Translate

terça-feira, 9 de março de 2010


“Nascemos para morrer, conhecemos pessoas para as deixar e ganhamos coisas para as perder.”

“Nacemos para morir, conocemos personas para dejarlas y ganamos cosas para luego perderlas.”


Provérbio Budista

segunda-feira, 8 de março de 2010


PRESTA ATENCIÓN…


Suéltate... deja que la vida te lleve, como una semilla que se entrega al viento que la llevará al suelo fértil para allí germinar.
Deja que la vida, las energías superiores te guíen para donde debes ir y permanecer. No luches contra eso. Haz lo que tu corazón pide sin intentar entender los “porqués”. ¡No resistas! Confía más en tu esencia interior que es Dios y entrégate a ella de cuerpo y alma. No procures racionalizar nada, apenas siente y trata de ver, oír y hablar a través de tu corazón.
Ten fe en la vida que aún no comprendes integralmente, pero que sientes en tu corazón como cierta. No te preocupes con el mañana; preocúpate en ser el mejor hoy. ¿Cómo puedes tener certeza que habrá un mañana?
Cuida de ti y no te dejes perder en las aguas oscuras de la ignorancia y la falta de fe.
Estaré siempre contigo.
- BIALITZ (29/08/90)


Solta-te... deixa que a vida te leve, como uma semente que se entrega ao vento que a levará ao solo fértil para ali germinar.
Deixa que a vida, as energias superiores te guiem para onde deves ir e permanecer. Não lutes contra isso. Faze o que teu coração pedir sem que tentes entender os “porquês”. Não resistas! Confia mais na tua essência interior que é Deus e a ela te entregas de corpo e alma. Não procures racionalizar nada, apenas sente e procura ver, ouvir e falar através de teu coração.
Tem fé na vida que ainda não compreendes integralmente, mas que sentes em teu coração como certo. Não te preocupes com o amanhã; preocupa-te em ser o melhor hoje. Como podes ter certeza que haverá o amanhã?
Cuida de ti e não te deixes perder nas águas escuras da ignorância e falta de fé.
Estarei sempre contigo.

Las transformaciones comienzan en nosotros y con nuestras opciones por El Morya Luz da Consciência - nucleo.elmorya@terra.com.br


Hay un antiguo dictado japonés:
"Si hay relación, hago; si no hay relación, salgo".
Un Maestro Zen, al final del siglo pasado, efectuó la siguiente alteración:
"¡Habiendo relación, permanezco; no habiendo, la creo!".

Una opción, optar, implica ganar alguna cosa y abrir mano de otra y esto es bastante difícil porque significa, la mayoría de las veces, la mudanza del rumbo de nuestra historia. El problema es: cada uno reacciona a esas situaciones de diferentes maneras y cada uno a su tiempo. Eso significa que siempre somos los verdaderos y únicos responsables por nuestra existencia y por el rumbo que ella tomará, aún cuando nuestra opción depende de la expectativa o del deseo del otro.

Ahora, dentro de la relación, cuando acontece una mudanza brusca para uno de los dos, siempre alguien tendrá que rever sus proyectos, adaptarlos, y allí existen las preguntas:
” ¿Esos proyectos resistirán a las amarguras y desaciertos del día a día?”
¿Existe alguien que ame lo suficiente y que posea flexibilidad para tornar posible su opción, no obstante precise reestructurarla?”

Dice Rumi:
“Cuando dos personas llegan a entrar en contacto, sin duda ellas tienen alguna cosa en común. ¿Cómo debería un ave volar, a no ser con las de su especie? “

Muchas veces, cuando estamos sufriendo emocionalmente, acontecimientos sincrónicos surgen para nuestro socorro. Cuando Alice Bailey pasó por grandes dificultades por los tres hijos pequeños para alimentar fue hasta una colina y se arrojó al suelo pidiendo socorro al altísimo. La mañana siguiente, encontró una caja de alimentos en su puerta.
En este ejemplo existe un grito de socorro que fue oído y atendido.
¿Quién oye y quién responde?
Durante esos momentos sincrónicos nosotros penetramos el velo que nos separa del otro mundo e nos tornamos capacitados para alcanzar un poder mágico que trae ayuda, consuelo y cura. Nosotros realmente vivimos en un único mundo y en ciertos puntos cruciales de nuestra existencia, pasamos para otra dimensión de la misma manera que pasamos de un estado de somnolencia para un estado de alerta. Siendo así, la intensidad emocional, particularmente en relaciones de amor, atrae sincronicidades. Cuanto menos interferimos con los caminos del destino en lo que se refiere a relacionamientos, más fácilmente el futuro se desarrollará.

La mejor manera de enfrentar esas situaciones es esperar que las circunstancias se tornen favorables, principalmente si la unión fuera de carácter permanente.
Acreditar que librarse de las situaciones de impasse o mismo imaginar que es mejor abrir mano de las elecciones y dejar que la vida tome su propio rumbo, es un camino, pero eso significa abrir mano del poder que ejercemos sobre ellas.

Persistir, a pesar de las sólidas indicaciones en contrario, es no abandonar la responsabilidad por nuestra propia vida. Tomar decisiones en estado conflictivo es actuar sin dominio sobre pensamientos o emociones. Crear un relacionamiento saludable no significa obtener resultados inmediatos. Crear relacionamientos con patrones antiguos no es más acertado en esta dimensión. Esa mudanza de paradigma es extremamente importante para quien quiere crear una relación nueva.

Muchas veces es preciso tener tiempo para analizar los hechos, la realidad, las consecuencias de la elección, para después decidir. Mahatma Gandhi dijo: "Tenemos que ser la transformación que queremos en el mundo". Esto, por una simple razón: los argumentos van directo a los sentimientos humanos que deben ser respetados para que muchos se libren de ese mal que tantos prejuicios causa: el dolor.

Por efecto de él tanto tiempo perdemos en la fijación de ideas innecesarias. Y antes que nos magullemos debemos evitar decisiones inconscientes, impulsivas, que generan casi siempre resultados desagradables y, posteriormente, arrepentimiento, sentimiento de culpa, y nostalgia.

Pregúntese a usted mismo con quien gustaría de compartir el mundo. Un ser consciente jamás dirá que alguien que persigue la realización de sus potenciales positivos, que intenta alcanzar la expansión de consciencia, envuelve y compromete relaciones personales.

La Paz del corazón no es una resignación emocional, pero sí una apertura que va al encuentro de un mundo en constante mudanza con compasión. Con serenidad podemos cuidar de todas las cosas sin intentar controlarlas. El amor y la compasión se presentan como un servicio abnegado. Pero en el amor, de hecho, no servimos a los otros, sino a nosotros mismos. La comunión del amor nos une en un todo.

La compasión no ve el dolor y el pesar del mundo como si fuesen de otro; ella es compartida, es nuestra. Cuando admitimos que compartimos nuestra humanidad, nuestra vulnerabilidad, el amor y la compasión son tan naturales cuanto nuestra respiración y, sin hesitación, pasamos a ayudar. Es ese corazón sensible que tiene el poder de transformar al mundo."
Tarthang Tulku
VERA GODOY



As transformações começam conosco e com nossas escolhas
por El Morya Luz da Consciência - nucleo.elmorya@terra.com.br
"Há um antigo ditado japonês:
"Se houver relacionamento, faço; se não houver relacionamento, saio".
Um Mestre Zen, no final do século passado, fez a seguinte alteração:
"Havendo relacionamento, fico; não havendo, crio!".

Uma escolha implica em ganhar alguma coisa e abrir mão de outra e isto é bastante difícil porque significa, na maioria das vezes, a mudança do rumo da nossa história. O problema é: cada um reage a essas situações de diferentes maneiras e cada um a seu tempo. Isso significa que sempre somos os verdadeiros e únicos responsáveis pela nossa existência e pelo rumo que ela irá tomar, mesmo quando nossa escolha depende da expectativa ou do desejo do outro.

Agora, dentro do relacionamento, quando acontece uma mudança brusca pra um dos dois, sempre alguém terá que rever seus projetos, adaptá-los, e aí ficam as perguntas:
”Esses projetos resistirão às amarguras e desacertos do dia-a-dia?
Existe alguém que ama o suficiente e que possua flexibilidade para tornar possível a sua escolha, mesmo precisando reestruturá-la?”

Diz Rumi:
“Quando duas pessoas chegam a entrar em contato, sem dúvida elas têm alguma coisa em comum. Como deveria uma ave voar, a não ser com as de sua espécie?

Muitas vezes, quando estamos sofrendo emocionalmente, acontecimentos sincrônicos surgem para o nosso socorro. Quando Alice Bailey passou por grandes dificuldades pelos três filhos pequenos para alimentar foi até uma colina e atirou-se ao chão pedindo socorro ao alto.
Na manhã seguinte, encontrou uma caixa de mantimentos à sua porta.

Nesse exemplo existe um grito de socorro que foi ouvido e atendido.
Quem ouve e quem responde? Durante esses momentos sincrônicos nós penetramos o véu que nos separa do outro mundo e nos tornamos capacitados para alcançar um poder mágico que traz ajuda, consolo e cura. Nós realmente vivemos num único mundo e em certos pontos cruciais de nossa existência, passamos para uma outra dimensão da mesma maneira que passamos de um estado de sonolência para um estado de alerta. Sendo assim, a intensidade emocional, particularmente em relacionamentos de amor, atrai sincronicidades. Quanto menos interferimos com os caminhos do destino no que diz respeito a relacionamentos, mais facilmente o futuro se desenrolará.

A melhor maneira de enfrentar essas situações é esperar que as circunstâncias se tornem favoráveis, principalmente se a união for de caráter permanente. Acreditar que livrar-se das situações de impasse ou mesmo imaginar que é melhor abrir mão das escolhas e deixar que a vida tome seu próprio rumo, é um caminho, mas isso significa abrir mão do poder que exercemos sobre elas.

Persistir, apesar das sólidas indicações em contrário, é não negligenciar a responsabilidade pela nossa própria vida. Tomar decisões em estado conflituoso é agir sem domínio sobre pensamentos ou emoções. Criar um relacionamento saudável não significa obter resultados imediatos. Criar relacionamentos em padrões antigos não dá mais certo nesta dimensão. Essa mudança de paradigma é extremamente importante para quem quer criar um relacionamento novo.

Muitas vezes é preciso ter tempo para analisar os fatos, a realidade, as conseqüências da escolha, para depois decidir. Mahatma Gandhi disse: "Temos de ser a transformação que queremos no mundo". Isto, por uma simples razão: os argumentos vão direto aos sentimentos humanos que devem ser respeitados para que muitos se livrem desse mal que tantos prejuízos causam: a mágoa.

Por efeito dela tanto tempo perdemos na fixação de idéias desnecessárias. E antes que nos magoemos devemos evitar decisões inconscientes, impulsivas, que geram quase sempre resultados desagradáveis e, posteriormente, arrependimento, sentimento de culpa, e saudade.

Pergunte a você mesmo com quem gostaria de compartilhar o mundo. Um ser consciente jamais dirá que alguém que persegue a realização dos seus potenciais positivos, que tenta alcançar a expansão de consciência, envolve e compromete relacionamentos pessoais.

A Paz do coração não é uma resignação emocional, mas uma abertura que vai de encontro ao mundo em constante mudança com compaixão. Com serenidade podemos cuidar de todas as coisas sem tentar controlá-las. O amor e a compaixão se apresentam como um serviço abnegado. Mas no amor, de fato, não servimos os outros, mas a nós mesmos. A comunhão do amor nos une em um todo.

A compaixão não vê a dor e o pesar do mundo como se fossem de outro; ela é compartilhada, é nossa. Quando admitimos que compartilhamos nossa humanidade, nossa vulnerabilidade, o amor e a compaixão são tão naturais quanto a nossa respiração e, sem hesitação, passamos a ajudar. É esse coração sensível que tem o poder de transformar o mundo."
Tarthang Tulku
VERA GODOY



Só vemos o que queremos ver, ouvimos o que queremos ouvir e lemos o que queremos ler...


A análise dos dados de 91 estudos realizados nos Estados Unidos há revelado que tendemos a evitar aquelas informações que contradizem o que nós pensamos ou acreditamos, porém que certos fatores podem provocar que procuremos além de nossas crenças, em outros pontos de vista.

Realizado por pesquisadores da Universidade de Flórida com informação de quase 8.000 participantes, a análise pretendia aclarar um longo debate sobre se o ser humano evita ativamente a informação que não coincide com suas crenças ou, simplesmente, se vê exposto mais a miúdo a idéias que lhe são más afins pelo entorno em que se movimenta.

Graças ao estudo, se tem sabido que as pessoas são mais do dobro de propicias a selecionar informação que respalde seu ponto de vista (nuns 67%) que a considerar uma idéia oposta a este (33%).
Por outro lado, as pessoas são más resistentes a novas perspectivas se nossas idéias estão associadas a valores políticos, religiosos e éticos.
A disposição para escutar as idéias que são diferentes às nossas e considerar-las pode ser causada por certos fatores. Assim, por exemplo, a gente que ha defendido publicamente suas idéias, como os políticos, costuma estar mais motivada que outras pessoas para intentar aprender dos demais, explicam os investigadores.
Mas atualmente também se nos permite utilizar a capacidade de filtrar tudo o que desejamos ver, ouvir e ler.
Num futuro não demasiado afastado, nosso poder de seleção promete aumentar de maneira exponencial. Agora mesmo já temos a possibilidade de ver os acontecimentos esportivos que desejamos, de ler unicamente os temas que nos interessam e de encontrar as idéias com as que estamos de acordo nas páginas de opinião.
Em meio do clamor popular por este considerável aumento da informação personalizada, se pranteiam as seguintes questões:
¿Isso é bom para a democracia?
¿Resulta saudável para a supervivência das instituições?
¿Que significa para a liberdade de expressão?

Alguns estudos expõem os inconvenientes do uso egocêntrico de Internet, ao mesmo tempo em que se nos indicam como nos acercar a este mundo como cidadãos responsáveis e não só como indivíduos obsessivos pelo consumo.
Afirma-se que a democracia depende das experiências compartidas e necessita que os cidadãos se confrontem a temas e idéias que não têm escolhido de antemão.
Os jornais e apresentadores de radio e televisão ajudam a criar uma cultura compartilhada; embora, dado que seu papel se vai reduzindo à medida que aumenta a personalização do universo das comunicações, a sociedade corre o perigo de se fragmentar e as comunidades compartidas de se dissolver.
Em seu lugar quiçá só se escute o eco de nossa própria voz, de nossa própria opinião.
________________________________________
Sólo vemos lo que queremos ver,
oímos lo que queremos oír
y leemos lo que queremos leer...
El análisis de los datos de 91 estudios realizados en Estados Unidos ha revelado que tendemos a evitar aquellas informaciones que contradicen lo que nosotros pensamos o creemos, pero que ciertos factores pueden provocar que busquemos más allá de nuestras creencias, en otros puntos de vista.

Realizado por investigadores de la Universidad de Florida con información de casi 8.000 participantes, el análisis pretendía aclarar un largo debate sobre si el ser humano evita activamente la información que no coincide con sus creencias o, simplemente, se ve expuesto más a menudo a ideas que le son más afines por el entorno en que se mueve.

Gracias al estudio, se ha sabido que la gente es más del doble de propicia a seleccionar información que respalde su punto de vista (en un 67%) que a considerar una idea opuesta a éste (33%).
Por otro lado, las personas somos más resistentes a nuevas perspectivas si nuestras ideas están asociadas a valores políticos, religiosos y éticos.
La disposición para escuchar las ideas que son diferentes a las nuestras y considerarlas puede ser causada por ciertos factores. Así, por ejemplo, la gente que ha defendido públicamente sus ideas, como los políticos, suele estar más motivada que otras personas para intentar aprender de los demás, explican los investigadores.
Pero actualmente también se nos permite utilizar la capacidad de filtrar todo lo que deseamos ver, oír y leer.
En un futuro no demasiado lejano, nuestro poder de selección promete aumentar de manera exponencial. Ahora mismo ya tenemos la posibilidad de ver los acontecimientos deportivos que queremos, de leer únicamente los temas que nos interesan y de encontrar las ideas con las que estamos de acuerdo en las páginas de opinión.
En medio del clamor popular por este considerable aumento de la información personalizada, se plantean las siguientes cuestiones:
¿Eso es bueno para la democracia?
¿Resulta saludable para la supervivencia de las instituciones?
¿Qué significa para la libertad de expresión?

Algunos estudios exponen los inconvenientes del uso egocéntrico de Internet, al mismo tiempo que se nos indica cómo acercarnos a este mundo como ciudadanos responsables y no sólo como individuos obsesionados por el consumo.
Se afirma que la democracia depende de las experiencias compartidas y necesita que los ciudadanos se enfrenten a temas e ideas que no han elegido de antemano.
Los periódicos y presentadores de radio o televisión ayudan a crear una cultura compartida; sin embargo, dado que su papel se va reduciendo a medida que aumenta la personalización del universo de las comunicaciones, la sociedad corre el peligro de fragmentarse y las comunidades compartidas de disolverse.
En su lugar quizá sólo resuene el eco de nuestra propia voz, de nuestra propia opinión.
________________________________________

CÁTAROS
(Jean Blum).




"En ninguna parte Jesús pretende ser el hijo único de Dios. Dios es su Padre, pero como el de todos los hombres, jamás pretende el privilegio de la exclusividad.
Es más, este hijo sobre el que se ha afirmado que es único,
¡enseña a los demás hombres el Padre Nuestro!"


Em nenhuma parte Jesus pretende ser o filho único de Deus. Deus é seu Pai, porém como o de todos os homens, jamais pretende o privilegio da exclusividade. É mais, este filho sobre o que se ha afirmado que é único, ensina aos demais homens o Pai Nosso!

domingo, 7 de março de 2010


Wu-ming y los Pepinos
Historia del Ancestro Chino


Recopilados por el Maestro Tung-Wang, Abad del Monasterio Han-hsin en el período del Décimo Tercer año del Dragón de la Tierra (898 d.C.).

Mi estimado amigo, el más reverendo maestro Tung-Wang,
Viejo y enfermo, aquí yo me prosterno sabiendo que escribir esta carta será mi último acto en esta tierra y que en el momento en que tú leas estas palabras yo ya habré partido de esta vida. No obstante nosotros no nos encontramos personalmente hace ya muchos años, desde que estudiábamos juntos bajo los auspicios de nuestro más venerable maestro, yo frecuentemente pienso en ti, su más valioso sucesor. Otros Monjes a través de China dicen que tú eres un verdadero león del Dharma de Buddha; un león cuyos ojos son como estrellas brillantes, cuyas manos agarran los rayos, y cuya voz suena como el trueno. Se afirma que tu más leve acción sacude el cielo y la tierra y hace que los elefantes y dragones del engaño huyan desesperados. Supe que tu Monasterio es inigualable en severidad, y que bajo tus correctas orientaciones centenas de monjes se esfuerzan en el entrenamiento con intenso celo y vigor. Yo también supe que en el campo de encontrar un sucesor esclarecido tu suerte no ha sido buena. Lo que me lleva al objetivo de esta misiva.
Yo ruego que tú ahora prestes atención al joven que cargaba esta nota. Mientras el espera frente a ti, sin duda sonriendo estúpidamente al mismo tiempo en que se empanturra de pepinos en conserva, tú puedes estar imaginando si él no es un completo tolo como de hecho aparenta, y si así fuera, lo que me llevó a enviarlo a ti. En respuesta a la primera cuestión, yo te aseguro que la tontería de Wu-Ming es aún más completa que lo que su mera apariencia podría llevarte a creer. Y respecto de la segunda cuestión, yo apenas puedo decir que a despecho de tal situación absurda, o tal vez por causa de ella, o todavía más correctamente, a despecho y por causa de ella, Wu-Ming, tal vez inadvertida y accidentalmente, demuestra encarnar en sí la función de un gran Bodhisattva. Creo que él te podrá ser útil.
Permite para él dieciséis horas de sueño diariamente y mantenlo provisto de gran número de pepinos en conserva y Wu-Ming siempre estará feliz. No esperes nada de él y tú estarás siempre feliz.
Respetuosamente,
Chin-Mang
Después de los funerales de Chin-Mang, los ayudantes de su templo organizaron el viaje de Wu-ming para el Monasterio Han-hsin, donde yo residía entonces, como ahora, en la calidad de Abad. Un monje encontró a Wu-ming en los portones del Monasterio, e viendo la carta con mí nombre abrochada en su manto, lo dirigió a mis aposentos.
Normalmente, cuando por primera vez se presenta al Abad, un monje recientemente arribado al Monasterio debería postrarse tres veces y pedir respetuosamente para ser aceptado como estudiante. No es extraño que yo haya sido tomado de sorpresa cuando Wu-ming caminó hasta el cuarto, cogió un pepino de la jarra de conserva que sostenía bajo su brazo, lo colocó todo en la boca e, alegremente masticándolo ruidosamente abrió una larga e imbécil sonrisa que un día sería considerada legendaria. Mirando casualmente en torno del cuarto, chasqueó los labios y dijo:
"¿Cuando comemos?"
Después de leer la carta del estimado Chin-mang, yo llame al monje-jefe y le pedí para mostrar a mi nuevo estudiante los dormitorios de los monjes. Cuando ellos se fueron yo reflexioné sobre las palabras de Chin-mang. Han-hsin era realmente el más severo lugar de práctica: los inviernos eran cruelmente fríos y durante el verano el sol fulguraba. Los monjes dormían no más que tres horas cada noche y comían apenas una frugal refección por día. Durante el resto del día ellos trabajaban duro en torno del Monasterio y practicaban mucho el zazen en el salón de meditación. Pero, realmente, Chin-mang había oído correctamente y entre todos mis discípulos no había uno solo a quien yo confiadamente podría considerar un digno merecedor de recibir la intransmisible transmisión del Dharma. Yo comenzaba a desesperarme, y sentía que sería incapaz de evitar, debido a la falta de un sucesor, fallar en cumplir mi obligación de mantener la continuidad del linaje del Dharma de mi profesor.
Difícilmente los monjes podrían ser acusados de fallar por complacencia o indolencia. Sus sinceras aspiraciones de esfuerzos disciplinados eran en verdad admirables, y muchos habían logrado gran claridad de conocimiento. Pero ellos estaban preocupados en mostrar su capacidad de soportar duras disciplinas y eran orgullosos de sus descubiertas intelectuales. Ellos disputaban entre sí por posiciones de prestigio o poder y rivalizaban entre sí por reconocimiento. Celos, rivalidades y ambición parecían acechar como una negra nube sobre el Monasterio Han-sin, arrastrando hasta a los más sabios y sinceros para su oscura bruma. Asegurando la carta de Chin-mang ante mí, yo esperé y recé para que este Wu-ming, este "Bodhisattva accidental" pueda ser el fermento que mi receta tan sufridamente necesitaba.
Para mi sorpresa y placer, Wu-ming se integró a la vida en Han-hsin como un pato al agua. Bajo mi sugerencia él fue designado para un trabajo en la cocina, conservando vegetales. Y esto él lo hacía incansablemente, con alegre empeño el juntaba y mezclaba ingredientes, levantaba pesados barriles y, claro, frecuentemente experimentaba el resultado de su trabajo culinario. ¡El estaba encantado!
Cuando los monjes se reunían en el Zendo, ellos invariablemente encontraban a Wu-ming ya sentado en completa inmovilidad, aparentemente en intenso y profundo Samadhi. Nadie jamás podía adivinar que la única cosa profunda acerca de la actitud de Wu-ming en zazen era la gran probabilidad de que él podía usar la postura de meditación — piernas dobladas en la posición de Loto, espaldas rectas y centradas — como una manera maravillosamente buena para disfrutar de largas horas de sueño, de que tanto gustaba.
Día tras día y mes tras mes, mientras los monjes luchaban para superar las demandas físicas y mentales de la vida monástica, Wu-ming, con una sonrisa y silbando, pasaba por todo eso sin ningún problema. No obstante, la verdad sea dicha, la práctica Zen de Wu-ming fuese sin el menor mérito, por la apariencia él era considerado por todos como un monje de grandes realizaciones y perfecta disciplina. Evidentemente yo podría haber acabado con esa impresión muy fácilmente, pero yo percibí que el tipo especial de magia que Wu-ming poseía estaba surtiendo efecto y yo no desperdiciaría esta tan absurda y rica dádiva.
A su vez varios de los monjes demostraban arranques de celos, perplejidad, hostilidad, humildad o inspiración por lo que ellos presumían ser la gran realización de Wu-ming. Es claro que jamás se le ocurrió a Wu-ming que el comportamiento suyo o de otro cualquiera atraería tales juicios, porque estos eran resultado de una naturaleza sofisticada de comparación que estaba más allá del alcance de su mente. En verdad, todo acerca de él era tan obvio y simple que los otros lo consideraban asustadoramente sutil.
La presencia inescrutable de Wu-ming tenía un efecto tremendamente perturbador en las vidas de los monjes, pero cortaba la tela de racionalizaciones que tan frecuentemente acompaña tales trastornos. Su obviedad tan intensa lo dejaba incomprensible e inmune a las pretensiones sociales de otros. Tentativas de lisonjas e injurias encuentran igualmente la misma sonrisa de incomprensión, una sonrisa que los monjes reputaban ser la propia hoja afilada de la espada de la Perfecta Sabiduría. No encontrando alivio o diversión en estas actitudes, los monjes eran forzados a procurar la fuente y resolución de su frustración ante Wu-ming en sus propias mentes. Más importante — y absurdo — aún, Wu-ming provocaba el surgimiento entre los monjes de una inconquistable determinación en penetrar completamente en la enseñanza de "El Gran Camino es sin dificultades" que ellos sentían que él encarnaba.
A través del curso de mi vida habiendo encontrado muchos de los más venerables progenitores de las enseñanzas de Tathagata, jamás encontré alguien tan capaz de llevar a otros a despertar sus naturalezas Búddhicas intrínsecas como este tolo maravilloso llamado Wu-ming. Sus espirituosas necedades eran como centellas, encendiendo la llama de la luminosa sabiduría en las mentes de aquellos que se arriesgaban a desafiarlo para un diálogo.
Cierta vez un monje se aproximó de Wu-ming y le preguntó fervorosamente:
"¿En todo el Universo, que es lo más maravilloso que existe?"
Sin hesitación Wu-ming balanceo un pepino ante la cara del monje y exclamó:
"¡No hay nada más maravilloso que esto!!!"
A lo que el monje se chocó con los límites del dualismo sujeto-objeto:
"¡El Universo entero es como un pepino en conserva; un pepino en conserva es como todo el Universo!"
Wu-ming simplemente rió y dijo:
"Pare de decir tonterías. Un pepino es un pepino; el Universo entero es el Universo entero. ¿Que podría ser más obvio?"
El monje, penetrando en la perfecta manifestación fenomenal de la Verdad Absoluta, golpeó las manos y rió, diciendo:

"¡A lo largo del infinito espacio, todo está deliciosamente acido!"
En otra ocasión un monje pregunto a Wu-ming:
"El Tercer Patriarca dice, “el Gran Camino es sin dificultades, simplemente deje de tener preferencias”. ¿Cómo puedes tú, entonces, disfrutar el comer pepinos, y todavía rechazas el experimentar hasta una migaja de zanahoria?"
Wu-ming dijo: "¡Yo adoro a los pepinos; y odio zanahorias!!"
El monje saltó para atrás como si hubiera sido alcanzado por un rayo. Entonces, riendo, llorando y bailando en torno a él exclamó: "¡Gustar de pepinos y detestar zanahorias no es difícil, simplemente deje de preferir el Gran Camino!!!"
En tres años después de su llegada, las historias acerca del "Gran Bodhisattva del Monasterio de Han-hsin" habían hecho su camino a lo largo de las provincias de China. Sabiendo de esta fama de Wu-ming, no quede enteramente sorprendido cuando un mensajero del Emperador apareció solicitando la presencia de Wu-ming en el Palacio Imperial inmediatamente. A través del Imperio los exponentes de las Tres Enseñanzas (Budismo, Confucionismo y Taoísmo) estaban siendo convocados a la capital, y allí el Emperador iría a proclamar a uno de ellos como siendo la verdadera religión a ser practicada y predicada en todas las tierras bajo su dominio. La idea de tal competición por el favor Imperial no era de mi aprobación en absoluto y la posibilidad de que una persecución religiosa siguiese a tal acontecimiento me preocupaba grandemente. Mas una orden del Emperador no es para ser ignorada, por lo tanto Wu-ming y yo partimos al día siguiente.
Dentro del Gran Recinto estaban reunidos más de cien monjes y eruditos que se preparaban para debatir entre sí. Ellos estaban cercados por los más poderosos señores de China, junto con innumerables consejeros del Hijo del Cielo. Al mismo tiempo trompetas sonaban, címbalos batían, y nubes de incienso humeaban para el techo en todos los ángulos. El Emperador, cercado por una muralla de guardias, fue cargado hasta el trono. Después de las formalidades debidas haber sido observadas el Emperador dio la señal para el debate comenzar.
Muchas horas transcurrieron mientras, uno después de otro, los sacerdotes y eruditos se aproximaban y presentaban sus doctrinas y respondían a las cuestiones. En medio de todo eso Wu-ming estaba allá sentado, obviamente contento mientras se atiborraba con su comida favorita. Cuando su provisión terminó, él cruzó feliz las piernas, enderezó su espalda y cerró los ojos. Pero el barullo y la conmoción eran muy grandes e, incapaz de dormir, él fue quedando más y más inquieto e irritado a cada minuto. Mientras yo masajeaba firmemente su pescuezo en un esfuerzo por relajarlo, el Emperador hizo un gesto para que Wu-ming se aproximara al Trono.
Cuando Wu-ming quedó ante él, el Emperador dijo:
"A lo largo de estas tierras tu eres considerado como un Bodhisattva cuya mente es como el propio Gran Vacío, todavía no pronunciaste una palabra en esta asamblea. Por lo tanto nosotros te decimos ahora, enséñanos sobre el Gran Camino a través del cual todas las cosas existentes bajo el cielo deben transcurrir."
Wu-ming nada dijo. Después de algunos momentos el Emperador, con un tono de impaciencia, habló nuevamente: "Tal vez tu no oíste bien, entonces repetiré una vez más! ¡Enséñanos sobre el Gran Camino a través del cual todas las cosas existentes bajo el cielo deben transcurrir!!"
Wu-ming continuó sin decir nada, el silencio onduló por toda la multitud mientras todos se tensionaban, atentos a observar al monje que se permitía comportarse de una forma tan atrevida ante la presencia del Emperador.
Wu-ming no oyó nada de lo que el Emperador había dicho, ni tampoco percibió la tensión que vibraba a través del Salón. Todo lo que lo preocupaba era su deseo de encontrar un lugar tranquilo donde pudiera dormir tranquilo. El Emperador hablo de nuevo, su voz tremiendo de furia, su rostro deformado por la cólera:
"Tú fuiste convocado a este consejo para hablar en pro de la enseñanza Budista. Tú falta de respeto no será tolerada. ¡Nosotros te preguntaremos una vez más, y si tu fallas en responder, nosotros te aseguramos que las consecuencias serán extremamente graves! ¡Enséñanos sobre el Gran Camino a través del cual todas las cosas que existen bajo el cielo deben transcurrir!"
Sin una palabra Wu-ming se dio vuelta, con todos observando en estupefacta aprensión, recorrió el camino a lo largo del corredor y para la salida. Hubo un silencio de aturdida incredulidad antes de que la multitud irrumpiese en un clamor de confusión. Algunos aplaudían la brillante demostración de percepción espiritual de Wu-ming, otros estallaban en una cólera indignada, lanzando improperios y ofensas en dirección a la puerta por la cual él había salido. Sin saber si debía agradecer a Wu-ming o mandar arrancarle la cabeza, el Emperador se volvió para sus consejeros, pero ellos no supieron lo que decir. Finalmente, mirando para la completa anarquía que el gran debate se había reducido, el Emperador ciertamente percibió que, no importando cuales hubieran sido las intenciones de Wu-ming, había ahora un único camino para evitar que el debate se tornase el más lamentable fracaso:
"El gran sabio del Monasterio Han-hsin demostró brillantemente que el gran Tao no puede estar preso a las doctrinas, pero es en verdad mejor expuesto a través de acciones armoniosas. Procuremos beneficiarnos con la sabiduría que él tan compasivamente compartió, empeñándonos en lograr que nuestros pasos sean cada vez más afinados con el cielo y la tierra, conforme la naturaleza del profundo y sutil Tao." Habiendo así hablado el Hijo del Cielo concluyó el Gran Debate. Yo inmediatamente corrí en busca de Wu-ming, mas él había desaparecido en las calles apiñadas de gente de la capital. Diez años transcurrieron desde entonces, y yo no supe más nada sobre él. Con todo, en una ocasión un monje itinerante efectuó una parada en Han-hsin con algunas noticias. Supe que Wu-ming se tornó un peregrino por el país en estos años, intentando sin suceso encontrar el camino para su hogar. Debido a su fama él es bien recibido y cuidado en todos los lugares con generoso cariño, y mientras tanto aquellos que procuran ayudarlo en su jornada acaban percibiendo que son ellos que en verdad se ayudaron a sí mismos.
Un joven monje habló de un encuentro en que Wu-ming le preguntó: "¿Podéis decirme donde es mi hogar?" Confuso con el espíritu de la cuestión, el monje replicó: "¿El hogar de que tú hablas puede ser encontrado en el mundo de la transitoriedad del tiempo y el espacio, o tú quieres saber del Hogar Original de la naturaleza Búddhica esencial?" Después de una pausa para pensar en la cuestión, Wu-ming lo miró y, sonriendo como solo él es capaz, dijo:
"Sí."
(Enviado por Tam Hao Van para a Lista Chungtao)



Wu-ming e os Pepinos
História do Ancestral Chinês


Compilados pelo Mestre Tung-Wang Abade do Monastério Han-hsin no período do Décimo Terceiro ano do Dragão da Terra (898 d.C.).

Meu caro amigo, o mais reverendo mestre Tung-Wang,
Velho e doente, aqui eu me prostro sabendo que escrever esta carta será o meu último ato nesta terra e que no momento em que vós lestes estas palavras eu já terei partido desta vida.
Embora nós não nos encontremos pessoalmente já há muitos anos desde que estudávamos juntos sob os auspícios de nosso mais venerável mestre, eu freqüentemente penso em vós, o seu mais valoroso sucessor. Monges através da China dizem que vós sois um verdadeiro leão do Dharma de Buddha; um leão cujos olhos são como estrelas brilhantes, cujas mãos agarram os raios, e cuja voz soa como o trovão. É dito que vossa mais leve ação sacode o céu e a terra e faz com que os elefantes e dragões da delusão fujam desesperados. Soube que vosso Monastério é inigualável em severidade, e que sob vossa correta orientação centenas de monges esforçam-se no treinamento com intenso zelo e vigor. Eu também soube que no campo de encontrar um sucessor esclarecido vossa sorte não tem sido boa. O que me leva ao objetivo desta missiva.
Eu rogo que vós agora presteis atenção ao jovem que carregava esta nota. Enquanto ele espera à vossa frente, sem dúvida sorrindo estupidamente ao mesmo tempo em que se empanturra de pepinos em conserva, vós podeis estar imaginando se ele não é um completo tolo como de fato aparenta, e se assim for, o que me levou a enviá-lo a vós. Em resposta à primeira questão, eu vos asseguro que a tolice de Wu-Ming é ainda mais completa que sua mera aparência poderia levar-vos a crer. E quanto à segunda questão, eu apenas posso dizer que a despeito de tal situação absurda, ou talvez por causa dela, ou ainda mais corretamente, a despeito e por causa dela, Wu-Ming, talvez inadvertida e acidentalmente, demonstra encarnar em si a função de um grande Bodhisattva. Creio que ele poderá ser-vos útil.
Permitais para ele dezesseis horas de sono diariamente e o mantenhais provido de grande número de pepinos em conserva e Wu-Ming sempre estará feliz. Não esperais nada dele e vós estareis sempre feliz.
Respeitosamente,
Chin-Mang
Após os funerais de Chin-mang, os ajudantes de seu templo organizaram a viagem de Wu-ming para o Monastério Han-hsin, onde eu residia então, como agora, na qualidade de Abade. Um monge encontrou Wu-ming nos portões do Monastério, e vendo a carta com o meu nome espetada em seu manto, o dirigiu aos meus aposentos.
Normalmente, quando primeiramente se apresenta ao Abade, um monge recentemente chegado ao Monastério deveria prostrar-se três vezes e pedir respeitosamente para ser aceito como estudante. Não admira eu ter sido tomado de surpresa quando Wu-ming caminhou para o quarto, pegou um pepino da jarra de conserva sob seu braço, enfiou-o todo na boca e, alegremente mascando-o ruidosamente abriu um largo e imbecil sorriso que um dia seria considerado lendário. Olhando casualmente em torno do quarto, estalou os lábios e disse:
"Quando comemos?"
Após ler a carta do estimado Chin-mang, eu chamei o monge-chefe e lhe pedi para mostrar ao meu novo estudante os dormitórios dos monges. Quando eles se foram eu refleti sobre as palavras de Chin-mang. Han-hsin era realmente o mais severo lugar de prática: os invernos eram cruelmente frios e nos verões o sol fulgurava. Os monges dormiam não mais do que três horas cada noite e comiam apenas uma frugal refeição por dia. Pelo resto do dia eles trabalhavam duro em torno do Monastério e praticavam muito o zazen no salão de meditação. Mas, realmente, Chin-mang tinha corretamente ouvido e entre todos os meus discípulos não havia um único a quem eu confiantemente poderia considerar um digno merecedor de receber a intransmissível transmissão do Dharma. Eu começava a desesperar, e sentia que seria incapaz de evitar, devido a falta de um sucessor, falhar em cumprir minha obrigação de manter a continuação da linhagem do Dharma de meu professor.
Dificilmente os monges poderia ser acusado de falhar por complacência ou indolência. Suas sinceras aspirações de esforços disciplinados eram na verdade admiráveis, e muitos tinham logrado grande claridade de conhecimento. Mas eles eram preocupados em mostrar sua capacidade em suportar duras disciplinas e eram orgulhosos de suas descobertas intelectuais. Ele disputavam entre si por posições de prestígio e poder e rivalizavam entre si por reconhecimento. Ciúmes, rivalidades e ambição pareciam pairar como uma negra nuvem sobre o Monastério Han-hsin, sugando até mesmo os mais sábios e sinceros para a sua obscura bruma. Segurando a carta de Chin-mang ante mim, eu esperei e rezei para que este Wu-ming, este "Bodhisattva acidental" possa ser o fermento que minha receita tão sofregamente necessitava.
Para meu surpreendente prazer, Wu-ming integrou-se à vida em Han-hsin como um pato à água. Sob minha sugestão ele foi designado para um trabalho na cozinha, conservando vegetais. E isto ele fez incansavelmente, e com alegre empenho ele juntava e misturava ingredientes, erguia pesados barris e, é claro, freqüentemente experimentava o resultado de seu trabalho culinário. Ele estava deliciado!
Quando os monges reuniam-se no Zendô, eles invariavelmente encontravam Wu-ming já sentado em completa imobilidade, aparentemente em intenso e profundo Samadhi. Ninguém jamais podia adivinhar que a única coisa profunda acerca da atitude de Wu-ming em zazen era a grande improbabilidade com que ele podia usar a postura de meditação — pernas dobradas na posição do Lótus, costas eretas e centradas — como uma maneira maravilhosamente boa para ele desfrutar de longas horas de sono, que tanto gostava.
Dia após dia e mês a mês, enquanto os monges lutavam para superar as demandas físicas e mentais da vida monástica, Wu-ming, com um sorriso e assobiando, passava por tudo isso sem nenhum problema. Muito embora, verdade seja dita, a prática Zen de Wu-ming fosse sem o menor mérito, pela aparência ele era considerado por todos como um monge de grandes realizações e perfeita disciplina. Evidentemente eu poderia ter acabado com essa impressão muito facilmente, mas eu percebi que o tipo especial de magia que Wu-ming possuía estava surtindo efeito e eu não jogaria fora esta tão absurda e rica dádiva.
Por sua vez os vários monges demonstravam arroubos de ciúme, perplexidade, hostilidade, humildade ou inspiração pelo que eles presumiam ser a grande realização de Wu-ming. É claro que jamais ocorreu a Wu-ming que o comportamento seu ou de outro qualquer atrairia tais julgamentos, porque estes eram resultado de uma natureza sofisticada de comparação que estava além do alcance de sua mente. Na verdade, tudo acerca dele era tão óbvio e simples que os outros o consideravam assustadoramente sutil.
A presença inescrutável de Wu-ming tinha um efeito tremendamente perturbador nas vidas dos monges, mas cortava a teia de racionalizações que tão freqüentemente acompanha tais transtornos. Sua obviedade tão intensa lhe deixava incompreensível e imune às pretensão sociais de outros. Tentativas de lisonjas e injúrias encontravam igualmente o mesmo sorriso de incompreensão, um sorriso que o monges reputavam ser a própria lâmina afiada da espada da Perfeita Sabedoria. Não encontrando alívio ou diversão nestas atitudes, os monges eram forçados a procurar a fonte e resolução de sua frustração ante Wu-ming em suas próprias mentes. Mais importante — e absurdo — ainda, Wu-ming provocava o surgimento entre os monges de uma inconquistável determinação em penetrar completamente no ensinamento "O Grande Caminho é sem dificuldades" que eles sentiam que ele encarnava.
Através do curso de minha vida tendo encontrado muitos dos mais veneráveis progenitores dos ensinamentos do Tathagata, jamais eu encontrei alguém tão capaz de levar outros a despertar suas naturezas Búddhicas intrínsecas como este tolo maravilhoso chamado Wu-ming. Suas espirituosas tolices eram como centelhas, acendendo a chama da luminosa sabedoria nas mentes daqueles que ousavam lhe desafiar para um diálogo.
Certa vez um monge aproximou-se de Wu-ming e perguntou-lhe fervorosamente:
"Em todo o Universo, o que é o mais maravilhoso?"
Sem hesitação Wu-ming balançou um pepino ante a face do monge e exclamou:
"Não há nada mais maravilhoso do que isto!!!"

Ao quê o monge chocou-se com os limites do dualismo sujeito-objeto:
"O Universo inteiro é como um pepino em conserva; um pepino em conserva é como todo o Universo!"
Wu-ming simplesmente riu e disse:
"Pare de dizer besteiras. Um pepino é um pepino; o Universo inteiro é o Universo inteiro. O que poderia ser mais óbvio?"
O monge, penetrando na perfeita manifestação fenomenal da Verdade Absoluta, bateu as mãos e riu, dizendo:
"Ao longo do infinito espaço, tudo está deliciosamente azedo!"
Em outra ocasião um monge perguntou a Wu-ming:
"O Terceiro Patriarca disse, 'o Grande Caminho é sem dificuldades, simplesmente deixe de ter preferências'. Como podeis então deliciar-vos em comer pepinos, e todavia recusais a experimentar mesmo uma migalha de cenoura?"
Wu-ming disse: "Eu adoro pepinos; e odeio cenouras!!"
O monge pulou para trás como se atingido por um raio. Então, rindo e chorando e dançando em torno ele exclamou: "Gostar de pepinos e detestar cenouras não é difícil, simplesmente deixe de preferir o Grande Caminho!!!"
Em três anos após a sua chegada, as estórias acerca do "Grande Bodhisattva do Monastério de Han-hsin" tinham feito seu caminho ao longo das províncias da China. Sabendo desta fama de Wu-ming, não fiquei inteiramente surpreso quando um mensageiro do Imperador apareceu solicitando a presença de Wu-ming no Palácio Imperial imediatamente. Através do Império os expoentes dos Três Ensinamentos (Buddhismo, Confucionismo e Taoísmo) estavam sendo convocados à capital, e lá o Imperador iria proclamar um deles como sendo a verdadeira religião a ser praticada e pregada em todas as terras sob seu domínio. A idéia de tal competição pelo favor Imperial não era de minha aprovação em absoluto e a possibilidade de que uma perseguição religiosa se seguisse a tal acontecimento preocupava-me grandemente. Mas uma ordem do Imperador não é para ser ignorada, portanto Wu-ming e eu partimos no dia seguinte.
Dentro do Grande Pavilhão estavam reunidos mais de cem monges e eruditos que preparavam-se para debater entre si. Eles estavam cercados pelos mais poderosos senhores da China, junto com inumeráveis conselheiros do Filho do Céu. Ao mesmo tempo trombetas ecoaram, címbalos bateram, e nuvens de incenso coleavam para o teto em todos os cantos. O Imperador, cercado por uma muralha de guardas, foi carregado até o trono. Após a formalidades devidas terem sido observadas o Imperador deu o sinal para o debate começar.
Muitas horas se passaram enquanto, um após outro, os sacerdotes e eruditos se aproximavam e apresentavam suas doutrinas e respondiam às questões. Em meio a tudo isso Wu-ming ficava lá sentado, obviamente contente enquanto se empanturrava com sua comida favorita. Quando sua provisão terminou, ele cruzou feliz as pernas, endireitou suas costas e fechou os olhos. Mas o barulho e a comoção eram muito grandes e, incapaz de dormir, ele foi ficando mais e mais inquieto e irritado a cada minuto. Enquanto eu massageava firmemente seu pescoço num esforço de relaxá-lo, o Imperador fez um gesto para que Wu-ming se aproximasse do Trono.
Quando Wu-ming ficou ante ele, o Imperador disse:
"Ao longo das terras tu és considerado como um Bodhisattva cuja mente é como o próprio Grande Vazio, todavia ainda não proferiste uma palavra nesta assembléia. Portanto nós te dizemos agora, ensinai-nos sobre o Grande Caminho através do qual todas as coisas existentes sob o céu devem percorrer."
Wu-ming nada disse. Após alguns momentos o Imperador, com uma nota de impaciência, falou novamente: "Talvez tu não ouviste bem, então repetirei mais uma vez! Ensinai-nos sobre o Grande Caminho através do qual todas as coisas existentes sob o céu devem percorrer!!"
Wu-ming continuou sem nada dizer, o silêncio ondulou por toda a multidão enquanto todos se tensionavam, atentos a observar o monge que ousava se comportar de uma forma tão atrevida ante a presença do Imperador.
Wu-ming não ouviu nada do que o Imperador tinha dito, nem mesmo percebeu a tensão que vibravam através do Salão. Tudo que o preocupava era seu desejo de encontrar um lugar tranqüilo onde pudesse dormir imperturbado. O Imperador falou de novo, sua voz tremendo de fúria, sua face distorcida em cólera:
"Tu foste convocado a este conselho para falar em prol do ensinamento Budista. Teu desrespeito não mais será tolerado. Nós iremos inquirir-te uma vez mais, e se tu falhares em responder, nós asseguramos-te que as conseqüências serão extremamente graves! Ensinai-nos sobre o Grande Caminho através do qual todas as coisas existem sob o céu devem percorrer!"
Sem uma palavra Wu-ming virou-se e, com todos olhando em estupefata apreensão, percorreu o caminho ao longo do corredor e para a saída. Houve um silêncio de aturdida descrença antes da multidão irromper em um clamor de confusão. Alguns aplaudiam a brilhante demonstração de percepção espiritual de Wu-ming, outros explodiam em cólera indignada, lançando imprecações e ofensas em direção à porta pela qual ele tinha saído. Sem saber se devia agradecer Wu-ming ou mandar arrancar-lhe a cabeça, o Imperador voltou-se para seus conselheiros, mas eles não souberam o que dizer. Finalmente, olhando para a completa anarquia que o grande debate tinha se reduzido, o Imperador certamente percebeu que, não importando quais tinham sido as intenções de Wu-ming, havia agora um único caminho para evitar que o debate se tornasse o mais vexaminoso embaraço:
"O grande sábio do Monastério Han-hsin demonstrou brilhantemente que o grande Tao não pode estar preso à doutrinas, mas é na verdade melhor exposto através de ações harmoniosas. Procuremos nos beneficiar com a sabedoria que ele tão compassivamente compartilhou, assim empenhando-nos em fazer nossos passos cada vez mais unos com o céu e a terra, conforme a natureza do profundo e sutil Tao." Tendo assim falado o Filho do Céu concluiu o Grande Debate. Eu imediatamente corri em busca de Wu-ming, mas ele tinha desaparecido nas ruas apinhadas de gente da capital. Dez anos se passaram desde então, e eu não soube mais nada sobre ele. Contudo, numa ocasião um monge itinerante fez uma parada em Han-hsin com algumas notícias. Soube que Wu-ming se tornou um andarilho pelo país nestes anos, tentando sem sucesso encontrar o caminho para seu lar. Devido à sua fama ele é bem recebido e cuidado em todos os lugares com generoso carinho, e entretanto estes que buscam lhe ajudar em sua jornada acabam percebendo que são eles que na verdade ajudaram a si próprios.
Um jovem monge falou de um encontro em que Wu-ming perguntou-lhe: "Podeis me dizer onde é meu lar?" Confuso com o espírito da questão, o monge replicou: "O lar de que vós falais pode ser encontrado no mundo da impermanência do tempo e espaço, ou vós quereis saber do Lar Original da natureza Búddhica essencial?" Após uma pausa para pensar na questão, Wu-ming olhou-o e, sorrindo como só ele é capaz, disse:
"Sim."
(Enviado por Tam Hao Van para a Lista Chungtao)

sábado, 6 de março de 2010

CONSTELACIONES FAMILIARES




LA RELACIÓN CON LOS PADRES

Los cambios familiares que observamos actualmente nos muestran una diversidad de composiciones familiares.
Algunas familias siguen formadas de manera tradicional y otras de manera no convencional.
Por esta diversidad muchas veces aparecen "enjuiciamientos" que impiden ver el amor que circula aún en una familia desmembrada, donde cada miembro está aparentemente desvinculado del otro.
No existe en estos momentos un modelo familiar al que apuntar, cada familia debe ensayar el tipo de vínculo que puede establecer entre sus miembros.
A pesar de esta diversidad todas las familias se forman siguiendo un mismo patrón:
● todos provenimos de un padre y de una madre
● todos somos hijos
Este hecho nos iguala, nos hermana, en este punto carecemos de diferencias.
Es este el punto que quisiera abordar.
A pesar de la importancia crucial que nuestros padres tienen en nuestra vida, porque precisamente nos han dado la vida, pocas veces tenemos una mirada respetuosa hacia ellos.
Me refiero a respeto como una actitud de agradecimiento que conlleva un vínculo profundo y trascendente.
Pocas veces se ve entre padres e hijos una relación donde cada uno mira profundamente al otro, lo escucha y se coloca en su lugar para entender lo que dice.
Muchas veces padres e hijos anteponen a su íntima relación, exigencias de comportamiento lo cual entorpece la vinculación.
Si podemos ver a nuestros padres como hijos de otros padres, tal vez podamos entender un poco más su comportamiento.
Ellos han aprendido como nosotros a través del ensayo y del error, esto hace a que acierten y se equivoquen centenares de veces en sus vidas.
En la medida que puedo aceptar con mayor compasión a mis padres en esa misma medida me estoy aceptando a mi mismo, pues provengo de ellos. Entonces si respeto a mis padres estoy colaborando para mirarme a mi mismo de un modo más amoroso.

A RELAÇÃO COM OS PAIS
Os câmbios familiares que enxergamos atualmente nos mostram uma diversidade de composições familiares.
Algumas famílias seguem formadas de maneira tradicional e outras de maneira não convencional.
Por esta diversidade muitas vezes aparecem "juízos" que impedem ver o amor que circula ainda numa família desmembrada, onde cada membro está aparentemente desvinculado do outro.
Não existe nestes momentos um modelo familiar ao que apontar, cada família deve ensaiar o tipo de vínculo que pode estabelecer entre seus membros.
A pesar desta diversidade todas as famílias se formam seguindo um mesmo padrão:

● todos nasceram dum pai e de uma mãe

● todos somos filhos

Este fato nos iguala, nos irmã, neste ponto carecemos de diferenças.
É este o ponto que quisera abordar.
A pesar da importância crucial que nossos pais têm em nossa vida, porque precisamente nos tem dado a vida, poucas vezes temos uma mirada respeitosa para eles.
Refiro-me ao respeito como uma atitude de agradecimento que acarreta um vínculo profundo e transcendente.
Poucas vezes se vê entre pais e filhos uma relação onde cada um mira profundamente ao outro, o escuta e se coloca em seu lugar para entender o que diz.
Muitas vezes pais e filhos antepõem a sua íntima relação, exigências de comportamento o qual entorpece a vinculação.
Se pudermos ver a nossos pais como filhos de outros pais, quiçá possamos entender um pouco mais seu comportamento.
Eles têm apreendido como nós através do ensaio e do erro, isto faz a que acertem e se enganem centenares de vezes em suas vidas.
Na medida em que posso aceitar com maior compasión a meus pais nessa mesma medida me estou aceitando a mim mesmo, pois provenho deles.
Então se respeito a meus pais estou colaborando para olhar me a me mesmo de um jeito mais amoroso.

Lic. Matilde Juárez.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...