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terça-feira, 4 de outubro de 2016

PUBLICIDAD Y NEOLOGISMOS

El escritor colombiano, que fue director nacional de noticias de RCN Radio durante 27 años, provocó risas y aplausos en una sala paralela en la que se presentó junto a la escritora uruguayo-española Carmen Posadas. Juntos hablaron del español como herramienta publicitaria y llegaron a una expresión de deseos que no llegó a ser conclusión.
  • Gossain (izquierda) y Posadas (derecha): los literatos brindaron uno de los momentos relajados y verdaderamente inspiradores de Cartagena Inspira.
“Los contenidos en español: escenario de oportunidades” era el título de la presentación, ofrecida el viernes 30 en la sala Barahona 3 del Centro de Convenciones de Cartagena de Indias, donde durante tres días se realizó el congreso publicitario Cartagena Inspira. Los ponentes, Juan Gossain (69 años) y Carmen Posadas (63), tenían chapa de sobra para encarar, durante tres cuartos de hora, una reflexión sobre la herramienta de comunicación más importante con que cuenta la región, el español —“yo prefiero decir castellano”, aclaró Gossain varias veces—, para sus mensajes, tanto publicitarios como artísticos.
Posadas arrancó haciéndose una pregunta en voz alta: qué hacer, si se desea establecer el grado de conveniencia que ofrece el español para confeccionar mensajes publicitarios, con la dificultad que tiene para los neologismos. “Esto tiene que ver con la cantidad de palabras que posee nuestro idioma —definió la escritora—. Basta comprobar esto poniendo, uno junto al otro, el Diccionario de la RAE y el Diccionario de Oxford: el nuestro es gordísimo y el inglés es mucho más flaco. Esto es hermoso para la riqueza de nuestra comunicación, pero lo vuelve menos indicado para mensajes que buscan la practicidad. En eso, el inglés es imbatible: ellos toman la palabra put, le agregan —por delante o por detrás— montones de preposiciones y listo, logran el neologismo que desean —put in, put out, put off, put at, put back, y mil ejemplos más— y, de paso, enriquecen su idioma. El nuestro ya tiene esa variedad desde la base, pero en términos mucho más complejos”.
Pasada la pelota del lado de Gossain —el ida y vuelta fue incesante en ese sentido—, el colombiano optó por recordar que un día le preguntaron a Jorge Luis Borges si el español le parecía tan rico como muchos afirmaban, a lo que el autor de El Aleph respondió: “Yo diría que nuestro idioma es más gordo que rico”. Aplicando aquella sentencia del escritor argentino y dándole una vuelta de tuerca, Gossain afirmó: “Nuestro idioma está demasiado gordo para hacer publicidad. Va a tener que ejercitarse mucho si quiere hacerlo”.
Aclarado, por un lado, que resultaba al menos políticamente incorrecto hablar de gordura en lugar de riqueza para referirse al español, y por otro, que Gossain es un especialista en lopolíticamente incorrecto —lo que en la Argentina llamarían un tirabombas—, Posadas fue más atrás en el tiempo y reflotó aquel consejo atribuido a Carlos V, quien, al parecer, alguna vez dijo que hablaba en italiano con los embajadores, en francés con las mujeres, en alemán con los soldados, en inglés con los caballos y en español con Dios. “El rey también decía que a veces le gustaba soñar en español”, remarcó la escritora, y sobre esa posibilidad basó su siguiente consejo: “Si la publicidad refiere tanto a los deseos, las aspiraciones y los sueños, ahí está el español para servirla. Quizás no desde la practicidad del sentido, pero sí desde la riqueza de las formas. En todo caso, que los ingleses le pongan la letra: nosotros le pondremos la música”.
La pequeña discusión, alimentada por alguna intervención de la platea, se extendió cuando Gossain retomó su postura levemente contradictoria explicando que muchas veces el español el demasiado impreciso para la publicidad. En el arte, decía, esa imprecisión puede resultar enriquecedora, pero la publicidad necesita justamente lo contrario: precisión y un sentido único. “A mí, la imprecisión y el doble sentido son detalles de nuestro idioma que me encantan —se entusiasmó el colombiano—, pero que sinceramente creo que lo hacen muy poco funcional para la publicidad. En este punto, a veces siento que la publicidad debería contratar como creativos a los sutilísimos campesinos del Caribe colombiano, que para resolver el problema dicen cosas como ese es su problema suyoese es su problema de ella o ese es su problema de ellos: le agregan precisión a la imprecisión”.
Sin dar el brazo a torcer, Posadas volvió al ataque con su defensa de la musicalidad del español y, a ese argumento, le agregó uno nuevo: el de la riqueza individual como creativos. “Cuando los hispanoparlantes hablamos en inglés no nos convertimos en ingleses —sostuvo, y remató—: Seguimos siendo latinos y pensando en español; de allí, nuestra riqueza”.

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