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sexta-feira, 21 de março de 2014

LA LENGUA VIVA







La corrección es un arte
Amando de Miguel


La tendencia actual en la composición literaria es que los autores se corrijan a sí mismos los textos antes de su publicación. Eso es un atraso y un disparate. El autor es el menos indicado para detectar sus errores. ¡Dichosa profesión casi fenecida, la de los correctores de pruebas de las imprentas! Ahora nos tenemos que fiar de los programas de corrección que están metidos en el ordenador o quizá en la nube (que ignoro lo que es). Sirven de poco. El noble ejercicio de corrección solo se ejerce con el diálogo continuo entre los primeros lectores y los autores. Esta seccioncilla es un modelo de esa interacción. Vamos aprendiendo todos a saborear las delicias del idioma. El cual no está solo en los diccionarios sino en el pueblo.

Santiago Navarro precisa que la expresión militar "dejar en la estacada" se refiere originariamente al parapeto de estacas afiladas que se colocaba delante de las trincheras. De esa forma se obstaculizaba la carga de la caballería enemiga. El quedarse allí malherido o sin caballo era una situación de temer. Se entiende la analogía.

José L. Martín Tordesillas recuerda otras expresiones militares bien castizas: "Reclamaciones, al maestro armero", "El que pregunta, se queda de cuadra", “Aquí todo se explica; no es como en Caballería”. Añado: “El último en formar, queda arrestado”. Obsérvese el tono autoritario de esas expresiones. Puede que fueran funcionales en el servicio militar. Otra cosa es cuando se trasladan a la vida civil.

Teresa Piedrafita me da cuenta de lo que le trasmite un amigo muy aficionado a la gastronomía. Se ha encontrado con este plato en la carta del restaurante: "Un consomé muy frío, de cebada tostada al aroma de lúpulo, con frutitas de olivo al aire del Cantábrico". Francamente, más parece un menú de un campo de concentración. Lo malo será el precio. Ya de paso, qué horrenda es la palabra gastronomía y derivadas. El gusto y placer por los alimentos no está en el estómago (= gastro) sino en la boca, los ojos, las manos, la compañía.

Julio Iglesias de Usell me envía la divulgada historia del origen del dicterio gilipollas. En esa divertida versión se alude a las hijas (pollas) de un tal Gil Imón, de la época de Felipe IV. Creo haber comentado aquí que esa historia es tan buena que no la creo verosímil. En mis estanterías domésticas de libros religiosos tengo un tratado que se titula Conferencias para las pollas (es decir, señoritas). Creo más bien que la voz polla para aludir al pene es uno de tantos ñoñismos como empleamos para disfrazar las palabras soeces. Al final, polla se convierte en una obscenidad más.

Jesús Calvo me dice que en mi artículo sobre el prefijo des- me he dejado desinformación. Cierto es, y mil más que empiezan con la dichosa partícula, tan necesaria. La sutileza de esa voz no es tanto que no estemos informados, sino que se nos informe mal conscientemente.

Gabriel Ter-Sakarian Arambarri añade otra expresión popular a la usual del bisexualismo: "Hacer a pingo y a pango". A veces en la variedad no está el gusto.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE







Adolfo Suárez, claves de redacción



Recomendación urgente del día

Con motivo del inminente desenlace de la enfermedad del expresidente del Gobierno español Adolfo Suárez, anunciado hoy por su hijo, se ofrece a continuación una serie de claves sobre la escritura apropiada de algunos términos que pueden aparecer en las informaciones relacionadas con este suceso:

1. La denominación expresidente se escribe en una sola palabra, de acuerdo con las normas académicas sobre la escritura de los prefijos. Además, como el nombre de todos los cargos, lo adecuado es escribirlo con inicial minúscula.

2. Estado se escribe con inicial mayúscula cuando se alude a una ‘forma de organización política, dotada de poder soberano e independiente, que integra la población de un territorio’ o al ‘conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano’. Por tanto, lo adecuado es escribir golpe de Estado, jefe de Estado…

3. Gobierno debe llevar mayúscula inicial cuando se refiere al conjunto de personas o instituciones que gobiernan una división político-administrativa: «En 1981 Adolfo Suárez dimite de su cargo de presidente del Gobierno».

4. Se escriben con mayúscula los nombres de entidades, organismos o instituciones: las Cortes, la Corona, el Congreso, etc.

5. De acuerdo con la Ortografía, los sustantivos que designan tanto formas de Estado o de gobierno como acontecimientos y periodos históricos se escriben con minúscula: monarquía, dictadura, democracia, franquismo o transición; sin embargo, se pueden escribir con mayúscula para indicar su uso antonomástico referido a un periodo histórico determinado o a la forma de gobierno que lo caracteriza: la Transición, la Dictadura.

6. Se considera correcto, aunque no preceptivo, escribir las siglas formadas por combinaciones de letras y cifras con guion intermedio (23-F); sin embargo, es apropiado y cada vez más frecuente escribirlas unidas sin guion (23F).

7. Expresiones como elecciones democráticas o elecciones generales se escriben con las iniciales en minúscula.

8. Cuando se habla de una constitución en concreto se emplea la mayúscula, tanto en su denominación completa (la Constitución de 1978) como en la abreviada (la Constitución); únicamente se usa la minúscula cuando se emplea como genérico: las primeras constituciones. También se escriben con minúscula los especificadores: la Constitución española.

9. Las expresiones enfermedad de Alzheimer o mal de Alzheimer se escriben con mayúscula inicial y sin tilde. Sin embargo, si el nombre se emplea aisladamente para referirse a dicha enfermedad, se convierte en un sustantivo común, por lo que ha de escribirse con minúscula inicial y con tilde: alzhéimer.

10. De entre las distinciones que ha recibido el expresidente destacan el Toisón de oro (con la inicial de oro en minúscula, según del Diccionario de la lengua española), el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia (con iniciales mayúsculas) y el título de duque de Suárez, con minúscula.

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO







Anamarta
Por: FERNANDO ÁVILA |


Cita de Bocas, sobre Anamarta de Pizarro, en la sección Sello personal: «Escribe sus dos nombres como una sola palabra y sin la hache de Marta, como figuraba en su acta de nacimiento, y siempre el “de” antes de su apellido. “El ‘de’ no significa que sea propiedad de nadie. Es más bien un homenaje a la familia de Juan Antonio, a los Pizarro”».
Comentario: ¡Una buena lección de ortografía! Martha, con hache, es nombre propio en inglés, mientras que Marta, sin hache, lo es en español. Se puede buscar en el DRAE, como marta, sustantivo que significa ‘mujer piadosa’, que viene de Marta, hermana de Lázaro y María, amigos de Jesús. Todo ello, marta y Marta, sin hache.
La combinación th, no existe en español. Por eso otros nombres propios que en inglés van con th, como Thomas, Judith, Ruth, Nazareth, en español van sin hache, Tomás, Judit, Rut, Nazaret, lo mismo que nombres comunes como marathon, synthesizer, orthography, que entre otros cambios reducen la th a solo t, maratón, sintetizador, ortografía.
Los nombres compuestos se escriben así, como Anamarta, sin mayúscula intermedia, Araujonoguera y no AraújoNoguera, y sin más acento que el del último componente, Martinezguerra y no Martínezguerra, salvo que lleven guion, caso en el que se dejan las dos mayúsculas y los dos acentos, García-Peña, Páez-Hernández.
En cuanto al de, que no indica propiedad, ¡cuánta razón tiene Anamarta! La preposición de registra 25 significados en el DRAE, solo uno de los cuales es ‘posesión o pertenencia’. En cuanto a la forma de escribirla, la Ortografía de la lengua española, 2010, indica que preposiciones, artículos y conjunciones de los nombres propios van con minúscula, como de, la, y, en Anamarta de Pizarro, Humberto de la Calle, Ortega y Gasset.
Una excepción notable es la que origina el de matrimonial antes del De del apellido conyugal, Carlota de De Castro.
Duque
En la misma revista Bocas, la guía superior en las páginas dedicadas al clavadista colombiano Orlando Duque, dicen Duqe, un imposible en la morfología léxica española, más ahora que la q quedó exclusivamente para las palabras que tienen las sílabas que y qui, como Quesada y Quiroz, pues se eliminaron usos como Qatar e Iraq, que pasaron a escribirse Catar e Irak.
FERNANDO ÁVILA, DELEGADO PARA COLOMBIA DE LA FUNDÉU BBVA.

CULTURA






En París critican las trabas para exportar libros a la Argentina y las pocas traducciones
Editores y libreros franceses creen que el intercambio con el país es desigual
Por Nathalie Kantt | Para LA NACION - Buenos Aires


PARÍS.- Jean-Yves Priest tiene dos bolsas llenas de libros. Está haciendo la fila en la caja instalada en el pabellón argentino del Salón del Libro porque planea comprar tres más. En total se llevará 15. Elsa Osorio, Mafalda, Julio Cortázar, Juan Sasturain, Alberto Gerchunoff, Raúl Argemí, Selva Almada. En francés para su mujer, y en español para él porque, como buen amante del país, aprendió el español y a bailar el tango. "En la Argentina uno nunca sabe lo que pasa al día siguiente. Cuando visito ese país, siento que vivo. El sueño entra permanentemente en la realidad, tanto en la literatura como en la vida. El pensamiento se mueve en un espacio grande, con menos límites", contó a la nacion. Gastó 200 euros.

Priest es sólo un ejemplo del entusiasmo de los franceses por la literatura argentina. Los editores argentinos lo saben. Fue uno de los temas que se abordaron en los dos días previos a la inauguración de este salón, durante los encuentros profesionales entre editores franceses y argentinos en el Centro Nacional del Libro. Debates en los que también reconocieron que el sólido e histórico intercambio franco-argentino está perjudicado por las trabas comerciales impuestas por la Argentina.

"Después de dos días de charlas, la sensación es que los editores franceses y argentinos se conocen mucho y tienen lazos fuertes construidos desde hace tiempo, pero el problema son los bloqueos en las condiciones de las transacciones comerciales: dificultades impositivas en la compra de papel y de tinta, pero también complicaciones con las transferencias bancarias", sintetizó a la nacion el responsable de los intercambios profesionales del Bureau Internacional de la Edición Francesa (BIEF), Pierre Myszkowski, institución encargada de organizar estos encuentros.

Las medidas argentinas perjudican el dinamismo del sector, en particular en lo que respecta a los libros franceses que se traducen y llegan al país. Según los últimos datos del BIEF, de los 1134 títulos cedidos por editores franceses para su traducción al español en 2012-2013, 189 fueron comprados por la Argentina, de los cuales 76 son sobre literatura infantil; 71, consagrados a las ciencias humanas; 15 son títulos de ficción, y 14, ensayos. Es el primer país latinoamericano, pero muy lejos de España, que compró 785. En las librerías argentinas se encuentran a los clásicos franceses, traducidos al español y sólo algunos más.

"Si hay más intercambios y más traducciones, el sector es más dinámico y ello hace aumentar los beneficios. Al contrario, cuando la prioridad es para quienes ya se conocen [por no poder traer nuevos], el mercado se atenúa", agrega Myszkowski. Ante la pregunta de la nacion, el director Nacional de Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi, respondió: "No faltan libros en la Argentina. Nadie puede decir que no se pueden exportar libros al país. Basta recorrer las librerías".

VIVERO DE AUTORES

Si se mira en sentido inverso, la Argentina es percibida como un vivero de jóvenes escritores para descubrir, lo que entusiasma a las editoriales francesas, tradicionalmente incentivadas en descubrir y publicar nuevos autores. El ejemplo es la editorial Métailié, que publica en francés a Selva Almada (editada en la Argentina por Mardulce, dirigida por Damián Tabarovsky), o las ediciones du Seuil, que eligió a Samanta Schweblin (Emecé), dos referentes de la nueva generación de escritores argentinos. Este trabajo es también hecho en las librerías francesas, que buscan salir del mercado de masas. El caso de la librería Comme un Roman, en el Marais, que trabaja en conjunto con las Mil y Una Hojas y periódicamente exhibe nuevas propuestas argentinas en sus estantes.

"Me parece bien que haya controles, pero las transacciones comerciales se burocratizaron demasiado y hoy es complicado. Siempre uno encuentra la manera creativa de resolverlo, pero es difícil de explicar a los extranjeros y es un trabajo extra que te distrae de aquello a lo que tenés que dedicarte. Habría que encontrar una solución, porque todos en mayor o menor medida experimentamos este problema. No es tanto que dejen de comprarnos: lo que me asusta es que muchos dejen de vendernos", explica la agente literaria Mónica Herrero.

Cuando el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, declara durante estos días que todas estas invitaciones a participar en ferias internacionales "desmienten el mito del aislamiento argentino", algunos deben pensar en esos libros que no llegan al país..

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE




decimales: coma y punto son signos válidos

Recomendación urgente del día

El signo para separar los decimales al expresar un número en cifras puede ser un punto o una coma.


Ambos signos tienen uso en los países hispanohablantes, pero en México y el Caribe se prefiere el punto, según la costumbre anglosajona, mientras que en España y el Cono Sur se prefiere la coma, según la costumbre francoalemana.

Por este motivo, en la Ortografía de la lengua española, de las Academias de la Lengua, se señala que, «con el fin de promover un proceso tendente hacia la unificación, se recomienda el uso del punto como signo separador de los decimales», al tiempo que aclara que la coma sigue siendo igualmente válida, de modo que puede escribirse tanto 11.5 como 11,5 para la cantidad de ‘once y medio’.

Un signo usado muy a menudo antaño y que todavía se ve en ocasiones es el apóstrofo, pero las normas internacionales (ISO 80000 y el Sistema Internacional de Unidades) solo consideran válidos la coma y el punto, y las Academias lo censuran explícitamente: 20.3 o bien 20,3, pero no 20’3.

Se recuerda igualmente que el signo adecuado para facilitar la lectura de números con más de cuatro dígitos es el espacio de no división, que puede ser fino: 30 000. No se recomiendan con esta función ni el punto (30.000) ni la coma (30,000).
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