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sexta-feira, 5 de abril de 2013

¿De dónde vienen?


Fe en el mejoramiento humano

04/04/2013
Por María Luisa García Moreno

De fe se deriva en última instancia la palabra profesor, y me parece muy bien, porque profesor es quien tiene «[…] fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud […]», como decía José Martí, excelente educador, tanto que para nosotros es el Maestro, así con mayúscula.

Aunque en principio la palabra profesor se refería a los cristianos, que profesaban o declaraban en público su fe, a partir de cierto momento, pasó a ser todo el que profesaba o declaraba sus saberes y los trasmitía.

El diccionario de Covarrubias (1611) define: ‘Professar algun arte o ciencia […] Professor della, el que la sigue y professa’. Más de un siglo después, el Diccionario de la Real Academia Española decía: ‘El que exerce o enseña públicamente alguna facultad, arte ú doctrina’. Muy similar es la definición que aparece hoy en el lexicón de la Academia: ‘persona que ejerce o enseña una ciencia o arte’.

Maestro procede del latín magíster, que significa ‘el que enseña’, ‘jefe, director’. Resulta curioso, que usamos el término maestro para referirnos al que ejerce esa labor en la escuela primaria y profesor, para el que labora en niveles superiores; sin embargo, cuando una persona realiza estudios de especialización en una maestría, se convierte en máster o magíster, palabras que significan ‘maestro’ y cuyo plural es másteres.

Por cierto, según el apéndice 1 de la nueva Ortografía de la lengua española (2010), se recomienda el uso de las abreviaturas españolas, en términos como máster o magíster (Mtr. o Mgtr.) a pesar de que está bastante extendido el uso de las inglesas —M. Sc. o Dr. Sc., así sc, puesto que en inglés, como en latín, se escribe sciencie—. Por otra parte, doctor (Dr.) es válida como abreviatura de médico y de doctor en ciencias; ello reafirma lo establecido acerca de los atributos de los profesionales con grados cientificos en Cuba: Dr. C. (una determinada especialidad) y Dr. Cs. (Doctor en Ciencias).

El término pedagogo, que se emplea en un marco más profesional, procede del latín paedagōgus, ‘ayo, preceptor, acompañante de niños’ y este, a su vez, del griego paidagōgós, compuesto de pâis, paidós, ‘niño’, y ágō, ‘yo conduzco’. ¡Claro que los pedagogos de hoy no solo conducen a los niños! De ahí el auge que tiene en estos tiempos la enseñanza para adultos.

Otros compuestos del griego pâis son pediatría y pediatra, y también pederasta y pederastia ‘abuso sexual cometido con niños’.

Con frecuencia se emplea, para designar a quienes realizan la hermosa labor de formar a las nuevas generaciones el término educador, -a. ¡Claro que educadores no son solo los maestros o profesores! Educador es “el que educa” y ¿quién mejor para llenar ese cometido que los padres? De igual modo, son educadores todos los que laboran en pro de la educación.

En Cuba, el 22 de diciembre festejamos el Día del Educador, en recuerdo de la fecha en que nos declaramos «Territorio libre de analfabetismo» y en recuerdo de aquel momento en que todos fuimos MAESTROS.

Revista Educación, Cuba, no. 134

Septiembre-diciembre, 2011

FUNDÉU RECOMIENDA...


se ficha a un jugador, no se le firma


Firmar a un jugador equivale a ‘ponerle una firma’, no a ficharlo, que es la forma adecuada de expresar que se le contrata.

El Diccionario académico define firmar como ‘dicho de una persona: Poner su firma’, y fichar como ‘contratar a un deportista para que forme parte de un equipo o club, y, por extensión, a una persona para que desarrolle otra profesión o actividad’, de modo que firmar a un jugador equivale a decir que quien lo contrata estampa su firma en él.

Se firma una carta, un autógrafo o un libro, pero no se firma a un defensa o a un directivo; a estos últimos se les ficha o contrata, aunque, si se quiere usar el verbo firmar para aludir al acuerdo contractual entre el profesional y el club o la empresa, se puede expresar diciendo que un jugador firma por un club o un ejecutivo por una multinacional.

Es, sin embargo, bastante habitual en el periodismo deportivo, especialmente en el audiovisual, oír frases como «El Arsenal firma a Monreal», «Se confirma que el club bávaro ha firmado al central internacional» o «La Premier, entusiasmada por firmar al ariete español».

En todos estos casos, lo adecuado habría sido usar verbos como fichar o contratar.

La vida secreta de las palabras



Cómo una diosa se convirtió en una moneda: una historia de las palabras

Tulipán. "Aunque es símbolo de Holanda, la palabra "tulipán" tiene raíces turcas: viene del término "tulbant", que significa "turbante" en ese idioma, debido a la delicada forma de su capullo. Se presume que el origen de la especie es de la India, donde la flor es un símbolo de amor frustrado. En 1559, un diplomático austríaco llevó semillas de Constantinopla a Alemania y su cultivo se extendió por Europa.

Gorila. "La palabra surgió en el siglo V aC cuando un navegante fenicio designó "gorillai", derivado de "gorgós" ('violento' en griego), para referorse a individuos enormes, negros y muy peludos divisados desde su barco en África. En 1847, el misionero estadounidense Thomas Savage designó como "gorilla" al mono africano que desde 1884 se menciona "gorila" en español.

Anfitrión. "Fue un personaje de la mitología griega que se fue de su casa a vengar a los ocho hermanos de su esposa. Durante su aventura, el dios Zeus visitó su casa y asumió la forma del marido ausente para tener relaciones con Alemena. Al enterarse, Anfitrión quiso matar a su mujer y luego se calmó, desde entonces 'anfitrión' es quien recibe invitados en su casa, aunque no sea esperable ese desenlace".

Moneda. "El término proviene del nombre del lugar donde se acuñaba moneda en Roma: el escritor Livio Andrónico le atribuyó el sobrenombre "Moneta" a la diosa Juno, ya que los gansos que vivían alrededor de su templo habían avisado sobre un ataque bélico; y "monere" es avisar en latín. Como la moneda se acuñaba al lado del templo de JunoMoneta, se adoptó ese nombre.


Romanos, hinchas y rusos

Agosto. Proviene de las ambiciones del emperador romano Octavio Augusto, que no quería ser menos que su precedesor, Julio César. El nombre original de ese mes, el sexto para los romanos, era "Sextilis", pero Octavio decidió darle su nombre, y así se llamó "Augustus": 21 años antes, Julio César había hecho lo mismo con "Quinctilis, que pasó a llamarse "lulius".

Hincha. Cuenta la leyenda que el primer seguidor de un club de fútbol de la historia fue de Nacional de Montevideo. Era Prudencio Miguel Reyes, talabartero y encargado de inflar (hinchar) los balones de la sede del club, y apodado "el gordo Reyes" o "el hincha". El tiempo dictó que frases como "Mirá cómo grita el hincha" se popularizaran, o identificaran luego a los seguidores de Nacional más entusiasmados. Muchos años después, "hincha" se usaría para todo seguidor de cualquier club. Siempre que aliente.

Zar. La palabra viajó en el tiempo y el espacio: los alemanes quisieron retomar la figura del César como hombre que concentra el poder, pero la mala pronunciación derivó en "kaisar" y luego en "kaiser". A la Rusia arcaica, el término llegó como "tsísari" y luego como "tsar". El primer zar con ese título fue Iván el Terrible.

quinta-feira, 4 de abril de 2013

LA LENGUA VIVA


Metáfora, que algo queda
Amando de Miguel

Me refería yo aquí a ese riquísimo manantial de metáforas que es el mundo de los toros (y los toreros, claro). Ignacio Frías arguye –con muy buen acuerdo– que la expresión tener mano izquierda proviene de los lances de la tauromaquia. La tradición exige que el pase por excelencia, el natural, se realice con la mano izquierda para que la derecha sostenga la espada. Quizá por eso se denomine natural. Es decir, se torea con la mano izquierda y se mata con la derecha. Añado que, en la jerga de los jugadores de cartas, trae mala suerte coger las cartas con la mano izquierda. También es curioso que a los toreros se les llame diestros si lo suyo es torear con la mano izquierda. Supongo que lo que realmente se les pide (como a músicos, pintores y arquitectos) es que sean ambidiestros, que utilicen las dos manos.
Baldo Garaycochea (Canadá) me pide la diferencia entre hacer un pan como unas hostias o como unas tortas. Creo que la segunda versión es un ñoñismo para no pronunciar una palabra sagrada. La hostia que se consagra en la misa no es más que pan sin levadura, como el que toman los judíos para celebrar la Pascua. Pero la verdad es que ignoro de dónde procede esa frase hecha.
Gabriel Ter-Sakarian Arambarri arguye que, cuando hablo de "salto metafórico" para decir "fiesta de los toros" y no "de los toreros", lo correcto habría sido "salto metonímico". Creo que tiene razón. Debo aclarar que, cuando me refiero a las metáforas, lo digo en el sentido más amplio de ese tropo y de otros varios. Don Gabriel sugiere que hable entonces de "lenguaje figurado". Otra vez le doy la razón, pero razono que en ese lenguaje entran las metáforas propiamente dichas y todo tipo de comparaciones, alusiones, alegorías. Es un lenguaje figurado y floreado. Me interesa mucho porque los españoles son muy resistentes a comparar. Por eso mismo las metáforas que se utilizan en el lenguaje semiculto son muchas veces lugares comunes, comparaciones o alegorías que otros han hecho y han quedado como modelo. Puse el ejemplo de los toros, pero hay otras muchas fuentes para surtirse de metáforas hechas: los deportes, la economía, la arquitectura, la medicina, etc. Precisamente estoy escribiendo ahora el capítulo correspondiente a las metáforas para un libro que aparecerá en septiembre. Así que no quisiera repetirme mucho. Aunque ese es otro temor irracional de los españoles: no repetirse. Por ejemplo, se tolera mal la misma palabra escrita más de una vez en el mismo párrafo, y no digamos en la misma frase. El verbo repetir significa también eructar y lo conjugan con pesar los estudiantes, los que temen ser repetidores. Más grave que las repeticiones en un párrafo es componer párrafos de más de 30 líneas y frases de más de 30 palabras. Esa sí es una norma que yo me he dado y me va muy bien conmigo mismo. Otra cosa es que los colegas consideran que es un capricho. Pero los lectores anónimos me lo agradecerán.

Contacte con Amando de Miguel: http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/metafora-que-algo-queda-67983/

FUNDÉU RECOMIENDA...


•motociclismo, once extranjerismos innecesarios
Con motivo del comienzo del Campeonato del Mundo de Motociclismo en Catar (mejor que Qatar), se proponen alternativas en español para algunos extranjerismos que se emplean a menudo en las informaciones:

1. Los slick son los neumáticos lisos, pensados para rodar sobre un pavimento seco.

2. Los full wet son los neumáticos de lluvia, adecuados para lluvia extrema por tener dibujo en la banda de rodadura.

3. La pole position es la primera posición de la parrilla de salida.

4. La warm up lap no es otra cosa que la vuelta de calentamiento.

5. El pit lane se conoce en español como calle de garajes o calle de boxes.

6. La pared o muro que separa ambos carriles, el pit wall, es el muro de boxes.

7. El grip es la adherencia o agarre de la moto al asfalto.

8. El set-up son los reglajes, la puesta a punto o la configuración de las motos.

9. Cuando los amortiguadores de las motos vibran de forma brusca e incontrolada se puede utilizar el término rebote en vez de chattering.

10. El wheelie, en español caballito, se produce cuando la rueda delantera de las motos pierde contacto con el suelo.

11. El feeling es la sensación de los pilotos sobre la moto cuando realizan la puesta a punto.

• multa económica, construcción redundante
La construcción multa económica es redundante porque la palabra multa ya incluye el significado de ‘sanción económica’.
Multa se recoge en el Diccionario académico como ‘sanción administrativa o penal que consiste en la obligación de pagar una cantidad determinada de dinero’, por lo que —salvo que se quiera indicar que se trata de una multa de baja cuantía— resulta redundante en la expresión multa económica.
Es habitual, sin embargo, leer y escuchar en los medios de comunicación noticias como «Durante un tiempo parar en doble fila se sancionaba con una multa económica de 200 euros», «La sanción a un bar de copas de la zona del Coca ha concluido con una multa económica de 40.000 euros» o «Valverde ha decidido dejar finalmente en multa económica la sanción al argentino».
En todos estos casos, habría bastado con escribir multa.

Las palabras del mundo digital llegan al diccionario




Tom Chatfield, experto en cultura digital
Para BBC

El universo digital ha esparcido por el mundo un nuevo lenguaje que cada idioma empieza a adoptar.
De la agricultura al automóvil y al autocorrector, las cosas nuevas siempre necesitan palabras nuevas. Y las nuevas palabras también siempre despiertan sentimientos encontrados.
Invertí mucho tiempo el año pasado escribiendo un libro sobre tecnología y lenguaje y hoy el debate de lo que se considera 'adecuado' en la lengua y la escritura está más vivo que nunca gracias a una importante transición.
De los mensajes de texto al correo electrónico, y de sitios de 'chat' a los videojuegos, la tecnología ha puesto sobre la mesa un escenario extraordinario de intercambio verbal, cuyas controversias no están tan relacionadas con infiltraciones extranjeras como con la informalidad, abreviación y autoindulgencia.
De ahí la legión de expresiones como 'PLOP' (el sonido de un desmayo), quejidos como 'Auch' y técnicas de redes sociales para hacer más dramática la escritura como #YomeEntiendo.
En cada caso la línea divisoria es enormemente generacional, con un toque de esnobismo y estética. Sin embargo, incluso las divisiones aparentemente obvias entre lo viejo y lo nuevo se pueden analizar más a profundidad.
Cuando el Diccionario Inglés de Oxford dio el salto y agregó a su vocabulario algunos "acrónimos notables” en marzo de 2011, como OMG –por la expresión en inglés "Oh Dios mío”', o LOL, que en inglés significa "reírse en voz alta”; o FYI –cuya traducción en español es PSI o para su información, aclaró que la primera vez que se reportó el acrónimo OMG fue en una carta de 1917 de nada más y nada menos que Winston Churchill.
"Nos hemos acostumbrado tanto a decir en voz alta cosas como “puntocom” que nos olvidamos de que estamos hablando en signos de puntuación."
Incluso la personificación más emblemática de la mensajería en línea, el emoticón – caras felices o tristes dibujadas con signos de puntuación -:) o :(-, fue alguna vez publicado en el siglo XIX por la revista satírica Puck bajo el título "El arte tipográfico".
Pero sería perverso pretender creer que no hay nada inusual en la era de Internet. Al menos en el abandono de las palabras habladas como el motor del cambio lingüístico hacia el acto de escribir en una pantalla.
Nos hemos acostumbrado tanto a decir en voz alta cosas como "puntocom” que nos olvidamos de que estamos hablando en signos de puntuación.
La velocidad en la comunicación hoy está sincronizada con la velocidad con la que las palabras son adoptadas. Bicicletas, automóviles y teléfonos fueron palabras que tomaron décadas en ser parte la vida diaria, como palabras e incluso como objetos.
Con la gran oferta en línea, el éxito puede ceñir el mundo en cuestión de meses. Me burlé cuando escuché por primera vez el término Twitter. Ahora lo acepto tanto como el verbo "googlear” -buscar en Google- que se ha convertido en parte activa de decenas de idiomas en el mundo.
Donde el hábito lidera, el lenguaje lo sigue.
Por primera vez en la historia de la humanidad, la mayoría de las palabras de la población adulta juegan un papel activo en la cultura de la lectura tanto como en la de la escritura.
Las redes sociales son un motor particular para el cambio, sobre todo porque efectivamente ofrecen un espacio de conversación escrita. Dentro de ellas, las palabras escritas se esparcen a la velocidad del habla, junto con los peculiares enunciados binarios que la sociabilidad digital implica, como "ser amigo/dejar de ser amigo”, "seguir/dejar de seguir” –o "gustar".
Si, por ejemplo, hago un encuentro con mis seguidores de Twitter en la vida real, estoy haciendo un "Tweetup”. Si no puedo alejarme ni por un instante de Twitter, me convierto en un "Twitterhólico”, así mi fluida "Twittereza” sea difícil de entender por alguna gente en la "Twitterosfera”.
Y si usted cree que todas estas palabras no tienen valor, el Diccionario en Inglés de Oxford está en desacuerdo con usted.

Varios diccionarios han incluído entre su vocabulario términos de uso frecuente en los escenarios digitales.
Por supuesto que es más difícil en unos idiomas que en otros importar o inventar un vocabulario.
Un corrector caprichoso
Una de neologismos favoritos es el efecto de Cupertino -que describe lo que sucede cuando una computadora "corrige" automáticamente la ortografía de algo malo o incomprensible-.
El nombre del neologismo proviene de la costumbre de uno de los primeros programas de corrección ortográfica que "corregía" la palabra "cooperación" como "Cupertino", el nombre de la ciudad californiana en la que Apple tiene su sede.
Tal y como el Cupertino sugiere, el idioma en pantalla es a la vez una colaboración y una especie de combate entre el usuario y el medio.
Sólo el tiempo dirá lo que dura. Pero tanto para los nativos digitales como para los inmigrantes, hay mucho que celebrar en el flujo constante de nuestra lengua.
Si la historia de la lengua nos enseña algo, es que la lógica y la razón vienen después del evento con las palabras y que siempre decimos más de lo que teníamos planeado.

BLOGS DE LENGUAJE Y CULTURA EN ESPAÑOL


Se abre el concurso para los mejores blogs de lenguaje y cultura en español
03/04/2013
Por Agencia Efe

La II edición del Concurso de Blogs, que busca premiar las tres mejores bitácoras de promoción del lenguaje y la cultura en español, abre desde hoy el plazo de inscripción hasta el próximo 3 de mayo.
Este año el concurso está promovido por Google, la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), el Instituto Cervantes, la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), la Universidad de Alcalá, Madrid Network-Cluster del Español y Monografías.com.
El uso del español, tanto fuera como dentro de internet, se incrementa año a año.
Actualmente, hay más de 495 millones de hispanohablantes en el mundo y se espera que en 2030 el 7,5 % de la población (535 millones de personas) lo sea, un porcentaje que supera a los hablantes de ruso, francés o alemán.
Pero el español no solo goza de popularidad en el mundo físico, sino que su presencia en el entorno virtual también es destacable.
Según el informe de 2012 de «El español en el mundo», elaborado por el Instituto Cervantes, en la actualidad de los más de 2000 millones de usuarios que tiene internet, el 7,8 % se comunica en español.
Estos datos ponen de manifiesto la importancia que el español está adquiriendo en la red y las perspectivas de crecimiento en el medio plazo.
Por este motivo, y por segundo año consecutivo, la Universidad de Alcalá, Fundéu BBVA, Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Google, el Instituto Cervantes, Madrid Network-Cluster del Español y Mongrafías.com ponen en marcha el II Concurso de Blogs para la promoción del español y la cultura en español.
En esta edición, el jurado estará compuesto por José Antonio Vera, presidente de la Agencia Efe; Francisco Moreno Fernández, catedrático y director Académico del Instituto Cervantes, y los escritores Carmen Posadas y Martín Caparrós.
Para estimular la participación de iniciativas que contribuyan al crecimiento del español en la red, se han establecido tres categorías: mejor blog joven (entre 18 y 26 años); mejor blog de enseñanza relacionado con la enseñanza del español, y mejor blog de difusión de la cultura en español.
En la página web www.concursoblog.es se pueden encontrar todos los detalles para la inscripción en este concurso que en su edición anterior recibió más de 700 candidaturas

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