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terça-feira, 28 de janeiro de 2014

28/01/2014 12:10:39 (ON)









¿Qué significa en Brasil (ON)?

Hora Legal Brasileña: servicio científico de amplio uso suministrado por el Observatorio Nacional (ON)


Qué es el servicio
La creciente digitalización de servicios, las estrechas interrelaciones de sistemas financieros, industriales y comerciales y las innumerables actividades productivas necesitan, cada vez más, de la determinación exacta de la hora para validar documentos, conferir plazos y establecer sincronismos de forma general.
Para atender a las necesidades contemporáneas de sincronismo de equipamientos es que existe la Hora Legal Brasileña, parámetro cronológico esencial para un sin número de actividades productivas y de prestación de servicios como telefonía, bolsas de valores y de mercaderías, vigilancia aérea, transacciones bancarias, propiedad intelectual.
La determinación de la hora exacta, entretanto, es tarea estrictamente científica. Por ello, el Observatorio Nacional (ON), institución subordinada al Ministerio de la Ciencia y Tecnología y creada en 1827 por el Emperador D. Pedro I, tiene la atribución de generar la Hora Legal Brasileña y diseminarla por los medios de comunicación.
La División Servicio de la Hora (DSH) es el laboratorio específico del Observatorio Nacional para ejercer las actividades de metrología científica e industrial en las áreas de tiempo y frecuencia, estando designado para esta función por el Instituto Nacional de Metrología, Normalización y Calidad Industrial, el INMETRO.
Con equipamientos especiales el DSH mantiene y opera los patrones primarios nacionales de Tiempo y Frecuencia, calibrando periódicamente los patrones instalados en laboratorios de empresas e institutos de investigación que forman parte de la Red Brasileña de Calibración (RBC).



Como el servicio es realizado


La Hora Legal Brasileña es suministrada por el Observatorio Nacional a través de los medios de comunicación, de forma gratuita, a cualquier entidad o ciudadano. Pero, en este caso, el ON no suministra ninguna certificación que tenga validad legal, limitándose a proporcionar la hora exacta.
Para que una empresa, institución o entidad reciba un certificado con validad legal del ON (es decir, un certificado que declara que el reloj maestro de aquella empresa o institución estuvo sincronizado con la Hora Legal en determinado período de tiempo) es preciso que los relojes de esta empresa o institución estén conectados, de forma auditable, a la Red de Sincronismo a la Hora Legal Brasileña - ReSinc/HLB – que es un servicio coordinado por la División Servicio de la Hora (DSH) del ON. Entre las entidades que forman parte de la ReSinc se destacan, por ejemplo, el Banco Central y el Servicio Federal de Procesamiento de Datos, SERPRO.

Importancia del servicio

El uso creciente de Internet para la realización de operaciones comerciales y negocios de forma general torna cada vez más relevante el papel de los instrumentos legales de comprobación de autenticidad de documentos electrónicos.
Ya existen tecnologías de certificación digital que aseguran la inviolabilidad del registro y del contenido de documentos virtuales. De esta forma se puede garantizar la identificación del autor y de los mensajes contenidos en un envío digital. Entre tanto, es también esencial, en el área de los negocios, certificar los momentos de envío, registrando de forma precisa y segura cuando un determinado mensaje fue publicado electrónicamente.
Saber y probar cuando un correo electrónico fue enviado puede ser tan crucial cuanto garantizar su origen o la integridad de su contenido. La incapacidad de determinar exactamente la hora de expedición de un documento en el sistema público o en el judicial puede generar pérdida de derechos (por no atención de plazos) o multas, penalidades y perjuicios (en transacciones comerciales).
De allí la necesidad de proporcionar, de forma científicamente fundamentada y segura, Registros Día Hora (Sellos de Tiempo), lo que actualmente puede ser efectuado, en Brasil, apenas por los equipamientos del ON, que pueden atender proveedores públicos y privados en demandas específicas, como es el caso del Comité Gestor de Infraestructura de Claves Públicas Brasileñas – el ICP Brasil – que determinó que las entidades integrantes (como SERPRO, SERASA, Caja Económica Federal y Presidencia de la República) utilicen la Hora Legal suministrada por el ON.

Texto de divulgación científica publicado el 23 de julio de 2003.

ABREVIATURAS


a la atención de...


Me gustaría saber la forma abreviada correcta de A la atención de. He visto escrito: A/A y a la att. de, pero, ¿cúal es la correcta?

La abreviatura de la construcción a la atención de es A/A (a veces también escrita a/a). No es apropiada, en cambio, la forma a la att. de, con una t duplicada producto probablemente del calco de la abreviatura en inglés (attention), pues en la palabra española atención solo hay una.

Fuente: Fundéu http://www.fundeu.es/

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE




Mikola Azárov, nombre del ex primer ministro ucraniano

Recomendación urgente del día
Mikola Azárov es la transcripción apropiada del nombre del ex primer ministro de Ucrania, no Nikola ni Mykola, si se opta por el nombre ucraniano, o bien Nikolái Azárov, no Nikolai, si se opta por su nombre de pila ruso.

En las noticias sobre la dimisión de este político, su nombre aparece escrito de diversas formas: «El primer ministro de Ucrania, Mykola Azarov, ha dimitido en la sesión extraordinaria de la Rada Suprema» o «Nikolai Azarov aseguró que los manifestantes de Maidán no son miembros de la oposición».

Aunque al nacer se le dio el nombre ruso de Nikolái Pajló, en la actualidad ha adoptado el de Mikola Azárov, que en una trancripción al español se escribe con i latina (no Mykola); es también impropia la adaptación Nikola, pues el nombre comienza con eme, así como Nikolai, basada en el nombre ruso, pero que carece de la tilde que le corresponde por su pronunciación.

Por todo ello, en los ejemplos anteriores habría sido preferibe haber escrito «El primer ministro de Ucrania, Mikola Azárov, ha dimitido en la sesión extraordinaria de la Rada Suprema» y, optando por el nombre de pila ruso, «Nikolái Azárov aseguró que los manifestantes de Maidán no son miembros de la oposición».

LA LENGUA VIVA

De los errores se aprende
Amando de Miguel


Esto de la corrección en la escritura o en el habla no es cosa de dogmas ni de leyes científicas. Es un proceso de aprendizaje continuo en el que siempre se está rectificando y aprendiendo. La autoridad de la RAE no pretende ser jurídica; simplemente se propone llegar a un acuerdo amplio con la mejor tradición de los escritores en español. Es imposible la unanimidad. Por ejemplo, hay excelentes escritores leístas o dequeístas. No pasa nada.

Maribel Fernández se siente incómoda con la expresión persona humana; le parece redundante. Entiendo que no lo es del todo. Puede haber personas divinas (las de la Trinidad) o jurídicas. Además, no está dicho que la redundancia sea siempre un vicio. Doña Maribel lanza una pregunta inquietante: "¿Por qué hay más mujeres que varones en las personas que envían comentarios a su sección?". No me había percatado de esa diferencia y no se me alcanza a qué pueda deberse. En mi Facebook hay tantas mujeres como varones. De paso, nuestra enviada en las Rocosas se alarma de la voz entendible que emplean algunos periodistas. Es comprensible. No se habla solo para hacerse entender; cuenta también el deseo humanísimo de llamar la atención.

Fidelio Herrera redarguye que le suena mejor "me alegra que vengas" o "me alegro de que vengas". Me parece un extremo de finura.

Gabriel Ter-Sakarian Arambarri se defiende. Sostiene que su regla para el dequeísmo es muy sencilla. Si se dice "Me alegro de algo", se puede decir también "Me alegro de que haya venido". En cambio, "me alegra algo" pasa a ser "me alegra que haya venido”. Lo siento, pero me resulta un galimatías. Yo debo de ser un simple. Don Gabriel me critica, con toda la razón, cuando yo digo “ese agua", ya que se trata de una palabra femenina. El error se me escapa algunas veces. Será mi simpleza. Peor es cuando digo "esa aceite", ya que el aceite es masculino. Me parece que la siesta homérica que me echo empieza a ser despreocupación culpable. Don Gabriel ─educado en Francia─ confiesa que a las cerillas las llamaba al principio "alumbretes". No me parece un gran error. Las cerillas actuales son palillos de madera con una cabeza de fósforo; no tienen cera. Lo de cerillas proviene de cuando se fabricaban con papel encerado.

Luis Lebredo disiente de la forma "la mayoría de los españoles opinan", que yo empleo conscientemente. Se pregunta si, en ese caso, no habrá que decir, por ejemplo, "el Congreso opinan". No es lo mismo. Me suena bien "el Congreso opina” e incluso “el Congreso de los Diputados opina”, pero me parece más lógico decir “la mayoría de los congresistas opinan”. No sabría decir por qué. Es cuestión de oído. Por tanto, me puedo equivocar, pero es lo que me pide el cuerpo. Tampoco intento convencer a nadie. Lo mío es hacer pensar

La RAE se sube a las tablas





José Luis Gómez ingresa en la Academia con un canto al oficio del cómico y con un vivo recuerdo a Francisco Ayala, a quien sustituye en el sillón Z

“Mi discurso en la RAE es uno de los estrenos más difíciles de mi vida”
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS Madrid en El País - España

La verdad escénica, el veneno del teatro, “purgador, sanador, catártico”, cruzó ayer las sólidas puertas de la RAE para poner al servicio de la lengua el oficio de los cómicos. José Luis Gómez leyó su discurso de ingreso, Breviario de teatro para espectadores activos,contestado por el académico Juan Luis Cebrián, ante un público que escuchó su canto de amor a ese “formidable juego simbólico”, el teatro. Una lectura pausada y ceremoniosa, a la altura de un actor imbuido de una misión: llevar su oficio a la casa de las palabras. Citando a Peter Brook o Stanislavsky, entre otros maestros, desgranó la esencia de su trabajo: su belleza (“Es como la mano en el guante, separada pero inseparable; el papel alimenta cada una de las células del actor, pero no lo aprisiona; en el interior del papel es libre y altamente consciente”); sus contradicciones (“El actor lidia con caracteres de lobo y con caracteres de cordero: en realidad ambas energías, la del lobo y la del cordero, están en todos ellos, como lo están en nosotros mismos”) y su eterna paradoja (“¿Quién es el autor de las palabras que están en el aire y que se quedan en el cuerpo para constituirse con ellas? La esencia del actor se constituye en esta paradoja y este la asume dentro de su cuerpo para constituir la verdad espiritual de su mundo. El actor sabe que las palabras que utiliza no son suyas, pero en momentos de gracia lo olvida y cree profundamente que lo son”).

Pero quizá el momento más emocionante fue cuando José Luis Gómez volvió a tocar el timbre de la casa de Francisco Ayala, el escritor al que ahora sucede en el sillón Z de la RAE y cuya viuda, Caroline Richmond, se encontraba entre el público. La figura del autor de Recuerdos y olvidos planeó ayer con esa fuerte intensidad de las cuentas no saldadas. “Al abrirme ustedes las puertas de esta casa, y darme la oportunidad de sentarme en el mismo sillón que ocupó don Francisco Ayala, he podido, siquiera sea en mi imaginación, pulsar de nuevo el timbre y traspasar el umbral de su casa, aquel inolvidable tercero derecha de la calle del Marqués de Cubas, número 6, cuya puerta una vez dejé que se cerrara”. En 1975 Gómez (que ya había logrado la colaboración de otro académico, Camilo José Cela, para la traducción del francés de La resistible ascensión de Arturo Ui, de Bertolt Brecht) fue a casa de Ayala buscando el mismo resultado para traducir del alemán un Woyzeck de Büchner. Ayala le trató con máxima amabilidad y elegancia y accedió a la traducción, pero, aunque estaba escrita en un español modélico, no funcionaba para el teatro y el actor decidió embarcarse él mismo en la tarea y no utilizar la traducción de “don Francisco”. Viajó a América Latina con la obra, pero al volver a España decidió no estrenarlo, insatisfecho con su propia traducción y con el resquemor por su falta hacia el viejo escritor. “Así se cerró una puerta, por mi propia cortedad, a la que ya no me atreví a llamar en los años siguientes. A lo sumo acerqué la mano al timbre, pero no me atreví a pulsarlo”.

Esta confesión inédita la escucharon, entre académicos y amigos, muchos de los suyos: actores como Aitana Sánchez-Gijón, Núria Espert, Julia Gutiérrez Caba, Carmen Machi, José Sacristán o Pilar Bardem o autores como Sanchis Sinisterra. Todos lo arroparon desde su entrada en el salón de actos de la mano del traductor Miguel Sáenz y la novelista Carme Riera. Ante ellos, Cebrián dio la bienvenida al actor: “Bienvenido sea en su condición de intérprete de la lengua, y como auténtico creador en el más genuino y original sentido del término: el que define a quien da la vida”. Una vida que Gómez decidió dar allí mismo al Sordo de Triana de Valle-Inclán, un trozo “grandioso y poco conocido” del teatro español que usó para cerrar su discurso y cuyo lamento traspasó los centenarios muros de mármol, poco acostumbrados a los fuegos de un cómico.

Teoría y práctica (sin disparo

JUAN CRUZ en El País

José Luis Gómez se llevó la voz (la boca entera) adonde comienza la palabra. En un instante se hizo mono y, vestido de frac, exclamó como Pedro el Rojo, el mono del Informe para una Academia,de Kafka:
—¡Excelentísimos señores académicooos!
Un escalofrío recorrió la sala; en el estrado, el director y sus acompañantes, los académicos y las autoridades asimiladas a ese rango, sintieron el veneno del teatro en su pureza extrema: el grito, la palabra, la boca entera (que diría Emilio Lledó, como recordó Juan Luis Cebrián, el académico que respondió a Gómez), se hizo presente en la sala como sustancia de la biografía teatral del nuevo académico.
En seguida dejó Gómez de ser Pedro el Rojo y entonces, vestido de frac, fue todas las cosas que ha sido en el teatro; hizo teoría del autor, del actor, del director, se adentró en el alma del público, así como de las amenazas que caen ahora sobre el oficio de la palabra. Cebrián añadió, en su parlamento, una amenaza: la indelicada acción del Gobierno, que no cuida en la educación el cultivo de la palabra, la esencia del teatro, y de la vida.
Pero Gómez no podía irse sin regresar a su naturaleza de intérprete. Y escogió un texto (Sacrilegio, de Valle Inclán) cuyo monólogo llenó su boca. Valle hacía hablar a un bandolero, El Sordo de Triana, condenado a muerte; el monólogo era como una herida y fue dicha en el andaluz de su tierra por este onubense al que ya no le vimos el frac del académico sino el alma desnuda del actor. El Sordo va a ser ajusticiado. Al término del monólogo con el que el bandolero intenta redimirse ante Dios, Valle escribió, entre paréntesis (Disparo).
Faltó el disparo, no se oyó, los académicos lo adivinaron, el público debió entenderlo, como si hubiera sonado. Y entonces sonó un aplauso tan grande como los que ha conseguido en el teatro. Sus compañeros, allí estaban, lo ovacionaron también.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE




Al Nahda, nombre del partido tunecino

Recomendación urgente del día

La adaptación Harakat al Nahda y su traducción Movimiento del Renacimiento, así como la forma abreviada Al Nahda, son válidas para referirse a un partido político islamista de Túnez.


El nombre de este partido aparece escrito de muy diversas formas en los medios: «El nuevo primer ministro necesita la colaboración de los islamistas de Ennahda», «Centenares de personas trataron de asaltar la sede del partido islamista Annahda» y «Su familia acusó al Partido del Renacimiento o Ennahdha».

La adaptación más apropiada al español del nombre completo según el árabe estándar es Harakat al Nahda, aunque puede usarse igualmente su traducción Movimiento del Renacimiento; además, por sencillez gráfica, se recomienda separar el artículo árabe al con un espacio en lugar de con un guion.

Puede hablarse asimismo del partido Al Nahda, con el artículo con mayúscula por ir al comienzo de su identificación, y a veces se usa el nombre partido del Renacimiento, y dado que la palabra partido no forma parte del nombre formal lo aconsejable es escribirla en minúscula.

En consecuencia, los ejemplos anteriores podrían haberse escrito de forma alternativa del siguiente modo: «El nuevo primer ministro necesita la colaboración de los islamistas del Harakat al Nahda», «Centenares de personas trataron de asaltar la sede del partido islamista Al Nahda» y «Su familia acusó al partido del Renacimiento o Al Nahda».
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