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sexta-feira, 17 de janeiro de 2014

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


turoperador, mejor que tour operador

Recomendación urgente del día


El término turoperador, mejor que touroperador o tour operador, es el adecuado para aludir en español a la ‘empresa mayorista de turismo que vende viajes organizados’, según señala el Diccionario panhispánico de dudas.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar las formas tour operador, touroperador y tour-operador, como en «El tour operador advierte de que un accidente arruinaría la temporada turística», «Turismo destina 60 000 euros a contratar un touroperador para promocionar la ciudad» o «Un tour-operador chino publicitará las pistas de esquí norcoreanas».

Las Academias de la Lengua proponen turoperador como equivalente en español al término inglés tour operator, desaconsejan la forma híbrida tour operador y recuerdan que en este caso siempre puede emplearse la expresión operador turístico.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «El turoperador advierte de que un accidente arruinaría la temporada turística», «Turismo destina 60 000 euros a contratar un operador turístico» y «Un turoperador chino publicitará las pistas de esquí norcoreanas».

REGLAS PRÁCTICAS PARA LA REDACCIÓN EN ESPAÑOL









Recomendaciones



* Las palabras son los utensilios, la herramienta del escritor.

* Nuestra base, pues, es el conocimiento del vocabulario.

* El empleo de la palabra exacta, propia, y adecuada, es una de las reglas fundamentales del estilo.

* Un buen Diccionario no debe faltar nunca en la mesa de trabajo del escritor [o del editor]. Se
recomienda el uso de un Diccionario etimológico y de sinónimos.

* Siempre que sea posible, antes de escribir, hágase un esquema previo, un borrador.

* Conviene leer asiduamente a los buenos escritores. El estilo, como la música, también «se pega».

* Prefiera la sencillez. Aprenda a usar las palabras sencillas.

* «Es preciso escribir con la convicción de que solo hay dos palabras en el idioma: el verbo y el
sustantivo. Pongámonos en guardia contra las otras palabras» (Veuillot). Quiere esto decir que no
abusemos de las restantes partes de la oración.

* Conviene evitar los verbos «fáciles» (hacer, poner, decir, etc.), y los «vocablos muletillas» (cosa,
especie, algo, etc.).

* Procúrese que el empleo de los adjetivos sea lo más exacto posible. Sobre todo no abuse de
ellos: «si un sustantivo necesita un adjetivo, no lo carguemos con dos» (Azorín). Evítese, pues, la
duplicidad de adjetivos cuando sea innecesaria.

* No pondere2 demasiado. Los hechos narrados limpiamente convencen más que los elogios y
ponderaciones.

* Lo que el adjetivo es al sustantivo, es el adverbio al verbo. Por tanto: no abuse de los adverbios,
sobre todo de los terminados en -mente, ni de las locuciones adverbiales (en efecto, efectivamente,
por otra parte, además, en realidad, realmente, en general, generalmente, en definitiva,
definitivamente).

* Preste mucha atención a la sintaxis.

* Coloque los adverbios cerca del verbo a que se refieren. Resultará así más clara la exposición.

* Evítense las preposiciones «en cascada». La acumulación de preposiciones produce mal sonido (asonancias duras) y compromete la elegancia del estilo.

* No abuse de las conjunciones «parasitarias»: que, pero, aunque, sin embargo, y otras por el estilo
que alargan o entorpecen el ritmo de la frase.

* No abuse de los pronombres. Y, sobre todo, tenga sumo cuidado con el empleo del posesivo «su»
—pesadilla de la frase— que es causa de anfibología (doble sentido).

* No tergiverse los oficios del gerundio. Recuerde siempre su carácter de oración adverbial
subordinada (de modo). Y, en la duda… sustitúyalo por otra forma verbal.

* Recuerde siempre el peligro «laísta» y «loísta» y evite el contagio de este vicio «tan
madrileño».

* Tenga muy en cuenta que «la puntuación es la respiración de la frase». No hay reglas absolutas
de puntuación; pero no olvide que una frase mal puntuada no queda nunca clara.

* No emplee vocablos rebuscados. Entre el vocablo de origen popular y el culto, prefiera siempre el
más conocido. Evítese también el excesivo tecnicismo y aclárese el significado de las voces técnicas
cuando no sean de uso común.

* Cuidado con los barbarismos y solecismos. En cuanto al neologismo, conviene tener criterio
abierto, amplio.

* No olvide que el idioma español tiene preferencia por la voz activa.

* No abuse de los incisos y paréntesis. Ajústelos y procure que no sean excesivos.

* No abuse de las oraciones de relativo y procure no alejar al pronombre relativo que de su
antecedente.

* Evite las ideas y palabras superfluas. Tache todo lo que no esté relacionado con la idea
fundamental de la frase o período.

* Evite las repeticiones excesivas y malsonantes; pero tenga en cuenta que, a veces, es preferible la
repetición al sinónimo rebuscado. Repetir es legítimo cuando se quiere fijar la atención sobre una idea
y siempre que no suene mal al oído.

* Si, para evitar la repetición, emplea sinónimos, procure que no sean muy raros. Ahorre al lector el
trabajo de recurrir al Diccionario.

* La construcción de la frase española no está sometida a reglas fijas. No obstante, conviene tener en
cuenta el orden sintáctico (sujeto, verbo, complementos) y el orden lógico.

* Como norma general, no envíe nunca el verbo al final de la frase (construcción alemana).

* El orden lógico de la frase exige que las ideas se coloquen según el orden del pensamiento.
* Destáquese siempre la idea principal.

* Para la debida cohesión entre las oraciones, procure ligar la idea inicial de una frase a la idea final de
la frase anterior.

* La construcción armoniosa exige evitar las repeticiones malsonantes, la cacofonía (mal sonido), la
monotonía (efecto de la pobreza de vocabulario) y las asonancias y consonancias.

* [No convienen] ni la monótona sucesión de frases cortas ininterrumpidas (el abuso del punto y
seguido), ni la vaguedad del período ampuloso. Conjúguense las frases cortas y largas según lo
exija el sentido del párrafo.

* Evítense las transiciones bruscas entre distintos párrafos. Procure fundir con habilidad para que no se
noten dichas transiciones.

* Procure mantener un nivel (su nivel). No se eleve demasiado para después no caer vertiginosamente.

* Recuerde siempre que el estilo directo tiene más fuerza —es más gráfico— que el indirecto.

* No se olvide que el lenguaje es un medio de comunicación y que las cualidades fundamentales del
estilo son: la claridad, la concisión, la sencillez, la naturalidad y la originalidad.

* La originalidad del estilo radica, de modo casi exclusivo, en la sinceridad.

* No sea superficial, ni excesivamente lacónico, ni plebeyo, ni «tremendista», vicios estos que se
oponen a las virtudes antes enunciadas.

* Huya de las frases hechas y lugares comunes (tópicos). Y no olvide que la metáfora solo vale cuando
añade fuerza expresiva y precisión a lo que escribe.

* Huya de la sugestión sonora de las palabras. «Cuando se permite el predominio de la sugestión
musical empieza la decadencia del estilo» (Middleton Murry). La cualidad esencial de lo bien escrito es
la precisión.

NOTAS:
1
Tomado de Martín, G. Curso de redacción. Edición Revolucionaria, Ciudad de La Habana; 1987. p. 283-286.

2
Ponderar. (Del lat. ponderāre). tr. Determinar el peso de algo. || 2. Examinar con cuidado algún asunto. || 3. Exagerar,
encarecer. || 4. Contrapesar, equilibrar. || 5. Mat. Atribuir un peso a un elemento de un conjunto con el fin de obtener la
media ponderada. Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation.
Guía para la redacción - Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

ROSALÍA DE CASTRO






Cuatro inéditos arrojan luz sobre la obra de Rosalía de Castro
Desde la RAG subrayan del especial valor de los textos, después de que se hallase el último manuscrito de la poetisa
MIGUEL ÁLVAREZ
EFE

El descubrimiento de manuscritos autógrafos que contienen versos desconocidos de la poetisa Rosalía de Castro coincide con el sesquicentenario de su memorable Cantares Gallegos y arroja luz sobre los inicios de su carrera literaria en gallego y los últimos pasos de su obra en castellano.
La Real Academia Galega (RAG) ha vuelto a «izar la bandera de Rosalía», en palabras de su presidente, Xesús Alonso Montero, en la celebración de un hallazgo que «a estas alturas parecía imposible», pues ya hace 129 años del fallecimiento de la escritora gallega.
Alonso ha explicado que «es un día grande no solo para la Academia sino para el rosalianismo universal» y ha expresado su deseo de que pronto aparezcan más documentos, pues tiene noticias de que una familia compostelana posee un libro perdido de la misma autora, quizá Historia de mi abuelo.
En total están sobre la mesa en este momento cuatro textos inéditos, -uno en gallego y tres en castellano-, todos hasta ahora desconocidos, además de otros documentos autógrafos que fueron incluidos en la segunda edición de En las orillas del Sar probablemente por su marido, Manuel Murguía.
El secretario de la RAG y profesor de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Henrique Monteagudo, ha subrayado el especial valor de los textos inéditos que han «brotado» sesenta años después de que se localizase el último manuscrito de Rosalía de Castro.
Este académico ha asegurado que no pensaba «localizar textos inéditos de Rosalía porque a estas alturas parecía imposible», aunque aparecieron y además uno está escrito en gallego, algo muy inusual tras la quema de las hijas de la autora de todos sus documentos tras su muerte.
La investigación encontró los poemas entre una serie de papeles que fueron donados por Gala, hija de la escritora, a Manuel Casás Fernández, quien fue alcalde de A Coruña entre 1925 y 1927, bibliotecario y presidente de la RAG, por lo que dejó todo en la biblioteca municipal.
Sin embargo, «todo pasó desapercibido», incluso para el que debió ser su primer propietario, Manuel Murguía, que no se dio cuenta de que había varios fragmentos sin publicar «de evidente calidad poética» y con un diálogo de enamorados en lengua gallega.
«Son coplas de cuatro versos con rimas consonantes en los versos pares, similares a 'Cantares Gallegos', escritas en su estilo propio en cursiva para notas rápidas, que data de los inicios de su actividad», ha señalado Monteagudo.
La profesora de la Universitat de Barcelona María Xesús Lama ha comentado que todo apunta a que Rosalía de Castro pensaba incluir sus tres textos escritos en castellano en una obra denominada Postrimerías, que no fue publicada.
«Hay poemas ya conocidos y otros inéditos. Los conocidos forman parte de En las orillas del Sar, pero en su segunda edición. La que hizo Murguía en 1909. Eso hace pensar que estaba preparando una edición de Postrimerías», ha detallado.
Por su parte, el presidente de la fundación Rosalía de Castro, Anxo Angueira, se ha mostrado encantado con este «genial» descubrimiento y ha felicitado a los otros dos profesores por el trabajo realizado que ha llevado a un gran momento en la historia de la cultura gallega.

Chispitas de Lenguaje:







Apóstrofo, no apóstrofe

ENRIQUE R. SORIANO VALENCIA (PERIÓDICO CORREO.COM, MÉXICO)


Es muy común escuchar una palabra por otra. Me refiero a confundir la palabra ‘apóstrofo’ por ‘apóstrofe’. La segunda se refiera a una figura literaria. El Diccionario de la Real Academia Española enuncia en esta entrada: «Figura que consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos»; y en la segunda indica que es sinónimo de ‘dicterio’ («Dicho denigrativo que insulta y provoca»).

En tanto, de ‘apóstrofo’ precisa: «Signo ortográfico (‘) que indica la elisión de una letra o cifra» (‘elisión’ significa supresión). Es decir, que por alguna extraña razón se ha difundido de forma masiva (al menos en México) una palabra por otra.

El apóstrofo no forma parte del alfabeto de nuestro idioma. El alfabeto que usamos contiene signos para letras (sonidos), para puntuación (pausados o entonación) y de apoyo ($, %, «, “, /, §, +). Los expuestos aquí entre paréntesis no son todos, pero entre ellos está ausente el apóstrofo (‘) pues es un signo propio de otras lenguas. Se usa para respetar la grafía de textos procedentes de otros idiomas: Mary’s house (la casa de Mari, en inglés), Hector Bianciotti de l’Académie française (Héctor Biancotti de la Academia francesa).

Por tanto, los usos en español son desaconsejados. Es común, al menos en México, observarlo en la pluralización de siglas. Por ejemplo, las organizaciones no gubernamentales son agrupaciones de ciudadanos que en muchas ocasiones sus propósitos les llevan a acciones de resistencia civil. Por ello, no es extraño leer en diversos documentos: *«Las ONG’s se han opuesto a…». Ese uso del apóstrofo no tendría mayor sentido en otros idiomas. En español las siglas no se pluralizan. Además, el artículo ya refleja que son varias. Por tanto, lo adecuado sería «Las ONG se han opuesto a…».

SELLO CONMEMORATIVO DEL III CENTENARIO DE LA RAE




Un sello de correos conmemora el III centenario de la Real Academia Española
AGENCIA EFE

El organismo de Correos ha querido rendir homenaje a la Real Academia Española en su tercer centenario y, por ese motivo, ha puesto en circulación un sello conmemorativo de esta efeméride, que se ha presentado en la sede de la RAE.



El acto ha congregado a académicos, a benefactores de esta institución y a representantes de diversos organismos y ha estado presidido por el presidente de Correos, Javier Cuesta; el director de la Academia, José Manuel Blecua, y el secretario de la misma, Darío Villanueva.

En el sello aparecen letras sueltas del abecedario y tres ejemplares del Diccionario de la Real Academia Española, ordenados como números romanos, que dan fe del tercer centenario de esta institución y de su principal misión: elaborar esa obra esencial de referencia para millones de hispanohablantes.

La Academia comenzó a funcionar en agosto de 1713, fundada por Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, y fue en octubre de 1714 cuando el rey Felipe V aprobó oficialmente su constitución mediante una cédula real.

Esas dos fechas han acotado en cierto modo la celebración del tricentenario, que comenzó a finales de septiembre de 2013 con una gran exposición, que todavía puede verse en la Biblioteca Nacional y que se clausura el próximo 26 de enero.

El broche final será la publicación de la nueva edición en papel del Diccionario, el próximo mes de octubre. Contendrá unas 90.000 voces, entre ellas un buen número de novedades.

Como subrayó Darío Villanueva, la Academia ha querido que su tercer centenario logre la debida repercusión en la sociedad y no pase «sin pena ni gloria», como sucedió con el primero y el segundo. En 1814, España padecía la invasión francesa, y un siglo más tarde estallaba la Primera Guerra Mundial.

Ahora, aunque las cosas «no van bien» en España debido a la prolongada crisis económica, la RAE «no quería dejar pasar esta ocasión» y ha organizado numerosas actividades en reconocimiento a la labor desarrollada por los académicos a lo largo de tres siglos.

Con esas iniciativas, la Academia «lanza un mensaje a la comunidad hispanohablante», y a la difusión de ese mensaje contribuirá sin duda el sello emitido por correos. Una palabra, la de «sello», que en Hispanoamérica se llama «estampilla», como recordó José Manuel Blecua.

Y, si uno rastrea la palabra sello en la historia de la lengua española, comprobará que está documentada por primera vez en el siglo XIII, en Los milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, señaló el director de la RAE.

Blecua considera que la historia del correo marítimo es «interesantísima para la historia de la lengua española», como refleja, por ejemplo, la colección de cartas que conserva el Archivo de Indias de Sevilla.

Esas cartas fueron escritas por los que emigraron a América a raíz del descubrimiento y sirven para documentar la evolución que fue experimentando el español de Andalucía y de otras regiones en aquellas tierras.

El presidente de Correos se remontó a la época romana para situar los orígenes del oficio de portador de cartas. El servicio de correos fue evolucionando en España con el paso de los siglos y en 1716 adquirió carácter estatal.

Los sellos son «piezas clave en las comunicaciones personales y comerciales. Son mensajeros de la lengua, la historia y la cultura», subrayó Javier Cuesta.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Recomendación del día:

nominar es ‘proponer como candidato’


El verbo nominar significa ‘proponer como candidato para algo’, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Nominados al Óscar: las predicciones para hoy», «Si fuesen valientes, nominarían a la que de verdad ha sido la mejor actriz del año: Adèle Exarchopoulos» o «Cristiano Ronaldo nominó a Falcao, Bale y al alemán Mesut Özil».

Pese a considerarse, inicialmente, este significado de nominar como un calco innecesario del inglés to nominate, los principales diccionarios de referencia, tanto académicos como de uso, recogen desde hace años esta acepción (el Diccionario de la lengua española desde 2001), por lo que su empleo se considera hoy apropiado.

Se recuerda, no obstante, que existen expresiones alternativas, como proponer, presentar como candidato, votar, postular, según el contexto.

Así pues, en los ejemplos anteriores también podría haberse escrito «Candidatos al Óscar: las predicciones para hoy», «Si fuesen valientes, propondrían como candidata a la que de verdad ha sido la mejor actriz del año: Adèle Exarchopoulos» o «Cristiano Ronaldo votó a Falcao, Bale y al alemán Mesut Özil».

Con este significado de ‘proponer como candidato para algo’, nominar puede ir seguido de como o a: «El jugador del Valencia, Javi Fuego, ha sido nominado como/a mejor centrocampista de la Liga BBVA 2012/13».

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