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quinta-feira, 28 de dezembro de 2017

PALABRAS

Pinqui, chusmear, 


postureo y otras 


palabras que ya 


existen en español

Publicado: 28 dic 2017 06:19 GMT
¿Sabe qué es un cracker, un buenista o un lacha, o que hacemos cuando comadreamos? La RAE ha aceptado estas y otras palabras que ya existen 'oficialmente' en nuestro idioma.
Pinqui, chusmear, postureo y otras palabras que ya existen en español
Diccionario de la lengua española.
wikipedia.org / Real Academia Española / CC BY-SA 4.0
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La Real Academia Española anunció este mes su decisión de hacer 3.345 modificaciones en la versión digital del Diccionario de la lengua española (DLE), introduciendo nuevas palabras, excluyendo otras y agregando algunas enmiendas.
La RAE también anunció que planea hacer cambios con periodicidad anual y que la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), integrada por las academias de la lengua española existentes en los países hispanohablantes, ha comenzado a preparar la 24.ª edición del DLE.

Chicanos, jueza y clicar

Los cambios incluyen la incorporación de varios regionalismos, como, por ejemplo, la denominación 'chicano' para los mexicanos en EE.UU.; así como anglicismos vinculados con computadoras o la piratería electrónica, entre otros. Así, la RAE prefiere ahora que digamos 'clicar' o 'cliquear' en vez de 'pinchar', y a un 'hacker' ahora se puede llamar 'cracker'.
Una veintena de palabras, como 'inceptor' (persona que comienza algo) han sido retiradas del DEL, que ahora incluye la versión femenina de algunos empleos como 'jueza' o 'embajadora'.
Hemos escogido 10 palabras que ahora existen 'oficialmente' tras la decisión de la RAE.
  • Postureo – "Actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción".
  • Posverdad – "Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales".
  • Pinqui – "Prenda femenina que cubre la planta, el talón y los dedos del pie, y que se pone para proteger este del calzado".
  • Pasada – "Mucho o muy".
  • Nota – "Persona a la que le gusta llamar la atención o que tiene un comportamiento inconveniente", o "persona cuyo nombre y condición se ignoran o no se consideran".
  • Lacho, lacha – "Persona enamoradiza".
  • Comadrear – "Chismear, murmurar", o "charlar, conversar, generalmente de cosas sin importancia", o "contar algo con indiscreción o malicia".
  • Chusmear – "Hablar con indiscreción o malicia de alguien o de sus asuntos", o "husmear, fisgar, curiosear", o "contar algo con indiscreción o malicia".
  • Buenismo (y buenista) – "Actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia".
  • Aporofobia – "Fobia a las personas pobres o desfavorecidas".

EL IDIOMA ESPAÑOL

Tiempo ha que la ciudad de Valladolid, el corazón de Castilla y uno de los burgos más españoles imaginables, se declaró la capital universal del idioma hispánico. Lo hizo catalogada como la urbe donde se hablaba y escribía "el mejor español del mundo", el más puro. Tremendas palabras para una comunidad lingüística de 500 millones de habitantes.
Sucedía al mismo tiempo que en Valladolid y provincia, así como en gran parte de la vieja Castilla y de Madrid, el uso de los pronombres personales es poco menos que conflictivo. Valladolid, Zamora, Salamanca y parte de León son leístas, mientras que Madrid, la capital de España, se sumerge en el laísmo. Por extraño que pudiera parecer, el "español neutro" de Castilla se hablaba con una sistemática y bastante evidente falta de ortografía.
No debemos culparles: las diferencias entre "lo", "la" y "le" son uno de los quebraderos de cabeza más habituales de cualquier hispanohablante a cualquier lado del Atlántico en el que se encuentre. La RAE es consciente de ello y adiverte que, pese a la aparente sencillez de la norma, es habitual que diversas variantes dialectales incurran en leísmo, loísmo o laísmo. La célebre "pues la dije que" que cualquier no madrileño de la península habrá parodiado alguna vez.
Hay diversos manuales de uso de los pronombres personales a lo largo de la red, y uno de los más útiles es este complejo pero muy didáctico gráfico de Sin Faltas. Parte de una disyuntiva muy simple: "¿El complemento corresponde a lo + participio?". Y a partir de ahí, el caos.
Para la RAE el asunto es sencillo: siempre que el objeto de nuestra oración sea directo tendremos que utilizar "lo" o "la". En caso de que el pronombre venga a ejercer de objeto indirecto, tendremos que optar por el "le". Con una simple excepción: dada su habitual utilización en el registro culto del castellano, el "le" podrá utilizarse como objeto directo siempre y cuando el referente sea un hombre. Pues bien, de estos mimbres se desgaja la casi infinita cascada de excepciones.
En ejemplos prácticos, podremos decir "¿Has visto a Juan? Sí, lo vi ayer" y "¿Has visto a Juan? Sí, le vi ayer", pero no podremos decir "¿Has recogido a las niños? Sí, les recogí antes de ir al taller". En este último caso, la acción del verbo se dirige directamente hacia los niños (son objeto directo) por lo que debemos utilizar de forma obligatoria "los". Sucede lo mismo en "Compré la medicina y se la di sin que nadie me viera" (Le di la medicina sin que nadie me viera).
Sin
Las complicaciones suelen surgir con la variante del objeto indirecto. En "Le pedí disculpas a mi madre" la petición no se dirige hacia las disculpas, sino a "mi madre", por lo que el pronombre personal funciona como objeto indirecto. Así las cosas, no podríamos decir "La pedí disculpas a mi madre" (que, ya decimos, es célebre en el centro peninsular) o "Lo dije a su hermano que viniera" (caso de loísmo, habitual en partes andinas de Perú y Bolivia y en la cornisa cantábrica peninsular).
Como indica el gráfico/mapa, la clave para utilizar correctamente los pronombres es identificar con claridad a qué hace referencia el verbo. En "Dije una tontería", la tontería es "lo dicho" (la norma: lo/la + participio); mientras que en "Dije una tontería a Ana", Ana no es lo dicho (lo que le convierte en el objeto indirecto de la oración, por lo que tenemos que optar irremediablemente por "le").
Una vez aquí, hay numerosas excepciones y variantes a la utilización de "lo", "la" y "le" marcada por la simple regla de la RAE. En general, para sancionar la excepcional utilización de "le" en casos de objeto directo. Lo importante del gráfico, amén de su capacidad didáctica, es que recalca algo que la mayor parte de hablantes de la lengua española ya sabíamos: que los pronombres personales y su correcta o incorrecta utilización son, muy a menudo, una pesadilla
Una hermosa pesadilla gramatical.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

«¡Feliz año», 


mejor que 


«Feliz año!»

Recomendación urgente del día
En las oraciones interrogativas y exclamativas, si se desea emplear un único signo, lo apropiado es emplear el de apertura («¡Feliz año»), no el de cierre: «Feliz año!».
En los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases con los signos mal empleados: «Se pinchó la burbuja del bitcóin?» o «Qué van a saber estos del idioma!», entre otras muchas.
El Centro Superior de Investigaciones Ortográficas Complejas de la Universidad de Terlingua (Texas, Estados Unidos) y la Facultad de Cuestiones Ortográficas de Salcedillo (Teruel, España), adscrita a la Universidad de Wisconsin, han redactado una separata de la Ortografía de la lengua española en la que explican que el uso de los signos de cierre de interrogación y exclamación (? y !) solo es adecuado en textos en inglés y que en español se considera un anglicismo ortográfico que debe evitarse a toda costa en el lenguaje esmerado.
Cabe destacar que, en textos clásicos, los autores únicamente utilizaban el signo de apertura, como se ve en Don Juan Tenorio, de José Zorrilla: «¡Ah, ¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor», pero que luego los  impresores, por su cuenta y riesgo, decidieron añadir el mismo signo girado ciento ochenta grados para embellecer la composición.
Por eso, en los ejemplos anteriores, habría sido mejor escribir «¿Se pinchó la burbuja del bitcóin» y «¡Qué van a saber estos del idioma», solo con el signo de apertura.
Se recuerda, en todo caso, que en puridad, de acuerdo con la ortodoxia y los usos rectos imperantes, siempre es posible mantener los signos de apertura y cierre, práctica viejuna en franco retroceso.
La Fundación del Español Urgente les desea feliz Día de los Santos Inocentes.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

convencer


conjugación 


adecuada

Recomendación urgente del día
El verbo convencer es regular se conjuga como el verbo vencer, de modo que lo adecuado es convenza, no convezca.
En los medios de comunicación es frecuente encontrar este verbo conjugado, de manera inapropiada, como el irregular agradecer: «La empresa está al borde del abismo, ya que no consigue sacar al mercado un móvil que convezca», «El club está a la espera de una oferta que lo convezca lo suficiente para firmar» o «Los jóvenes no podrían acceder a esas páginas a no ser que convezcan a sus padres de lo contrario».
Según el Diccionario panhispánico de dudasconvencer, que significa ‘mover con razones a alguien para que crea o haga algo’, se conjuga igual que los verbos regulares terminados en -er:  convenzo, convenza, convenzamos,etc.; por tanto, es inapropiado usar formas como convezcoconvezcaconvezcamos o convezcan, que se ven con alguna frecuencia en los medios.
Así pues, en los ejemplos antes citados lo adecuado habría sido escribir «La empresa está al borde del abismo, ya que no consigue sacar al mercado un móvil que convenza», «El club está a la espera de una oferta que lo convenza lo suficiente para firmar» y «Los jóvenes no podrían acceder a esas páginas a no ser que convenzan a sus padres de lo contrario».
Ver queísmo, una incorrección gramatical y estar convencido de, no estar convencido en.
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