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sábado, 30 de março de 2019

EL IDIOMA ESPAÑOL

El español, pilar de la iberofonía y lengua universal

Frigdiano Álvaro Durántez PradosABC España


En el contexto del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), es muy importante poner de relieve una cuestión fundamental que hasta ahora ha pasado desapercibida y que refuerza extraordinariamente la universalidad del idioma español. Se trata de un factor muy relevante que se suma a otros elementos objetivos como el elevado número de hablantes, su notable peso económico, su carácter oficial en numerosos países, su uso en la Red, o su presencia en organismos internacionales.


Me refiero a la general inteligibilidad del español en los países de lengua portuguesa, al hecho evidente e inadvertido de que «el español es comprendido de modo generalizado en los países de lengua portuguesa», de modo que nuestro idioma amplía sustancialmente su base objetiva en cerca de un 40%, al añadir un entorno de inteligibilidad de ocho países más y 230 millones de interlocutores en distintos continentes.


Efectivamente, lo que se ha denominado el Espacio Panibérico o de la Iberofonía se convierte, en este sentido, en el «ámbito mundial de comprensión del idioma español», que abarca 800 millones de personas y 30 países, y que supone la décima parte de la población mundial y la quinta de la superficie del planeta. El ciudadano anglófono, chino o francófono que aprenda español -por poner tres casos dispares- sabe que podrá comunicarse o entenderse sin dificultad en México, Argentina o España, pero también en Brasil, Angola o Mozambique. Se trata de un espectro de comunicación casi sin parangón.

La necesaria alianza entre las dos grandes lenguas ibéricas internacionales -el español y el portugués- debe tener siempre muy en cuenta la realidad objetiva -cuantitativa y cualitativa- de los hechos y de los datos, y, en consecuencia, evitar actuaciones redundantes y posiciones maximalistas. Por eso, no es preciso ni útil impulsar un innecesario bilingüismo hispano-lusófono, pero sí, en cambio, fomentar el reforzamiento de la intercomprensión recíproca entre las poblaciones de ambas lenguas.


Y esta colaboración entre nuestros dos idiomas no puede restringirse al espacio iberoamericano, sino que debe ampliarse y consolidarse en todo el espacio mundial de la Iberofonía; y en el africano muy especialmente, que no puede quedar distanciado una vez más de las naciones hermanas de otras regiones del planeta.


Frigdiano Álvaro Durántez PradosFrigdiano Álvaro Durántez Prados
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