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quinta-feira, 29 de junho de 2017

GABRIEL GARCÍA MARQUEZ

MEDIO SIGLO DE LA OBRA CLÁSICA DEL REALISMO MÁGICO

"Cien años de soledad", modelo de uso del idioma español


Expertos revisan, desde el uso de antecopretérito y copretérito al comienzo y al final de la obra, hasta las propuestas de actualización ortográfica de García Márquez.
La más rigurosa corrección de “Cien años de soledad” la hizo el propio García Márquez para la publicación de esta edición conmemorativa editada por las academias de la lengua en 2007.
Dentro de las apreciaciones que nos han remitido a propósito de los 50 años de la publicación de Cien años de soledad, destacamos hoy la del profesor de gramática Juan Carlos Vergara Silva, el colombiano que hizo parte del equipo iberoamericano que escribió la Nueva Gramática de la Lengua Española en 2009.
Sobre la novela de García Márquez destaca: “Se evidencia desde el inicio de la obra el manejo magistral de los tiempos verbales en todo el recorrido narrativo de la novela. Recordemos: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’”.  Señala que a partir de ahí le “surgen preguntas como por qué no ‘Habría de recordar’, ‘hubo de recordar’ o simplemente ‘recordó’, posibilidades del español que seguramente García Márquez ponderó antes de tomar la decisión de ‘había de recordar’, excelente antecopretérito que don Andrés Bello consideraba una de las formas de conjugación verbal más expresivas de nuestro idioma”.
Otra muestra de la técnica verbal de García Márquez se evidencia al valorar las últimas palabras de la obra: “porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”. Según Vergara Silva, “uso espléndido del copretérito para culminar una obra épica de la novela contemporánea”.
“Dos paréntesis de uso verbal que enmarcan una obra en el mundo de lo real maravilloso que sin ser subjuntivo es un hermoso sueño en perfecto indicativo”, escribió el experto, como una invitación a los lectores a que “lean por las costuras” -como pedía Gabo- la obra clásica del realismo mágico, porque “es innegable que una obra literaria del carácter de Cien años de soledad no puede evaluarse desde una sola óptica. Sin embargo, contemplar la mayor cantidad de enfoques facilita al lector una mirada poliédrica de una obra universal”.
También destacó las referencias lingüísticas que hacen de la obra de García Márquez un clásico tan importante para el español como El Quijote de Miguel de Cervantes. “En primer lugar, su presencia como ejemplaridad en el Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana, que García Márquez llamó ‘la novela de las palabras’, y en la Nueva Gramática de la Lengua Española recogen un reconocimiento a la pluma de nuestro Nobel de Literatura”.
Lo dice Juan Carlos Vergara Silva, uno de los 22 miembros de la Comisión Interacadémica que trabajó en la investigación y redacción del nuevo libro guía del castellano, que no había sido reformado desde 1931, que por primera vez tiene alma hispanoamericana y no sólo española y que se amolda al uso moderno del idioma. Empezó su carrera como profesor de Español y Literatura en el Colegio Perpetuo Socorro de Fontibón y en la actualidad es director de la Maestría en Lingüística Panhispánica de la Universidad de La Sabana.
A los 56 años de edad también es miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua, fue uno de los investigadores del Instituto Caro y Cuervo que en 1999 recibieron el premio Príncipe de Asturias por completar el Diccionario de Construcción y Régimen -empezado hace un siglo por Rufino José Cuervo, el primer gran filólogo colombiano- y fue uno de los redactores de la Constitución de 1991.
¿Cuál es el colombiano más citado en el Diccionario y en la Gramática?, le pregunto. “Obviamente García Márquez. Luego están autores como Cepeda Samudio, Germán Arciniegas, Caballero Calderón, Jorge Isaacs”.
En manos de las academias de habla española quedan interrogantes por responder. ¿Se reformará la ortografía, como llegó a pedir García Márquez, para liberar al idioma del corsé de la gramática y simplificarlo? Por ejemplo, quedándonos entre la “b” de “burro” o la “v” de “vaca” solo con una? ¿Alguna vez llegaremos a la ortografía que el Nobel reclamó en el Congreso de la Lengua Zacatecas en 1997? Por ejemplo, ¿a la hormiga sin h? Se lo pregunté en 2011 a Víctor García de la Concha, que fuera doce años presidente de la Real Academia Española y a quien se atribuye haberle entregado a América el derecho y el poder sobre la lengua a través de los cuatro grandes textos de referencia actualizados y editados, ya no por imposición de los 46 académicos de España, sino fruto del consenso de las 22 academias hispanoamericanas: la Nueva Gramática, el Diccionario de Americanismos, el Diccionario Panhispánico de Dudas y la Nueva Ortografía. Me respondió: “Poco tiempo después de ese discurso el Nobel vino a España y Juan Luis Cebrián, del diario El País, le organizó un almuerzo. Estaba de director de la RAE Lázaro Carreter y con él le explicamos que lo que proponía era un disparate. Le recordamos la tradición de la escritura española desde el Siglo de Oro y le advertimos que si los cambios levísimos que hemos hecho han generado una tormenta qué tal si optáramos por una ortografía fonética. Sería la revolución de las revoluciones”.
¿García Márquez entendió la posición de la RAE o insistió en su rebeldía? “Él lo entendió y nos explicó que lo que pretendía era remover las conciencias. Además, después comprobamos que es la persona más escrupulosa en materia de ortografía: cuando preparábamos la edición conmemorativa de Cien años de soledad (2007), nos dimos cuenta de que las distintas ediciones de la novela tenían diferencias en frases, palabras y puntuación. Lo llamé y le envié unos folios con las variantes que habíamos detectado. Le propuse que fijara de manera definitiva el texto y lo hizo rigurosamente. Conservo las galeradas con la última versión que él nos dio”.
Testimonios que reiteran el rigor de Gabriel García Márquez como genio de nuestro idioma.

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