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quinta-feira, 3 de abril de 2014

LA LENGUA VIVA






EL AZAR DE LA ZETA

Amando de Miguel en Libertad Digital - España

Teóricamente los sonidos de las letras son neutros, instrumentales. Solo cuando se combinan dos o más para formar sílabas o palabras se puede decir que adquieren sentido. Pero hay una letra mágica cuyo sonido ayuda a comprender una expresión soez, a zaherir al prójimo. No hay muchas palabras en español que empiecen por la letra z, aunque se pueden añadir otra muchas con el sonido ce o ci.
El vocabulario de insultos o dicterios se recrea con palabras que comienzan por z. Una muestra: zangolotino, zafio, zampabollos, zángano, zarrapastroso, zascandil, zopenco, zumbado, etc. La simple emisión de ese sonido inicial produce zozobra, anuncia algún zipizape, zapatiesta o zafarrancho.
Una función parecida se realiza cuando la letra z se encuentra en el interior de algunas palabras: gaznápiro, repeluzno, berzotas, calzonazos, abrazafarolas.
Todavía más expresivo es el caso del sonido z en la sílaba final para describir personas, conceptos o situaciones desagradables: gentuza, avilantez, desfachatez, estupidez, sandez, bajeza, chorizo (ladrón), coñazo, holgazán, mastuerzo, arrapiezo, sinvergüenza, bocazas, advenedizo, borrachuzo.
Dada esta asociación del maldito sonido z, cabe preguntarse si elseseo (sustituirlo por el sonido s) no es una forma de suavizar el lenguaje, quitarle agresividad. Es una pauta fonética que se originó en Andalucía y Canarias, y de ahí pasó a América. No tengo ninguna prueba de esa pequeña teoría. Es solo una especulación.
Emociona saber que el alfabeto es la más grande invención cultural de todos los tiempos. Antes había otras formas de escritura con ideogramas o signos para palabras enteras o para algunas sílabas. Es evidente que era una forma más difícil de aprender, pues exigía el conocimiento de cientos o de miles de signos. Por esa razón, esos sistemas solo los manejaban una minoría de escribas o mandarines.
El alfabeto como tal surgió en Fenicia, lo que hoy corresponde a Líbano y Siria. Apareció aproximadamente hace unos 3.000 años. Se trasladó pronto a los cretenses, griegos, etruscos, y por fin a los latinos. El imperio romano agradeció mucho la universalización de su sistema de escritura. Era innegable la ventaja de combinar solo una par de docenas de signos para representar todos los sonidos humanos, por lo menos los consonánticos. Su utilidad se apreció enseguida para los primeros usos que se dieron a la escritura: las inscripciones conmemorativas, los impuestos y el tráfico comercial. Hoy es el sistema de traslación de los sonidos más extendido en todo el mundo, singularmente el que llamamos occidental. Se llamaalfabeto por las dos primeras letras en griego (alfa y beta). El signo más universal es la letra alfa griega o el alef hebreo, que se sitúa en primera posición. Muchas veces se ha asociado a la divinidad o la mismidad (el yo).
En el alfabeto fenicio la letra z se representaba al principio como una I y su valor numérico era el 7, por el orden que ocupaba en la serie de letras. No es casualidad el parecido entre los signos z y 7. En las culturas antiguas del Oriente Medio el número 7 tenía un sentido mágico. Recordemos: "Dios creó el mundo en 7 días". Sin ir más lejos, todavía nosotros contamos el tiempo con semanas de 7 días. Ese número ha servido para muchas clasificaciones clásicas: los pecados capitales, las notas musicales, las maravillas del mundo, etc. Esa equivalencia entre la z y el 7 se da también en los alfabetos hebreo y árabe. Ambos son mucho más cercanos al fenicio (y por tanto al nuestro) de lo que parece. La forma de la z, tal como se dibuja modernamente, se encuentra ya en la escritura aramea hace unos 2.800 años. Hay constancias que emocionan
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EL VINO

Un experto critica a la Real Academia por su definición del vino

Un ingeniero de la UMH denuncia la errónea acepción de los caldos como licor

 Alicante - en El País - España
  • Barricas de vino en las bodegas que el Grupo Miguel Torres tiene en Vilafranca del Penedés. /JOSEP LLUIS SELLART
    El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española no tiene muy claro qué es el vino. David López, ingeniero agrónomo y profesor de Legislación Vitivinícola del máster en Vinicultura y Enología de la Escuela Superior de Orihuela de la Universidad Miguel Hernández, estaba preparando sus apuntes para las clases cuando descubrió el pastel y echó mano del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para definir ante sus alumnos qué es el vino.
    Y la definición que encontró es que el vino es un "licor alcohólico que se hace del zumo de las uvas exprimido, y cocido naturalmente por la fermentación", cuando en realidad, según López, se trata de una definición "errónea" ya que el vino "no es un licor", es decir una bebida "espirituosa obtenida por destilación, maceración o mezcla" y compuesta de "alcohol, agua, azúcar y esencias aromáticas". El profesor ha remitido un escrito de queja a la institución académica del que todavía no ha obtenido respuesta.
    Según López la definición de la RAE "no es exacta" porque considera que "cocer es sinónimo de fermentar, y eso lleva a una innecesaria confusión". La Organización La Organización Internacional de la Viña y el Vino (www.oiv.int) define vino en su Código Internacional de Prácticas Enológicas como la bebida que resulta de "la fermentación alcohólica completa o parcial de la uva fresca, estrujada o no, o del mosto de uva", y aclara que su grado alcohólico adquirido no puede ser inferior a 8,5.
    Por otro lado, la Unión Europea define vino como el producto obtenido "exclusivamente por fermentación alcohólica, total o parcial, de uva fresca, estrujada o no, o de mosto de uva". Y en España, la Ley 24/2003 de 10 de julio, de la Viña y del Vino, en su artículo 2 (Definiciones), apartado 2, punto e) define vino como: "El alimento natural obtenido exclusivamente por fermentación alcohólica, total o parcial, de uva fresca, estrujada o no, o de mosto de uva".
    Según el profesor de la Universidad Miguel Hernández, la definición legal de vino gira en torno a dos conceptos "la uva y su carácter de alimento". Y parece claro en el conocimiento del vino requiere "ahondar primero en el conocimiento de la vid y, por añadidura, de su cultivo".
    Para López conocer el vino, y por lo tanto "apreciarlo, es saber de qué uvas está hecho, en qué suelo y en qué zona fue cultivada esa viña, qué procesos tuvieron lugar para convertir esa fruta en vino, qué significa la información que se proporciona en la etiqueta, qué implica que el vino esté bajo el paraguas de una DOP, entre otras muchas cosas".
    El profesor recrimina que la RAE no incluya el concepto de alimento en la definición de vino cuando según el Código Alimentario Español (CAE) alimentos son: "Todas las sustancias o productos de cualquier naturaleza, sólidos o líquidos, naturales o transformados, que por sus características, aplicaciones, componentes, preparación y estado de conservación sean susceptibles de ser habitual e idóneamente utilizados a alguno de los fines siguientes: para la normal nutrición humana o como fruitivos, como productos dietéticos, en casos especiales de alimentación humana".
    López considera todos estos aspectos "inherentes al vino en tanto que producto de la uva y alimento confluyen en la necesidad de ese conocimiento, de ese aprendizaje. para así profundizar en su aprecio y disfrute", por todo ello sugiere a la RAE que revise la definición que de la palabra vino que tiene su diccionario, y que es "indigna de la lengua de uno de los principales países productores de vino del mundo".

    EL IDIOMA ESPAÑOL

    «La primera industria del país es el idioma»

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    MANUEL MORALES (EL PAÍS.COM, ESPAÑA)

    El director del Diccionario de ingeniería coordinó a unos 120 expertos para la elaboración y edición de esta obra.

    Antonio Colino, director del «Diccionario español de Ingeniería»/ CARLOS ROSILLO
    ANTONIO COLINO, DIRECTOR DEL «DICCIONARIO ESPAÑOL DE INGENIERÍA»/ CARLOS ROSILLO
    Quien piense que la palabra ingeniería está exenta de ardor o pasión, debe escuchar cómo se fraguó el Diccionario español de ingeniería (DEI), sobre el que su director, Antonio Colino (Madrid, 1946), tiene mucho que contar. Tanto que tomará y dejará el café varias veces hasta que se quede frío. Este ingeniero de caminos recuerda que, en una de las discusiones entre los expertos de esta obra, se debatía cómo acotar las áreas de estudio para no volverse locos y acabar llegando al paleolítico. Hasta que uno de los ingenieros espetó: «Si no hay musgo, no hay vida, así que dejad de hablar de telecos y satélites, empecemos por los términos forestales». A lo que Colino apostilla: «¿Y si nos hubiéramos puesto a hablar del tamaño de los huevos? Porque ahí entran los agrónomos».
    Este diccionario, con 50.000 voces, resultado de 10 años de trabajo y discusiones de más de un centenar de expertos, estará disponible desde el 7 de abril en la web de la Real Academia de Ingeniería. Para Colino, que ya fue coautor en el 2004 de un Diccionario español de la energía, se trata de «un pequeño paso para intentar sobrepasar al inglés como idioma de comunicación comercial y técnica». Hijo de un académico de la Lengua, empezó a ver la necesidad de un diccionario de ingeniería cuando en las reuniones de organismos donde el español es uno de los idiomas oficiales, los intérpretes le decían que no sabían traducir muchas palabras del inglés. Así que comenzó a buscar a «los españoles cracks» en cada una de las ramas. Después, un equipo de lexicógrafos rastreó entre 112 millones de palabras en publicaciones técnicas los términos que más aparecían y que, por tanto, debían estar en la obra. «Consultamos 1560 diccionarios y glosarios para ver las definiciones existentes y preguntamos a los ingenieros si les servían o no», detalla.
    Formado en Estados Unidos, incide en que «la primera industria de España es el idioma», pero que «hasta ahora no se ha cuidado mucho». «No hay que dejarlo solo en manos del Ministerio de Cultura, debería estar en más ministerios, como el de Industria, porque la lengua es nuestra principal proyección de estrategia comercial», explica.
    [...]
    Leer la entrevista completa en elpais.com

    FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

    Agencia EFEFundéu - BBVA
    FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

    víctima no es solo 


    ‘víctima mortal’

    Recomendación urgente del día
    El sustantivo víctima se refiere tanto a las personas que han sufrido un daño como a las que han muerto como consecuencia de él.
    Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran frases en las que este término se utiliza exclusivamente como sinónimo devíctima mortal, contraponiéndolo a herido, como si un herido no fuese una víctima también: «Recogida de pertenencias de las víctimas y heridos en el accidente» o «Familiares y amigos de víctimas y heridos de la tragedia».
    Como se indica en el Diccionario panhispánico de dudas, una víctima es tanto una ‘persona que padece daño’ como la que ‘ha muerto por causa ajena o fortuita’, por lo que en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Recogida de pertenencias de fallecidos y heridos en el accidente», «Familiares y amigos de víctimas mortales y heridos de la tragedia» o simplemente «… víctimas del accidente/de la tragedia».
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