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terça-feira, 7 de agosto de 2012

FUNDEU RECOMIENDA...


Recomendación del día


dejarse ganar, no dejarse perder

Dejarse ganar es la expresión propia del español para aludir al momento en el que una persona permite a otra obtener lo que se disputa en un juego, batalla, oposición, pleito, etc., por lo que uno deja que el otro le gane, no que el otro le pierda.

El origen de la forma inadecuada dejarse perder puede encontrarse en el cruce de dejarse ganar y el sentido que tiene, ‘perder a propósito’.

Esa expresión, impropia de la lengua culta, aparece últimamente en las noticias de los Juegos Olímpicos en frases como «Descalifican a ocho jugadoras de bádminton por dejarse perder» o «Expulsan a ocho deportistas por dejarse perder en los JJ. OO.».

En casos como estos, tal como aclara el Diccionario de uso del español de América y España, publicado por VOX, dejarse significa ‘permitir que alguien actúe sobre uno sin oponer resistencia’, por lo que lo adecuado habría sido: «Descalifican a ocho jugadoras de bádminton por dejarse ganar» y «Expulsan a ocho deportistas por dejarse ganar en los JJ. OO.».

segunda-feira, 6 de agosto de 2012

EL LUNFARDO






El lunfardo es un argot utilizado en la región del Río de la Plata (Argentina y Uruguay).
El lunfardo más cerrado comenzó como lenguaje carcelario o germanía de los presos, para que los guardias no los entendieran. Muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes europeos (principalmente italianos), otras palabras llegaron de la Pampa. También merece destacarse el vesre, modalidad que permite la generación de nuevas palabras mezclando las sílabas. Por ejemplo, «tango» es gotán, «pantalón» es lompa. En idioma francés existe un juego de palabras similar, llamado verlan (vesre fonético de l’envers).


Hoy en día, algunos términos lunfardos han sido incorporados al lenguaje habitual de toda la Argentina, mientras que gran cantidad de las palabras del lunfardo en su época de arrabal han caído en desuso. El término lunfardo se ha convertido en sinónimo de «habla del porteño» —principalmente habitantes de la ciudad de Buenos Aires y aledaños o Gran Buenos Aires— y todo neologismo que haya alcanzado un mínimo grado de aceptación es considerado un término lunfardo. El lunfardo original ha quedado inmortalizado en numerosas letras de tango. Para preservar este legado cultural, el 21 de diciembre de 1962 fue creada la Academia Porteña del Lunfardo. Hay también diccionarios específicos de lunfardo que se pueden consultar.
Si bien el lunfardo (o abreviadamente, lunfa) surge en Buenos Aires, Montevideo y Rosario durante la segunda mitad de s. XIX con el gran aporte de la inmigración italiana (la palabra lunfardo deriva precisamente del lombardo), se debe tener en cuenta que, ya en sus orígenes, tuvo aportes provenientes de Francia, especialmente de Occitania (sur de Francia), del inglés (por ejemplo las palabras jailái, jailaife, de high life o espiche de speak), del gallego y del portugués, entre otros. Existe, además, un importante aporte portugués de Brasil, tanto en las letras de tango, no podemos olvidar que grandes autores como Alfredo Lepera (El día que me quieras) y Lupicínio Rodrigues (Venganza), eran de ese origen, así como incorporaciones de la gíria brasilera, (chumbo—bala /revolver, bondi -tranvía/colectivo-, buraco -agujero- y tamango -zapato-).
El lunfardo tiene también abundantes palabras aborígenes, en especial de los idiomas quechua, guaraní y mapuche, dándose interesantes síntesis idiomáticas.
Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Lunfardo

EL ESPAÑOL NUESTRO:




DEPORTE

La palabra deporte, significaba 'ir al campo a disfrutar'; pero su uso se generalizó como 'actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas' y 'recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre'. Además existe la frase o locución adverbialpor deporte, que significa 'por gusto, desinteresadamente'.
En el fútbol y otros deportes, gol, del inglés goal, 'meta' es la «entrada del balón en la portería». Es frase coloquial de uso común colar o meter, un gol, «obtener un triunfo sobre alguien, a veces con engaño». Argentinos y uruguayos emplean gol en contra para referirse «al que marca un jugador en su propia portería» o la «acción que se vuelve en contra de quien la realiza» y gol olímpico «el que se realiza mediante un saque de esquina y sin que la pelota toque en su trayectoria a ningún jugador».
Sobre el ciclismo, vale aclarar, como ya dije en otra ocasión, que contrarreloj se escribe junto cuando se refiere a una actividad en la que los participantes clasifican según el tiempo: carrera o prueba contrarreloj; pero, cuando se hace alusión a algo que se realiza con suma urgencia o en un plazo de tiempo muy corto, se usa la expresión contra reloj. Nunca lleva la preposición a.
Esprín es la adaptación gráfica propuesta por la Asociación de Academias de la Lengua Española para la voz inglesa sprint. Su plural es esprines; el verbo, esprintar y al corredor se le llama esprínter, cuyo plural es esprínteres.
Se conoce como paralimpiada o paralimpíada o Juegos paralímpicos la «competición universal de diversos deportes que se celebra cada cuatro años en un lugar previamente determinado, y en la cual los atletas presentan alguna discapacidad». La primera Paralimpiada fue en Roma (1960). Se compite en 13 deportes: atletismo, baloncesto en silla de ruedas, boccia —originario de la Antigua Grecia y adaptado a personas que, en silla de ruedas, lanzan bolas con manos o pies—, ciclismo, fútbol cinco,golbol —para ciegos y débiles visuales que deben incrustar la pelota en la portería rival—, yudo, levantamiento de pesas, natación, tenis de mesa, tiro con arco, tenis en silla de rueda y voleibol sentado.

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Recomendación del día


top tiene alternativas en español

El término inglés top, que en sentido figurado alude a ‘lo más distinguido’, ‘lo que sobresale de todo lo demás’, se ha extendido al español de tal forma que ha desplazado a muchos otras expresiones equivalentes y de mayor tradición en nuestro idioma, como son de primer nivel, sobresaliente, entre los mejores, de primera línea...

Así, se pueden leer y oír a diario noticias en las que se alude, por ejemplo, a un fichaje top, cuando se quiere decir que se ha fichado a un jugador de primer nivel o número uno; a un árbitro top, cuando se considera que dicho árbitro está entre los mejores de su categoría; a unas instalaciones top, si se habla de un recinto dotado de lo último en tecnología, de unas instalaciones sobresalientes, etc.

También es muy habitual encontrarse con la expresión top ten para significar los diez mejores, los diez más populares, los diez más destacados...; así, se habla del top ten de los destinos turísticos, del de los políticos más influyentes en Twitter, del de las canciones más escuchadas, etc., cuando se puede expresar lo mismo en español, sin recurrir al anglicismo top, diciendo «los diez destinos turísticos más populares», «los diez políticos más influyentes en Twitter» o «las diez canciones más escuchadas».

sábado, 4 de agosto de 2012

DRAE


Palabra que entra en el diccionario, palabra que se queda


Días atrás la Real Academia Española de la Lengua rechazó una solicitud para quitar la palabra judiada del diccionario. Más allá de las razones esgrimidas desde la institución, el pedido no tenía chance de prosperar.
Simplemente porque las palabras que se añaden al diccionario ya no se quitan mientras la gente las siga pronunciando.
La propuesta de retirar el término fue de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) por considerarla «una palabra ofensiva hacia la comunidad judía».
«Que el diccionario de la Real Academia Española defina judiada como: 'acción mala, que tendenciosamente se consideraba propia de judíos' supone no dejar suficientemente claro que se trata de una palabra que se utilizaba en el pasado histórico como forma peyorativa hacia los judíos», explican a BBC Mundo desde la FCJE.
«Hoy día, aunque se utilice peyorativamente sin querer ofender a los judíos, lo cierto es que ofende», añaden.

Notario de la lengua

La contestación de la RAE, si bien se refería a este caso concreto, simplemente reflejó la postura hasta ahora inamovible sobre términos que puedan resultar ofensivos para alguien.
Si el uso de la acepción está documentado, se verá reflejada en el diccionario. La institución se considera a sí misma «un mero notario de la lengua». No promueve, ni legitima, ni desaconseja el uso de una palabra. Sólo lo recoge.
Esta es la razón por la que con cierta frecuencia encontramos en los medios de comunicación noticias sobre palabras incluidas o nuevos significados de palabras que ya figuraban, pero nunca leemos noticias de palabras que se quiten por otra razón que no sea su desuso. Es que ello no sucede, según las autoridades de la RAE.
«Cuando se demuestra que no se usa, cosa que es muy difícil, se la marca como desusada, pero no se elimina», explica a BBC Mundo José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española de la Lengua. Otra opción es que se la marque como anticuada.
A partir de la próxima edición del diccionario también se marcará el carácter histórico.

Texto y contexto

Sólo las muy antiguas, «en general anteriores al siglo XVI», según explica la máxima autoridad de la academia, pueden pasar del diccionario general al histórico, pero siguen estando. Su desuso tiene que comprobarse en largos períodos de tiempo, apunta Blecua.
En cualquier caso, estas decisiones tienen que ver con la vigencia y nunca con valoraciones como si resultan ofensivas.
La propuesta de retirar el término fue de la FCJE por considerarla «ofensiva hacia la comunidad judía».
En la colectividad judía española hubiesen quedado parcialmente satisfechos si al menos se modificara la definición actual de judiada. «Nos parece que matizando mejor quedaría más claro que se trata de una palabra que se utiliza en el presente con un objetivo distinto a como se utilizaba en el pasado», manifiestan desde la FCJE.
El profesor Fernando Vilches, de la Universidad Rey Juan Carlos, cree que allí está nudo de la cuestión. Para el experto en lengua española hay que «contextualizar perfectamente la palabra en su seno histórico».
De esa forma se evita dar la falsa sensación de que la RAE legitima o respalda determinado uso o definición de la palabra, explica el catedrático. «No hay texto sin contexto», afirma.

Historia

«Lo que no podemos hacer es extraer la palabra de su contexto para decir que es mala o negativa», explica Vilches. «En España tuvimos la Inquisición, ¿por qué vamos a quitar palabras que reflejan una parte de la historia de España?», se pregunta.
«Matizando mejor quedaría más claro que se trata de una palabra que se utiliza en el presente con un objetivo distinto a como se utilizaba en el pasado»
Justamente la Historia es otra clave de por qué los expertos se niegan a borrar palabras del diccionario. Los entendidos en la materia citan como ejemplo las novelas antiguas en las que abundan términos poco frecuentes hoy en día.
«Tienen que estar en el diccionario», sostiene Blecua. «El que lee textos históricos puede necesitar buscarlas».
La realidad es que cuando una palabra ingresa al diccionario de la RAE ha iniciado un camino sin retorno. Podrán considerarla malsonante, ofensiva, o lo que cada uno opine, pero lo único que la RAE asegura tener en cuenta es su uso, que debe quedar reflejado en las páginas del diccionario de referencia de la lengua española.
Pero así como se certifica su uso, también se señala su decadencia. Para ello se utilizan dos abreviaturas para puntualizar que el término ya no se utiliza o que es antiguo.

Decadencia

Palabras como alfonsearse (burlarse de alguien), merced (gracias) o mancebo (juvenil) han sido marcadas con la abreviatura «desus.» (desusadas). O como abracijo, que en la edición actual (22da.) aparece como forma «coloquial» de abrazo y que en la próxima edición también aparecerá como término en desuso.
Otras, como mulier (mujer), deliramento (delirio), recabdación (recaudación) figuraron hasta la edición 21ra. (1992) marcadas como «ant.» (anticuada), pero dada la cantidad de años que llevan sin utilizarse ahora sólo aparecen en el Diccionario Histórico.
A partir de la próxima edición, prevista para 2014, habrá palabras identificadas con la abreviatura «hist.». Será para «las acepciones correspondientes a realidades históricas».
Desde la RAE insisten en que este traslado de un compendio a otro sólo tiene su raíz en el uso y no en otras cuestiones.
Para José Manuel Blecua, director de la RAE «no hay palabras molestas u ofensivas; todas las palabras tienen una categoría léxica dentro del diccionario como piezas que son dentro de la lengua».

Bluyín, uno de los extranjerismos de la moda aceptados en el español
Por: FERNANDO ÁVILA |- 31 de Julio del 2012

Fernando Ávila, delegado de la Fundéu BBVA, da este y otros consejos de ortografía.
Para los próximos eventos de moda y, en general, para la publicidad y el comercio de prendas de vestir, les presento algunas voces de dudosa escritura que tienen que ver con el mundo de la moda.
Beich y beis.
La palabra francesa beige, que sirve para identificar el 'color castaño claro', tiene como versiones en español beich, que está en el Diccionario de americanismos, 2010, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y que suele ser la pronunciación más usual en Bogotá, y beis, como se pronuncia en algunas otras regiones colombianas, que es la forma recogida por Diccionario de la lengua española, DRAE, 2001.
Bluyín.
Esta traducción española de blue jean fue incluida hace dieciséis años en la primera edición del Manual de redacción de EL TIEMPO.

El Diccionario panhispánico de dudas, 2005, la recomienda en los países donde no se usan sus sinónimos vaqueros o tejanos, y agrega el plural bluyines y las formas abreviadas yin y yines, con ejemplos de uso tomados de textos chilenos, venezolanos y colombianos.
Bodi.
Esta es la adaptación española del inglés body, 'prenda ajustada de una sola pieza, que cubre el tronco y se abrocha en la entrepierna', muy útil en los bebés para sostener el pañal y en las muchachas en edad de merecer para resaltar sus atributos físicos superiores. El plural es bodis, según el Panhispánico.
Bóxer.
El Diccionario de americanismos registra esta palabra con el significado de 'calzoncillo ajustado' y dice que se usa en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Cuba. Bien sabemos que también en Colombia lo llamamos así.
Brasier.
Esta palabra está en el Diccionario de americanismos, y corresponde a la forma de llamar en nuestro país la 'prenda interior femenina que sujeta el pecho'. Viene del francés brassière, que significa 'camisita', y es sinónima de sujetador y sostén, registradas en el DRAE.
Dril.
Se escribe en español con una sola l (en inglés es drill), su plural es driles y, aunque el nombre de esta tela se había quedado en la frase "meterse la mano al dril", hoy se ha vuelto a hablar de ella como material de pantalones y otras prendas.
Fernando Ávila
Delegado de la Fundéu BBVA

sexta-feira, 3 de agosto de 2012

CURIOSIDADES DEL IDIOMA ESPAÑOL


UEBOS
Una de las curiosidades es: "Huebos" o "uebos" no son formas incorrectas de "huevos", pero, hay una anécdota, una vez un juez lo creyó así y querelló por desacato a un abogado porque entendió que éste había dicho que la sentencia que acababa de dictar debía ser revocada "por huevos", por ser una "huevada". El abogado negó haber sido irrespetuoso y puntualizó que lo que él había dicho era que debía ser revocada "por uebos", así, sin hache y con be, que significa "necesidad" o "cosa necesaria" que un arcaísmo latino que se encuentra en el castellano antiguo, en frases como "uebos me es", que significa "es mi necesidad", pero que en el Poema del Mio Cid figura escrito con hache: "nos huevos avemos en todo de ganar algo" (nosotros necesitamos tener alguna ganancia en todo).


uebos. (Del lat. opus).
1. m. ant. Necesidad, cosa necesaria. Uebos me es. Uebos nos es. Uebos de lidiar.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

El idioma español cuenta con alrededor de trescientas mil palabras/conceptos diferentes (sin contar variaciones ni tecnicismos o regionalismos); el diccionario de la Real Academia Española define unas 88.500 palabras, sin embargo un diccionario de uso común no llega ni a la mitad de ellas. Una persona normal utiliza cotidianamente alrededor de 300 palabras, si es culta y está informada utilizará unas 500 y si es periodista o escritor, la cifra se eleva hasta las 3000 palabras utilizadas. Cervantes, un genio, utilizó 8.000 palabras en toda su obra

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Recomendación del día


aterrizar, mejor que amartizar

Se recomienda emplear el verbo aterrizar y el sustantivo aterrizaje para hablar de la acción de posarse una nave en Marte, en lugar de amartizar y amartizaje.

En referencia a la llegada a Marte del robot de exploración Curiosity, algunos medios de comunicación emplean amartizar y amartizaje, como en «Las dimensiones y el peso del Curiosity no permiten que el amartizaje se lleve a cabo con las mismas técnicas...», «El Curiosity amartizará el 6 de agosto».

Aunque se trata de palabras bien formadas en español, se desaconseja su uso porque aterrizar ya hace referencia a esa acción: ‘dicho de un avión o de un artefacto volador cualquiera: posarse tras una maniobra de descenso, sobre tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin’.

En esta definición la palabra tierra aparece como nombre común, es decir, como equivalente a ‘superficie’, a ‘suelo’, y no como el nombre propio del planeta: Tierra. Por tanto, no se trata de posarse en el planeta Tierra, sino de hacerlo sobre cualquier pista o superficie, incluidas las de los portaaviones.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido decir «Las dimensiones y el peso del Curiosity no permiten que el aterrizaje se lleve a cabo con las mismas técnicas...» y «El Curiosity aterrizará el 6 de agosto».

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