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segunda-feira, 25 de maio de 2015

LA PUNTA DE LA LENGUA


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Miembros y miembras

Hay dos tendencias en este asunto, pero ni la una merece la ridiculización ni la otra ser llamada machista

.en El país -españa


Me referí el domingo anterior, aunque de pasada, a la expresión “miembros y miembras” y la califiqué de “inconveniencia”. Lamento la simplificación. Como penitencia, me aventuraré aquí a adentrarme en tan espinoso tema.

Se dan a mi parecer dos tendencias en este asunto. Una corriente social pretende forzar el lenguaje (“ciudadanos y ciudadanas”...) para alentar así el cambio de una realidad discriminatoria. Y otro sector considera una pesadez tal empeño y cree que será el cambio de la realidad, por otros medios, lo que altere la percepción de las palabras.

La duplicación logra, en efecto, llamar la atención sobre la desigualdad. Pero al mismo tiempo es cierto que los contextos y la realidad influyen en cómo percibimos las palabras. Si oímos que en una detención intervinieron tres policías, nos imaginaremos a tres varones, aunque no haya atisbo de género en la frase. Si leemos “en el concurso de belleza participaron veinte jóvenes” pensaremos en veinte mujeres. En cambio, una expresión como “los universitarios españoles” nos remite a visualizar una colectividad de mujeres y hombres en igualdad.

La realidad altera los significados.

Muchos de quienes se encuadran en alguna de esas dos corrientes buscan sinceramente la igualdad entre sexos, y por tanto no merecen la ridiculización (lo cual sufren los primeros) ni la descalificación por machismo (como les pasa a los segundos).

Sin embargo, el caso de “miembros y miembras” forma parte de otro costal.


La palabra “miembro” procede demembrum, voz latina de género neutro que significaba “pieza”, “pedazo”, y se aplicaba a las partes del cuerpo

Gramática en mano, tiene sentido decir “vascos y vascas” o “gaditanos y gaditanas”. Pero no “brazos y brazas” o “dedos y dedas” –por hablar de miembros–, pues se trata de palabras sin flexión de género y con un significado propio de objetos que luego se proyecta metafóricamente sobre unas personas.

La palabra “miembro” procede de membrum, voz latina de género neutro que significaba “pieza”, “pedazo”, y se aplicaba a las partes del cuerpo. Y así como podemos decir “Gertrudis es el brazo derecho del presidente” y “Atanasio es la mano derecha de la vicepresidenta” (sin cambiar el género del brazo ni de la mano), hablamos también de “las partes de un juicio” (no hay partes y partos) o de “las piezas fundamentales de nuestro equipo” (no hay piezas y piezos).

Estas razones, y no otras, me llevaron a exponer (con torpeza) la inconveniencia gramatical de decir “miembras y miembros”.

Ahora bien: el revuelo formado hace unos años tras expresarse así la ministra Bibiana Aído y las descalificaciones machistas que después sufrió nos recordaron que aún queda mucho por andar en pro de la igualdad. Por ello, bien podemos plantearnos si no habrá valido la pena que se subvirtiera en algo la estructura de la lengua si a cambio se iluminaba el camino

PALABRAS

6 expresiones “actuales” con más de 100 años de uso



shimgray (CC) | Flickr
shimgray (CC) | Flickr
Publicado por Daniel Medina
En el uso diario, el común de las personas no suele preguntarse por el origen de las expresiones que suelen emplear a la hora de describir situaciones cotidianas.
Algunas de las formas frecuentes que utilizamos para referirnos a algún fenómeno o actividad llevan más de un siglo pronunciándose, pese a que en nuestros oídos aún pueden sonar frescas.
Revisa a continuación seis expresiones que hasta hoy se ocupan en un nivel más informal de nuestras conversaciones y que heredamos de nuestros antepasados.

1. Poner los cuernos

Esta poco afortunada frase para denotar infidelidad es de una larga data y de un origen no muy bien definido. Una de las explicaciones más difundidas es la que apunta hacia el medioevo y, en particular, al Ius primae noctis, o “derecho de la primera noche”.
El señor feudal, de acuerdo a lo que apunta esta explicación, estaba facultado para mantener relaciones sexuales con cualquier mujer que estuviera a punto de casarse con alguno de sus siervos. Algunas versiones de esta misma explicación señalan que, a modo de “compensación”, el futuro marido contaba con acceso a cazar en los terrenos del señor, mientras éste colgaba un cuerno de caza en la puerta de la vivienda.
La escasa documentación con la que se cuenta de esa época hace imposible corroborar esta más que extendida versión. Lo cierto es que ya en los tiempos de los romanos, según detalla la BBC, a los soldados con un buen desempeño en la guerra eran honrados con cuernos como gesto simbólico. El problema era que también simbolizaban una larga ausencia del dueño de casa, lo que para muchos significaba dejar la puerta abierta al engaño.
El Diccionario de la frase y de la fábula publicado en 1898 por el inglés Ebenezer Cobham Brewer apunta en esta temática a la disputa de los ciervos por las hembras durante la época de apareamiento. El vencido, añade en su explicación, era “corneado” y pierde a su pareja, por lo que la asociación se define bajo estos términos.

2. Al tiro

Aún vigente en el vocabulario chileno, esta expresión está bien lejos de ser algo nacido en tiempos cercanos. Ya en 1875 figuraba documentado en el Diccionario de Chilenismos de Zorobabel Rodríguez, y que recoge a su vez el Diccionario Coa de Armando Méndez Carrasco.
“En la tarde de ayer uno de los trabajadores que se ocupan de estucar el frente del portal Fernández Concha, se cayó del andamio y se mató al tiro”, es el ejemplo que consigna Rodríguez en su publicación de hace ya 140 años.

3. Al apa

También conocido como “al hacha”, se emplea para indicar que un individuo lleva a cuestas o sobre sus espaldas alguna carga. El origen más probable que tendría esta expresión viene del quechua y figura en el añoso “Diccionario Quichua-Castellano y Castellano-Quichua” de Honorio Mossi.
“Apac significa llevar, apani, la bestia cargada, i apa el jornalero que gana su vida acarreando”, recoge Zorobabel Rodríguez en 1875.

4. Cahuín

Como muchas de las palabras que empleamos los chilenos, su origen está en el mapuzugun (o mapudungún). Antes de utilizarse como sinónimo de “chisme”, esta palabra denotaba las reuniones de los cabecillas de las tribus araucanas.
En estas instancias, los caciques se referían a la situación de quienes integraban sus grupos, lo que persistió posteriormente cuando los españoles irrumpieron en los suelos nacionales. Las reuniones daban pie a que surgieran curiosas elucubraciones y teorías, las que adoptaron el nombre de las citas en las que se generaban.

5. Paco

Para esta forma despectiva de referirse a los efectivos de Carabineros de Chile, también habría que mirar al vocabulario quechua. Cuando los “abuelos” de los actuales carabineros, denominados como serenos en la época colonial, resguardaban las calles y comprobaban el estado del alumbrado público, vestían ponchos de color castaño. “P’aku” es la palabra en quechua para denominar dicho color, y su desambiguación dio origen a la expresión.

6. Concho

Utilizado por lo general para referirse al líquido sobrante en un vaso, la palabra “concho” ya era recogida por el político e historiador Benjamín Vicuña Mackenna, fallecido en 1886.
En su “Historia crítica y social de la Ciudad de Santiago“, publicada en 1869, recoge que en algunas celebraciones del siglo XVIII , los restos de los refrescos que se servían a las autoridades eran repartidos al pueblo, denominándolos como “conchos”.
Eso sí, la explicación desde el quechua es mucho menos “digerible”, ya que se pronunciaba para referirse a las heces.

NOTICIAS DEL ESPAÑOL

Lingüista diserta en Cervantes sobre palabras prestadas del español al árabe

El lingüista español Alberto Gómez Font disertó en Rabat sobre los préstamos de palabras del árabe al español, pero especialmente los llegados del español al árabe dialectal de Marruecos, extremo este menos conocido y que sorprendió al público del Instituto Cervantes.

Gómez Font, que residió en Rabat durante los dos años (2012-14) en que fue director del Cervantes, sacó a relucir primero las palabras ya caídas en desuso en España para designar antiguamente las «comidas o afeites de moros» como el alcuzcuz, hoy más conocido como cuscús, o la alheña, que todo el mundo llama henna.
Sacó a colación el kohl con el que las árabes se maquillan los ojos, que es la misma palabra que alcohol o laalhóndiga (patio de huéspedes con dos pisos), palabra ya olvidada para lo que también se llamó fonda o que los árabes siguen llamando funduk.
Pero lo que sin duda más divirtió a los asistentes a la conferencia, realizada con motivo de las Semanas de amistad hispano-marroquí, fue la cantidad de palabras de uso corriente en el árabe dialectal prestadas del español, o más bien «robadas —matizó Gómez Font— pues no se devolvieron».
Así los marroquíes calzan sabbat (zapatos), montan en coche o carro que tienen ruedas, y si tienen mala suirti y enferman, se sanan en el sbitar (hospital).
Algunos incluso se enteraron de que cuando comen su sopa llamada bufartuna están comiéndose su buena fortuna y que sus sabrosos pocadeos son una deformación local del castizo bocadillo.
El lingüista demostró lo viajeras que son algunas palabras: la naranja, por ejemplo, fue llamada así en España por un vocablo de origen árabe (laranya), pero luego llegaron desde China variedades más dulces que los españoles llamaron naranjas de la China y aun hoy en Puerto Rico y en el norte de Marruecos se siguen llamando chinas.
En el dialectal marroquí, curiosamente, la palabra más corriente para la naranja es limún, mientras que nuestras mandarinas viajaron por el mundo anglosajón con la denominación de tangerinas, por haberse aclimatado con tanta facilidad al clima de Tánger.
El lingüista prometió a la asistencia un próximo libro sobre lo que llamó el «Rabat canalla», bares y tugurios donde abundan las malas compañías y que piensa describir en una guía sui generis.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

el o la 


tiroides


no 


el o la 


tiroide

Recomendación urgente del día
El término tiroides se puede emplear tanto en masculino como en femenino (el/la tiroides), y termina siempre en ese, por lo que se aconsejano escribir tiroide.
En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «Día Mundial de la Tiroide: Estiman que el 5 % de las mujeres tiene hipotiroidismo», «Precisamente el tiroides en la infancia es uno de los órganos más susceptibles a estas secuelas» y «Los investigadores plantean abiertamente que hay nuevos indicios que vinculan a estos compuestos químicos con efectos sobre la tiroides».
Tal como puede apreciarse en todos los diccionarios, el sustantivotiroides termina en s aun en su forma singular, por lo que en el primero de los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Día Mundial de la Tiroides: Estiman que el 5 % de las mujeres tiene hipotiroidismo».
En este sentido, dado que solo hay una de estas glándulas en cada persona o animal, lo adecuado es decir el/la tiroides, en vez de los/las tiroides, de modo que en «Inmediatamente, se sometió a una operación para quitarse las tiroides», habría sido mejor escribir «… para quitarse la tiroides».
Por otra parte, cabe señalar que el vocablo tiroides puede utilizarse como adjetivo (la glándula tiroides) o como sustantivo: el tiroides la tiroides.En este sentido, respecto al género, el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco, señala que este término se usa frecuentemente como sustantivo masculino, pero que hay quien lo feminiza por sobrentenderse la referencia a la glándula, que es voz femenina.
Por su parte, el Diccionario panhispánico de dudas aduce que en España se utilizan ambos géneros, con preferencia por el masculino, mientras que en América prevalece el femeninola tiroides, criterio ratificado en la vigesimotercera edición del Diccionario académico. Así pues, los dos últimos ejemplos pueden considerarse igualmente válidos.

SIGLAS Y ACRÓNIMOS



DIFERENCIA ENTRE SIGLAS Y ACRÓNIMOS


1. De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, una sigla es un «signo lingüístico formado generalmente con las letras iniciales de cada uno de los términos que integran una expresión compleja»: BCE y ONU son siglas respectivas de Banco Central Europeo y Organización de las Naciones Unidas. Para facilitar su pronunciación, muchas siglas incluyen más letras del comienzo de alguno de los términos, incorporan las preposiciones o conjunciones, o prescinden de la inicial de alguna palabra: Mercosur, Conacyt y Muface se desarrollan respectivamente Mercado Común del Sur, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y Mutualidad General de Funcionarios de la Administración Civil del Estado.A mis fieles lectores y radioapasionados del idioma español, a continuación les detallo una lista de claves para redactar debidamente las siglas y los acrónimos, recuperadas de mis amigos los gordos, Diccionario de la Real Academia Española, el Diccionario panhispánico de dudas e indiscutiblemente de la Fundéu. Para que siempre las tengan a la mano y sirvan de consulta en la redacción de informes técnicos, resúmenes ejecutivos y otros documentos empresariales.
2. También se llama sigla a cada una de las letras que conforman esta clase de signos lingüísticos, de modo que puede afi rmarse que BCE y ONU son siglas formadas a su vez por tres siglas cada una y puede hablarse de «la sigla BCE» o «las siglas BCE».
3. En concreto, se llama acrónimo a aquel tipo de sigla que puede leerse con naturalidad en español sílaba a sílaba: ONU es sigla y acrónimo, pues se lee /ó-nu/, a diferencia de la sigla BCE, que es sigla, pero no acrónimo, pues se lee deletreando: / bé-cé-é/. (En rigor, todo término formado por elementos de dos o más palabras es un acrónimo, con independencia de que forme sigla o no: docudrama, por ejemplo, es también acrónimo, a partir de documental y dramático).
4. Salvo que sea sobradamente conocida, la primera vez que se emplee una sigla se recomienda acompañarla de su desarrollo: en minúscula si este corresponde a un nombre común (IRPF se desarrolla impuesto sobre la renta de las personas físicas y los CIE son centros de internamiento de extranjeros) y en mayúscula en el caso de los nombres propios (ONU se desarrolla como Organización de las Naciones Unidas).
5. Las siglas se escriben sin puntos abreviativos (ONU, en vez de O. N. U.), mientras que las abreviaturas sí los llevan: pág., Sr. o M.ª.
6. El plural de las siglas no se marca gráfi camente con la s que sí es correcto pronunciar en el lenguaje oral, de modo que lo apropiado es escribir las ONG, no las ONGs ni las ONG’s.
7. En la lengua hablada, en cambio, las siglas sí forman el plural según las reglas generales, es decir, con la adición del sonido de una ese, aunque en su forma escrita esta letra se omita. Así, aunque se escriba las ONG o los PC, lo adecuado es leer /las oenegés/y /los pecés/.
8. Las siglas se escriben con todas las letras en mayúsculas y sin acentos (CIA, BCE, PC, OPV), salvo los acrónimos que son nombres propios y tienen más de cuatro letras, en los que solo se escribe en mayúscula la inicial y se pone tilde o no en función de las normas habituales al respecto: Fundéu o Sareb.
9. Los acrónimos incorporados a la lengua como nombres comunes se escriben en minúscula,se acentúan gráfi camente conforme a las normas habituales (euríbor, opa, pyme, sida, radar) y forman el plural de modo regular: opas, pymes, radares.
10. Se recomienda traducir las siglas extranjeras (UNO, de United Nations Organization, se transforma en ONU, de Organización de las Naciones Unidas), salvo que se trate de siglas que ya estén asentadas en el uso, correspondan a nombres comerciales o presenten difi cultades de traducción: IBM, de International Business Machines, permanece en inglés.
11. Las siglas y acrónimos que, por los motivos recién indicados, no se traducen, cuyo desarrollo corresponde por tanto a expresiones en otro idioma, se escriben en redonda, sin cursiva ni entre comillas: «Las grandes operaciones de la CIA, al descubierto».
12. Las siglas no se acentúan gráfi camente (CIA, no CÍA), salvo en el caso de los acrónimos de más de cuatro letras que son nombres propios, que siguen las normas habituales del sistema de acentuación en español: Fundéu, Fitur.
13. Las siglas alfanuméricas, por ejemplo las de fechas señaladas, pueden escribirse con guion o, más habitual en la actualidad, sin guion: G20 y G-20.
14. Con siglas que empiezan por /a/ tónica, se emplea el artículo la cuando el núcleo de la expresión abreviada es un sustantivo femenino que en su forma desarrollada no comienza por /a/ tónica (la AMPA, de asociación de madres y padres de alumnos, pues asociación no empieza por /a/ tónica); mientras que se escribe el artículo el, cuando dicho núcleo corresponde en su desarrollo a un sustantivo que sí comienza por /a/ tónica: el ALCA, de Área de Libre Comercio de las Américas, pues Área sí empieza por /a/ tónica.
MI APOSTILLA: Plural de las siglas: las ONG, unos DVD
En español, las siglas son invariables en la lengua escrita, es decir, no modifi can su forma cuando designan más de un referente. El plural se manifi esta en las palabras que las introducen o que las modifi can: varias ONG europeas, unos DVD, los PC. Por eso es recomendable utilizar siempre un determinante para introducir la sigla cuando esta ha de expresar pluralidad:
La medida ha sido apoyada por diferentes ONG del país.
¿Con cuántos PC portátiles podemos contar?
Tengo muchos CD de este tipo de música.
Debe evitarse el uso, copiado del inglés, de realizar el plural de las siglas añadiendo al fi nal una ese (s) minúscula, con o sin apóstrofo: PC’s, ONG’s, PCs, ONGs.
Desde Tisingal y mis refugios idiomáticos, en especial este, les abraza y quiere en Cristo su averiguática amiga, trabajadora del lenguaje y por la cultura hondureña, VILCAST
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