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quinta-feira, 19 de janeiro de 2017

EL PODER DE LA ESCRITURA

PUBLICAN POR PRIMERA VEZ EN ESPAÑOL CARTA SOBRE EL PODER DE LA ESCRITURA
De la experiencia de escribir
La crítica literaria francesa Claude-Edmonde Magny despliega una polémica cartografía de lecturas críticas, en la que compara a Flaubert con Balzac y reflexiona sobre Rilke, Keats y Cocteau, entre otros. El prólogo de Jorge Semprún le aporta otro matiz interesante.
Semprún, autor del prólogo del libro que salió por primera vez en 1947.
Semprún, autor del prólogo del libro que salió por primera vez en 1947.  

El joven exiliado español de 21 años, que sobrevivió al campo de concentración Buchenwald, está atrapado entre dos deseos acuciantes pero contradictorios: el deseo de vivir y olvidar y el deseo de escribir, de revivir una y otra vez en la memoria la experiencia de la muerte. Después de una noche en vela de pesadilla y angustia, un día antes de que arrojaran la primera bomba atómica sobre Hiroshima, Jorge Semprún (1923-2011) llama a la puerta de la crítica literaria y profesora Claude-Edmonde Magny (1913-1966) –seudónimo de Edmonde Vinel– muy temprano por la mañana. Ella le ofrece un café muy cargado –una proeza en 1945– y empieza a leer en voz alta un texto que le escribió especialmente para él, dos años atrás. “La pregunta acerca del valor propio de la literatura no debe ser confundida con la de su posibilidad para una persona específica. Escribir es la mejor manera que he encontrado aquí para integrar cierta experiencia, para ‘incorporármela’ verdaderamente (…), para hacer que dicha experiencia esté a mi entera disposición, totalmente convertida en aptitud como la natación o la locomoción”, se lee al comienzo de Carta sobre el poder de la escritura (Periférica), traducido por primera vez al castellano por María Virginia Jaua, y prologado por el propio Semprún.


Magny, licenciada en Filosofía, conoció a Semprún en 1939 durante un congreso de la revista Esprit, donde ella colaboraba. Pronto establecieron una relación de amistad. El adolescente que aspiraba a escribir comenzaba el tiempo del exilio y la lengua francesa se convertía en “mi segunda patria, un lugar de asilo al menos”, en palabras del autor de Autobiografía de Federico Sánchez y La escritura o la vida, entre otros títulos. Escribió la Carta sobre el poder de la escritura en 1943, se la leyó a Semprún en 1945, se publicó por primera vez en francés en 1947, fue reeditada por Flammarion en 2012 y publicada por primera vez en castellano en 2016. “¿Se acuerda de aquella noche lluviosa de primavera en la que entró usted en mi casa afirmando que jamás podría escribir ‘su’ En busca del tiempo perdido? –interpela Magny en un fragmento de la carta–. Y yo sólo podía sentir una gran simpatía, yo que al igual que usted soy cobarde e incapaz de rumiar los sufrimientos pasados, aunque fuese para liberarme de ellos”. Magny plantea que en los dos polos de la creación literaria hay obras “demasiado subjetivas, el trozo de carne ensangrentada y palpitante que uno se acaba de arrancar”; y obras “demasiado áridas que fingen poseer un contenido humano”.


“La literatura es posible sólo al término de una primera ascesis y como resultado de ese ejercicio, que permite al individuo transformar y asimilar recuerdos dolorosos, al mismo tiempo que se construye una personalidad”, afirma Magny, que fue profesora en los liceos Fénelon y Lamartine y creó para la editorial Seuil la prestigiosa colección “Pierres vives”. “En ocasiones nos encontramos en posesión del libro que el autor tuvo que escribir para extirparse del ‘purgatorio’ en el que ante nuestros ojos desplegó sus quemaduras y sus heridas secretas –continúa Magny–. De esta suerte, Tres soldados fue la novela fallida pero indispensable de John Dos Passos para concluir una experiencia intolerable y poder seguir adelante. Fue necesario que primero describiera la guerra de esa manera atormentada y subjetiva, para después representarla sosegadamente y hacer de ella en 1919 un objeto de contemplación estética”. Quizá una de las partes más cuestionables de la carta es cuando advierte que hay que alcanzar la “pureza del corazón” en el sentido en que Kierkegaard entiende la palabra “pureza” cuando escribe “ser puro es querer una sola cosa”.


Crítica literaria que no teme quedar etiquetada como puritana o intoxicada de moral, Magny extrema sus postulados: “Nadie puede escribir si no tiene el corazón puro, es decir si no se ha desprendido lo suficiente de sí mismo”. Unas páginas después se despacha contra Gustave Flaubert. “La estrechez en el arte de Flaubert proviene de la ansiedad de ese apego a sí mismo, alguien que adoptó la máscara del sacrificio por su arte y que se revela orgulloso de sus preciosas ideas universales, las mismas que ahora con frecuencia lo hacen aparecer antes nuestros ojos como un hermano de Bouvard y Pécuchet, apenas menos tonto”. En poco más de cincuenta páginas, Magny despliega una polémica cartografía de lecturas críticas, donde compara a Flaubert con Balzac, apela a Los cuadernos de Malte Laurids Brigge, Elegías de Duino y Cartas a un joven poeta, los tres de Rainer Maria Rilke; recurre a los poemas de John Keats, a la obra de Jean Cocteau, a La figura de la alfombra de Henry James y a Pasos falsos de Maurice Blanchot, por mencionar apenas algunos autores.


Semprún cuenta en el prólogo que el volumen que le envió Magny de la edición original lo ha acompañado en todas las circunstancias de su vida, incluso en los viajes clandestinos y revela que en 1947 ya no visitaba con frecuencia a la crítica literaria francesa porque había abandonado el proyecto de ser escritor. “Tuve que elegir entre la escritura y la vida y elegí esta última. Elegí una larga cura de afasia, de amnesia deliberada, para poder revivir. O para sobrevivir. Elegí, de paso, la ilusión de un futuro a través del compromiso político, ya que el compromiso con la escritura me llevaba al encierro de la memoria y de la muerte”, explica el escritor español que se afilió al Partido Comunista de España (PCE) en 1942 y recién publicaría su primer libro, El largo viaje, en 1963. Hacia el final del texto, Magny declara: “Escribir es una actividad seria, que no deja indemne a quien la practica. Una vez asumido el compromiso con ese camino, no es posible volver atrás”.

RUBÉN DARÍO

A 150 años de su natalicio

Darío: «El príncipe de las letras castellanas»

Miércoles, 18 enero 2017
Hernán Bosch
Hernán Bosch
Darío: «El príncipe de las letras castellanas»Las Tunas.- Félix Rubén García Sarmiento era el nombre de pila de aquel gran poeta que llegó a ser conocido como «El príncipe de las letras castellanas» y llamado «Padre del Modernismo», pero que pasó a la posteridad con el seudónimo de Rubén Darío.
Considerado por muchos eruditos en la literatura el poeta más importante que escribió en el idioma español fuera de España, Rubén había nacido en la ciudad de Metapa, Matagalpa, en Nicaragua, el 18 de enero de 1867, hace hoy un siglo y medio.
Fue el primer hijo del matrimonio formado por Manuel García y Rosa Sarmiento, aunque debido a desavenencias familiares, su niñez transcurrió en la ciudad de León, donde fue criado por sus tíos abuelos Félix Ramírez y Bernarda Sarmiento, a quienes consideraba en su infancia como sus verdaderos padres.
Pese a estas adversidades, Rubén se destacó por su precocidad, pues, según sus biógrafos, aprendió a leer desde los tres años.
Datos consignados en la enciclopedia digital cubana EcuRed (ecured.cu), indican que asistió a varias escuelas de la ciudad de León y, en los años 1879 y 1880, comienza a educarse con los jesuitas. Pronto empezó también a escribir sus primeros versos, y, apenas cumplidos los 13 años, publicó por primera vez en un periódico la elegía «Una lágrima», que apareció en el diario El Termómetro, de la ciudad de Rivas, el 26 de julio de 1880. Por esta época también vieron la luz sus poemas «La Fe» y «El Desengaño» y colaboró con El Ensayo, revista literaria de León, alcanzando fama como «poeta niño».
El talento de Rubén Darío nos legó una obra literaria imperecedera que influyó en centenares de escritores de América y Europa, no obstante a que su juventud y adultez también fueron convulsas y traumáticas, debido que tuvo varios amores y amoríos y se aficionó de manera desmedida al alcohol, lo que le ocasionó frecuentes problemas de salud y en los últimos años de su vida crisis psicológicas, caracterizadas por momentos de exaltación mística y por una fijación obsesiva con la idea de la muerte.
Los especialistas han jalonado la gran obra poética de Darío, a partir de la publicación de tres libros en los que aparecen sus principales creaciones. Son ellos:
«Azul» (1888), considerado el libro inaugural del Modernismo hispanoamericano, recoge tanto relatos en prosa como poemas, cuya variedad métrica llamó la atención de la crítica.
«Prosas profanas y otros poemas» (1896) marca la etapa de plenitud del Modernismo y de la obra poética dariana. Este libro está constituido por una colección de poemas en los que la presencia de lo erótico es  importante, aunque no está ausente la preocupación por temas esotéricos.
«Cantos de vida y esperanza» (1905), anuncia una línea más intimista y reflexiva dentro de su producción, sin renunciar a los temas que se han convertido en señas de identidad del Modernismo.
Los críticos literarios que han estudiado su obra, coinciden en señalar la marcada influencia que ejerció en Darío la cultura francesa, lo que se evidencia en el volumen “Los raros”, que publicó también en 1905, donde se dedica a glosar a varios intelectuales por los que sentía gran admiración, entre los que predominan los franceses.
Resulta significativo que en esa selección de escritores solo aparece un autor que escribió su obra en español, y es nuestro Héroe Nacional, José Martí.
Darío reconoció la influencia que la cultura francesa ejerció en su obra al escribir: «El Modernismo no es otra cosa que el verso y la prosa castellanos pasados por el fino tamiz del buen verso y de la buena prosa franceses».
En el propio año 1905 aparecieron además algunos de sus más conocidos poemas como «Salutación del optimista» y «A Roosevelt», en los que destaca el carácter de la cultura hispánica frente a la creciente amenaza del imperio estadounidense. En el segundo de estos poemas, dirigido al entonces presidente de Estados Unidos, Theodore Roosvelt, Darío escribe:
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español. 
Rubén Darío, citado generalmente como el iniciador y máximo representante del Modernismo hispánico, ejerció gran influencia en los poetas que le sucedieron, fue uno de los grandes renovadores del lenguaje poético en las letras hispánicas y es considerado genio lírico hispanoamericano de resonancia universal.
Falleció el seis de febrero de 1916 en León, ciudad donde había transcurrido su niñez, y ha recibido múltiples reconocimientos, entre los cuales sobresale su proclamación como Héroe Nacional de Nicaragua, en acuerdo adoptado por la Asamblea Nacional (Parlamento) de ese país centroamericano, en ocasión de conmemorarse en 2016 el centenario de su muerte.
/YMP/

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

toma de posesión de 


Donald Trump, 


claves de redacción

Recomendación urgente del día
Con motivo de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, se ofrecen algunas claves para una buena redacción de las noticias relativas a este acontecimiento:

1. Trumpismo, anti-Trump, pro-Trump…

Los términos anti-Trump y pro-Trump se escriben con guion entre el prefijo y el nombre propio, y los sustantivos trumpismo trumpazo en minúscula y sin necesidad de comillas.

2. De presidente electo a presidente

El adjetivo electo se aplica a la persona que ha sido elegida para un cargo del que aún no ha tomado posesión. De este modo, Donald Trump será elpresidente electo de los Estados Unidos hasta que el día 20 tome posesión de su cargo. A partir de ese momento, lo adecuado es denominarlo solopresidente.

3. La palabra presidente, siempre en minúscula

La palabra presidente, como el resto de los nombres de los cargos (ministro, director, secretario general…), se escribe siempre con minúscula inicial.

4. Elegido presidente, mejor que elegido como presidente

Con los verbos elegir, nombrar, denominar, declarar y otros de parecido sentido se aconseja no utilizar como para introducir el complemento. Así, lo recomendable es «Trump espera ser elegido presidente», en lugar de «Trump espera ser elegido como presidente».

5. Cuadragésimo quinto presidente

Trump será el cuadragésimo quinto presidente en la historia de los Estados Unidos. La Ortografía de la lengua española indica que en los números ordinales, a partir de la tercera decena, es preferible la forma en dos palabras, en la que los dos elementos son variables en género y número. No obstante, no se consideran incorrectas las grafías en una sola palabra (cuadragesimoquinto), en cuyo caso se pierde la tilde del primer elemento y la variación de género y número solo se da en la segunda palabra.

6. Boicot y boicoteo, mejor que boycott

Boicot mejor que boycott o boicó— y su sinónimo boicoteo son las formas adecuadas en español para referirse a la ‘acción que se dirige contra una persona o entidad para obstaculizar el desarrollo o funcionamiento de una determinada actividad social o comercial’, tal como recoge el Diccionario de la lengua española. No es preciso resaltarlas con cursiva ni entrecomillarlas: «Boicot demócrata a la toma de posesión de Trump». En un caso como este también podrían usarse la expresión plante o la más coloquial plantón.

7. Outsider, alternativas en español

Independientesorpresarecién llegado, alternativo externo, entre otras, son opciones válidas en español para sustituir al anglicismo outsider, que en ocasiones puede remplazarse también por intruso o advenedizo, que aportan una connotación negativa.

8. Estados Unidos o los Estados Unidos

El nombre del país es Estados Unidos de América, aunque suele abreviarse como Estados UnidosSe puede usar artículo o no: si lleva artículo, concuerda en plural con el verbo («Los Estados Unidos eligen nuevo presidente»); mientras que, si no lo lleva, el verbo va en singular: «Estados Unidos elige nuevo presidente».
La abreviatura EE. UU. y la sigla EUA son adecuadas para referirse a los Estados Unidos, según el Diccionario panhispánico de dudas, que censura, en cambio, el uso de las formas inglesas USA (United States of America) y US(United States).

9. Estadounidense y norteamericano, mejor queamericano

Tanto estadounidense como norteamericano, mejor que americano, son gentilicios válidos. El Diccionario académico también recoge la grafíaestadunidense, usada en algunos países hispanoamericanos, particularmente en México y Honduras.
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