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quinta-feira, 9 de junho de 2016

LA ESQUINA DEL IDIOMA


 Piedad Villavicencio Bellolio

piedadvillavicencio@gmail.com
Yo abuelo, tú aboles y otras curiosidades de «abolir»
Los verbos defectivos no se pueden conjugar en todos los tiempos, modos y personas gramaticales; es decir, su conjugación es incompleta.
Como el verbo abolir antes era defectivo, en los tiempos simples solo se usaban las personas cuya desinencia (terminación) empieza por -i: abolía, abolimos, abolían, abolíamos, etc. Pero en los tiempos compuestos funcionaba todo su cuadro de conjugación: ha abolido, habríamos abolido, habrían abolido... En el Diccionario de la lengua española este verbo funcionó así hasta la edición de 2001.
Pero en la Nueva gramática de la lengua española (2009) y en el último Diccionario (2014) se registró como verbo regular; por lo tanto, en la actualidad se emplea con todas sus formas: yo abolo, tú aboles, él abole, que yo abola, que tú abolas, entre otras. Por ser verbo regular su conjugación no está sujeta a diptongación. De ahí que sea incorrecto decir o escribir yo abuelo, tú abueles, él abuele, ellos abuelan...
La génesis, pero el Génesis
La palabra génesis se usa en femenino cuando se refiere al origen de algo o al encadenamiento de varios asuntos que tienen alguna consecuencia. Ejemplo: La génesis de ciertos problemas sociales se sitúa en la época medieval.
Se emplea en masculino cuando se trata del primer libro del Antiguo Testamento, que narra el origen del universo. En este caso, va con mayúscula inicial. Ej.: Según el Génesis, Dios creó en el firmamento los astros para alumbrar la tierra.
Como elemento compositivo (-génesis) tiene los mismos significados de origen o proceso. Ejemplo: La orogénesis u orogenia estudia la formación de las montañas.(F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001 y 2014), Diccionario panhispánico de dudas (2005) y Nueva gramática de la lengua española (2009), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. Página de la Sociedad Bíblica Internacional (

SABER DIDÁCTICO

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De otras lenguas, pero necesarios
El hecho de que algunos verbos no aparezcan en el DLE no significa que no existan, que su uso sea equivocado y que los hablantes deban ser sancionados


José A. Martínez Lara.- 

En uno de los tantos mensajes de Facebook puede leerse la siguiente afirmación: “No existen los verbos ‘aperturar’, ‘agendar’, ‘direccionar’, ‘legitimizar’, ‘antagonizar’, su uso es un error”.
Esta frase lapidaria es una media verdad esgrimida por quienes -apegándose a criterios prescriptivistas- defienden la pureza de nuestra muy amada lengua española. Esta afirmación la sustento, puesto que, ciertamente, esos verbos no se encuentran registrados en la última edición del Diccionario de la Lengua Española (DLE, 23ª, llamada Edición del Tricentenario), por ende, “no existen”. No obstante, el hecho de que estos verbos no aparezcan en el DLE no significa que no existan, que su uso sea equivocado y que los hablantes que los usen en sus interacciones cotidianas deban ser sancionados. No. Esto no puede ser concebido de esta manera. La presencia de estos verbos -al igual que muchas otras palabras- en las conversaciones cotidianas es la expresión natural de la creatividad y la revitalización de una lengua.
El nacimiento de una palabra o neologismo es la consecuencia de la necesidad de los hablantes de nombrar una nueva realidad, situación o estado. Este fenómeno no es nuevo ni ajeno a ninguna lengua natural. Por el contrario, desde los primeros pasos del castellano hasta nuestros días, la lengua ha ido incorporando nuevas voces a su ser. En cada década, desde hace más de nueve siglos, los hablantes del español han creado y usado neologismos, muchos de los cuales han superado la barrera del tiempo y de la sociedad y han quedado incorporados por completo al léxico del idioma. Un ejemplo del siglo XXI es el verbo “empoderar”, del inglés empower. Este no aparece sino hasta finales del siglo XX, por lo que no fue registrado en la 22ª edición del Diccionario de la Real Academia Española (2001), pero su uso, arraigo y aceptación entre los hablantes y los académicos, hizo que se lexicalizara, llegando a tener una entrada propia en la Edición del Tricentenario. Igualmente ocurrió con el verbo “chatear”, término de la informática, proveniente del inglés. La evolución del mundo, de las sociedades, de las ciencias, de la tecnología, fomenta la creación lingüística. Las prácticas discursivas permiten que los hablantes identifiquen qué cosas necesitan ser nombradas con lexías distintas a las que hay en el catálogo de la lengua, por lo que se recurre a los neologismos, los cuales pueden surgir a partir de raíces cultas, creación ex nihilo, por composición, por derivación, por giros semánticos o por préstamos de otros idiomas.
Algunos ejemplos de palabras que empezaron siendo neologismo por préstamos y que ahora forman parte del repertorio léxico del español son: fiasco, paparazzi y pizza, provenientes del italiano; glamur, gourmet, élite, del francés; arepa, bohío, cachapa, canoa, conuco, curiara y hallaca, propias de las lenguas nativas americanas; ñame, congorocho, bemba, banana, cachimba, voces originarias de las lenguas africanas llegadas al continente; y así como éstas, muchas otras.
Algunos neologismos tienen poca vitalidad, por lo que pronto caen en desuso y desaparecen; otros, por el contrario, se fortalecen, se lexicalizan y pasan a formar parte del canon, como ha ocurrido con los verbos escanear, formatear y zapear, que no existían antes de la era tecnológica y en la actualidad tienen mucha vitalidad. En virtud de esto, cabe destacar, el hecho de que los neologismos son la respuesta discursiva de los hablantes ante un nuevo hecho o estado de cosas, por lo que, como usuarios de la lengua, no debemos ver como erróneos los cambios naturales que ésta experimenta, ni podemos vetar la creación léxica, sin dejar de lado el cuidado por la belleza del lenguaje y la riqueza social y cultural que están depositadas en nuestro léxico.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

palabras formadas 


a partir de 


neuro-


sin guion

Recomendación urgente del día
El elemento compositivo neuro-que procede del griego y significa ‘nervio’ o ‘sistema nervioso’, se suele utilizar para formar sustantivos como neurodegenerativo, neuroeconomía, neurociencia… que se escriben preferiblemente sin guion y con minúscula inicial.
Sin embargo, con frecuencia se encuentran en los medios de comunicación frases como «En sus más recientes investigaciones, se centra en un tema novedoso: el neuro-psicoanálisis» o «España, alumna aventajada en neuro-robótica».
La Ortografía de la lengua española señala que los prefijos se escriben unidos a la palabra que acompañan (antivirus, supermodelo, anteayer…).
Así, en los ejemplos anteriores, lo aconsejable habría sido escribir «En sus más recientes investigaciones, se avoca a un tema novedoso: el neuropsicoanálisis» y «España, alumna aventajada en neurorrobótica».
Asimismo se recuerda que, en el caso del anglicismo neuromarketing, lo recomendable es escribirlo en cursiva, sin guion y con minúscula inicial. También existen alternativas válidas en español como neuromercadotecnia neuromercadeo.
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