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quinta-feira, 16 de junho de 2011

EL ESPAÑOL





¿Domina usted su idioma?

GUIDO F. CASTELLANOS





Cualquier lengua viva sufre cambios y evoluciona. Como producto social, debe rejuvenecerse de continuo para acomodarse a las necesidades de sus usuarios. Sin embargo, cambio y evolución no son sinónimos de deterioro y destrucción, ni del desenfreno a que a menudo el lenguaje es sometido por tanto ignorante e improvisado. El idioma tiene como fundamental razón de ser la comunicación de ideas, es decir, que seamos comprendidos cuando hablamos y escribimos.
De manera que el lenguaje debe convertirse en uno de nuestros mejores amigos. Debemos apropiarnos de sus riquezas y domeñarlo, porque esto será decisivo para transitar con libertad en la sociedad en que nos ha tocado vivir. Los minusválidos sociales en toda época son casi siempre aquellas personas que no dominan el idioma.
El castellano o español es el cuarto idioma del mundo, según el número de hablantes, aventajado por el chino mandarín, el inglés y el hindú . Y en cuanto a importancia, sólo es superado por el inglés.
Sin embargo, no son pocos los locutores, presentadores de noticias, reporteros radiales y televisivos, guionistas y hasta redactores que no dominan el castellano. Esto es lamentable, sobre todo cuando el lenguaje es nuestra herramienta primordial para ganarnos el sustento diario.
A continuación citamos varios ejemplos de errores bastante comunes que hemos leído en la prensa o escuchado en la radio y la televisión.
Cuántas veces hemos oído o leído: recién llego; recién comí; recién apareció; recién vuelvo, etc., en los que el adverbio de tiempo recién se ha usado incorrectamente antepuesto a una forma verbal. El adverbio de tiempo recién sólo se usa antepuesto a los participios pasivos, jamás a una forma verbal. Se utiliza correctamente como sigue: recién llegado; recién comido; recién nacido; recién aparecido, etc.
En la expresión ‘nos reuniremos el día miércoles ’, está sobrando día por redundante. Basta con decir ‘ nos reuniremos el miércoles’. ¿Qué otra cosa podría ser el miércoles sino un día de la semana?
Aquellos que insisten en decir apreta en lugar de aprieta, tengan la bondad de conjugar el verbo apretar en el presente del indicativo, para que acaben de convencerse de que esto es un disparate: yo aprieto, tú aprietas, él aprieta, etc. Así que, aprieten, para que no se les suelte la ignorancia.
En español, la v ( ve o uve) se pronuncia igual que la b ( be). De modo que los vocablos bacilo y vacilo, bacía y vacía, bello y vello, barón y varón, son homófonos (de igual sonido). Es decir, ambas consonantes son bilabiales. Pero hay más: los vocablos que llevan n delante de v, como invariable, inversión, invierno, articulan la n como m, y se pronuncian: imbariable, imbersión, imbierno.
El diptongo con la combinación hie en las palabras hierro, hiena, hielo, hierba y otros vocablos, suena como y. De manera que estas palabras se pronuncian: yerro, yena, yelo, yerba.
En castellano, el adjetivo agresivo no es sinónimo de activo, enérgico, diligente, como en inglés. Agresivo, en la lengua de Cervantes, es aquel que ofende, provoca o ataca. De manera que un empleador no busca empleados agresivos, sino diligentes, enérgicos, activos.
Las mujeres que ejercen la medicina se llaman médicas, galenas o doctoras (femenino), no médicos (masculino). Este también es el caso de las licenciadas en derecho. Se dice ‘la primera ministra’, no ‘la primer ministro’. Se dice ‘la presidenta’, no ‘la presidente’.
A veces, cuando hablamos o escribimos, comunicamos exactamente lo opuesto de lo que hemos querido decir. Por ejemplo, sobra el segundo no cuando alguien dice: no me iré hasta que no hable con él. Debió decirse: no me iré hasta que hable con él.
En nuestra lengua asumir se utiliza como aceptar o tomar: El dueño asumió la dirección de la empresa; Debes asumir tus responsabilidades. No debes asumir esa actitud de indiferencia. No obstante, es anglicismo imperdonable emplearlo con el significado de presuponer, presumir, suponer o dar por sentado, correspondientes al inglés. “She assumed that he loved her” no debe traducirse por “Ella asumió que él la amaba”. Esto es un disparate. La traducción al castellano es: “Ella supuso, pensó o dio por sentado que él la amaba”.
No se dice, por ejemplo, “Me gustaría que estuvieras más envuelto en actividades escolares’’, sino “Me gustaría que participaras más o te interesaras más en actividades escolares’’. No somos tamales para andar con tanta envoltura.
El sombrero no se remueve, se quita. Los tumores se extirpan o se extraen, no se remueven. Los pañales sucios se quitan, porque no es necesario explicar lo que ocurre cuando se remueven. En inglés se emplea remover con sentido de quitar o extraer; en español, no.
Finalmente, en nuestro afán de simplificar y reducir, no olvidemos nunca que el español es una lengua analítica, cuando el inglés es un idioma sintético. De modo que a menudo es imposible usar una sola palabra en nuestra lengua para enunciar la misma idea que se expresó en inglés con un solo vocablo. Por eso cuando se traduce un texto del inglés al castellano, el texto en el lenguaje destino es casi siempre desde un diez hasta un quince por ciento más extenso.
Escritor cubano


Lea más: http://www.elnuevoherald.com/2011/06/16/961991_p2/domina-usted-su-idioma.html#ixzz1PRTgM8FH


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Recomendación del día



a efectos de o a los efectos de, no al efecto de ni a efecto de

Para expresar la idea de 'con el objeto o la finalidad de' lo correcto es decir a efectos de o a los efectos de, no las formas en singular al efecto de o a efecto de.

Sin embargo, en los medios de comunicación es frecuente encontrar estas expresiones en singular: «Solicitaron que las autoridades adoptasen los recaudos al efecto de cesar el estado de peligro», «Toda persona que se sienta agraviada tiene el derecho de acudir a los tribunales a efecto de buscar que se le repare…».

En los ejemplos anteriores lo adecuado hubiera sido escribir: «Solicitaron que las autoridades adoptasen los recaudos a efectos de cesar el estado de peligro», «Toda persona que se sienta agraviada tiene el derecho de acudir a los tribunales a efectos de buscar que se le repare…».

quarta-feira, 15 de junho de 2011

LA ECONOMIA DE LA INFELICIDAD



BORJA VILASECA 08/05/2011
FUENTE:El País - España

La economía no es algo ajeno a nosotros. Los seres humanos formamos parte de ella del mismo modo que los peces forman parte del océano. Tanto es así, que podría describirse como el tablero de juego sobre el que hemos edificado nuestra existencia, y en el que a través del dinero se relacionan e interactúan tres jugadores principales: el sistema monetario, las organizaciones y los seres humanos. Cabe decir que esta partida está regulada por leyes diseñadas por los Estados. Sin embargo, por encima de su influencia, el poder real reside en los ciudadanos: con nuestra manera de ganar dinero (trabajo) y de gastarlo (consumo) moldeamos día a día la forma que toma el sistema.

El vacío existencial se ha convertido en la 'enfermedad' contemporánea

Más allá de cubrir nuestras necesidades, a lo largo de las últimas décadas nos hemos convencido de que debemos tener deseos y aspiraciones materiales de cuya satisfacción dependa nuestra felicidad. Y no es para menos. En 2010, la inversión publicitaria en España superó los 12.880 millones de euros, según la agencia Infoadex. Así, las empresas se gastaron 280 euros por ciudadano con el objetivo de persuadirnos para comprar sus productos y servicios. Cabe decir que esta inversión multimillonaria promueve unas determinadas creencias, valores y prioridades en nuestro paradigma. Es decir, en nuestra manera de comprender y de vivir la vida. Prueba de ello es el triunfo del hiperconsumismo.

Además, mientras seguimos asfaltando y urbanizando la naturaleza, conviene recordar que la economía creada por la especie humana es un subsistema que está dentro de un sistema mayor: el planeta Tierra, cuya superficie física y recursos naturales son limitados y finitos. De hecho, creer que el crecimiento económico va a resolver nuestros problemas existenciales es como pensar que podemos atravesar un muro de hormigón al volante de un coche pisando a fondo el acelerador.

Sin embargo, hoy en día es común escuchar a políticos, economistas y empresarios afirmar que "el sistema capitalista es el menos malo" de todos los que han existido a lo largo de la historia. Y que "afortunadamente" ya empiezan a verse señales de "recuperación económica". Es decir, que la idea general es seguir creciendo y expandiendo la economía tal y como lo hemos venido haciendo. Es decir, sin tener en cuenta los costes humanos y medioambientales. De lo que se trata es de "superar cuanto antes" el bache provocado por la crisis financiera.

Ante este tipo de declaraciones podemos concluir que como sociedad no estamos aprendiendo nada de lo que esta crisis ha venido a enseñarnos. De ahí que sigamos mirando hacia otro lado, obviando la auténtica raíz del problema. No nos referimos a la guerra, a la pobreza o al hambre que padecen millones de seres humanos en todo el mundo. Ni a la voracidad con la que estamos consumiendo los recursos naturales del planeta. Tampoco estamos hablando del abuso y de la dependencia de los combustibles fósiles -petróleo, carbón y gas natural-, que tanto contaminan la naturaleza. Ni siquiera del calentamiento global. Estos solo son algunos síntomas que ponen de manifiesto el verdadero conflicto de fondo: nuestra propia infelicidad.

Cegados por nuestro afán materialista llevamos una existencia de segunda mano. Parece como si nos hubiéramos olvidado de que estamos vivos y de que la vida es un regalo. Prueba de ello es que el vacío existencial se ha convertido en la enfermedad contemporánea más común. Tanto es así, que lo normal es reconocer que nuestra vida carece de propósito y sentido. Y también que muchos confundan la verdadera felicidad con sucedáneos como el placer, la satisfacción y la euforia que proporcionan el consumo de bienes materiales y el entretenimiento.

La paradoja es que el crecimiento económico que mantiene con vida al sistema se sustenta sobre la insatisfacción crónica de la sociedad. Y la ironía es que cuanto más crece el consumo de antidepresivos como el Prozac o el Tranquimazín, más aumenta la cifra del producto interior bruto. De ahí que no sea descabellado afirmar que el malestar humano promueve bienestar económico.

Frente a este panorama, la pregunta aparece por sí sola: ¿hasta cuándo vamos a posponer lo inevitable? Es hora de mirarnos en el espejo y cuestionar las creencias con las que hemos creado nuestro falso concepto de identidad y sobre las que estamos creando un estilo de vida puramente materialista. Si bien el dinero nos permite llevar una existencia más cómoda y segura, la verdadera felicidad no depende de lo que tenemos y conseguimos, sino de lo que somos. Para empezar a construir una economía que sea cómplice de nuestra felicidad, cada uno de nosotros ha de asumir la responsabilidad de crear valor a través de nuestros valores. Y este aprendizaje pasa por encontrar lo que solemos buscar desesperadamente fuera en el último lugar al que nos han dicho que debemos mirar: dentro de nosotros mismos.

terça-feira, 14 de junho de 2011

LA CULTURA DEL TEXTO







FRANCISCO RICO 11/06/2011
Fuente: El País - España






En Los enamoramientos, último ensayo-ficción de Javier Marías, el más interesante de los personajes episódicos monta en cólera cuando topa con una edición del Quijote plagada de errores como fortuna por fontana, gallegos por yangüeses o Pues no fue porBueno fue.

Santa cólera. Apenas existe en España una cultura del texto. Los aficionados a la música no se contentan con cualquier grabación, sino que buscan la más valiosa entre las muchas existentes. Las pinturas antiguas se someten a laboriosas restauraciones de especialistas para restituirles su apariencia original. ¿Por qué, entonces, no se trata a los clásicos con iguales exigencias? Una palabra ajena a la intención del autor, una frase que cojea, un agravio al sentido común, ¿son menos importantes que una nota desafinada o la tizne que esconde un tornasol? La Real Academia Española avala ahora con su autoridad una "Biblioteca Clásica" destinada a publicar las obras maestras de nuestra literatura en ediciones fieles a la más exigente cultura del texto.
Una cultura a la que Marías presta homenaje poniendo en el centro de Los enamoramientos un dilema textual. En el trasfondo de toda la obra, y largamente evocado, está, en efecto, un relato breve de Balzac, Le colonel Chabert, en cuyas líneas finales el abogado Derville atestigua haber conocido horrores que ningún novelista podría imaginar: "He visto a mujeres darle al niño de un primer lecho gotas que debían traerle la muerte, a fin de enriquecer al hijo del amor".
Así lo traduce Javier, el protagonista de Marías, orientado ("quizá") en sus lecturas y en sus designios criminales por el aludido personaje episódico. Pero cuando la narradora, María, se va al original francés, encuentra que habla de mujeres que dan al primer hijo gustos (goûts), no gotas (gouttes), que lo llevarán a la muerte.
Todas las ediciones rezan goûts, mientras gouttes es una conjetura, del tipo que se consigna en un aparato crítico. Comprendemos sin embargo lo que hubo de pasar por la cabeza de Marías frente al pasaje citado. La frase de Balzac no cobra sentido si no se descifra como resumen de una trama, de una novela posible. Pero ¿qué gustos pueden ser los que se inculquen a un hijo para abocarlo a morir? La respuesta a tal perplejidad es una corrección textual que permite imaginar fácilmente la trama en cuestión: gotas,se entiende que de veneno (por más que ése sea un uso no documentado en La Comédie humaine).
La narradora duda entre ambas posibilidades, como duda entre las varias versiones de su propia historia. Pero el tema que fascina a Javier Marías y que se constituye en núcleo de Los enamoramientos es el que depende de aceptar goûts en el texto: la "muerte maquinada", urdida pero no ejecutada, el "lento plan" para que "venga sola o caiga por su propio peso", en la percepción de que "es muy distinto causar la muerte... que prepararla", distinto "también que desearla, también que ordenarla", porque quien la fragua siempre podrá decirse: "¿Acaso estaba presente, acaso cogí la pistola, la cuchara, el puñal, lo que acabara con él? Ni siquiera estaba allí cuando murió".
Una firme cultura del texto y una fina respuesta a los matices textuales inspiran, así, la soberbia novela de Marías en aspectos esenciales, más relevantes todavía que los sugeridos por el título. Ésas son también las virtudes que la Real Academia Española se propone fomentar con la nueva "Biblioteca Clásica" que desde hace casi dos siglos estaba entre sus obligaciones estatutarias y que ahora comienza con cuatro espléndidos volúmenes.
Nunca con mayor oportunidad. Cada vez son menos quienes, sencillamente, saben hablar, leer y escribir: quienes son capaces de expresarse a sí mismos y entender a los demás con otra cosa que el idioma estándar al que los someten los medios, el poder, los leguleyos
... El español se ahoga con la mordaza del lenguaje único. Sin ir más lejos, la metáfora y la hipérbole del estilo figurado, los juegos de palabras, la singularidad, la elegancia y la propiedad en el léxico, son ya incomprensibles para la mayoría. Frente a una lengua en ruinas, volver los ojos a la literatura, con los clásicos por delante, es toda una esperanza de riqueza y libertad.
Francisco Rico (Barcelona, 1942), académico y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, es director de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española, de la que se han publicado los cuatro primeros volúmenes: Cantar del Mío Cid; Milagros de Nuestra señora, de Gonzalo de Berceo; Gramática sobre la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija, y La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).

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Recomendación del día

a sí mismo, así mismo y asimismo: usos y diferencias

A sí mismo, así mismo y asimismo tienen un sonido prácticamente igual, pero significan cosas distintas.

La grafía a sí mismo está formada por la preposición a, el pronombre reflexivo sí y el adjetivo mismo y, por ser adjetivo, admite variaciones de género y número (‘a sí misma’, ‘a sí mismos’, ‘a sí mismas’): «Los tres ediles se votaron a sí mismos en la investidura».

Las formas así mismo y asimismo se emplean indistintamente cuando su significado es el de ‘también o además’: «Así mismo, señalaba que no se ha planteado en ningún momento formar equipo de Gobierno»; «Asimismo señalan que el cambio climático provocará una disminución del área de distribución de muchas especies forestales».

También se escribe así mismo, en dos palabras, cuando se trata del adverbio así y del adjetivo mismo, en el que este último funciona como refuerzo y puede omitirse: «Lo hizo así (mismo)».

segunda-feira, 13 de junho de 2011

PLURILINGÜISMO


El español, el francés y el portugués, unidos en defensa del plurilingüismo

Foto: www.milenio.com

La lengua no es solo un instrumento de comunicación, sino un importante valor económico y, por ello, los responsables de los Tres Espacios Lingüísticos, una red de cooperación que une el español, el francés y el portugués, destacan la necesidad de trabajar juntos en defensa del plurilingüismo.

El responsable de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Enrique V. Iglesias, y los secretarios generales de los Tres Espacios Lingüísticos (TEL), organización creada hace diez años, debaten hoy en Madrid los retos de estas tres lenguas ante la digitalización, el cambio de los modelos económicos, sociales y políticos y las nuevas relaciones internacionales en las economías emergentes.

«Estamos en presencia de una nueva realidad, en la que la lengua juega un papel central», ha recalcado Iglesias en la inauguración de este encuentro, donde ha señalado que «para navegar en ese mundo emergente que va a ir creciendo y va a formar parte cada vez más de un nuevo poder mundial, la lengua es el instrumento de ese nuevo poder».

Los Tres Espacios Lingüísticos están integrados por 103 países y 900 millones de hablantes dispersos en los cinco continentes y sus lenguas juegan un papel fundamental en el mundo actual, pero «mucho más en el que vendrá», ha recalcado el secretario general iberoamericano.

Estos tres espacios tienen, según ha señalado a Efe Iglesias, problemas comunes, como es tratar de hacer de sus lenguas instrumentos cada vez más utilizados en la economía, en la cultura, en el comercio y, especialmente, en internet.

Por ello, hay que identificar los valores comunes y realizar un análisis serio sobre la forma en que «la digitalización del mundo abre nuevas oportunidades para la expansión de estas lenguas, su consolidación y defensa».

Las tres lenguas buscan también una mayor interacción, ha explicado Iglesias, que ha puesto como ejemplo la iniciativa de Brasil de incorporar el español como lengua obligatoria en la enseñanza secundaria.

Por ello, ha insistido en la necesidad de trabajar en la calidad y difusión de estas tres las lenguas y «vincularlas a las nuevas dimensiones económicas de las sociedades emergentes».

José Luis Dicenta, secretario general de Unión Latina, ha advertido de que en la actualidad «ya no basta» con defenderse a base de escuelas, libros y educación: «Hay que penetrar en el mundo de la revolución tecnológica, en la que, si no estamos muy presentes, habrá un debilitamiento real» de estas tres lenguas.

La dimensión económica de la lengua y la cultura ha sido resaltada también por la directora del Instituto Cervantes, Carmen Cafarel, por el responsable de la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa, Domingo Simoes Pereira, y la presidenta del Instituto Camoes, Ana Laborinho.

El responsable de la Organización Internacional de la Francofonía, Abdou Diouf, ha considerado que el gran reto para estas tres lenguas, en su lucha por la diversidad lingüística y cultural, es su presencia en la sociedad digital.

Diouf ha defendido una situación equilibrada, pues no se trata, ha dicho, de «destronar» a una lengua, aunque se ha referido a la paradójica situación que supone que, frente al aumento del número de francófonos, cada vez se habla menos este idioma en los organismos internacionales.

Uno de los objetivos de esta reunión es, por tanto, intentar reforzar la presencia de estas tres lenguas en las instancias internacionales, así como recomendar políticas activas en favor del plurilingüismo en los sistemas educativos.

Y como gran defensor de la diversidad cultural, Iglesias y Dicenta han recordado la figura del recientemente fallecido Jorge Semprún y sus palabras: «La cultura implica la exigencia de mantener la diversidad y de reforzar todos los idiomas a fin de fortalecer la unidad sobre la base de la razón democrática».

Publicado 13/06/2011
Agencia Efe
Viernes, 10 de junio del 2011

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


el plural de referendo es referendos y el de referéndum, los referéndum

Es habitual encontrar en los medios de comunicación plurales incorrectos de la palabra referéndum: «Los italianos se preparan para votar en referendums», «Indicó que la figura de los referendums locales está regulada y existe en otros países».

El plural de referéndum es invariable (los referémdum) y por lo tanto no son apropiadas grafías como referéndums ni referenda (que sería el plural en latín y el que también se emplea en inglés).

Por otro lado, el Diccionario panhispánico de dudas indica que es preferible emplear la forma castellanizada referendo, cuyo plural es referendos.

En los ejemplos citados hubiera sido pues preferible escribir: «Los italianos se preparan para votar en referendos», «Indicó que la figura de los referéndum locales está regulada y existe en otros países».

una master class es una clase magistral

La expresión inglesa master class (o masterclass), usada para referirse a una clase, a un taller o a un seminario dictado por expertos en un área o una materia, es un anglicismo innecesario.

Se ha detectado en los medios el uso de esta voz inglesa que en español es clase magistral.

Por lo que en frases como: «Incluirá también master class con algunos de los mejores especialistas en las diversas disciplinas del teatro clásico»; «Se le suman las actividades paralelas, además de una master class a cargo de Israel Galván» lo correcto hubieras sido decir: «Incluirá también clases magistrales con algunos de los mejores especialistas en las diversas disciplinas del teatro clásico»; «Se le suman las actividades paralelas, además de una clase magistral a cargo de Israel Galván».

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