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quinta-feira, 2 de maio de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


recepcionar y recibir no son sinónimos

El verbo recepcionar, usado sobre todo en los ámbitos administrativo y mercantil, conlleva alguna formalidad para mostrar que se da entrada a algo que se recibe.

No es raro, sin embargo, que el verbo recepcionar se use de modo inapropiado como mero sinónimo de recibir o, en ocasiones, de atender, como ocurre en las siguientes frases: «No hay personal para recepcionar las llamadas telefónicas», «Los pobladores recepcionarán más de mil turistas por día» o «El volante recepcionó bien la pelota y remató a la red».

Tal como señala el Diccionario de americanismos, de las Academias de la Lengua, recepcionar significa ‘dar entrada a algo, verificando que la cantidad, calidad y demás características se corresponden con lo que se pidió originalmente’.

Sin embargo, este significado no se aplica a los ejemplos anteriores, donde habría sido preferible «No hay personal para atender las llamadas telefónicas», «Los pobladores acogerán más de mil turistas por día» o «El volante controló bien la pelota y remató a la red».

Otro sentido de recepcionar, también válido, es el recogido en el Diccionario del español actual, que ofrece la siguiente definición: ‘aceptar algo que se recibe, especialmente una obra o construcción’, y con él se usa en «El polígono industrial será recepcionado por el Ayuntamiento antes de que finalice el año».

propugnar algo o abogar por algo, no propugnar por

El verbo propugnar, que significa ‘defender, amparar, apoyar’, no va seguido de la preposición por, es decir, se propugna algo que se defiende y no se propugna por algo.

No es raro, sin embargo, ver en las noticias este verbo seguido de por, como en «La directora propugna por un movimiento global de consumidores, inversionistas y trabajadores para crear un modelo sustentable» o «El documento propugna por el cambio del régimen fiscal de la paraestatal».

Según el Diccionario de la Real Academia Española, propugnar es un verbo transitivo, es decir, ha de ser propugnar algo, sin el añadido de la preposición por, que podría ser influencia de abogar por, de significado idéntico.

Por ello, en los ejemplos anteriores habría sido preferible haber dicho «La directora propugna un movimiento global de consumidores, inversionistas y trabajadores para crear un modelo sustentable» y «El documento aboga por el cambio del régimen fiscal de la paraestatal».

terça-feira, 30 de abril de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


menudeo, alternativa a smurfing

La palabra menudeo se puede aplicar a ciertas operaciones financieras ilícitas que se efectúan en cantidades pequeñas para que no sean registradas o para no levantar sospechas, y es preferible al anglicismo smurfing o al coloquialismo pitufeo.

El Diccionario académico define menudear como ‘hacer y ejecutar algo muchas veces, repetidamente, con frecuencia’, y en la práctica este término, así como el correspondiente sustantivo menudeo, suele llevar asociada la idea de algo que se hace en cantidades menudas o pequeñas, en especial en el ámbito comercial, donde se habla de venta al menudeo.

Sin embargo, tanto smurfing como pitufeo están apareciendo a menudo en noticias relacionadas con el blanqueo de capitales, como en «Se dice que usaba el método del ‘pitufeo’, es decir, de ir sacando el capital en pequeñas cantidades» y «Le llamó la atención porque según la investigación del blanqueo de capitales se utiliza el ‘smurfing’», donde habría sido preferible optar por menudeo.

El término inglés smurfing se ha formado a partir de smurf, nombre aplicado en esa lengua a los personajes de historietas conocidos en español como pitufos, y de ahí las adaptaciones de pitufeo y pitufear, voces que no son censurables, pero que es mejor evitar en la lengua formal y la periodística.

Otra posible adaptación, usada en ocasiones, es fraccionamiento, también válida, aunque menos precisa.

segunda-feira, 29 de abril de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


etiqueta, mejor que hashtag

El término inglés hashtag puede sustituirse por su equivalente en español etiqueta.

Un hashtag es una palabra, frase o grupo de caracteres alfanuméricos, empleada en la red social Twitter mediante la cual se agrupan varios mensajes sobre un mismo tema; se identifica fácilmente, ya que está compuesto por el símbolo # (hash) y un nombre o etiqueta (tag), por ejemplo: #escribireninternet.

En los medios es frecuente encontrar el empleo de este término inglés: «Los usuarios se divirtieron con un hashtag que se hizo muy popular: #PeliculasEn1Tuit» o «El hashtag #PrayforBoston (Reza por Boston) se ha colocado en primera posición mundial».

En estos casos es innecesario el empleo de la palabra inglesa hashtag y por ello se recomienda que en su lugar se emplee el término etiqueta: «Los usuarios se divirtieron con una etiqueta que se hizo muy popular: #PeliculasEn1Tuit» o «La etiqueta #PrayforBoston (Reza por Boston) se ha colocado en primera posición mundial»

En cualquier caso, si se opta por el anglicismo, hashtag debe escribirse en cursiva.

sexta-feira, 26 de abril de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


simulación o exageración, mejor que flopping

La palabra inglesa flopping, referida a la sobreactuación de algunos jugadores de baloncesto al contacto con un contrincante para tratar de engañar al árbitro y lograr que pite una falta, puede sustituirse en español por simulación o exageración.

Desde que la liga profesional norteamericana de baloncesto (NBA) aprobó al principio de la temporada normas para castigar ese tipo de actuación, es frecuente ver en los medios deportivos frases como «¿Falta personal a Rudy o ‘flopping’ del madridista?», «Reggie Evans recibe un nuevo aviso por ‘flopping’» o «Jarrett Jack, primera víctima de la nueva norma ‘anti-flopping’».

Para referirse a la norma que trata de erradicar este tipo de actuaciones en las canchas de baloncesto, pueden emplearse los términos españoles normativa antisimulación o normativa antiexageración en lugar del inglés anti-flopping.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir «¿Falta personal a Rudy o exageración del madridista?», «Reggie Evans recibe un nuevo aviso por simulación», «Jarrett Jack, primera víctima de la nueva norma antisimulación».

Si se opta por emplear la palabra inglesa, debe escribirse en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entrecomillada, por tratarse de un extranjerismo.

quinta-feira, 25 de abril de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


Bangladés, topónimo adaptado

Bangladés, en lugar de Bangladesh, es el topónimo propuesto por la Ortografía de la lengua española para referirse a este país asiático.

En las noticias sobre el edificio que se ha derrumbado en Bangladés, se está escribiendo mayoritariamente Bangladesh. Si bien se trata de la grafía más extendida, se aconseja optar, tal como señala la Academia, por la adaptación española Bangladés, capital Daca, con una sola ce, en lugar de Dacca.

Así pues, en lugar de «El derrumbe de un edificio en Bangladesh deja más de un centenar de muertos» o «El derrumbe de un edificio de fábricas textiles deja 110 muertos en Bangladesh», lo apropiado habría sido escribir Bangladés.

El gentilicio correspondiente es bangladesí, plural culto bangladesíes.


defensor del pueblo: institución, cargo y persona

La expresión defensor del pueblo designa en España tanto a una institución como un cargo y a la persona que lo desempeña, y su género y ortografía dependen de a cuál de estos tres conceptos se haga referencia.

Es bastante habitual encontrar esta expresión en los medios informativos escrita de diferentes formas: «La oficina del defensor del pueblo ha reclamado este jueves la puesta en marcha de un arbitraje universal sobre las participaciones preferentes», «Comienza la búsqueda de candidatos a defensor del Pueblo» o «La Defensora del Pueblo abre de oficio una investigación sobre la mina de oro».

La Real Academia Española señala en su Informe sobre la expresión defensor del pueblo que, cuando se hace referencia a la institución, ha de escribirse con mayúscula, por tratarse de un nombre propio, y en masculino, como en «La oficina del Defensor del Pueblo ha reclamado este jueves la puesta en marcha de un arbitraje universal sobre las participaciones preferentes».

En el caso de que la expresión se utilice para aludir al cargo, se escribe con minúscula y se utiliza el masculino genérico: «Comienza la búsqueda de candidatos a defensor del pueblo».

Por último, cuando defensor del pueblo se refiera a la persona que desempeña dicho cargo, se escribe con minúscula y en masculino o femenino atendiendo al sexo de su titular: «La defensora del pueblo abre de oficio una investigación sobre la mina de oro».

Se recuerda asimismo que en América se utiliza el término Defensoría del Pueblo para aludir a la institución y diferenciarlo así del cargo y de la persona que lleva a cabo esa labor. En España, sin embargo, esta expresión no tiene apenas uso.


quarta-feira, 24 de abril de 2013

LA LENGUA VIVA


Escrachea, que algo queda
Amando de Miguel

Andan los libertarios un poco revueltos con eso de los escraches, una invasión en toda regla. Para los argentinos y uruguayos es palabra común del lenguaje coloquial. Significa algo así como armar follón. Un escracho es una especie de mamarracho. Antonio del Saz me dice que la palabra viene del francés, donde escracher significa echar una bronca. Así que los escraches serían broncazos. Conviene advertir que, en España al menos, no se trata de manifestaciones ruidosas frente a los domicilios de los políticos, sino de los políticos del PP. Lo fundamental no es el tumulto sino la intención. Por ejemplo, no serían escraches las rondas de la tuna universitaria, ni siquiera las bromas callejeras de borrachos. Los escraches españoles suponen una organización, normalmente antisistema, aunque bendecida por los políticos de la izquierda. Al igual que las caceroladas, este rito se ha importado de nuestros hermanos hispanoamericanos, los del Cono Sur que dicen.

Francisco Moreno Doncel me señala que el palabro procede del inglés, de scratch (= arañar, rascar, rayar). No me cuadra. En inglés coloquial scratch equivale a pelas, duros, parné. Nos pilla muy lejos del escracheo político.

José María Navia-Osorio comenta que lo sorprendente es la pasividad de la policía ante los escraches. Se pregunta si la policía está para algo más que "poner multas a los ciudadanos honrados". Da este dato: "En Oviedo la policía local recauda multas por valor de 4,5 millones de euros, poco menos de la mitad de lo recaudado por el impuesto de circulación". A propósito, siempre me he preguntado por el sentido que puede tener el impuesto de circulación. Con esa misma lógica se podría poner un impuesto por pasear.

Buenaventura Carreras Egaña insiste en que escrache procede del inglés scratch, que también significa "borrar de una lista o retirarse de una competición". No me consta. En mi ambiente, el scratch paper es un papel con notas que sirven de borrador para un escrito. No creo que por ahí venga lo del nuevo fenómeno de protesta política. Tampoco estoy muy de acuerdo con que nos contentemos con el equivalente castizo de acoso domiciliario o intimidación callejera, según propone José María Navia-Osorio. Si hay que recurrir a dos palabras, mala cosa es. El acoso sin más puede revestir muchas formas; por ejemplo, puede ser individual. Pero los escraches, como las caceroladas, suponen algo colectivo, tumultuario. Me temo que la cosa va a ir a más. Es una forma baratísima de llamar la atención, de salir por la tele. Le va mucho al culto hispano por el ruido callejero.

Contacte con Amando de Miguel

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


gentrificación, neologismo válido en español

Gentrificación es una adaptación adecuada al español del término inglés gentrification, con el que se alude al proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio, generalmente céntrico y popular, es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor.

La palabra inglesa gentrification deriva del sustantivo gentry (‘alta burguesía, pequeña aristocracia, familia bien o gente de bien’). Se trata de un término que también se ha adaptado al francés (gentrification), al alemán (Gentrifizierung ) y al portugués (gentrificação).

Aunque inicialmente su uso estaba circunscrito al mundo de la sociología y el urbanismo, la palabra gentrificación ha comenzado a emplearse en los medios de comunicación, en los que pueden verse frases como «Chueca es un ejemplo clásico de gentrificación: el barrio se ‘limpió’ en todos los sentidos, el tejido social cambió y se revalorizó el suelo», «Para los vecinos, más hoteles supondrán un aumento del riesgo de gentrificación» y «Clinton Hill en Nueva York y Clerkenwell en Londres son ejemplos claros de gentrificación».

De las alternativas propuestas hasta ahora en español, elitización o, más precisamente elitización residencial, es la que más se ajusta al sentido del término original, frente a aburguesamiento, recualificación social o aristocratización, que no recogen los matices de la palabra en inglés.

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