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segunda-feira, 14 de setembro de 2015

LÍNEA DIRECTA



  Por  | LA NACION - Bs. As.

¿Nos hemos vuelto tan descuidados?

 No siempre Internet es responsable de todo, por lo menos en lo que se refiere a ciertas erratas y errores que aparecen cada vez más frecuentemente en los textos escritos. La profesora Delia Malamud Rubens, lectora de Línea directa, se ha tomado el trabajo de anotar una serie de ejemplos tomados de este diario para aportar a esta columna, con el título de "Demasiados descuidos", el 4/9. "El sábado 25/7, en el artículo «La propina, el eterno dilema que provoca discusiones y coincidencias», se dice al final que una de las entrevistadas recuerda: «¡Hace muuuuchos años *planteé a un chico porque no dejó propina!» ¿Planteó o plantó?"
Ese mismo día, pero en la versión papel, Malamud Rubens encuentra que en una entrevista al actor Peter Lanzani se escribe: "«Mi personaje es un chico que viene de una familia bien y que tratando de *revelarse cae en un problema de drogas». ¿Revelarse o rebelarse?" La lectora concluye: "¡Los correctores informáticos no piensan! Es obvio que, antes que releer, algunos redactores prefieren una pasada del corrector informático".
Los correctores informáticos no piensan, es cierto, pero a veces se rebelan y escriben sus propias líneas, eso lo saben muy bien todos los que envían mensajes de texto o escriben en Facebook. Ocurre que no siempre hay posibilidad de reeditar o el cambio fue tan rápido que ya está enviado el mensaje o publicado el artículo.
Insistimos, no se trata de disculpar a nadie, pero es cierto que, como recuerda Alberto Borrini en un reciente mail dirigido a esta columna -cuyo tema es "Palabras e inflación", no estaría mal aplicar ciertos remedios: "Lo malo de la degradación del lenguaje es que necesitamos las palabras para entender el mundo y entendernos entre nosotros. La inquietud parece ser actual pero viene de lejos. Acabo de comprobarlo gracias a una frase de ese gran aforista alemán que fue Lichtenberg, escrita hace casi tres siglos: «No estaría mal un manual de primeros auxilios para escritores». Sí, para tenerlo a mano en el botiquín con las aspirinas y los digestivos".
Efectivamente, viene de lejos y nadie está exento. Veamos si no lo que ocurre cuando otro lector, lingüista además, decide, con un lápiz a mano y mucho tiempo disponible, releer las distintas versiones del Diccionario de la Real Academia Española. Alcides Calla, lingüista boliviano, ha dedicado los últimos 30 años a revisar el DRAE en su versión papel y ahora también digital, y ha encontrado errores de ortografía, de sintaxis y de semántica, según lo explica en una entrevista publicada el viernes pasado en el periódico El Deber, de Santa Cruz de la Sierra (http://bit.ly/1NucCdq).
Calla advirtió más de 1500 errores entre las versiones de 1984, 1992 y 2001; en la última, la de 2014, ya ha encontrado un faltante desde el prólogo: "En el prólogo mencionan que esta edición incluye guineanismos (términos de Nueva Guinea), pero si uno busca en el Diccionario la palabra «guineanismo», no la encuentra", señala. Con respecto a su análisis de la versión en línea, ya descubrió 2472 errores, que por ahora se mantienen.
Toda obra humana es perfectible. Si en la última edición en papel del DRAE (2312 páginas, en dos tomos) Callas encontrara tantos errores como en la digital, por ejemplo, esto solo probaría qué cerca estuvieron los académicos otra vez de alcanzar el ideal. Ellos y los editores que hicieron realidad este moderno "manual de primeros auxilios", que ningún hispanohablante debería dejar de consultar toda vez que dude.
Twitter: @gramelgar.

DARÍO VILLANUEVA


DE FRENTE | DARÍO VILLANUEVAResultado de imagem para DARÍO VILLANUEVA





“Las palabras como puños se ven en tertulias de televisión”

Gallego de Lugo. Filólogo, catedrático, director de la Real Academia Española. Cela, Valle, Quevedo, Torrente... son sus referencias

 - http://cultura.elpais.com/cultura/2015/09/12/actualidad/1442081125_999233.html

¿Estamos usando las palabras como puños? Una de las utilidades de las palabras es golpear con ellas. No sólo sirven para lo justo, sino para lo injusto. Más que hablar como nos da la gana, caemos en el recurso continuo de las frases hechas, y muchas veces más para agredir que para otra cosa. Hay una generalización del insulto que es poco creativa y muy reiterada; eso significa un empobrecimiento del lenguaje.
¿Y por qué? Una de las circunstancias más llamativas que ocurre ahora es la nueva era tecnológica, que como dijo McLuhan venía a sustituir a la de Gutenberg. Esta potenciando la oralidad. La red y el medio digital están potendiando de nuevo la escritura en la Red. Esto está rejuveneciendo la escritura como forma de traslación de la comunicación frente a ese predominio enorme de lo oral.
Todo se dice. O se grita. La televisión parece una audiovisión. Es simplemente una radio que se ha mejorado porque hay horas y horas que consisten simplemente en un grupo de personas que hablan, muchas veces discuten, y en ese tipo de programas es donde sí, efectivamente, yo veo que hay mucho uso de las palabras como puños.
¿Le asusta? No debemos sentir susto ante lo que simplemente es progreso; quizá la tendencia natural ante cualquier gran novedad sea precisamente el susto, pero yo procuro corregir esa tendencia porque creo que son procesos imparables. Y en general para bien. Es cierto que puede haber regresiones, pero en general la evolución existe. Vamos siempre a más y la tecnología y la ciencia ayudan a ello.
¿Peligros? Las revoluciones tienen una incidencia muy directa sobre el lenguaje; hoy en día hay una enorme posibilidad de que el mimetismo, para lo bueno y para lo malo, se extienda como un auténtica plaga de langosta. Pero susto no siento.
¿Es siempre progreso lo que escucha? No, hay posibilidades de regresión. Lo que digo es que, en general, la historia de la civilización ha ido avanzando, y la ciencia y la tecnología han sido siempre instrumentos fundamentalmente de avance. La energía atómica fue un avance que permitió cosas buenas; pero permitió también Hiroshima y Nagasaki. Todo tiene una doble cara.
¿Hemos dejado entrar la charla de bar ante las grandes audiencias? En muchas ocasiones sí. Las personas procurábamos ser discretas al hablar ante auditorios que no conocíamos a fondo. Ahora ocurre lo contrario: personas de lo común cuando tienen delante una alcachofa se expresan de una manera totalmente desbocada. Hay como una obscenidad de la intimidad, por decirlo con una frase de la filósofa Rosa M. Rodríguez Magda.
¿Podría decirse que se premia la desvergüenza? Creo que sí. Nada es gratuito: hay muchos programas de televisión (los reality shows) en los que la elección de personas no es gratuita sino estudiada... Hay una prima a favor de la desvergüenza.
La crisis afecta al lenguaje. ¿Ha afectado a la capacidad de la Academia de cumplir sus objetivos? Nos ha afectado y nos afecta. Pero hasta el momento no ha repercutido en la pérdida de productividad; todo lo contrario. En lo económico, en los buenos momentos, el Estado asignaba una cantidad que no sobrepasaba más del 50% de su presupuesto; en estos años su aportación ha bajado un 60%. La Academia vivía de la venta de sus obras, y el mundo editorial registra una crisis de venta. La tercera fuente es la Fundación Pro-Rae. Y financieramente ya sabemos cómo están las cosas. Si la Academia no encuentra otras fuentes, esos remanentes se terminarían y sí que habría un problema muy grave.

EL ESPAÑOL DE TODOS


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El español de los medios de EE UU

Si hay alguna posibilidad de reconquista lingüística, ha de ser a través de los medios de comunicación


Las cifras son de apariencia contundente: en 2050 el 29% de la población norteamericana será, de acuerdo con su crecimiento demográfico, de origen latino o hispánico, de la que un 60% tendrá sus raíces en México, y entre la juventud la proporción va camino de ser incluso mayor. El historiador latinófobo, ya fallecido, Samuel Huntington, caracterizaba esa invasión laboral como el mayor “reto a los tradicionales valores e identidad culturales del mundo anglo-sajón protestante” —los famosos wasp—. Y sobre esa base hay quien habla de la reconquista por la cultura no solo de los dos millones de kilómetros cuadrados que EE UU arrebató a México entre 1836 y 1847, —California, Texas, Colorado, Nevada, Arizona y Nuevo México—, sino aún más allá, como muestra el bilingüismo de Nueva York, colonizada en una especie de devolución de visita por los puertorriqueños. Una supuesta revancha contra la doctrina Monroe (1823); pero la aritmética no siempre explica las cosas.



¿Es imprescindible hablar español para seguir siendo latino?

¿Hasta qué punto la lengua es un elemento definitorio de la identidad? O, en otros términos, ¿es imprescindible hablar español para seguir siendo latino? Una Jennifer podrá llamarse López, pero su elocuencia en el idioma no llega ni a limitada, mientras que Ricky Martin, puertorriqueño, dice con absoluta convicción que su lengua es el castellano. EE UU no es elrouleau-compresseur lingüístico que ha sido —hoy, no tanto— siempre Francia, pero inevitablemente el dominio del idioma, política, social y económicamente prioritario, es imprescindible para abrirse paso en el país. La consecuencia de ello es que no hay ninguna garantía de que en la tercera generación el hispano hable algo que razonablemente pueda considerarse español y no me refiero en absoluto a la lengua peninsular, sino a una idea común de lo que pertenece o no al acervo de la lengua. La jefa de prensa de un alcalde de Los Ángeles, ambos de origen mexicano, tenía una idea un tanto inexacta de cómo se pronunciaba el apellido del munícipe, en atención al número de erres que contenía. Y quien no habla algo reconocible como español ha abandonado para siempre su alma máter —lo que no es necesariamente malo ni bueno— para convertirse en otra cosa. La reconquista no es igual con uno u otro idioma por delante, en una tierra donde es cierto que antes se habló con igual o mayor derecho, comanche, apache o sioux. Las lenguas pierden o ganan guerras y el resultado de la que nos ocupa es cuando menos incierto.

Allí donde la concentración demográfica de lo hispano es mayor, tanto como para hacerle aspirar al poder político, mayores son también las probabilidades de que el español se aclimate, y aunque cambie no deje por ello de ser español y no spanglish, horrorosa operación de destrucción de la lengua, que abandera un profesor de origen mexicano que ha hecho traducir El Quijote y auspicia la publicación de novelas en esa neo-jerigonza. Y en Miami y suhinterland, así como en zonas de California, se dan ya esas circunstancias de peso político que pueden dar una vida sin demasiados agobios al español. Una camarera anglo y un taxista haitiano, ambos en Miami, me dijeron que tenían que aprender español para progresar en la vida. Y los medios son parte de la respuesta: El Nuevo Herald es un más que apreciable diario de Florida en español, y existen periódicos en nuestra lengua en áreas del país donde domina la emigración latina, aunque es en el medio audiovisual, radio y televisión, donde parece que la propagación es mayor y más rápida, y cuyo mejor exponente es Univisión, siempre en Florida, tierra colonizada por cubanos que no albergan dudas sobre cuál es su lengua de procedencia.


No hay ninguna garantía de que en la tercera generación el hispano hable algo que razonablemente pueda considerarse español

Y si hay alguna posibilidad de reconquista lingüística, aunque siempre en convivencia con esa anglosajonidad que el autor de The Clash of Civilizations y Who We Are, temía que le arrebataran, ha de ser por esa vía: medios de comunicación propios que no desdeñen la evolución lingüística, por otra parte inevitable, pero tampoco quieran inventar una jerga para uso interno de la comunidad. Pero las asechanzas que la realidad depara a esa operación son numerosas, como es el caso del doblaje de las series de televisión norteamericanas, donde parece imperar la creencia de que todo lo que suene más o menos comprensible en traducción literal es aceptable. Y así tenemos agresiones iletradas como pásame el dólar (pass the buck), y toda una profusión de los llamados falsos amigos que parecen por su fonética lo que no son, versiones tolerables del inglés original. Del francés, italiano o portugués se puede traducir porque el genio latino es básicamente el mismo, pero del inglés solo valen las versiones, la equivalencia más que la reproducción. Por eso, bueno está que el periodismo en español de EE UU aprenda todo lo imaginable del vecino periodismo anglófono, posiblemente el mejor del mundo, pero sin olvidar que el spanglish no es un atajo sino el país de irás y no volverás.

COMENTARIO DE HOY






Perorata sobre el portugués y el calzado



Ayer le tocó el turno a un país cuyas peculiaridades describiré brevemente a continuación, luego de haber estado China y Japón en la mira del panóptico días atrás. Teniendo en cuenta que todos somos hermanos y que en todas partes habrá cosas atractivas y aterradoras, además de que es un país espectacular, me limitaré solo a ciertas tendencias subjetivas que me llaman la atención, más exactamente su lengua. Y sí, hay gente que ama el idioma de ese país, pero en mi caso no ocurre tal sensación. Es un idioma parecido al español, siempre cantado como si se estuviera haciendo relajo, profusión de letras Ñ y mucho diminutivo del tipo “iño” e “iña” es lo que impera ahí. Repito, es mi sentir y mi opinión, de nadie más. Es como si tal idioma fuera un español poco articulado; me acuerdo siempre que mi tía decía que el portugués era un español sin huesos, perfecta definición. Además la samba siempre me suena igual, pero lo mismo han de decir del minnimal techno. A este país, que ya todos saben que es Brasil, Standard and Poor's le bajó la calificación a Categoría "Basura" con outlook negativo.
Garota es una palabra de allá que siempre tengo en el radar, pero bueno, continuemos. En resumen acá los Tes se valorizaron y el precio del dólar bajó de 3.130 pesos a 3.050 pesos. Además el Pib colombiano creció un 3 %, por encima de lo presupuestado. A la 1:44 p.m. se operaron julios de 2024 al 7,97 % dejando atrás la figura del 8 %. En mi poco transitado y menos transado mercado de futuros de referencia específica, avizoré bastantes registros de la referencia Nov18 y en otra rueda vi un producto femenino y glamuroso, las TTVs, moviéndose bastante con los títulos en UVR del año 2025. Estas son referencias que madurarán en el futuro, en el 2025, fecha en la que todos nos vestiremos y calzaremos de plateado, con chips personalizados debajo de la mano y naves espaciales. A propósito de zapatos, no me inclinaría a llevar al futuro ni al presente la nueva colección de Adidas Superstar reinterpretados por Pharrell Williams. No sé, así como la samba, me parece que podrían haber sido más originales. Me quedo mil veces con mis Adidas superstar Berlín que me trajo mi hermana del extranjero.
Zapatos e Idiomas, temas álgidos. Luego de mi perorata sobre el portugués, vuelvo al español, lengua que adoro. Siempre se pueden formar las más hermosas palabras y la más interesante prosa. También se forman juegos de palabras majestuosos. Uno de ellos tiene que ver con el cantante Ricardo Arjona, quien si bien emplea rimas un poco rebuscadas, me parece que deja bonitos mensajes. Una de sus canciones dice que Jesús es verbo no sustantivo. Esta frase hay que escribirla bien y no me refiero a ortografía, sino a la yuxtaposición de las letras de forma correcta. Se cambia todo el sentido si, bailando samba, digo que Jesús es ver bono sustantivo.
¡Buena suerte para hoy!
Jorge Alonso Ruiz Morales
Trader moneda legal
Corficolombiana

NUESTRO IDIOMA ESPAÑOL







¿Qué más le espera

a nuestro idioma

español?



¡Qué lamentable que la propia Academia permita estas barbaridades! ¡Y ni qué decir de las demás "palabras" que ésta ha aceptado! Día a día, esta institución (que pareciera empeñada en dañar nuestro hermoso idioma español) nos sorprende con reglas que, en lo personal, además de causarme tristeza y enojo, me deprimen.

Dalal El Laden 
Correctora de estilo 
Isla de Margarita
http://www.elsoldemargarita.com.ve/
Hace días, un amigo me dio la noticia de que la Academia acepta la voz "okupar", para referirnos a "tomar una vivienda o un local deshabitados e instalarse en ellos sin el consentimiento de su propietario". Mi amigo y yo, igual de sorprendidos, entristecidos y enojados, coincidimos en que, al paso que vamos, esta institución terminará por pedirnos que nos olvidemos de la "c", para darle lugar a la "k".
Lo más increíble de este caso es que, al entrar a la página digital del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), notamos que, antes de que éste nos dé la definición de este ¡"vocablo"!, se nos aclara lo que a continuación transcribiré:
"Okupar. (De ocupar, con k, letra que refleja una voluntad de transgresión de las normas ortográficas)".
Releamos, por favor: "…una voluntad de transgresión de las normas ortográficas". Es que, cada vez que lo leo, ¡me quedo sin palabras! ¡Muy bien! Entonces ahora voy a dejarme llevar por la forma en la que muchos escriben, ¡sí! ¡Qué emocionante! Ahora, en lugar de "casa", escribiré "kasa"; en lugar de "aquí", plasmaré "akí". ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Qué bien! Oh, no, perdón, quise escribir "Ke bien!", ya que, tomando a esta admirable Academia como ejemplo, una gran "voluntad de transgresión" me conduce a escribir así.
¡Qué lamentable que la propia Academia permita estas barbaridades! ¡Y ni qué decir de las demás "palabras" que ésta ha aceptado! Día a día, esta institución (que pareciera empeñada en dañar nuestro hermoso idioma español) nos sorprende con reglas que, en lo personal, además de causarme tristeza y enojo, me deprimen.
Después de darnos la aclaración y la definición de "okupar", el Diccionario nos deja el siguiente ejemplo: "Un centenar de personas okupó un edificio vacío". ¡Qué feo se ve!
Queridos lectores, ustedes disculparán esta insistencia en que cuidemos nuestra escritura. Es que no se trata solamente de cómo escribimos, ya que si tenemos cuidado al momento de escribir, sin duda, lo tendremos también al hablar. Nuestro idioma es parte de nuestra herencia cultural. Nuestro idioma es parte de nuestra esencia. Nuestro idioma, por ser parte de nosotros mismos, merece todo nuestro respeto. Pero para que exista el respeto, primero debemos amar lo que somos. Si no nos amamos, no nos valoramos, por tanto, no nos respetamos.
Me gusta aprender idiomas. Mi lengua materna es el árabe. Estudio inglés. Sin embargo, nací en Venezuela, soy venezolana y, ante todo, amo el español, mi lengua favorita, la lengua de este maravilloso país que me vio nacer y crecer, por lo que, por respeto, seguiré esforzándome por usarla de la mejor manera, con el fin de cuidar su presente ya tan lastimado y, sobre todo, su futuro que, al igual que a su servidora, nos preocupa a muchos.
Por favor, de corazón, si alguien desear compartirnos su sentir sobre el hoy de nuestra lengua española, no dude en enviar su mensaje a ladendalal@hotmail.com. Gracias por leer estas líneas. Gracias por darle a nuestro idioma el lugar que merece. 






FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

vis a vis


no 


bis a bis


es cara a cara

Recomendación urgente del día
Vis a vis, con uve y sin guiones (no bis a bis ni vis-a-vis), es la forma adecuada para referirse en general a un encuentro cara a cara, sin intermediarios, y más específicamente a los que se permite mantener a los presos en la cárcel.
En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Se autorizó al recluso a mantener un bis a bis con su familia», «Está prevista una reunión “bis a bis” con su homólogo francés» o «Es un candidato al que le gusta el bis a bis, el contacto con los electores».
La expresión vis a vis es un calco del francés vis-à-vis (‘cara a cara’), ya asentada en el español y recogida en el Diccionario académico como una locución que puede funcionar como adjetivo (un encuentro vis a vis), adverbio (trataron el asunto vis a vis) o como un sustantivo (un vis a vis). En este último caso, alude en concreto al encuentro a solas que se permite mantener a un recluso en la prisión.
El Diccionario panhispánico de dudas desaconseja tanto la grafía con guiones (vis-a-vis) como la escrita con b (bis a bis), fruto del cruce con bis(‘dos veces’).
Al tratarse de una expresión asentada en español no es preciso destacarla con cursivas ni comillas. Se recuerda además que en general puede sustituirse por la expresión cara a cara.
Así en los ejemplos anteriores, habría sido preferible escribir «Se autorizó al recluso a mantener un vis a vis con su familia», «Está prevista una reunión vis a vis con su homólogo francés» y «Es un candidato a que le gusta el cara a cara, el contacto con los electores».
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