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terça-feira, 18 de novembro de 2014

ACENTOS

¿Cuál es el acento más seductor de España?

Día 18/11/2014 - 10.40h

La riqueza lingüística que posee nuestro país queda reflejada en la gran variedad de dialectos que alberga. ¿Tienes más o menos posibilidades de ligar en función de tu voz?

Voz grave tirando a ronca, acento fuerte combinado con un deje a medio camino entre el interés y el pasotismo, y un punto de chulería sin caer en la insolencia. Si al hablar tus cuerdas vocales coinciden con esta serie de factores, tendrán mucho terreno ganado en el campo de la seducción. A pesar de que los caminos del amor son complejos cuando de esbozar un modelo se trata, existen una serie de puntos que ponen de manifiesto un mayor o menor interés por atraer las miradas y el interés.
Según un estudio realizado por el portal Gleeden.com, sobre una muestra de 1.037 mujeres, los madrileños poseen el acento más seductor de España. Salvando la generalización inevitable de este tipo de sondeos, la combinación de carácter y personalidad puestos de manifiesto a la hora de ejecutar el habla, coloca a los naturales de la capital en el primer escalafón de esta peculiar clasificación. Como anécdota, sorprende la fuerte negación de su acento que tienen gran parte de los aludidos.
En segundo lugar se coloca el dialecto canario, a caballo entre el tono caribeño y el español. La dulzura que desprende, unido al grado exótico que perfuma casi cualquier conversación, sitúan a los isleños en una posición franca en el ámbito del cortejo. Cerca de dos millones de hablantes emplean esta variedad del español que encuentra fuertes vínculos con el argot que se utiliza en Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, Venezuela, Colombia y Panamá.
Por último, cierra el podio el siempre agradable acento gallego. A diferencia del madrileño, más tosco y duro, o del canario, más embaucador, la lengua de esta región se caracteriza por la calidez y franqueza que ofrecen sus habitantes. Su tono suave ofrece la confianza necesaria para salir con buen pie de este tipo de situaciones, mientras que su patente musicalidad refuerza la convicción de que te están tratando como si estuvieras en tu propia casa.
Más allá de estas tres variedades, el estudio no ofrece resultados de acentos tan característicos como el andaluz, el aragonés, el asturiano o el catalán. Cada uno con sus virtudes y sus defectos, sus semejanzas y sus diferencias, sus particularidades y sus reminiscencias, conforman un escenario lleno de posibilidades que no hacen sino reafirmar la idea del importante y cada vez más creciente valor que representa el idioma español en todo el mundo. ¿Y tú, que acento prefieres?

DICCIONARIO DE PALABRAS CURIOSAS


Elogio y descrédito de la cortesía: piropo, cumplido, halago

Los contactos efímeros entre conocidos se tornan cada vez más bruscos. Hasta el escueto gracias se hace cada vez más raro.

AMANDO DE MIGUEL en libertad digital - españa
Una de las alteraciones más llamativas en el lenguaje coloquial es la progresiva eliminación de las fórmulas de cortesía que indican respeto al prójimo. Incluso se definen como "cumplidos" poco menos que hipócritas.
De tal suerte que los contactos efímeros entre conocidos se tornan cada vez más bruscos. Hasta el escueto gracias se hace cada vez más raro. Tiende a sustituirse por el hasta luego, aunque no quede claro ese inmediato tiempo futuro en el que vayan a coincidir otra vez los interlocutores.
Resulta hoy impensable repetir el cruce de halagos que se decían nuestros bisabuelos bien educados, preferentemente entre una mujer y un hombre:
─Muchas gracias, señor.
─Las que usted tiene, señorita.
La contestación anterior equivale a la fórmula del "piropo" (en griego, fuego artificial), que hoy más bien repugna por haber perdurado como grosería. Han quedado arrumbadas otras fórmulas de saludo lisonjero. Por ejemplo, "dichosos los ojos" (que te ven), "el gusto es mío" (como respuesta a "tanto gusto"), "a la paz de Dios" (traducción del árabe y el hebreo). Todas esas fórmulas, y otras aún más adornadas, se ven sustituidas por el incoloro "hola", que a nada compromete.
La actual tendencia a reducir la afectividad del saludo lleva a esta progresión: (1) "Buenos días nos dé Dios". (2) "Buenos días". (3) "Buenas".
Por influencia del inglés o del catalán, ahora pasamos en castellano a desear "buen día", en singular. Parece una cominería.
La gran innovación coloquial de nuestro tiempo es el "¿vale?" interrogativo que se añade a cualquier frase para lograr la aquiescencia del interlocutor.
No equivale al magnífico vale latino, que se traduce por "cuídate". Es una pregunta obsesiva que no espera contestación y que sirve para seguir en el uso de la palabra. Cumple asimismo esa función el reiterativo "¿sabes?".
Se emplea especialmente por teléfono para poder seguir hablando. Otra variante es "¿no?". Son preguntas retóricas que no esperan contestación. Puede que ni siquiera se oigan.
La gran novedad del lenguaje coloquial de hoy es la introducción de palabras gruesas en el diálogo, incluso por parte de mujeres y niños. Al reiterarse tanto los tacos, pierden un poco su significación grosera para convertirse en meras exclamaciones. En tal caso sirven para que el hablante sea más enfático y persuasivo. El uso reiterado de lo que antes eran palabrotas, desprendido ya del tabú, sirve para que la conversación se desenvuelva en un tono amistoso, afectivo. Es un propósito que a los españoles nos preocupa mucho, quizá por un paradójico temor al conflicto en las relaciones personales.

Los lectores pueden enviar propuestas a mi correo:fontenebro@msn.com

FUNDÉU


Foto: ©Archivo Efe/Alberto MartínUn rincón 

para patrocinar el español

El dinero no lo es todo, pero da alegrías. Y quien no lo crea que le pregunte al protagonista del último anuncio de la lotería navideña.
Por supuesto, el equipo modesto puede arrebatarle la corona al adinerado, sorprenderlo con un partido de ensueño o, muy excepcionalmente, birlarle incluso un campeonato. No solo en Nochevieja hay campanadas. Como cualquier aficionado sabe, más allá de las plantillas, el fútbol depende en gran parte de estados de ánimo contagiosos: ese penalti fallado que agarrota los gemelos del equipo favorito, ese gol tempranero que hace creer en una remontada épica a futbolistas y afición, ese entrenador que transmite calma al vestuario, aquel que lo desestabiliza con acusaciones públicas y declaraciones incendiarias.
Es verdad. Puede ocurrir. Los matagigantes existen y el Superdépor ganó una Liga BBVA. Pero no es menos cierto que la mayoría de los encuentros y títulos acaban en las vitrinas del club con capacidad para realizar fichajes más caros, para pagar sueldos superiores, incorporar a los mejores futbolistas o retener a los canteranos. A tal fin, los presidentes se esfuerzan por conseguir continuas fuentes de ingresos,patrocinadores generosos.
En este sentido, el uso de un extranjerismo innecesario como sponsor hace mella en la imagen del español. Y es que, si bien recurrir a este anglicismo puede entenderse como un recurso para no repetir patrocinador, las noticias deportivas ni siquiera se ponen de acuerdo respecto a su grafía: «Nuevo sponsor para el Atlético de Madrid», «En 2016 habrá nuevo esponsor», «El Barcelona presentará este lunes un nuevo espónsor internacional» y «Más allá de los elogios a su nuevo spónsor, el crac argentino reflexionó sobre su estado de forma».
Vayamos por partes: la vigesimotercera edición del Diccionario académico recoge sponsor, pero lo hace en cursiva, no como en el primer ejemplo, y remite a patrocinador, que es donde desarrolla la definición.
Respecto a las adaptaciones esponsor espónsor de los ejemplos dos y tres, sería esta última la que tendría sentido, dado que este sustantivo se pronuncia como palabra llana y termina en erre; pero ningún diccionario de la Academia ha optado nunca por esta adaptación, por más que respetuosa con las normas de acentuación ortográfica, yel Diccionario panhispánico de dudas la desaconseja expresamente.
A modo de curiosidad, el diccionario de Gaspar y Roig, en 1853, recoge el sustantivo agudo esponsor con una de esas definiciones deliciosas, laberínticas, que ni el Funes borgiano osaría memorizar: ‘género de insectos coleópteros pentámeros, de la familia de los serricornios, sección de los malacodermos, tribu de los bupréstidos, compuesto de ocho especies que se encuentra en la isla Mauricio’. No debía de ser muy contagioso el insecto, pues la palabra, desde luego, no se ha extendido.
Por último, la grafía spónsor es como encontrarse uno de estos insectos mauricianos en mitad de Murcia: que uno sabe que se siente fuera de lugar, con esa tilde pero sin «e» inicial, híbrido entre el inglés y el español, apátrida nostálgico, tierra de nadie.
Conforme a la Academia, en fin, en los ejemplos anteriores habría sido preferible optar por patrocinador o, en muchos países de América, por auspiciador, que no es sino aquel ‘que auspicia’, es decir, ‘que patrocina o favorece’.
A partir de aquí, al periodista le corresponde patrocinar el español, esto es, defenderlo de grafías ajenas a nuestro sistema ortográfico. Los clubes podrán comercializar los derechos de denominación de sus estadios (mejor que naming rights), pero el derecho a proteger la imagen del español escribiendo adecuadamente es innegociable.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

obispa, mejor 


que mujer obispo

Recomendación urgente del día
La palabra obispa, recogida ya en el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos, y en el de Usos y dudas del español actual, de Martínez de Sousa, es preferible como femenino de obispo a las formas mujer obispo, mujer obispa, obispo mujer o la obispo.
En los medios de comunicación aparecen informaciones en las que se emplean diferentes formas para referirse a las mujeres que reciben este cargo eclesiástico, como «La Iglesia anglicana aprueba la ordenación de mujeres obispo», «Más de dos mil británicas piden la no ordenación de las obispos mujeres en la Iglesia anglicana» o «La Iglesia de Irlanda consagró en 2013 a su primera mujer obispa».
La forma mujer obispa supone una redundancia, puesto que el género femenino ya está expresado en la terminación en a; respecto a mujer obispo y la obispo, aunque no son formas inadecuadas, resulta preferible regularizar el femenino en obispa, que goza ya de cierto uso entre los hablantes.
Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «La Iglesia anglicana aprueba la ordenación de obispas», «Más de dos mil británicas piden la no ordenación de las obispas en la Iglesia anglicana» y «La Iglesia de Irlanda consagró en 2013 a su primera obispa».
Cabe recordar que no es apropiado escribir este sustantivo con mayúscula inicial, ya que al igual que los demás cargos eclesiásticos este se escribe en minúscula.

EL JUEGO DE LA ESCRITURA










Mateo Coronado recoge su experiencia pedagógica en 


'Escribir crear contar'

 Madrid en El País - España


Aprender a escribir, decía Gabriel García Márquez, implica “darle la vuelta al calcetín” para ver las costuras con las que está hecho un libro. Como otros autores emblemáticos de la literatura, el Nobel colombiano jamás asistió a un taller de escritura creativa. Para hacer sus cuentos, crónicas y novelas, le bastaba con vivir y leer.
Desde hace dos años, sin embargo, el escritor Mateo Coronado (Madrid, 1972) ofrece en el Instituto Cervantes una serie de herramientas para que, principiantes y profesionales, se adentren en “un juego que, mediante algunas directrices, ciertas normas gramaticales, una brújula y mucha intuición”, puedan perfeccionar sus construcciones literarias. Esa experiencia pedagógica la recoge ahora en Escribir crear contar. Las claves para convertirse en escritor.
Publicado por el Instituto Cervantes y la editorial Espasa, este manual contiene los instrumentos necesarios para crear un texto ficticio o real: el tema y el vehículo, trama y argumento, voz, tiempo y acción, hilo narrativo, personajes, escenas, diálogos, escenarios, control del tiempo, figuras retóricas. Pero sus páginas son, también, una invitación a adentrarse en las grandes obras de la literatura universal donde se concentran los elementos con los que el aprendiz puede lograr una voz literaria propia.
“Enseñar cómo contar una historia requiere una metodología. Este taller de letras, que ahora ponemos en las manos de público en general, es útil para ver cómo la palabra puede crear mundos”, ha dicho Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, durante la presentación del libro ante la prensa. “Los talleres de escritura han existido siempre. En el Renacimiento, por ejemplo, las clases de retórica eran verdaderos talleres de escritura. Pero de nada sirven sin el talento y la inspiración del creador”, añadió.
A los talleres de Mateo Coronado acuden personas de entre 15 y 70 años de edad. En cada sesión, el profesor coge “un producto literario” y lo pone en una mesa de disección. Guiados por él, los alumnos analizan las partes de cada obra y así comprenden su estructura y funcionamiento. De esta manera, cada uno se aventura luego a escribir un texto propio con plena libertad para jugar con las palabras. “Empezar a escribir, aunque a veces no sepamos en qué dirección, es la mejor forma de conjurar fantasmas, de soltar algunos lastres y creencias que nos limitan, y de comprobar que los miedos al descubierto asustan mucho menos y sólo sirven de excusa a quien no quiere realmente ponerse a ello”, sostiene el autor. Pero para esto hace falta tener vocación y ganas de improvisar. Porque, como reconoce el propio Coronado, “tanto escribir como crear son dos verbos libres, incapaces de adaptarse a reglas fijas y con una extraordinaria capacidad de expansión”.
Cuenta Pilar Cortés, directora editorial de Espasa, que libros como estos han despertado el interés de los lectores. “De la Guía Práctica del Español Correcto hemos vendido 15.000 ejemplares. Y 30.000 deLas 500 Dudas más Frecuentes del Español. Además, hemos recibido muchos correos con dudas y comentarios de la gente, algo que no es muy frecuente. Por eso ahora estamos más conscientes de la importancia de sistematizar y divulgar nuestra lengua con libros como estos y como el que presentamos ahora”.
Mateo Coronado quiere que la gente se atreva a disfrutar escribiendo historias que les han ocurrido o quisieran que les ocurrieran. Que sepan que este manual es una guía y no el sustituto de lecturas y practicas continuas. Porque, además de estos parámetros, para convertirse en escritor hace falta "voluntad, intuición y constancia." Así que, después de dejar las reglas claras, pregunta: “¿jugamos?”.

REDES SOCIALES


¿Qué palabras atraen a los internautas en las redes sociales?

 |  
REDACCIÓN (LA VANGUARDIA.COM, BARCELONA)

Un estudio señala que en Twitter funcionan mejor los mensajes con verbos o adverbios que los basados en sustantivos y adjetivos

[...]
Lo cierto es que diversos estudios sobre marketing digital corroboran que hay términos y expresiones que funcionan mejor que otros a la hora de conseguir un gran alcance y un buen número de adhesiones. Con independencia de los enlaces y el material multimedia que se incluya en cada post o comentario, desde Neotericuk se recuerda que los usuarios de Facebook están particularmente familiarizados con vocablos como «gustar», «comentar», «participar», «sugerir», «entretener»…
En Twitter, la sola referencia a este medio 2.0 ya es efectiva, como también lo son estas palabras: «tuit», «seguir», «top», «gratis», «ayuda», etc. Los mensajes que proporcionan unos resultados óptimos en esta página son los que tienen verbos o adverbios, ya que expresan acción, en detrimento de los sustantivos y adjetivos, que son más pesados. Igualmente, los expertos recomiendan utilizar «sorprendente», «inteligente», «grande», «ciencia», «historia»… para ganar visitas en los blogs.
Leer más en lavanguardia.com

CÉSAR AIRA


 Francia bendice la literatura de “sabio loco” de César Aira

El escritor recogerá el prestigioso premio Roger Caillois en diciembre en París

 Buenos Aires en El País - España

Cualquier porteño podría ver aCésar Aira (Coronel Pringles, Argentina, 1949) en su laboratorio levantar día a día una de las obras más rompedoras, influyentes y caudalosas del idioma español. Basta con ir al barrio de Flores, el mismo del Papa, y sentarse en algún café. Aira llegará a media mañana tras montar en bicicleta por las bicisendas de la ciudad. Desenfundará alguna de sus numerosas plumas y comenzará a escribir “pensando cada palabrita”, con una letra pequeña, ordenada, incisiva. Para él, la literatura es una investigación. Pero no la del científico, según sus palabras, “sino la de un sabio loco o de un niño que juega al químico y mezcla dos sustancias para ver qué pasa”.
Aira sigue divirtiéndose como el primer día que comenzó a escribir. Mezcla, improvisa, se deja llevar y busca. Así nacieron Los fantasmas (1990), La liebre (1991), La guerra de los gimnasios (1992), Ema, la cautiva (1997), El mago(2002) o Artforum (2014), hasta sumar cerca de 80 títulos entre novelas, ensayos y relatos. Esa obra le hizo acreedor la semana pasada del Premio Roger Caillois de Literatura Latinoamericana, que recogerá en diciembre en París. El año pasado, lo ganó la mexicanaCristina Rivera Garza; en 2012, el colombiano Juan Gabriel Vásquez, y en 2011, el cubano Leonardo Padura.
Aira es uno de los escritores más brillantes de Latinoamérica
Francisco Garamona, editor de la editorial argentina Mansalva
“Este premio viene a confirmar lo que ya sabíamos: que Aira es uno de los escritores más brillantes de Latinoamérica”, explica Francisco Garamona, editor de la editorial argentina Mansalva. “Es una buena oportunidad también para que su obra siga expandiéndose por el mundo. Nosotros estamos por sacar su nueva novela, que se llama Biografía y que es un libro increíble de unas 120 páginas”, añade.
Cuando sus hijos eran chicos, Aira vivía con su esposa en un departamento muy pequeño. Se acostumbró a ir a un café a escribir. Y, como Buenos Aires sigue siendo una ciudad de café, “bendita sea”, los hijos se marcharon de casa y la costumbre de los cafés se quedó para siempre.
La ensayista Graciela Speranza, autora de Fuera de campo. Literatura y arte argentinos después de Duchamp (Anagrama), comentaba en una entrevista publicada en 2006 que, mientrasBorges aspira a la “perfección del proyecto, del estilo propio, de la obra única y total”, Aira aparece como “un gran antídoto contra la tiranía del proyecto, las constricciones compositivas, el fetiche del estilo”.
Pocos escritores se atreven a hablar de su propia obra como lo hizo él de la suya en una entrevista publicada en La Nación en 2009: “Mis finales no son tan buenos. Muchas veces me los han criticado, con razón, porque son un poco abruptos. Y yo he notado que a veces me canso o quiero empezar otra historia, y termino de cualquier manera”.
“Publicar en las pequeñas editoriales argentinas es una forma de compromiso para él”, resalta el editor Francisco Garamona. “Dándonos sus libros hace posible que nosotros podamos seguir publicando a autores nuevos”.Escribe solo una página por día. Pero eso le da para publicar en su país varias novelas breves o “novelitas”, como las llama. En Argentina, las publica en editoriales pequeñas (Mansalva, Eloísa Cartonera, Belleza y Felicidad) o casi artesanales (Blatt & Ríos), lo cual equivale a decir que las regala, que no cobra nada. Vive de los derechos que le reportan sus libros en el extranjero. Y vive bien. No tiene coche, la pasión de su vida sigue siendo la escritura y su principal fuente de inspiración es la lectura.
Se da la paradoja de que el premio ayuda a consagrar a uno de los grandes desacralizadores de la literatura. Pero César Aira huye de su estatua. Las distinciones no parecen alterar su forma de vida ni su producción. Ayer acudió a su café, como uno más de los miles de porteños que cada día pueden verse escribiendo y leyendo en una ciudad hecha con un café en cada esquina.
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