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terça-feira, 20 de maio de 2014

¿Escribimos cada vez peor?


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GOGO SARASQUETA (LA VANGUARDIA.COM, ESPAÑA)

Errores de ortografía, concordancia y sintaxis: las carencias gramaticales afloran en la publicidad, los informativos y las redes sociales. ¿La redacción está en declive? Claves para comprender un fenómeno complejo.

«Las vacaciones que buscas está en los trenes», invitaba a viajar un cartel en la estación. «Un avión español se estrella en Turquía por tercera vez en lo que va de año», informaba en su portada un matutino. «Rebajas. Auriculares inhalambricos», tentaba una reconocida cadena de supermercados en la puerta del local. Y así, un etcétera que se dilata infinitamente también en la red, en FacebookTwittercorreos electrónicos y WhatsApp.
Están en todas partes. Uno se encuentra con ellos todos los días: a veces, como lectores; otras, como autores. Son errores de concordanciafaltas de ortografíasintaxis incorrectas, entre otros atisbos de una escritura coja. Síntomas que expresan el estado de salud de la redacción: ¿delicado? Puede ser. Pero no hace falta caer en el síndrome de «todo pasado fue mejor» ni en pronósticos apocalípticos al estilo de «el día de mañana los jóvenes no sabrán comunicarse por escrito». No. La opinión de distintos profesionales académicos, teóricos literarios, filólogos, vinculados a diario con el mundo de la pluma tal vez permita encontrar los matices necesarios para lograr un diagnóstico acorde a la realidad.
Para empezar, es esencial precisar qué se entiende por escribir mal. Juan Frau, profesor de la facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, delimita: «En un sentido lato, es sobre todo no saber redactar con precisión, corrección y eficacia lo que querríamos expresar. En los casos más graves, se puede llegar al grado de no saber en realidad qué querríamos decir, por la incapacidad de articular el pensamiento, que es sobre todo verbal».
Otros especialistas, en cambio, manejan otras categorías que escapan al maniqueísmo típico entre escribir bien o escribir mal. Distinguen entre el concepto de norma y el estilo, que, según ellos, no deberían confundirse. Es el caso de la profesora de Literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona, Teresa López Pellisa, que desmenuza: «Términos como mal o bien son un tanto peliagudos. Prefiero utilizar otros como correcto o incorrecto: la corrección tiene que ver con la norma y lo que marcan las instituciones. Una cosa es escribir correctamente y otra muy distinta es escribir bien. Por ejemplo, yo creo expresarme correctamente por escrito, pero no escribo como Pablo Martín Sánchez o Jesús Carrasco».
Leer más en lavanguardia.com

LA ESQUINA DEL IDIOMA


«Tutorizar» ingresó al Diccionario

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PIEDAD VILLAVICENCIO BELLOLIO (EL UNIVERSO.COM, ECUADOR)

En el DRAE, versión en línea, está registrado «tutorizar» con la etiqueta de artículo nuevo. Y se define como verbo transitivo con el sentido de ‘ejercer una tutoría sobre los alumnos de un curso o asignatura’: «El profesor atiende a las características de cada alumno que tutoriza».

«Tutorizar» está conformado por el sustantivo tutor y el sufijo -izar. Como modelo de conjugación se puede tomar la del verbo autorizar. Así, diremos yo tutorizo, tú tutorizas, él tutoriza…
¿Y qué pasará con el verbo tutorear? No figura en el DRAE, pero está compuesto de manera apropiada: tiene como elementos el nombre tutor y el sufijo –ear, que forma verbos derivados de sustantivos o adjetivos: humear, tutear, tutorear. En consecuencia, a no ser que se medite en que ya existe en el léxico un verbo con igual sentido, no hay ningún justificativo que obste su empleo.
En el Diccionario también consta el verbo tutorar, que tiene la acepción de ‘poner tutores (cañas para mantener derecha una planta)’.
¿Es correcto iniciar un discurso con «ecuatorianos y ecuatorianas»?
«Ciudadanos y ciudadanas», «alumnos y alumnas», «ecuatorianos y ecuatorianas», «todos y todas» son frases que se emplean en el lenguaje político y también administrativo.
Los políticos prefieren el uso de los desdoblamientos de algunos sustantivos porque así hacen énfasis en el trato igualitario de hombres y mujeres; y, por ende, a lo que suele denominarse como comunicación no sexista.
[...]
leer más  en eluniverso.com

EL ESPAÑOL NUESTRO


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MARÍA LUISA GARCÍA MORENO (GRANMA, CUBA, MARZO DEL 2014)

De las lenguas autóctonas caribeñas se mantienen en el habla común numerosos fitónimos (nombres de plantas): anón, bija, boniato, caimito, caoba, ceiba, guácima, guanábana, guao, guayaba, güiro, maíz, majagua, mamey, mangle, maní, tabaco, yagruma, yarey, yuca

Y zoónimos (nombres de animales): biajaca, bibijagua, bijirita, caguama, caimán, carey, cartacuba, cocuyo, colibrí, comején, curiel, guacamayo, guajacón, guasasa, iguana, jején, jicotea, jobo, jutía, majá, tiburón, tocororo, totí…
El término agenda es un vocablo originado a partir del verbo latino ago, agere, «llevar, conducir, empujar, hacer andar, hacer», de cuyo participio agens, agentis, se formó hacia el siglo XVI, agente y, en el siglo XVII, agencia agenciar. Agenda apareció en francés, durante el siglo XIX, con el sentido de «las cosas que se deben hacer» y pasó al español, con ese significado, alrededor de 1855. Tiene dos acepciones: «libro o cuaderno en que se apunta aquello que se ha de hacer» y «relación de temas a tratar en una junta o reunión».
Está anunciada para octubre la publicación del nuevo DRAE, que incluye 5 000 nuevas entradas. Entre ellas, se halla precuela, «obra literaria o cinematográfica que cuenta hechos que preceden a los de otra obra ya existente», como ocurrió con el filme La guerra de las galaxias. Y también el cubanísimo jonrón, que, al fin, figurará en las páginas del texto académico.
El elemento compositivo ciber- significa ‘cibernético’ y en el diccionario académico aparecen: ciberespacio y sus derivados ciberespacial, cibernauta, cibernética cibernético.En el Diccionario de neologismos en línea están: ciberataque; cibercafé; cibercrimen, ciberdelincuencia, ciberdelito;ciberforo; ciberguerra; cibernáutico; ciberokupa —’el que compra y vende dominios de internet para obtener beneficios’—; ciberperiodismo; ciberpiratas; cibersexo; ciberterrorismo y cibertienda. Otras igualmente bien construidasserían: cibercomercio, cibercultura, ciberpágina cibersitio.
El término contraloría, «órgano encargado de examinar la legalidad y corrección de los gastos públicos» es un americanismo y procede de contralordel francés contrôleur. Entre sus acepciones se cuentan ‘en el cuerpo de artillería y en los hospitales del Ejército, interventor en la cuenta y razón de los caudales y efectos’, «oficio honorífico de la casa real según la etiqueta de la de Borgoña, equivalente a lo que, según la de Castilla, llamaban veedor. Intervenía las cuentas de los gastos, las libranzas, los cargos de alhajas y muebles, y ejercía otras funciones importantes», así como la acepción que se ha generalizado entre nosotros —«funcionario encargado de examinar las cuentas y la legalidad de los gastos oficiales»—, en su variante femenina, contralora, en razón de la persona que ocupa el cargo; ese femenino no aparece aún en los diccionarios aunque es tendencia, como se aprecia también en cardenala.

LA MUSA INVENTADA DE JUAN RAMÓN

El poeta se enamoró y dedicó una de sus mejores elegías a una mujer creada por dos admiradores peruanos que querían mantener relación epistolar con el Nobel



 Madrid - El País
Se llamaba Georgina Hübner. Y pudo haber existido o no. Pero lo que es seguro es que Juan Juan Ramón Jiménez se enamoró de ella por carta durante el verano de 1904 y le dedicó una de sus creaciones más brillantes, la elegía Carta a Georgina Hübner en el cielo de Limacontenido en su poemario Laberinto (1913): 


































“¡El amor! ¡El amor! ¿Tú sentiste en tus noches / el encanto lejano de mis ardientes voces / cuando yo, en las estrellas, en la sombra, en la brisa / sollozando hacia el sur, te llamaba: Georgina?”. Georgina fue el nombre elegido por dos admiradores peruanos del autor, Carlos Rodríguez Hübner y José Gálvez Barrenechea, obsesionados por engatusar al maestro y mantener con él una correspondencia.
Un siglo después, el joven escritor Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984) debuta en la novela recreando esta historia en El cielo de Lima(Salto de página). Una historia con muchos vacíos que han estimulado a este autor: “Ahí está el oficio del escritor, en llenar esos vacíos con literatura. Porque de esto se sabe poco. Solo se conservan cinco cartas: las dos primeras que manda Georgina y la primera respuesta de Juan Ramón y la última de Georgina y un fragmento de la última de Juan Ramón”. El motivo de esta correspondencia, amén del ego que pudieran tener los dos jóvenes, era bastante banal, como indica José Antonio Expósito, experto y editor del autor: “Sus libros no llegaban a Perú, así que la idea de estos muchachos, amén de enamorar al maestro, era conseguir las copias de su admirado escritor”.

Dedicó a su ficticia amada ‘Carta a Georgina Hübner en el cielo de Lima’
Lo que está claro para los eruditos es la importancia del episodio en la vida artística y literaria del Nobel. Expósito indica que “este episodio muestra a un Juan Ramón Jiménez que ya busca a un ideal de mujer distinto a los romances que había tenido. Una mujer ideal, sensible, cultivada que a él le llenase. En cuanto leyó unas cartas tan finas y cultas quedó prendado”. Hasta el punto de dedicarle ese poema que Expósito señala como “una de las elegías más bellas de la historia en castellano”. Y esto pasó un año antes de la recaída de salud de Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881- San Juan de Puerto Rico, 1958) en 1905, con su vuelta al Moguer natal e inclinaciones al suicidio. Pero superada esa fase, estalló su etapa de mayor esplendor creativo entre 1905 y 1920, que dejó obras como Baladas de primavera (1907),La soledad sonora (1911) o Platero y yo (1912).
Bárcena ha aprovechado este contexto para urdir su novela. Ha estudiado la tesis del quien descubrió esta historia en España, Antonio Oliver Belmás (Cartagena, 1903-1968), poeta, crítico e historiador que primero publicó un artículo en la revista Destino en los años 50 y luego lo desarrolló: “Oliver entrevistó al trío, Carlos Rodríguez, José Gálvez y Juan Ramón Jiménez. Y las versiones entre ellos no casaban en sus detalles. Aunque sí admitían haber cogido el nombre de la prima de Carlos y haberse inspirado en ella algo, porque les parecía una mujer guapa. Pero otras versiones desmienten que existiera”. Expósito afirma que la opinión general entre los eruditos de Jiménez sobre este tema es que Georgina Hübner efectivamente existió, y que sirvió de inspiración sin saberlo para que se llevara en su nombre esta farsa. La anécdota ha sido comentada, con mayor o menor amplitud, por sus principales biógrafos como Gabriela Palau o Antonio Campoamor.

Juan Gómez Bárcena recrea la historia en su primera novela
El romance Georgina-Juan Ramon tuvo un súbito y trágico final. El escritor envió una carta avisando de que tomaría el próximo barco para Perú para conocerla. Asustados, Gálvez y Rodríguez Hübner enviaron un telegrama con un mensaje sucinto y definitivo: infórmese a Juan Ramon Jiménez de que Georgina Hübner ha muerto. El viaje quedó truncado. “Pero fue un anticipo de lo que ocurrió años después con Zenobia Camprubí”, indica Expósito. “Cuando su madre decidió alejarlo de él y llevársela a Estados Unidos para casarla con un abogado de Harvard, Juan Ramón cruzó el océano tras su amor”. Solo que esta vez la amada sí existía.
La novela se detiene en el descubrimiento de esos versos elegíacos contenidos en Laberinto (1913), con los dos amigos firmando, ya en la madurez, lo más grande que habían hecho en sus vidas. A fin de cuentas, Bárcena ha aprovechado la anécdota para hablar “de lo ilusorio del amor”. “De cómo imaginamos a quien queremos amar como un molde y luego se lo ponemos a alguien que nos agrada”. Pero la historia llegó más lejos: “Juan Ramón no quiso aceptar durante mucho tiempo que le habían mentido”, revela Expósito. “Cuando se supo la mentira, se metieron mucho con él por haberse enamorado de un sueño. Hacia el final de su vida, lo aceptó y llegó a revisar el poema para reflejar la amargura de haber sido engañado [incluido en el libroLeyenda (Visor Libros)]”. Pero en esa primera versión, su amor por aquella delicada admiradora peruana, enfermiza y cultivada, se advierte en cada verso: “Yo no sé cómo eras / ¿morena?, ¿casta?, triste? ¡Sólo sé que mi pena / parece una mujer cual tú, que está sentada, / llorando, sollozando, al lado de mi alma!”.

LA REDACCIÓN




"La expresión escrita logra sus propósitos comunicativos en el arte de redactar. Redactar que etimológicamente significa poner en orden, consiste en expresar por escrito los pensamientos previamente ordenados. Su propósito es combinar palabras, frases y oraciones, cláusulas, párrafos y textos para vestir las ideas ya elaboradas, de manera que se produzca un todo correcto, grato y armonioso, capaz de ser debidamente comprendido"

(Gastón Fernández de la Torriente (1975), citado por Víctor Miguel Niño. Los procesos de comunicación y del lenguaje p. 315).

La redacción no es un proceso surgido exclusivamente de la inspiración y la espontaneidad. Saber escribir es plasmar ideas sentimientos, percepciones y emociones como resultado de experiencias vitales, del contacto con la realidad. La redacción por lo tanto, es un proceso de comunicación que tiene un propósito particular de acuerdo con el tipo de escrito que nos propongamos realizar.

La escritura es un acto de habla, según lo afirman los teóricos del discurso. Se aprende haciendo, es decir, requiere del desarrollo de facultades lingüísticas, cognoscitivas, semánticas, sintácticas, léxicas, pragmáticas, entre otras, referidas todas al aprendizaje del discurso, a la percepción de la realidad y de los hechos, al significado de las palabras, al orden de los términos en una oración, un párrafo o una estructura mayor del escrito, a la amplitud del vocabulario que manejamos según el campo de conocimiento y a su interpretación según el contexto cultural en el que interactuemos.

Debemos tener en cuenta que escribir requiere INVESTIGAR  y buscar los datos que queramos compartir con los lectores; por eso, siempre que nos encarguen una nota, debemos consultar las fuentes de información, definir la persona o el medio que nos va a proporcionar los datos que necesitamos y ORGANIZARLOS debidamente en un esquema que sirva de guía para la redacción.

Luego vendrá el maravilloso juego de palabras, tendremos que DEFINIR cada una con un significado claro, con un estilo directo y conocido por los lectores. Definir es hablar de lo real y lo concreto, escribir las cosas como son y no como las imaginamos. Es igualmente importante que NORMALICEMOS nuestro escrito (mirando cuantas veces repetimos una misma palabra y fijándonos cómo la definimos para que no cambiemos su significado.

Posteriormente debemos RESUMIR para que el artículo sea breve, REVISAR la ortografía y la gramática con la ayuda de un diccionario y, finalmente, pensar en la importancia que va a tener para los lectores. Esto es EVALUAR el escrito. Estas son las actividades básicas que debemos cumplir a cabalidad para convertirnos en reporteros de nuestro periódico.


El estilo. El lenguaje tiene varias formas que denominamos “Tipos de Discurso”. Según el tipo de discurso, se establece el estilo de un escrito. Entre ellos se destacan el discurso NARRATIVO, el EXPOSITIVO, el ARGUMENTATIVO y el DESCRIPTIVO.

Los tipos de discurso mencionados se combinan en mayor o menor proporción en la redacción periodística, por ejemplo, si vamos a escribir una noticia, un suceso o un informe sobre la elección de la Junta de Acción Comunal, el tipo de discurso que utilizaremos será, en gran parte, narrativo.

Si escribimos un informe de una encuesta de familias que requieren atención en salud en el barrio o en la vereda, el discurso será expositivo, estaremos demostrando por qué la necesitan y para qué van a ser atendidas.

Si nos encargan escribir un editorial estaremos utilizando un discurso argumentativo que nos ayudará a convencer a los lectores sobre un tema o una idea de interés público.


Recordemos que el editorial es la opinión del periódico sobre las noticias que pública haciendo las veces de intérprete y orientador para el lector. Ha sido tradición que lo escriba el director o propietario del periódico, sin embargo, no se personaliza la autoría y, actualmente, es delegada a expertos en temáticas de orden político, social, económico y cultural, entre otros temas.

El que razona y opina en el editorial no es un periodista determinado, sino el periódico como macro enunciador. Él representa la autoridad social y jurídica y muestra la orientación ideológica del diario, destinado a sostener el andamiaje de la clase gobernante.

En la línea de opinión esta también el comentario o columna, un artículo interpretativo, orientador, enunciativo y valorativo con una finalidad casi idéntica a la del editorial. La diferencia es que el artículo aparece firmado y solo compromete al autor del trabajo. Estos artículos pueden ser políticos, de crítica, de humor, de costumbres y hechos de actualidad.

Finalmente, si escribimos una crónica o un reportaje sobre la vida de un personaje del barrio o de la vereda (su apariencia física, sus anécdotas, su forma de ser) usaremos un discurso descriptivo.

La crónica es un género básico en el discurso periodístico porque nos permite ordenar los datos cronológicamente, es decir, con un orden en el tiempo. Toda noticia es en sí una crónica y, dependiendo de la profundidad con la que se trate, combinará más tipos de discurso. Se define como la información interpretativa y valorativa de los hechos noticiosos actuales o actualizados, donde se narra algo al propio tiempo que se juzga lo relatado.

El estilo de una crónica debe ser directo y sencillo, esencialmente objetivo, pero al mismo tiempo con un matiz personal: lo objetivo y lo subjetivo se complementan: los juicios de valor e interpretación deben estar sujetos a la narración de sucesos y a la exposición de datos. Se diferencia de la noticia y el reportaje porque admite comentarios que están vedados a aquellos. La crónica más usual es la de sucesos que se refieren al orden público a desastres naturales, a hechos jurídicos y políticos, la deportiva, la local y la extranjera.


El reportaje, por su parte, reúne todos los tipos de discurso y toma elementos de la literatura al ser más extenso y variado. Puede definirse como un relato informativo, de tema libre y redactado en un estilo variado y flexible en el que se da cuenta de un suceso de interés actual o humano (Martín Vivaldi, 1981,65) se diferencia de la noticia por su lenguaje más vivo y variado y también por su estructura más compleja y extensa. Su esquema es el mismo de la noticia, aunque puede verse modificado por cierta tendencia literaria que lo enriquece en figuras y recursos de expresión.

Los teóricos hablan de tres tipos de reportaje: El reportaje de acontecimiento; el reportaje de acción y el reportaje de entrevista.

El reportaje de acontecimiento. El periodista ofrece una visión estática de la realidad como cosa acabada. Se utiliza mucho la descripción.

En el reportaje de acción. A diferencia del anterior, ofrece una visión dinámica de la realidad. Aquí el periodista relata los hechos siguiendo su evolución, como viendo el proceso de cambio en el tiempo. Normalmente este tipo de reportaje se presenta cuando los acontecimientos ocurren una sola vez en el transcurso del tiempo. En esta clase de reportaje se recomienda usar la narración.

El reportaje de entrevista. Es un reportaje donde alternan las palabras textuales del personaje interrogado con descripciones y narraciones a cargo del periodista. La entrevista es una de las manifestaciones periodísticas de mayor interés. Resalta las ideas de un personaje sobresaliente en el ámbito nacional o internacional. Su forma discursiva básica es el diálogo.


Compilación: Nelson Darío Roldán

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

tilde en esdrújulas 


con diptongo

Recomendación urgente del día
Las palabras esdrújulas con diptongo en la antepenúltima sílaba llevan latilde correspondiente en la vocal abierta (farmacéutico, cláusula acuáticoo, si el diptongo lo forman dos vocales cerradas, en la segunda vocal cerrada (casuística o jesuítico).
Sin embargo, en el primero de los casos, cuando la primera vocal es la abierta (la a, la e o la o), no es extraño que en los medios aparezca el acento gráfico desplazado: «Dimite el principal asesor de Hollande por trato de favor a las farmaceúticas» o «Esta es la segunda sentencia de este sentido dictada en España, resultado de la demanda que se puso por considerar abusiva la claúsula suelo».

La Ortografía de la lengua española señala que «en los diptongos formados por una vocal abierta seguida o precedida de una vocal cerrada, la tilde se escribe sobre la vocal abierta». Aunque esta norma suele aplicarse adecuadamente cuando la primera vocal es la cerrada (la o la u), como en mediático cuántico, o ambas vocales son cerradas (secuencia iu ui), cuando la primera vocal es la abierta, se deslizan erratas con frecuencia.
Cuestión distinta es que en la secuencia de vocal abierta seguida de vocal cerrada no haya diptongo, sino hiato por recaer el golpe de voz en la cerrada. En este caso, harto excepcional entre las palabras esdrújulas, la tilde sí se sitúa sobre esta: proteínicomuseístico o esteroídico, entre las pocas que se cuentan.
Conforme a la Academia, en definitiva, lo apropiado en los ejemplos anteriores habría sido escribir «Dimite el principal asesor de Hollande por trato de favor a las farmacéuticas» y «Esta es la segunda sentencia de este sentido dictada en España, resultado de la demanda que se puso por considerar abusiva la cláusula suelo».

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