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terça-feira, 6 de maio de 2014

A CONTRACORIENTE




Por  Enrique  Arias  Vega

Dicen que el castellano es uno de los idiomas más ricos en insultos, tacos y demás palabras malsonantes. No sé si será verdad; lo cierto es que muchos hablantes de otras lenguas cuando necesitan desahogarse sueltan reniegos en español. No conocerán, probablemente, otras palabras de nuestro idioma, pero los improperios, ternos y denuestos seguro que sí. Eso es lo que ha debido suponer Miriam González, esposa del viceprimer ministro británico, Nick Clegg. Al intervenir tras un discurso de su marido, ha dicho en inglés que los hombres que respetan a sus mujeres son los que tienen más testículos: “The ones with most cojones”, sin necesidad de traducir este último vocablo español. Aparte del efecto contundente que querría causar -y que de hecho ha conseguido-, es probable que nuestra compatriota desconozca otros sinónimos menos explícitos pero igual de expresivos sobre la valentía masculina. Y es posible, también, que sepa en cambio varias palabras inglesas menos zafias para comunicar la misma idea. Lo que sucede es que se están perdiendo las formas, y también la riqueza léxica, entre nuestras generaciones más jóvenes. Sobre todo entre las mujeres.
Ya no es sólo que hablen como carreteros los participantes en Hombres, mujeres y viceversa y otros engendros televisivos, sino que la propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dice en plena sede de la soberanía nacional que “en mi puta vida he recibido un sobre”.
La buena mujer probablemente pueda presumir de honradez, cosa que ignoro, pero no puede jactarse en cambio de buena educación ni de respeto a unos oyentes que, como acabemos hablando como ella y sus congéneres, convertiremos nuestra conversación en un lodazal lingüístico y terminológico.

MARÍA VICTORIA ATENCIA


Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Día 06/05/2014 - 14.22h

El jurado ha destacado la capacidad de la poeta malagueña «de convertir lo cotidiano en lo trascendente», hasta cristalizar «con su poesía lo presente»

María Victoria Atencia, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana





María Victoria Atencia (Málaga, 1931) ha ganado la XXIII edición delPremio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, considerado uno de los más importantes de cuantos se conceden en este género.





Concedido conjuntamente por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca y dotado con 42.100 euros, el galardón reconoce «el conjunto de la obra poética de un autor vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural compartido por la comunidad iberoamericana».
La escritora Soledad Puértolas, que formaba parte del jurado en esta edición, ha resaltado la «capacidad de convertir lo cotidiano en lo trascendente» de Atencia, quien «con su poesía cristaliza lo presente y lo llena de luz».
La autora malagueña, perteneciente a la Generación del 50, mostró desde niña inclinación hacia la poesía, la pintura y la música, disciplinas que cultivó en el colegio. En 1955 se casó con Rafael León, que pasó a convertirse en su guía y editor, e hizo que María Victoria se entregara de lleno a la poesía.
Es académica numeraria de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y en 2012 fue postulante al sillón «n» de la Real Academia Española junto a Carme Riera, siendo está última la elegida para ocuparlo. Atencia fue propuesta por Soledad Puértolas, Inés Fernández Ordóñez y Luis María Ansón.
Entre sus galardones detacan el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio Nacional de la Crítica y el Premio Luis de Góngora de la Letras Andaluzas. En 2010 obtuvo el VII Premio Federico García Lorca, el de mayor dotación de los galardones de poesía de habla hispana (50.000 euros). Atencia es Hija Predilecta de Andalucía y doctora Honoris Causa por la Universidad de Málaga, además de Autora del Año 2014 en Andalucía.
El jurado de la XXIII edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoameriacana ha estado formado por el poeta y ensayista portuguésNuno Júdice, ganador de la edición anterior; por el director de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), José Manuel Blecua; el presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri; la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos; y el rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández, entre otros. El premio será entregado por Dona Sofía durante el último trimestre del año en una ceremonia en el Palacio Real de Madrid.

Su obra:

GABRIEL GARCÍA MARQUEZ

De principio a fin


Lo mejor de los libros escritos en el español de América eran sus comienzos asombrosos


Casi lo mejor de aquellos libros escritos en el español de América eran sus comienzos asombrosos. Se leía la primera línea y ya se estaba en el interior de un mundo, en el desafío de un misterio, en la corriente de una historia. Eran principios que nos parecían tan poderosos como los de los grandes relatos originarios, el del Génesis o el del Quijote, el deEn busca del tiempo perdido, la Ilíada. Delante del pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía se acuerda de la mañana remota en que su padre lo llevó a descubrir el hielo. Alguien vino a Comala porque le habían dicho que allí vivía su padre, Pedro Páramo. Durante tres días y tres noches del carnaval de 1927 la vida del Emilio Gauna de Bioy conoce su primera y misteriosa culminación. La candente mañana de febrero en la que Beatriz Viterbo murió un personaje que se llama Borges dice que notó que en los cartelones de la plaza Constitución habían cambiado un anuncio de cigarrillos. En una mañana gris de Lima un periodista joven encuentra por casualidad a un antiguo conocido y al mismo tiempo que se va desgranando el principio de una historia unas palabras actúan como un motivo musical: “Zavalita, ¿en qué momento se jodió el Perú?”. En un pueblo de una serranía punteada de sanatorios antituberculosos el dueño de un colmado ve llegar a un viajero y se fija en sus manos, y en esa figura alta y sombría de Los Adioses uno reconoce un autorretrato de Juan Carlos Onetti con la misma familiaridad con la que lee las primeras palabras definitivas de la historia: “Quisiera no haber visto del hombre nada más que las manos”…En cada arranque hay una interrogación y una búsqueda. Con mucha frecuencia también un viaje, una caminata. En el principio de la primera línea de Rayuela hay una pregunta que contiene cifrado en su brusca brevedad el hilo de la historia, del que habrá que ir tirando poco a poco hasta quedar envuelto en ella: “¿Encontraría a la Maga?”. No sabemos quién habla, si es hombre o mujer, ni sabemos si quiera si habla en primera o en tercera persona, y el nombre tan raro de la mujer que provoca esa búsqueda es un motivo nuevo de incertidumbre, porque además no es un nombre, sino un apodo, más alarmante visto ahora que cuando lo leíamos de muy jóvenes.
Empieza la narración, pero ya está en marcha la novela: como si tropezáramos caemos en medio de ella, como quien entra a una sala oscura con la película empezada. De buenas a primeras nos encontramos, como los personajes, en el trance de un descubrimiento, y ya no podemos parar la lectura hasta que no lleguemos al fondo de todo. Cuál es la historia que trae consigo el enfermo alto de Onetti; cuál es la razón de esa atmósfera fantasma de Comala, con sus casas vacías y sus voces venidas de ninguna parte; qué estaba oculto en la vida de Beatriz Viterbo y en uno de los últimos escalones del sótano de su casa; adónde llevarán sus pasos a Horacio Oliveira, por París y por Buenos Aires; qué malla de corruptelas, crueldades y cobardías mantuvo sometido a Perú a una dictadura militar de ocho años; cuántas historias caben en la vida de un solo hombre, en el relámpago de despedida y rememoración antes de que los fusiles lo derriben, cuando le sobreviene ese recuerdo infantil que lo devuelve a la fundación del mundo.
Mi amor por la literatura incluía un acopio de primeras frases. Y la emoción era mayor porque aquellos escritores estaban vivos y escribían en mi propio idioma, aunque en variantes que a mí me parecían más libres, dotadas de una flexibilidad y de un rumor de habla que no solía encontrar en la mayor parte de la literatura de mi propio país. Aquellas novelas, aquellos cuentos, no habrían sido tan buenos sin la contundencia irresistible de sus arranques. Era como leer el principio de¡Absalom, Absalom! o el de Luz de agosto, con la muchacha negra sentada al costado del camino, embarazada, con los pies descalzos en el polvo, mirando venir una carreta lenta; o como empezar La metamorfosis o Por el camino de Swann. Había una exaltación física: las dos manos apretando el libro abierto y combando las hojas, la cabeza inclinada, el mundo exterior dejado en suspenso, aunque uno anduviera por la calle o en un autobús. Raymond Chandler también tenía el don de los comienzos suntuosos: en el de El largo adiós Philip Marlowe recuerda la primera vez que sus ojos vieron a Terry Lennox, desmoronándose borracho en un coche recién abierto, cayendo al suelo de un aparcamiento.
De joven yo leía a García Márquez para aprender a hacerme escritor. Luego lo seguía admirando, pero ya había dejado de leerlo
La muerte de Gabriel García Márquezes uno de los finales tristes de aquellos principios, y la tristeza no es solo la del apagarse de una vida y el paso del tiempo. De muy joven uno no sabe que hay arranques de historias tan demasiado brillantes que han de acabar forzosamente en finales sin lustre, en la decepción de las promesas que no podían cumplirse. La apoteosis póstuma del escritor elevado a monumento ahoga el rumor siempre en voz baja de la literatura. Guardias presidenciales, banderas, disputas sobre el destino de las cenizas, como sobre las reliquias milagrosas de un santo. Que se quiera exhibir una parte de las cenizas del escritor en una urna de vidrio, en el museo de su ciudad natal, quizás es una prueba de que las desmesuras del realismo mágico pueden ser tan perjudiciales en la vida cívica como en la novela. Gobiernos oligárquicos que niegan a la inmensa mayoría de sus ciudadanos el derecho a la educación y por lo tanto al disfrute de la literatura se condecoran a sí mismos con la pompa vacía de la glorificación del escritor y gastan en ella lo que no gastarán nunca en bibliotecas ni escuelas públicas ni becas de estudio. Personajes de rango económico y político nos informan en sus necrológicas de la amistad —entrañable— que los unía al difunto y hasta de la alta opinión que este tenía de ellos.
De muy joven yo leía a Gabriel García Márquez para aprender a hacerme escritor. Luego, en algún momento, lo seguía admirando, pero ya había dejado de leerlo. Mi idea de la escritura se fue volviendo más austera, y la sobreabundancia verbal que antes me había, literalmente, encantado, ahora me fatigaba, con su monotonía de desmesuras y prodigios. García Márquez empezó a representar para mí una clase de escritor a la que me siento muy ajeno: el escritor Victor Hugo, que actúa ya en vida como un monumento de sí mismo, que proyecta sobre un país entero su sombra excesiva de caudillo. Me gusta más el escritor reservado, el escritor Onetti o Flaubert. Lo que más me queda de la obra de García Márquez es el recuerdo de los artículos que publicaba en EL PAÍS en los años ochenta y esa primera frase que sigo sabiéndome de memoria, seguida ahora por un gran espacio en blanco. Por curiosidad literaria, por lealtad a lo que me importó tanto, me hago el propósito de abrir de nuevo la novela y leerla de principio a fin.
www.antoniomuñozmolina.es

CUESTIÓN DE GÉNERO...





«El uso abusivo del género 

masculino en el lenguaje ha 

provocado la invisibilización de la 

mujer»

 | 
DANIEL FERNÁNDEZ (PUBLICO.ES)

María Márquez, profesora de la Universidad de Sevilla, publica un libro en el que denuncia el sexismo lingüístico y carga contra el inmovilismo de intelectuales y académicos.


María Márquez es profesora en las Facultades de Filología y Comunicación de la Universidad de Sevilla y, desde hace unos meses, autora del libro Género gramatical y discurso sexista, publicado por la Editorial Síntesis dentro de la colección Perspectivas Feministas. En él, Márquez aborda el sexismo lingüístico, es decir, los usos que en nuestra lengua pueden contribuir a la discriminación e invisibilización de las mujeres en la sociedad. Observa que, en el debate social sobre el tema, las diferentes posiciones se han polarizado generando cada una su propio fundamentalismo. La autora llama la atención sobre la resistencia de ciertas instituciones, como la RAE, y de algunos hablantes a asimilar palabras nuevas surgidas para designar realidades emergentes. Según ella, tales neologismos no tienen que ver con lo políticamente correcto, pues la tendencia a dotar de femeninos específicos a los sustantivos con referencia personal es algo espontáneo desde los orígenes del castellano.
En una presentación reciente de su libro, la autora aseguró que las Guías para un Uso no Sexista coinciden en lo esencial con los principios sólidamente establecidos en nuestro sistema gramatical, sin que pueda entenderse, por tanto, el temor irracional de algunos investigadores, escritores y académicos ante la creación de nuevos términos o la instauración de ciertos usos comunicativos destinados al ámbito de la administración. La parodia, la ridiculización, e incluso la violencia verbal de la que han sido objeto estas guías no pueden explicarse como una defensa de nuestro sistema gramatical, sino como la muestra de una posición ideológica inmovilista.
¿Es machista el idioma o lo es el uso que se hace de él?
Se han vertido ríos de tinta tratando de dilucidar si es sexista nuestra lengua o lo es el uso que de ella hacen los hablantes. En nuestra opinión, la cuestión deja de tener sentido desde el momento en que consideramos que la distinción entre lengua y habla es puramente metodológica, no refleja ninguna dicotomía que exista materialmente en la lengua. No hay más lengua que el hablar, por tanto, parece más preciso hablar de sexismo discursivo. Y consideramos que sí ha existido y existe: la lengua refleja esquemas conceptuales y realidades sociales que, al mismo tiempo, contribuye a perpetuar.
[...]
Leer más en publico.es

HABLAR BIEN


Hablar bien es una necesidad real 



según destacan académicos de la 

lengua

 | 
AGENCIA EFE

El director de la Academia Chilena de la Lengua, Alfredo Matus Olivier, explicó, con motivo del lanzamiento de dos obras sobre el español, que el correcto uso de la lengua es importante tanto para el hombre común y corriente como para el hombre culto, «porque responde a una necesidad real».

«Hablar bien responde a una necesidad real, a una preocupación social cada vez más imperiosa de que nuestra comunicación se logre de un modo más eficaz y acorde con el desarrollo de nuestra sociedad», manifestó a Efe.
Matus Olivier estuvo a cargo este lunes de la presentación de dos publicaciones tituladasLo pienso y lo digo mal, de la Academia Chilena de la Lengua, y El buen uso del español, de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Acerca de la primera obra, el académico explicó que surgió a raíz de unos fascículos que se venían editando desde 1995, tres veces al año.
«Todos ellos tenían una misma preocupación, hablar bien, hacer un buen uso del idioma. Esos fascículos eran de dos hojas, una cosa muy ágil que se distribuía en muchos lugares, hasta que hubo material suficiente como para hacer un libro», detalló.
Fue en el 2011 cuando se interrumpió la publicación de esas entregas, a las que se le dio forma de libro.
Se trata de una obra formativa, «no de estudios gramaticales teóricos», explicó Matus, quien subrayó que la publicación «está al servicio del hombre común y corriente, del hombre culto que quiere hablar mejor».
Los casos comentados en las páginas del libro corresponden a usos reales tomados en general de periódicos, de la televisión y de la lengua hablada.
Así por ejemplo, sobre el uso de la voz ‘mapuche’ cuando es plural, Matus explicó que aunque ‘mapuche’ es en mapudungún (lengua indígena) la forma tanto del plural como del singular, el empleo de ‘mapuche’ (en vez de mapuches) en español para el plural debe considerarse inadecuado.
«Cuando una voz extranjera o indígena se incorpora a nuestra lengua, lo recomendable es que se acomode a su morfología, y en este caso, la morfología del español exige el empleo de la ‘s’ final en el plural de los nombres terminado en ‘e’», subrayó.
El libro, de 250 páginas, reúne muchos de los errores que cometen los periodistas en las redacciones, pero aún más de los desaciertos en que incurren los conductores y e informadores de la radio y la televisión debido a la improvisación cuando transmiten desde el lugar de la noticia.
«¿Hubieron conferencias o hubo conferencias?, ¿Está bien dicho satisfacería?, ¿Se dice me doldría o me dolería?” son algunas de las preguntas que encuentran respuesta en esta obra.
La publicación también alude a algunos errores frecuentes en el uso de preposiciones, como en el caso de «aseguró que» o «aseguró de que», o cuándo se usa «deber de» y cuándo solo «deber», o el empleo apropiado los numerales, como «200 000» o «200 mil», así como el tan repetido error de usar «onceavo» en vez de «undécimo».
Respecto al libro El buen uso del español, editado en España, Matus Olivier explicó que se trata de una idea que surgió por iniciativa de la Real Academia Española.
Se trata de «tener un libro sintético sobre el buen uso del español», porque actualmente hay muchas obras acerca del tema, pero con las que «el público común y corriente se pierde un poco con tanta gramática, tanto diccionario».
«Entonces se pensó hacer un libro sintético sobre qué se entiende por el español correcto», detalló el director de la Academia Chilena de la Lengua.
Es una obra propia del trabajo panhispánico «en la que la Academia Chilena participa junto con las otras 22 academias de la lengua».
En tanto, el director de Editorial Catalonia, Arturo Infante, que publicó el libro Lo pienso bien y lo digo mal y que fue el autor de tan descriptivo título, señaló que fue una iniciativa «muy pensada, muy meditada».
«Había que encontrar algo que conectara con el lector que no es especialista, el lector al que nosotros queríamos que llegara este libro, que está basado en equivocaciones que se cometen, fundamentalmente, en los medios de comunicaciones», explicó Infante a Efe.

LA LENGUA VIVA


 

Las Perversiones de la Lengua



 en Libertad Digital - España


Nos encontramos inmersos en plena campaña electoral para "las europeas". ¿O es solo una precampaña? Los candidatos todos insisten en que estas elecciones son definitivas, importantísimas. Desde luego lo son para sus respectivos sueldos y privilegios, que no son magros. Los demás no acabamos de columbrar la trascendencia de estos comicios.
Es el momento de aguzar los recursos del politiqués. Lo mejor es marcar objetivos que suenen bien, que nadie pueda oponerse a ellos. Por ejemplo, acabo de oír (sin escuchar mucho) que no sé qué partido va a conseguir el "pleno empleo" y además "erradicar la pobreza". Es claro que esas dos metas resultan inalcanzables. Pero en ese caso sus proponentes "seguirán trabajando", como ellos dicen.
El adjetivo más utilizado es social. Francamente no sé lo que significa. Algunos dan a entender que es más social aumentar el gasto público y, por tanto, inevitablemente más impuestos. ¿Será entonces antisocial pedir que bajen los impuestos?
Me confundo con los datos de quién dice qué. El otro día una lideresa gritó contra el "austerticidio". ¡Atiza! Nunca había oído tal neologismo. ¿Habrá que matar la austeridad en el gasto público? ¿O es que nos matan a los contribuyentes necesariamente austeros?
Me dicen que el eslogan de uno de los grandes partidos es este: "O ganan las personas, o gana la derecha". La dicotomía es un modelo de estulticia. Habrá que colegir que solo son personas las que votan a la izquierda. Creo que me han engañado, que ese eslogan es solo una broma.
José María Navia-Osorio me comenta que en su patria querida de Asturias un candidato del PP aconseja no votar a los "partidos personalistas". Es un nuevo concepto. Pero, en ese caso, el consejo implícito es también que se vote al PSOE. Se trata de un ejemplo de altruismo electoral.
El líder de un sindicato de clase especificó que "los empresarios son in-in", esto es, "incompetentes e impresentables". Donoso juego de palabras.
Quedábamos en que estas elecciones iban a entrar en liza nuevos partidos. No veo a sus líderes por la tele. Lógicamente, los candidatos de esas nuevas formaciones tendrían que ser los más solicitados por los periodistas. No entiendo. La verdad es que los candidatos que aparecen en la pantalla azul convencen poco. Por cierto, esa misma falta de sorpresa afecta asimismo a la mayor parte de los comentaristas. Total, lo mejor de la tele es el fútbol, siempre que no me pongan las declaraciones de los futbolistas o los entrenadores. Los cuales comparten con los candidatos electorales esta misión,"dar un titular". No un razonamiento, una explicación, una cogitación cualquiera, sino un titular. He ahí el deseo de todos: declarantes, periodistas, sufridos contribuyentes. ¡Mi reino por un titular!

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

MUS, sigla 


del 


Mecanismo 


Único de 


Supervisión

Recomendación urgente del día
La sigla MUS es la recomendada para el Mecanismo Único de Supervisión europeo, nombre que se escribe con mayúsculas solo cuando se refiere al organismo.
En las noticias sobre el nuevo sistema de supervisión financiera formado por el Banco Central Europeo y las autoridades nacionales de los países de la Unión Europea, se suele emplear la sigla MUS, como en «El MUS será el encargado de centralizar la vigilancia de las entidades financieras europeas». Esta sigla es preferible a MSU, formada a partir de Mecanismo de Supervisión Único, pero que no responde al nombre oficialmente establecido por el Banco Central Europeo1.
El nombre del organismo se escribe con mayúsculas iniciales en las palabras significativas (Mecanismo Único de Supervisión), pero como nombre descriptivo de las tareas o los procedimientos para los que se ha creado esta entidad, resulta más apropiado el uso de la minúscula, como en «El acuerdo logrado ayer pone en marcha un mecanismo de supervisión único». En este último caso, por ser meramente descriptivo, puede expresarse en un orden diferente al de la entidad.

1 Aunque desde el punto de vista lingüístico ambas posibilidades podrían ser válidas, MUS puede prestarse a equívocos con otra palabra ya existente referida a un juego de naipes, por lo que la Fundéu BBVA recomendó MSU.  No obstante, dado el carácter vinculante de los términos que se establecen en los actos jurídicos de la UE, la forma apropiada es la que corresponde a la expresiónMecanismo Único de Supervisión (MUS).

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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diatriba es crítica


no dilema ni disputa

Recomendación urgente del día
La palabra diatriba significa ‘ataque o crítica violenta’, y no ‘disyuntiva’, ’duda o dilema’ ni ‘disputa’, por lo que conviene evitar su empleo con esos significados.
En la prensa es frecuente encontrar frases en las que se le atribuyen a esta palabra los significados de dilema o duda: «Cristiano Ronaldo se enfrenta a la diatriba de forzar su recuperación o perderse algunos partidos importantes del final de la temporada», o de disputa: «Diatriba entre dos primeras damas: no se ponen de acuerdo sobre la donación de Taiwán para el Museo del Niño».
El Diccionario académico recoge la palabra diatriba con el significado de ‘discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo’ y se define como ‘ataque o crítica violentos contra alguien o algo’ en el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos.
Por tanto, para expresar alternativas entre dos opciones se recomienda emplear términos como disyuntiva, dilema o duda, de manera que en el primer ejemplo habría sido preferible escribir «Cristiano Ronaldo se enfrenta a la disyuntiva de forzar su recuperación o perderse algunos partidos importantes del final de la temporada».
Por otro lado, para incorporar el significado de oposición, en el segundo ejemplo habría sido mejor escribir «Disputa entre dos primeras damas: no se ponen de acuerdo sobre la donación de Taiwan para el Museo del Niño».
El uso de diatriba sí es adecuado en «No se publicarán comentarios que contengan diatribas e insultos, así como comentarios que inciten a cualquier tipo de violencia» y «Las reglas de la sátira, la diatriba y el insulto han penetrado en la política».
Se procura um serviço de máxima qualidade e profissionalidade, podemos ajudar-lhe