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quinta-feira, 24 de setembro de 2015

LENGUAJE EN EL TIEMPO



Las tildes 

Consejos de ortografía de Fernando Ávila, delegado para Colombia de la Fundéu BBVA.


El Tiempo - Colombia

En 1952 se eliminaron las tildes de fue, dio, vio, fe. Además, el grupo ui pasó a contarse como diptongo, lo que dejó sin tilde palabras como jesuitas, constituido, destruida, construido, fluidas, imbuidos, etc. La norma “Marque la tilde en la i para disolver el diptongo”, aplicable a estas palabras, se derogó hace 63 años.
En 1999 se eliminaron las tildes de los monosílabos Sion, guion, truhan, rio, lio, guio. Estos tres últimos corresponden a tercera persona, “Él se rio ayer”, “Ella lo lio el año pasado”, “Natalia los guio en esa época”, y no a primera, “Yo me río de tus chistes”, “Yo lo lío con saliva”, “Yo los guío por el camino”, que deben tildarse por ser hiatos. En el 2010 se eliminó la tilde de la conjunción o entre cifras, “Tienen 4 o 5”; la del adverbio solo, apócope de ‘solamente’, “Juan solo resolvió la mitad”, y las de los pronombres este, ese, aquel y sus femeninos y plurales, “La mía es esta”, “La tuya es esa”, “La de Patricia es aquella”, que no deben confundirse con los verbos está, esté, estás, agudas terminadas en vocal y en vocal más s, “Leticia siempre está donde tú estás, aunque esté molesta”.

Los casos de tilde diacrítica (‘que distingue’) vigentes son los siguientes: los pronombre él, tú, mí, sí, “Él volvió en sí, cuando tú me viste a mí”, se tildan para diferenciarlos de los adjetivos el, tu, mi y de la conjunción condicional si, “Si el novio de tu hija es mi ahijado, todo queda en familia”; los adverbios sí, más, “Sí quiero más café”, se tildan para diferenciarlos de la conjunciones si, mas, “Si quiere, venga hoy, mas no muy temprano”. Este último mas equivale a ‘pero’.
El sustantivo masculino té, “Prefiero un té verde”, se tilda para distinguirlo del pronombre te, “Te invito al cine”; los verbos dé, sé, “No sé si dé el brazo a torcer”, se tildan para distinguirlos de la preposición de y el pronombre se, “Depende de lo que se presente”; los interrogativos y exclamativos qué, cuál, quién, “Ya se estableció cuál es el monto, quién firma el pagaré y qué garantía se requiere”, para distinguirlos de los relativos que, cual, quien, “Quien firme debe proceder tal cual se prevé en el contrato que leyó”.
También se tildan los interrogativos y exclamativos cómo, cuándo, cuánto, cuánta, cuántos, cuántas, quiénes, cuáles, dónde, para distinguirlos de los correspondientes relativos, “Yo sé dónde vive Luisa y cuándo llega”, “Cuando llegue a donde vive, me avisa”, y el adverbio aún (‘todavía’) para distinguirlo de la preposición aun (‘hasta’), “Aún están estudiando todos, aun los más díscolos”.
FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria. 

DROGAS



Drogas: la orgía lingüística

Este es el primer diccionario existente sobre materia lingüísticamente tan rica, y su consulta desvela áreas enteras del español coloquial

 - el país - españa


El mundo de la adquisición, consumo y disfrute de sustancias estupefacientes o embriagantes ilegales se desenvuelve en una auténtica orgía léxica. Ya sea porque su consumo comenzó en ambientes marginales o carcelarios, porque su comercio está fuera de la ley o porque los grupos que las usan usan claves para comunicarse sin ser entendidos, el caso es que hay una asombrosa proliferación de palabras que aluden a objetos, procedimientos y sensaciones relacionados con las drogas. Unas son palabras de jerga, otras son préstamos de otras lenguas, algunas son metáforas, otras juegos de palabras. Muchas han estado en uso en un periodo concreto, para nunca más volver… o reaparecer al cabo de unos años. A ello hay que sumar nombres científicos, marcas comerciales, denominaciones oficiales…
Félix Rodríquez (lingüista especializado en préstamos, y que ha compilado obras sobre otros campos minados del léxico, como unDiccionario gay-lésbico), ha reunido en esta obra más de tres mil términos. Las fuentes son variadas: prensa, obras literarias, cómics y películas que reflejan el ambiente del consumo, recopilaciones de argot, etnografías de grupos de usuarios, y por último, entrevistas personales del autor con clientes de narcosalas en grandes ciudades españolas.
La obra está precedida por un jugoso ensayo inicial que hace hincapié en la variedad de este vocabulario (que aparte de críptico muchas veces quiere ser ingenioso), y recuerda las muchas aportaciones del argot de la droga al lenguaje coloquial general (colgarse, mono, subidón…). El diccionario presenta entradas acompañadas por citas extensas, que proporcionan datos enciclopédicos y muchas veces permiten fechar usos; también tiene sinónimos y etimologías, no siempre fáciles (costo por ‘hachís’ vendría del nombre de una planta tropical, presente en latín y griego, pero ¿hay contaminación con coste?). Las últimas páginas organizan temáticamente el extenso vocabulario (por preparación, personas, efectos, lugares…).
Como ejemplo, tomaremos sólo uno de los muchos hilos que se entrecruzan en la obra, el relacionado con el hachís, que puede provenir del contrabando de un camello (si venía oculto en su cuerpo será culero); el consumidor pillará un talego, luego con el papel osábana liará el canuto (o chiri), que se compartirá circulando entre los asistentes (si alguno lo retiene olerá a uña), hasta que no quede más que la colilla o chicharra; el consumo producirá un colocón, o tal vez un ceguerón, y con mala suerte una pálida.
Este es el primer diccionario existente sobre materia lingüísticamente tan rica, y su consulta desvela áreas enteras del español coloquial y recuerda la creatividad de unos hablantes que, por necesidad o juego, han disfrazado lo que decían.
Diccionario de la droga: vocabulario general y argot. Félix Rodríquez González. Arco Libros. Madrid. 2014. LVI+564 págs.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

emoticono,

mejor que

emoticón

Recomendación urgente del día
La voz emoticono es la preferida para referirse a los signos con los que se expresa gráficamente un estado de ánimo sobre todo en el ámbito de las redes sociales y otras comunicaciones digitales, aunque emoticón también es válida.
Tal como explica el Diccionario panhispánico de dudas, la forma emoticonoes preferible a emoticón, ya que la voz española que se usa en general para las pequeñas representaciones gráficas en las computadoras es icono oícono, y no icón. En cuanto a la presencia de la letra t, tiene su justificación en otras palabras de la misma familia de emoción, como emotivo, que es lo ‘perteneciente o relativo a la emoción’.
El plural de emoticono es emoticonos, pero si se optase por emplear la forma emoticón el plural es emoticones.
Así, en los ejemplos que siguen, aunque sean correctos, habría sido preferible escribir emoticono y emoticonos, respectivamente: «El servicio de mensajería instantánea incorporó un emoticón un poco agresivo» y «Es uno de los miles de simpáticos emoticones diseñados en Japón».
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