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sábado, 4 de agosto de 2012

DRAE


Palabra que entra en el diccionario, palabra que se queda


Días atrás la Real Academia Española de la Lengua rechazó una solicitud para quitar la palabra judiada del diccionario. Más allá de las razones esgrimidas desde la institución, el pedido no tenía chance de prosperar.
Simplemente porque las palabras que se añaden al diccionario ya no se quitan mientras la gente las siga pronunciando.
La propuesta de retirar el término fue de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) por considerarla «una palabra ofensiva hacia la comunidad judía».
«Que el diccionario de la Real Academia Española defina judiada como: 'acción mala, que tendenciosamente se consideraba propia de judíos' supone no dejar suficientemente claro que se trata de una palabra que se utilizaba en el pasado histórico como forma peyorativa hacia los judíos», explican a BBC Mundo desde la FCJE.
«Hoy día, aunque se utilice peyorativamente sin querer ofender a los judíos, lo cierto es que ofende», añaden.

Notario de la lengua

La contestación de la RAE, si bien se refería a este caso concreto, simplemente reflejó la postura hasta ahora inamovible sobre términos que puedan resultar ofensivos para alguien.
Si el uso de la acepción está documentado, se verá reflejada en el diccionario. La institución se considera a sí misma «un mero notario de la lengua». No promueve, ni legitima, ni desaconseja el uso de una palabra. Sólo lo recoge.
Esta es la razón por la que con cierta frecuencia encontramos en los medios de comunicación noticias sobre palabras incluidas o nuevos significados de palabras que ya figuraban, pero nunca leemos noticias de palabras que se quiten por otra razón que no sea su desuso. Es que ello no sucede, según las autoridades de la RAE.
«Cuando se demuestra que no se usa, cosa que es muy difícil, se la marca como desusada, pero no se elimina», explica a BBC Mundo José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española de la Lengua. Otra opción es que se la marque como anticuada.
A partir de la próxima edición del diccionario también se marcará el carácter histórico.

Texto y contexto

Sólo las muy antiguas, «en general anteriores al siglo XVI», según explica la máxima autoridad de la academia, pueden pasar del diccionario general al histórico, pero siguen estando. Su desuso tiene que comprobarse en largos períodos de tiempo, apunta Blecua.
En cualquier caso, estas decisiones tienen que ver con la vigencia y nunca con valoraciones como si resultan ofensivas.
La propuesta de retirar el término fue de la FCJE por considerarla «ofensiva hacia la comunidad judía».
En la colectividad judía española hubiesen quedado parcialmente satisfechos si al menos se modificara la definición actual de judiada. «Nos parece que matizando mejor quedaría más claro que se trata de una palabra que se utiliza en el presente con un objetivo distinto a como se utilizaba en el pasado», manifiestan desde la FCJE.
El profesor Fernando Vilches, de la Universidad Rey Juan Carlos, cree que allí está nudo de la cuestión. Para el experto en lengua española hay que «contextualizar perfectamente la palabra en su seno histórico».
De esa forma se evita dar la falsa sensación de que la RAE legitima o respalda determinado uso o definición de la palabra, explica el catedrático. «No hay texto sin contexto», afirma.

Historia

«Lo que no podemos hacer es extraer la palabra de su contexto para decir que es mala o negativa», explica Vilches. «En España tuvimos la Inquisición, ¿por qué vamos a quitar palabras que reflejan una parte de la historia de España?», se pregunta.
«Matizando mejor quedaría más claro que se trata de una palabra que se utiliza en el presente con un objetivo distinto a como se utilizaba en el pasado»
Justamente la Historia es otra clave de por qué los expertos se niegan a borrar palabras del diccionario. Los entendidos en la materia citan como ejemplo las novelas antiguas en las que abundan términos poco frecuentes hoy en día.
«Tienen que estar en el diccionario», sostiene Blecua. «El que lee textos históricos puede necesitar buscarlas».
La realidad es que cuando una palabra ingresa al diccionario de la RAE ha iniciado un camino sin retorno. Podrán considerarla malsonante, ofensiva, o lo que cada uno opine, pero lo único que la RAE asegura tener en cuenta es su uso, que debe quedar reflejado en las páginas del diccionario de referencia de la lengua española.
Pero así como se certifica su uso, también se señala su decadencia. Para ello se utilizan dos abreviaturas para puntualizar que el término ya no se utiliza o que es antiguo.

Decadencia

Palabras como alfonsearse (burlarse de alguien), merced (gracias) o mancebo (juvenil) han sido marcadas con la abreviatura «desus.» (desusadas). O como abracijo, que en la edición actual (22da.) aparece como forma «coloquial» de abrazo y que en la próxima edición también aparecerá como término en desuso.
Otras, como mulier (mujer), deliramento (delirio), recabdación (recaudación) figuraron hasta la edición 21ra. (1992) marcadas como «ant.» (anticuada), pero dada la cantidad de años que llevan sin utilizarse ahora sólo aparecen en el Diccionario Histórico.
A partir de la próxima edición, prevista para 2014, habrá palabras identificadas con la abreviatura «hist.». Será para «las acepciones correspondientes a realidades históricas».
Desde la RAE insisten en que este traslado de un compendio a otro sólo tiene su raíz en el uso y no en otras cuestiones.
Para José Manuel Blecua, director de la RAE «no hay palabras molestas u ofensivas; todas las palabras tienen una categoría léxica dentro del diccionario como piezas que son dentro de la lengua».

Bluyín, uno de los extranjerismos de la moda aceptados en el español
Por: FERNANDO ÁVILA |- 31 de Julio del 2012

Fernando Ávila, delegado de la Fundéu BBVA, da este y otros consejos de ortografía.
Para los próximos eventos de moda y, en general, para la publicidad y el comercio de prendas de vestir, les presento algunas voces de dudosa escritura que tienen que ver con el mundo de la moda.
Beich y beis.
La palabra francesa beige, que sirve para identificar el 'color castaño claro', tiene como versiones en español beich, que está en el Diccionario de americanismos, 2010, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y que suele ser la pronunciación más usual en Bogotá, y beis, como se pronuncia en algunas otras regiones colombianas, que es la forma recogida por Diccionario de la lengua española, DRAE, 2001.
Bluyín.
Esta traducción española de blue jean fue incluida hace dieciséis años en la primera edición del Manual de redacción de EL TIEMPO.

El Diccionario panhispánico de dudas, 2005, la recomienda en los países donde no se usan sus sinónimos vaqueros o tejanos, y agrega el plural bluyines y las formas abreviadas yin y yines, con ejemplos de uso tomados de textos chilenos, venezolanos y colombianos.
Bodi.
Esta es la adaptación española del inglés body, 'prenda ajustada de una sola pieza, que cubre el tronco y se abrocha en la entrepierna', muy útil en los bebés para sostener el pañal y en las muchachas en edad de merecer para resaltar sus atributos físicos superiores. El plural es bodis, según el Panhispánico.
Bóxer.
El Diccionario de americanismos registra esta palabra con el significado de 'calzoncillo ajustado' y dice que se usa en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Cuba. Bien sabemos que también en Colombia lo llamamos así.
Brasier.
Esta palabra está en el Diccionario de americanismos, y corresponde a la forma de llamar en nuestro país la 'prenda interior femenina que sujeta el pecho'. Viene del francés brassière, que significa 'camisita', y es sinónima de sujetador y sostén, registradas en el DRAE.
Dril.
Se escribe en español con una sola l (en inglés es drill), su plural es driles y, aunque el nombre de esta tela se había quedado en la frase "meterse la mano al dril", hoy se ha vuelto a hablar de ella como material de pantalones y otras prendas.
Fernando Ávila
Delegado de la Fundéu BBVA

sexta-feira, 3 de agosto de 2012

CURIOSIDADES DEL IDIOMA ESPAÑOL


UEBOS
Una de las curiosidades es: "Huebos" o "uebos" no son formas incorrectas de "huevos", pero, hay una anécdota, una vez un juez lo creyó así y querelló por desacato a un abogado porque entendió que éste había dicho que la sentencia que acababa de dictar debía ser revocada "por huevos", por ser una "huevada". El abogado negó haber sido irrespetuoso y puntualizó que lo que él había dicho era que debía ser revocada "por uebos", así, sin hache y con be, que significa "necesidad" o "cosa necesaria" que un arcaísmo latino que se encuentra en el castellano antiguo, en frases como "uebos me es", que significa "es mi necesidad", pero que en el Poema del Mio Cid figura escrito con hache: "nos huevos avemos en todo de ganar algo" (nosotros necesitamos tener alguna ganancia en todo).


uebos. (Del lat. opus).
1. m. ant. Necesidad, cosa necesaria. Uebos me es. Uebos nos es. Uebos de lidiar.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

El idioma español cuenta con alrededor de trescientas mil palabras/conceptos diferentes (sin contar variaciones ni tecnicismos o regionalismos); el diccionario de la Real Academia Española define unas 88.500 palabras, sin embargo un diccionario de uso común no llega ni a la mitad de ellas. Una persona normal utiliza cotidianamente alrededor de 300 palabras, si es culta y está informada utilizará unas 500 y si es periodista o escritor, la cifra se eleva hasta las 3000 palabras utilizadas. Cervantes, un genio, utilizó 8.000 palabras en toda su obra

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Recomendación del día


aterrizar, mejor que amartizar

Se recomienda emplear el verbo aterrizar y el sustantivo aterrizaje para hablar de la acción de posarse una nave en Marte, en lugar de amartizar y amartizaje.

En referencia a la llegada a Marte del robot de exploración Curiosity, algunos medios de comunicación emplean amartizar y amartizaje, como en «Las dimensiones y el peso del Curiosity no permiten que el amartizaje se lleve a cabo con las mismas técnicas...», «El Curiosity amartizará el 6 de agosto».

Aunque se trata de palabras bien formadas en español, se desaconseja su uso porque aterrizar ya hace referencia a esa acción: ‘dicho de un avión o de un artefacto volador cualquiera: posarse tras una maniobra de descenso, sobre tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin’.

En esta definición la palabra tierra aparece como nombre común, es decir, como equivalente a ‘superficie’, a ‘suelo’, y no como el nombre propio del planeta: Tierra. Por tanto, no se trata de posarse en el planeta Tierra, sino de hacerlo sobre cualquier pista o superficie, incluidas las de los portaaviones.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido decir «Las dimensiones y el peso del Curiosity no permiten que el aterrizaje se lleve a cabo con las mismas técnicas...» y «El Curiosity aterrizará el 6 de agosto».

quinta-feira, 2 de agosto de 2012

PALABRAS


● Carasol o solana

carasol. (De cara al sol). 1. m. solana (‖ sitio donde da el sol).
solana. (Del lat. solāna, t. f. de solānus).
1. f. Sitio o lugar donde el sol da de lleno. 2. f. Corredor o pieza destinada en la casa para tomar el sol.

● Mosén. (Del cat. mossén, mi señor).
1. m. Título que se da a los clérigos en el antiguo reino de Aragón. 2. m. Título que se daba a los nobles de segunda clase en el antiguo reino de Aragón.


Real Academia Española © Todos los derechos reservados


"¿Cómo que sobre gustos no hay nada escrito? Lo que pasa es que hay mucho escrito, señora, pero usted no lo ha leído".
Oscar Wilde (en respuesta a una afirmación de una señora).
Este famoso dicho de "sobre gustos..." quiere decir más bien que el gusto es una cuestión personal y no admite muchos argumentos de autoridad.

El español, un idioma excelente, seriamente amenazado



29 de Julio del 2012 - José Ramón Rodríguez Fernández (Oviedo)


La situación del idioma español me está preocupando realmente. Este es el motivo de los comentarios que voy a hacer.
Para mí el español no sólo es en sí una lengua excelente sino incluso la mejor de todas las que conozco.
Voy a tratar de revelar su grandiosidad no de un modo directo, sino a través de los defectos que ésta no tiene y que en cambio tienen las demás.
Como profesor que fui de Lengua Inglesa y en la actualidad estudiante de francés por motivos familiares, tengo que decir que tanto una como la otra dejan mucho que desear.
Curiosamente, cada una de estas dos lenguas poseen un doble lenguaje: uno hablado y otro escrito, que poco tienen que ver entre sí. ¿Existe este dislate en español? Por supuesto que no.
En español la mayor parte de los términos poseen un promedio de dos o tres sílabas. En inglés y en francés la mayoría son monosilábicos, algunos de los cuales con escasas diferencias que dificultan su captación, pues como decimos vulgarmente, poco hay donde agarrarse.
En nuestra lengua las palabras viven con total independencia. No así en estas lenguas en las que es frecuente encontrar uniones o amasijos difíciles de descifrar. Cuando yo decía a mis alumnos que «goodbye» significaba «Dios esté contigo o con vosotros», no sabían de dónde sacaba eso y cómo una expresión tan deteriorada y sin sentido podía tener un significado tan hermoso.
En español hay una proporción entre consonantes y vocales. No así en inglés y francés, donde puedes encontrar una palabra con cuatro o más consonantes y una sola vocal, lo cual oscurece tremendamente el lenguaje.
Las consonantes en español, si exceptuamos la «h», tienen todas su función, en cambio en dichas lenguas muchas están mudas sin que nadie les mande nada y sin otro cometido que estorbar.
Cada una de las vocales en español posee un sonido claro y definido, mientras que en las citadas lenguas dichas vocales tienen muy poca personalidad pues se pronuncian de un modo distinto dependiendo de quién las acompañe.
Pero, ¿qué está pasando con nuestra lengua en la actualidad? Alguien, como ya dije, la está amenazando e incluso echando a perder.
Son los mismos políticos los causantes, en algunos casos, de esta amenaza. ¡Quién me diría a mí hace años que «nacionalidad» y «región» acabarían significando lo mismo!
Los escritores no están exentos de responsabilidad cuando retuercen el lenguaje, adulterando su significado, preocupados más bien de exhibirse que de dar información.
A veces empiezo a leer un escrito y pronto lo tengo que dejar porque me entra la fatiga.
Los hablantes somos en todo caso los máximos responsables de la perversión del lenguaje, unas veces haciendo mal uso del mismo: «estoy muy ocupao», «no sé lo que dijistes», «está detrás tuyo», y en otras, inventando palabras y expresiones fruto de ocurrencias: «gilipollas», «guay», «chao», «estoy que flipo», «cuánto me mola».
Las lenguas regionales no hacen otra cosa que contribuir al deterioro de la lengua castellana. ¿Qué podrá entender un leonés o un mejicano si yo le digo «qué repugnante me caes», «cuánto me presta verte» o «¿tráeme el rodillo que quiero limpiar el plato»?
Por fin, ¿qué decir de tantos anglicismos, la mayor parte innecesarios, que de un modo salvaje invaden nuestra lengua sin que nadie les ponga freno o por lo menos los domestique? Siento una verdadera vergüenza cuando en los medios de comunicación oigo semejantes «palabrotas» de las que hacen ostentación muchas personas cultas y que luego nos traducen por si no las logramos entender.
El término «glamour» y derivados, con tan sólo unos años de vida, campean por nuestro lenguaje sin respeto o temor alguno, quedando en el diccionario, acomplejadas y sin trabajo palabras netamente españolas como «encanto», «atractivo» o «hechizo» que en pocos años ya nadie las sabrá reconocer.
Hace tan sólo unos días encontré en la calle a unas señoras acompañadas de sus perros. Estos, un tanto recelosos, se amenazaban con ladridos. Entonces una de aquellas damas dijo a la otra: «No te preocupes; no va a pasar nada, pues mi perro, a pesar de todo, tiene muy buen "feeling"».
Podía seguir. Espero que esta maravillosa lengua, hablada por millones de individuos, que tanto bien ha hecho, goce de buena salud mientras viva y logre defenderse de los ataques que desde dentro y desde fuera recibe cada día.

Mirar y ver, escuchar y oir…








mirar = dirigir la vista a un objeto.
ver = percibir por los ojos las imágenes de los objetos.
escuchar = aplicar el oído a los sonidos.
oír = percibir los sonidos con el oído.


Es claro que mirar o escuchar son acciones que significan prestar atención, abrir las válvulas de los correspondientes sentidos. En cambio, ver u oír son modos de percepción, de imágenes o sonidos respectivamente, como resultado de la acción de los sentidos. Uno puede mirar y no ver mucho, escuchar y no oír nada. Ya se sabe, no hay peor ciego que el que no quiere ver. El que no quiere oír hace oídos sordos. Mirar y escuchar son manifestaciones de la atención de la voluntad. Ver y oír son la consecuencia de que los respectivos sentidos funcionan de acuerdo con el diseño previsto. Aun así, la tendencia en el habla actual es a la sustitución de ver (o incluso visionar) por mirar y de oír por escuchar

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Recomendación del día


confiar en que, no confiar que

Con el verbo confiar, cuando significa ‘tener confianza en alguien o algo’ y ‘tener la esperanza firme de que algo suceda’, aquello en lo que se tiene confianza o que se espera va precedido por la preposición en.

Son, por lo tanto, construcciones impropias las siguientes, aparecidas en varios medios de comunicación: «UGT confía que la reunión con el ministro sirva "para encontrar una solución"», «EE. UU. confía que los nexos de Ecuador con Irán no dañen la relación», «José Soto confía que Alianza Lima derrotará a Melgar en Matute».

En los tres ejemplos lo adecuado habría sido decir confía en que. Omitir la preposición en en estos casos supone incurrir en el error llamado queísmo.

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