora resulte uma labor embrutecedora e sumamente cansativa.
Por outra parte, a exercitação mental do tradutor pode incrementar muitíssimo a velocidade, tal como Robinson explica muito bem nesta passagem:
Quanto mais se traduze, quanto mais se transitam os caminhos sinápticos cerebrais desde a língua de origem à de destino, de modo que a tradução de certas estruturas da língua original começam a funcionar como uma macro do computador: zip! a equivalência na língua receptora praticamente pula dos dedos à tela. (Robinson 1997: 37-38)
Para adquirir uma boa velocidade de tradução, o importante é se encontrar a gosto no local de trabalho e mecanizar certos processos.
Por exemplo, há quem gosta de trabalhar com música e fazendo breves descansos, em tanto que outros se concentram muito melhor sem nenhum tipo de ruído.
Embora, cuidado! parece que alguns estúdios demostram que é melhor se concentrar numa tarefa e não envolver várias em pouco tempo.
Em resumo, há que traduzir rápido, porém, sim que isso afete em excesso à qualidade. Por isso, prima otimizar o tempo que você passa frente ao computador.
Se desejam mais informação sobre o tema, o Vade-mécum do tradutor de Ricardo Lozano Vademécum del traductor: http://www.rlozano.com/blog-2-c%EF%BF%BDmo-aumentar-la-productividad expõe uma série de conselhos úteis para aumentar a produtividade, e o professor Ricardo Muñoz discute num artigo a velocidade idónea para traduzir a cavalo entre a Universidade e o mercado laboral.

FONTE: http://algomasquetraducir.com/2007/08/06/productividad-y-velocidad-de-traduccion/PUBLICADO EL 06-08-2007 POR PABLO MUÑOZ SÁNCHEZ

BIBLIOGRAFIA
CANETTI ELIAS Die gerettete Zunge. - Die Fackel im Ohr. - Das Augenspiel, München, Carl Hanser Verlag, 1995, ISBN 3-446-18062-1.
CANETTI ELIAS The Tongue Set Free. Remembrance of a European Childhood, traducido por Joachim Neugroschel en The Memoirs of Elias Canetti, New York, Farrar, Straus and Giroux, 1999, ISBN 0-374-19950-7, p. 1-286.
CANETTI ELIAS Historia de una vida. Traducciones de Genoveva Dieterich, Juan José del Solar y Andrés Sánchez Pascual. Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores, 2002.
ROBINSON DOUGLAS Becoming a Translator. An Accelerated Course, London and New York, Routledge, 1997, ISBN 0-415-14861-8

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


grasas trans no necesita comillas ni cursiva

Recomendación urgente del día


El término trans, que se aplica a un tipo de ácido graso que se encuentra en ciertos alimentos, se puede escribir en letra redonda y sin comillas.

En los medios de comunicación aparece escrito este término con diversos destacados, en ocasiones entrecomillando también la palabra grasas: «La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos propuso prohibir el uso de “grasas trans” artificiales en alimentos procesados» o «Los ácidos grasos ‘trans’ artificiales surgen cuando se agrega hidrógeno al aceite vegetal».

Aunque trans, que está tomado de la nomenclatura química, se escribe en cursiva en textos especializados por convención internacional, en medios de comunicación y aplicado como denominación genérica de ciertos ácidos grasos, puede prescindirse de este u otro resalte, como las comillas.

De este modo, los anteriores ejemplos podrían haberse escrito: «La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos propuso prohibir el uso de grasas trans artificiales en alimentos procesados» y «Los ácidos grasos trans artificiales surgen cuando se agrega hidrógeno al aceite vegetal».

No obstante, según las normas de la IUPAC, que es el organismo responsable de la nomenclatura química, cuando trans forma parte del nombre de un ácido, se escribe en cursiva y separado con un guion: «ácido trans-oleico».
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