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terça-feira, 1 de abril de 2014

LA LENGUA VIVA


Aclaraciones sobre la violencia

 en Libertad Digital - España



Esto de las palabras es algo más que un juego. Aclarar los significados de las voces que más se usan sirve para ejercitar la mente y poder entendernos mejor. Ahí es nada. Tomemos, por ejemplo, el término violencia. Es la expresión de una persona que agrede a otra, a un animal o a una cosa para producir daño. Puede ser por venganza, celos, debilidad mental o cualquier otra razón inconfesable. Antes de nada, debo aclarar que la tasa por todas las formas de violencia grave en España es muy baja si la comparamos con el pasado o con otros países. Pero eso no es consuelo, pues nos deben preocupar todas sus formas.
Lo anterior se refiere sobre todo a su manifestación más corriente, que es la violencia individual. Pero hay ahora un tipo muy polémico que debemos entender bien: la violencia de grupo, de banda, especialmente la de tipo callejero, a poder ser delante de las cámaras de televisión. Suele aprovecharse de algún propósito lícito, como es una manifestación de protesta o una huelga. La palabra violencia sin más no nos dice mucho sobre ese tipo. Más bien habría que denominarlo terrorismo callejero. Es el característico de las bandas antisistema. Su objetivo no es el daño en sí a las personas o a las cosas (los pobres contenedores), sino trastornar la convivencia ciudadana. Se suele estimar el coste de esos actos vandálicos como la suma que hay que pagar para reparar los desperfectos en el mobiliario o inmobiliario urbano. Eso sería solo una parte. El grueso del coste sería una estimación del tiempo que se hace perder al tráfico de la ciudad. En Madrid ese cálculo nos daría cifras millonarias al cabo del año. No se sabe que nadie haya estimado ni pagado ese coste.
Debe quedar claro que la policía está para proteger a los manifestantes y para reprimir a los terroristas callejeros. La violencia terrorista solo se puede combatir con la violencia legítima, en este caso, la que representa la policía. Lo que no se entiende es que la policía recule ante los ataques de los terroristas.
En los actos de violencia general o privada, cuando se aplica la cláusula cui prodest? (¿a quién beneficia?), la cosa está clara. El agresor es el principal beneficiario, a no ser que sea que agreda por cuenta de otro. En el supuesto del terrorismo callejero de estos días en Madrid la que se beneficia es la izquierda (PSOE, IU, Esquerra, etc.). ¿Por qué? Muy sencillo. Porque el terrorismo callejero (que siempre se apoya en manifestaciones lícitas) lo que pretende es, al acumularse y agravarse, provocar la caída del Gobierno. A largo plazo lo que se intenta es nada menos que la desestabilización del sistema democrático. No es una exageración. En las proclamas de los antisistema hay una vis totalitaria innegable. No es casualidad que este fenómeno se intensifique ante el anuncio de unas elecciones. Así subió el PSOE al poder en 2004. Otro ejemplo es el del PNV que se ha beneficiado continuamente del terrorismo que llaman "etarra". Nótese que tantos los líderes de la izquierda como los del PNV jamás condenan abiertamente a los terroristas. Es más, si puede, echan la culpa a la represión policial.
Otro factor que agrava el terrorismo callejero es que sus ejecutores suelen quedar impunes. Eso sí que no se entiende. La única explicación es que la mentalidad prevalente en jueces y fiscales, sea por miedo o por el complejo de no aparecer como "fascistas", suelen ser muy condescendientes con los terroristas callejeros. La impunidad es el alimento de la delincuencia.
Debe quedar claro que una manifestación pierde su legitimidad cuando se ocupan edificios o se interrumpe el tráfico normal, no digamos cuando se realizan actos vandálicos. No vale la excusa de que eso es producto de la acción de unos "incontrolados". Toda manifestación debe organizar sus propios servicios de orden para controlar a los incontrolados.
El derecho a manifestarse públicamente es reconocido por la Constitución, pero no cuando se acompaña de terrorismo callejero. No hay ningún derecho absoluto. La prueba es el sistema de multas de tráfico, a veces solo cuando hay actos que ponen en peligro la seguridad. ¿Tan difícil es acordar lo que significa la violencia?

Cuidar la lengua

  
JOSE IGNACIO SILVA (LAS ÚLTIMAS NOTICIAS -WWW.LUN.COM-)

Este no es ciento por ciento un libro de consulta, sino más bien un anecdotario que intenta dar cuenta de la versatilidad de la lengua española.


Compendio azarosoLa fobia que le tiene una persona a la celebración de Halloween se denomina chamainofobia; la aversión al viernes 13 se llama parascevedecatriafobia. En Cuba se cuentan 46 formas reconocidas para llamar al pene. Está bien decir «actora»–por espantoso que suene–, siempre que se refiera a una mujer que participa en un hecho y no a una integrante de un reparto de una obra dramática. También se puede decir «obispa», pero no en el ámbito católico, desde luego. Los porteños no son bonaerenses y los bonaerenses no son porteños. La palabra «reconocer» se lee igual al derecho y al revés. «Oía» es una palabra de tres vocales y de tres sílabas. A un originario de Nuevo Hampshire se le dice neohampshireño, a uno de Nueva Jersey neojerseíta. La pedofilia no es delito –desde un punto de vista idiomático–, pero la pederastia sí.
Esas y muchas otras curiosidades léxicas es posible encontrar en este Compendio… , libro que existe desde hace un par de años en España y que ahora ha llegado a Chile. La obra se nutre del trabajo de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), institución hispana nacida de la labor combinada de una agencia de noticias, la RAE y un banco, y que se ha posicionado como un referente cada vez más válido para dirimir incógnitas del idioma castellano. El trabajo de la Fundéu se distingue por emplear internet y la prensa (de ahí la urgencia, se entiende) como fuentes principales para recoger deslices e impulsar el correcto uso del idioma sobre todo en los medios de comunicación, una de las plazas más vilipendiadas en cuestiones de lengua, y además divulgar la corrección idiomática a través de plataformas como las redes sociales.
Tal como lo sugiere el título, este libro carece de los criterios de ordenación de un diccionario, así como de severidad académica. En ese sentido, no es ciento por ciento un libro de consulta, sino más bien un anecdotario que intenta dar cuenta de la versatilidad de la lengua, explicando por ejemplo algunos términos recién acuñados, que aún no llegan al diccionario, como «mileurista», «bloguero» y «copago», amén de hacerse cargo de dudas recurrentes como el uso de mayúsculas, comas, puntos o tildes, lo que se condimenta con píldoras «simpáticas», como «Tomás García pidió públicamente perdón, después muchísimo más íntimamente», una oración con todas sus palabras tildadas, o «aristocráticos», una palabra con todas sus letras repetidas.
Eso sí, se nota la distancia entre España y Chile, en especial en la parcela futbolera correspondiente a estos pagos: según el libro, los hinchas de Colo Colo se llaman caciques y los de Unión Española se denominarían pepes. También hay expresiones que difícilmente peguen en el habla cotidiana, por muy correctas que sean. ¿Se le podrá pedir al ciudadano de a pie que diga «programa de telerrealidad» en vez de reality o «zum» en vez de zoom? O bien, ¿cómo pedirle a nuestro empresariado siútico que diga «director de cuentas» en vez de account manager?
Esperanzas aparte, el libro también entretiene por su porción ilustrada, que logra explicar, por ejemplo, cómo se forman las palabras nuevas en nuestro idioma. Al cierre, otra píldora, dedicada a los que chaquetean al Diccionario de la RAE por añejo: este ya define el matrimonio tanto como una unión entre personas de distinto sexo como del mismo. ¿Y Chile? Bien, gracias.
Compendio ilustrado y azaroso de todo lo que siempre quiso saber sobre la lengua castellana
Fundación del Español Urgente
Debate, 2012, 181 páginas.

Pedir y dar disculpas


 |  
FERNANDO DÍEZ LOSADA (LA NACIÓN.COM, COSTA RICA)

Un lector me pregunta cuál es lo correcto: pedir disculpas o dar disculpas. Este caso es para lógica más que para lexicología.


La edición anterior (vigésima primera) del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) definía disculpa como ‘razón que se da o causa que se alega para excusarse o purgar una culpa’. Si nos atenemos estrictamente a esta definición, no hay duda de que lo lógico es dar, presentar, ofrecer disculpas y no pedir, rogar, solicitar disculpas .
En efecto, si disculpa es el motivo con que un supuesto culpable pretende justificar o explicar su falta o error, es obvio que ese aparente culpable tiene que dar , y no pedir ,disculpas.
Sin embargo, de la segunda acepción del propio DRAE en el verbo disculpar (No tomar en cuenta o perdonar faltas) se infiere que, al menos en lenguaje familiar, disculpa es perdón de faltas u omisiones que otro comete.
En este contexto, es posible pedir, rogar o solicitar disculpas : Le pido disculpas por mi error; Le ruego que me disculpe si no le gustó lo que dije…
Tal vez entre ambas expresiones hay cierta diferencia.
[...]
Leer más en nacion.com

La Esquina del Idioma:

 


De iconoclastas o iconómacos

Piedad Villavicencio Bellolio (El Universo.com, Ecuador)


La palabra iconoclasta procede del griego eikón, que se refiere a ‘imagen’, que a su vez se deriva de eoika (me he asemejado) y de klao, también griego que significa ‘yo rompo’.
De ahí que el nombre iconoclasta alude a una persona que practica la iconoclasia; es decir, que rechaza los dogmas establecidos por una religión y destruye los íconos de ella.
Según el Diccionario académico (en línea), iconoclasta es el hereje del siglo VIII que no estaba de acuerdo con el culto a las imágenes sagradas y las destruía. Incluso, perseguía a las personas que veneraban esas imágenes.
Iconoclasta también se emplea para referirse en general a los individuos que rechazan la autoridad de maestros y normas. De ahí que no aceptan los valores o costumbres que se adoptan de generación en generación. A estas personas se les dice también iconómacos.
Lo opuesto a iconoclasta es iconódulo, que está formado por ícono o icono (imagen) ydulía (veneración) = ‘culto o veneración a las imágenes o íconos’.
¿Las personas son abusadas o son víctimas de abuso?
«Abusar» significa ‘utilizar algo de manera impropia’, ‘aprovecharse de alguien’, ‘espabilarse, estar atento, ser agudo’: No abuses del licor, del tabaco, de mi paciencia.
Cáptese que el verbo «abusar» se construye con un complemento que empieza con la preposición «de», en el que se indica el tipo de abuso que comete la persona de quien se está tratando.
[...]
Leer más en eluniverso.com

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE



stalkear


alternativas en  


español

Recomendación urgente del día
Acechar, acosar o espiar son alternativas en español preferibles a stalkear, término que se emplea con el significado de ‘seguir a alguien en las redes sociales para obtener información y observar sus movimientos’.
En las redes sociales y en los medios de comunicación, se encuentran ejemplos como «Lo bueno de no tener Facebook es que es más difícil de stalkear», «Suelo stalkear a mis amigos en Twitter» o «Al parecer, stalkear a tu nueva cita en la redes sociales es la nueva tendencia».
El término stalkear es una adaptación del inglés stalking, que suele traducirse como ‘acechar’, ‘espiar’ o ‘acosar’, según el contexto en el que se encuentre o el matiz que se quiera ofrecer. La existencia de alternativas en español hace que sea  innecesario el uso del extranjerismo. Tampoco son recomendables las adaptaciones de menor uso estalkear o estalquear.
En referencia a la persona que realiza esta acción, se recomienda usar sustantivos como acechador o acosador como alternativa a stalkeador ostalker.
Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Lo bueno de no tener Facebook es que es más díficil acosarte», «Suelo acechar a mis amigos en Twitter» y «Al parecer, espiar a tu nueva cita en las redes sociales es la nueva tendencia».

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


Transnistria, mejor 


que Transdniéster

Recomendación urgente del día
El nombre de Transnistria es el recomendado para referirse a la región que se encuentra en la frontera de Moldavia con Rusia, mejor queTransdniésterTransdniestria o Cisdniéster.
En las noticias sobre las disputas de la soberanía de este territorio, su topónimo aparece escrito de diversas formas: «Moscú apunta la mirada hacia la región moldava de Transdniéster», «Crimea será de manera provisional una república autoproclamada, al igual que Cisdniéster o Nagorno Karabaj» o «Autoridades de Transdniestria anuncian el derribo de un dron ucraniano».
Los nombres Transdniéster y Cisdniéster están basados directamente en el nombre del río Dniéster con la aplicación, según el punto de vista, de los prefijos trans- (‘del otro lado’) y cis- (‘de este lado’), pero, además de ser minoritarios y más recientes que Transnistria, presentan secuencias consonánticas de difícil articulación. El pequeño Larousse ilustrado recogeTransdniéster y Transnistria.
Por ello, en los ejemplos anteriores habría sido preferible haber escrito «Moscú apunta la mirada hacia la región moldava de Transnistria», «Crimea será de manera provisional una república autoproclamada, al igual que Transnistria o Nagorno Karabaj» o «Autoridades de Transnistria anuncian el derribo de un dron ucraniano».
Se recuerda igualmente que el nombre español del país es Moldavia, noMoldova, que no es más que la forma vernácula.
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