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terça-feira, 16 de setembro de 2014

SILVINA OCAMPO

la gran escritora detrás de Adolfo Bioy Casares

por INÉS MARTÍN RODRIGO / ABC MADRID

La biografía «La hermana menor» recupera la figura de la autora argentina
ABC
Silvina Ocampo y Bioy Casares, en una imagen de 1960


Silvina Ocampo (1903-1993) era radical en su militancia. Olvídense de géneros. Hablamos de literatura en estado puro. Porque la escritora, esquiva y extraña, fue una de las más grandes integrantes de las letras argentinas del siglo XX. Pareja de Adolfo Bioy Casares (1914–1999), vivió a la sombra del autor de «La invención de Morel» durante más de cuarenta años, entregada a ese amor que solo entienden los que de verdad lo sienten. Y es que, como escribió su gran amigo Jorge Luis Borges (1899–1986), «Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor».
Pero Silvina Ocampo decidió vivir (y amar, para después escribir) en lugar de prescindir, como deja bien claro «La hermana menor»(Ediciones Universidad Diego Portales), biografía de la autora escrita por Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) que llega a España coincidiendo con el centenario del nacimiento de Bioy Casares. «Hace unos años hice un perfil de Alejandra Pizarnik, quien, se rumorea, tuvo un romance con Silvina Ocampo. Ése fue el germen», confiesa Enríquez vía email.
Al poco tiempo, la periodista y editora Leila Guerriero (Junín, 1967) la sugirió escribir sobre Silvina, reto que aceptó, pues «es un personaje misterioso». El objetivo era, según explica Guerriero también por email, responder «una serie de preguntas: ¿había sido poco valorada en vida?, ¿cómo había sido su relación con Bioy y con su hermana Victoria?, ¿cómo había encajado en su época?, ¿había sido una mujer fascinante, hechicera, feliz, infeliz?».
«Bioy tenía muchas amantes, pero no publicaba nada sin mostrárselo a Silvina»
Preguntas que en «La hermana menor» obtienen respuesta gracias al trabajo de Enríquez. «Fue la cuentista más importante de Argentina. Era intencionalmente secreta y discreta; sus libros de cuentos, en ocasiones surrealistas y muchas veces crueles, no se parecen a nada», asegura Enríquez. «Quizá por esa originalidad le costó encontrar lectores. Además era una mujer extravagante: riquísima, de unafamilia aristiocrática (los Ocampo) y sin embargo sumamente austera y sencilla, no tenía vida social, la mayoría de sus amigos eran gays, artistas o gente común», remata.
Junto a Bioy Casares formó una pareja muy especial... y abierta. «Él tenía muchas amantes, probablemente ella también. Sin embargo, jamás se separaron, hasta el final fueron lectores el uno del otro (Bioy decía que no publicaba nada sin mostrárselo a Silvina)». Además, erauna de las pocas amigas de Borges, a quien solía acompañar al médico y con el que cenaba casi todos los días. El autor de «El Aleph» admiraba a Silvina (sobre todo como poeta), aunque Enríquez sostiene que «ella era mucho más arriesgada que Borges y Bioy».
Una autora de «talento magnético»
Ese riesgo hizo, como explica Guerriero, que «su talento magnético» trascendiera «el círculo áulico de los que siempre la admiraron y empezó a hablarse de ella como de una autora de enorme valía». De laSilvina cuentista, poeta, pero sobre todo de «una mujer con un universo propio muy único, sumamente complejo, oscuro y luminoso a la vez», que vivió siempre con el afán de permanecer oculta, pues en ella «había una suerte de opacidad voluntaria, muy enraizada desde pequeña».

Opacidad que, según Enríquez, mantenía «un poco por pudor y otro poco para tener libertad: al estar ‘oculta’ podía prescindir de muchas de las obligaciones que se le imponen a una mujer de su clase social y de su familia». Porque «Silvina hacía lo que quería, vivía como quería y, en su época, necesitaba no ser demasiado pública». Para eso dejó su obra, para trascender más allá de su vida. Y para que en el centenario de Bioy se hablara de Silvina Ocampo, la gran escritora argentina.

DARIO FO:

“No hay conciencia social para sacar adelante el mundo”

Azote del poder político y eclesial, el nobel italiano Dario Fo rescata la reputación de la hija de Rodrigo Borgia en su primera novela tras toda una vida de puro teatro

Puro teatro

Hijo de un ferroviario y un ama de casa, Dario Fo nació el 24 de marzo de 1926 en Sangiano, Bolonia. De niño quería ser pintor, una vocación que ha combinado con el arte de contar. A los 17 años fue alistado como paracaidista en el Ejército nazi-fascista de la fugaz República de Saló, de Mussolini. En 1952 publicó el primero de casi un centenar de libros: Poer Nano e altre storie. En 1954 se casó con Franca Rame, la actriz, escritora y activista política con la que trabajó el resto de su vida, convertidos en referencia de la cultura y la izquierda italianas. Desde el teatro de la sátira, el humor, la irreverencia y la crítica ha denunciado los abusos del poder y la Iglesia. En 1997 obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

El juglar de tradición medieval canta y pinta ahora, a sus 88 años, las virtudes de una dama mancillada desde el Renacimiento: Lucrecia Borgia.

Cinco siglos después de aquella época, Dario Fo (Sangiano, 1926) desenreda el entuerto de la infamia alrededor de la hija del papa Alejandro VI y asegura que casi todo ha sido mentira, que ella fue víctima de la corrupción y la ambición de su familia que la usó como una mujer-objeto. Que era casi todo lo contrario de lo que las lenguas viperinas han dicho hasta hoy.

“¿Ahhh?”. Cruces se han hecho algunos, por ella y por quien lo cuenta.

Él se encoge de hombros en su casa rodeada de silencio, en una vera del camino de Sala di Cesenatico, en Bolonia, donde habla de su primera novela: Lucrecia Borgia, la hija del Papa, editada en primavera en Italia y prevista en España en noviembre bajo el sello de Siruela. Está sentado en una mesa de comedor con el eterno gesto al borde de su sonrisa que lo ha acompañado desde niño y que no desapareció ni cuando de joven fue alistado como miembro de la fugaz República de Saló, de Mussolini, y ya siguió como pintor, arquitecto, dramaturgo, comediante, crítico de arte y Nobel de Literatura en 1997.

Quién iba a pensar que Dario Fo se convertiría en salvador y rehabilitador de una persona que representa parte de lo que ha denunciado y fustigado toda su vida. Política e Iglesia. Precisamente él: el Nobel rojo italiano, el creador y ciudadano comprometido con la sociedad, conciencia moral del mundo contemporáneo y eterno invitador a la rebelión ha restituido la reputación de la hija de Rodrigo Borgia. Ha reivindicado su humanidad, cultura, sensibilidad, inteligencia, coraje y desvelado su resquicio revolucionario. Ese es él. A contracorriente para señalar verdades y aquí como una metáfora de su propia vida.

Su voz se ha serenado, pero sigue clara; su mirada se ha ensombrecido tras la muerte el año pasado de Franca Rame, su otra mitad en lo personal y artístico con quien estuvo los últimos 60 años, y su lucidez está intacta. No tiene prisa por contestar. Porque aunque el presente empuje al vértigo, Fo marca su propio ritmo. Cada respuesta la empieza con el origen de todo, hace de ella una pequeña historia de principio a fin. Es un juglar. Fuera de casa, la llovizna revolotea los olores de esta frondosa región italiana donde veranea, escribe y pinta. En él fue antes el pintor que el escritor. Fue su primera vocación. El hijo del ferroviario socialista y un ama de casa que quería ser pintor. Varias veces ha dicho que sus pensamientos pasan siempre por la pintura y que cuando lo cercan las dudas y problemas pinta, pinta…, y se hace la claridad.

¿Dice que tenía aquí el cuadro de Lucrecia Borgia?

Aquí teníamos una reproducción del cuadro de Bartolomeo Veneto que ilustra la portada de la novela. Cuatro amigos pintores la hicimos. Si alguien no sabía que era una copia podría pensar que era el original.

La novela se abre con una frase de Maquiavelo, contemporáneo de Lucrecia:
“No son tan simples los hombres, y hasta tal punto obedecen a las necesidades del momento que aquel que engaña encontrará siempre alguien dispuesto a dejarse engañar”
Es una verdad. Las verdades nunca son absolutas, porque la misma realidad se encarga de desmentirla y contradecirla. Maquiavelo decía que el pueblo que se defiende por sí mismo y no tiene que ser defendido por armas extranjeras es un pueblo libre. Pero se ha demostrado con el tiempo que no basta con tener una armada propia.



¿Cuándo pensó en esa frase para la novela? 
En mitad del proceso de escritura. Soy fanático de Maquiavelo. Tanto que sé de memoria muchas de sus frases célebres. En esta novela ha sido fundamental volver a leer sus ideas sobre la república y las libertades europeas.

Y Dario Fo se adentra en la coincidencia de los Borgia, Maquiavelo y el Renacimiento, hasta llegar a la Lucrecia víctima de la corrupción. Ella en medio de un periodo que Fo reconoce no tan diferente al de ahora. Perplejidad al principio. Eso produjo su novela. Pero él, que siempre ha ido a contracorriente y restituido la dignidad de los marginados, no iba a dejar de hacerlo ahora. Por mucho que fuera alguien en el centro del poder. La gran diferencia es que esta vez no ha cogido el curso de la actualidad, dice que ya ha hablado mucho del berlusconismo, por ejemplo, sino que ha remontado el río de la vida.



"Hay situaciones parecidas a las vividas en la época de los Borgia”

Lucrecia es un ejemplo extremo de cómo la difamación, el rumor y la desinformación cambian la imagen de una persona, y cómo a pesar de los siglos el error no solo se mantiene sino que aumenta. Sí, especialmente en el último siglo se ha destruido su dimensión humana, se han censurado sus virtudes y propagado una idea falsa sobre todo su comportamiento general.

¿Por qué esa distorsión en los últimos cien años? 
Porque se puso en funcionamiento una investigación despiadada y sin control histórico, sin ningún rigor, con declaraciones y documentación irresponsable. Por ejemplo, su primer marido, Giovanni Sforza, fue acordado por su padre al año siguiente de haber sido elegido Papa para crear una gran alianza con la familia Sforza en Milán. Pero una vez no fue necesaria esa alianza la separó, ante lo cual los Sforza divulgaron la infamia de que Lucrecia mantenía relaciones con su hermano César y su padre. Mucha gente se interesó en esa historia. Incluso autores isabelinos como John Ford dijeron: “¡Qué pena que sea puta!”. Vista así, es una historia estupenda.

En el prólogo usted se pregunta por qué la familia Borgia nos atrae, y se contesta: “Por la impúdica carencia de higiene moral”. Antes era despiadada esta forma de ser y vivir, y era aceptada como algo positivo.

¿Cómo ve esa higiene moral en estos tiempos? 
Es un escándalo el que ha producido nuestro ex primer ministro que atesoraba una colección de mujeres y las tenía en una especie de residencia, listas para hacer el amor. Es un proxeneta. Era una organización, un espectáculo como había antes. En el extranjero también hay situaciones parecidas a las vividas en la época de los Borgia.

Usted escribe que Lucrecia era consciente de lo que se decía de ella. Y tuvo un valor inmenso de denunciar algunas de las cosas que vivió. Como el descubrir que su padre no es su padre. Ella tenía 16 años cuando Rodrigo Borgia iba ser Papa y decidió revelar la verdad. Lucrecia, entonces, lo recrimina y le dice cosas duras, se siente indignada por una ofensa moral. Esa actitud es importante porque en esa época nadie se permitía insultar a alguien con poder. Queda claro que esa chica tenía una conciencia moral alta. Ya casada con su tercer marido, Alfonso d’Este, y convertida en duquesa de Ferrara en 1505, despliega su pasión por las artes y conocimiento cultural.

Lucrecia recuerda a tantas otras mujeres que han sido maltratadas por la historia, de una u otra manera, desde Cleopatra hasta Ana Bolena, pasando por María Magdalena, y otras más recientes y varias en la vida pública actual. Eso es producto de la literatura. Es más importante una puta redimida que una mujer que no da ningún escándalo. Nosotros no hicimos esta historia porque nos gustaran las intrigas, sino porque era una buena historia y vimos que se ha escrito mucho, pero todo tergiversado. Hay incluso telenovelas y series de televisión que han contado cosas obscenas del personaje; aunque lo más obsceno es el éxito que ha tenido todo eso en la gente.


"Tuve la suerte de tener una mujer excepcional, llena de coraje”

Lucrecia en español, Lucrècia en valenciano, Lucretia en latín, Lucrezia en italiano. Es la nueva pasión de Dario Fo, en ella terminan y en ella empiezan casi todos sus caminos estos días. Pero cuando tenía unos 26 años, en 1952, escribió su primer libro: Poer Nano e altre storie. El atisbo del humor, la sátira y la crítica de lo que habría de ser aquel niño nacido a orillas del Lago Mayor, en la frontera con Suiza. El que quería ser pintor mientras su cuadro vívido era crecer en cruce de culturas, costumbres, lenguas y ser testigo de diferentes formas de buscarse la vida. Contrabandistas que van y vienen, inmigrantes que con los estragos aún de la I Guerra Mundial entran en Italia en busca de un mejor porvenir o trabajadores que llegan a su pueblo, Sangiano, atraídos por la industria del vidrio. Con aquel primer libro está y se queda Franca Rame (1929-2013), hija de actores, con quien se casa en 1954 y enriquece su espíritu de actor, escritor y activista. Tanto que en 1958 crean la compañía Dario Fo-Franca Rame. La semilla del futuro exitoso. Miles de representaciones, casi un centenar de obras (desde Muerte accidental de un anarquista, que lo convirtió en figura de la izquierda italiana; Aquí no paga nadie, actualizada tantas veces;Misterio bufo, su primer gran éxito internacional, hasta El anómalo bicéfalo, sobre Berlusconi, que podría tener un diccionario suyo de definiciones como la de “trilero de nivel cósmico”) y millares de declaraciones sobre el teatro y el teatro de la vida minado por la mala política.

¿Qué opina de las mujeres que van tomando el liderazgo actual en diferentes países y del panorama que se abre al mundo con ellas en los altos cargos? 
Tuve la suerte de tener una mujer excepcional. Fue mi profesora, mi maestra en el teatro y la vida. Vivimos juntos, superamos dramas graves, ambos vivimos la violencia, la censura por parte del poder y la policía. Estuvimos 16 años fuera de la televisión por temas que abordábamos. Incomodábamos. Franca Rame, sin falsa modestia, fue una mujer con una moral especial en los teatros. Ahora que ha salido esta novela de Lucrecia, muchos me han preguntado si es un homenaje a ella. Me he quedado perplejo, porque poner a Franca a ese nivel… Aunque hizo cosas con mucho coraje, creó un grupo para ayudar a la gente de la cárcel, a sus familias. Quiero decir que Franca luchó y cuando hubo guerra entre árabes e israelíes escribimos juntos, pero quien llevó todo adelante fue ella. Ella sabía de la situación de la mujer. El poder siempre quiso que ella lo pagara. Lo que me hizo a mí el poder y la vida no es nada comparado con lo que le hicieron a ella (en 1973 fue secuestrada y violada por un grupo de extrema derecha). Esa es la verdadera presencia escénica de Franca en mi vida.

Ella luchó por divulgar una cultura que ahora con la crisis económica ha sido la primera damnificada. Ahora los gobernantes son pobres de mente.

¿Ve alguna salida para que los Gobiernos o los estamentos privados apoyen la cultura? 
Solo Francia demuestra interés en tener una inteligencia operativa respetando la cultura. Lo que hay aquí es una elección. Nosotros hemos tenido un ministro de Economía, Giulio Tremonti, que dijo que “con la cultura no se come”. Nosotros, los italianos, teníamos un volumen de negocio importante. Cuando un mercader venía a Venecia o Florencia o Roma no pedía el pago en oro, sino que pedía arte, cuadros. Justamente parece que pintar en tela viene de ahí porque resultaba más fácil y cómodo para ellos enrollar la pintura que llevarse una tabla. En cambio, ahora, todo es dinero, oro, aunque la verdad es que los ladrones no entienden de arte.

¿Qué puede hacer la ciudadanía, usted que tantas veces nos ha invitado con sus obras a no dejarnos pisotear? 
Nunca habría que ceder… Incluso se juega el prestigio de los intelectuales. La población, la ciudadanía, está atónita, ebria, borracha de promesas, de programas políticos, de tener esperanza… (“¡Pronto, pronto!”, saluda su hijo Jacopo, que acaba de llegar y se sienta a la izquierda de su padre, en un sillón) … El problema es cómo salir de este impasse. La pregunta es de Premio Oscar… “¡Cómo salir!” … sobre todo porque las cosas están yendo al revés, están yendo de manera espantosa… ¡Hay guerras!… Hemos llegado al punto en el que de un momento a otro podría explotar una guerra mundial, por los intereses económicos de algunos países, como por ejemplo Rusia… Rusia quiere reconstruir otra vez su Imperio… Yo he notado que la gente no toma conciencia de esto, ni los periodistas. Putin, el jefe de la policía secreta roja, está jugando las cartas: la de la economía, la de la energía para, otra vez, obtener las tierras; y si es necesario usa el chantaje, y si no lo intenta con la violencia, con armas, con invasiones. Además, y sobre todo, tenemos los países árabes que se matan unos a otros, y a los niños. Luego está la situación de África que Estados Unidos no fue capaz de resolver. Hay un pequeño país que tiene en jaque al norte de Europa…

Como las siete plagas de Egipto, ¿cuáles podrían ser esas plagas en el mundo contemporáneo? En la antigüedad los judíos estaban dominados por los egipcios, entonces Dios les mandó siete plagas, eso tiene un origen de venganza, claro, pero existe la paradoja… Las siete plagas tocaban la riqueza, la higiene moral, la corrupción… Son las mismas claves de la actualidad… La cuestión que más se parece a las siete plagas es el hecho de cómo se produjeron, cómo llegaron, porque todavía ahora hay científicos que investigan y discuten como locos intentando encontrar el porqué… por qué la sociedad se encuentra en medio de estas dificultades. ¿Quién inventó la forma de destruir la economía de los españoles, de los griegos? Los bancos son despiadados, el poder económico internacional, las estafas de los bancos. En realidad, no se sabe quién es el responsable. Se dice: “Es el dinero”. Como ha dicho el Papa, “esta sed de tener, de acumular, de aplastar a los otros, de someter”. También están los cánones de siempre: la corrupción, el hecho de que haya una clase dominante que no paga los impuestos y, sin embargo, los pobres diablos sí tienen que pagar. Pero, sobre todo, existe el interés de llevar a toda la gente a la ignorancia. Intentan llevar el nivel cultural al mínimo porque así es más fácil dominar. Porque la cultura es algo verdadero, la cultura aparta la violencia, la margina, margina la especulación, hace razonar al hombre, le da una moral, le da una conciencia cívica. Pero ahora lo único que parece urgente es ir tirando para vivir.

Dario Fo se gira hacia su izquierda y le pregunta a su hijo, también escritor, director y actor: “Dime qué piensas tú”. Jacopo duda un momento, y contesta: “Yo soy optimista. Nunca se ha visto en la historia del mundo que haya habido quinientas mil asociaciones solidarias. En Italia tenemos cinco millones de voluntarios: una familia italiana de cada cinco trabaja para los otros; una familia italiana de cada cinco ha adoptado a otra familia. Este es el motivo por el que la crisis en Italia se siente menos. Los italianos van por delante de los Gobiernos. Es un momento trágico. Yo he escrito una serie de artículos sobre la matanza de niños, los terroristas islámicos, los terroristas israelíes, Hamás… Cosas que parece que a nadie le importan. Hay un problema: la falta de humanidad. La revolución hoy está en que muchos se plantean cambiar su modelo de vida, un modelo económico y de desarrollo diferente. Espero que seamos capaces de hacerlo”.

–Este es su pensamiento, dice el padre.

–Usted es pesimista, dice que no seremos capaces, responde el hijo.

–No, no, no… Yo estoy de acuerdo con que existe una voluntad de salir adelante. Nosotros mismos, yo y mis compañeros de trabajo, bueno, y todos los que son como nosotros, que piensan como nosotros, luchamos para salir de este impasse. Y no es siguiendo cada día el proceso del Gobierno, de los Gobiernos, y esto vale para toda Europa. Para poder salvarnos es necesario volver al valor del ciudadano, a los valores de la generosidad. Ser capaces de alejarnos de la codicia, escapar de ese poder que quiere agarrar cada vez más y más, sin importarle nada. Es necesario dejar de lado el Gobierno, su cultura, su forma de mentir, sus fábulas… ¡Basta! Empecemos a decir: “No os creemos más”; “no os tenemos ninguna confianza, confianza cero… porque ¡sois unos ladrones, sois corruptos, sois inventores de engaños!”.

Y en su novela desenmascara cosas así, y ha querido contar la verdad de Lucrecia, pero ¿qué es la verdad hoy? Esta es una demostración. Orwell decía una cosa, y es justamente esta indignación ante las cosas falsas, mal contadas aposta, la falta de moral en las propuestas, en lo que se dice. Yo digo: tal vez sea la situación, el proponer este libro que escribí porque estaba indignado. Es bonito que en castellano sea una palabra que usáis comúnmente, en italiano no, aunque yo la he usado siempre. Es muy importante que nos volvamos a escuchar, que se nos vuelva a escuchar ante la injusticia. Lo de Lucrecia fue una injusticia infame. Por eso es importante y necesario tener el coraje para decir la verdad. Yo he escrito todo lo que he escrito sobre tantos personajes por indignación, por cómo se cuentan determinadas historias. Me sorprende que esta sociedad no se indigne. No hay una conciencia social para llevar adelante el mundo.

Es la verdad de Dario Fo al escenificar su vida con historias del pasado y del presente, al ejemplificarla en una doble restauración de Lucrecia, en un libro y en un cuadro: Lucrecia Borgia mira una margarita y otras florecillas silvestres que tiene entre sus dedos, alguien la llama, y ella responde solo mirando de soslayo. Su mirada casi severa mira de frente. ¿Indignada? Nos mira.

LA LENGUA VIVA







LA LENGUA DE CATALUÑA: EL INGLÉS

Amando de Miguel en Libertad Digital - España

Más temprano que tarde, Escocia se desgajará del Reino Unido,como lo hiciera Irlanda hace casi un siglo. En ambos casos nadie discutió que el inglés fuera a ser la lengua franca. A todos convenía esa continuidad. Hace dos siglos los virreinatos españoles en América se trocearon, pero todos ellos conservaron la lengua de los criollos. No así en Filipinas, donde el español se eliminó, pero no fue sustituido por el tagalo sino por el inglés.

En Cataluña, por lo que respecta a la lengua, la situación semeja más a la de las Filipinas, Irlanda o Escocia que a la de las repúblicas hispanoamericanas. La razón es que los nacionalistas catalanes se han apoyado en la lengua privativa de su nacionalidad más que en argumentos étnicos o históricos. A diferencia de Filipinas, Irlanda o Escocia, resulta difícil demostrar que Cataluña fuera un reino independiente antes de formar parte de España. (Lo fue, por ejemplo, Navarra). De ahí que el nacionalismo catalán, a partir de 1981, basara su política en la malhadada inmersión lingüística. La idea era desplazar el castellano de la enseñanza y de la vida pública. Lo ha conseguido solo en parte, dada la fuerza del español como uno de los pocos idiomas de comunicación internacional.

La consecuencia es que, supuesta la secesión de España, a Cataluña no le queda más remedio que pasar a admitir el inglés como idioma normal de la enseñanza y la vida oficial junto al catalán. La ventaja es que va a ser la lengua oficial de la Comunidad Europea.

En las últimas manifestaciones masivas de Cataluña, perfectamente organizadas por el poder, se ha visto el nuevo fenómeno. Destacan las pancartas escritas en inglés: Freedom for Catalonia, We want to vote, We want independence, etc. Tampoco va a ser fácil pasarse del todo al inglés cuando un gran porcentaje de catalanes poseen como lengua familiar el español o al menos la maneja con facilidad.

¿Qué pasará si, en la Cataluña independiente, la amplia minoríacastellanoparlante de Cataluña reivindica el derecho a decidir y plantea la reunificación con España? Algo parecido está sucediendo en Puerto Rico. Más ardua todavía es la posibilidad de que la minoría musulmana en Cataluña se acogiera a ese mismo derecho. Los conflictos políticos, reducidos a lingüísticos, son de difícil resolución. Bélgica es el prototipo, y encima alberga la capital de la Unión Europea. Diabólico.

LÍNEA DIRECTA

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Dos amigos: uno "exquisito" y el otro "obeso"


Precisamente hoy, se cumplen 100 años del nacimiento de uno de los más interesantes y polifacéticos escritores argentinos contemporáneos, Adolfo Bioy Casares (1914-1999). Prototipo del dandi, amigo y compañero de ruta de Borges, escribió inolvidables cuentos, novelas y ensayos, y hasta un diccionario famoso: Diccionario del argentino exquisito(1978), editado y reeditado por Emecé muchas veces.
De ese Diccionario, se transcriben hoy algunos fragmentos, como homenaje, por supuesto, pero también porque sus irónicas reflexiones sobre el habla de los argentinos no han pasado de moda, en esencia. Dice Bioy en el Prólogo: "Es curioso el hecho de que tanta gente, en una época de penurias como la actual, se vuelque a la tarea de enriquecer el vocabulario. Frenéticamente inventa palabras, o las desentierra de libros (¿no es increíble?) donde dormían el sueño de los muertos, o les confiere acepciones forzadas, incorrectas, fantasiosas, pero nuevas".
En la Argentina todo puede cambiar menos las épocas "de penurias". Cómo no pensar en ciertas palabras o expresiones actuales que bien podrían estar alcanzadas por estos comentarios de Bioy. Sigue el Prólogo: "Quienes profesamos afecto por nuestro idioma -al fin y al cabo, hablándolo recorrimos la vida- estamos un poco alarmados por las consecuencias de esta invasión de voces nuevas; como representan, según mis informes, entre el diez y el veinte por ciento de nuestro vocabulario corriente, me pregunto si no le alterarán el tono y aun la índole".
A propósito de esta inquietud que manifiesta el autor de El sueño de los héroes, es bueno comentar una última y extensa comunicación de Fundéu, sobre "Moda: extranjerismos con equivalente en español" (http://bit.ly/ZkuTTJ). Su lectura nos descubre realmente un mundo "nuevo". Para Fundéu, con motivo de los diversos encuentros dedicados a la moda que ocurren a lo largo del año por todo el mundo y "de la expansión de la prensa especializada en este sector, es frecuente encontrar en los medios de comunicación términos extranjeros que se recomienda evitar y utilizar en su lugar sus respectivas alternativas en español".
¿Por qué nos descubre un mundo "nuevo"? Porque casi habíamos olvidado que el español tiene las palabras que necesitamos para expresar lo mismo que, por ejemplo, en inglés: "clutch: bolso de mano, bolso de fiesta, cartera"; "celebrities: famosos"; "casual: (estilo) informal"; "backstage: bambalinas, bastidores"; "catwalk: pasarela", "front row: primera fila", etcétera.
Esto no significa que Fundéu ignore que en el mundo de la moda "hay términos extranjeros ya asentados en nuestra lengua, como vintage (ropa de [o inspirada en] hace más de veinte años),prêt-à-porter (ropa hecha en serie), atelier (taller de creación de moda) y outlet (tienda de productos descatalogados y rebajados)". Lo que importa rescatar, ahora y siempre, es un uso equilibrado.
El "obeso amigo", como Carlos Mastronardi llamaba al Diccionario de la Academia, siempre logrará sacarnos de un apuro. La RAE ofrece abundante información en su sitiowww.rae.es/noticias/cambios-en-el-acceso-al-diccionario-de-la-lengua-espanola, para consultar. Antes o después de leer, o releer, a Adolfo Bioy Casares, maestro de la lengua

ESPAÑOLES Y PORTUGUESES

Diferencias entre portugueses y españoles

Día 14/09/2014 - 23.38h

Somos parecidos pero no iguales. Compartimos un territorio pero cada uno tiene sus propias costumbres. De forma divertida y entretenida se pueden contar, a rasgos generales, lo que más nos diferencia

Diferencias entre portugueses y españoles


Hermanos, primos, amigos, vecinos, compañeros, socios, cómplices o aliados. Son muchas las formas de relacionar a españoles y portugueses, dos pueblos ibéricos que comparten un territorio y muchos años de historia. Evidentemente hay similitudes entre ambos, por tratarse de dos países fronterizos dentro de Europa, pero a veces se comete el error de pensar que somos en todo iguales o muy parecidos, porquetenemos nuestras diferencias. Existe siempre el riesgo de generalizar demasiado y no se debe olvidar que no hay ni dos españoles ni dos portugueses iguales, por lo que no se puede hacer de una generalidad una regla. Y al hablar de estos temas nos basamos también en nuestras propias vivencias y experiencias por lo que cada uno puede tener una visión distinta. Además de ser diferentes, unos y otros nos enfrentamos a mitos y estereotipos que se han ido creando a nuestro alrededor. Y no siempre es fácil acabar con esas ideas que pueden perjudicar nuestras relaciones.

Empezando por la forma de ser de cada uno, se tiende a definir al español como una persona alegre y al portugués como una persona triste. Pero ni todo es fiesta en España ni todo es fado en Portugal. Sin embargo, sí que hay rasgos muy diferentes al definirnos. Los españoles somos más extrovertidos, charlatanes, gritones, expresivos, informales y besucones. Expresamos más abiertamente nuestros sentimientos. Los portugueses por su parte, son más reservados, hablan mucho menos y más bajito, muy educados y formales. En esto de las formalidades nos ganan, sigue siendo el país de doctores e ingenieros, donde el título tiene mucha importancia, demasiada. Los españoles prefieren el tuteo y hasta nos ofendemos si nos tratan de usted.

En Portugal ir de chatos no está muy generalizadoEn los horarios tampoco nos ponemos de acuerdo, y no sólo porque en Portugal sea una hora menos. A las 12 del mediodía en España se toma un pinchito de tortilla con una caña o una tostada con tomate y aceite, por poner un ejemplo. A esa hora en Portugal ya se empiezan a poner los manteles para comer aunque los restaurantes se llenan alrededor de las 13 horas. Comer a las tres de la tarde y cenar a las diez de la noche es algo muy habitual en las familias españolas pero no en las portuguesas donde ya son horarios muy tardíos. Y en España, quien puede, después del trabajo se toma una cañita con los compañeros u amigos antes de ir a cenar. En el país vecino eso de ir de chatos no está muy generalizado aunque cada vez hay más lugares para ir de tapas y cañas. Y ya que hablamos de comida aunque ambos compartimos la dieta mediterránea existen algunos matices, sobre todo en la forma de elaborar y de presentar los alimentos. Y hay que acabar con mitos. Los portugueses son los reyes del bacalao pero no consumen únicamente este pescado. Y los españoles no comemos solo fritos ni estamos todo el día con pinchos y raciones, como a veces se piensan nuestros vecinos. Si nosotros no perdonamos el primer, segundo plato y postre, en Portugal no pierden la costumbre de mezclar todo en un mismo plato en el que normalmente no falta el arroz.

Donde los portugueses nos sacan una gran ventaja es en el café.Nosotros utilizamos mezcla de café natural y torrefacto y se nota mucho en el sabor y en la intensidad. El café solo y expreso forma parte de lacultura lusa, toman dos, tres y hasta cuatro por día. Después de comer en casa, en vez de estar de sobremesa, la familia entera se marcha a tomar café al local de costumbre. Ayuda el precio, una media de 0,60 euros por café.
Idiomas

Y por seguir hablando de ventajas portuguesas, capítulo aparte es el de los idiomas. La fonética lusa es mucho más rica que la española lo cual les facilita mucho las cosas a la hora de aprender idiomas. A eso hay que sumarle el hecho de que a excepción de los dibujos animados, todas las series y películas se emiten en versión original, tanto en el cine como en la televisión. Es cierto que los españoles tenemos un oído mucho más cerrado pero tampoco se pueden hacer milagros cuando de pequeños nos dan clase de inglés profesores españoles y en general es el único idioma que escuchamos en nuestro día a día. El oído está poco o nada habituado a escuchar los otros idiomas. Pero este problema español se exagera bastante en Portugal donde nos critican además por traducir todo a la española. Entre los mitos de los que hablaba, muchos portugueses siguen afirmando que decimos “Piedras Rodadas” en lugar de “The Rolling Stones” y “Juanito caminante” en vez de “Johnnie Walker”.

Como ocurre con muchos idiomas, entre el español y el portugués existen los llamados falsos amigos. Si un portugués le dice a una chica que está espantosa significa que está espectacular, apabullante. Y cuando los españoles decimos que la comida está exquisita para un portugués no significa que está deliciosa sino que es rara o extraña.
Los niños

Diferentes somos también a la hora de cuidar a los más pequeños. En Portugal siguen a pie de la letra la recomendación médica de no sacar a los bebés las primeras semanas de vida, a excepción de lo necesario, como son las revisiones médicas. El médico español, por el contrario, te recomienda paseo diario con el bebé, haga frío o calor, le tiene que dar el aire. Apenas se ven capazos por las calles de Portugal, sino las maxicosi o “huevos”, pero los tapan con una mantita o una gasa de tal forma que difícilmente al niño le llega un poquito de aire. A las mamás españolas les encanta presumir de carritos y de bebés, con vestimenta mucho más emperifollada, sobre todo si son niñas. Los pendientes y los lazos están presentes prácticamente desde el primer día. Y como somos muy de estar en la calle, pues los niños igual. Los portugueses son mucho más estrictos con los horarios de los peques y no pierden detalle con el cuidado. Es casi imposible ver a un peque sin su gorrito si da un poquito el sol y llegan a la playa a las 9 y se van a las 12, si van con bebés. Los españoles sabemos que es lo más adecuado para nuestros niños pero nos relajamos bastante más, son más todoterrenos y no les protegemos en exceso.

La puntualidad no es un punto fuerte ni para unos ni para otros pero en Portugal hay un rasgo muy peculiar a la hora de convocar un evento. En las invitaciones aparece “pelas 12 horas”, por ejemplo. Es decir, sobre las 12. Con esta costumbre tan generalizada nadie sabe muy bien a qué hora empieza un acto y esto ocurre hasta en las invitaciones de boda.

Juntos somos una mezcla interesante, logramos un buen equilibrioComo forma de resumen, se puede decir que los españoles confiamos mucho en nosotros mismos, nos consideramos en muchas cosas los mejores. Somos, en pocas palabras, muy echados para adelante. El portugués suele ver la botella medio vacía, se lamenta de sus problemas, es bastante envidioso y se fija demasiado en lo que hacen los otros sin darse cuenta de las muchas virtudes que tiene. Y juntos podemos vernos como una mezcla interesante porque lo que en uno exagera el otro se queda corto. Logramos un buen equilibrio aunque normalmente no nos damos cuenta. Tenemos mucho que dar y recibir y sobre todo que aprender de los que están tan cerca de nosotros.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE
referéndum en Escocia,

 claves de redacción
Recomendación urgente del día
Con motivo de la celebración del referéndum sobre la independencia de Escocia, se ofrecen algunas claves para una adecuada redacción de las noticias relacionadas con este acontecimiento.
1. Las formas referendo y referéndum (con tilde) son adecuadas para referirse al proceso por el que se someten al voto popular leyes o decisiones políticas. Sus plurales son referendos y referéndums, no referenda.
2. El plural del sustantivo  es síes, y el de nonoes. («Los partidarios de la independencia esperan que en las urnas haya más síes que noes»).  No son adecuados los plurales sís y nos, que se ven empleados con frecuencia en los medios de comunicación.
3. Inglaterrael Reino Unido y Gran Bretaña no son lo mismo. Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte son las cuatro naciones que componen el estado denominado Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte o, en su forma abreviada, el Reino UnidoGran Bretaña es el nombre de la isla que comparten Inglaterra, Gales y Escocia. Así, es impropio escribir frases como «Escocia quiere su independencia de Inglaterra» o «Los sondeos apuntan a que los escoceses rechazarán la independencia de Gran Bretaña», ya que lo que se plantea es la independencia de Escocia del Reino Unido, el estado del que actualmente forma parte.
4. Es aconsejable anteponer el artículo al nombre de ese estado: el Reino Unido, mejor que Reino Unido.
5. El nombre de la capital de Escocia en español es Edimburgo (Edinburghen inglés). No son adecuadas las formas híbridas Edinburgo y Edimburgh, que se ven ocasionalmente en los medios.
6. Para referirse al ‘reconocimiento y cómputo de votos’ en una consulta de este tipo pueden emplearse los términos escrutiniocómputoconteo yrecuento.
7. Para aludir al periodo que sigue a la consulta puede emplearse la palabraposreferéndum (en una palabra y sin t), no postreferendumpost-referéndum ni pos referéndum.
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