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quinta-feira, 6 de março de 2014

La tecnología invade y transforma el diccionario





"Tuitear" y "chatear" son dos de las nuevas palabras que la Real Academia Española (RAE) incluirá en la nueva edición de su diccionario oficial. El avance voraz de la tecnología ha hecho un amplio y variado aporte al léxico hispanohablante.

JUAN PABLO DE MARCO - El País - Uruguay.



"¿Por qué no `googleás` mi nombre?", pidió Adolfo Elizaincín luego de haberle preguntado detalles sobre su trayectoria como académico y lingüista uruguayo.

Esta palabra, utilizada para buscar contenidos en el motor de búsqueda más importante de internet, es uno de los tantos términos tecnológicas que afloraron en los últimos años.

"Como tecnologías de la información están omnipresentes en todos los planos de la vida, parece que fueran demasiadas (palabras)", comenta Elizaincín, presidente de la Academia Nacional de Letras desde hace dos años. Pero "no hay que tenerles miedo (…) Si el idioma no se hubiera modificado, estaríamos hablando en latín o indoeuropeo".

"Blog", "USB", "SMS", "chat", "tableta" son algunas de las nuevas palabras que incluirá la vigesimotercera edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), que estará disponible en octubre.

Según los expertos, existen dos motivos por los cuales los hispanohablantes incorporan tantas palabras tecnológicas. Uno es que los productos se crean en países de habla inglesa, como Estados Unidos, y otro es que la información sobre ellos se propaga con mucha velocidad a través de los medios de comunicación.

"Cada vez que entra un número importante de palabras a una lengua es porque ocurrió algún fenómeno social, histórico o tecnológico importante", cuenta a El País Graciela Barrios, directora del Departamento de Psico y Sociolingüística de la Facultad de Humanidades de la Udelar.

Esto sucedió cuando se inventaron los aviones, por ejemplo. Hubo palabras que debieron inventarse, entre ellas "aterrizar". "Se tomó tierra, se le sumó un prefijo "a" y un sufijo de un verbo", explica el académico Elizaincín.

El lingüista uruguayo entiende que con las nuevas tecnologías se está viviendo una revolución. "Imagino que fue similar en la época de Johannes Gutenberg (cuando se inventó la imprenta)", añade.

Transformadas.
Cada lugar adopta las palabras extranjeras de una manera distinta. Por ejemplo, el término computer fue traducido por los españoles como "ordenador". En Uruguay, sin embargo, tuvo una pequeña variación. "A veces, no te das cuenta que es una palabra extranjera porque está incorporada; dejó de marcarse como ajena", apunta Barrios.

Selfie, que es la foto que se toma un usuario a sí mismo para luego subir a las redes sociales, fue nombrada en 2013 como palabra del año por los diccionarios Oxford de lengua inglesa. Numerosos usuarios preguntaron a la RAE si podía ser utilizada en español, a lo que el organismo contestó: "Como equivalente del anglicismo selfie se recomienda usar en español el término `autofoto`". Al respecto, Elizaincín aclara que "no es una obligación", sino una "sugerencia". Es decir, se acepta el uso de ambas expresiones.

Si bien la utilización de selfie se está ampliando entre los hispanohablantes, los expertos en lingüística dicen que serán los nuevos inventos los que marcarán su final (o no).

"La propia tecnología avanza tan velozmente que convierte en obsoletos términos impuestos por ella misma", asegura el secretario de la RAE, Darío Villanueva, a la Fundación del Español Urgente. Un ejemplo puede ser el "disquete", un disco magnético portátil que se introducía en una computadora para su grabación o lectura. Hoy a las PC ya no se le puede colocar este dispositivo ya que fue sustituido por el CD, DVD o USB.

Abreviar en los sms.
Cuando Barrios iba al liceo, escribía de forma abreviada y de manera similar a como se escriben mensajes de texto: utilizaba la letra "x" en sustitución de la preposición "por".

Hoy, con los SMS, este fenómeno se extendió. Según Elizaincín "es una técnica nueva para economizar espacios. Se adapta a la forma, al medio y a la circunstancia. Todos sabemos que se usa en ese contexto porque nadie va a escribir una novela, un artículo científico ni periodístico de esa manera", apunta. "Como hay menos espacio, tenés que exprimirte el cerebro en pocos caracteres", añade el experto.

Para la académica y sociolingüista, el hecho de escribir SMS tampoco afecta la forma de expresión de las personas. "El problema", advierte, "no es que se escriban de forma abreviada los SMS, el problema es que no se aprenda un registro alternativo para una situación comunicativa diferente".

PALABRAS CLAVE
Así las definirán expertos de la RAE
Blog

Sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores.

Bloguero

Perteneciente o relativo a los blogs o a los blogueros. / Persona que crea o gestiona un blog.

Chat

Intercambio de mensajes electrónicos a través de Internet que permite establecer una conversación entre dos o varias personas. / Servicio que permite mantener conversaciones mediante chats.

USB

Dispositivo externo, generalmente electrónico, en el que se almacenan datos e instrucciones para recuperarlos y utilizarlos posteriormente, conectándolo a una computadora.

Página web

Conjunto de informaciones de un sitio web que se muestran en una pantalla y que puede incluir textos, contenidos audiovisuales y enlaces con otras web.

SMS

Servicio de telefonía que permite enviar y recibir mensajes que se escriben en la pantalla de un teléfono móvil.

Tableta

Dispositivo electrónico portátil con pantalla táctil y con múltiples prestaciones.

Wifi

Mecanismo de conexión de dispositivos electrónicos de forma inalámbrica.

LA DUEÑA DEL PARAGUAY











Bella, feroz y aguerrida: Eliza Lynch, la dueña del Paraguay
La Madama. Despreciada por "prostituta" y envidiada por elegante, la amante de Francisco Solano López acumuló riquezas y poder gracias a su inteligencia y su intuición política. Alicia Dujovne Ortiz narra la azarosa vida de la controvertida joven irlandesa y adelanta su nueva novela, que publicará Emecé

Por Alicia Dujovne Ortiz | Para LA NACION - Buenos Aires


Según terribles acusaciones de las señoras de la época, Eliza Lynch habría estado en el origen de una matanza de damas adineradas de la ciudad de Concepción, con el fin de quitarles sus joyas. Foto: LA NACION
París, 1855. En un baile de las Tullerías, el joven general paraguayo Francisco Solano López, hijo del dictador Carlos Alberto López y futuro presidente de su país, conoce a una joven irlandesa de sorprendente belleza llamada Eliza Alice Lynch, se enamora de ella y se la lleva a Asunción.

Nacida en Cork en 1834, los primeros recuerdos de Eliza se relacionan con la miseria desencadenada en Irlanda por la pérdida de la cosecha de papas y con la imagen de los campesinos hambreados frente a la arrogancia de los propietarios ingleses. Su familia pertenece a una clase media con veleidades de nobleza que le ha dado una excelente educación. Pero su destino se tuerce cuando, a la muerte de su padre, médico, Eliza se ve obligada a aceptar la propuesta matrimonial del médico militar francés Xavier de Quatrefages. Ella tiene quince años y él, cuarenta. Se casan en Inglaterra, pero el marido nunca declara la unión ante las autoridades militares francesas. Esa trampa legal la convierte en una mujer ni casada ni soltera. Tras unos años en Argel, la pareja se disuelve y una Eliza apenas salida de la adolescencia se ve obligada a vivir, en la París del Segundo Imperio, la existencia de una cortesana de lujo.

Para las damas paraguayas, la llegada de esta pelirroja llamativa, vestida a la última moda parisiense, suena como el peor de los insultos. Despreciada por "prostituta" y envidiada por elegante, Eliza reacciona ganándose el cariño de las "peinetas de oro", mujeres del pueblo que se permiten dar muestras de una gran libertad, y exhibiendo como un desafío su cultura, su dominio de varios idiomas, su intuición política. Cómo competir con esta refinada europea que organiza en su mansión de la calle Fábrica de Balas conciertos y banquetes a los que asisten los diplomáticos extranjeros, con esta gringa atlética que monta a horcajadas como los hombres. Ante los desdenes de los propios abuelos de sus hijos -llamados "los bastardos", así como ella misma es llamada "la hembra"- Eliza alza la cabeza como una emperatriz.

¿Y después de todo por qué el papel de Eugenia de Montijo no podría ser para ella? La idea es menos delirante de lo que hoy nos parece: el Paraguay es en ese entonces el único país de la América hispana sin analfabetos ni deuda externa. Pero Francisco, que comparte este sueño, no le pide la mano a ella, aunque tenga el poder suficiente como para olvidar los rompecabezas legales de su vistosa concubina, sino a la hija del Emperador del Brasil; y acaso uno de los motivos que lo impulsan a declarar la guerra al Imperio vecino sea la rabia por haber sido rechazado del modo más ofensivo. Si hay algo que el hijo legítimo, pero no genético, de Carlos Alberto López no puede tolerar, es que se opongan a su deseo. Su íntimo terror consiste en ser ignorado. A veces las contiendas surgen de oscuras frustraciones, de humillaciones ocultas.

Además de fantasear con una princesa, Francisco amontona las amantes, los hijos ilegítimos. Sin embargo a su irlandesa la necesita: él tiene algunas lecturas, pero ella posee una inteligencia más fría que la torna indispensable. Con respecto a Eliza, en esos años su amor por Francisco también se relaciona con la necesidad: imposible volverse a París con varios hijos y varios años de más. Si no puede ser su esposa, al menos puede servir su causa volviéndose rica y temida. Al cabo de unos años, la Madama es la dueña del Paraguay.

El rechazo del Emperador brasileño no es en absoluto la única razón por la que el Paraguay le declara la guerra al Brasil. Francisco es militar, ha creado el ejército más moderno de Sudamérica y desea la Gloria, con mayúscula, pero además conoce los conflictos internos de una Argentina y un Uruguay anárquicos y de un Brasil regido por un gobierno ilustrado pero esclavista; y sabe de la presión de los bancos ingleses sobre los tres países. Entonces como ahora, un dictador folklórico de un paisito "salvaje", al que se pueda acusar de sanguinario y retrógrado, viene de perlas para enmascarar las verdaderas razones de la guerra con el argumento de la Civilización y del Progreso.

La Guerra de la Triple Alianza, en la que un pequeño y corajudo país, equivocado o no, es aplastado por los ejércitos de tres naciones, representa uno de los episodios menos memorables de nuestra historia. En un principio, el ejército paraguayo, protegido por la fortaleza de Humaitá que parece inexpugnable, logra algunas victorias. Después, la disparidad de fuerzas determina el triunfo de la Argentina, el Brasil y el Uruguay. Toda la población masculina del Paraguay muere en esa contienda absurda: "Llora, llora, urutaú, ya no existe el Paraguay". Al promediar los cuatro años de guerra pelean por su patria los ancianos, los niños y las mujeres, estas últimas al mando de Eliza Lynch, a la que el Mariscal López le ha otorgado el grado de Mariscala, tan a dedo como su propio padre le otorgó el de coronel cuando él sólo tenía quince años.

Éste es para Eliza el punto de inflexión. La joven cortesana que ha sido, la acaparadora de bienes y poder que sigue siendo se convierte en guerrera. Habría podido huir a Europa con sus hijos, tal como el propio Francisco se lo propone. Su decisión de quedarse para compartir hasta sus últimas consecuencias el destino de los paraguayos da la medida de su verdadera personalidad, o al menos de una de ellas, y de su relación con un hombre que ya no le sirve, pero al que ella resuelve permanecer fiel.

Al final de la historia, una caravana de esqueletos se arrastra hacia el Chaco. Comen polvo de huesos mezclado con jugo de naranjas amargas. Francisco ha enloquecido, desconfía de todos, salvo de Eliza, ha mandado a torturar a su madre y sus hermanas y asesinar a sus hermanos, porque los sospecha, o los sabe, traidores. Pero el pueblo, o lo que de él subsiste, no lo abandona. Los paraguayos que aún pueden hacerlo, excepto los de las clases altas que anhelan destituirlo, lo siguen a través de la selva. Los brasileños alcanzan a los fugitivos en un lugar desolado llamado Cerro Corá. Francisco y el hijo mayor, Panchito, caen muertos, Eliza se pone un arrugado vestido de baile que ha encontrado en un cofre para enterrarlos con sus manos arañando la tierra.

Su condición de ciudadana británica la pone a salvo. Logra llegar a Inglaterra y a Francia junto con los cuatro hijos que le quedan. Hasta su último día tratará tozuda e inútilmente de recuperar los bienes que le han sido confiscados y a los que, con razón o sin ella, considera suyos. Uno de sus hijos muere en París, los otros terminan sus estudios, se casan, se alejan. A los cincuenta años, en un modesto departamento parisiense del Boulevard Pereyre, Eliza muere de un cáncer en el estómago, sola.

Pero su soledad no ha sido absoluta.Leyenda o realidad, el 15 de junio de 1878 Victor Hugo la recibe como a una heroína, en su departamento del 21 de la rue de Clichy, junto a su compañera Juliette Drouet, a Franz Liszt y a la hija de Théophile Gautier. Esta novela está entretejida alrededor de esa conversación imaginaria donde Eliza relata la parte de su historia que puede ser contada.

¿Cómo me interesé en la Madama Lynch? Aunque parezca una justificación a posteriori, la controvertida irlandesa formó parte de mi leyenda familiar: tuve una madre escritora, Alicia Ortiz, que me contaba historias de familia.

-Giuseppe Oderigo, tu tatarabuelo genovés -me contaba mamá con una marcada tendencia a la reiteración, que en esa época no me molestaba, al contrario, a los niños todo lo que se repite los tranquiliza- , era marino y viajó a la Argentina en 1826 invitado por el presidente Rivadavia, que lo llamaba para que uniera el puerto de Buenos Aires con el de Asunción creando una flotilla fluvial. Viajó durante años de un puerto al otro, conoció al tirano Francia, que lo puso preso, conoció a la Madama Lynch, que lo invitó a comer, perdió todos sus barcos durante la Guerra de la Triple Alianza y acabó viviendo en La Boca.

Yo no tenía la menor idea acerca de Rivadavia, del tirano Francia, de la Madama Lynch ni de La Boca, y tampoco recuerdo que la narradora me haya impartido lecciones de historia. Sus enseñanzas eran de carácter emocional, y su encanto dependía del tono con que pronunciaba Rivadavia -aprobatorio-, Francia -rotundamente reprobatorio-, y La Boca, triste (con toda evidencia "acabar" en ese lugar donde los domingos íbamos a comer pescaditos fritos era la parte del relato menos lucida).

¡Pero la Madama Lynch! ¡Con qué argentino retintín canturreaba mi madre su nombre, qué rosado precioso coloreaba sus mejillas cuando me hablaba de ella! Alguna vez, en el patio de mi casa, junto a los disfraces de sirenita y de odalisca que yo solía confeccionarme con dos cortinas, hubo uno con miriñaque, o al menos con enagua almidonada, de Madama Lynch.

Muchos años después conocí en París a don Augusto Roa Bastos y a su compatriota, el poeta Rubén Bareiro Saguier, en ese entonces embajador del Paraguay. Los dos me hablaron de la Madama, el primero sin detalles pero con una chispa en cada ojo (Roa fue el hombre más feo del mundo y, fuera de toda duda, el más seductor), el segundo con datos más concretos.

-Acabó viviendo cerca de aquí, en el 54 del Boulevard Pereyre -se conmovía el poeta, pronunciando "acabó" con un acento parecido al de acabar en La Boca.

Además me regaló un panfleto del escritor comunista Georges Fournier, que él había traducido al castellano y donde la emocionante Madama aparecía como una guerrillera que luchaba contra la Triple Alianza. Un alegato idealizado donde Fournier asegura que en la fecha indicada, Eliza fue a comer a lo de Victor Hugo.

Al leerlo me dije que algún día la irlandesa del Paraguay iría a convertirse en personaje. Mío. Por el momento me ocupaba de Eva Perón, cuyo primer papel como estrellita radial en el ciclo Mujeres célebres fue, sin ir más lejos, el de Madama Lynch. Y pasaron aún más años y cierta vez, revolviendo carpetas, me reencontré con ella. Para ese entonces yo ya había escrito varios libros históricos, o semihistóricos, novelas y biografías, y ahora Eliza regresaba a exigir lo suyo.

Viajé a Asunción en el verano de 2012 y me alojé en casa de una pareja de historiadores uruguayos, Martín Romano y Andrea Tute. Ya había leído para ese momento los suficientes libros, de un bando y otro, lopistas y antilopistas, como para advertir que en el Paraguay la historia se cuenta igual que en la Argentina, a favor o en contra, y que la visión romántica de Fournier contenía una parte verídica y otra que lo era bastante menos.

¿Qué sostenían los defensores de Francisco Solano López y, por extensión, de la Madama Lynch? Que la Argentina, el Brasil y el Uruguay, manipulados por Inglaterra, habían aplastado a un pequeño país independiente para volverlo tan sometido como ellos mismos. López, o Pancho para los íntimos, aparecía como un valeroso libertador de su pueblo, opuesto a la soberbia de Mitre y del Emperador Don Pedro, y Eliza, como su heroica compañera. Detalle perturbador, el dictador Stroessner había sido el paladín del lopismo.

Varias conversaciones decisivas con el escritor paraguayo Guido Rodríguez Alcalá, con la historiadora Ana Barreto y con el investigador irlandés Michael Lillis, autor de la más equilibrada biografía de Eliza basada en una exhaustiva investigación, sobre todo de su infancia y de su casamiento, me hicieron comprender que la verdad, en este caso como en todos, está en el medio. Un mundo resbaladizo a fuerza de matizado se abrió ante mí, aún más desconcertante en la medida en que, durante aquella guerra, todos los hombres de todo un pueblo murieron en serio, sin tiempo para consagrarse a la localización de lo verídico.

No quisiera olvidar en estos recuerdos una aventura paraguaya vivida junto con mi guía en los infiernos, Martín Romano. Yo quería ir a Cerro Corá, donde murieron el Mariscal López y su hijo Panchito.

-Vamos -dijo Martín-, queda a seiscientos kilométricos al Norte de Asunción, en la frontera con Brasil. No es la Triple Frontera pero por ahí le anda. Una zona de contrabandistas, de guerrilla y de piquetes de campesinos sin tierra donde a cada rato matan a alguien.

-Bueno, vamos.

El gigantesco supermercado con precios para mafiosos y artículos de lujo del mundo entero, perfumes, zapatos, habría hecho las delicias de Eliza Lynch.

Tras visitar Cerro Corá nos fuimos a comer a una pizzería del pueblo donde a la noche siguiente, en efecto, mataron a alguien.

Allí fue donde, tragando saliva, le pregunté a mi Virgilio uruparaguayo si las terribles acusaciones contra Eliza de las señoras de su época, ñoñerías y prejuicios aparte, tenían asidero. Si la Madama había estado en el origen de una feroz matanza de señoras y señoritas adineradas de la ciudad de Concepción, a lanzazos en el vientre y con el solo fin de arrancarles sus joyas.

-Obvio -respondió.

En ese instante me pregunté a mí misma si me sería posible pasar varios meses en compañía de Eliza tratando de meterme en su piel. Pero como tampoco retroceder me resultaba posible, ni deseable, decidí confiar en el que siempre sabe lo que su autor ignora: el texto. Si la experiencia de escribir vale la pena, es porque nos pone en contacto con algo de naturaleza indudable, que en ciertos momentos nos conduce amablemente de la mano.

Para tomar la decisión de no echarme atrás me ayudó también el descubrir que dos pensadores, en los que deposito mi entera fe, hablaron con Eliza. Me refiero a Juan Bautista Alberdi y al maravilloso geógrafo anarquista Elisée Reclus, que la entrevistaron cuando ella era una exiliada pobre y solitaria. Para mí, tanto Alberdi como Reclus representan la garantía de esta Madama oscura y brillante a la que ellos, sabiamente, evitaron juzgar. Una sabiduría con escasos herederos: aun hoy, la extraordinaria libertad de Alberdi y de Reclus los vuelve demasiado avanzados, luego inasibles. Tendrá que pasar más tiempo antes de que la llaga se cicatrice un poco.

Con respecto a mis personales pasiones frente a esta herida que sigue abierta, debo agregar que, además de la obediencia al texto arriba mencionada, nunca he necesitado identificarme por completo con ninguno de mis personajes. Bastan para eso los ecos, las resonancias, la traducción de los amores. ¿Eliza adoraba las joyas porque sólo ellas eran capaces de ofrecerle la tan ansiada y necesaria seguridad? Yo, que cuento su vida, no amo ni las joyas ni la seguridad, pero hay equivalentes de ese amor que puedo rastrear en mí. El camino del novelista consiste en bucear en su interior para descubrir sus propias alhajas, sus objetos valiosos. Encontrar al otro, por distinto que sea de uno mismo, es encontrarse..

LA LENGUA VIVA







Katherina y el estado de la nación
Amando de Miguel en Libertad Digital - España


Katherina utiliza regularmente una máquina informática maravillosa que tienen en la Universidad de Hamburgo. En este caso le ha servido para grabar y analizar las intervenciones del reciente debate sobre el estado de la nación (española). El mismo programa traduce los textos al alemán. Ahí es donde entran algunas dificultades de comprensión, a veces de tipo fonético. Por ejemplo, los diputados no dicen "señor presidente" sino "seor presidente", o también "ciuaanos" en lugar de "ciudadanos". Pero es cosa menor. Las dificultades verdaderas son de orden interpretativo. Transcribo algunas de las que me plantea mi colega.

La primera sorpresa es que no se dice de qué nación se habla con lo del "debate del estado de la nación". La máquina descriptadora señala que solo aparece nación referida a la de Cataluña.

Se asombra Karen del cuidado que pone Cayo Lara en decir siempre "ciudadanos y ciudadanas", pero repite mucho lo de "poderosos" o “parados” y no se le ocurre decir “poderosos y poderosas", "parados y paradas".

Karen anota la expresión introductoria "déjeme que le diga", seguramente traducida del inglés (= let me tell you), lo que le sorprende mucho.

Una observación de las imágenes es el gusto por las "camisas negras" de algunos diputados de la izquierda. Me pregunta Karen si en España no asociamos ese atuendo con el fascismo. Más extraño le parece que algunos diputados exhiban camisetas de colores, como si fueran estudiantes universitarios en una fiesta del campus. No sé qué decirle.

Karen se hace un lío con lo de "partidos, formaciones y grupos". "¿Son términos equivalentes?", me pregunta. En ese caso no entiende por qué el presidente de la Cámara dice “grupo vasco" o "grupo catalán", cuando lo lógico es que haya varios partidos vascos o catalanes.

Otra duda es la palabra territorio. Karen no sabe si es equivalente a región, aunque esta última voz nunca se menciona.

Anota mi colega que el portavoz del PP, Alfonso Alonso, acusa a los socialistas de "catastrofismo antropológico". La máquina no sabe descifrar el significado de esa expresión. Yo tampoco, lo confieso.

Una frase hecha que se repite mucho es lo de "estar a la altura de las circunstancias". Karen no acierta a calibrar esa medida o a qué circunstancias se refiere. Le señalo que a veces es peor, cuando se dice "estar a la altura" sin más. A Rajoy le gusta mucho. Creo que ya lo hemos comentado aquí alguna vez. A mí también me maravilla esa frase conceptista.

La máquina señala un posible error lógico. Es la frase de Rajoy: "La mayoría de los españoles trabajan en una pequeña y mediana empresa". Pregunta la máquina: "¿Es pequeña o es mediana?, ¿cuál es el límite?, ¿dónde trabaja el resto de los españoles? ¿Cómo va ser pequeña o mediana si en ella trabajan muchos?". La verdad es que estos alemanes lo complican todo. Nosotros lo entendemos perfectamente.

Como apoyo de las intervenciones en el debate, Karen se ha hecho grabar los comentarios de algunas tertulias políticas de la tele. La transcripción ha sido un desastre porque la mayor parte del tiempo hablan dos o más tertulianos a la vez y no se entiende nada. Ya me lo había dicho Karen. Le fascina esa capacidad de los españoles para entender lo que se dice en una conversación cuando hablan dos o más personas a la vez con la voz más alta que pueden. Le certifico que esa es una cualidad muy apreciada entre nosotros. Lo que más le extraña a mi colega es que en las tertulias, cuando se desliza un error, casi nunca se corrige. En efecto, le digo que es de mal gusto dar a entender que uno se ha equivocado.

Por último, no entiende Karen que lo que realmente apasiona a los españoles es ver quién ha ganado el debate, como si fuera una competición deportiva. Se levantan encuestas para ese único propósito. Los españoles no se preguntan por el estado de la nación, como tampoco se lo han preguntado los diputados.

LENGUA ESPAÑOLA



La lengua española «no goza de buena salud» en la comunicación científica

06/03/2014 | AGENCIA EFE

La lengua española «no goza de buena salud» en el ámbito de la comunicación científica, tampoco en la producción, donde su papel es «marginal», según un estudio de la Fundación Telefónica, cuyos autores afirman que el español debe competir «sin complejos» por ocupar un segundo lugar en divulgación.


Se trata no de «destronar al inglés», primera lengua tanto en comunicación como en producción científica, sino de «meterse en una segunda posición», ha señalado en rueda de prensa José Luis García Delgado, uno de los coordinadores del libro El español, lengua de comunicación científica, editado por Ariel y Fundación Telefónica.

Y es que, en general, el francés, italiano, alemán, chino y ruso están por encima del español en divulgación científica.

Según este manual, la «lengua española no goza de buena salud en el ámbito de la comunicación científica —mejora en paleontología—, a diferencia de su gran difusión en el ámbito de las humanidades o el ocio y la cultura».

Para solucionarlo, los autores proponen intensificar las redes científicas iberoamericanas en español.

En su introducción, García Delgado, José Antonio Alonso y Juan Carlos Jiménez —los tres coordinadores de la obra— afirman que «el dominio del inglés es irrebatible», ya que en ese idioma se publican las principales revistas científicas o se desarrollan buena parte de las citas científicas internacionales como congresos o jornadas.

«Hacer patriotismo lingüístico en un ámbito tan internacionalizado como la ciencia parece una recomendación claramente contraproducente», aseguran.

Ahora bien, el español lo hablan como primera o segunda lengua algo más de 450 millones de personas en el mundo.

Esto permite que existan canales de comunicación científica que, sin contraponerse al uso del inglés en circuitos más amplios, utilicen el uso del español como lengua de comunicación propia.

Así, los coordinadores del libro proponen una «más estrecha conexión» de las comunidades académicas y científicas españolas y latinoamericanas, generando plataformas comunes de difusión de sus producciones (proyectos de investigación conjuntos, revistas científicas compartidas o congresos propios).

«En este campo es mucho lo que se puede hacer y es muy poco lo que, hasta el momento, se ha logrado», advierten.

Los expertos subrayan que avanzar en este campo obliga, en primer lugar, a que los países afectados otorguen «una prioridad, que hasta ahora apenas ha tenido, al apoyo público a la investigación, alentando esos espacios de encuentro iberoamericano».

El libro recoge tres estudios sobre el español en las ciencias sociales; ciencias de la naturaleza, ciencias biomédicas y las disciplinas técnicas; y humanidades.

La segunda parte ofrece un estudio bibliométrico de la publicación científica en español.

Según este manual de 482 páginas, en la actualidad existen 2316 revistas editadas en España, especializadas en diversas áreas.

De estas, 777 corresponden al ámbito de las ciencias experimentales y tecnológicas, 1250 al de las ciencias sociales y humanidades y 289 al de medicina y ciencias de la salud.

El libro también aborda la cristalización de expresiones en nuestro idioma frente «a las que no cabe resistencia» por el ritmo cada vez más acelerado de cambio y su generalizado y masivo uso: «tuiteamos» o «resetamos» aunque no estén admitidas por la RAE.

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO






Millones

FERNANDIO ÁVILA (EL TIEMPO.COM, COLOMBIA)


Cita: «Al cierre de esta edición había recaudado $5.866’955.900 millones. La meta de este año es de $10.659’397.532 millones, un peso más de lo recogido en el 2013». (Sobre la noticia sobre Teletón 2014 en la edición del domingo pasado).

Cita: «Hay un préstamo al exterior por 99’550.000 millones». (Tomada del informe sobre Emilio Tapias).

Comentario: En los tres casos sobra la palabra millones. Se puede hacer la combinación de cifra y número, así: «5.866 millones» y «10.659 millones», en los primeros, y «99,5 millones», en el último. Si se escribe la cantidad completa en cifra, el apóstrofo ya indica la palabra millones.

De tomar como exacta la cifra publicada, estaríamos hablando de 5.866 billones (millones de millones) y 10.659 billones, en la noticia sobre Teletón, y de 99,5 billones, en la del préstamo de Tapias, cantidades imposibles e impensables para los hechos a los que se refieren.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

atletismo en pista cubierta, claves de redacción

Recomendación urgente del día


Con motivo de los mundiales de atletismo en pista cubierta que se celebrarán en Sopot (Polonia) los días 7, 8 y 9 de marzo del 2014, se ofrecen una serie de claves sobre la escritura apropiada de algunos términos que pueden aparecer en las informaciones relacionadas con este evento:



1. En pista cubierta es una alternativa preferible al anglicismo indoor para referirse a este tipo de competición.

2. En las competiciones internacionales, las distancias siempre se expresan en metros. El símbolo de metro es m, que no lleva punto. Es invariable, por lo que se escribe igual en singular y plural. Se recomienda dejar un espacio cuando se escribe tras una cifra, como en 200 m. El símbolo km va en minúsculas.

3. Las carreras de entre 600 y 3000 m se conocen como carreras de medio fondo o media distancia. Los deportistas que participan en estas carreras se llaman mediofondistas.

4. Se recomienda evitar la voz inglesa sprint, que significa ‘aceleración que realiza un corredor para disputar la victoria a otros, normalmente cerca de la meta’ y utilizar la adaptación gráfica esprín, plural esprines.

5. Para designar al corredor especialista en esprines es recomendable usar la forma esprínter (adaptación del inglés sprinter), plural esprínteres. Velocista es el término adecuado para denominar al especialista en carreras cortas y rápidas.

6. Foto de llegada es una alternativa preferible a foto finish o photo finish para referirse a la ‘toma fotográfica de llegada de una carrera deportiva, mediante una cámara situada en la línea de meta’, conforme a la definición del diccionario Clave.

7. En algunos países de América, para designar la vara larga que se emplea en la especialidad de salto con pértiga, se utiliza el término garrocha y, por consiguiente, a esta modalidad la denominan salto con garrocha y al especialista en esta prueba, garrochista.

8. Los nombres en los que figura la voz griega athlon, que significa ‘ejercicio’, se escriben sin la h: pentatlón y heptatlón, no pentathlón ni heptathlón, y los deportistas que compiten en estas pruebas se llaman pentatletas y heptatletas, respectivamente.
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