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segunda-feira, 15 de agosto de 2016

OLIMPIADAS

Río 2016: qué significa la palabra “Olimpiadas” y por qué muchos dicen que se usa de forma errónea

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Un jugador sostiene una pelota de ping pong en una competición de Río 2016.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionAcudimos a las autoridades lingüísticas para aclarar si lo de Río 2016 son Juegos Olímpicos u Olimpiadas.
Los cientos de deportistas que están compitiendo estos días en Río de Janeiro ¿participan en unas Olimpiadas o en unos Juegos Olímpicos?
¿Quizá deberíamos decir Olimpíadas, con tilde? ¿O es más correcto usar la palabra en singular, Olimpiada?
Eso es lo que nos preguntamos en la redacción de BBC Mundo cuando empezamos a cubrir los eventos de Río 2016.
La polémica estaba servida. Y la discusión aumentó con los comentarios de decenas de usuarios, que desde las redes sociales empezaron a opinar qué término era incorrecto.
Cuando promocionamos en Facebook el video de los momentos más emocionantes de la tercera jornada de Río 2016, en la que Colombia y Brasil obtuvieron su primer oro, un usuario nos criticó:
"La genialidad mayor está en la primera frase: "El tercer día de las Olimpiadas de Río trajo alegría para Brasil en yudo"", nos escribió.
Y añadió: "El tercer día de las Olimpiadas de Río fue el día 15 de agosto de 2012, porque la Olimpiada es una cosa y los Juegos Olímpicos otra cosa bien distinta".
El pie de una gimnasta sobre la barra en una competición de Río 2016.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionVarios usuarios de las redes sociales nos insistieron que en Río 2016 se están celebrando Juegos Olímpicos, no Olimpiadas.
¿Pero es esto cierto?
Para aclarar todas las dudas, decidimos acudir a las autoridades lingüísticas.¿Qué dice, pues, la Real Academia Española?
De acuerdo a la RAE, el término Olimpiadas puede utilizarse como sinónimo de Juegos Olímpicos.
Y es que, según el diccionario académico, ambos términos se refieren a la"competición deportiva mundial que se celebra cada cuatro años en un lugar previamente determinado".
"En griego existía la voz ᾿Ολυμπιάς, -άδος Olympiás, -ádos, que, de acuerdo con A Greek-English Lexicon (Un léxico griego-inglés) de Liddell y Scott (Oxford, 1968) tenía ya ambas acepciones", le señala a BBC Mundo el Departamento de Español al Día de la RAE.
"The Olimpic games —referidos, claro está, a los de la antigua Grecia— yOlimpiad, "the space of four years between the celebrations of the Olympics games"", prosigue.
"De acuerdo con esta fuente, la primera de estas acepciones (olimpiada 'juegos olímpicos') es anterior en la documentación a la segunda (olimpiada 'período entre juegos')".
Otras acepciones
Aunque olimpiada significa, asimismo, el "periodo de cuatro años comprendido entre dos celebraciones consecutivas de los juegos olímpicos".
El diccionario recoge ambos sentidos desde 1884, y desde 1803 con la variante gráfica olimpiade.
Así lo indica la Fundación del Español Urgente o Fundéu BBVA, una fundación creada en febrero del 2005 en Madrid a partir del Departamento de Español Urgente de la agencia de noticias EFE, y que vela por el buen uso de la lengua en los medios de comunicación.
La antorcha olímpica en el estadio Panathinean, el 17 de abril de 2016.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionLos primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna se celebraron en 1896, en Atenas.
Asimismo, el diccionario académico reconoce una tercera acepción: "Fiesta o juego que se celebraba cada cuatro años en la antigua ciudad de Olimpia", en la prefectura de Élide, del Peloponeso, en la región de Grecia occidental.
Y es que el origen de la competición internacional actual se sitúa allí y el 19 de julio de 776 a.C., cuando se instauraron unos juegos deportivos en honor a los dioses que vivían en el Olimpo. Por esa razón se llaman Juegos Olímpicos.
De hecho, el Diccionario de autoridades —publicado entre 1726 y 1739—, el primer diccionario de la lengua castellana editado por la RAE y fundamento de lo que hoy se conoce como el Diccionario de la lengua española, "solo registra una acepción de la voz, la referida a al cómputo de los años", le recuerda a BBC Mundo el Departamento de Español al Día.
La recoge, además, con la siguiente grafía: Olympiada.
Sin embargo, el Departamento de Español al Día aclara que la documentación en textos de olimpiada como "juegos olímpicos" es muy anterior a la del diccionario.
Y lo explica con el siguiente ejemplo, extraído de El Scholástico, de Cristóbal de Villalón (c. 1529):
"Y los primeros que ordenaron tiempos de plazer y oçio fueron los Griegos al qual llamaron Eutrapelia Eutrapelia.: y para en este proposito inuentaron diuersos generos de juegos, en los quales en tiempos señalados se exerçitauan para su recreaçion. Inuentaron las fiestas que hazian cada quatro años a Jupiter en el monte Olimpo, de donde tomaron denominaçion las Olimpiadas Las fiestas de los dioses gentiles".
"Por su parte, la denominación juegos olímpicos, que, obviamente, no se refiere al periodo de cuatro años, sino a la competición deportiva, se documenta en nuestro banco de datos a partir del siglo XVI", añade.
"En resumen: el uso de olimpiada como sinónimo de juegos olímpicos se documenta ya en el étimo griego y en el español clásico, incorporándose al diccionario académico en el siglo XIX y perviviendo hasta hoy", concluye.
"No hay razones para su censura".

¿Singular o plural? ¿Y la acentuación?

De la misma manera, la RAE acepta Olimpiadas y Olimpíadas, con y sin tilde, en singular o en plural, para denominar a la máxima competición deportiva internacional.
Olimpiadas está aceptado por analogía con el plural de la expresión sinónima, Juegos Olímpicos, según señala el Diccionario panhispánico de dudas de esas misma organización.
El boxeador argentino Ignacio Perrin muestra sus músculos y sus tatuajes en el complejo Riocentro, en Río de Janeiro, el 4 de agosto.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionNo todos los expertos están de acuerdo con que las de Río 2016 son Olimpiadas, así como Juegos Olímpicos, tal como dice la RAE.
Pero no todos los expertos concuerdan en esto con la RAE y Fundéu.
"Utilizar Olimpiada como sinónimo de Juegos Olímpicos es un gravísimo error histórico, aunque desgraciadamente la Real Academia Española acepte ambas términos como sinónimos", le dice Fernando Arrechea, miembro de la Sociedad Internacional de Historiadores de los Juegos Olímpicos, a BBC Mundo.
"Una Olimpiada es un periodo de tiempo: 4 años. Y dentro de cada Olimpiada se celebran unos Juegos Olímpicos", insiste.
Para justificar su respuesta, el experto explica que desde que se restauraran los Juegos Olímpicos -los primeros de la Era Moderna se celebraron en 1896, en Atenas-, estos se suspendieron en tres ocasiones (1916, 1940 y 1944).
La decisión se tomó por causa de las guerras mundiales, "pero las Olimpiadas se mantuvieron", recuerda.
"En la VI, en la en la XII y en la XIII Olimpiada no hubo Juegos Olímpicos. Por eso estamos en los Juegos de la XXXI Olimpiada, aunque sólo se hayan disputado 28 JJ.OO. de Verano desde 1896", prosigue.
"La actual Olimpiada (la XXXI) empezó el 1 de enero de 2016 y finalizará el 31 de diciembre de 2019", aclara.
Así, pues, sigue habiendo posiciones encontradas.

TRADUCCIÓN DE ESPAÑOL


Cuando se habla en spanish y no en español

  • Los anglicismos injustificados o el abuso de ellos no le hacen bien ni a la lengua ni a la comprensión. Antes de usarlos, la recomendación es buscar su traducción al español. FOTO Humberto Arango Gómez
    Los anglicismos injustificados o el abuso de ellos no le hacen bien ni a la lengua ni a la comprensión. Antes de usarlos, la recomendación es buscar su traducción al español. 
POR MÓNICA QUINTERO RESTREPO 
Los anglicismos, o esas palabras de la lengua inglesa que se usan en español, parecen volverse cotidianos. La vida en español, con esas words prestadas.
La Real Academia de la Lengua lanzó en mayo una campaña en España, que traspasó fronteras sin embargo, sobre el abuso de los anglicismos, en especial en la publicidad. Se llamó Lengua madre solo hay una.
En la primera un hombre modela sus gafas negras, con actitud feliz. Hay un eslogan: “sunset style with blind effect. Abre tus ojos al look fashion”. El otro es sobre un perfume, Swine, y mientras una modelo muestra la fragancia, una voz mezcla el español, con muchas vocablos en inglés. Tanto las gafas como el perfume se podían pedir gratis por internet.
Luego, en el video completo, se lee: “Aquellos que hipnotizados por los anglicismos pidieron gratis los productos en las webs, al recibirlos, descubrieron que tanto inglés escondía algo inesperado”.
Las gafas no dejan ver y la fragancia es de cerdo. Sigue el video: “Swine, el perfume cuyo nombre en inglés te dice que huele a cerdo, pero como estaba en inglés te olía a Swine. Una fragancia granja de cerdos que penetra hasta en your dreams. Swine, suena muy bien, pero huele muy mal”. Blind, también suena muy bien, dicen, pero “se ve muy mal”.
La campaña invitaba al no abuso de los anglicismos y a usar el español.
¿Está mal usar anglicismos? En exceso sí, podría ser la primera respuesta, porque se puede, en algunas ocasiones.
Si la palabra en español no es funcional, o no existe, se justifican. Por ejemplo Hardware, que significa soporte físico. Si el público a quien se dirige el mensaje no entiende la traducción es correcto el uso del anglicismo, como precisaFernando Ávila, experto en redacción y quien acaba de publicar el libro Cómo se escribe.
En el caso de que la palabra en español no exista, María Lopera, profesora de literatura en la Facultad de Educación de la UPB, explica que el anglicismo amplía las posibilidades del idioma.
De todas maneras, la lengua está viva, y se modifica con el uso. No se habla en estos tiempos el mismo español que se hablaba en la época de Cervantes, hace más de 400 años. Haiga, en ese entonces, estaba bien. Ahora, el que escucha abre los ojos. En el diccionario, haiga ya no es haya, de haber, sino un “automóvil muy grande y ostentoso, normalmente de origen norteamericano”.
Pasa igual con mesmo. Capítulo XII de Don Quijote: “Pues lo mesmo –dijo don Quijote– acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y finalmente todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura”.
Luz Stella Castañeda, profesora de la Universidad de Antioquia y doctora en filología, expresa que los préstamos de otras lenguas son un proceso normal de incorporación léxica. La palabra fútbol, sigue ella, entró del inglés, y al principio se escribía football, y aunque existía balompié, la gente se acostumbró y ya se españolizó.
“Eso pasa en todos los idiomas –comenta Luz Stella–. Muchas palabras que nosotros utilizamos en español vienen de lenguas indígenas, del francés. Más que pensar que es un enriquecimiento o un empobrecimiento es un fenómeno natural que se da en todas las lenguas”.
De todas maneras, es un proceso. Fernando indica que la Academia primero se resiste. No decir slogan, sino lema, la traducción. “Si ve que no hay caso, adapta la palabra a la morfología propia de nuestro idioma, eslogan”.
Algo similar ocurrió con otro término surgido del inglés, impulsado por la tecnología, selfi, que fue palabra de 2014 (ver nota secundaria).
Tiene que ver con el uso.
Otro ejemplo es stand. El experto en redacción apunta que los colombianos decidieron usar esa palabra, pese a que estaba en desuso en el resto del mundo. Como la costumbre no se quitó, entró al diccionario como estand, con la letra “e” al inicio, porque en nuestra lengua no existe el st. Por eso es eslogan, espagueti y estrés.
Para Luz Stella son fenómenos normales, que en procesos de intercambio tan fuertes, y en épocas como la nuestra donde está el internet y es más fácil viajar, se van dando. “El uso se impone sobre la norma. ¿Quién dice ratón del computador? Decimos mouse”.
No a los anglicismos
Mientras la palabra exista en español, la recomendación es no usar el inglés, hablando de anglicismos, o en general palabras de otros idiomas, si bien las más comunes son las de la lengua inglesa.
Para María Lopera, si existe la palabra, y se usa el anglicismo en lugar de la correcta en español, la lengua se empobrece. Se necesita el equilibrio, porque si es clara en castellano, se hace la pregunta Luz Stella, para qué reemplazarla o deformar el idioma.
Igual es crear un vacío en la significación, porque si alguien utiliza muchos anglicismos y su interlocutor no conoce su significado, la comunicación va a ser desafortunada. No estarán hablando en el mismo contexto lingüístico, y eso significa no entenderse.
La teoría de la relevancia declara que al comunicarnos se busca el “máximo efecto por el mínimo esfuerzo”, y que el otro no entienda porque no esté en el mismo contexto crea un infortunio y se rompe la intención de la comunicación: cuando uno habla busca que el otro capte el mensaje como uno lo dice, como uno lo quiere. Será irrelevante para la otra persona, no comprensible, y esa no es la idea.
Luego está el daño que se le hace a la lengua española. Fernando Ávila afirma que “el uso de anglicismos, y sobre todo su exceso, va minando en los hispanohablantes las bases de su idioma. Baste ver la reacción de quien se encuentra por primera vez palabras españolas como bluyín, cruasán, sánduche, chor, champú, selfi, gastroneta... ¡Se indigna! ¡Reniega de su propio idioma! Y reacciona así porque su zona cómoda cerebral lo hace sentir satisfecho con esas mismas palabras en inglés y francés como las ha conocido toda la vida, bluejean, croissant, sandwich, short, shampoo, selfie, food truck”.
Costumbre. Sería muy raro escribir güisqui, ¿no? Y porque no se ha generalizado su uso, la Academia todavía tiene en su diccionario whisky, con la recomendación de escribirla en cursiva. Vuelve el tema del uso, de cómo se usa por la mayoría, de si se acepta socialmente. De todas maneras, cada palabra es una aceptación. ¿Por qué escribimos vaca y no baca? Porque nos la enseñaron desde pequeños con esa ortografía, y así la aprendimos. Quizá un niño que aprenda güisqui, de grande le parezca normal y correcta, y al contrario, le parezca fea y rara whisky.
Mucho inglés
En estos tiempos es más común utilizar más palabras en inglés. María Loperaadvierte que la tendencia la estimulan los medios de comunicación, los deportes, la tecnología y la moda. Hay camisetas que vienen con mensajes en inglés, y a veces incluso con expresiones engañosas.
La regla sería, en ese caso, que si no sabe qué dice, no la use. ¿Qué tal que tenga un anuncio que no comparte?
Ahí entra la idea de que muchas veces se utilizan los anglicismos no porque se necesiten, sino por esnobismo, por moda, porque, y usando una palabra en inglés, es muy cool. Está la idea de mostrarse como alguien que sabe otro idioma y, si no, por lo menos que así lo parezca. “Yo creo que es una ceguera colectiva”, añade la profesora María. Son modas que se imponen.
Por su parte, Ávila, quien además hace parte de la Fundación del Español Urgente, Fundéu, coincide en que son los medios quienes han hecho que se usen más anglicismos que antes. Un ejemplo que refiere son la palabras en las ferias de moda, porque en lugar de decir panti, bodi, licras, bastidores, pirsin y portafolio, dicen panty, body, leggins, backstage, piercing y book.
A él le parece que debería haber un compromiso más serio de los periodistas con el idioma. “Uno de los fines de la comunicación es educar, y parte de esa educación es enseñar el idioma, el idioma correcto y actual. Decirles a los lectores: así se escribe. Cuando locutores, presentadores y redactores insistan en el uso correcto, el público terminará aceptando y aprendiendo la pronunciación adecuada y escritura apropiada”.
Sobre el esnobismo, Ávila adhiere al sí, y además suma el complejo de inferioridad, porque se cree que el inglés representa una cultura superior, y se termina por ver la lengua propia con poca categoría. “Hay quienes osan llamar chibchombiano. ¡Pásmese usted! Un insulto doble, al idioma español y al idioma chibcha de los muiscas, que son dos de nuestras principales raíces étnicas”.
Así que si el anglicismo se utiliza por estos motivos, raya la tontería, opina la profesora Luz Stella, teniendo en cuenta que el español es una lengua muy rica. El Instituto Cervantes informó en 2015 que lo hablan alrededor de 559 millones de personas, cifra que incluye nativos, los de dominio limitado y quienes lo estudian como lengua extranjera.
La publicidad
Una de las profesiones que los expertos señalan como una que usa muchos anglicismos es la publicidad. En la campaña de la Real Academia, que estaba apoyada por la Academia de la Publicidad, y con esa idea de ser “la primera campaña invadida de inglés, contra la invasión del inglés”, hacían una referencia directa.
El video inicia con una frase, “el inglés está invadiendo la publicidad por dentro”, y luego vienen varios ejemplos: un tablero donde está escrito brainstorming, un mensaje con un call me!, un correo electrónico en el que se lee capabilities, una pantalla con un casting y así, en imágenes más rápidas que incluyen strategy planner y community manager. Después viene un “Y por fuera”, que se refiere a que en la publicidad, la que sí ve el público, pasa igual: anti-age, light, eco friendly, wireless, cleaning powder, y varias más. Al final, una frase que explica: “Y todo porque nos han hecho creer que suena mejor en español”.
La docente María coincide que en la publicidad, la moda y el mercadeo sí está la idea de que el inglés hace más llamativo el producto, como si le otorgara exclusividad o hiciera que la frase sea más inteligente.
Incluso sucede en pequeños locales, que de seguro no tienen un publicista detrás, y muchas veces alguien que hable inglés, que les ponen nombres a los negocios en ese idioma. Los errores son muy comunes allí y entonces no solo hay que sumar lo innecesario del anglicismo, sino también el mal uso.
La profesora Lopera agrega que a veces no hay explicación a esta idea de que suena mejor, porque muchas veces suena inclusive más bonito en español, y son más fáciles de pronunciar: curso de liderazgo, en lugar de coaching.
La publicista Jenny Alexandra Zuluaga tiene una explicación. “Las agencias grandes de publicidad, que es de donde se deriva la publicidad en general, nacieron en Estados Unidos e Inglaterra. Allí están sus casas matrices, entonces las otras oficinas y agencias que se fueron expandiendo en Latinoamérica, por ejemplo, vienen de allí. Hay muchos términos que se siguen utilizando para documentos, para estrategias, porque vienen de allá”.
Inglés para comunicarse entre ellos, y no necesariamente en las campañas publicitarias, aunque la publicista especifica que el inglés sí se usaba mucho, porque se mira como aspiracional, y aunque todavía se usa en ocasiones, desde hace años viene una ola de rescatar el español, de cuidar el idioma y de decir, aquí se habla español.
A ellos igual los ha tocado la idea, y la importancia de cuidar la lengua propia.
El uso apropiado
Ahora bien, ¿cómo usar el anglicismo? La Academia explica que los extranjerismos y latinismos que no estén adaptados, “aquellos que se utilizan con su grafía y pronunciación originarias y presentan rasgos gráfico-fonológicos ajenos a la ortografía del español”, se escriben con una marca gráfica que denote su carácter foráneo. Por lo general letra cursiva o comillas.
Entonces, ¿usar o no usar anglicismos? Se trata de un equilibrio. No exagerar en ellos y usarlos con justificación, la más clara, cuando no hay traducción. Si bienFernando Ávila precisa que concluir que una palabra no existe en español implica una búsqueda en los diccionarios, incluyendo el Panhispánico, el de Americanismos o el de Colombianismos.
No va en contra de aprender otros idiomas, que es importante, si no también de respetar la propia lengua, de revisar hasta dónde se llega porque es un fenómeno natural y qué aportes se hacen unos a otros. Así como al español llegan palabras del inglés, al inglés también llegan del español.
Se trata del equilibrio, y para no olvidar lo importante que es cuidar la lengua madre y buscar, sobre todo, la comprensión.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

La recomendación de la Academia, entonces, es que si la palabra existe en español, mejor en español. Por eso es común que en las recomendaciones de la Fundéu aparezcan muchas notas con un “anglicismo traducible”:
“Se recomienda traducir la voz inglesa briefing por sesión informativa, informaciones o informe, dependiendo del contexto”, “la voz inglesa hovercraft, que se refiere al vehículo que se mueve sobre un cojín de aire que él mismo lanza contra la superficie (agua, nieve, arena...) sobre la que se encuentra, se traduce por aerodeslizador en español”, “el término assistant es un anglicismo innecesario. Aunque en el ámbito laboral su uso está muy extendido son preferibles las variantes en español como ayudante, asistente o auxiliar”.
Mónica Quintero Restrepo
Es periodista porque le gusta escribir. A veces intenta con la ficción, y hasta con los poemas, y entonces se llama Camila Avril. Le gusta la literatura, el teatro, el arte y las historias. Es periodista de Cultura de El Colombiano. También estudió Hermenéutica Literaria.

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eslogan y eslóganes


mejor que 


slogan y slogans

Recomendación urgente del día
Eslogan es la adaptación gráfica de la voz inglesa slogan (‘lema publicitario o político’) y su plural es eslóganes (y no slogans).
Sin embargo, no es extraño encontrar en algunos medios de comunicación frases como «’Un nuevo mundo’, el slogan del nuevo anuncio de Río 2016», «15 slogans honestos que cuentan lo que las marcas no te dicen» o «Con este slogan una iniciativa ciudadana nació en Internet hace cinco días».
Las formas eslogan y eslóganes ya se proponían en el 2005 en el Diccionario panhispánico de dudas como adaptaciones adecuadas para los originales ingleses slogan, slogans, y la vigesimotercera edición del Diccionario académico, publicada en 2014, lo refrenda incluyendo la entradaeslogan como término ya del léxico español.
Por lo tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir: «“Un nuevo mundo”, el eslogan del nuevo anuncio de Río 2016», «15 eslóganes honestos que cuentan lo que las marcas no te dicen» o «Con este eslogan una iniciativa ciudadana nació en Internet hace cinco días».
Ver mayúsculas en lemas y eslóganes.
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